CAPÍTULO 1: PILOTO.
((DISCLAIMER: Yo no soy la propietaria de los personajes que todos conocemos ni del pasado de "Amanecer", su autora es Stephanie Meyer, del resto... bueno, espero que no os moleste que haya OCs, y si no os gusta... pues os recomiendo no seguir leyendo, igual que si sois fans a ultranza de la pareja Jacob-Nessy y esperáis a que esta crezca y procree, en serio, prefiero no tener líos por estas cosas así que... disclaimer hecho y fans avisados. Dicho esto, espero que os guste y lo leáis.
Ya espero vuestros comentarios de qué os parece, de momento tengo hechos 12 capítulos y creciendo. XD.
Saludos...))
"¡Ahí está!" Gritan mientras llego a una curva en el bosque donde la tierra se acaba en un enorme acantilado.
"Oh, joder." Digo mientras paro a milímetros del borde. "Mierda, mierda, mierda."
"Ya te tenemos, zorrita." Me dice el de los piercings.
"¿Creías que podrías correr de nosotros?" Me dicen.
"Vas a morir lenta y dolorosamente." Afirma el calvo sonriendo. "Y a nosotros nos va a encantar."
Y es justo en ese momento, justo cuando me levanta la mano el de los piercings que oímos algo en el follaje y miro directamente a sus ojos mientras murmuro antes de mirar a un lado asustada para ver unos lobos del tamaño de caballos, entonces noto cómo me empujan y me caigo para sujetarme al borde gritando.
Entonces maldigo, cuando supe que vería ese paisaje nadie me dijo que me caería por el borde.
"¡Cógete a mi mano!" Me pide un chico moreno con el pelo muy corto.
"¡Me caigo!" Le grito notando que mis dedos, heredados de mi madre, comienzan a fallarme.
"¡No, no lo harás!" Afirma el chico estirando más la mano. "¡Cógete a mí!"
Lo intento, y entonces noto cómo el pequeño saliente al que estaba agarrada se quiebra y me caigo al vacío hasta tocar el mar y notando un golpe fuerte contra la espalda que me hace perder el sentido mientras noto algo ardiendo contra mi cuerpo y poco después, cómo floto en el aire.
Entonces un único nombre viene a mi mente, una única cara apenada si muero.
La única cara que me ha mostrado algo de ternura desde que lo perdí todo.
(Salto espacio-temporal)
Apenas 1 mes antes
"Ya es hora." Afirma el maestro. "¿Dónde está?"
"Mi señor." Le dice Heidi sonriendo suavemente. "Me temo que estaba…"
"No me digas que está en esa maldita pantomima." Afirma el otro maestro para que todos callen. "Llamadla ahora mismo." Afirma. "¡AHORA!" Grita antes de mirar al maestro Aro. "No sé por qué ese interés en eludir su deber yendo a distracciones… mundanas."
"Una chica joven siempre es una maldición." Afirma el maestro sonriendo. "Mucho ocio y poco sentido de la puntualidad y el deber."
(Salto espacio-temporal)
Sonrío en la puerta donde estoy apostada tras haber danzado en la plaza con otras decenas de jóvenes, cuando Marco, el hermano de la recepcionista me hizo recordar el viaje que debo hacer decidí que era mejor no dejarme ver demasiado fuera, así que al final había vuelto a entrar en la mansión y me había ocultado en la puerta principal, en las sombras que proyectaban la arcada diseñada para que pudiéramos salir al aire libre sin que nos diese el sol directamente.
Y entonces presiento la presencia de alguien tras de mí y sonrío al oler el típico olor a olivas que lo precede.
Entonces noto una mano en mi costado y mi sonrisa se ensancha al notar lo ancha que es.
"Siempre me gustó ese vestido." Me dice una voz grave refiriéndose al primer vestido que me regalaron inocentemente cuando cumplí mis 7 años.
Del mismo color que las olivas verdes del país, de un color un poco más oscuro que mis ojos cuando estoy hambrienta.
"Es un obsequio de alguien muy especial." Afirmo girándome para mirar a sus ojos rojos.
Recuerdo el tiempo en que ese color me daba miedo, pero curiosamente, los suyos nunca me produjeron ese efecto.
"Los maestros han mandado buscarte." Me dice mientras otra figura más se distingue en el marco de la puerta.
"Lo había olvidado." Afirmo levantando la cara y borrando la sonrisa. "Ahora mismo voy. ¿Debo pedir escolta?"
"No es una opción." Afirma Demetri. "Sino una obligación."
"A los maestros les molesta tus constantes faltas al deber." Me dice Félix fríamente mientras pasamos por los túneles que guían nuestros pasos hacia el salón principal donde esperan los maestros.
"Lamento haberles hecho esperar, maestros." Afirmo haciendo una inclinación de cabeza reverencial.
"Tu ociosidad comienza a convertirse en una falta a tu deber." Afirma el maestro Cayo.
"Cayo, cayo…" Le dice el maestro Aro sonriéndole. "No hace falta ser tan… duros con ella. La necesitábamos y hela aquí. Eso es suficiente."
"Lo lamento, maestros." Afirmo.
"¿Recuerdas nuestros planes para ti?" Me pregunta el maestro Aro.
"Cada palabra, cada punto y cada coma." Afirmo.
"¿Y qué harás, niña?" Me dice.
Niña, siempre me han llamado así, como muestra de desprecio camuflado con palabras neutras, "niña", una bofetada verbal, recordándome que no soy salvo alguien a quien consideran indigna de su círculo, una extraña que acogieron y han criado.
"Cumpliré sus deseos, palabra por palabra, punto por punto, maestros." Afirmo haciendo una leve reverencia para remarcar mis palabras.
(Salto espacio-temporal)
Apenas una hora más tarde
"Dime que no es cierto." Me dicen tirándome de la mano para encerrarme en una sala donde me encajona contra la pared. "Dime que no irás, que Heidi con su lengua viperina mintió para mofarse de mí."
"Me temo que no puedo." Afirmo. "Es cierto, me voy, ahora mismo."
"No puede ser cierto." Me dice sacudiendo la cabeza. "A ti no, hay mucha gente más preparada aquí, Heidi…"
"Sabes perfectamente que no soy como vosotros." Le digo. "Precisamente por eso soy la persona ideal para esta misión."
"¡Es peligroso!" Me dice sujetándome las muñecas con demasiada fuerza. "¡Te matarán!"
"No, no lo harán." Afirmo. "Soy rápida, y lista, no me descubrirán, para cuando se den cuenta…"
"An, por favor, no quiero perder otro ser querido." Me susurra.
"¿Te enfrentarías a los tres maestros?" Le digo para obtener silencio y ver que duda por lo que coloco mi mano en su mejilla suavemente. "No, no quiero que lo hagas. Tú no, no soportaría seguir si no sé que estás aquí, a salvo."
"Eso debería decirlo yo." Me dice acercándose más a mí.
(Salto espacio-temporal)
De vuelta al momento actual
"Está mal." Oigo decir mientras mi cuerpo va recuperando los sentidos. "Podría quedar paralítica, pero aún es pronto para saberlo."
Dios me libre de quedarme paralítica, me regeneraré rápidamente, pero ellos no lo saben y tampoco tienen por qué saberlo.
"¿Cómo se hizo esto?" Pregunta la misma voz.
"Unos fríos la estaban atacando." Afirma una voz grave. "Embry intentó subirla cuando se calló por el acantilado al ser empujada por ellos, pero no tuvo suerte."
"Salté tras ella, pero no llegué a tiempo." Afirma otra voz igualmente masculina.
"Al menos veo que no la habéis movido demasiado, eso es bueno." Afirma la primera voz.
No deben saber que les oigo, así que finjo seguir inconsciente mientras evalúo si es seguro para mí o no el despertarme.
"¿Sabéis de dónde viene?" Pregunta el primero cuya voz reconozco como la de Cullen Carlisle. "Podría tener familia."
"No sabemos nada más que era presa de unos fríos." Afirma la segunda voz. "No llevaba gran cosa encima, pero Jared encontró una mochila a unos metros de donde la atacaron, había apenas un par de documentaciones y folletos. Debía dirigirse a un camping cuando la encontramos."
"Tenía un recorte de periódico con una oferta de trabajo rodeada en rojo." Afirma una cuarta voz. "A mí que buscaba trabajo. Y no queda lejos de la reserva."
Al menos eso había servido, se habían tragado el cebo, con boya y todo.
Me hace falta apenas un ligero vistazo fugaz a través de un par de rendijas que abro los ojos una centésima de segundo para saber que estoy en una habitación y a mi alrededor hay nada menos que 6 chicos morenos, uno de ellos el que me tendió la mano en el acantilado y la persona que corroboro como Carlisle Cullen.
"¿Se ha movido?" Pregunta el cuarto de los chicos morenos.
Entonces noto un ligero pinchazo en el pecho y me veo obligada a moverme gimiendo y exagerándolo un poco para dar credibilidad a mi molestia real.
"Tranquila." Me dice Carlisle mientras comienzo a parpadear y finjo asustarme. "Soy el doctor Cullen, te has caído y te has dañado la espalda."
"¿Quiénes sois?" Pregunto suavemente. "¿Qué hago aquí?"
"Nosotros te encontramos." Me dice un chico alto y fuerte, moreno con el pelo negro como el ébano. "Somos de la reserva Quileute. Llamamos al doctor para que viniese en cuanto pudiese porque no nos atrevíamos a moverte demasiado."
"Te hemos traído a mi tienda." Afirma otro. "Es lo más cercano."
"¿Ah, sí?" Pregunto haciéndome la tonta.
"¿Tienes idea de quiénes eran los que te atacaron o por qué?" Me pregunta el primero en hablarme.
"No, yo… no recuerdo nada." Afirmo. "¿Somos amigos?"
"Un momento." Dice Cullen levantando una mano hacia los chicos. "¿Puedes decirnos cómo te llamas?"
Guardo silencio un segundo antes de gemir y sujetarme la cabeza como si se me fuese a partir en dos, justo como cuando Jane me decía que le molestaba mi presencia sin abrir la boca.
"Tranquila, ya está." Me dice Cullen.
"No recuerdo nada." Afirmo gimiendo como si estuviese a punto de llorar. "No sé quién soy."
"¿Y qué hacías aquí?" Me pregunta el segundo en haberme hablado.
Sacudo de nuevo la cabeza y fijo estar comenzando a asustarme al ver desconocidos ante mí, entonces Cullen vuelve a tomar el mando para mandar al resto salir antes de comenzar a mirarme el fondo del ojo que no le acabo de permitir dado que la luz directa me molesta bastante.
Cuando sale un momento, le oigo hablar con el resto, y entonces me doy cuenta que no tengo mi ropa sino una especie de pareo semi-transparente y una camiseta de chico que huele demasiado a perro así como una venda en la muñeca donde me hicieron una herida esos neófitos.
Entonces vuelvo a prestar atención a la conversación que llevan fuera, recordando mi misión allí.
"Yo creo que es cierto." Afirma Cullen. "Podría ser una amnesia postraumática o bien que con el golpe algo en su cabeza se desconectó."
"¿Y qué hacemos con ella?" Pregunta el primero que parece ser el jefe de la manada.
"Uno o dos días puede estar en la tienda." Afirma el chico de la misma. "Mañana me toca a mí trabajar aquí, no me importa que se quede en el almacén, puede dormir en las colchonetas."
"Ya, pero no sabemos quién es, podrían estar buscándola." Afirma el otro que parece un cargo, probablemente un delta o un beta.
"Avisaré a Charlie para que ponga una orden de búsqueda." Afirma el líder. "Le explicaré lo que ha pasado y que no recuerda nada. Pero podrían pasar semanas hasta que encontraran a su familia, si es que tiene una."
Sonrío al darme cuenta que mi plan está saliendo mucho mejor incluso de lo que lo había planeado.
Si me dejan estar por allí y realmente me ayudaran a buscar a mi 'inexistente' familia, eso me permitiría hacer mi tarea más fácilmente.
Ellos mismos me iban a facilitar mi trabajo demasiado. El problema era que iba a tener que hacerme la amnésica.
"Y no podemos dejarla irse así como así." Afirma el segundo. "Si hay fríos persiguiéndola podrían volver por ella, al menos deberíamos asegurarnos que está fuera de peligro, Jake."
"Vale, pues que se quede un par de días en la tienda y mientras que Charlie busque algo sobre ella." Le contesta el primero, que deduzco se llama Jake.
"Por mí no hay problema." Afirma el dueño de la tienda.
Durante una centésima de segundo sonrío antes de volver a adoptar la cara de alguien que no sabe dónde está, lo cual no está tan lejos de la realidad dado que nadie de mi círculo había estado nunca tan lejos de la frontera permitida a los de nuestra raza.
Sin embargo, enseguida entra uno de los chicos y le miro.
"Debería irme." Le digo incorporándome y estirándome el trapo que me cubre las braguitas.
"Pero no puedes irte." Me dice cogiéndome suavemente de la mano por lo que me suelto rápidamente. "Lo siento, es… no pretendía asustarte."
Sacudo la cabeza suavemente.
"Yo… no os conozco, pero he abusado de vuestra… ¿ayuda?" Le dije.
"Ah, no importa." Afirma sonriendo de una forma que hace que mi corazón dé un doble mortal en mi pecho. "¿Estás bien?"
"Sí, es… no importa." Afirmo.
Ya estoy acostumbrada, me pasó lo mismo la primera vez que probé la sangre de Félix, apenas unas gotas cuando sangró; pero esta vez ha sido más fuerte.
"Tengo que irme." Afirmo.
"No, por favor, quédate." Me dice, esta vez haciendo solo el gesto de detenerme pero sin pararme. "No sabes quién eres, ni siquiera si eres de por aquí. Vamos a llamar a la policía para que te intente identificar."
"¿Policía?" Digo.
"¿No sabes lo que es la policía?" Me pregunta el que me tendió la mano en el acantilado.
"Hum." Niego.
"Vale, comencemos por algo fácil." Afirma Carlisle suavemente. "Tu nombre."
"No lo sé." Afirmo tras fingir pensar.
"Edad debes de estar entre los 18 y los 25." Afirma. "¿Dónde ibas cuando te encontraron?"
"Ah, ah." Niego de nuevo.
"Vale, lo único que sabemos es que tiene entre 18 y 25 años, que apostaría por entre 18 y 22, no parece mucho más mayor que nosotros." Afirma el que parece el líder para Carlisle. "¿Reconoces esta mochila?" Me dice mostrándome una mochila marrón que había llevado conmigo.
"Me resulta… familiar." Afirmo.
"Al menos parece que reconoces tus cosas." Afirma tendiéndomela. "Tiene un par de pelos que parecen tuyos."
"¿Sabéis quién soy?" Les pregunto esperanzada.
"No había identificación dentro." Me contestan.
"Pero sí había este papel." Afirma el chico de la mano en el acantilado mostrándome el recorte de periódico que había recortado para buscarme una tapadera. "¿Se te ocurre algo más?"
"No, pero parece que me interesaba este… ¿trabajo?" Digo dudando.
"Podría ser que eres tendera." Afirma el joven del grupo mirando al resto.
"No lo sé." Afirmo. "Pero debería irme."
"Espera." Me dice el líder mientras otro tapa la salida. "Esta noche sería mejor que te quedaras aquí, vamos a llamar a la policía para intentar que te identifiquen. Y es peligroso que vayas por ahí sola si no sabes nada de nada."
"Puede que no recuerde quién soy o nada de mi vida, pero aún soy capaz de andar y buscarme la vida." Afirmo antes de fingir un mareo y que me sujeten.
"Será mejor que alguien pase aquí la noche." Afirma el del acantilado.
"A mí no me importa quedarme." Afirma el menor levantando una mano. "Puedo decir que estoy patrullando o algo así."
"¿Eres un guarda?" Le pregunto.
"Er… no, es que… a veces salimos a beber por ahí." Me dice el que deduzco que es el de la tienda.
"Y hacemos la labor social de llevarnos al benjamín por unas cervezas." Afirma el líder de brazos cruzados. "Así que si se queda y le dejan, sería un gran alivio."
"Hum." Asiento asimilando los datos.
"O sea, que Seth se queda aquí para vigilarte y nosotros nos vamos a beber por ahí." Me dice el otro lobo de la sala. "Simple y claro."
"Ya veo." Asiento. "Pero no creo que a él le haga mucha gracia. Quiero decir… no nos conocemos de nada ¿o sí?"
"No." Niegan.
"Entonces no debería aceptar la oferta, podríais ser traficantes de órganos o algo peor, violadores." Afirmo.
"No somos ni lo uno ni lo otro." Afirma el cabecilla. "Solo queremos protegerte, por si acaso vuelven los tipos de antes."
"Estos chicos son buenos." Me dice Cullen con una sonrisa leve. "Al menos quédate hasta que mañana para que puedan llevarte a la policía y te puedan identificar por las huellas."
Sí, ya, por las huellas me iban a identificar.
Solo esperaba que a alguien se le hubiera ocurrido pensar en eso.
(Salto espacio-temporal)
"Bueno, las colchonetas ya están." Afirma el chico de la tienda. "Debería servir para unas noches."
"Gracias." Le digo asintiendo suavemente. "Por cierto, aún no sé cómo se llaman mis salvadores."
"Yo soy Quil." Afirma el de la tienda. "Embry." Añade señalando al que me tendió la mano en el acantilado que me saluda con un gesto de mano. "Jake." Sigue señalando al líder del grupo. "Paul." Afirma señalando al que no ha dejado de observarme casi ni un minuto desde que desperté, como si buscase algo extraño en mí. "Jared." Añade señalando a uno que parece un poco más mayor que el resto. "Y Seth, que es quien se va a quedar esta noche aquí." Añade señalando al benjamín del grupo que no ha parado de sonreír en todo momento casi.
"Vaya, eso son… muchos nombres." Afirmo sonriendo.
"No te preocupes y descansa." Afirma Jacob incorporándose. "Esto es seguro, nadie buscaría a una persona aquí dentro, y en la trastienda no hay ningún punto por donde salir luz."
"Será mejor que nos vayamos ya." Afirma Paul en una lengua que desconozco. "Hay que avisar a Sam y tenemos que ir a casa antes de que la gente se preocupe demasiado."
"Mañana tenemos que llamar a Charlie para que intente identificarla y avise a su familia." Afirma Jacob. "Es lo único que se me ocurre. Mientras tanto vigilaremos, hay que encontrar al vampiro que se escapó."
"Ten, si tienes alguna molestia no dudes en avisarme." Me dice el médico dándome una tarjetita con un número de móvil. "El golpe ha sido muy duro, no me extrañaría que te hubieran quedado secuelas."
"Gracias, es muy amable." Asiento. "Pero no puedo pagarlo, yo… no tengo dinero."
"Por eso no te preocupes." Me dice sonriendo. "Digamos que hago esto como buena acción."
Eso me hace sonreír por dentro y por fuera. Me parece una buena persona, y los maestros me habían dicho que era… demasiado 'buena persona' como para no avergonzarse de él.
Pero el hecho de que haya dicho eso… no sé, me hace sonreír suavemente.
Y antes de que me de cuenta, el resto se han ido y estamos solos el chico de la tienda o Quil, el benjamín o Seth y yo.
"¿Seguro que estás bien?" Me pregunta Seth.
"Sí, es… intentaba recordar pero…" Le digo frotándome las sienes.
No, no puedo ablandarme. Tengo una misión que cumplir, para la 'familia', para poder volver.
Ellos me dieron un lugar para volver, tengo gente que me espera cuando vuelva, me gusta esa ciudad, me gusta mi vida, me gusta…
"Creo que necesito un baño." Afirmo.
"¿Ahora?" Me dice Quil.
"Sí, ahora." Afirmo. "Iré… iré al mar."
"Aquí tenemos un retrete." Afirma Quil.
"¿Y una ducha?" Le pregunto para que sacuda la cabeza.
"No tardaré, yo… me puedo meter… desnuda." Afirmo.
"Espera, al menos llévate esta toalla." Me dice pasándome una toalla doblada que hay cerca. "Es la que uso para tumbarme al sol a veces, pero te servirá para secarte un poco antes de volver."
"Gracias." Le digo un poco sorprendida de su amabilidad.
Esos chicos no parecían para nada lo que me habían dicho todos.
Sí, vale, eran lobos, pero no parecían tan peligrosos para nosotros. Para empezar, no me habían tratado mal en ningún momento, al contrario, me habían ayudado y me estaban poniendo bastante fácil lo de acercarme a ellos.
(Salto espacio-temporal)
Cuando volví a entrar, me encontré con que Quil estaba sentado junto a una estufa en medio de las dos colchonetas.
"Seth ahora vuelve." Me contesta. "Ha ido a casa a coger unas cosas, tiene que estar al volver."
"Ah." Asiento.
"He puesto la estufa porque por la noche he pensado que tendríais frío." Me dice. "Estabas helada cuando te sacamos del mar. Pero es lógico, el agua estaba helada."
Vaya, no había caído en ese detalle: mi temperatura siempre estaba un par de grados más fresca que la de una persona normal, pero nunca tan fría como el resto de la 'familia'.
Y gracias a dios, justo en ese momento oigo ruidos al otro lado, de algo de 4 patas corriendo por la arena y parando poco antes de que llamen a la puerta y entre Seth.
"Hola." Le saludo.
"Hola." Me contesta devolviéndome la sonrisa. "Mira, he traído comida y algo de ropa."
"Ah, yo…" Le digo suavemente. "Gracias."
"No hay de qué." Me dice sonriendo mientras saca unas fiambreras con comida dentro y un termo además de un par de pantalones cortos y otros largos y un par de camisetas, calcetines y un par de deportivas. "No es gran cosa, solo sobras y ropa vieja de mi hermana."
Ropa y comida, un par de necesidades básicas para todo el mundo, así que supongo que me tomaban por una humana más, alguien a quien proteger.
Eso me hizo sonreír ampliamente.
Sí, este trabajo iba a ser fácil y rápido, ellos mismos me lo estaban poniendo en bandeja.
