CAPÍTULO 6
"Buenos días." Saludo al chico Selkie cuando despierta a mis espaldas mientras tallo una balda donde poner los botes de hierro que añadir a mi dieta dado que en la última semana apenas he podido cazar. "Tienes comida en el aparador."
"Sigo sin entender por que no quieres comer." Me dice.
"Las algas para la gente de mar, yo tomo otras cosas." Afirmo.
"¿Cómo puedes comer delante de todos? Debe resultarte repulsivo comer su misma comida." Me dice. "¿No se preocupan por la cantidad de cadáveres que dejas?"
"La próxima vez dejaré que te pudras sin comida." Afirmo.
"Perdona, pero no puedo olvidar que mataste a mi hermana." Me dice.
"No seas cínico, no era tu hermana." Le digo. "No sé qué es eso de la impronta, pero sé que ella era. La chica de la piel blanca. Ella era la hermana de verdad."
"¿Cómo has podido…?" Me dice.
"Su sangre era parecido." Afirmo.
"Si te has atrevido a tocarla…" Afirma tirándome un golpe que paro al momento haciéndole daño.
"No seas estúpido." Le digo. "Yo no mato gente, no gente que conozca."
Cada día que pasa, él está más débil, solo ha pasado una semana pero ya noto cómo él se debilita cada día, y yo… cada día noto más cómo algo dentro de mí va cambiando.
Mi fuerza crece, tal y como demuestra lo que acabo de hacer; mis reflejos y velocidad se incrementan a cada día y la comida comienza a saberme cada día más igual. Además, comienzo a ser capaz de prever la presencia de vida por el olor de su sangre.
Y cada día más, necesito correr libre, cada día y cada noche.
Me escabullo con las excusas más estúpidas, tengo que perder el rastro de los lobos y eso comienza a ser difícil porque comienza a llamar la atención.
"Necesito un favor." Le digo.
"¿Y qué saco yo de eso?" Me dice.
"Te dejaré nadar, una vez al día." Afirmo. "Podrás recibir visitas, ellos podrán acompañarte a nadar y yo conservaré tu piel todavía."
"Para ser una asesina fría sabes demasiado sobre razas que permanecemos en secreto desde el albor de los tiempos." Me dice.
"Y para ser una raza que permanece oculta tras un velo de leyendas no parecéis demasiado al tanto de lo que pasa en un mundo que tanto odiáis." Le digo mostrándole mis heridas aún por curar. "Ya deberías saber que un vampiro no sangra y tampoco recibe magulladuras."
"¿Cómo es posible?" Me dice.
"No soy lo que todos creéis." Afirmo lacónica. "No soy lo que los lobos piensan, tampoco lo que vosotros los selkies pensáis."
"Muy bien, te ayudaré." Afirma tras unos segundos de silencio. "Pero solo hasta que descubra quién eres."
"Me parece justo." Afirmo sacando el silbato de focas que conseguí de un acuario del país por e-Bay en el trabajo para hacerlo sonar con la puerta abierta, una vez, dos, tres… hasta que oigo ruidos en la oscuridad relativa del amanecer que me indican que se aproxima su gente.
Y la rubia encabeza la comitiva formada por otras dos chicas más que se acercan a nosotros pero no entra.
"Aquí está mi parte del trato." Le digo notando cómo el viento me llama. "Puedes ir con ellos, pero necesito que me compréis unas horas. Aprovecharé siempre la noche."
Soy consciente de los riesgos que corro, de que me traicionen, de que huya… no estoy segura de que las leyendas que conozco de ellos sean ciertas, podría no necesitar su piel siempre y cuando estuviera entre los suyos.
Sin embargo, otra cosa más me llama la atención y antes de que salga le freno la salida.
"¿Por qué no entráis?" Les digo dirigiéndome a la rubia.
"Sé quién eres." Me dice. "Tengo un primo tercero que vive cerca de las costas de Alaska, conoce a gente como tú. Tiene un pacto de que nadie de los tuyos matará nunca a uno de los nuestros."
"El aquelarre de Denhali." Murmuro para mí.
"Carmen le contó que había conocido a dos como tú en su vida." Me dice. "No eres como ellos. Ella parece confiar en ti, pero nosotros no somos de vuestra raza, no tenemos por qué fiarnos de ti."
"Marina." Le dice Arik para sacudir la cabeza y hablarle con sonidos de foca antes de mirarme. "Dos horas, les entretendremos 2 horas."
"Yo iré con él." Me dice la rubia. "Pero el resto esperarán aquí y entretendrán a cualquiera que venga a buscarte."
Asiento una vez antes de salir corriendo e internarme en el mar para correr bajo la superficie y respirar saliendo a la superficie con saltos hasta llegar a un punto donde salgo para comprobar que es un bosque virgen y no hay lobos cerca dado que puedo ver luces en sus casas desde lo alto.
Así que no tengo por qué controlarme.
Sonrío y echo a correr para notar que soy más rápida que lo que nunca antes fui; veo mucho más allá y mis sentidos son mucho más agudos.
En contrapunto, me encuentro peor que nunca, como si me ahogara y me estuvieran quemando viva.
Tanto es así que acabo tropezando y por tercera vez en mi vida me caigo al suelo y me raspo el brazo, costado y demás partes del cuerpo.
"Oh, joder…" Gimo.
Siento que la cabeza se me va a partir y mi estómago se revuelve sintiendo arcadas, como si se me fuera a dar la vuelta solo.
Entonces me encojo notando que le pecho parece a punto de partírseme.
"No… ahora no…" Gimo. "No puedo rendirme ahora… Necesito… tengo que… volver a verle… tengo que… demostrar que soy digna de…" Afirmo antes de desmayarme.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de 'X')
"Qué me pasa…" Gimo mientras noto cómo algo en el pecho me quema mientras me froto con fuerza la piel que me arde.
Noto flaqueza, pero he comido hace poco, Heidi trajo ayer mismo un montón de turistas y todos nos alimentamos hasta casi reventar.
Entonces me doy cuenta de algo y corro hasta estamparme contra el mostrador de la entrada.
"Demetri." Le llamo viendo cómo llega.
"¿Qué ocurre?" Me pregunta mirándome con duda mientras me sujeto el pecho.
"Rastréala." Afirma. "Dime dónde está."
"Sigue en América." Me dice. "No se ha movido de allí, pero está a unos kilómetros de donde debería estar. Dentro del área."
¿Entonces por qué notaba esa sensación?
Solo lo había notado otra vez más, y fue porque estuvo a punto de morir y nosotros la habíamos salvado.
Desde que había comenzado a dejarle alimentarse de mí en un par de ocasiones al año que no nos vigilaban de cerca ojos de los maestros no había dejado de notar si ella estaba en peligro mortal, y esta vez… con mucho estaba siendo la peor.
"¿Y si la han descubierto?" Murmuro para mí. "Podrían estar quemándola viva."
"Es tan normal que seguro que es totalmente imposible que la hayan descubierto." Me dice Demetri que también sabe mi preocupación por esa chica tan… ordinariamente humana. "Los maestros hicieron bien en incorporarla a nuestras filas. Está siendo un gran peón."
Es cierto, siempre había sabido que el que el maestro Aro hubiera camelado con ayuda de la dama que cambiaba los lazos sentimentales entre personas para dejarla embarazada de Ann y posteriormente matar a su guardiana para hacerla venir aquí al cambiarle sus lazos hacia nosotros también era todo parte de un plan mucho más elaborado para vengarse de los Cullen y evaluar hasta que punto eran… un peligro sus lobos.
Siempre había sabido que ella era un peón, y por eso esa mujer nos permitía conservar los lazos formados entre ambos, para mantenerla unida a los maestros a través de mí. Y aunque al principio todo esto había de Ann había sido un sentimiento de protección porque era importante para el plan de los maestros, de protección para el clan, como experimento para crear más como ella en un futuro… y para el plan de venganza hacia los Cullen…
Bueno, hacía un tiempo que había cambiado nuestra relación y a mí no me había importado.
Ya no podía verla solo como un peón en la pantomima de los maestros. Ya no era una simple unidad de los maestros que estaba muy por debajo del resto de nosotros y a años luz de los maestros.
Para mí era demasiado importante, y si su vida volvía a estar en peligro…
"Demetri, necesito que la encuentres." Le digo. "Necesito saber que está bien." Afirmo sujetándome el pecho.
"¿Qué te ocurre?" Me dice.
"No lo sé." Afirmo. "Es cien mil veces peor que aquella vez que casi matan a Ann."
"Por casualidad no estarás unido a ella ¿no?" Me dice levantando una ceja. "No la habrás alimentado tú mismo ¿verdad?"
"¡Claro que no!" Afirmo.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Ann)
Es extraño, me noto ligera, es como si todo hubiera pasado en segundos.
Sin embargo, el sol está ya a medio camino de alcanzar el ocaso y yo estoy en un prado al sol mientras mi piel brilla con esa capa perlada similar al aceite de bronceado o el sudor.
"Cómo he llegado aquí." Murmuro dándome cuenta que estoy desnuda. "Qué hago desnuda. ¿Me he dormido? No recuerdo nada."
Es extraño, los dolores y el ardor han pasado.
"Por fin despiertas." Me dice una voz masculina tirándome una tela por encima.
"¿Jacob?" Le pregunto viéndolo con una chica joven a su lado. "¿Qué… qué me ha pasado?"
"Llevamos buscándote todo el día." Afirma. "Por suerte Edward pudo localizarte antes de que te pasara nada. Llevas un buen rato ahí tirada."
"¿Qué me ha pasado?" Le pregunto. "Yo… no recuerdo nada. ¿Por qué estoy desnuda?"
"Estabas ahí tumbada y desnuda cuando te encontramos." Afirma la chica suavemente.
Hay algo extraño en ella, su piel también tiene un brillo extraño, y sus ojos tienen el color del ámbar amarillento.
Entonces me doy cuenta de quién es y abro los ojos.
"¿Estás bien?" Me pregunta Jacob poniéndose en medio.
"Tú… tú eres…" Murmuro.
"Me llamo Renesme." Me dice sonriéndome. "Renesme Cullen."
Esa era la famosa niña de los Cullen, pero… no lo entendía… ella era… no era una vampiresa, ni tampoco era humana…
"¿Estás bien?" Me pregunta Jacob. "Oye, tú llevabas lentillas antes ¿no?"
"¿Qué dices?" Le digo poniéndome en guardia.
Entonces la chica sonríe y viene a mi lado para quitarse su abrigo y echármelo por los hombros.
"Jake, deja de mirarla, es violento para cualquier mujer que un hombre la mire mientras está… desnuda." Le dice suavemente.
"Yo solo decía que sus ojos parecían más… brillantes ahora." Afirma girándose para darnos la espalda. "Y también es… más guapa." Afirma carraspeando. "Seth se alegrará."
"¿Qué tiene que ver él con esto?" Pregunto.
"Fue a verte y no te encontró, fue a la tienda y le dijeron que no habías ido." Me dice mientras la chica me ayuda a meter los brazos por las mangas y siento cómo hay lobos comenzando a rodearnos. "Nos tenías a todos muy preocupados. Seth estaba a punto de volverse loco; créeme, es fácil saberlo."
Poco a poco voy viendo cómo los lobos van convirtiéndose en personas y veo cómo van poniéndose pantalones encima.
"Lo siento, es… no sé cómo he llegado aquí." Afirmo abrochándome la ropa. "A decir verdad ni siquiera sé dónde estoy. Esto no parece ningún lugar que conozca."
"Estás fuera de los terrenos de la reserva." Me dice Jake.
Debía ser cierto, ahora que caía, la niña estaba allí, solo que ya no parecía una niña, sino la joven que hubiera resultado de la foto que tenía de esa niña.
Y entonces noto un par de brazos apresándome con fuerza, tanto que de la sorpresa me quedo sin aliento.
"Seth…" Le llama Sam.
"Menos mal, estás bien." Me dice Seth que parece ser el que me abraza por la espalda.
"Seth… la estás ahogando." Le dice Jake divertido para que afloje el agarre y se separe un poco mientras yo finjo la tos propia de alguien que se ahogaba, y curiosamente noto algo parecido pero no tan fuerte como notaría un humano. "¿Lo ves, por eso te decía Jared que tienes que controlar la fuerza?"
"Y eso que parecía fuerte." Afirma Jared divertido.
"Sois… muy fuertes." Afirmo.
"No más que yo." Afirma un vampiro moreno que no acabo de reconocer pero cuyos rasgos me suenan.
"Eso dices siempre, Emmet." Le dice Paul. "Pero aún no te he visto ganarnos a ninguno en un pulso."
"Cuando queráis." Afirma el moreno que debe ser Emmet Cullen.
"Paul, este no es el momento." Afirma Sam mirándome.
"No parece herida." Afirma Jake. "Solo desorientada. Deberíamos llevarla de vuelta a casa."
"Yo la acompañaré." Afirma Seth.
Es curioso, sigo sin entender para nada a ese chico.
¿Realmente le ha aliviado tanto encontrarme antes?
Y esa era otra, lo último que podía recordar era correr por el bosque, sintiéndome fatal porque me ardía todo y me notaba débil y llena de fuerza a la vez, con el estómago a punto de partirse en dos y… bueno, y ahora estaba perfecta.
"¿Seguro que estás bien?" Me pregunta Sam poniéndome la mano en la frente. "No tienes ni pizca de fiebre, de hecho estás un poco fría."
"Estaba…" Comienzo a decir.
"Su ropa está hecha trizas en el bosque." Afirma la chica Cullen, Renesme. "Así que le he dejado mi abrigo."
"Tengo un poco de frío." Afirmo frotándome los brazos para fingir mientras me maldigo preguntándome cuántas horas hace que no he tomado café que caliente mi sangre.
"En el coche pondré la calefacción." Afirma Jacob. "Seth y Leah, deberíais venir con nosotros."
"Yo puedo volver a casa corriendo." Afirma la chica.
"De eso nada, Nessy." Le dice Jacob. "Te podemos…"
"Será mejor que venga con nosotros." Le dice Emmet Cullen. "Esa chica parece tener problemas mayores, y es amoral llevarla por ahí solo con el abrigo de Nessy."
(Salto espacio-temporal)
"¿Seguro que estás bien?" Me pregunta Embry mientras me acompañan a casa Jacob, Quil, Leah, Seth y él mismo.
"Desde luego no tiene buena cara." Afirma Leah. "Debería tumbarse un rato y… Vaya, ahí está ese tío."
"¿Por qué no le echas directamente?" Me dice Seth haciéndome reparar en que Arik en efecto está allí, con los pies en el mar y sentado con la rubia selkie que nos miran cuando nos acercamos.
"Si total no te ayuda porque aún no has montado lo del bar." Afirma Embry.
"Tengo que pedirle que me consiga las cosas para montar la barra." Les digo. "Eso le entretendrá."
Sin embargo hay una pregunta que no para de rondarme la cabeza, algo que no puedo preguntar hasta que no estemos solos y los chicos y chica que me acompañan se hayan alejado para no oírnos si pegan la oreja.
Entonces veo cómo la rubia se levanta y Arik la sigue para despedirse y que él venga a la plataforma de madera donde ha puesto una hamaca colgada de un par de vigas.
"Veo que ya la habéis encontrado." Les dice mirándome. "Vaya, no tienes buena… cara."
"Creo que necesito echarme un poco, es… no sé qué ha pasado." Afirmo. "No recuerdo nada desde que salí esta mañana hasta que me he despertado en un prado."
"Vamos, entraremos a tu casa y podrás echarte un poco en la cama." Me dice Leah. "Y mientras los chicos que se porten como hombres y traigan madera para la estufa."
"Ah, he encontrado un par de troncos aquí cerca." Afirma Arik. "Si todos arrimamos el hombro podemos traerlo en un par de viajes, pero necesitamos un hacha."
"Tengo una en el coche." Afirma Jacob.
"Pues venga, no sé qué esperáis, ya tenéis trabajo." Les dice Leah mientras abre la puerta de casa. "Y de paso traerle algo de carne, apuesto a que necesita comer también."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Seth)
"Este es el último trozo." Afirma el chico que vive con Ann tranquilamente mientras nos repartimos la carga de madera que habíamos comenzado a llevar a brazadas a la cabaña antes.
"¿Quién se cree que es?" Le digo a Embry molesto. "Solo vive de la caridad de Ann para pagarle el trabajo que ni siquiera hace."
"Bueno, tampoco es que ella tenga dinero para pagarle tampoco." Me dice. "Y al menos le tenemos controlado todo el rato."
"Esta noche me voy a inventar cualquier cosa para quedarme con ellos." Afirmo. "No me gusta que le haya pasado algo y vuelva a haber olvidado todo."
"¿Recuerdas cuando nos reíamos de la impronta del resto?" Me dice. "Bueno, pues ahora Jake y tú sois iguales a ellos."
"Lo siento." Afirmo.
"No te preocupes, tienes motivos." Me dice poniéndome una mano en el hombro mientras tiramos la madera a la pila donde Paul está colocando leños que parte a manos desnudas gracias a los cortes de hacha que tienen cuando los llevamos.
"¿De qué habláis?" Nos preguntan mientras el chico, Arik, dice que va a coger un poco de musgo seco para prender la madera cuando sea.
"De que me preocupa que Ann haya vuelto a tener eso de amnesia." Afirmo.
"Primero se le borra todo y ahora no sabe lo que ha hecho en todo el día." Afirma Quil calmadamente. "Es para preocuparse."
"Además estaba desnuda cuando la encontramos." Añade Jake. "Eso es más preocupante."
"¿Podría haber sido otro ataque?" Pregunta Paul.
"No creo." Niega Jake. "No tenía signos de violencia, ni tampoco sangre."
"¿Y mordiscos?" Le pregunto.
"Los mordiscos dejan sangre." Me dice Embry.
"Seth, entiendo cómo te sientes, pero… créeme, no tenía nada." Me dice Jake.
Claro, él podía entenderme, tenía a Nessy; y Quil tenía a Claire y Paul a Rachel, pero Embry…
"Vaya, sí que sois fuertes." Afirma el chico llegando con una brazada con musgo que echa junto a los troncos. "¿Queréis entrar o seguís discutiendo aquí fuera?"
"Yo entro." Afirmo. "Creo que le prepararé un café, seguro que eso le anima."
"No puedes hacerte una idea de cuánto." Murmura Arik divertido.
Eso hace que me revuelva el estómago y estoy a punto de contestarle cuando noto la mano de Jake en mi hombro.
"Eh, puede que a ella le caigas bien, camarero-de-playa." Le dice Embry. "Pero a nosotros no, así que si quieres decirnos algo, nos lo dices a la cara."
"Decía que a ella le va a encantar el café." Afirma en voz alta. "Y el sentimiento es mútuo."
De nuevo siento una rabia asesina y esta vez es Paul quien me para.
"Déjalo, no vale la pena." Afirma. "No pueden descubrirnos ¿recuerdas?"
Por un momento siento que lleva razón, hasta que entro en la casa y veo que Ann está sentada junto al fuego, con su propia ropa ya y envuelta en una manta.
Entonces voy rápido junto a ella.
"¿Qué haces aquí?" Le digo mirando para ver que Leah está frente a ella y el chico, Arik, sentado en una silla junto a la ventana que da al mar. "Deberías estar en la cama."
"Tenía frío." Afirma suavemente.
"Voy a hacer café, con eso entrarás en calor." Afirmo. "¿Puedo coger tu tetera?"
"Hum." Asiente para señalar el armarito donde tiene todas las cosas que usa para cocinar. "Seth, no hace falta."
"Claro que sí." Afirmo. "Tienes que comer algo, y beber. Debes estar hambrienta, seguramente no hayas comido en todo el día."
"Yo me he ofrecido a prepararle huevos, pero no ha querido." Me dice mi hermana.
"Eso no se ofrece, Leah." Le digo bromeando. "Se hace."
La verdad es que no costaba nada hacerlo, y aunque no era bueno cocinando, estaba seguro que ella se comería lo que hiciera.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Ann)
"¡Seth, que se te está quemando!" Le dice Paul desde el sofá.
"¿Ya vas a atreverte a comer lo que sea que te cocine este?" Me dice Jacob.
"Lo está haciendo con toda su buena intención." Le digo asintiendo y viéndole quejarse de tener que hacer la comida al fuego.
"No sirve de gran cosa si te dejas el estómago por comer lo que te haga." Me dice su hermana. "Y créeme, mi hermano es realmente malo cocinando. Siempre deja todo medio crudo o quemado."
"No importa." Afirmo sonriendo suavemente movida ante la dulzura de ese chico.
"Lo siento, creo que se me ha pasado por fuera y por dentro está crudo." Me dice enseñándome una salchicha quemada por fuera pero que al morderla sigue estando cruda y con algo de sangre por dentro.
"No importa, está genial." Afirmo sonriéndole suavemente.
"No deberías comer basura." Me dice Paul. "Hará que te duela la tripa."
"¡¿A qué llamas tú basura?!" Le dice Seth molesto.
Eso me hace sonreír, se les ve tan ruidosos… tan llenos de vida…
(Salto espacio-temporal)
"Deberías salir a cazar." Me dice Arik en medio de la noche.
"¿Por qué no has huido?" Le digo.
"Sabes perfectamente que no puedo irme sin mi piel." Afirma.
"Sí, pero podías haber huido y vuelto bien entrada la noche para robármela." Le digo suavemente para no despertar a los lobos que duermen fuera. "Y yo he desaparecido todo el día."
"Te contestaré si tú me contestas a algo." Me dice. "¿De verdad estás aquí para dar caza a estos chicos?"
No contesto, ha pillado la mitad de mi cometido.
"No me fui porque no quería dejarte sola." Afirma. "No aún. Ya estás bastante sola aquí. Lejos de los tuyos y en terreno hostil. Puedo vivir aquí mientras pueda nadar en el mar de vez en cuando, y si me acompaña alguien, puedo nadar como si tuviera mi piel casi. Será suficiente por un tiempo."
"¿Y qué te hace pensar que esté sola?" Le digo molesta por haber sido pillada.
"Yo tampoco soy de esa familia de selkies." Me dice. "Los tuyos mataron a mi familia."
"¿Mi familia?" Le digo.
"Vampiros, humanos, da igual. El caso es cazarnos y robarnos la piel mientras estamos en forma animal." Afirma. "Pero tú realmente pareces diferente, no creo que supieras que cazabas a uno de los nuestros, y Marina comienza a sospechar lo mismo que yo. Así que si lo que quieres saber es por qué sigo aquí; sí, comienzas a caerme bien, y no me importa estar un poco más aquí."
"Sabes que si te cruzas en mi camino morirás antes de poder delatarme o pararme ¿verdad?" Le digo. "Que si se diera el caso te mataría sin dudarlo."
"Podrías intentarlo, pero correré ese riesgo." Afirma. "Y ahora intenta dormir, aunque duermas menos horas que cualquiera aún duermes. Yo mantendré un ojo abierto y otro cerrado hasta que despiertes."
Un selkie, un chico del mar, criaturas legendarias que cambiaban la forma entre focas y humanos. Los antecesores del mito de la sirena y, por desgracia, más reales que unas mujeres medio pez que engatusaban a los hombres con sus canciones.
Podían engañar a cualquiera, pero yo no me fiaría nunca de nadie. No, nadie que no fuese yo misma.
