Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Muchas gracias por su review, paso a dejarles otro capítulo, espero que sea de su agrado, y perdón si hay algún error.


Capítulo 04: Un Contrato por un Prólogo.

Teddy Lupin estaba junto a la ventana cuando ella llegó, sin playera y con el pecho completamente sudado, con el cabello de color rosa claro, por lo visto, había estado entrenando un poco, no entendía para qué, si pasaría los siguientes tres años como profesor en la Academia.

—Buenas noches –saludó y colgó su abrigo en el perchero.

—La entrada de muggles ¿he? –contestó.

—Sí, quería caminar un poco antes de llegar ¿tiene algo de malo? –elevó una ceja, quería independencia pero no la veía mucho.

—No, simple curiosidad –se encogió de hombros.

—No me digas que tendré que ejercitarme ahora que entraré a la academia.

—Entonces no lo diré y dejaré que esa clase sea una completa sorpresa.

—Mi horario no tiene nada que diga que tengo que ejercitarme –fue hasta sus cosas, Teddy se acercó a ella y observó sobre el hombro de la pelirroja el pergamino.

—Bueno, sinceramente no eres tan observadora como piensas –sujetó el hombro derecho de Lily y señaló una asignatura con la mano izquierda.

—Pero… -se quedó callada cuando él la observó –no tiene nada que ver el nombre.

—Muchas veces, por no decir todo el maldito tiempo, tienes que lanzar hechizos, toda clase de hechizos mientras corres, mientras estás a punto de morir aplastado por rocas, mientras nadas, es un mundo loco el de los Aurores, Lily.

—Aun así te gusta ¿no?

—Mi madre era una de las mejores a cargo de Moody –le recordó.

— ¿Por qué no ser profesor como tu padre? –Teddy sonrió de lado y la observó elevando una ceja.

— ¿Por qué no ser jugadora de Quidditch como tu madre? Todos buscamos el peligro en las cosas, aunque nos neguemos a aceptarlo.

—Bueno, a ti te encanta el Quidditch y no te veo jugándolo, y me imagino que tiene que ser emocionante y peligroso, o de lo contrario no les gustaría tanto ¿me equivoco?

—Es emocionante y excitante –admitió el chico –pero cuando las personas que lo juegan son buenas, alguien como yo jugando Quidditch –se burló.

—Eres bueno volando en escoba te he visto, recuerdo que cuando era una niña quería volar como tú –él sonrió.

—Cuando una chica linda y adorable como Victoire patea tu trasero, es sinónimo que no estás hecho para ser profesional, tomando en cuenta que ella no tenía ni once cuando lo hizo –negó.

Linda y adorable –repitió –lo que el amor le hace a las personas, Ted –se burló del chico y se alejó –iré a dormir, tengo algo de trabajo y necesito estar preparada mentalmente para los pocos días que faltan para la Academia.

—Cierto, te puedo asegurar de que la primera semana será bastante agotadora, pero no tengo que decírtelo yo ¿cierto? Supongo que Scorpius te lo dijo.

—No, nos vimos a en la comida pero no me ha dicho nada, ni siquiera como tengo que actuar con él.

—Están prohibidas las relaciones alumno/profesor.

—Que bien que no sea esa clase de relación la mía con Scor.

Teddy despertó temprano ese día, tomó una ducha después de que esperó lo suficiente, pero Lily parecía que no saldría de su habitación, así que cuando estuvo arreglado, fue a la cocina, sólo para sorprenderse, la pelirroja tenía el cabello atado en un moño, había pequeños mechones sueltos, sus pantalones ajustados y una playera de manga tres cuartos de color morado era el atuendo de ese día, tenía panqués en todos lados, adornados de color rosa, azul, verde, rojo.

—Te has levantado temprano –le habló sorprendido.

—Cinco de la mañana –informó ella con una sonrisa –no pregunté si podía usar a mi placer la cocina, espero que no te moleste.

—No, no me molesta, para nada –observó hacia la sala, ya que había escuchado ruidos.

—Buenos días –saludó Victoire besándolo.

—Buenos días –contestó Lily de buen humor, cosa que hizo que su prima la observara de una forma sospechosa.

—Hola cariño –la volvió a besar Teddy.

—No estás tratando de seducir a mi prometido con panqués ¿verdad?

—No sé por qué lo dices en ese tono –frunció el ceño –ni siquiera son para él.

— ¿Ah no? –interrogó sorprendido Teddy.

—No, pero si quieres algunos, puedes tomarlos, los demás, pienso obsequiarlos.

—Esa es la nueva táctica de Lily Potter para hacer amigos, es lindo, espero que sepan bien, al menos es la única buena impresión que puedes hacer.

—No me importa lo que opines, es la receta secreta de mi abuela, perfeccionada por mi madre –sonrió.

—Tiene que ser una broma –soltó Teddy y Victoire vio como se le iluminaron los ojos –en ese caso, creo que tomaré un par, Lily –sonrió –los panqués que hace Ginevra son mi adoración, sólo los hace en fechas importantes, como mi cumpleaños y Navidad.

—Dijiste fechas importantes, Teddy –sonrió Vic –no sé porque los haría en tu cumpleaños.

—Porque sabe que son los favoritos de Teddy –respondió Lily –eso es tan obvio, es como su regalo, de la misma manera en que nos prepara la comida favorita de todos en cada cumpleaños, simple.

—Estaba bromeando con mi prometido.

—Ya, lo siento –agitó la varita y los panqués comenzaron a guardarse solos.

—Que afortunados serán en tu trabajo –informó Teddy.

—Espero que sí, pero tampoco son para mi trabajo –se encogió de hombros.

— ¿Entonces? –elevó una ceja consternado.

—Estaba hiperactiva después de lo de anoche y bueno…

— ¿Qué ocurrió anoche exactamente? –exigió Victoire.

—Estuve hablando con mi jefe respecto a lo que ocurrirá con mi puesto ahora que estoy por entrar en la Academia.

—No sé cómo aun sigues trabajando ahí –admitió Victoire.

— ¿Sabes dónde trabaja? –inquirió Teddy.

—No –admitió –pero es Lily, la torpe de toda la familia, es como si hubiese usado un imperio en su jefe para que no la corra.

—Posiblemente soy buena en mi trabajo –frunció el ceño.

—Vamos, Lily, deja de mentirte a ti misma, no eres buena en casi nada, salvo cocinando una que otra cosa –señaló los panqués –si no fueses tan… inclusive, juraría que te acuestas con tu jefe –sonrió cuando el rostro de la pelirroja igualó su cabello.

Acostarse con el padre de su mejor amigo, eso estaba fuera de siquiera imaginarlo, no es como si Draco Malfoy fuera feo y espantoso. Todo lo contrario, se le hacía incluso más guapo e interesante que el mismo Scorpius, aunque tuviese la edad de su padre.

—Esa es la estupidez más grande que he escuchado en mi vida –saltó Teddy.

—Vaya, casi un mes conviviendo y vuelven a ser los mejores amigos.

—Eso no ha pasado –contestó Lily –aferrada a la barra de la cocina –y no pasará así que no veo el drama en esto.

—Lily –susurró Teddy, en un instante, todos los panqués estaban en el suelo, haciendo un completo desastre, incluso Victoire tenía un rostro de sorpresa.

—Lilu –la nombró la rubia –no pretendía que mi broma…

—Lo sé –agitó su varita y el desastre comenzó a limpiarse por sí mismo –iré por mis cosas, tengo trabajo que hacer.

—Lilu…

— ¡No me gusta que me digan Lilu! –Le gritó –no soy ninguna retrasada para que me llamen así.

La pareja se quedó en silencio, pero él la observó con el ceño fruncido ante el gesto que hizo de restarle importancia, todos conocían a Lily, menos Teddy, al parecer, la que solía conocer, jamás hubiese actuado así… como una loca.

—Tus comentarios hirientes para con Lily están siendo cada vez más ¿no lo has notado? –gruñó Teddy.

—En realidad, estás comenzándolos a notar, cariño, siempre me he burlado de ella, desde que éramos más pequeñas, pero es la primera vez que le molestan.

—En algún momento tendrían que molestarla ¿no lo has pensado? Hasta Dumbledore te hubiese lanzado un maleficio en algún momento.

—Ella no es tan sabia como Dumbledore.

—Ni tu tan buena en el Quidditch como mi madre –soltó Lily –y contrario de ti, yo admito cuan mala soy en las cosas, pero tú, ni siquiera te han respondido en los Chudley Cannons, ni para un sí o un no, no existes para ellos.

—Soy parte de las Avispas –le recordó.

—Jamás he escuchado ese nombre –se encogió de hombros –iré a trabajar.

Teddy negó, si bien Victoire había iniciado, Lily le había dejado un tremendo remolino en casa por ese comentario, todos sabían el amor que tenían Ron y Victoire por los Chudley Cannons, y todo lo que ella deseaba ser parte de ese equipo, pero no, habían pasado meses y aun no le decían nada, es como si jamás hubiese mandado nada de papeles a las oficinas centrales de los Chudley.

—Lily –saludó Audrey –vaya, te ves… un poco enfadada.

—Bueno, la prometida de mi compañero de apartamento es un desastre, diría que la odio, pero no es así –se encogió de hombros.

—No sabía que te habías mudado de la casa de tus padres, que sorpresa.

—Bueno, buscaba libertad, pero no estoy muy segura de que la consiguiera muy bien.

—Siempre pasa lo mismo al inicio, no te preocupes –la consoló –bien, seré rápida y breve, el señor Malfoy quiere que vengas con nosotros, hay una comida de negocios, no muy formal, así que puedes buscar algo casual y cómodo que usar.

— ¿Por qué querría el señor Malfoy que fuera? –frunció el ceño.

—Tal vez le gustas –rió divertida –no es eso, es que he hablado con él a lo largo de dos semanas, y bueno, he insistido hasta hartarlo de que necesito algo así como un asistente y aleccionado –sonrió y dio saltitos.

—No tengo ni idea de que es eso –admitió.

—Eres la favorita del jefe y la mía –la sujetó de las manos –no sabes nada de Quidditch y no me importa, por lo regular, no suelo acercarme a esos magos o brujas…

—Espera –la detuvo divertida –significa que hay más como yo, magos y brujas que odian el Quidditch –sonrió y rió.

—No lo odian, sólo no les gusta mucho –le restó importancia –en fin, considero que todo aquel que no sabe de Quidditch es muggle, pero tú me caes extrañamente bien, posiblemente es tu madre, y su sangre corriendo por tus venas ¿puedo drenar tu sangre? –bromeó Audrey –en resumen, harté al señor Malfoy y cuando él me puso una condición hablamos al mismo tiempo y tu nombre coincidió, así que quiero que vengas conmigo y con él a la comida de esta tarde.

—Pero mis comidas son con Scorpius, no puedo…

—Ahora entiendo porque le caes tan bien, eres su nuera –se encogió de hombros con una cara angelical –por favor, Lily, no te aburrirás, nadie te estará hablando de Quidditch todo el tiempo, lo prometo.

—Está bien, casual nada exagerado ¿cierto?

—Cierto –confirmó –nos iremos a la hora del almuerzo.

Lily buscó entre su mala memoria su guardarropa, y recordó un vestido que Scorpius le había obligado a comprar una vez que pasaron fuera de Madam Malkin. Ese sería la elección.

oOo

Scorpius Malfoy fue el encargado de enviar sus cosas, no iba a permitir que nadie supiera que trabajaba para los Chudley Cannons, sería lo más vergonzoso que podría pasarle, ella, Lily Luna Potter, la que desprecia con su alma el Quidditch, trabajando para el equipo, o algo así, y para colmo, con el apodo de "La Aprendiz de Quidditch" porque literalmente le faltaba todo por aprender sobre el tema, pero no le importaba nada.

Observó el vestido, era de color rosa claro, con flores estampadas de varios colores y una que otra ave, era largo, hasta el tobillo, y de mangas largas, el cuello era redondo, y entallado hasta la cintura, de ahí, tenía una caída bastante discreta y bonita, los zapatos eran a juego, salvo que de piso, se hizo una trenza de lado izquierdo, y corrió hasta Audrey, que seguía a Malfoy casi corriendo.

—Estamos un poco retrasados, McLaggen –le recordó el hombre –tengo una plática con Whisp, y no puedo dejar que se marche sin antes hablarlo.

— ¿Con Jarvis Whisp? –interrumpió Lily.

—Vamos, Potter, no es el único Whisp en el mundo, supongo –gruñó.

—De acuerdo, lo siento.

— ¿De qué va esa charla? –interrogó Audrey.

—Algunas cosas que involucran el Quidditch –informó –unas cuantas personales, y sobretodo negocios, muchos negocios, hay un rumor y quiero saber que tan cierto es, no quiero estar desprevenido.

—De acuerdo, señor Malfoy, en lo que usted habla con el señor Whisp, me encargaré de averiguar si alguien más ha intentado firmar con Jarvis y si alguien ha firmado, de ser así.

—Bien, eso me agrada.

—Sí ¿y a qué vengo yo, entonces?

—Ya lo sabrás –informó Malfoy.

Llegaron al lugar por aparición, Malfoy con ella, ya que era la única que no podía aparecerse y Audrey tenía una encomienda antes de llegar.

—Estás aquí porque Audrey lo pidió –le informó –quiere que vayas relacionándote en el mundo de los contactos, tiene la esperanza que dentro de tres años, seas una de las contratistas más importantes –la observó atento –y si es así, espero que sigas trabajando para mí.

—En tres años seré la mejor Auror de mi generación y me iré con mi padre a combatir a los tipos malos –sonrió.

—Son tres años, ya lo veremos, señorita Potter.

—Sin duda deberíamos apostar –le retó.

— ¿Quiere perder acaso? –se burló.

—En tres años, seré Auror –sonrió –le van no lo sé 100 galeones en ello.

—La mejor de tu clase, y yo apuesto que en tres años, estarás tan enamorada del mundo detrás del juego que odias, que serás junto con McLaggen, mi contratista más importante y renombrada.

—Deberíamos confiar sólo en la palabra ¿o deberíamos hacer el juramento inquebrantable? –bromeó Lily y estrechó la mano de Malfoy.

Lily se paseó por el lugar, tenía que haber algún hechizo, porque el sol estaba directo y no hacía calor, por su manga larga, a esas horas, debería estar muriendo de calor, como si estuviese entre fuego maldito, pero no.

Recorrió las mesas, la de vino, bocadillos, pero no tomó nada, charló con algunos que por fortuna hablaron de todo tipo de cosas menos de Quidditch, hasta que llegó Jarvis Whisp, era bastante atractivo, de cabello color miel, ojos azules, sonrisa perfecta y cuerpo atlético digno de un deportista de calidad, sus hombros eran anchos y sus brazos musculosos, pero a pesar de todo eso, no se veía gordo.

—Lily Potter en una comida de negocios –negó –buenas tardes.

—Buenas tardes –saludó –pensé que quedó claro que trabajo para el señor Malfoy.

—Lamento no haber contestado, pero me dio muy poco tiempo para meditar si manchar mi carrera con un equipo tan malo.

—No somos un equipo tan malo –frunció el ceño –creo que su deseo es estar en los Chudley Cannons más que en otro equipo, es sólo que aparenta muy bien.

—Para no ser fanática del juego, defiendes con pasión al equipo ¿no lo crees?

—Es mi trabajo ponerme la camiseta –se encogió de hombros y Jarvis hizo un gesto de desconcierto.

—Dicho muggle –contestó.

—Cierto, eres mestiza –asintió.

—Mi padre es mestizo –aceptó.

—Por un momento pensé que era muy raro, pero a veces olvido que hay otra parte que aporta a los bebés –se burló.

—Es muy raro que alguien olvide a mi padre en el matrimonio –se encogió de hombros –más bien suelen olvidar a mi madre, no entienden cómo es que mi papá la eligió a ella.

—Cualquiera con dos dedos de frente se hubiese casado con ella sin pensarlo dos veces ¿cómo no elegirla? Es magnifica.

—Es mi madre –frunció el ceño.

—Y mi ídolo, así que tengo más derechos que tú, aunque seas su hija –sonrió.

—Claro, por supuesto que lo tienes.

—Lo cierto es que mi abuelo la ama también, es una de sus favoritas, su estilo de vuelo, la elección de escoba, sus maniobras y todo lo que hizo ella en su carrera, pocas como ella, en serio, lo digo honestamente.

—Tu abuelo tiene que ser una gran persona ¿a quién te pareces entonces?

—A mi padre –sonrió Jarvis –por eso voy a jugar mi carta –tomó una copa y bebió.

—No tengo todo el tiempo.

—Van a sacar una nueva edición de Quidditch a través de los tiempos y mi abuelo quiere que sea Ginevra Molly Potter la que escriba el prólogo de esa nueva serie de edición –se encogió de hombros.

—Trabajo para Malfoy, no soy la secretaria de mi madre, dile, no creo que se niegue.

—De hecho lo hizo –sonrió de lado –se ha negado, todo está en manos de Draco Malfoy, y bueno –hizo un mohín –no tienen la mejor de las relaciones, ni siquiera porque constantemente necesitan uno del otro, ella ha rechazado escribir el prólogo todas las veces que se lo han propuesto a lo largo de este mes.

— ¿Y? –elevó una ceja.

—Firmaré para los Cannons si consigues que ella escriba el prólogo.

—No creo en tu palabra –informó ella completamente seria.

—Debes alejarte un poco de Malfoy –frunció el ceño –en cualquier momento se te pondrán los ojos grises y el pelo platinado –gruñó –eres igual de desconfiada que él.

—Lo agradezco –se cruzó de brazos.

—Haremos algo, cuando tu madre acepte escribir el prólogo, firmaré el contrato, sino cumplo mi parte, puedes incinerar el pergamino de tu madre cuando esté listo ¿no? –sonrió.

—Sí, es buena idea –admitió.

—Bien –estiró la mano y Lily la estrechó –ahora vamos a presentarte a unos cuantos…

—No –se negó.

— ¿Por qué no? –elevó una ceja.

—No quiero que sepan que…

—Diré que eres mi invitada, si es que a tu hermano James no le importa –se burló.

— ¿Conoces a James? ¿Son amigos?

—Eternos enemigos, posiblemente el piense eso de mí, nunca pudo conmigo en los juegos del colegio, posiblemente fui yo quien mató su sueño de ser profesional.

—James jamás quiso ser profesional de Quidditch –contestó muy segura.

—Solía alardear sobre ser uno cuando entramos a Hogwarts, posiblemente cambió de idea cuando lo aplasté en nuestro primer partido –se encogió de hombros.

La comida fue tan deliciosa, que tomó una doble porción aunque no debió hacerlo, pero no le importó que Draco Malfoy elevara una ceja platinada en crítica y Jarvis bromeara sobre su gran apetito.

—Debería unirse más seguido a estos asuntos, Potter –bromeó el señor Whisp –mi nieto nunca me dijo que eran amigos.

—Éramos conocidos solamente, pero hace poco volvimos eso en una amistad, señor Whisp –sonrió.

—Espero que un día puedas invitar a tu madre, me encantaría conocerla, por increíble que parezca el mundo de la magia, no he podido conocerla, y mira que fui capaz de apoyar a las Arpías en su época siendo que soy un fanático empedernido de Wanderers Wigtown, llegué a perderme varios partidos de ellos porque coincidían con los de las Arpías –sonrió –magnifica jugadora, debió jugar en Wanderers Wigtown, no debió retirarse, pero claro, entre el retiro y los Chudley Cannons, es mejor el retiro –bromeó.

—Mi tío Ronald es fanático de los Cannons –informó Lily.

—No debe ser muy inteligente –volvió a bromear.

oOo

Scorpius y Teddy lanzaron hechizos cuando la puerta principal del apartamento se abrió, la mirada aterrada de Lily se convirtió en una llena de furia.

— ¡Lily! –chilló Scorpius y fue hasta ella revirtiendo los hechizos lanzados.

—Suéltame –se alejó de él.

—Lo siento, es un poco extraño que alguien use la puerta –se defendió Teddy.

—Como sea –se alisó el vestido.

— ¿Cómo te fue? –sonrió.

—Nadie intentó matarme –frunció el ceño y se sentó frente a ellos.

—De hecho si hubiese sido una prueba…

—Pero no lo era –soltó.

—Si planeas ser Auror, necesitas mejorar muchas cosas, como tus reflejos, a veces tendrás que entrar a sitios que no sabes quién está o que encontrarás –soltó Teddy.

—Dejemos eso para cuando esté en la Academia –negó.

—Así no saliste esta mañana –recapitulo Teddy.

—Tuve un accidente con mi ropa, y como Scorpius está pasando más tiempo aquí que cualquier persona, le pedí que me enviara algo de ropa –se encogió de hombros.

—Fue buena elección ¿cierto? –codeó a Teddy.

—Supongo –se encogió de hombros.

—Bien –se puso de pie –iré con mi madre.

—Está entrenando con Victoire –le informó Teddy haciendo que Lily lo observara y frunciera los labios.

—Tengo ganas de comida muggle –informó Scorpius.

— ¿Comida muggle? –alzó una ceja Lily.

—Cuando eres Auror, comes lo que sea, mi querida Lils –se levantó y rodeó su cuello –vayamos por algo, porque Teddy y yo no hemos comido aun, cierta persona me dejó plantado –fingió un poco –y vestida así, no puedes encerrarte, posiblemente conozcas al amor de tu vida camino a la comida tailandesa.

—Bien, pero…

—Nada.

Fue lo último que dijo antes de desaparecer con ella, Teddy sólo negó, desde lo ocurrido en la mañana, no tenía buen humor, y por alguna razón, comenzaba a incomodarle la confianza que Scorpius y Lily se tenían, se veían menos que ellos antes ¿por qué razón eran tan buenos amigos? Negó enfadado y aun así siguió con sus planes, tenían poco tiempo para entregarles eso a Harry y al director de la Academia.

Regresaron riendo, completamente divertidos, la trenza de Lily había desaparecido, ahora tenía el cabello suelto, como una cascada de aguas rojas, se veía más linda así, pensó Teddy y se movió la cabeza para aclarar sus pensamientos.

—No me digas que te equivocaste en algún lado –soltó preocupado Scorpius.

—Teddy perfecto Lupin equivocarse –se burló Lily –posiblemente ya escribía su nombre a la perfección a los dos días de nacido.

—Vaya, a mí me tomó un par de años –bromeó Scor.

—Yo apenas la semana pasada pude escribirlo bien –rió divertida y le extendió a Teddy una caja de tallarines que tomó y agradeció.

—No te ves muy feliz –frunció el ceño el rubio.

—Estoy bien –observó a Lily sentarse en la alfombra, para quedar a la altura de la mesa al centro y frente a ellos.

—Deberías aprovechar que hay un mago decente si te sientes mal, porque posiblemente yo no pueda ser de mucha ayuda si te sientes peor más al rato –sugirió Lily y le tomó al jugo de calabaza.

—Por cierto, Lily ¿en qué trabajas? –la observó Teddy.

—Cuido lechuzas –soltó apresurada y comió de su Kaeng Kari Kai.

— ¿Por qué siempre eliges mejor que yo? –se quejó el rubio interrumpiendo –es por eso que siempre te llevo a comer, para poder robar de lo que pides –se estiró a tomar un poco de la comida de Lily.

—Sólo atrévete, y te prometo que Dominique y tú no tendrán hijos –lo observó amenazadoramente.

—Voy a atreverme –musitó sonriendo de lado el hombre y acercó su rostro más al de la pelirroja –y no harás nada, porque si me haces algo, te reprobaré –sonrió –besó la nariz de la chica y se alejó con un pedazo de pollo.

—Bien, pero la próxima vez que coincidamos con Dominique, me encargaré de hacerte pagar por siempre robar mi comida.

—Espera que tenga una amplia confianza con ella y también comenzaré a robar su comida.

—Mientras sólo sea su comida –se burló Lily.

— ¿Cómo contigo? –sonrió socarrón.

—De acuerdo, esto es incómodo –interrumpió Teddy al ver como Lily se ponía roja.

—Quisieras –contestó después de un momento de desconcierto.

—Sin duda en un momento lo desee –bromeó Scorpius.

—Ya basta con eso, Scorpius –pidió Teddy –si alguien te escucha, empezarás muy mal los siguientes tres años –le recordó.

—Es cierto, y no queremos que mi jefe me escuche, o el hijo de mi jefe, él sin duda me lanzaría una Avada directo a la cabeza.

—Lo mereces –frunció el cejo Lily y sonrió.

—Tan mal estuviste ¿he? –se burló Teddy.

—En realidad soy bastante bueno en eso, pero Lily y yo no hemos tenido jamás ese tipo de intimidad…

—Y jamás la tendremos –informó ella y siguió comiendo.

—Me imagino que ya hay alguien en a la vista ¿es Teddy? –se burló Scorpius.

Lily observó a Teddy que se atragantó y después a Scorpius que reía como idiota, ella negó y siguió comiendo.

—No te quedes callada –la animó el rubio.

—No hay nadie a la vista, ni tú, ni Edward, ni nadie ¿bien? –soltó.

—Por lo feliz que llegaste pensé que sí.

—Tal vez tu padre –bufó.

—Buen chiste, te creería si trataras con él, ama a mi madre, pero ¿Quién podría resistirse a una chica tan ardiente como tú? Ni siquiera Draco Malfoy, Lils –le guiñó un ojo –es un casanova con las jovencitas.

—Seguramente –negó –tuviste que heredarlo de algún lado.

—Muy cierto –admitió y sujetó el hombro de Teddy divertido.

—Su amistad es un poco… extraña –indicó Teddy –se supone que ustedes casi no se veían, pero en realidad se llevan como si se conocieran de toda la vida y jamás se separaran.

—Sé que este solía ser tu lugar en la pirámide amistosa de Lils, Teddy, pero dejaste vacante el lugar, aproveché y lo tomé, simplemente así.

—Lo he notado –negó divertido –y no es que me importe, para ser honesto.

—Eso debe doler en la amistad pasada, Lils.

—Debería –admitió la pelirroja –pero lo cierto es que no, me tiene sin cuidado, tengo bastante en claro que él sólo cuidaba de mí, no es como si fuese a ser el mejor amigo de una niña de cinco años más que de alguien de su edad ¿vendrá Victoire hoy? –le interrogó.

—Después de lo que dijiste esta mañana, me sorprendería que no se mate entrenando de ahora en adelante –gruñó.

—No fue mi culpa, ella inició –contestó.

—Ella sólo bromeaba, Lily ¿Qué tiene de malo? –la observó.

—Bueno, disculpa si no encuentro divertido que bromee sobre que me acuesto con mi jefe, si alguien la escucha, pensarán que en realidad lo hago, ¿sabes en el problema en que está metiendo a esa persona? Mi padre le arrancaría los ojos y seguiría lentamente con todo lo demás a quien se atreviera a tocarme de esa forma.

—Por muy su hija que seas, Lily, Harry no es un idiota, sabe que va a llegar el día en que alguien se acostará contigo.

—Sí, pero no será con mi jefe –contestó –y bien, no me importa, es mi madre, tengo asuntos importantes que hablar con ella.

— ¿Asuntos chica a chica? –se burló Scorpius.

—Sigan con sus cosas, perdón por interrumpir.

Tal y como lo había dicho Teddy, su madre y Victoire estaban entrenando, una agitada y frustrada Victoire estaba sobre su escoba a unos cinco metros sobre el suelo, y su madre le indicaba un par de cosas.

—Hola mamá –saludó Lily –si no estás muy ocupada ¿podemos hablar?

—Lily, cariño –sonrió y le abrazo –sigue con eso, Vic, en seguida regreso.

—Sí que te tomas en serio eso de entrenarla.

—Es buena –contestó Ginny –aún le falta un poco, pero sin duda podrá con ello, es Weasley, no hay nadie mejor que nosotros en el Quidditch ¿de qué querías hablar?

—Scorpius me preguntó algo y obviamente me sorprendió, sabes que no sé mucho del tema.

—Vienes a preguntarme de Quidditch –sonrió –veo que Scorpius Malfoy te interesa lo suficiente como para aprender del juego.

—No es eso, me ha dicho que te rehusaste a escribir cierto prólogo –elevó una ceja.

—Ya –soltó seria y se cruzó de brazos –y me negaré hasta el último de mis días.

— ¿Por qué? Amas ese libro, lo he visto.

—No hay nadie aparte de ti que no ame Quidditch A través de los Tiempos, Lily, pero veo por donde va el asunto, si Scorpius te lo dijo, la artimaña va más allá, seguramente Draco Malfoy le pidió que te convenciera de convencerme.

— ¿Por qué se odian tanto? –frunció el ceño.

—Hay cosas que la guerra no se llevó, Lily ¿comprendes eso?

—Sí, pero ambos necesitan uno del otro, eres no sé qué de ese juego y él es no sé qué, así que, y se lo debes a Scor, él hizo que su padre contestara tus preguntas sólo porque yo se lo pedí, así que sé una Gryffindor, o al menos paga el favor que ya te hizo Scorpius al hacer que su padre contestara y escribe ese prólogo –bufó.