Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Espero que estén teniendo una semana increíble, bueno, yo paso a dejarles un capítulo más, espero que sea de su agrado, cualquier cosa, no duden en decirla, se aceptan las críticas, bien, pues nos leemos la siguiente semana, muchas gracias por sus reviews, sus favoritos y sus follows, significan mucho.
Capítulo 03: La Favorita del Jefe.
Lily Luna Potter tenía un mes trabajando para el equipo de los Chudley Cannons, era lo que muchos ahí gustaban llamar "La Aprendiz de Quidditch" porque no tenía ni idea de que iba el juego, y para muchos de sus compañeros, era algo imperdonable, era la hija de Ginevra Weasley, porque adoraban llamarla por su nombre de soltera, a veces creía que era una regla no escrita que había puesto Draco Malfoy.
Le dio un largo trago al té, mientras todos los demás hablaban a su alrededor sobre Quidditch, había salido de su casa esa mañana mientras sus hermanos tenían una discusión más que acalorada sobre una temporada, no sabía de qué demonios hablaban, y pensó que se la pasaría mejor en el trabajo como últimamente la estaba pasando, pero no, llegó a otro batallón, comenzaron a ignorarla cuando después de la quinceava pregunta contestó el mismo: no sé nada de Quidditch. Ya todo el mundo sabía que no era su fuerte, pero suponían que por ser hija de quien era, sabía al menos lo básico, pero no, estaban más que equivocados, cuando decía que no sabía nada, era la verdad. Sabía su nombre porque todo mundo nombraba al juego, pero no había ido ninguna vez a los partidos de la escuela, y cada que en su casa hablaban de Quidditch, ella iba a jugar con los gnomos al jardín o a ayudar a su abuela con las tareas del hogar.
—Te has convertido en una sensación –sonrió Audrey –La Aprendiz de Quidditch.
—Ya sabía que me decían así –suspiró.
—Ya entenderán que no todos compartimos la misma pasión por las mismas cosas, supongo que a ti deberían preguntarte todos sobre cómo detectar magia oscura ¿no es así? –la animó.
—En realidad no sé en qué les afecta que no me guste el deporte.
—Estás trabajando en uno de los mejores equipos de Quidditch, muchos que son expertos en la materia quisieran estar en tu lugar.
—Enviando mercancía –se burló –ya lo creo.
—Eres la favorita del jefe, te paseas por todo el lugar coqueteando con Scorpius Malfoy, creo que es lo que les afecta, que sólo por eso entraste, no opino lo mismo, porque sin duda has avanzado mucho aquí, la persona pasada hizo que se atrasaran los envíos, por eso el señor Malfoy le despidió, del equipo se encargan los entrenadores, los contratistas –se señaló a sí misma –y de la prensa los expertos y así, pero al señor Malfoy siempre ha sido especial respecto al orden, los envíos siempre le ponen loco.
—Lo he notado –sonrió.
—Eres la primera persona que ha hecho esto bien, y no se necesita gran habilidad para el Quidditch como tú misma lo has dicho.
—Aun así –negó –no me gusta el juego.
—Tal vez es que has estado deslumbrada por tu padre, deberías dejarte empapar por la sabiduría de tu madre, es una de las mejores corresponsales de Quidditch, su experiencia como jugadora, es una mujer maravillosa.
—Mi prima Victorie aprovecha eso –se burló.
—Yo no lo digo para que te vuelvas una patea traseros, Lily, pero a tu madre le gusta y le apasiona el juego, a tu padre perseguir magos tenebrosos, y puedo jurarte que tu madre se muestra igual de interesada sobre las cosas de tus hermanos, padre y tuyas, como con las de ella, aunque posiblemente tus hermanos y tu padre vean al Quidditch como un pasatiempo, y a ti no te importe.
—Debería traerla un día al trabajo –se burló.
—Al señor Malfoy le daría algo, se moriría, sería el más encantado de todos, es la diosa personal del hombre.
—A mi madre no le agrada mucho.
—Tal vez tuvieron algo que ver, antes de que se casaran ¿no lo has pensado?
—Sabes algo, o sólo es una suposición –observó atenta a Audrey, que sonrió.
—Conjeturas, sólo eso, iré a trabajar.
—Yo también.
Se levantó y avanzó rápido hasta su escritorio, aún tenía que dar una última revisada al pergamino antes de llevarlo con el señor Malfoy.
La idea de su madre y él fue un tanto perturbadora, por lo cual lo observó con más atención de la que normalmente lo observaba, Malfoy asentía mientras leía rápidamente el pergamino, sonrió en una parte y su vista gris impasible se enfocó en ella.
—Muy bien, Potter –se levantó, lucía unos pantalones café claro y su playera blanca en cuello V –tengo un trabajo especial para ti ¿recuerdas eso de pagar tu favor?
—Desde luego –admitió.
—Ven –le extendió la mano, Lily lo observó un poco nerviosa, tragó saliva y se acercó a él, el tacto con la mano del hombre fue normal, no era como si hubiese arrancado una pluma de hipogrifo.
Tenía sujetada la mano de Draco Malfoy con demasiada fuerza cuando se dio cuenta de que habían llegado, ella no había aprobado su examen de aparición todavía, y odiaba la sensación de la aparición.
—Lo siento –se disculpó y lo soltó.
El hombre no prestó atención y comenzó a caminar, cruzaron la calle y fueron hasta una pequeña puerta que todo el mundo ignoraba.
— ¿Puedo saber dónde estamos? –frunció el ceño.
—Nottinghamshire –contestó –por qué ¿a dónde pensabas que te había traído?
—No tenía ni idea, por eso he preguntado, señor Malfoy –contestó.
—Bien, esto es el favor que pagarás –la observó detenidamente y negó –es bueno que viniéramos antes, eso me dará tiempo de pedir que te traigan un poco de ropa decente.
—Es el uniforme –soltó enfadada.
—Ya lo sé –bufó –pero no podrás entrar así, quiero que convenzas a uno de los buscadores para unirse a los Chudley –le informó.
—Yo no soy contratista –le recordó –ni reclutadora o como sea que…
—Eres lo que yo quiero que seas en mi equipo ¿te queda claro?
—No sé nada de Quidditch –chilló –sólo los haré quedar como…
—No quiero que hables con él de Quidditch, ni cuál es su récord ni nada, Ginevra –se quedó callado un segundo –Lily –corrigió.
—Eso ha sido bastante incómodo –negó.
—Estamos aquí porque quiero que negocies con él, no me importa más, sólo negocios, todo lo que importa del Quidditch lo sé yo, tú sólo tienes que hacer que él acepte firmar con nosotros, eso es todo, nada más ¿está bien?
—Señor –suplicó –debió traer a Audrey para esto.
—Vienes aquí, porque Audrey no pudo convencerlo, ni con sus amplios conocimientos de Quidditch –le informó –ella ha sido quien te recomendó para esto, así que… espero que no la decepciones al menos a ella.
— ¿Por qué me ha llamado Ginevra? –Draco Malfoy sonrió de ladino.
—Porque tenía el nombre de tu madre en mi cabeza, negocios, eso es todo.
—En realidad no creo que sea todo –elevó una ceja.
—Sabías que todos en el trabajo dicen que eres mi favorita ¿cierto?
—En realidad dicen que soy la favorita del jefe Scorpius…
—Scorpius no es el jefe, jamás lo ha sido –negó.
—Oh.
—Y lo eres, eres mi favorita –le informó y se alejó cuando el hombre apareció frente a ellos.
—Señor Malfoy –saludó el hombre.
—Ella debe ser la hermosa señorita Weasley.
—Potter –informó Draco –es la hija de Ginevra.
—Es un placer en ese caso –sonrió y estiró su mano –es un extraordinario placer tenerla aquí ¿Qué es lo que se les ofrece?
—Tengo una reservación con…
—Por supuesto, ha llegado antes que usted, sólo por poco.
—Bien, la señorita se cambiará e irá directamente a la mesa del señor –ordenó Draco.
—Así mismo, señor Malfoy, no se preocupe.
Lily observó el vestido colgado, era de color blanco con flores estampadas, había unas zapatillas de color verde, puso mala cara, ese vestido le llegaría a media pierna si acaso, no era mucho su estilo, ella hubiese elegido un pantalón formal y una blusa, pero no podía discutir con el padre de Scorpius, en realidad sí podía, pero aun así terminaría vestida como se suponía que debería.
Usó un par de hechizos que recordaba haber visto a Victorie usar, eso explicaba por qué tenía el cabello así de arreglado, ondulado y con mucho volumen, el maquillaje fue discreto, por fortuna.
—Estás lista ¿cierto? –preguntó Draco Malfoy al otro lado de la puerta.
—No sé ni con quien me tendré que ver –se quejó abriendo la puerta.
—Su nombre es Jarvis –le tranquilizó –tiene la edad de tu hermano mayor –le informó –así que no es un anciano al cual convencerás si llevas pantalón de vestir y una blusa blanca –sonrió y la observó con ojo crítico –y luce bastante bien así Potter –la tranquilizó –ya me voy, porque sólo dije que iría al baño.
Draco Malfoy se alejó, ella fue guiada por el hombre que los había recibido, Lily observó al hombre que daba la espalda, se aclaró la garganta cuando llegó junto a él, ya que el mesero o lo que fuera, la había dejado sin previo aviso.
—Buenas tardes –saludó ella.
—Buenas tardes –contestó el hombre poniéndose de pie y extendiendo su mano.
—Lily Luna Potter –anunció estrechando la mano del hombre.
—Jarvis Whisp –sonrió arrogante y entrecerró los ojos cuando ella no reaccionó.
—Un placer –sonrió y se sentó cuando él recorrió la silla para ella.
—Así que es una nueva clase de estrategia esa ¿no es así?
—Estrategia ¿qué? –frunció el ceño en desconcierto.
—Está aquí para hablar de negocios ¿no es así?
—Desde luego –informó ella y sonrió nerviosa.
—Y le digo soy Jarvis Whisp y no recibo ninguna clase de elogios como la vez pasada.
—No sabía que los quería, en todo caso, le he dicho que mi nombre es Lily Luna Potter y tampoco he escuchado nada de elogios –sonrió.
—Tiene razón, su madre es sin duda una gran inspiración para nosotros los jugadores.
—Hablaba sobre mi padre –negó.
—Me temo que si busca halagos para su padre está en el lugar equivocado, señorita Potter, su padre fue un buen buscador en el colegio, y su padre antes de él, pero sin duda, los elogios tienen que ser para su madre y la familia de su madre al menos en el ámbito del deporte más famoso para los magos.
—Fue una jugadora, cierto –negó –sólo eso.
—Su tío Charles Weasley, si bien Gryffindor dejó de ganar copas de Quidditch desde que él dejó el colegio hasta que su padre se unió, déjeme decirle que cuando su padre dejó el equipo nada se vio perdido, su madre quedó en su lugar y nadie notó la ausencia de Potter.
—Mi madre la notó.
—Sí bueno, ella estaba enamorada de él, supongo que debió extrañarlo, además, su tío Ronald Weasley, un excelente guardián, seguir a su padre no fue de ayuda, si se hubiese quedado, posiblemente se hubiese unido a un equipo profesionalmente.
—No estoy aquí para hablar de los antecedentes de mi familia –informó.
—Y algo me dice que tampoco sobre los antecedentes de mi familia y los míos.
—No me importa nada de eso, sólo quiero hablarle de negocios, señor Whisp.
—Supongo que eres la nueva favorita de Malfoy, te aleccionó bien, pero ni con todo ese glamour que a pesar de ser lo suficientemente atractiva como para hacer que permanezca aquí sentado, no lo será para aceptar, así finja ignorancia, todos ustedes son unos fanáticos enfermos, por eso le sirven tan bien.
—No me importa el Quidditch –soltó suspirando –y créame que no sé nada de Quidditch, conozco el nombre porque todo el maldito mundo lo dice, pero de ahí en fuera, prefiero hacer cosas más interesantes que ver a un montón de pretenciosos volando persiguiendo una diminuta bola dorada que tardarán incluso meses en encontrarla, eso es estúpido, no me gusta, no me interesa.
— ¿Qué hace trabajando para los Chudley Cannons? –elevó una ceja.
—Porque quiero independizarme, necesito un trabajo para mantener mis cuentas, entraré a la Academia de Aurores el siguiente mes, estaré en esta industria tres años, y cuando salga de la Academia, me iré muy lejos y no volveré a saber nada del Quidditch.
—Por supuesto –se burló.
—Mi libro favorito en el mundo es Teorías de la Transformación Transustancial, no gasto mi tiempo en el Quidditch.
—Bien, bien, te creo, sólo porque nadie por ninguna circunstancia diría que ese libro es su favorito sino lo fuera –se burló.
—Es mi libro favorito, me encanta la parte en la que…
—Ya es suficiente, voy a pensarlo, y eso es mejor que un no ¿cierto?
—Tienes 24 horas para una respuesta –contestó Lily haciendo que el chico la observara sorprendido –lo único que sé es que eres buscador ¿cierto?
—El mejor del mundo –contestó.
—No sé nada de tu deporte, pero sé mucho de las cosas, siempre hay alguien mejor, así que posiblemente eso no dure mucho.
—Pero mientras dure –sonrió.
—Los Chudley Cannons son un buen equipo que…
—Por supuesto –se burló –se nota que no sabes nada del deporte, son unos perdedores, eso es lo que son, la razón por la que no quiero firmar con ellos.
—Buena suerte con ello, se están consolidando, y cuando te vuelvas tan malo que nadie te quiera, llorarás porque tu mejor época sería con nosotros.
—No puedes decir eso –se quejó –no sabes nada de Quidditch.
—No, pero soy realista, envejecerás y todo lo que fuiste… se olvidará.
—Nadie ha olvidado a tu madre –se burló.
—A nadie le importa, mi madre sigue trabajando y a donde quiera que me muevo, hablan de ella y de mi padre, su fama va más allá, serán una leyenda por que sí, pero tú.
—Mi abuelo es el autor de uno de los mejores libros, es más, del libro más vendido.
—Es una lástima que no seas tu abuelo. Ya lo dije, 24 horas.
—Mi respuesta te la envío ¿o nos veremos para ello? –sonrió.
—Puedes enviarla a mi jefe –informó.
—Bien –se encogió de hombros –supongo que no te quedarás para comer conmigo ¿cierto?
—Tengo una cita importante.
—Así que no soy una cita importante –elevó una ceja.
—Señor Whisp, nadie espera que firme con nosotros ¿se imagina la publicidad? Jarvis Whisp, el buscador prodigio que el mundo jamás haya visto es parte ahora del equipo de los Chudley Cannons –el hombre sonrió –no dejarán de hablar de eso por meses, es como un favor para ambos.
—Es cierto, mi abuelo me odiaría si firmara para los Cannons, con lo mucho que los odia.
—El señor Malfoy está llevando a este equipo muy lejos, sus estándares no los llenan con facilidad, él pide calidad, excelencia, es un honor que lo llame –se encogió de hombros –muchos novatos suplican que sean aceptados, y negaremos que ofrecimos ofertas, eso querrá decir que el equipo que se está consolidando de nuevo nunca buscó al buscador más prometedor del mundo ¿es tan prometedor entonces? ¿Por qué los Chudley Cannons no han hecho nada por conseguirlo si es el mejor del mundo? ¿Jarvis Whisp es realmente tan bueno y a la vez tan malo como para ni siquiera llenar los estándares de un equipo que es malo? –Sonrió –no lo olvide, mi madre es corresponsal, un pequeño favor a su hija, y eso estará publicado dentro de 48 horas –le guiñó un ojo.
— ¿Quién es su cita importante? –Observó sobre su hombro –porque Draco Malfoy parece que se está despidiendo –elevó una ceja.
—Sí, es con Malfoy –se acercó a él –iré a acostarme con Malfoy.
Lily usó una chimenea para poder llegar al apartamento de Scorpius, se dejó caer junto a él que la abrazó.
—Mi querida Lils, luces sensual con ese vestido.
—Gracias –sonrió.
—Te estás volviendo una chica atrevida ¿he? –se burló.
—No te burles de mí –lo golpeó.
—Me encanta la nueva tú, creo que este trabajo es lo que necesitabas en tu vida, Lils –admitió –llegarás a la Academia como una chica confiada a la que los hombres querrán llevarse a la cama –la animó –y no la hermana pequeña de los Aurores Potter y la hija del jefe –la animó.
—Eso me agrada –sonrió.
—Que quieran llevarte a la cama –se burló.
—Que no me vean como la inútil de la familia.
—Claro –se burló –sabes, nuestra aventura en ese lugar muggle, tu hermano Albus me ha estado molestando diciendo que tenemos una relación.
—Bueno, actuamos como tal ¿no lo has pensado? –se recostó bocabajo y se acomodó en el pecho del rubio.
—No ¿o sí actuamos como si fuéramos pareja? –Frunció el ceño –no actuamos así.
—Bueno, en realidad creo que somos amantes –sonrió y lo besó en la comisura de los labios.
—Creo que deberías decirnos cuando no venir, siento interrumpir. De nuevo –se disculpó Teddy.
—No interrumpes, mi amante y yo sólo hablamos de cosas del trabajo ¿cierto? –besó la mejilla de Lily.
—Sí, mi hora de comida se terminó, y no sé qué tan feliz resulte mi jefe.
—Golpéale la cara por mí –bromeó el rubio.
—No quiero que me corran, gracias, necesito dinero para conseguir un apartamento en donde vivir.
—Pensé que se mudarían juntos –soltó Teddy.
—En realidad, Edward, Scor y yo no somos pareja, él está enamorado secretamente de mí –se burló Lily –si fuese rubia y mi apellido fuera Weasley, y mi nombre fuese Dominique –le sacó la lengua al rubio.
—Bien, claro, gracias por decirle que me gusta su cuñada.
—Es bastante obvio, sobre todo si te excitas cuando te baila así –sonrió.
—Oye… Teddy ¿no te has quedado sin compañero? –Enarcó una ceja –Lily busca un lugar donde quedarse, podrían ser compañeros de apartamento ¿Qué dices?
—Si a Lily no le importa vivir conmigo… ser mi compañera de apartamento.
—Es en serio ¿verdad? –observó a Teddy.
—Sí, me he quedado sin compañero, de todos modos tengo que buscar uno nuevo, si estás disponible, puedo mostrarte el apartamento y si te gusta…
—No es necesario –lo interrumpió –acepto tu propuesta –sonrió y abrazó a Scor –te lo agradezco, tengo que ir a trabajar o realmente me asesinarán.
— ¿Vas a irte así vestida? –elevó la ceja Scorpius.
—No me preguntes que me han hecho hacer hoy, porque sin duda, esto –señaló su vestimenta –fue obligatorio.
—Deberías quejarte –aconsejó.
—No si el máximo poder laboral es quien lo obliga –negó sin darle importancia –además, es un nuevo look, dijiste que lucía bien.
—Te ves ardiente, ese es el problema –le guiñó un ojo.
—Torposoplos –contestó y chocó con Teddy, que no se había quitado de la chimenea –lo siento –sonrió –pero tengo que ir al trabajo, así que préstame la chimenea de Scor.
—Sí, claro –se quitó y la observó con el ceño fruncido y observó al rubio –así que ahora te gusta Dominique –se cruzó de brazos –es más sencillo decirle que te gusta.
—Ahm, sí, es más sencillo decirle que he querido acostarme con ella desde hace un tiempo –se rascó la nuca –pero no es cierto, en realidad sí me gusta Dominique.
—Vaya, pensé que era una broma, tomando en cuenta que Dominique piensa que la que te excitó esa madrugada fue Lily, ya que fue a la única que sujetaste de la cintura y la pegaste a ti.
—Lo notó, pensé que no lo notaría –se encogió de hombros –Lily tiene un año insistiendo en que la invite a salir, pero no es mi estilo –se acercó a la mesa y le indicó al chico que estaba listo para trabajar.
—Deberías animarte e invitarla –admitió Teddy –porque ella también piensa que sales con Lily.
Lily llegó a la casa de sus padres cerca de las ocho y quince, todos estaban listos para cenar, así que agradeció que no tenía que cenar sola en silencio.
—Vaya Lily, luces… como una chica –se burló James.
—Cállate, tú no sabes cómo lucen las chicas, ninguna se te acerca –lo golpeó.
—Bueno, en realidad, es muy difícil mantenerlas fuera de mis entrepiernas –elevó las cejas en jugueteó.
—Imbécil –se sentó junto a Albus y observó a Teddy, últimamente pasaba más tiempo con ellos.
—Todo está listo, Lily –le informó el chico –Scorpius me ayudó en la tarde, sólo hace falta que me digas cuando y listo.
—Vaya –sonrió –me encantaría lo antes posible –admitió.
—Bien ¿podemos saber de qué hablan? –interrogó Ginevra Potter.
—Scorpius me dijo en la tarde que Ted se ha quedado sin compañero, así que si no había inconveniente para él podría ser su nueva compañera de apartamento.
—Pensé que te mudarías con Scor –soltó Albus –él iba a proponerte eso.
—Nunca lo mencionó –se encogió de hombros –además… sería incómodo vivir con Scorpius, es algo que no quisiera hacer con mi mejor amigo –informó.
—Él es mi mejor amigo –le informó Albus.
—Sí, también mío, que tú seas su mejor amigo de él, es diferente –su hermano negó –pero no queremos dar más motivos para que andemos en el torbellino en cada comida familiar, no estamos saliendo, a él le importa otra chica, y como su mejor amigo, deberías saber quién es –sonrió.
—Te está restregando su mejor relación amistosa con él en tu cara, Albus –se burló James.
—Pero si es algo que no quieres hacer con tu mejor amigo, tampoco deberías mudarte con Teddy –habló Harry.
— ¿Por qué no? –Se burló Lily –yo no le veo lo malo, sabe respetar la intimidad de las personas mejor que cualquiera sentado a esta mesa –se encogió de hombros y se llevó un trozo de pan a la boca.
—Por lo de mejor amigo –le recordó Ginny.
—Ted y yo no somos amigos –todos guardaron silencio y la observaron, incluido el mencionado –bueno, sí, pero no los mejores amigos –negó y se cubrió el rostro –a lo que me refiero es que Teddy sólo era amable conmigo cuando era una niña, es muy paciente, por eso me toleraba cuando el resto de la familia prefería hacer cosas menos interesantes, como jugar Quidditch.
—Claro –musitó Harry.
—Además, Teddy es Auror, tiene que conocer personas más interesantes que yo, su novia está en un equipo de Quidditch.
—Sí, en las Avispas de Wimbourne –se burló James –no te ofendas Teddy, pero pudiese estar en cualquier equipo mejor que ese.
—Como los Chudley Cannons –se burló Teddy –mira, que Ron sea fanático y contagiara a Vic con ese amor enfermo por ese mal equipo, no quiere decir nada, además, sus victorias están por terminar, no le auguro mucho futuro, tenían siglos sin ganar –se burló –digamos que la mala suerte se les quitó y volverá en un poco.
—Scorpius no opina lo mismo, piensa que su padre los lleva por muy buen camino.
—Preguntémosle a tu madre –se burló Teddy de Albus –vamos, Ginny tus predicciones para los Cannons esta temporada ¿son?
—Mi madre es mala en adivinación.
—Bueno, preferí terminar mi carrera antes de que Malfoy fuese mi jefe, pude cambiar de equipo, es cierto, pero… han estado bien esta temporada, sin embargo su buscador es un poco lento, localiza la snitch sólo cuando el contrario lo hizo –se encogió de hombros haciendo que Teddy se riera bastante divertido.
—Es por eso que siempre leo tu sección primero en el Diario el Profeta –admitió.
—No creo que lleguen a la final, ni siquiera se acercarán un poco –admitió Ginevra y se levantó.
—Eso veremos –admitió Albus.
La charla se extendió hasta después de la cena, Teddy ayudó a Lily con sus cosas, ella jamás había ido al apartamento de Teddy, hacía unos años habían sido muy unidos, hasta que ella comenzó a interesarse en los chicos, Teddy salía con Victorie, ella perseguía a los chicos para que salieran, y después el trabajo de Teddy, ya no les coincidían mucho las horas, y la amistad cercana se había enfriado un poco, hasta que sólo se habían vuelto solo conocidos cordiales.
—Esta será tu habitación –sonrió Teddy y dejó el baúl, hizo un movimiento de varita y las cosas comenzaron a salir para acomodarse –la ducha es esa –señaló –derecha fría, izquierda caliente, hay cosas en la despensa, no te preocupes, puedes tomar lo que gustes, y por lo de la renta...
—No te preocupes por eso, mi empleo no es el mejor, pero es remunerable, Scorpius me consiguió uno bueno –bromeó.
—Aun así puedo cubrir yo el pago, no te preocupes, sé cómo es esto de independizarte.
—Teddy, aun así...
—No te preocupes, Lily –apretó su hombro –el apartamento me lo regaló mi abuela Andrómeda, sólo tus padres lo saben, si alguien más pregunta... estamos rentando ¿bien?
—Gracias por todo –sonrío.
—Si traerás chicos, no olvides el hechizo silenciador, por favor.
—Está bien –negó divertida.
—Descansa.
—Gracias por todo, Teddy.
Por supuesto que las cosas no iban a ser así, ella pagaría su parte, ese era su plan, no iba a vivir gratis, si por esa razón se salió de la casa de sus padres, Lily observó la habitación, era bastante amplia, tenía que aplicar un par de hechizos para que cuando Victorie intentara husmear en sus cosas, no encontrara mucho, era lo único malo de vivir en el mismo lugar que el prometido de su prima.
—Oye Teddy –habló Lily y tocó la puerta del cuarto del hombre y abrió después del tercer toque.
— ¿Sí? –indagó Teddy, que sólo tenía los pantalones, se había estado desvistiendo, la pelirroja trago saliva al ver los abdominales de Teddy y observó directamente a su rostro.
—Victorie –soltó –bueno ¿no crees que le moleste el hecho de que sea tu compañera? –se encogió de hombros.
—No lo creo Lily ¿por qué debería molestarse? –Negó –en cuanto nos casemos, iremos a vivir a otro lugar, rentaré mi cuarto y todo será como si nunca hubiésemos convivido.
—Sólo quería estar segura –sonrió –que descanses.
—Igual –contestó y le dio la espalda.
La pelirroja fue por un poco de agua, vaya que Teddy había dejado de ser el chico flacucho, y había adquirido una buena forma, una que no tenía nada que envidiarle a la de James o Scorpius.
Regresó a su nueva habitación, se recostó con una sonrisa, no era toda la independencia que pensó que obtendría, pero al menos era un poco de libertad, en cuanto tuviese un poco más dinero, posiblemente podría alquilar algo para ella sola, con mucha más privacidad.
Se acomodó viendo hacia la pared y cerró los ojos, estaba cansada y el día siguiente posiblemente no fuera tan bueno como esperaba.
oOo
La vida de Lily Luna Potter no podía ser mejor, estaba a unos días de comenzar la Academia de Aurores, las cosas en el trabajo habían sido un poco difíciles, ya que Jarvis Whisp no había respondido en las 24 horas que ella le había dado, sin embargo, Draco Malfoy no se había enfadado con ella, por el contrario, le había dicho que las cosas habían ido bastante bien, cosa que la sorprendieron.
—Tenemos que acordar tu nuevo horario –comentó Draco caminando de un lado a otro en su oficina.
—Son los envíos, señor, puedo organizarlos pronto, tengo una hora entre la clase que tengo con su hijo y Edward Lupin –informó –puedo venir a la oficina y revisarlos, en mi hora de comida armarlos y enviarlos al final de día ¿le parece? Así dejaría mi tarde para las tareas.
—Mi hijo es tu profesor –negó –que tan bajo han caído en la Academia.
—Su hijo es uno de los mejores Aurores que han tenido, mi padre lo ha dicho.
—Quiere hacerlo quedar bien –suspiró –aun entrando a la Academia se le complicaban hechizos avanzados –negó –como sea –no hay nada que no le hubiese enseñado pero aun así.
— ¿Usted regularizó a Scorpius? –Se burló –tendré como acabarlo en mis burlas ahora.
—Cierto, también es tu amigo además de profesor.
—Así es, mi mejor amigo, para ser honesta.
—Si tu Academia no lo impide, entonces tendrás la libertad de armar tu propio horario y… quiero que vuelvas a insistir con Jarvis Whisp.
—Señor ¿en serio cree que él firmará con nosotros? –hizo un mohín.
—Por eso te envío a ti –sonrió –no hay nadie que pueda decirle que no a tus encantos ¿o sí? –elevó una ceja platinada mientras mordía su manzana.
—Pues sí –contestó como si fuera lo más obvio.
—Lo dudo –sonrió de lado –si no se sienten atraídos por tu físico seguro por tu apellido.
—Bueno, cuando digo: no me gusta el Quidditch. Sin duda dejan de sentirse interesados.
— ¿Y por qué razón no te gusta el Quidditch? –volvió a elevar una ceja.
—Porque es tonto.
—No volveré a preguntarlo.
—Porque es sobrevalorado…
—No volveré a preguntarlo –repitió.
—Mis hermanos siempre han sido geniales en Quidditch.
—Sin embargo no juegan profesionalmente –recalcó él.
—Bueno, pero fueron capitanes en Gryffindor –se encogió de hombros –y quería sobresalir en algo, el Quidditch no sería ese algo, y…
—No quieres ser como ellos, seguir sus pasos, pero quieres ser Auror, como ellos.
—No es tan bonita la lógica si lo hace ver así –se burló –pero desde que escuché la historia de mi padre…
—La historia de tu madre jamás fue digna ¿cierto?
—No es eso… ser Auror es algo que sin duda me inspira, el Quidditch no.
—Todo el mundo piensa eso, Lily, pero hay un mundo completo ahí afuera –negó –y no se limita a ser jugador de Quidditch o Auror, ser como papá o ser como mamá, tienes un mundo de posibilidades, y tu prefieres limitarte, pensé que eras más inteligente que eso.
—Llevar bien los envíos no es tan complicado, no merezco el título de sabio, señor Malfoy –soltó enfadada –incluso un ciego pudiese hacerlo bien.
—Sin embargo nadie pudo hasta que llegaste –le recordó.
—Pero no es el mejor de los puestos, tampoco quiero quedarme y ser la que hace los envíos toda mi vida.
—Hay un mundo dentro del Quidditch, y no sólo es jugarlo –se quitó del escritorio, ya que estaba recargado y se acercó a ella.
—Pues parece que es todo lo que importa –frunció el ceño un tanto frustrada, lo único que le faltaba era que Draco Malfoy, su jefe, la regañara por que no gustaba del Quidditch.
— ¿Por qué está diciéndome todo esto? –lo observó, el rostro del hombre era impasible.
—Porque es la verdad ¿tienes algo más importante que hacer después de esto?
—No –susurró sin comprender.
—Bien –estiró la mano y Lily la sujetó sin que él si quiera lo pidiera –iremos a dar un paseo, es casi la hora.
Aparecieron en una enorme sala, Lily tuvo poco tiempo para observar bien cada detalle del lugar, ya que Draco le habló, así que avanzó de nuevo hasta él y sujetó la pequeña taza de té que le indicó que sujetara.
Debió suponer de qué se trataba, era un traslador, eso significaría que irían más lejos de lo que supuso.
—Odio esas sensaciones –gruñó.
—Te acostumbras en un tiempo –contestó el rubio.
—Bien ¿se puede saber a dónde venimos?
—Estamos en Nueva York –le informó él sin inmutarse.
—Claro –se río nerviosa –claro ¿Qué hacemos en Nueva York?
—Es una de las ciudades más grandes –respondió –hay mucha migración a esta ciudad precisamente y eso es lo que quería que vieras.
—No pues muchas gracias ¿Por qué está haciendo esto, señor Malfoy?
—No tengo nada que hacer –contestó –solía venir aquí con Scorpius, y si él lo disfrutaba, imagino que no eres muy diferente a él, por eso de que son amigos.
—Claro –sonrió.
Lily y Malfoy fueron saltando de lugar en lugar, yendo a comer a un lugar de comida mexicana, escuchando a los demás mientras hablaban de sus días, de su vida, y entendió que lo que él quería era que supiera que realmente existía un mundo de posibilidades, como ir de lugar en lugar y conocer el mundo.
—Quiere convencerme de quedarme y trabajar para usted –le dijo haciendo que él dejara de observar con una cara de espanto al que cantaba.
—En realidad, estoy tratando de identificar que dementores es eso –señaló al hombre con un amplio bigote y una panza enorme –no creo que sea una clase de animal fantástico –se encogió de hombros.
—Me imagino que es música local ¿no? –Se burló –es el mundo muggle y para un sangre pura como usted, es un poco complicado.
—Supongo –admitió –solemos ser como dicen, cerrados al mundo muggle ¿cierto?
—Señor Malfoy –saludó uno de los meseros –pensé que sus negocios lo tenían ocupado.
—Bueno, siempre hay tiempo para un burrito ¿no es lo que dicen? –se burló.
—Desde luego –admitió el hombre y le sonrió a Lily –iré a ver si su orden ya está lista.
—Lo agradecería mucho.
—Se está haciendo el ignorante conmigo –frunció el ceño enfadada.
—En realidad no, he venido tantas veces y aun no logro distinguir a ese nuevo animal fantástico –sonrió de lado al verla entrecerrar los ojos.
—Entonces quiere que conozca al mundo, que deje todo y vaya de traslador en traslador ¿no?
—Conocer al mundo a veces no es tan literal, Lily –le tomó al pequeño caballito.
— ¿Entonces? –se burló.
—En esta ciudad es como estar en todo el mundo a la vez, lo más cercano a la omnipotencia ¿no lo crees? Estamos justo en México, en Estados Unidos e Inglaterra en un mismo lugar y allá –señaló la mesa cercana –está cuba, en la de allá está Alemania y en la de allá Corea –se encogió de hombros – ¿hubieses pensado que tantos países cabían en un lugar así de pequeño?
—Eso no es conocer el mundo –le soltó.
—Tienes una mente demasiado cerrada, es por eso que no puedes ver más allá y disfrutar del Quidditch.
—Debí suponer que era por eso –negó ofuscada.
—No quiero que te vuelvas una experta, o que lo ames.
Volvió a beber del caballito que en algún momento se había vuelto a llenar, el mesero regresó con la orden, Lily comió entusiasmada después de ver que no era nada del otro mundo, tendría que ir más seguido a ese lugar, sin duda le faltaba mucho por conocer pero ¿qué esperaban de ella? Tenía tan sólo diecisiete años.
—Me ha encantado –sonrió cuando salieron del lugar –jamás pensé que podría disfrutar del mundo muggle… y menos cuando mi guía fuera un Malfoy –se burló.
—Scorpius conoce muy bien este lugar, el mundo muggle –aclaró –lo he traído aquí desde que era un niño –señaló el lugar –bueno, en realidad lo he llevado a muchos lugares, pero ese es mi favorito, el mesero es un mago, es extraño ya que es de la India, pero él cree que su camuflaje está muy bien, por la tonalidad de piel, pero todos piensan que conocer un lugar es ir a ese lugar y no, él fue quien me enseñó eso.
—Conocer un lugar es ir a ese lugar –admitió Lily.
—Podemos volver, y puedes hacerle cualquier pregunta que quieras sobre el lugar en el que trabaja, sobre la historia de cómo fueron inventada la comida –le animó.
—Bien –aceptó.
Lily regresó en sus pasos y se recargó junto a la caja registradora, donde estaba el hombre y comenzó a platicar de él sobre la historia del lugar en donde estaban, sobre la comida, sobre los lugares mexicanos, lo que servían, la diferencia que había entre ese lugar y los restaurantes en México, no había nada que ese hombre no supiera.
—Dile a Lily cuantas veces has ido a México, Amay –pidió Draco.
—Ni una sola vez –admitió en voz baja –pero si te preguntan, vengo de Yucatán –sonrió en complicidad.
— ¿Cómo sabe tanto de ese lugar si nunca ha ido? –elevó una ceja sorprendida.
—Libros –contestó obviamente –hablando con personas que visitaban la India que iban de México, me gustó lo que platicaban, en un momento, sabía incluso más que ellos que vivían en el lugar –sonrió –conozco todo sobre el lugar, pero mis ojos nunca le han mirado frente a frente –negó –pero cuando tú vas a un sitio, conoces a la gente, y puedes saber todo del lugar con mirar su cultura, ver sus día a día, y a veces no es necesario viajar hasta el lugar, sólo sentirlo –le guiñó un ojo.
A veces no es necesario viajar hasta el lugar, eso quería decir lo mismo que le había dicho Draco Malfoy, tal vez no era tan necesario que ella jugara Quidditch para saberlo, o que lo amara para conocerlo. Simplemente saberlo, como adquieres conocimientos de todo, no es que le interesara mucho las criaturas mágicas misteriosas, sin embargo conocía varias criaturas, sus nombres, donde encontrarlas, como distinguirlas una de otras, había una amplia gama de conocimientos que tenía, algunos sobre temas inútiles, aun así, los sabía.
—Creo que es momento de volver –informó el rubio viendo el reloj.
—Sí, será lo mejor, no tengo ni idea de que hora puede ser en casa –admitió.
El traslador los dejó justo donde lo habían tomado, y de igual forma como la primera vez, no tuvo tiempo de admirar el lugar, aparecieron en la oficina de Malfoy, tal y como habían hecho para llegar hasta Nueva York.
—Me sorprende que teniendo todo el dinero que tiene, vaya a lugares tan simples en Nueva York.
—Bueno, Amay es un noble de la India y ve donde trabaja ¿por qué no puedo ir yo? –Se burló –nos conocimos en una fiesta cuando apenas era recién salido de Hogwarts, me contó sus planes y me burlé de él, dos años después, me dijo que podía ir a visitarlo al lugar donde había conseguido su sueño.
—Si es tan rico ¿Por qué no ha ido a ese país que le apasiona tanto?
—Es una pregunta para Amay, no para mí –le informó.
—Gracias de todos modos, ya sabe, por desperdiciar su día conmigo.
—No he desperdiciado nada, suelo reunirme con él más seguido de lo que imaginas, somos buenos amigos.
—Se nota –caminó hasta la puerta –nos veremos mañana, que descanse, señor Malfoy.
—Bien –se sentó y comenzó a revisar otros pergaminos pendientes, él sí que era completamente extraño.
