Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Bueno, paso a dejarles otro capítulo más de no sé cuantos, así como veo, la cantidad de capítulos varea cada que una idea nueva viene a mi cabeza, pero espero que la historia siga siendo de su agrado, tanto, como para que lleguen al final, muchas gracias por todo, por sus reviews, sus follows, sus favoritos, significan mucho para mí, ya saben cualquier duda, sugerencia, y bueno, gracias a Tsuruga Lia1412, por animarme a subir esta parte y no eliminarla. Espero que el capítulo sea de su agrado, nos leeremos después.
Capítulo 19: Capaz de Amar.
Se giró enfadado dando la charla por terminada, siempre lo hacía, siempre eran sus reglas, y siempre tenía que ser él quien dijera la última palabra.
—No vas a cancelar el evento –le advirtió –y tenemos que hablarlo.
—Ahora tú me vas a decir a mí que hacer y que no –bufó.
—Quiero que Lily ocupe la oficina de McKenzie, no tiene nada de malo, Draco, ella es bastante buena en lo que hace, y ni siquiera tu ego te ha impedido admitirlo miles de veces antes.
—Bueno, eso fue antes de saber que te ponías celosa de ella, ahora no hablaré del tema, lo entendí, no más Lily Luna Potter entre nosotros.
—Es que ella es lo único que hay entre nosotros, Draco –le recordó.
Draco Malfoy volvió a girarse enfadado, claro que sabía que la rubia tenía razón, Lily era lo único que tenían en común ahora, por supuesto que el trabajo también, pero ella era la única conversación que los mantenía ahí, sin que él cruzara a lo que se había negado hacía dos años cuando la contrató, y es que cada día la tensión entre ellos se había aumentado, Lily les había dado un aire nuevo y fresco, ya no tenían que estar tanto tiempo juntos porque ahora Draco podía preocuparse por alguien más que no fuera Audrey; y la rubia lo volvía loco, porque en lugar de enfadarse, le animaba a ayudar a Lily, a hacer de ella una chica más confiada de lo que era, ya que al parecer sólo con él se abría realmente, y ahora, cada que ellos se acercaban más de la cuenta, cada que Draco se dejaba llevar; Audrey evocaba a Lily entre ellos y eso lo hacía retroceder.
—Hay mucho más que Lily Potter entre nosotros y lo sabes –soltó.
—Claro, sólo porque me pediste que fuera tu acompañante en el evento que estamos organizando Lily y yo –sonrió –o porque en el evento de Jarvis me pediste que estuviera contigo y no me separara de ti, a pesar de que tu esposa estaba ahí –se burló.
—Bueno, no es como si tus ojos no brillaran cada que te encuentras al idiota de Edward Lupin ¿cierto? te recuerdo que te paseaste con él por toda mi empresa ¿cómo me dejó eso a mí?
—Tan bien como siempre, porque sólo soy tu mano derecha –le recordó.
—Sabes que eres más que eso.
—Que invadas mi apartamento todas las noches es muy diferente, Draco.
—Estoy separándome de Astoria, fuiste la primera persona en saberlo, incluso antes que mi hijo y mi propia esposa.
—Yo no soy la razón por la cual te estás separando, admítelo.
—Pues eres la mayor razón –admitió.
—No te engañes –se burló –ya te lo dije, quiero a Lily fuera de los envíos, quiero que vaya haciendo otras cosas aparte.
—Ella es feliz en los envíos –soltó enfadado.
— ¿Por qué no quieres que me ayude? –lo encaró.
—Sabes perfectamente la razón, Lily es demasiado inteligente, va a darse cuenta de lo que hay entre nosotros, Audrey.
—No hay nada entre nosotros aparte de trabajo, que cada que sabes que algo me afecta me busques y me digas que todo estará bien no significa otra cosa –le recordó –que uses mi cuerpo de muchas formas antes de dormir es otra cosa también, pero no hay nada entre nosotros, y sabemos por qué.
—Bien –admitió –tienes razón, me la recuerdas más de lo que desearía que lo hicieras –se burló –la diferencia es que tú sientes por mí lo que ella no.
—Y tú no sientes nada por mí, lo sé, es sólo tu loca idea de que me parezco a ella, cuando no es cierto.
—La razón por la que quieres a Lily aquí la sospecho, es por eso que quiero a Lily en otro lado.
—Scorpius te lo dijo ¿no? –sonrió.
—Mi hijo sabe que tengo amantes, pero no sabe lo que hay entre nosotros, así que es bastante bueno que le cuentes tus cosas, así él vendrá y me dirá que quieres que Lily ocupe tu lugar pronto para poder renunciar sin afectar al equipo.
—Cuando me contrataste me dijiste que me preferías en la oficina ¿no es cierto?
—Ya, quieres ponerme a prueba ¿cierto? –Sonrió –si Lily ocupa tu lugar, podremos tener algo fuera de la oficina.
—En realidad hay una oportunidad de ocupar un puesto en el M.A.C.U.S.A sobre la organización de los partidos y el mundial de Quidditch, me encontré con el abuelo de Jarvis hace poco en una comida y lo mencionó, también me dijo que discretamente susurró mi nombre en los oídos correctos y que en un mes a más tardar me estará llegando una lechuza con la cita para la entrevista.
—Hiciste todo esto sin consultarme.
—Lo hizo el señor Whisp, yo jamás lo pedí, pero me lo has dicho siempre, toma las oportunidades.
—Avísame cuando te den el empleo –jaló su sacó –porque venderé el maldito equipo en ese momento –informó y salió enfurecido del lugar.
Audrey se cubrió el rostro completamente exasperada, la mayoría de las veces no recordaba como lidiaba con él, quería asesinarlo cuando se ponía en esa actitud tan infantil, cuando la que debería tener dichas actitudes era ella, no él.
—Señor Malfoy yo… perdón –se disculpó Lily –pensé que el señor Malfoy estaba aquí ¿ocurre algo?
—No –sonrió –salió –informó –recordó que olvidó su madurez en su traje de ayer y corrió por ella –se burló.
—Si te escucha, se enfadará –se rió Lily –sino es que nos corre.
—Que lo intente –le guiñó un ojo –iré a trabajar, tengo un mes para tener todo organizado y aún tenemos que ponernos de acuerdo para el evento y el show especial, ese es el que más me interesa.
—Te estás esforzando en este evento ¿no?
—Bueno, aquí entre nos –se acercó a ella –puede ser mi último evento, puede que me vaya a América a trabajar.
—Eso es asombroso, lo del trabajo, que te vayas no tanto –admitió Lily –pero ¿ya le dijiste al señor Malfoy? –interrogó.
—No de forma oficial, no es nada seguro aun.
—Y yo que iba a presentarte a un amigo que llegaba hoy –hizo mala cara.
oOo
El evento de Draco Malfoy, como le gustaba llamarlo a Lily; iba a contar con una demostración de lo que sus lechuzas sabían hacer, él quería algo especial, y Audrey había prometido que lo tendría, claro que después la rubia había estado estresada hasta la médula por el espectáculo especial y Lily había decidido mostrarle a su jefe lo que había hecho con las lechuzas; ya que era el único que no lo sabía.
La puerta de su oficina se abrió, un elegante Draco Malfoy paso por el umbral y la puerta se cerró de golpe, estaba serio, y posiblemente estresado, por eso la buscaba, tenían algo en común, solían buscarse uno al otro cuando se sentían heridos, y era gracioso y a la vez, le hacía tener una sensación extraña que comenzaba en su vientre al saber que era buscada y estimada por un hombre, y no cualquiera, sino Draco Malfoy.
—Soy indigna de su visita –sonrió.
—Ya lo sé, pero incluso los indignos pueden tenerme por un momento.
—Tiene un problema ¿cierto?
—Claro que no.
—Eso quiere decir que se puso uno de sus más caros trajes y una de las túnicas más finas para venir a ver especialmente a la chica de los envíos, claramente comenzaré a creer que se está separando por mí –bromeó.
—No me separaría de ella por ti, ciertamente, sólo te llevaría a mi cama, en alguno de los apartamentos que tengo, si fuese bueno el sexo, posiblemente te haría una oferta mayor, pero eres la única jovencita a la que no le haría eso, porque eres la mejor amiga de mi hijo, además, estas enamorada de Lupin, posiblemente estés manteniéndote virgen para él –se burló.
—También dijo que porque soy hija de Potter –le recordó.
—Ciertamente.
—Aun así luce extraordinariamente atractivo, más que de costumbre sí es que eso se pensaba imposible.
—Tengo una reunión con Astoria y los abogados, tengo que verme presentable.
— ¿Cómo lleva ella la separación?
—Fatal, posiblemente ya que es a mí a quién va a perder, claramente.
—Cierto, olvidé que usted es superior a Scorpius en todos los aspectos, eso incluye el ego –ambos sonrieron.
—Me iré, no olvides que has prometido ir al evento y llevar a tu madre, espero que eso sirva para lo que he planeado.
—Continúa la guerra –puso los ojos en blanco.
—Así es –se detuvo en la puerta y la observó – ¿Audrey te ha dicho algo sobre su posible empleo en América?
—Sí, de hecho le dije que era fabuloso, le pedí a mi madre que si tocaban el tema en alguna de las juntas sin duda la apoyara a ella, ha dicho que está bien –sonrió pero se quedó seria ante la mueca de su jefe.
—Supongo que está bien, después de todo es lo que ella quiere ¿o no?
—No pensé que fuese lo que ella deseara, para ser honesta.
Después de sus palabras Draco salió, Lily se dedicó a buscar a Audrey para pedir apoyo sobre ciertas cosas pero la secretaria del señor Malfoy le dijo que él la había enviado a algunos asuntos, y que con visto a que a la rubia, le agradaba la idea de pasar cada vez menos tiempo en el edificio, no como antes, que se la pasaba de un lado a otro con esa personalidad tan suya, tan alegre y entusiasta.
Lily entró a la oficina de su jefe, incluso ella tenía un límite de espera, y a vista que Audrey no contestó su patronus, decidió interrogar a su jefe por sus gustos, no sabía mucho de él, la rubia parecía conocer cada mínimo detalle, después de todo tenía tiempo trabajando ahí, y si se llevaba igual que ella con Draco cuando estaban solos, posiblemente sabía pocas cosas intimas de él como ella, por ejemplo ahora, que jamás había conocido a Astoria Malfoy, y la mujer frente a ella era extraordinariamente atractiva, llevaba un exclusivo traje que resaltaba la figura delgada, su cabello oscuro se estaba tornando un poco blanco de las sienes, pero seguía siendo atractiva.
—No tienes de que preocuparte, ya te he dicho que no pelearé nada.
—Lo haces por él ¿cierto? –frunció el ceño.
—Todo lo que hago es por él, no lo olvides, pero no soy una desgraciada, así que... –se quedó callada al ver a Lily.
—Astoria, ella es Lily Luna Potter –la presentó –mi mejor empleada y la mejor amiga de tu hijo.
—Tu mejor empleada dices –sonrió –hubiese sido bastante divertido sí Scorpius se hubiese enamorado de ella ¿cierto? Eres una mini Ginevra al parecer.
—En realidad mi madre y yo sólo compartimos el color de cabello –se encogió de hombros Lily.
—Un placer Lily, espero que me visites con Scorpius algún día.
—Por supuesto –sonrió.
—Y me saludas a Audrey –observó a Draco –esa chica es encantadora, odiaría saber que la corriste, al menos alguien tiene que darte un poco de alegría –sonrió a Lily y le estrechó la mano para besar su mejilla después –eres realmente encantadora –fue a la puerta.
Esperó a que saliera de la oficina, Draco se puso de pie y se quitó la túnica, la arrojo en uno de los sofás.
—Es bastante atractiva –admitió.
—Un encanto de mujer –contestó Draco en un tono honesto.
—El lugar está listo, según yo y Audrey, ella ha ido a asegurarse de que el banquete esté quedando como se ordenó, pero yo he venido aquí por dos cosas, para ver que estuviese mejor y para que fuera al lugar y aprobara todo, no quiero que este enfadado como en el evento de Jarvis, este es su evento después de todo.
—Vamos –la sujetó del brazo y los apareció en el lugar.
El hombre Rubio no encontró ninguna clase de queja posible, después de todo, había dejado a sus dos empleadas favoritas a cargo de la organización.
Cuando se volvió para aprobar las cosas, Lily estaba acomodado algo, la chica era perfeccionista y terca, le recordaba un poco a él.
Volvió a girarse, la mayoría de las cosas las había planeado Audrey, antes de decidir dejar todo en sus manos, la rubia había estado hablando sobre cómo debería decirle a los organizadores que arreglaran, la idea de la chica no le había importado en sí, le había gustado la manera en que sus ojos brillaban y su sonrisa soñadora iluminaba su rostro, después se había tenido que ir porque su hijo le pidió cinco minutos y le informó lo que había pasado con Victoire y su enferma diversión. Enferma, porque ni siquiera él la encontraba divertido y muchos lo tachaban de tenebroso y maligno.
Lily se removió incomoda, había estado tan ocupada sintiéndose basura porque Teddy prefería a otras chicas menos a ella, que había olvidado que el padre de su mejor amigo le hacía sentir una extraña química, y en el momento en que la mano de su jefe bajo se posó en su hombro y descendió un poco más por su espalda sin ni siquiera notarlo, le provoco un millón de sensaciones a ella.
—Creo que ha quedado perfecto, cada vez me encantas más, aunque seas Potter –le guiñó un ojo y su mano se detuvo en la cadera de la chica.
Lo observó detenidamente, su cabello rubio peinado hacia atrás con bastante esfuerzo, el traje que era a su medida y aun así, apretaba algunas partes del cuerpo del hombre, como sus bíceps, era más alto, ella llegaba hasta su hombro, así que cuando él dio un paso adelante y se giró para sugerir un cambio, ella tuvo que arrojarse contra él.
Lo tomó desprevenido, estaba tenso y las manos en las caderas de la chica estáticas en esa posición, si se hubiese tratado de Teddy no lo hubiese hecho nunca, Draco Malfoy había dicho en más de una ocasión que la pretendería sí no fuese amiga de Scorpius y no fuera Potter, así que debería de provocar al menos un poco en su jefe de lo que él provocaba en ella.
—Lily –la alejó de él.
—Lo siento –se disculpó y sus mejillas se pusieron de un suave rosa, haciéndolo negar con una sonrisa.
—Puedo comprender tu motivación para ello, pero te digo que los celos no son buenos consejeros para ello.
—No lo besé por celos.
—Sí el joven Lupin...
—Usted provocaba algo en mi incluso antes de notar que Teddy despertaba una parte de mi –le informó.
—Sin embargo no me habías besado antes, significa que hay algo que motivo para eso, lo más probable es que sea...
—Me había estado preocupando por Teddy y todo el drama con Victoire que no había nada más al rededor, pero ahora –se encogió de hombros.
—Lily eres atractiva, hermosa y sin duda no soy la excepción para ser inmune a todo ello –le admitió haciendo que la chispa encendiera algo en Lily –pero ya lo hemos hablado.
—Lo sé –admitió –pensamos en Scorpius antes del hecho de que soy Potter y usted podría ser mi padre ¿cierto?
—Cierto –admitió él.
—Señor Malfoy, usted realmente hace esto para subir mi autoestima y ahora lo único que pienso es en usted luciendo atractivo.
Draco soltó una carcajada divertida, había tenido muchas insinuaciones a lo largo de su vida, y había sido un hombre descaradamente infiel, su hijo estaba al tanto y no lo juzgaba por ello, pero ahora frente a él estaba una torpe pelirroja haciendo un débil esfuerzo por decirle que era atractivo y disculparse por sentirse atraída por un hombre mayor, que resultaba ser el padre de su mejor amigo, y que en un momento inconsciente de contacto, la habían motivado a besarlo.
—Oh Lily Potter, diciendo que sólo puede pensar en mí luciendo atractivo –negó –eres una chica de diecisiete años, haciéndome sentir como una chica.
Esta vez no lo tomó desprevenido, sus labios eran suaves, su cuerpo se pegó un poco a él cuando lo tomo de las mejillas, así que para ser justos, se inclinó, haciendo que estuviese bien plantada en el suelo, sus manos fueron a la cintura de Lily, que hizo más presión en el beso.
Había sido un error dejarla besarlo para comprobar su punto y para no herirla, porque en el momento en que ella mostró un poco de pasión, las manos de Draco la sujetaron con firmeza de las caderas acercándola a su cuerpo, mientras apresuraba el beso.
Los labios de Lily volvieron a unirse con los de Draco, en un apasionado beso, ni siquiera había imaginado lo pasional que podía ser un hombre como él, y eso le gustó, la forma en la que sus manos la sujetaban con firmeza, o la fiereza de sus labios chocando con los de ella, o posiblemente la erección que sintió del hombre cuando la acercó contra su cuerpo, los labios se apartaron, pensó que le diría que se fuera, pero en lugar de eso, se pegaron a su cuello, bajando por el hombro, sus manos grandes subieron a los senos de la chica y los masajearon de forma firme, haciéndola gemir. Sintió un leve tirón en su estómago.
Los había aparecido en otro sitio, las manos del hombre bajaron hasta su trasero, sus piernas y subió la falda de color negro que le quedaba un poco ajustada, la piel de la chica era suave, tersa y virgen.
Debería detenerse en ese momento, pero no quería, su vida sexual había sido constante, pero desde que había comenzado a pensar en separarse de su esposa se mantuvo en celibato, tanto porque no había salido a buscar a nadie, como porque aún mantenía su autocontrol pensando en hacer lo correcto en algunas cosas, y ahora la chica había elegido un momento demasiado inestable, y no podía negar tampoco el hecho de que por poco que fuera deseaba a Lily Potter, la sola idea de poseerla de esa forma lo ponía en un genuino frenesí.
La despojo de la falda, y la admiro medio desnuda, no había duda de que había elegido bastante bien la ropa que la pelirroja debería usar, tanto la que se podía mostrar, como la que no, sonrió ladino y la empujó sobre la cama, se subió sobre ella, mientras acariciaba toda su suave piel, mientras la besaba, mientras sus dedos se perdían en la humedad entre sus piernas, su dedo medio se abrió paso en ella, sin duda era virgen, toda ella lo era, el gemido de la pelirroja le animó a introducir aún más profundo su dedo en el interior de ella, y volvió a sacarlo para introducirlo de nuevo, ella gimió y suplicó que volviera a hacerlo, bajó su mano, masajeando torpe el miembro del hombre, movió sus caderas buscando el contacto anterior, sentir su miembro erecto en su pierna, mientras sus dedos seguían invadiendo su cuerpo, se mordió el labio y abrió los ojos cuando él se alejó.
Se incorporó cuando el hombre se bajó de la cama, volvió hasta ella y bajó sus pantaletas de encaje blanco, pegó sus labios a la húmeda intimidad de la pelirroja y sonrió cuando echó hacía atrás la cabeza, soltando un suave gemido, ascendió por su vientre, su estómago, entre sus pechos y besó su cuello por unos instantes mientras se deshacía de su blusa y sostén a juego con las pantaletas, la besó un momento en los labios y se alejó.
Se quitó el saco y lo colocó en el sofá que estaba en la habitación, comenzó a quitarse los gemelos mientras la observaba, recostada sobre su cama desnuda a la sonrojada pelirroja, él sonrió, iba a tomarse su tiempo, eso era completamente seguro, se desabotonó la camisa lentamente, la chica se bajó de la cama, logrando que él se detuviera.
—Vuelve a la cama –elevó una ceja.
—Nunca he hecho esto pero tengo el presentimiento de que tengo que hacer algo aquí –se encogió de hombros la chica.
—Tienes que hacer algo aquí, y es volver a la cama –ordenó –a menos que quieras que me detenga.
—No –musitó nerviosa y subió a la cama dándole una vista completa de su trasero desnudo al rubio.
Se quitó la camisa, los zapatos y los calcetines, desabotonó su pantalón y fue de nuevo hasta la cama, su mirada gris recorrió más de una vez el cuerpo desnudo de la pelirroja frente a él, era delgada, de pechos medianos y redondos con un bonito tono rosado en los pezones, hacía meses que no hacía lo que pasaba después del previo, así que tendría que agradecerle a Lily después, se subió sobre la cama de nuevo, unió sus labios a los de la pelirroja en un beso apasionado, sus manos acariciaron gran parte del cuerpo de ella para después perder su mano derecha entre las piernas de la chica, gimió en los labios de él cuando adentró dos de sus dedos en su cuerpo, en un inicio cerró las piernas para evitarlo, pero cuando el placer la invadió, voluntariamente las separó.
Lily jamás había permitido algo así con Jarvis, pero es que el castaño nunca había despertado algo así en ella, era una clase de calor en su vientre que le hacía querer cerrar las piernas, pero en ese momento, lo que Draco Malfoy hacía, le estaba llenando de placer, entre sus dedos invadiéndola, y sus labios pegados a su cuello, mordisqueando su oreja, y su otra mano estrujando sus pechos, yendo de uno a otro, nunca pensó que eso realmente pudiese brindar placer alguno, bueno, ya veía que sí. Los dedos del hombre abandonaron el cuerpo de la chica, que movió las caderas hacia abajo para evitarlo, haciéndolo sonreír, usó su mano y giró su rostro para besarlo, su mano entró por el pantalón abierto e intentó torpemente masturbarlo, así que él la tomó de la mano y le marcó el ritmo correcto, pero lo que Lily quería era volver a sentir esa sensación al tener los dedos del hombre en ella, así que después de subirse sobre él y besarlo suavemente suplicó en sus labios que lo hiciera de nuevo, que los adentrará en lo más profundo de ella.
Él sonrió, y lo único que hizo fue rozar su entrada con su pulgar un par de veces, haciéndola morderse el labio hasta que sangró, lo empujó lentamente dentro de la cavidad vaginal de la chica sobre él, susurró a su oído que se tranquilizara, y después adentró dos más un poco en ella, los adentró por completo, haciéndola gemir, por un momento pensó que de dolor, pero Lily Potter no era tan delicada como pensó, ese chillido había sido de completo placer, así que movió sus dedos en ella de forma normal, sin dejarle acostumbrarse, pero a la chica no le importo, movía sus caderas con frenesí, mientras él se adentraba una y otra vez en ella, haciéndola gemir de tal forma que le invitaba a poseerla de una vez por todas, y no era nadie, para negarle nada.
Draco sonrió cuando el rostro de la chica le indicó que había terminado, así que la dejó debajo de él, la besó de nuevo y llevó sus manos a sus pantalones para quitarse por fin el pantalón liberando su erección que estaba pidiendo adentrarse en la chica, que al verlo liberar su miembro, llevó su rostro hasta él, para adentrarlo en su boca, después de todo, el sexo oral era algo con lo que estaba familiarizada.
Draco gruñó de placer en cuanto la chica adentró su erección en su boca, por supuesto que no pudo abarcarla toda, pero no le importó, la felación que la mujer estaba proporcionándole era bastante buena, no tan buena como a las que estaba acostumbrado, pero no podía quejarse, lo hicieron terminar por completo.
La dejó debajo de él de nueva cuenta y separó un poco más sus piernas para poderse adentrar en ella por primera vez, la besó y mordisqueó su cuello mientras se adentraba lentamente en ella, estaba tan estrecha que sin duda le excitaba aún más, la mujer le gimió en el oído cuando lo sintió invadirla por completo, era una sensación extraña el tenerle dentro, pero cuando él comenzó a moverse en ella, la sensación extraña se volvió placentera, el vaivén comenzó lento para volverse cada vez más rápido, las uñas de Lily se enterraron en los bíceps del rubio, pero no le importó, los gemidos de la pelirroja le hacían moverse cada vez más rápido haciendo las embestidas un poco fuertes, intentó bajar el ritmo pero ella le pidió que no lo hiciera, así que se adentró en ella tanto como podía, hasta que terminó por completo en el interior de la pelirroja, que se subió sobre él, aun haciendo fricción entre el miembro de él y su sexo, Draco estiró las manos para estrujar los pechos de la chica, mientras la fricción y los suaves senos hacían que su miembro creciera de nuevo, listo para invadir el cuerpo de Lily Potter.
oOo
Lily abrió los ojos cuando escuchó un ulular, sus entrepiernas estaban más que adoloridas, pero no podía quejarse, sonrió al recordar la razón de ese dolor placentero, se había acostado con Draco Malfoy, y no podía creer que el sexo fuese así de placentero.
—Te dije que podría llevarte más fácil a la cama de lo que Jarvis podría si me lo proponía –habló el rubio, Lily se incorporó, él tenía sólo los pantalones puestos, sin el bóxer, estaba en la ventana leyendo una nota.
—Ha sido… increíble –admitió con una sonrisa.
—Bueno, no es como si entre tus gemidos no lo hubieses dicho –bajó la nota y su mandíbula se tensó.
—Lo siento, no sé cómo sentirme después de esto –admitió –siempre pensé que no debería sentirme como me siento.
—Eres una mujer, Lily, no estoy en contra de que sientas placer en el sexo, serías un fenómeno si no sintieras placer –sonrió.
—Lo sé, pero es mi primera vez, bueno, lo ha sido, y realmente lo he disfrutado.
—Eso ocurre con el buen sexo, Lily, lo disfrutas, te gusta, lo sigues haciendo, punto.
—Así que fue normal que le pidiese volver a repetirlo ayer ¿verdad? –elevó una ceja.
—Totalmente normal –admitió serio.
—Está raro, significa que soy bastante mala ¿no es cierto? posiblemente pudiese estar con otra mujer.
—Eso no importa ahora –admitió dejando la nota.
—Por favor –suplicó.
—La verdad, Lily, es que hace años que no estoy con una mujer que ame, sexualmente al menos, y bueno, no he estado con una mujer por la que sienta algo en años –informó –no sexualmente.
—Siente algo por mí –abrió los ojos incrédula.
—Pasión –admitió –todo menos amor –suspiró –me agradas, eres una mujer increíble, y lo que ha pasado sin duda fue genial, pero no te amo –le aclaró.
—Admito que fue fabuloso, pero yo tampoco…
—Tú tampoco me amas, y que me llamaras Teddy mientras te quedabas dormida lo deja muy en claro –la pelirroja se sonrojó –deberías dar el primer paso –sugirió.
—Qué, ni hablar –negó –se unirá a Audrey ahora, diciendo que debería ir con él y decirle que lo amo, pero claro ¿cuándo fue la última vez que Audrey aceptó que ama a alguien? Según Scorpius, desde que su ex la dejó, no ha salido con nadie, así que ella no puede opinar sobre qué hacer.
—Posiblemente ella esté enamorada de un cobarde ¿no lo crees? Aunque ella ha dado el primer paso, el cobarde es demasiado cobarde para admitirle que a pesar de que le ama, no le ama del todo.
—No se puede amar a medias, señor Malfoy –se burló Lily.
—Pero se puede amar a una idea, y eso es más peligroso.
Draco fue a la ducha y cuando ella salió de bañarse, él ya no estaba, así que fue hasta la nota que pensó había dejado para ella, pero no lo era.
He dejado mi renuncia en su escritorio esta mañana; desocuparé la oficina de McKenzie antes de que usted llegue al edificio, gracias por todo.
—Audrey McLaggen.
Lily aventó sus cosas en su oficina y después corrió hasta la oficina de Audrey, no podía creer que hubiese renunciado, si cuando la conoció, le dijo que ese era su sueño dorado, que no había nada más que deseara que volverse una contratista reconocida y seguir bajo las órdenes de Draco Malfoy ¿cómo había cambiado eso?
La oficina estaba tranquila, pero ya no había ninguna señal de que siguiera siendo la oficina de la rubia.
Cuando entró en su oficina Audrey estaba observando la ciudad, tal vez admirando lo que pronto dejaría de ver, Lily la abrazó, encantada de que siguiese ahí.
—Audrey, me asusté cuando supe que renunciaste –chilló.
—Lo sabes –contestó sorprendida, pero la estrujó.
—Leí tu nota que le enviaste al señor Malfoy –admitió sin darse cuenta –él ya no estaba para que me explicara y lo primero que he hecho después de dejar mis cosas es ir hasta tu oficina, y no hay nada de ti ahí ahora.
—Estabas con él en su apartamento esta mañana –musitó.
—Anoche… digamos que hice algo con él, algo que ni siquiera con Jarvis pude.
—Él sí que tiene suerte con las jovencitas ¿no es así? –sonrió Audrey divertida.
—Con las amigas de su hijo –se detuvo –bueno, no es como si tú y él… ¿o sí?
—No –mintió descaradamente para tranquilizarla, si le decía lo que sentía por él, seguramente Lily se odiaría a sí misma, pero ella no tenía la culpa de nada, la tenía ella, por seguir pretendiendo que nada pasaba con su jefe, que todo era meramente laboral –sólo es trabajo –sonrió.
—Me siguen temblando las piernas de solo recordarlo en mí –admitió con un sonrojo en las mejillas.
—El jefe es atractivo, y sus múltiples amantes tuvieron que haberle dado buena experiencia. Es capaz de hacer gozar a una chica aun sin adentrarse en ella –admitió por experiencia propia –supongo, pero tú eres la experta.
— ¿Qué harás ahora que renunciaste? –Preguntó Lily.
—Mi traslador sale en la noche –se encogió de hombros –sacaré mis cosas del apartamento, visitaré a mis padres y les diré sobre mi nuevo trabajo –hizo un mohín.
—Pero dijiste que en un mes te avisarían –soltó sorprendida la pelirroja.
—En realidad, hace dos semanas que ellos me esperan en Nueva York –admitió.
