Harold Sabe
No era muy brillante, pero incluso él comprendió que lo que ellos se tenían no era verdadero odio, porque conocía lo que era ser odiado por ellos.
Cuando reto a Helga a besar a Braine y recibió el toque gélido de su mirada furica, o cuando secuestro a Arnold porque creyó que el había destruido su balcón y la indiferencia le pegó peor de lo que esperaba.
No duro mucho su verdadero odio, pero fue lo suficiente como par entender que no se odiaban de verdad
-Te odio Arnoldo-
-Y yo a ti Geraldine- La burla era clara, la cara de la chica ardió en rojo por la sangre acumulada, entre vergüenza y rabia.
- ¡Nunca vuelvas a llamarme así!- Las palabras fuertes, el rostro serio.
-Pues deja de fastidiarme-
-No es mi culpa que nunca veas por donde caminas-
-Pues no tenias que insultarme-
-Cómo te odio-
- El sentimiento es mútuo-
Costó que no se odiaban, porque cuando lo hacían era olvidarse de tu existencia por completo, e igual que el no podía olvidarse de la princesita, ellos no podían olvidarse uno del otro.
De momento hasta aquí.
Con el tiempo me parece que mi escritura se torno un poco mas pervertida.
Les gustaría que cambiara la clasificación o prefieren una serie de minifics con este mismo estilo?
