No te perderé, Makoto
Te amo tanto…
Pov Haru.
Hace algunos meses, Makoto y yo comenzamos a salir oficialmente. Después del incidente en el que estuvo involucrado Rin todo volvió a la normalidad, relativamente.
Hasta ahora no hemos vuelto a saber de Rin, lo cual de cierta manera me preocupa. Sí, a pesar de que se acostó con Makoto no estoy enojado del todo con él, pero hay algo en mi mente que todavía me perturba y me hace recordar ese terrible día. Vivo con ese miedo que en cualquier momento Rin pudiese venir y seducir a Makoto nuevamente, arrancándolo de mi lado.
Sé que estoy mal al pensar en tales cosas, se supone que confío en Makoto y en lo que me contó después de habernos reconciliado. Sé con certeza que Makoto no podría amar a nadie más que a mí, pero es un hombre, y le atraen las cosas bellas. (Makoto dijo alguna vez que empezaba a entender a Rei) Por lo tanto, Makoto puede que caiga en la tentación nuevamente. Quizá mi peliverde no ame a esa persona, pero puede gustarle… ¿Alguien podría gustarle más a Makoto que yo? ¿Y si Makoto se aburre de mí?...
No, que estoy pensando. Sin embargo me sigue desconcertando la idea de que él y yo aún no hayamos tenido se…xo. Esa situación me ha llegado a perturbar muchas noches. De verdad quiero ser suyo, quiero que Makoto sea mío y de nadie más. Quiero ser poseído por el imponente hombre que amo. Lo amo tanto que no me importaría ir a su trabajo por él y que me tomara ahí mismo, que me tomara en la mesa, en el sofá, en la cama, en el baño, en una piscina, en el parque… no importa dónde, siempre y cuando sea con él.
Me asustan mis pensamientos, pero el deseo que tengo se ha acumulado, me frustro al recordar como Makoto tomaba a Rin con tanta pasión aquel día ¿Por qué no lo ha hecho conmigo? No se lo he reprochado, pero quiero una respuesta ahora. He intentado varias veces seducir a mi novio, pero Makoto siempre me dice "Aún no, Haru-chan" "No en este momento, Haru" "Por favor Haru, aquí no" He tenido que recurrir muchas veces a la masturbación para solucionar mi pequeño problema… de verdad se siente un poco patético tener a alguien como Makoto a mi lado, en mi cama, y no suceda nada.
Esta noche voy a jugar mi última carta. Siento como si todavía estuviese compitiendo con Rin por el amor de Makoto. Esta vez no perderé, ésta vez voy a utilizar todo a mi alcance para poder seducir a mi novio, dejaré mi marca en él, para que todos sepan que Makoto Tachibana tiene dueño y así nadie podrá quitármelo, nadie volverá a quitarme lo que más quiero.
POV, Normal.
Makoto había regresado al apartamento que había rentado junto con Haru. Casi inmediatamente de empezar su noviazgo con el pelinegro, ambos decidieron vivir juntos. Todo era miel sobre hojuelas los primeros meses, pero Makoto percibió en Haru un poco de molestia tiempo después. Haru siempre estaba serio, eso no era novedad, pero había días en los que ni siquiera miraba a Makoto o lo ignoraba. ¿Habría hecho algo malo de nuevo? Era lo que constantemente se preguntaba el ojiverde. Quizá le molestaba que no se despidiera de él en las mañanas cuando se iba primero a la universidad, quizá estaba molesto por no haberle dicho que la tubería estaba averiada y Haru no pudo bañarse por tres días, o quizá era por el hecho de que rechazaba a Haru cuando éste trataba de llegar más lejos. Eh ahí su respuesta. Makoto pensaba constantemente en la fuerza de voluntad que tenía cada vez que Haru lo besaba tan apasionadamente, cuando sus manos viajaban por su dorso y su espalda, cuando el pelinegro le mordía la oreja y se ponía a horcadas sobre él… Makoto tenía una fuerza de voluntad casi inquebrantable… Casi. Muchas veces estuvo a punto de caer, estuvo a punto de arrancarle la ropa a Haru y hacerlo suyo como siempre soñó. Pero siempre llegaba a su mente el rostro de Haru como jamás se imaginó verlo: triste y melancólico, bañado en lágrimas de desilusión y desdicha. Makoto se detenía al pensar en lo sucio que había sido al herir a Haru, aun cuando él no sabía con certeza que Haru estaba enamorado de él. Si tan sólo Makoto no hubiese cometido esa falta de respeto a su amor por Haru... si tan sólo hubiese sido su amor por Haru…
Sin embargo estos pensamientos se desvanecieron cuando entró a casa.
POV Makoto.
-Haru-chan, ya llegué- Ingresé a mi departamento compartido con el amor de mi vida. Todo estaba en silencio como siempre, pero esperaba que Haru estuviera despierto. Mañana no hay escuela y por cosas del destino me dieron libre una semana del trabajo. (En realidad, abusé de mi sonrisa y mi actitud para conseguirla, el jefe quedó muy enternecido y me la concedió). Pensaba en llegar a casa y decirle a Haru lo que había sucedido. Supuse que él se encontraría feliz. Sé que él no es muy expresivo, pero un gesto suyo puede relajarme por horas. Quería llegar a casa y ver su hermoso rostro, dándome la bienvenida con un cálido beso en mis labios… Pero mi novio pelinegro no se encontraba por ningún lado. Lo busqué por toda la casa, lo llamé varias veces, pero no estaba. Me preocupé un poco, entonces miré una nota en la mesa.
Esa nota me recordaba la que aún seguía atesorando, que contenían las palabras que ahora me hacían el hombre más feliz de todo Japón. Haru no sabe que la tengo, me pregunto qué dirá si le comento acerca de esa notita.
La nota sobre la mesa decía…
"Makoto, me fui a dormir, date un baño y despiértame para preparar la cena. Si no lo haces, me molestaré. Haru".
-Ah… -suspiré un poco, de verdad Haru podía ser a veces un poco irritante. Pero amaba a ese hombre. Así que hice lo que me había pedido. Entré al baño, al parecer Haru había preparado mi ropa… Bueno, una hermosa bata de baño. Esa era una bata nueva ¿había olvidado una fecha importante? O quizá fue por mis buenas notas en los exámenes… No sabía que pensar. Me apresuré a tomar un baño y me coloqué los bóxers que me había dejado Haru. Eran de color azul con negro, aunque un poco ajustados, pero no me molestó. Me coloqué la bata a medio abrochar y fui a despertar a Haru.
Entré a la habitación con sigilo. No quería despertar bruscamente al pelinegro. Caminé de puntillas hacia la cama y me percaté de algo. Ese no era Haru sólo era un bulto de almohadas. Escuché cómo se cerró la puerta y me giré asustado. Ese alguien estaba pegado a la puerta, cuando se encendió la luz, pude ver algo que me dejó sin palabras… e hizo que mi cuerpo reaccionara de una forma inesperada.
-¡Haru!- Grité ante la candente imagen que mis ojos apreciaban. Haru estaba de pie, pegado a la puerta con una mirada hambrienta, sus ojos azules destilaban deseo puro, su rostro estaba un poco rojo. Haru estaba vestido con una de mis camisas de vestir y con unos bóxers increíblemente ajustados de color negro… Se veía demasiado sexy.
-Makoto, te estaba esperando…- Camino hacia mí con paso lento y meneando un poco su cabellera. Yo de la impresión casi me sentaba en la cama; me percaté de que las sábanas habían sido reemplazadas por unas más suaves y había más almohadas de lo normal.
-Haru… yo- Haru se colgó de mi cuello y me beso. Fue un beso muy cálido y lindo al inicio. Tomé a Haru de la cintura y profundicé el beso. Los labios de Haru eran muy suaves, siempre bellos y humectados, Cerré los ojos para aumentar esa hermosa sensación. Nuestros labios iban danzando en un baile lleno de emociones que hasta el momento no iban a ser expresadas con palabras.
Nos separamos un poco, miraba con tanto amor al hombre enfrente de mí. Amaba mucho a Haru, lo amaba tanto, no podía pensar en otra persona que no fuese él. Por estar embelesado con su bello rostro, casi me olvidaba el estado en el que ambos nos encontrábamos.
-Makoto, ah, bienvenido a casa.- Haru tomó mi rostro y volvió a besarme, esta vez el beso fue más profundo. Haru abrió la boca un poco más y aproveché para adentrarme en esa cavidad húmeda y deliciosa. Nuestras lenguas iban danzando una contra la otra, chocaban como rivales en una pelea para conseguir la victoria, aunque el verdadero premio de obtenía durante ésta. Me olvidé de todo, de la cena, del lugar, del tiempo. Sólo estábamos nosotros dos solos. Por extraño que parezca, ya no me sentía sucio, y creo que esta era la oportunidad que estaba esperando…
POV NORMAL.
-Haru…- Makoto suspiró cuando terminó aquel beso húmedo. Haruka lo miró sin decir nada, con las mejillas coloreadas y mordiéndose el labio inferior.
-Makoto, te estaba esperando- Dijo el azabache alzándose un poco la camisa que él llevaba puesta.
-Haru, espera-
-No Makoto, ya no puedo esperar más. Ya estoy en mi límite- Con una fuerza casi sobrehumana, Haru tiró a Makoto sobre la cama, quedando el pelinegro encima de Tachibana. Haru desabrochó la bata de Makoto, dejando ver sus bien definidos músculos y esos pectorales dignos de una deidad griega. Haru comenzaba a excitarse de sobremanera. Estaba a punto de besar a Makoto nuevamente cuando éste último decidió hablar.
-Haru, espera, antes de eso… Te pido perdón.
-¿por qué debes decir esas cosas ahora y en esta situación?- Preguntó algo molesto el ojiazul. Mirando desafiante a su novio
-Haru… Perdona de nuevo lo que te hice… Cada vez que estaba contigo debía controlarme para evitar caer ante tus… encantos. Haru, sé lo que pensabas… de cierta manera notaba que estabas molesto conmigo porque no reaccionaba como esperabas.-
-¿Siempre lo supiste?- Haru estaba confundido
.Desde luego, te conozco mejor que nadie, Haru: yo me seguía sintiendo culpable de todo el dolor que te cause… Pero ahora, sé que no podré desear a nadie más que a ti. No es que no te deseara, tú siempre me gustaste de esta manera, tenía miedo de volver a lastimarte, me sentía sucio y malvado por haberte herido, pero tú has sabido sanar ese dolor poco a poco.
-Makoto…
-Haru… Por favor, hazme sentir que te merezco.- Suplicó el pobre ojiverde, tratando de controlarse, pues comenzaba a sentir una inquietud en su entrepierna.
-Makoto, tú siempre me has merecido. Haru se abalanzó sobre su novio, abrazándolo con mucha fuerza, enterrando su cabeza en el fuerte hombro del chico orca.
-Haru, perdóname.- La voz de Makoto comenzaba a sonar extraña. -Pero yo también soy un hombre, y yo también estoy en mi límite.- Haru se separó de él y pudo ver DESEO en los ojos del adverso. Esa mirada siempre tierna y encantadora, se había vuelto lujuriosa. Haru jamás había sentido que lo desnudaban con la mirada hasta ese momento. La sonrisa sexy de Makoto logró encender a Haru cual chispa… Esa chispa desataría un incendio que sería muy difícil de extinguir.
Makoto invirtió los papeles, ahora él estaba encima de Haru. Makoto no perdió el tiempo, y comenzó a besar nuevamente a Haru. Ambas bocas se movían con destreza adquirida en los últimos meses, sus lenguas se pegaban una contra la otra. Makoto acariciaba con la su lengua la boca de Haru, llevándola a explorar terrenos vírgenes.
Makoto comenzó a descender a su cuello, dejando algunas marcas en la piel nívea del pelinegro. En su recorrido, encontró esos botones rozados, así que decidió probarlos.
-Ah… Makoto…- Haru estaba respirando pesadamente. Sentía que el aire no le alcanzaba. Cuando sintió la cálida lengua de Makoto pasear alrededor de sus pezones, arqueó la espalda. Demonios, sí. Era una sensación sumamente placentera.
Makoto sintió como estaba haciendo disfrutar a su amante, así que libero sus pezones, lo sentó en la cama y comenzó a devorar la piel de su vientre, sintiendo los fuertes músculos de Haru, mientras éste estaba completamente perdido.
Makoto fue descendiendo hasta que tocó la otra hombría. Se separó un poco de su novio y le quitó los boxers en tiempo record. El miembro de Haru estaba semierguido, fue entonces cuando Makoto decidió darle una pequeña atención a su amante.
-Ahhhh… ¡AH! ¡Makoto!- Tomo el falo de Haru y comenzó a masajearlo de arriba hacia abajo, lentamente, con movimientos tortuosos para el pelinegro y gloriosos para el ojiverde. Haru estaba completamente enloquecido. Estaba perdido en el placer que le era proporcionado. Haru comenzaba a sentir una fina capa de sudor recorrer su cuerpo. El toque de Makoto al inicio era muy suave, como si tocara una delicada flor, pequeñas caricias comenzaban a tornarse largas y fuertes.
-¡Ahhh! ¡Ah!...- Makoto se acercó al pelinegro para besarlo, jugando con sus lenguas. Haru estaba muy a gusto con el toque de su novio, pero necesitaba más, quería más. A pesar de ser su primera vez podía sentir ese insaciable deseo por Makoto.
-Haruka…- Makoto sintió una extraña necesidad que hasta ese momento no se le había ocurrido. Dejó de mover su mano, obteniendo una protesta de descontento, se separó de Haru y lo acomodó en la cama.
-Haru-chan, abre un poco las piernas.- Makoto le lanzó una mirada sexy. Haru siempre había contemplado en Makoto todo tipo de sonrisas, desde las falsas hasta las más amables y sinceras pero era la primera vez que veía esa expresión en Makoto. Esa sonrisa le decía que Mako no trataba de ser amable con él, sino que quería seducirlo más, como si eso fuera posible. Haru le correspondió con la mirada lujuriosa, llena de deseo y pasión, lo cual provoco que el más alto perdiera el autocontrol que le quedaba. Tomó el miembro de Haru y lo llevó a su boca, cerrando los ojos para disfrutar al máximo de lo que iba a hacer. Haruka sintió como esa húmeda cavidad recibía gustosa a su falo. ¿Ese era el placer de los Dioses? Haru sólo pensó eso un momento, pues comenzó a sentir los labios de Makoto sobre su delicada piel.
-¡AHHHH!- Makoto comenzó lamiendo el glande, haciendo círculos con su lengua sobre él. Decidió lamer la longitud del pelinegro como si de una paleta se tratara. Bajó hasta la base e inició de nuevo su recorrido. Comenzó a embestir el glande con su lengua, introduciendo toda la hombría de Haru en su boca, marcando un compás rítmico delicioso y adecuado para Haru. –Ahhhh… Ohh, ¡MAKOTO! Siiiii…- Haru estaba perdido ante tanto placer. La boca de Makoto se sentía muy bien.
-Mmmmhh…. Ngh!- Makoto estaba feliz de gozar de esa hombría, sentía las manos de Haru sobre su cabellera incitándolo a ir más rápido. Nunca se imaginó que Haru y él habían aguantado tanto tiempo reprimiendo sus deseos. Sintió compasión por el pelinegro y le concedió su deseo. Aceleró las embestidas en su boca, lamiendo todo lo que podía como si de una paleta se tratara.
Haruka sintió que una descarga eléctrica se apoderó de su cuerpo. Sus músculos se tensaron inmediatamente, arqueando un poco su espalda y echando su cabeza hacia atrás, con sus ojos crispados, lanzó un potente gemido acompañado de una advertencia.- ¡Ahhhh! ¡Ahhhh! ¡Me vengo!- Trató de separar la cabeza de Makoto, pero éste se negó. La descarga de Haru cayó en la boca de su novio, y éste tragó su semilla como su fuese el pago que hubiese estado esperando por el esfuerzo invertido. Lamió el resto de sus comisuras y le sonrió a su amante.
-Makoto, eso no era necesario…- Haru cayó en la cama agitado. Esa eyaculación sí que había logrado sofocarlo por completo. Makoto se levantó y se recostó junto a Haru, besándolo en el acto.
-Lo siento Haru-chan, pero esto es lo que hacen las personas cuando se aman. Pero Haru… aún no hemos terminado; yo aún no estoy satisfecho.- Haru se percató de la potente erección de Makoto. Era cierto, aún no habían acabado.
Makoto volvió a besar a su novio, estimulando su sensible miembro una vez más. El cuerpo de Haru reaccionó al instante. No podía creer que su cuerpo aguantara para otra "ronda".
Makoto lo recostó en la cama. Dirigió dos dedos a la boca de Haru. Éste entendió el mensaje de inmediato. Comenzó a lamer los dedos como si fueran un gran bocadillo anhelado desde hace tiempo, recordando cómo lo había hecho Makoto.
Cuando los dedos estuvieron lubricados por completo, Makoto masajeó la entrada de Haru con uno, tratando de estimular lo más posible antes de insertar el primer dígito en esa cavidad. El pelinegro comenzó a retorcerse al sentir la intromisión del primer dedo. Dolía un poco, pero no le desagradaba. Makoto comenzó a mover el dedo, entrando y saliendo a una velocidad moderada. Metió el segundo dedo, la entrada del pelinegro comenzaba a expandirse más y más. Los gemidos inundaron la habitación nuevamente. Makoto miraba el rostro sonrojado de Haru, cada expresión de aquel bello rostro lo cautivaba; le miraba y no dejaba de mover los dedos para tratar de encontrar un punto que hasta ese momento era desconocido por ambos, Tachibana quería ver el rostro de Haru cuando encontrara aquel punto que lo llevaría a sumergirse en el mar de placer en el que ambos estaban dispuestos a nadar hasta saciarse. Seguía hurgando esa entrada húmeda de su amado nadador y pronto golpeó la próstata de su adverso.
-¡AHHH!- Haru lanzó un grito que Makoto no pudo pasar desapercibido. Estaba confirmado: Le fascinaba hacer gemir al pelinegro.
-Jaja… Entonces es aquí. Haru-chan ¿te gusta cuando te toco… aquí?- Makoto embestía con sus dedos ese punto de placer máximo con cierta fuerza. Sus largos dedos hicieron un movimiento de tijera que Haru agradeció.
-Ah, Makoto ¡Sí! Me encanta- Haru, el chico imperturbable, estaba recostado pidiendo ser penetrado de una estocada. Jamás pensó que se encontraría en esa situación con la persona amada.
-Haru-chan… te ves hermoso.- Makoto seguía moviendo los dedos, incrementando la velocidad de vez en cuando.
-Makoto… Por favor...- Haru miró a su amante desde su posición con su mirada suplicante.
-Haru chan, pero ya estoy en mi verdadero límite. Por favor.- Mako ya no pudo soportarlo. Sacó los dos dedos de un movimiento y colocó su miembro en la entrada. Levantó un poco las caderas de Haru para acomodarse mejor entre sus piernas. –Contén la respiración.- Y hundió un poco su miembro, duro como la roca, en la entrada recién dilatada de su novio. Makoto lanzó un gruñido cual animal para expresar el placer que le era proporcionado en ese instante.
Haruka no se quedó atrás al sentir la intromisión del pene de Makoto en su entrada. Era doloroso, muy doloroso, a pesar de haber sido lubricado como se debía. Lanzó un gemido lleno de dolor y placer. Las dos sensaciones combinadas fueron atronadoras para el pobre chico delfín.
Makoto se preocupó por esto. Estuvo a punto de sacarlo, pero Haru lo amenazó con la mirada. El ojiverde no se movió hasta que Haru se acostumbró un poco a esa sensación. El dolor fue reemplazado por el placer poco a poco. Cuando Haru comenzó a mover sus caderas Makoto entendió que ese estímulo surtía efecto. Comenzó con movimientos suaves, estocadas tranquilas y un poco torpes. Colocó sus manos a los costados de Haru mientras continuaba con su labor. Makoto abrió sus ojos, su respiración seguía muy agitada, su miembro era succionado con bastante fuerza por la entrada de Haru, apretaba muy fuerte y eso, según Makoto, se sentía delicioso.
-Ahhhh... Haru… Haru…- Makoto comenzó a moverse más rápido, aumentando la velocidad de sus estocadas, marcando un ritmo bastante sensual. Haru estaba gimiendo sin ningún pudor. Haru sintió que necesitaba tocar a Makoto de un momento a otro, así que extendió los brazos para abrazarlo. Makoto entendió este acto y se acercó a Haru, enterrado su hombro en su cuello, aspirando el delicioso aroma que desprendía su amante, abrazándolo como si su vida dependiera de ello, siendo correspondido por el pelinegro.
Makoto comenzó a estimular con una mano libre el pene de Haru que se había erguido nuevamente. La sensación era indescriptible. Makoto sintió como una descarga eléctrica recorría su cuerpo. Sabía que estaba a punto de venirse.
-AHHH… ¡HARU! -Gritaba Makoto moviéndose cada vez más rápido, sus embestidas cada vez más profundas y duras- ¡Haru! Te amo… Te amo Haru-.
-Makoto… Ahhh, Ahhh! También te amo… te amo tanto…. ¡AHHH!
Con esas palabras, ambos amantes sintieron como el cielo los alcanzaba con un nuevo y potente orgasmo, liberando un gran chorro de semen, manchando las sábanas. Nanase se vino sobre sus vientres y en el contrario dentro de su amante, soltando un último gemido.
Makoto cayó sobre Haru jadeando por la falta de aire. Haru lo abrazó y lo ayudo a salir de él. Sintió un vacío que le desagradó por un momento. Makoto se recostó a un lado de su amante y le abrazó.
-Makoto… eso fue… increíble.- Nanase se sonrojó, de verdad le había agradado.
-Haru… eso que dije… quiero repetirlo.-El ojiazul lo miró expectante, esperando ansiosamente las palabras de su amado. - Haru… te amo… te amo mucho. Quiero estar contigo, por siempre- Makoto lo tomó del brazo y lo abrazó nuevamente, besándolo con delicadeza en los labios.
-Y yo te amo a ti Makoto. Eres lo que más quiero, y no pienso perderte.- Haru se acurrucó sobre el fuerte pecho del peliverde.
-TE AMO…- Dijeron los dos amantes al mismo tiempo, entregándose a los brazos de Morfeo, olvidando todas sus preocupaciones, disfrutando su sueño al lado de las persona por la que estaban dispuestos a hacer cualquier cosa.
No te volveré a perder, Makoto
Y yo no volveré a lastimarte, Haru-chan.
FIN
Nota:
¡hola chicos!
Siento la tardanza. Un mes para actualizar este fic; de verdad, una disculpa, pero estaba en temporada de exámenes, y es complicado seguir escribiendo y estudiar para el examen que tienes al día siguiente.
Perdonen si el lemon no salió como esperaba, pero no tuve mucha imaginación para escribir este último capítulo debido a la escuela, Sin embargo, prometo esforzarme en los demás fics,
Esta es mi primera historia, espero que en un futuro, pueda llegar con otra historia más interesante y sensual que ésta jaja.
Muchas gracias por leerme.
Atte: only Darkness Lovelless
