Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

Hola, bueno, paso a dejar otro capítulo, espero que sea y siga siendo de su agrado, y aunque lo digo en cada capítulo, muchas gracias por sus reviews, sus follows, sus favoritos, por todo, en serio, muchas gracias, nos seguiremos leyendo pronto.


Capítulo 16: Más de una Sorpresa.

El hombre pelirrojo ahora se acomodó en el sofá, con una sonrisa fanfarrona que Lily no supo distinguir, ya que la miraba a ella, haciéndole recordar el beso que él le había dado por la mañana, sonrió tímida.

—Si Lily no planea usarlo, jamás, deberías usarlo, Maya –observó a la mujer que meció las caderas en forma de respuesta.

—Eso es una invitación a tu habitación, Lupin –sonrió.

—Tú no necesitas una invitación –sonrió de lado –mi cama está ahí, libre para ti, Maya.

—No quiero que te arrepientas de esas palabras después, Edward Lupin, la última vez, me dejaste plantada por Victoire Weasley.

—Eso jamás volverá a pasar, no volveré a cambiar a una chica por una con sangre Weasley, aprendí mi lección.

—Lily es testigo –comentó la mujer rodeando el cuello de la pelirroja.

—Siempre cumplo mi palabra –se levantó.

—Si no les molesta, yo me iré, esto no es para tres –rió divertida y se alejó rumbo a su habitación.

Teddy llegó hasta la chica, y sujetó la lencería, era bastante provocadora, comparada con la de Lily, por las pantaletas que la había visto usar, no sabía si tenía algo poco provocador o muy provocador, todo quedaba en su imaginación.

—Eres modelo ¿cierto? –levantó la vista hacia Maya, haciéndola sonreír.

—Por supuesto que lo soy –sonrió coqueta.

— ¿Te molestaría modelarme esto? –elevó una ceja.

—Para nada.

—Vayamos a mi habitación –se hizo a un lado para dejarla pasar primero y suspiró.

Observó la puerta cerrada de Lily y entró a su propia habitación, no podía darse otro momento de debilidad por mucho que ese beso fuese tan malditamente apasionado, tan provocador que si no se obliga a sí mismo, posiblemente la situación sería irreparable en ese momento, no quería, Lily lo volvía loco, pero ella sólo podía ser para él, esa dulce y torpe niñita se siete años, y cada vez que la chica sensual y pelirroja del presente provocara algo indebido en su entrepierna y sus pensamientos, evocaría la imagen de la pequeña Lily Potter como el patronus de sus propios dementores.

Maya Clarke se aclaró la garganta atrayéndolo de nuevo a la realidad, él sonrió, Maya era una bruja mestiza de piel cobriza, cabello azabache ondulado y ojos negros, totalmente atractiva, no por nada era una de las modelos del momento, nada comparada con la Maya Clarke que conoció en Hogwarts y a la que había dejado por Victoire Weasley.

—Ahora podremos hacer lo que hubiésemos hecho si no me hubieses dejado plantada por Victoire aquella tarde –murmuró acercándose a él para besarlo.

oOo

Lily salió un poco adormilada de su habitación, no importaba que se hubiese duchado y arreglado, quería seguir durmiendo un poco, se quedó de pie en el umbral de la puerta, la risa encantadora de Maya Clarke llenó el lugar, estaba en pantaletas y la camisa de Teddy, él sólo estaba en pantalones.

—Ahora entiendo porque Victoire no ha querido dejarte ir, Lupin –lo besó y dejó que él la sentara en sus piernas.

—No hablemos de personas que me incomodan ¿quieres? –pidió en un tono sensual.

—Siento interrumpir –dijo Lily aclarándose la garganta –buenos días.

—Buenos días, Lily –sonrió la chica.

—Buenos días –contestó Teddy.

—Espero que no te moleste que esté aun aquí –se disculpó.

— ¿Por qué me molestaría? –Le sonrió –todo el mundo viene aquí, espero que no te moleste a ti que haya más gente merodeando.

—No me molesta ¿por qué lo haría?

—A Victoire le molestaba –contestó sin prestar mucha atención y preparó un poco de huevo revuelto, salchicha y tocino.

—Huele delicioso –murmuró la morena y se quitó de las piernas de Teddy.

—Puedes tomar –contestó Lily mordiendo el pan tostado.

—Genial –sonrió.

Lily charló con la adorable chica mientras desayunaban los tres, después se disculpó y fue a lavarse los dientes para ir a la Academia, no importaba que hiciera, todos sus días eran igual en la escuela, aburridos y llenos de indirectas por los demás, no entendía como a sus hermanos los adoraban por ser los hijos de Harry Potter y a ella la odiaban por lo mismo, posiblemente la que estaba mal en esa familia era ella.

—Deberíamos trabajar en parejas –se burló Goyle.

—Nadie trabajara en parejas –contestó enfadado Teddy –serán individuales, hasta que algo realmente amerite que trabajen en equipo.

—Por cierto Potter –le habló Goyle –mi padre me ha dicho del evento de los Cannons, es bastante privado, me imagino que irás, ya sabes, porque Whisp gusta de acostarse contigo, podría pensarlo y hacerte mi compañera la próxima vez que el profesor Malfoy nos haga trabajar en binas –sonrió en burla –si me consigues como entrar.

—Es bastante exclusivo como lo has dicho –sonrió Lily –por supuesto que tengo entradas de sobra –se encogió de hombros –pero se las daré a mi compañero de la prueba de ayer –le guiñó un ojo.

—Claro –se burló y acto seguido la atacó golpeándola con el puño cerrado en el rostro.

—Demonios –se quejó la pelirroja.

—Me gustan estas clases –informó –donde se justifica la violencia hacia tus compañeros.

Se alejó de ella con una sonrisa amplia, nadie dijo nada, la mirada de Teddy fue a ella cuando entró y puso los ojos en blanco, pensando lo mismo de siempre, que era bastante idiota e inútil en eso para llegar a ser un gran Auror, pero no era lo que le molestaba a Lily, le molestaba la poca confianza que el resto del mundo tenía en ella.

—Ya pueden irse –indicó Teddy.

—Nos veremos la próxima clase, profesor –se despidieron las chicas.

—Por supuesto –contestó.

La clase de Scorpius fue un poco menos molesta, se la pasó dando clase teórica, posiblemente como modo de disculpa para Lily, el resto de sus compañeros sabía que ella era la mejor del salón, aun con sus malas notas en las clases de Acción, seguida por Goyle, posiblemente por eso quería verla fracasar, para ser el mejor.

Avanzó hasta los casilleros, la clase de Scorpius era la última, ella siempre esperaba a que todas salieran para poder entrar, no es que le diera pena, sabía que no era una súper modelo, no era delgada pero tampoco sobrada de peso, estaba en un término llamado normal, pero para evitar que la molestaran, era lo mejor.

Se quitó la playera negra que estaba manchada de sangre y tierra por la práctica con Teddy, se desabrochó los pantalones sucios y se quitó las botas, quedando en ropa interior, se desabotonó el sostén y lo arrojó al casillero cerrándolo.

—Lily, quería… -la voz de Teddy se desvaneció al verla casi desnuda.

—Pensé que ni siquiera los profesores podían entrar aquí –contestó seria.

—Lo sé, pero, tú eres amiga de Maya ¿cierto? –la pregunta sonó en una risita.

La pelirroja se cubrió los pechos y se giró hasta Teddy, que la observó atento, el vapor del lugar y la imagen de Lily semidesnuda hizo que sintiera un poco de calor, y su entrepierna comenzara a picar.

—Conozco a Maya Clarke de una sesión de fotos, tú te acostaste con ella, está claro quien la conoce mejor –obvió enfadada.

—Sí, pero no me refería a íntimamente, es obvio, tal vez no me expliqué bien…

—Claro, la estúpida siempre he de ser yo –se giró enfadada, se sujetó el cabello, haciendo que él se acercara.

Había algunas veces, que Teddy se sentía tan atraído a Lily, como una abeja a la miel, y esa ocasión así se sintió se acercó a ella.

— ¿Puedo saber que te enfada tanto?

—Sin duda que estés aquí, quiero tomar una ducha y no puedo contigo aquí.

—Cierto, perdón, le pediré ayuda a Dominique, como siempre –se alejó.

Entró a la ducha enfadada, así que las cosas entre Maya y Teddy iba a dar el segundo paso, eso sin duda le molestaba más, se habían vuelto a ver un día y se habían ido a la cama ¿cómo era que a las demás personas se les daba tan normal tener sexo como respirar?

oOo

Draco Malfoy observó a Lily, su cabello estaba mojado y enmarañado, como si hubiese entrado al agua y salido así, su cara no era mejor, así que posiblemente Scorpius no era el único que necesitaba esa amistad.

—Si puedo ayudarte en algo lo haré –le informó haciéndola sonreír, porque incluso Draco Malfoy era capaz de saber cuándo no bromear con el mal aspecto de una chica.

—No hay nada en que pueda ayudarme –le sonrió.

—Yo siempre puedo ayudar en algo –aseguró.

—Sin duda es bastante capaz de lanzarme un Avada ahora mismo, pero no soy capaz de hacer que mi padre lo mande a Azkaban.

—Eso ya es bastante serio –se puso de pie y avanzó hasta ella –tiene que ver con mi hijo, si es así…

—No, estoy bien, era sólo un chiste –fingió sonreír.

—Es con Edward Lupin, ese tipo salió completamente diferente a su padre.

—A veces me pregunto cómo le hace para saber que me pasa sin que se lo diga.

—Es una habilidad, es algo que aprendes cuando estás solo, y sin amigos.

—Usted tiene amigos –lo acusó.

—Ahora los tengo –aclaró –pero cuando era adolescente y un Mortífago, sin duda no lo creía, me encerré en mí, y me quedé un paso atrás del último –ella sonrió –y cuando estás solo, sintiéndote miserable, aprendes a ver a las personas, aunque estas no te vean a ti, y comprendes que es lo que les duele, que es lo que les lastima, estás enamorada de Lupin, pero te niegas porque era el novio de tu prima y porque tienes miedo de que él jamás note que estás ahí, frente a él.

—Es bastante bueno –admitió con una sonrisa.

—Algunas veces, para que alguien te vea, necesitas verte primero tú, pero si no te ves, Lily, nadie lo hará, primero eres tú, después sigues siendo tú y al final de todos, seguirás siendo tú, eres la única que no te dejará sola.

—Así que ¿Qué hago? Pararme frente a un espejo es una buena opción aquí ¿cierto? –Draco sonrió y extrañamente, le extendió la mano de nuevo.

—Si tienes una tarde para mí, yo tengo una tarde para ti.

— ¿Nueva York? –sonrió ella.

—París –la acercó a él y desapareció.

Draco Malfoy era el jefe más increíble que alguien podría tener, pensó Lily, observó el lugar, la bruja frente a ellos les dedicó una mirada sorprendida.

—Necesita un poco de ayuda –le sonrió a la mujer que asintió.

—Lo sé, por eso está aquí, pero…

—Sé que es exclusivo, y no me importa cuántos galeones me cueste, tengo ocho cámaras en Gringotts llenas de galeones –sonrió –puedo pagar su estúpida exclusividad.

Draco tomó asiento en uno de los sofás de piel blanca y aceptó de buena gana el té que le ofrecieron después de tremenda ofensa a sus posibilidades de costear un lugar así.

Lily siguió a la mujer, que fue depositando un montón de ropa en el perchero, no saldría de ese lugar al menos en un mes, si tenía que probarse todo eso, y ni imaginar todo lo que gastaría en pagarlo, se sintió culpable y observó sobre su hombro al hombre rubio que había encendido un cigarro y bebía whiskey de fuego.

No se probó toda la ropa, sólo alguna y la modeló para Malfoy, sin duda es algo que haría con Scorpius si no estuviese dispuesta a aplicarle la ley del hielo hasta que se diera cuenta de que podía vivir sin ella, que no la necesitaba, él rechazó bastante de la ropa, no se quejó aunque la mayoría de lo que rechazó le gustó a ella, Draco Malfoy era conocido por tener uno de los mejores gustos, en ropa, en vinos, en mujeres, en todo, así que posiblemente sabía mejor que ella que iría bien, además, era un hombre, posiblemente las elecciones de ropa podrían hacer que llamara la atención de un buen chico.

Se sonrojó cuando la mirada gris de Draco la recorrió de arriba abajo y viceversa, tenía un vestido bastante ajustado de piel, color negro que llegaba un poco más arriba del muslo, sus pechos medianos sobresalían bastante, él sonrió y señaló la pila de ropa que llevarían.

—No cree que es un poco…

—Si fueras una anciana de 140 años sin duda te pediría que me sacaras los ojos –sonrió –pero incluso un hombre de mi edad puede reconocer que luces atractiva, si no fueras hija de Potter sin duda te invitaría por una copa al verte así.

—Gracias –sonrió.

—Ahora prueba algo más –sugirió.

Después de pasar mucho más tiempo de lo normal comprando ropa, la llevó a un salón de belleza, le ordenó algo a la mujer que asintió de inmediato y la sujetó del hombro, él se giró para observar el lugar, era bastante amplio, las enormes lámparas de araña colgaban elegantes, iluminando el lugar, sin duda que le caía bastante bien a su jefe al hacer algo así por ella.

—Te tengo arreglada la portada de la semana de Witch Weekly –informó Draco mientras a ella le cortaban un poco el cabello y comenzaban a hacer algo con sus uñas.

—Pero no he hablado con Jarvis y…

—No me importa, eres mi empleada, él es mi empleado, se hace lo que yo diga.

—Bien –frunció el ceño.

—La sesión será en cuanto terminen esto –informó.

Witch Weekly se tomaba bastante en serio sus publicaciones, aunque el nuevo aspecto que le dejaron hacía unas horas le había parecido poco ella, a los de la revista les encantó, decidieron dejar todo como está, aunque era demasiado natural, insinuaron algunos, la encargada de portada dijo que sería perfecta.

—La última publicación que tuvimos contigo, fue bastante bien vendida –sonrió –creo que los fans de tu novio ahora son tus fans –sonrió encantada –eres bonita, adorable y tierna, Jarvis Whisp se ha ganado la lotería.

—Yo he ganado la lotería al tener a alguien como Jarvis en mi vida.

—Así que dime, la última vez que te entrevistaron, solías ser Aprendiz de Quidditch, ahora ¿sigues por ese camino o decidiste moverte al mundo emocionante y peligroso de los Aurores?

—Estoy en ambos –se encogió de hombros –es complicado –sonrió –pero sigo en la Academia y sigo involucrada en el Quidditch por Jarvis, su abuelo intenta enseñarme todo lo posible sobre el mundo del Quidditch y espero no decepcionarlo.

—El viejo Kennilworthy, muchos dicen que es un hombre cerrado, enfadoso y amargado ¿Qué puedes decir?

—No es cierto, no voy a defenderlo porque sea el abuelo de Jarvis, claro –se rieron –peor al menos lo poco que he convivido con él ha sido una persona encantadora y paciente, y puedo llegar a ser un dolor de cabeza en eso de ser Aprendiz –rió.

La entrevista por fortuna no fue nada profundo y con mensaje, hizo lo que Draco le dijo, habló maravillas de Jarvis y habló más maravillas del equipo por el cual jugaba, las fotos no fueron tan tardadas y le informaron que saldrían el Lunes, de la siguiente semana, eso sólo dejaba dos días para que saliera la revista, así que le agradecieron que aceptara así fuera de último momento.

—Necesito que me hagas un favor –habló Draco frente a ella.

—Bueno, no puedo negarme, es mi jefe –sonrió.

—Te he dicho lo interesado que estoy en que trabajes para mí ¿cierto? No voy a presionarte, te dejaré terminar tu Academia si es lo que quieres, pero al final, ven a trabajar a mi compañía.

—Ese es el favor.

—No, pero necesito que estés dispuesta a hacerme enojar si es conveniente.

—Me encantaría hacerlo enojar, siempre y cuando, no me corra.

—No lo haré.

—Bien.

Terminaron de desayunar, Lily ni siquiera se dio tiempo de avisarle a Domine que no llegaría, pero no es como si estuviese en la obligación de hacerlo, ya era mayor de edad y podía hacer lo que quisiera, así que por eso, no siguió preocupándose.

Sujetó la mano de su jefe y aparecieron en el lugar, faltaban cinco minutos para tomar el traslador.

oOo

La sonrisa de Maya lo hizo sonreír también, si bien no estaba con la chica que él quería, al menos estaba haciendo las cosas bien con la chica que sí tenía, hacia una semana y media que no veía a Lily, ni siquiera Scorpius sabía nada, lo único que le había informado es que cuando le preguntó a Draco Malfoy, él dijo que no habría envíos por un tiempo.

La única cosa que tenía para saber que estaba bien era la revista que había salido la semana pasada con ella en la portada, más bonita que nunca, con sus enormes ojos verdes brillando y su tierna sonrisa.

—Venga, descansemos un poco y vayamos por un trago –pidió Maya.

Salieron de la pista rumbo a la barra, consiguieron unos tragos, dirigió su vista a la pista en lo que volvía a entrar junto con su novia, entonces la vio, su cabello pelirrojo en un nuevo peinado de rizos, con un tipo que Teddy no conocía y que la sujetaba de las caderas, no tenía idea de donde había sacado ese vestido de piel ajustado a su figura, le llegaba a medio muslo, pero el hombre comenzaba a subirlo poco a poco mientras la acariciaba y besaba su cuello.

—Vaya, sí que está pasándola bien y todos preocupados, espero que no la vea ningún periodista.

—Está ebria –aseguro, era la única forma para que ella estuviera así, bailado con un extraño de esa forma tan sensual.

—Como sea, no es nuestro asunto –lo sujeto de la mano y lo dirigió a la pista de nuevo.

La cabeza le daba vueltas casi para explotar, no podía quitarse la imagen de la sensual pelirroja, esa vestimenta y ese baile ¿por qué no podía ser él a quién le bailará de esa forma?

—Tengo que ir al baño –se disculpó con Maya y se alejó un poco.

Su vista fue de nuevo hacia la pelirroja, era una clase de magnetismo que tenía entorno a ella, podía sentirla cuando estaban en el mismo sitio y encontrarla fácilmente así no lo quisiera.

Ella jalaba la mano del hombre con una sonrisa divertida, él se acercó a ella, la besó y su mano fue hasta su trasero.

—Lily –bramó sujetándola del brazo, sí, Maya había dicho que no era su asunto, pero no permitiría que Lily se rebajará tanto.

—Teddy –contestó sorprendida – ¿qué estás haciendo aquí?

—Vine con Maya ¿tú que haces aquí?

—Tú puedes venir aquí a divertirte con tu novia pero yo no puedo divertirme –se pegó al hombre.

—Vamos linda –pidió el acompañante de Lily –tengo todo listo para ti, estoy muriendo por ponerlo en tu... –Teddy lo sujetó de la playera y lo empujó, sujetó la mano de Lily y la sacó rumbo al callejón.

La chica protestó, pero su acompañante no estaba dispuesto a pelear con un cabreado Teddy. Aunque no supiera que era un mago, peor aún, un metamorfomago cabreado.

—No puedo creerlo –la reprendió –no de ti, que estés en un lugar así con un muggle, vestida así y...

—No sé qué es lo que no puedes creer –se cruzó de brazos –que puedo divertirme también, no lo sé o que quizás a un muggle puedo parecerle atractiva.

— ¡No puedo creer que te estuvieses comportando así!

— ¡Así como! ¿Cómo una mujer? ¡Soy una mujer aunque te niegues a verlo, Edward Lupin! Sí en ti no provoco nada, en otros hombres lo hago, y no necesito tu aprobación para irme con quien yo quiera y bailar con quien yo quiera.

—No puedes comportarte así, la forma en la que le estaba bailando...

—Pues sí lo que te molesta es que le bailo a otros y no a ti, deberías armarte de valor y decirlo, decir que te encantaría que te bailara así, tal vez que te bese como a él y dejarte tocarme como a ese tipo, ¿es lo que quieres, Teddy?

Teddy retrocedió un momento, no, no iba a admitirlo, se le fuera la vida en eso, iba a negarlo.

—Porque yo quiero que lo hagas –musitó ella –deseo que me toques como lo hacía él –se acercó a él –ya me cansé, Audrey y Dominique me dicen que debería admitirlo, pues lo admito, me vuelves loca, cada que estás cerca, sólo quiero que me hagas tuya.

No soportó, la besó con toda la pasión que podía sentir en ese momento, sus manos recorrieron su cuerpo mientras sus labios comenzaban a besar su cuello desnudo y sudoroso, se alejó agitado de ella.

—No –jadeó –no aquí, al menos.

—Te deseo no importa donde sea, Teddy –susurró en su oído y enredó sus dedos entre los cabellos azules –no te preocupes, no arruinarás nada –aseguró.

Lo meditó un momento pero acto seguido volvió a besarla, si ella lo pedía, no es que el fuese a mantener más su autocontrol, tenía que tenerla ya, por todas aquellas veces que tuvo que fingir que no provocaba nada en él.

La chica le abrió los pantalones y sacó su miembro sin perder tiempo, lo acarició un momento y después se alejó con una sonrisa.

Él cerró los ojos al sentir la calidez de la boca de Lily, gimió ante la felación que la pelirroja le hacía, sujetó su cabello para que no le estorbara, mientras ella le observaba completamente complacido y lleno de placer.

Le ayudo a levantarse cuando terminó en su boca, la chica se acercó a él para besarlo de nuevo, mientras Teddy la acorralaba contra la pared, subió su vestido y fue su turno, le quitó las pantaletas tan típicas en ella que sonrió, las guardo en la bolsa de sus pantalones y hundió su rostro en la intimidad de Lily que gimió de placer.

—Teddy por favor –le suplicó Lily –por favor.

Se puso de pie, sujetó una de sus piernas y la llevó a su cadera y se adentró en ella, recordaba perfectamente que Scorpius le había dicho que Lily jamás había llegado a este paso con Jarvis, así que se adentró despacio, se movió lento para después comenzar las embestidas, la pelirroja le rodeó las caderas con ambas piernas.

El vaivén se hizo más rápido mientras Lily gemía sin pena alguna, lo besaba ocasionalmente y le pedía que fuera un poco más allá, hasta que al final, terminó en ella.

—Has sido un poco suave –musitó con una sonrisa.

—Bueno, Scor...

—No era virgen –se burló ella –te dije que me había acostado con Jarvis, aprendí de él –lo besó.

—Pensé que mentías –admitió en un susurro.

—Deberíamos ir a casa.

—Tengo que...

—Ya veo, te acostaste conmigo sólo por no perder la oportunidad, pero...

— ¿Qué es lo que quieres Lily? ¿Qué te diga que te amo? Bien, lo hago, te amo.

— ¿Entonces porque?

—Porque... Victoire dijo que cada que intentara llegar a esto, te imaginara de siete años.

—Pues al parecer te importo poco ahora.

—Porque no soporto más, te necesito.

—Vayamos a casa –pidió hundiendo su rostro en el pecho de Teddy.

Las cosas no podían ir mejor para Teddy Lupin, esa noche había hecho el amor con Lily dos veces, la pelirroja seguía sentada a horcajadas sobre él, con sus pechos mediano-pequeños totalmente desnudos, los acarició para asegurarse de que no era un sueño.

—Te amo, Lily –confesó haciéndola sonreír.

La chica se quitó de encima de él y se puso la playera de su compañero de apartamento.

— ¿A dónde vas?

—A la cocina por agua –sonrió ella – ¿quieres algo?

—A ti.

—A mí ya me tienes, ahora, ¿algo de la cocina?

—Hacerlo en la cocina podría ser bueno –sonrió ante la mirada de la pelirroja –agua está bien.

—Claro, ahora vuelvo, te amo.

oOo

El apartamento estaba en total silencio, Lily avanzó hasta su habitación, a esa hora Teddy debería estar despierto.

Se cambió apresurada para sus clases, tenía que incorporarse y que mejor que con una buena vibra.

—Llegaré tarde a la Academia, no te preocupes, te amo –dijo la voz de Teddy, Lily salió a la sala cuando las llamas verdes se habían terminado.

—Hola, Lily –saludo Victoire en la puerta de la cocina, con la playera de Teddy puesta.

—Victoire –soltó sorprendida – ¿qué haces aquí?

— ¿No es obvio? –Sonrió –pase la noche con Teddy, creo que esto comprueba que no importa que mujer sea la que intente quitármelo, él siempre volverá a mí, ya lo oíste, me ama.

—Jamás he dudado de que te amé.

—Entonces deja de intentar acostarte con él, eres una pobre idiota que jamás llenara mi lugar, haznos un favor a todos y desaparece como estas semanas, nadie te extraño, todos fuimos más felices sin ti, sí te dicen lo contrario, es por no herirte, pero es la verdad.

—Iré a la Academia.

—Arrástrate todo lo que quieras, él tiene buen gusto, jamás se acostaría contigo así fueras la última mujer sobre la tierra.

—Posiblemente –se burló Lily.

—Pudiste cambiar de atuendo, arreglarte el cabello diferente, pero sigues siendo inclusive para el resto de nosotros, Lily.

—Dime Vic, si eso es verdad ¿por qué te esfuerzas tanto en hacerme ver como mi vida es tan miserable y la tuya tan perfecta? –la confrontó haciendo que Victoire soltara una risa delicada.

—Oh vamos cariño, posiblemente tengas mi sueño de trabajar en los Chudley Cannons, pero me quedaré con la satisfacción de saber que soy mejor que tú en todo, pude entrar a la Academia de Aurores y volverme la mejor Auror, pero no quise –informó a Lily haciendo que se sorprendiera –puedes preguntarle a quien quieras, incluso tu padre me suplicó que me uniera, tengo el talento y las habilidades, soy talentosa, pero tú… enviaron a Teddy para asegurarse de que no te mataras el primer día, todos te han estado pasando porque eres la hija del gran Harry Potter, pero no, no eres tan buena como piensas que lo eres, incluso ahora, en un duelo sin importancia podría matarte –se encogió de hombros.

—Gracias por decirme que pudiste cumplir mi sueño y no lo hiciste.

—Deberías volver con Whisp –informó –al parecer, es el único tipo lo bastante idiota para fijarse en ti, y si no es cierto, al menos aprovecha ahora, que alguien es capaz de llevarte a la cama, oh claro, ya te acostaste con él.

—Tienes razón, porque a Jarvis es el único al que jamás tendrás tú.

oOo

Jarvis se dejó caer en el sofá de Lily mientras ella observaba fijamente un pergamino, tenía el labio reventado, ya no era nuevo para él verla así después de clases, odiaba que siguiera insistiendo en querer ser Auror cuando todo a su alrededor gritaba que no lo fuera, que no estaba hecho para ello, pero seguiría apoyándola, porque eso era lo que ella quería y necesitaba apoyo, alguien que confiara en ella.

—Tienes mala cara –la sacó de sus ensoñaciones.

—Mal día en la Academia –farfulló –como siempre –se puso de pie.

—Sólo eso –elevó una ceja.

—Me encontré con Teddy hace dos noches en un bar muggle, iba con la estúpida de su novia, Maya Clarke –hizo gestos –no sé qué le ve, es… espantosa no tiene ningún talento y… la odio.

—Lily –la regañó.

—Me acosté con él –le informó haciendo que la observara un poco dolido –y hoy, que aparezco en la mañana después de ir a solucionar las cosas pensando que estaríamos juntos, veo a Victoire ahí, en su playera, y me dice que no importa cuánto luche, ella es mejor que yo en todos los aspectos y es cierto, que lo que me conviene es volver contigo, mientras aun siga pareciéndote atractiva, mientras aun quieras acostarte conmigo porque eso terminará pronto.

—Vamos Lils –se burló Jarvis –Victoire está diseñada para inyectar su veneno, te odia y ambos sabemos que es su miedo a perder a Edward, creí que Dominique ya te había hecho ver que Edward está loco por ti, podría jurar que te ama.

—Pues se lo dijo a ella en la mañana –chilló y fue hasta él –no puedo compararme con Victoire, Jarv –hizo puchero –ella fue su pareja por diez años, es buena en la cama y yo… sólo soy yo.

—Ven aquí –le pidió.

Lily avanzó hasta él y se sentó a horcajadas, Jarvis la observó un momento y no opuso resistencia cuando ella lo besó, sus manos fueron de inmediato a los botones de sus pantalones para desvestirla, y cuando lo logró la dejó debajo de él mientras besaba su cuello.

—Tienes que observarla mejor si planeas que caiga en tu juego –murmuró Jarvis.

— ¿De qué hablas? –Indagó agitada la pelirroja.

—Podría llevar más lejos la farsa, pero la verdad es que no me interesas aun siendo ella –se levantó.

—Jarv –enarcó una ceja y le miró desconcertada.

—No Victoire, no caeré en tu juego, posiblemente Edward se dejó embaucar en tu juego, pero yo no, conozco a Lily demasiado como para saber que no eres ella, primero que nada, Maya Clarke es una inspiración para Lily, segundo, ella jamás se expresa así de Victoire, tercero, se hubiese disculpado cuando por su boca saliera el "me acosté con él" otra cosa, jamás se expresa así, y no hace cara por todo, y último, no has hecho nada, y Lily entra a un mundo diferente trabajando con las lechuzas, no lo hiciste, porque saben que no eres ella.