Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Bueno, de nuevo pasando a dejar el capítulo 20, y sigo sorprendida de cuantos capítulos aumentaron a comparación de la idea original, en fin, veamos en cuantos termina de forma definitiva, muchas gracias por el apoyo, espero que sea de su agrado la historia, gracias por sus reviews, follows, favoritos, significan mucho.
Capítulo 20: Un Consejo Inesperado.
Scorpius observó completamente incrédulo a su mejor amiga que le había dado la noticia, ni siquiera había esperado a su clase y lo comprendía, agradecía a Lily que le dijera los planes de Audrey, porque si bien había muchos secretos entre ellos, seguían siendo amigos, aun recordaba jugar con ella por los jardines la de Mansión, aunque la mayoría del tiempo supervisados por su padre.
—No puedo creer que Lily tuviese que informarme, Audrey –se quejó el rubio.
—Lo siento, Scor, pero no quería que le dijeras a tu padre y éste me reclamara.
—Eres su empleada favorita, la mejor de todas, puedo jurarte que despediría a medio edificio si tú te quedaras.
—Por eso no me quedo, no quiero que los corra –sonrió.
—Bueno, pero… en realidad quiero que me hagas un gran favor –sonrió el rubio.
—No voy a darle celos a tu ex novia –informó.
—Claro que no es ese favor –frunció el ceño –pero si es con su hermana.
—Si vuelves a acostarte con ella, iré a Azkaban en lugar de a Nueva York.
—Oh, irás a NY –sonrió.
—Si le dices a tu padre me enteraré, y le dejaré sin nietos a tu adorable padre.
—No diré nada si me haces ese favor, Victoire sueña con entrar a los Cannons.
—Ella no cumple con ninguno de nuestros requisitos, no puedo acceder a eso, tu padre me mataría si se entera.
—Yo arreglaré eso, pero no te preocupes, no quiero que la contrates, quiero que finjas que lo haces –sonrió –que le hagas la prueba para entrar, y la rechaces.
—No voy a hacer eso –avanzó por el pasillo del edificio de los Cannons.
—Soy tu mejor amigo ¿no? Esa mujer arruinó casi mi vida, y Lily es tu adoración, casi arruina su vida, usó poción multijugos y se acostó con Teddy y muchos otros fingiendo ser Lily, James la sacará de Azkaban mañana –sonrió.
—Mi traslador sale esta noche.
—Puedes tomar otro, te ayudaré en lo que quieras, por favor –suplicó, Audrey sonrió cuando Scorpius Malfoy se puso sobre su rodilla y sujetó su mano –vamos, Audrey, sabes que eres la mujer más maravillosa en el mundo, tuvimos momentos maravillosos dentro y fuera de la cama, acepta hacerme el hombre más feliz sobre la tierra y acepta formar parte de mi…
—No sabía que ustedes habían tenido sus asuntos amorosos –los interrumpió el padre del rubio.
—Vamos papá, es Audrey –se puso de pie y rodeó la cintura de la chica –un hombre tiene que hacerse, y una mujer tiene que hacerlo, éramos los mejores amigos hasta que ella me cambió por Jarvis –sonrió.
—Tú me cambiaste por Albus Severus Potter y luego nos cambiaste a los dos por Lily –le recordó Audrey.
—Bueno, es que es Lily Luna Potter, la chica más genial del mundo, sin contarte a ti –besó la mejilla de la rubia.
—Sigo diciendo que jamás habías mencionado que Audrey fue tu primera chica –admitió.
—Por qué no lo fue, papá –admitió Scorpius –pero vamos, acepta mi propuesta, que me he puesto de rodillas.
—Está bien –pero tengo un traslador que tomar por la noche, no puedo desperdiciarlo en tonterías.
—Voy a presentarte a un amigo, se llama Lysander –sonrió –somos de la edad, posiblemente harán química en cuanto se vean, es a las ocho.
—Necesito que arreglemos unos asuntos antes de que te vayas –informó Draco.
—Dejé todo en orden, señor Malfoy.
—Pelearon, porque nunca se hablan así –se cruzó de brazos Draco.
—Jamás –le sonrió la chica –pero ahora tengo trabajo que hacer por tu culpa.
—Lo siento –sonrió –pero te amaré más de lo que ya lo hago.
—No me mientas, sé que amas a una Weasley –le guiñó un ojo y se alejó.
Draco observó a su hijo, jamás se había sentido de una forma tan miserable, Audrey ni siquiera sabía que se había acostado con Lily, pero de alguna manera se sentía como si hubiese traicionado lo que había entre ellos.
—Va a irse a NY –informó Scorpius –iba a irse esta noche pero le he pedido un favor, y creo que sabes que si haces eso, ni ella ni yo te lo perdonaremos, papá.
—Ella es mi trabajadora –informó serio.
—Ya renunció, ya no lo es, y no puedes arruinar su entrevista de trabajo en NY, por mucho que sea buena en su trabajo, deberías dejarla ir a perseguir sus sueños a donde ella quiera, sus sueños ya no son ser tu subordinada como hace dos años.
—Necesito que deje todo en orden –se giró –así que no irá a conocer al tal Lysander –le advirtió y se perdió de la vista de Scorpius.
Lo observó entrar a su antigua oficina, ella tenía que llenar una forma para que nadie ocupara el lugar de entrevista, era un pequeño campo donde se reclutaban a los más novatos que el señor Malfoy pedía, pero no podía usarlo sin el formulario, el rubio avanzó hasta ella en paso lento y mostrando toda su superioridad, tuvo que sonreír, incluso en un momento así no podía dejar caer su orgullo, pero no podía culparlo.
—Necesito que me digas la verdad ¿te acostaste con mi hijo?
—No es su asunto –frunció el ceño al ver el formulario.
—Claro que es mi asunto, Audrey.
—Supongo que seguirás molestándome si no te respondo –fue hasta él –no, no me acosté con Scorpius, ya te lo dijo, éramos mejores amigos entrando a Hogwarts él se volvió amigo de Potter, yo de Jarvis, seguimos siendo amigos, pero después nos cambió a Albus y a mí por Lily –sonrió.
—No te enfadó que te cambiara por Lily ¿o sí? –elevó una ceja.
—Pudo molestarme pero no, no me molestó.
—Tú y Scorpius solían ser demasiado unidos, los recuerdo jugando por los jardines –admitió –debió dolerte que te cambiara por ella, Lily es linda y…
—Tiene que ser algo de familia –sonrió –también tú la prefieres ¿no es así? Por eso estás intentando molestarme, pero no, Draco, no me molestó que Scorpius me cambiara por Lily, del mismo modo que no me enfada que te acostaras con ella.
—Yo no… ¿quién te lo dijo? –tragó saliva.
—No sé si sólo te atraen las chicas de diecisiete y dieciocho o sólo las amigas de tu hijo en general –soltó una risita –me lo dijo Lily ¿quién más sino? No creo que me lo dijeras tú, no eres tan valiente para ello.
—Dejemos mi cobardía de lado, por supuesto que te afecta.
—No te acostaste conmigo en ese entonces porque me preferías en tu oficina y estabas pensando en lo mejor, que en un mes te reprocharía por no haber elegido el trabajo, pero ¿cuánto te tomó para invitarme a cenar la primera vez?
—Tres días –admitió Draco –y recuerdo que disfruté mucho esa cena.
—Lily tiene menos tiempo trabajando para ti, consiguió a Jarvis Whisp, un contrato y que te la llevaras a la cama, algo que no logré en dos años –negó –y sigues diciendo que ella no es mejor que yo.
—Bueno, ella es amiga de mi hijo, no mía ¿no lo has pensado? Que hay una razón por la cual me acosté con ella y no contigo.
—Sí, porque te gusta, Draco por Merlín, Lily es hermosa, divertida, inteligente, si yo fuese un hombre no dudaría en salir con ella o pretender acostarme con ella.
—Me puedo dar el lujo de prescindir de ella, no me interesa de la forma en la que tú lo haces, podría besarte ahora mismo, hacerte mía ¿eso es realmente lo que quieres? –avanzó hasta ella.
—Esa pregunta la he escuchado miles de veces, y cada que respondo sí, te alejas, dices que realmente no es lo que quiero y huyes, el que no lo quiere realmente eres tú, y está bien, lo que siento por ti no me ciega, jamás me ha cegado, sé que eres un cobarde, y no hay problema con ello.
—Quiero a Lily Potter de una forma en la que jamás podría verte a ti, Audrey –dio un paso más hasta la rubia –ella no me ama, ama a Lupin, y lo que pasó entre nosotros fue solamente un momento, no he estado con otra mujer desde que te dije que iba a separarme oficialmente de Astoria –la sujetó de la nuca e hizo que lo observara –te dije eso mientras te tocaba, mientras te estremecías sobre mí ¿ya lo olvidaste?
—No –lo observó –no he olvidado que desde esa primera cena, has estado tocándome, haciéndome estremecer, besándome, poseyéndome de todas las formas imaginables, menos de esa –le sonrió –y lo que no querías era arruinar nuestra relación laboral, pero te tomaron tres días para llevarnos a este punto, Draco –rozó sus labios con los de él.
—No aceptes ese trabajo en América –pidió –te daré todo lo que me pidas, te regalaré incluso al equipo si te quedas –la besó.
Draco giró en su silla, frente a él estaba Lily dándole razones de cómo iba el evento, pero no podía quitarse de la mente el hecho de que Audrey no había aceptado, y eso que después de rechazar ser propietaria de los Chudley Cannons, le propuso que se casara con él, y también lo rechazó.
—Veo que no tiene mucho ánimo hoy –se burló Lily.
—En realidad me he dado cuenta de que mis agendas y todo está sin orden, Audrey lo dejó ordenado pero sino la tengo, todo se vuelve un caos.
—Lo sé, yo también voy a extrañarla, pero al menos espero ir a verla seguido.
—Su puesto puede ser muy –se quedó callado cuando entró su secretaria.
—Señor Malfoy –le gritó –Fred me dijo que hubo un accidente en el campo de reclutación.
—No había autorización para el campo hoy –frunció el ceño.
—Claro que lo había, lo autorizó la señorita McLaggen –Lily observó al hombre tensarse ante la respuesta.
— ¿Quién haría la prueba? –Preguntó arrastrando aún más las palabras.
—Ella misma.
Lily alcanzó a sujetar a Draco del brazo antes de que se apareciera en el campo al que ella jamás había ido, Audrey le había suplicado varias veces de que la acompañara y siempre se había negado.
Cuando notó que ya no estaba mareada, vio a su jefe corriendo en dirección a las personas que estaban, así que ella corrió detrás de él, Scorpius estaba ahí, junto con Teddy, se acercó a la rubia que nadie hacía caso, pensó que todos estarían preocupados más por el jugador profesional que por Audrey, pero el rubio que vio era el de su prima Victoire, que se encontraba en el suelo llorando.
Se alejó sin decir nada, así que la otra persona tendría que ser Audrey, Draco Malfoy ya estaba casi sobre ella.
—Estoy bien –dijo Audrey alejando a Scorpius –estoy bien, no te preocupes.
—Claro que no estás bien –gruñó Draco –ven, te llevaré a San Mungo.
—Ya le hablé a Dominique –informó Scorpius –dijo que no la moviéramos, que ella venía en cuanto se desocupara de atender a su paciente.
— ¿Qué demonios pasó aquí? –exigió saber Malfoy padre.
—Fue mi culpa –admitió Scorpius –le pedí a Audrey que me ayudara con mi plan, pero Victoire perdió completamente el control de la escoba y la Bludger atacó a Audrey y no a Victoire –admitió el rubio apenado.
—Eres un completo idiota –bramó –a veces me pregunto si realmente eres mi hijo, largo de aquí, tú y el idiota de tu amigo –los señaló.
—Estoy bien –le sonrió y lo sujetó de la mano –y está bien, quédate aquí, en lo que llega tu novia.
Jarvis apareció en el campo completamente preocupado, le habían dicho lo que planeaban y cuando buscó a Lily y le dijeron que estaba en ese lugar y escuchó del accidente, pensó que con su suerte las cosas habían sido un poco difíciles para ella, pero era Audrey la que estaba recostada en el suelo.
— ¿Todo bien? –interrogó a Lily.
—Al parecer está bien –se encogió de hombros.
—Audrey ¿todo bien? –le sonrió preocupado.
—Dejen de preguntarme eso, todo estará perfecto, es sólo Dominique exagerando todo, en serio.
—Bueno, yo pensé que había sido por la juerga de ayer, ya sabes, Lysander se portó un poco atrevido contigo anoche –se burló –dijo que NY le quedaba cerca de donde él reside, así que te visitará seguido.
—Para ser un Ravenclaw es bastante atrevido –se rió pero dejó de hacerlo por el dolor.
—Si tu novia se tarda más la llevaré a San Mungo de inmediato –informó Draco enfadado.
Como si la furia de Draco la hubiese llamado, Dominique apareció en el lugar, aventó su maletín al ver a la rubia y le pidió a Scorpius y a los demás que se alejaran.
—Me alegro que me hicieras caso –negó la rubia abriendo su maletín que Jarvis le había pasado –así que ahora ¿qué ocurrió realmente? –observó a la chica.
—Le di una escoba a tu hermana, duró treinta minutos en la práctica terrestre, pero al emprender el vuelo, la escoba y la Bludger se pusieron locas, ella no pudo controlar la escoba y la Bludger me golpeo a mí.
—Bien ¿dónde te golpeó exactamente?
—En la espalda, en el cuello.
—Y después la idiota de Victoire la tacleó con la escoba –bramó Scorpius observando a la rubia lejos de ellos.
— ¿También está herida? –interrogó preocupada Audrey.
—No tanto como tú.
—A nadie le importa si está herida –soltó enfadado Draco –sólo importa que estés bien realmente.
—La Bludger le golpeó en la C5, es demasiado complicado atenderte aquí, pero sin duda agradezco que no te movieran, podrían haber complicado todo.
Lily observó a Teddy que fue hasta Victoire, se acuclilló frente a ella y limpió las lágrimas de la chica, para después levantarse para tomarla en brazos, no dijo nada cuando Domine informó que moverían a Audrey a San Mungo, todos se desaparecieron menos ella y su jefe.
—Ni siquiera noté cuando me tomaste del brazo –admitió.
—Estaba preocupado y lo comprendo, debí decirle que quería venir, pero no pensé que se detendría a escucharme.
—Lo siento, es que ella siempre suele decirme estas cosas, jamás había pasado un accidente con ella aquí, es demasiado profesional para permitirse descuidos como este, es mi culpa.
—Claro que no es su culpa, es culpa de esos idiotas y de su broma pesada –admitió la pelirroja y le sonrió.
Fue hasta él y lo abrazó en contra de la voluntad del rubio, que la tomó de las caderas y ella se alejó con una sonrisa para animarlo y terminó besándolo, él la sujetó del cuello y apresuró el beso.
—No está bien que me uses para desquitarte de Lupin por preferir a la rubia que a ti –la reprendió y acarició los suaves labios de la pelirroja y se acercó a ella para besarla de nuevo –pero no soy de esos que les molesta ser usados –admitió –pero te diré, que es mejor que luches por el hombre correcto que por el incorrecto, sexo puedes tener con todos los hombres, Lily, pero sólo una persona te hará sentir especial, ayer disfrutaste, fue placentero, pero sólo fue un acto pasional y vació –la besó en la comisura de los labios.
Ya no había nadie cuando Draco apareció en la habitación de la rubia en San Mungo, tenía sus gafas puestas y las velas iluminaban el lugar, cerró su libro de inmediato en cuanto lo vio.
—No sé cómo puedes leer ese maldito libro tantas veces –refunfuñó.
—Eso se hace con tu libro favorito, lo lees, lo vuelves a leer y por cualquier detalle, lo vuelves a leer.
—Es mejor una buena charla –le quitó el libro y lo puso en la mesa junto a ellos –una buena cena y un buen vino –hundió su rostro en los cabellos rubios cobrizos.
—Sí, San Mungo no tiene un gran menú, y tampoco muchos pasantes atractivos –se encogió de hombros.
—Me tienes a mí, y le pregunté a mi nuera si podía alimentarte y dijo que no había problema, así que he traído esto –señaló una bolsa del restaurant favorito de Audrey.
—Eso está en una calle olvidada de Japón –le informó Audrey.
—Es bueno ser quien soy ¿cierto? –le guiñó un ojo.
—Gracias –sujetó la bolsa.
—Debiste decirme lo que planeaba el idiota de mi hijo –reprochó.
—Fuiste demasiado duro con él, jamás te pones así cuando comete un error.
—Claro que sí –se defendió Draco, pero Audrey le conocía bien, sabía lo consentido que tenía a Scorpius –cuando tenían diez, él te aventó desde el palo de escoba hasta el lago que hay en la propiedad –le recordó –fue la primera vez que me enfadé con mi hijo realmente. Hasta hoy –Audrey sonrió.
—Bueno, ahora si se ha visto como todo un pervertido, señor Malfoy –negó divertida.
—Tienes años de conocerme, dos años siendo media pareja –admitió él –y todavía no has notado que lo único que me enseñó ser Mortífago es a que no me importe la opinión de la gente sobre mí, no importa que tan duro estés luchando contra tus demonios, la gente siempre pensará lo que se les da la gana, así que ¿por qué esforzarte?
—Si es así dime ¿por qué razón tienes tantos años frente a una empresa, y no siendo ex jugador de Quidditch profesional?
—Mi padre no era cualquier persona ¿cierto? –Sonrió –y de cualquier forma, me he rebelado a sus creencias.
—Sí. Cuando él murió, te rebelaste a los treinta, y eso es sinónimo a serle infiel a una mujer que realmente te ama y a seducir a las amigas de tu hijo ¿Te imaginas si Scorpius fuese chica? Merlín, posiblemente hubieses desvirgado a más de una a los trece –le sonrió.
—En mi defensa, mi hijo tiene buen gusto en mujeres, cuando se trata de elegirlas como amigas.
—Significa que Dominique Weasley no te parece ni siquiera un poco atractiva.
—Por supuesto que me parece atractiva, lo es, podría acostarme con ella si no fuera la novia de mi hijo, pero jamás volvería a visitarla, sólo una noche, como Lily Potter –la chica negó –ni siquiera me he involucrado sexualmente contigo y siempre vuelvo a ti ¿Qué más quieres, Audrey?
—Que Lily no te escuche decir eso, posiblemente…
—Deja de preocuparte por los demás, ¿bien? Y luego dices que no te pareces a ella, se lo aclaré a Lily, que no la amo y que lo más que puedo llegar a sentir por ella es mera lujuria, pero no más ¿quieres saber porque me acosté con ella?
—No.
—Porque sólo nos usamos, ella para olvidarse que Lupin es lo suficientemente estúpido como para no salir con ella y yo, porque cada segundo me cuesta más trabajo no hacerte lo que le hice a ella –admitió –y tienes razón, no te he hecho mía porque tengo miedo que en cuanto lo haga desaparezcas, te alejes –se acercó y la besó, suavemente.
oOo
Lily se sentó en el sofá, con la mirada extraviada, no podía creer que Scorpius y Teddy fueran capaces de hacer algo tan estúpido por venganza, sabía que lo que había hecho Victoire era imperdonable de alguna forma, pero ellos sólo se estaban rebajando al nivel.
— ¿Estás bien? –Lily levantó la vista, el cabello del chico iba de un tono a otro.
— ¿Cuál era su plan exactamente? –frunció el ceño.
—Bueno, si ella hace cosas espantosas por diversión, nosotros también podíamos, claro que el plan que ideo Scorpius…
—Las cosas pudieron salirse más de control, Edward, pusieron en peligro la integridad física de una chica inocente como lo es Audrey, todo por una estúpida venganza, de Scorpius no me sorprende, pero de ti, eres un hombre mayor y…
—Ahora va a salir a relucir mi edad, soy un anciano –gritó y su apariencia física fue inmediatamente a la de un hombre de noventa años.
—Si tanta era tu ira en contra de lo que hizo Victoire ¡Por qué rayos terminaste preocupado y rescatándola del lugar a donde la enviaste! –se puso de pie y lo empujó, logrando que él regresara a su edad.
—No veo porque eso te incumbe –contestó.
—Si esa Bludger hubiese pegado en otro lugar, hubiese dejado a Audrey lisiada.
— ¿Sabes que dijo el médico que atendió a tu prima? –Sonrió –que la lesión que le ocasionó todo esto, le impedirá jugar Quidditch de por vida –le informó –pero estás más preocupada por una completa extraña que por tu propia prima ¿cómo te deja eso, Lily? –la pelirroja retrocedió un paso y su expresión cambió de inmediato, su corazón sintió una punzada.
—Tienes razón –musitó –la desconsiderada he sido yo, debí preocuparme por ella y no por Audrey.
—Incluso Dominique fue a ver a su hermana, cuando a ella le hizo algo peor que a ti, James fue a verla ¿y tú? Después de que la poción le hizo efecto a tu amiguita te largaste con Draco Malfoy.
—No creí que ella quisiera verme –lo observó.
—Qué excusa tan patética, cuando algo así pasa no importa ¿sabes? Lo que importa es saber que de alguna forma te importa esa persona y que no sabrías que sería de ti si ese accidente hubiese sido más grave.
—Como siempre Teddy Lupin siempre correcto, siempre con la razón –frunció los labios, se sentía como una chiquilla de siete años siendo reprendida por su padre.
—No tienes la menor de las lealtades para con tu familia y es una pena.
oOo
Camino junto a Lily a través del pasillo largo que conducía a la habitación de Audrey, la pelirroja se veía completamente afectada, como si algo la estuviese torturando.
—Si te incomoda pasar tiempo conmigo después de lo que pasó entre nosotros lo comprendo, sólo tienes que decirlo –la sujetó del hombro Draco.
—No es eso –negó sonriendo.
—Bien, entonces dime, antes de que lleguemos a la habitación de McLaggen y se preocupe, ya conmigo preocupado y contigo torturándote es suficiente.
—Ayer discutí con Edward, es todo.
—Ese tipo me enfada cada vez más –frunció el ceño.
—Me dijo que por el accidente que cause ayer Victoire…
—Espera un momento –gruñó –el accidente que ocasionaste ¿en qué momento planeaste tu algo así y lo ejecutaste? ¿Estabas al tanto de los planes que mi hijo tenía? –elevó una ceja.
—No, no pero me dijo que…
—Déjalo –la detuvo –ve con Audrey y dile que vendré después, que tengo algo que solucionar.
—No hay pendientes –contestó.
—Iré a hablar con Edward Lupin –acarició los cabellos pelirrojos y regresó por donde llegaron.
Lily se sentó en el sofá junto a Audrey, que leía un pesado tomo sobre Quidditch, imaginaba que quería estar lista para su siguiente trabajo, ayer entre drogada, el señor Malfoy le hizo prometerle que se iría hasta después del evento, que no podía dejarlo ir solo, y ella aceptó antes de quedarse dormida, claro que pensaba que era una trampa, pero muy en el fondo sabía que Malfoy padre se negaba a dejar ir a su mejor contratista y ella tampoco quería que Audrey se fuera.
—Estudiando para el nuevo puesto ¿eh? –se burló Lily.
—En realidad es mi libro favorito –suspiró y sonrió.
—Por Merlín, es un tomo demasiado grande –negó.
—Lo dice la devora libros –le guiñó un ojo y Lily rió.
—Tienes razón –se encogió de hombros.
—Tienes que saber que el deporte y el amor por los libros no están peleados, Lily, yo amo hacer las dos cosas, leer y ver el Quidditch.
—Sigue sin gustarme el Quidditch –admitió.
—No importa, tú sigues siendo mi favorita.
—En realidad no quiero que te vayas.
—Cuando no esté aquí ¿podrías cuidar del señor Malfoy? –Suplicó –tienes que literalmente forzarlo a comer porque si no, se absorberá por el trabajo.
—Ahora que lo dices, siempre que lo busco, siempre está en su oficina, sí que le gusta trabajar, no importa la hora.
—Por eso te lo pido –sonrió.
oOo
Teddy se puso de pie cuando Draco Malfoy entró a su oficina, todo de ese hombre le molestaba, en especial su relación cercana con Lily, y por más que había intentado negarlo, no podía. Su rostro demostraba el desagrado que la presencia del rubio le causaba, aun así, él disfrutaba de ser altanero y presumido.
—Señor Lupin –saludó educado y arrogante.
—Malfoy –contestó enfadado.
—Vine por una cosa –se sentó con toda la elegancia que le enfadaba a Teddy.
—No me importa la razón por la que vino –gruñó.
—Ya sé que no te importa, por eso vine, Lily me contó lo que le dijiste ayer.
— ¿Hay algo que Lily no le cuente a usted? –frunció el ceño.
—Su intimidad con Jarvis Whisp –admitió –espera, no, incluso en eso me pidió ayuda –sonrió.
— ¿Qué clase de ayuda?
—No vine aquí a informarte sobre qué clase de consejo sexual le di a Lily Potter, sino más bien, a darte un ultimátum.
—Usted no es nadie para darme ultimátum –se burló.
—Cierto y no a la vez, sé que no tuviste un padre, ni un abuelo que te guiara por el buen camino, y te enseñara a ser hombre –el cabello de Teddy comenzó con la demostración de colores cuando el rubio terminó de hablar.
—Usted no es el mejor ejemplo de padre, siendo un asqueroso Mortífago ¿cierto?
—Mi pasado oscuro no tiene nada que ver con mi lado paterno, chico, soy un hombre con defectos, lo sé, pero al menos yo los admito, no fue culpa de Lily el accidente de tu novia Victoire y creo que eso está claro entre los dos ¿cierto? fue culpa del idiota de mi hijo y tuya.
—No le importa.
—Me importa cuando haces que una chica vulnerable, que la mayoría del tiempo se siente sola y desprotegida se humille ante una tirana sin sentimientos como Victoire Weasley –se puso de pie y fue hasta él –no la contraté para los Cannons a pesar de que Lily lo suplicó, se hincó de hecho –le informó –pero para volar, se necesita ser ligero, y ella no lo es –se burló –sabes a lo que me refiero, vine aquí cuando ella me contó la razón por la cual tenía ese semblante de tortura interna que conozco muy bien, le pedí que esperara con Audrey, pero la conozco tanto como para saber que en este momento se está humillando porque según tú, no tiene lealtad para con los suyos, bueno, chico, tú tampoco, y eres el mayor de los hipócritas, tu actitud me enferma más que la actitud de la loca de Victoire, porque al menos ella es congruente con lo que dice, piensa y hace, pero tú, te mueres por Lily Potter, lo sé, conozco esa forma de amar, esa pasión, esa necesidad, la forma en que tus más bajos instintos salen a flote y solo esa persona es capaz de dominarles, pero en vez de decirle que la amas, vas desperdiciando el tiempo, diciendo cosas para herirla, haciendo cosas que la van marchitando lentamente, Lily es una chica frágil, no es como su madre, es débil e inestable como su padre, insegura, tímida y asustada, menospreciada por el chico que le gusta, es obvio que corra a mis brazos cuando lo único que hago es brindarle la confianza y seguridad que tú, Lupin, deberías darle, si dices que la amas tanto; sé lo que es mantenerte lejos de la mujer que amas por su seguridad, pero créeme, sólo creas un círculo enfermo que les carcome a ambos.
Se alejó de él y avanzó hasta la puerta, no podía creer que ese hombre estuviese diciéndole todo aquello, las veces que había hablado con Scorpius le había dicho que sus padres se estaban separando porque su padre amaba a otra mujer, y él lógicamente pensó que se separaba para ir con ella, pero ahora al verlo y escucharlo, sabía que esa no era la razón.
—Tienes que decidir pronto –sujetó el picaporte y lo observó –tenemos mucho en común sobrino, divididos entre el amor del pasado y el amor nuevo, rejuvenecido y lleno de vida, pero seguimos encadenados al amor del pasado pensando que es el correcto, aun y cuando el nuevo te demuestra que deberías elegirle sobre todo, sólo hay una forma de saber si Lily es la correcta, y no es alejándola de ti.
Debería seguir sus propios consejos, pensó Draco, dejar ir a esa mujer de su pasado y dejar de empujar lejos a Audrey, posiblemente tendría que hacerlo ahora, decirle que no importaba, que la seguiría a América, podía vender a los equipos, no le importaba, no iba a cometer de nuevo el error de dejar escapar a una mujer que le despertaba todos los sentidos, no sólo la lujuria.
La habitación de Audrey en San Mungo estaba vacía, así que tuvo que ir a buscar a Dominique para que le informara que había pasado, se tranquilizó cuando le dijo que la habían enviado a su casa, y que si se sentía mal, podía llamarla en cualquier momento.
Apareció en el apartamento de la rubia, con una sonrisa ladina en los labios, ese apartamento tenía tantos recuerdos, era el primer apartamento que había comprado, y el único en el que había tenido a las dos mujeres que despertaban algo más allá que un simple deseo carnal.
Avanzó hasta la habitación, la ropa de la chica estaba en el cesto de la ropa sucia, así que avanzó hasta la ducha.
Ni siquiera se sobresaltó cuando los brazos la rodearon, por el contrario, cerró los ojos mientras los labios del rubio se pegaban a su hombro para después subir a su cuello, era la primera vez en dos años que compartían la ducha, la mano del hombre bajó y sus dedos se hundieron en la intimidad de la rubia que gimió ante el contacto.
—No voy a dejarte escapar –le informó en un tono rasposo –no importa cuánto quieras alejarte, no te dejaré.
Audrey se sujetó bien de él cuando sus dedos se adentraron más en su interior, gimiendo de placer, giró el rostro para observarlo y la besó sin perder contacto con la intimidad de la rubia.
Cerró las llaves, la tomó en brazos y salió a la habitación con ella.
