Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Pasando a dejarles un nuevo capítulo esperando que sea de su agrado, gracias por todo, los reviews, los follows, los favoritos, todo, nos leeremos el siguiente capítulo.
Capítulo 22: El Sabor de la Mentira.
Draco se despertó un poco más tarde de lo que normalmente lo hacía, estaba en la habitación de ese horrible chalet que tanto odiaba, pero todo eso se le olvidó cuando sus ojos se posaron en la rubia dormida sobre su pecho, mientras él la sostenía contra él, temiendo de que fuese a escaparse en medio de la noche mientras él dormía, pero no había sido así, Audrey por fin había entendido que la amaba, y en la tarde se irían a Nueva York juntos.
Se duchó, en su intento romántico preparó el desayuno que terminó quemando, así que le pidió a los elfos domésticos que le prepararan un delicioso desayuno a la rubia mientras él se arreglaba, tiró el frasco de la poción que había vuelto a tomar a escondidas y le pidió a sus elfos que la intercambiaran por algo inofensivo sin que ella notara la diferencia, y así lo hicieron.
Fue al Londres muggle a una joyería, tuvo que preguntar por la más cara y cambiar galeones, pero quería algo diferente para Audrey, así que después de comprar la sortija fue hasta la oficina, tenía que dejar todo ordenado, incluso enviarle una lechuza a su viejo amigo Theodore Nott, para que se encargara de la empresa, en lo que Lily Potter podía animarse a dirigirla. Tal y como Audrey quería.
—Se ve muy alegre –sonrió Lily.
—Te daré vacaciones –informó –el viernes comenzaste tus vacaciones de la Academia y mi hijo me informó de los planes que tenían, supongo que estás incluida ahora que todo entre ustedes está bien.
—Así es, pero les dije que no estaba segura, por el trabajo –informó.
—No te preocupes, puedes volver al trabajo en cuanto tus vacaciones de la Academia terminen.
—Sí que está de muy buen humor –bromeó Lily.
—De excelente humor, para ser honesto, así que di lo que tenías que decir y déjame terminar con mis pendientes.
—He hecho todo como me ha pedido para encargarme de las cosas después del evento y no hay incidentes.
—Bien, ahora vete a casa, y no te preocupes.
Draco la vio sonreír y salir de su oficina, sí que su relación con la pelirroja era completamente diferente a la que tenía con Audrey, incluso, cuando la rubia había iniciado a trabajar con él, era demasiado parlanchina, y aunque por su personalidad hubiese pensado que lo hartaría y terminaría corriéndola, le gustaba, fue por eso, que al tercer día de tenerla en la oficina, le había invitado a cenar, entre la forma en la que le hacía sentir, y el recuerdo de desnudarla para meterla a la ducha, y lo que había ocurrido en la mañana siguiente, diciéndole que sí se acostaría con él, no había soportado fingir que esa chica no le interesaba, de cierto modo, desde el inicio, la había querido para él, había arruinado sus citas con otros hombres al dejarle trabajo, o al presentarse casualmente donde estaban y cuando ella iba al tocador amenazando al tipo o enviando a su hijo Scorpius en su lugar.
oOo
Lily observó al rubio tomándose un vaso de agua, había un poco de movimiento en el apartamento, y sus ojos se abrieron sorprendidos cuando apareció Jarvis también proveniente de la cocina.
—Hola Lils –sonrió Jarvis.
—Jarv ¿desde cuando eres amigo de Teddy? –enarcó una ceja.
—No pensamos que te molestara, cuando éramos novios me dijiste que debería darle una oportunidad y ser su amigo, decidí hacerte caso, eso es todo.
—No te confundas, me agrada la idea, pero me sorprende un poco que Teddy decidiera ser tu amigo como si nada.
—Bueno, a veces puedo darme oportunidades de demostrarme que me equivoco también, a veces, me gusta ser Teddy y no el perfecto Teddy –sonrió.
—Pensé que estarías trabajando –cambió de tema Scorpius sonriendo.
—Tu padre me ha dado vacaciones –se encogió de hombros.
—Tiene que estar de muy buen humor para hacer eso, deberías venir con nosotros, Dominique se unirá después de su turno.
—No lo sé, estuve negándome por días y…
—Ve a hacer tu maleta –sonrió Jarvis.
—De acuerdo –se giró entusiasmada y fue hasta su habitación –primero ¿a dónde iremos? –interrogó.
—Playa –informó Scorpius –donde no nos llueva, por supuesto –le guiñó un ojo.
—De acuerdo.
Fue hasta su habitación y tomó una mochila de un aza, no le importó mucho sólo aventar la ropa, todo lo que ella pensó necesario para dos semanas lejos, tomó su neceser y lo arrojó a la mochila.
Se cambió antes de salir, unos shorts cortos, y una playera de color blanco que dejaba al descubierto su hombro, y tenis, se colgó la mochila y salió acomodándose el cabello alborotado.
—Vienes decidida a seducir a alguien en la playa ¿cierto? –bromeó Scor.
—Claro que no, es sólo que mi ropa a la que estabas acostumbrado, ya no la tengo, es toda nueva –se encogió de hombros.
—Nos veremos en el lugar del traslador –sonrió Jarvis.
Lily se acercó a Scorpius pero desapareció después de sonreírle, así que echó la cabeza hacia tras exasperada, parecían olvidar que ella no aprobaba el examen todavía, la última vez había olvidado tres dedos y había sido un desastre.
—Te llevaré –le informó Teddy.
—Gracias –avanzó hasta él, se veía demasiado tranquilo como para saber que se había acostado con Draco, posiblemente su madre había malinterpretado su enojo y no eran celos.
—No agradezcas, les he pedido que me dejen llevarte a mí –sujetó el aza de la mochila y la jaló para acercarla.
—Aun así, gracias por ofrecerte a llevarme, supongo que debería prepararme y presentar de nuevo el examen de aparición para no molestar a nadie.
—No es una molestia –pasó su brazo por la cintura de la chica –por favor no lo pases nunca así tengo pretexto para hacer esto –le sonrió y se apareció en el lugar donde usarían el traslador.
Llegaron a las Bahamas a las siete de la tarde hora local de las Bahamas, Lily sonrió, nunca había estado en el caribe, así que sin duda iba a disfrutar el lugar todo lo que pudiese.
—Te gustó el lugar –se burló Jarvis.
—Por supuesto que me gustó, es asombroso –se alejó y observó la playa.
—Planeábamos hacer una reservación en algún resort muggle –informó Scorpius –pero mi padre me dijo que había un pequeño barrio mágico por aquí, que localizaría al dueño de una de los mejores inmuebles y podríamos quedarnos ahí, que no hay nada que envidiar a los resorts muggles –sonrió.
—Tu padre siempre tan detallista –lo golpeó Jarvis y comenzó a caminar cuando Scorpius le dijo la dirección.
Jarvis y Scorpius se adelantaron, Teddy iba a unos pasos delante de la pelirroja, que se había detenido a sujetarse el cabello a causa del calor, los hombres que estaban por el lugar la observaban, el metamorfomago no podía culparlos, lucía increíblemente atractiva así.
—Mañana tendrás todo el día para disfrutar, nos dejarán atrás –informó el hombre haciendo que lo observara, avanzó hasta él y se puso de puntitas para observarlo más de cerca, sus enormes ojos verdes brillaban de emoción.
—El lugar es hermoso –sonrió y se alejó de él corriendo un poco mientras reía divertida –es genial que pudiese venir, de lo contrario los hubiese envidiado.
—Es genial que tu jefe te dejara venir –aceptó él.
La chica regresó hasta él y se colgó de su brazo, el hombre tenía que controlar esos impulsos tontos de reclamarle cosas que no podía reclamar, el hecho de que ella se hubiese acostado con Draco Malfoy era más culpa de él que de ella, si hubiese admitido desde un principio todo lo que la pelirroja junto a él le provocaba, posiblemente, ya serían una pareja, y de igual forma, él podría haber sido la primera experiencia sexual de la chica.
Lily observó sorprendida el lugar en cuanto llegaron, estaba cerca de la playa, por no decir que la tenían de patio trasero, era asombroso, la piscina era enorme, sin mencionar que el lugar era enorme y maravilloso.
—Tu padre sí que se codea con los ricos –aduló Teddy.
—Ha venido aquí un par de veces por negocios –informó Scorpius.
—Lo supongo –admitió Lily y se sentó en el sofá.
—Te ves encantada –sonrió Jarvis.
—Es el lugar más increíble –sonrió y lo abrazó cuando se sentó junto a ella.
Scorpius les informó cuales serían sus habitaciones, para fortuna de Teddy, a él le tocó frente a la habitación de Lily mientras Jarvis y él elegían las habitaciones más alejadas, uno, porque Scorpius compartiría habitación con Domine, y querían privacidad, y posiblemente Jarvis no se quedaría en celibato en su estadía en el lugar, después de todo su relación con Lily ya había terminado.
oOo
Teddy salió por la mañana de su habitación, tocó en la de enfrente pero la chica no respondió, así que decidió bajar, y dejarla descansar un poco, no había tenido descanso y había organizado un evento que la había dejado agotada.
Observó a la piscina a través del enorme ventanal, y volvió el rostro al frente, pero se giró de nuevo cuando su cerebro le indicó que la chica sexy en bikini era Lily Luna Potter; tragó saliva y se talló la mandíbula al verla, jamás en su vida había amado tanto la bandera británica como en ese momento, el bikini de la pelirroja tenía en el top la bandera y la parte de abajo era de color azul con lunares blancos diminutos, y es que era de su talla, pero para él lucía demasiado pequeño, haciendo que la vista fuese espectacular.
—Buenos días –saludó la pelirroja secándose la cascada pelirroja que le llegaba a la espalda baja.
—Despertaste temprano –habló pero no pudo quitar su vista del cuerpo de la chica –pensé que descansarías un poco más.
—En Londres sería medio día, creo que más bien eres tú quien se está levantando un poco tarde ¿no lo crees?
— ¿Tienes hambre? Vayamos a desayunar fuera –sonrió.
—Prefiero quedarme a desayunar algo aquí, gracias.
—Sé que dijiste que no te interesaba que volviéramos a ser amigos, Lily, pero al menos actuemos como conocidos ¿no puede ser nuestra relación cordial?
—Nuestra relación es cordial, tampoco es que te trate como a un extraño ¿o sí?
—Me estás evitando, y estaremos dos semanas aquí, creo que ambos merecemos disfrutar las vacaciones.
—Te estoy evitando porque me haces sentir incómoda, con esta nueva actitud que no es tuya, por eso te estoy evitando, te estás guardando todo y no quiero estar cerca cuando explotes, simple como eso –avanzó a la cocina.
El metamorfomago observó a la rubia que iba bajando la escalera, traía puestos unos shorts cortos y una playera, su cabello recogido en una coleta, le sonrió apenada, todos habían conspirado para ayudar a Teddy a conquistar a Lily, pero al parecer, Draco Malfoy había robado toda posibilidad de estar con ella.
—Si quieres saber mi opinión, sólo sé honesto y dile lo que sientes –acarició su hombro y entró a la cocina.
Dominique observó a la pelirroja observar el desayuno frente a ella, lo había preparado algún elfo doméstico, y a ella no le agradaba tener a los elfos como trabajadores, sabía que a pesar de los esfuerzos de su tía Hermione, los seguían esclavizando de alguna manera.
—Teddy no entrará por esa puerta –le informó Domine a Lily.
La pelirroja se sonrojó ante la mirada de sus amigos, ya estaban todos sentados a la mesa desayunando, bueno, todos menos Teddy, que después de rechazar su invitación a ir fuera, había desaparecido del lugar.
—No lo estaba buscando –se defendió.
—Eso parecía –se burló Jarvis.
—Escuché que te invitó a desayunar fuera y te negaste.
—No quiero estar cerca de él cuando explote por ocultar su mal humor.
—Teddy no está de mal humor –se burló la rubia –todo lo contrario, ha estado muy emocionado y feliz, haciendo planes de conquista –sonrió más Dom.
—Así que decidió reconquistar a tu hermana después de lo que pasó en el campo de reclutación ¿he? –Se burló Lily –nos veremos después.
Se puso un corto vestido de color naranja, se sujetó el cabello en un desordenado molote y ocultó su varita en su ropa, Teddy tenía razón en una cosa, ella podía descubrir el lugar en el día, y eso era lo que haría, se perdería a sí misma en el lugar.
Se detuvo en cada lugar donde pudo comprar un suvenir muggle para su abuelo, diferentes modelos, una que otra prenda para su abuela y para su madre, no es como si su madre no hubiese viajado jamás a esta clase de lugares, pero aun así, quería comprarle algo.
Se sentó en la playa cuando le dolieron los pies, se quitó las sandalias y decidió darse un masaje, no podía creer que era tan delicada para ese tipo de cosas, sonrió, y recordó a su madre diciéndole que una chica tenía que ser delicada sin importar cuán ruda era, era algo que les gustaba a los hombres, sentirse protectores.
Se llevó la botella de agua a los labios y después se arrojó un poco al rostro, no recordaba la última vez que el sol había sido tan persistente en Londres.
Lily siguió el ruido en la casa, salió al patio donde estaba la piscina pequeña, Jarvis, Dominique y Scorpius estaban divirtiéndose en su propio escándalo, se giró para dejar su bolso en la mesa del lugar y se topó con el metamorfomago en bermudas, sin playera, asoleando sus abdominales marcadas, se sonrojó un poco cuando él levantó la vista hasta ella.
—Decidiste volver –la abrazó Scorpius –convence a Lupin de que nos acompañe a bailar esta noche –la animó –dice que prefiere quedarse en casa en lugar de hacer que te quedes tú, ya que no lo quieres cerca.
—Yo no he dicho que no te quiero cerca –contestó enfadada.
—Pero sí que te hago sentir incómoda, así que es lo mismo, te ha encantado el lugar al grado de salirte sin temor a perderte, así que prefiero que seas tú quien disfrute el lugar –se levantó –estaré en la piscina al otro lado, disfruten su tarde.
—No eres tan importante ¿sabes? –se giró enfadada –en mi vida, no eres tan importante ni el centro de atención, puedes estar en el lugar y no voy a notarlo, pero no me trates como si… como si…
— ¿Cómo si qué? –frunció el ceño.
—Nunca eres amable conmigo –le reclamó –y de la nada vienes y me dices todas esas cosas, perdón por sentirme incómoda cuando lo único que mi presencia siempre te ha causado es desesperación y enfado.
—Eras una niña, y yo un joven con las hormonas alteradas que lo único que quería hacer era tener sexo con mi novia y no podía porque tú siempre aparecías, es como si ahora, yo apareciera cada que tus hormonas te pidieran…
—Disculpa por acudir a ti en tus momentos hormonales –se alejó de Scorpius y empujó a Teddy lanzándolo a la piscina.
No esperó a más, entró enfadada mientras los demás se burlaban del metamorfomago que había cambiado la tonalidad de su cabello de nuevo.
— ¿Están seguros de que esto funcionará realmente? –indagó Teddy saliendo de la piscina.
—Tal parece que no conoces a Lily, Teddy –se burló Scorpius –le gustas, por supuesto que le gustas, es sólo que es un poco tímida, tienes que empujarla un poco fuera de su zona de confort, hacerla enfadar –sonrió inocentemente el rubio.
—Sabes que Lily no se enfada fácilmente ¿no? Algo así como la nueva profesora Dumbledore –se quejó el metamorfomago.
—Sin la destreza y habilidades del viejo director, claro –señaló Jarvis riéndose divertido –pero aun así, te ayudaremos a sacarla de su zona de confort, ya la hicimos enfadar en el desayuno.
—Tienes prohibido coquetear con otra chica –informó Dom.
—Eso no es justo –se quejó Teddy –ella puede ponerme celoso pero yo a ella no.
—Ya la has puesto suficientemente celosa con tu atención para con mi hermana, sólo deja que las chicas vengan a ti, pero no vayas por las chicas –sonrió.
—Bien –aceptó.
Los tres hombres esperaron pacientes a que las dos mujeres bajaran, cuando Teddy observó a Lily sintió un golpe bajo, estaba usando el mismo vestido que aquella noche Victoire usó, aquél vestido ajustado negro de piel, Dominique la había maquillado tan bien, que incluso no lucía como una chica de diecisiete años.
—Podemos irnos ahora –informó Jarvis –se ven hermosas, por cierto.
—Gracias –sonrió Lily.
Por esta ocasión, dejaron que Lily fuese junto a Jarvis, para no verse tan sospechosos, no querían que se enfadara con todos antes de lograr el cometido.
Llegaron al lugar plagado de muggles y unos cuantos magos, había más turistas que locales en ese lugar así que pasarían desapercibidos debido a su rareza, dejaron sus cosas en una de las mesas y ellos fueron por unos tragos en lo que ellas se acomodaban.
— ¿Viste su cara, cierto? –sonrió Dominique.
— ¿La cara de quién? –volteó a verla.
—La de Teddy al verte así, sin duda ese vestido lo elegiste bastante bien ¿pensaste en él cuando lo compraste? –sonrió pícaramente.
—Pensé en la cara de satisfacción del señor Malfoy cuando asintió y me hizo ponerlo en la pila de ropa que compraría ese día –contestó enfadada.
—Bueno, mi suegro tiene buen gusto en ropa, posiblemente le pida consejos –bromeó Dominique.
—Terminé en la cama con él, así que posiblemente no quieras que él te aconseje.
Lily extendió la mano por la bebida que le extendió Scorpius y la llevó a sus labios, el estupefacto momento en el rostro de Dominique pasó rápido, la observó sorprendida y después sonrió en aprobación, Lily agradeció, eso significaba que Scorpius Malfoy, no se enteraría del desliz sexual de su mejor amiga con su padre.
—Me falta uno de ustedes –informó Dom al ver a Jarvis.
—Veníamos para acá, cuando una chica interceptó a Teddy, al parecer, su cabellera le fascino y le preguntó el secreto para lograr que se viera tan natural, y no un ¿tinte?
—Muggle –contestó la rubia y su novio asintió.
La mirada de la pelirroja se encontró en Teddy y la chica de cabello rosa, que tenía la mano en su pectoral y le acariciaba de arriba abajo con una sonrisa coqueta, frunció los labios y se terminó su bebida de un solo trago.
—Alguien aquí viene con ganas de ponerse ebria –incitó en tono animado Dom.
—Vinimos a divertirnos ¿no es así? –sonrió la pelirroja.
Su vista volvió a desviarse hasta el hombre de cabello azul y la chica de pelo rosa, que ya lo había sujetado del brazo y lo jalaba a la pista mientras el chico señalaba la mesa donde estaban y sonreía de forma encantadora, de esa forma que desarmaba a las chicas, bueno, ella no iba a desarmarse tan fácil, posiblemente Victoire tendría que estar ahí.
Después de unas cuantas rondas y de que los rubios decidieran ir a bailar, y Jarvis se excusara un segundo mientras iba a coquetear con una morena que no le quitaba el ojo de encima, la pelirroja suspiró, avanzó a la barra y pidió una cerveza, había escuchado muchas veces de su hermano que mezclar bebidas podía ser no la mejor idea pero el hecho de ver a Edward bailando con la chica pelo rosa, la tenía enfadada ¿si hubiesen ido a desayunar juntos estaría con ella ahora? ¿Si no le hubiese dicho que la hacía sentir incómoda estarían bailando ellos dos ahora? Sacudió su cabeza, era mejor no pensar en lo que pudo ser.
—Disculpa –la interrumpió un joven de gafas y cabello en melena, le sonrió tímido y de inmediato supo que ese chico podría ser su versión masculina, torpe, tímido y con pocas habilidades para socializar.
— ¿Sí? –sonrió educada.
—Vine aquí con mis amigos, y al parecer me han sorteado para venir aquí y hablarte bien de todos ellos para que aligeras a uno, posiblemente paguen todo lo que bebas y te lleven a una de las fiestas que habrá en los botes cuando el ambiente aquí esté aburrido –sonrió –son los de allá –señaló a sus espaldas, así que Lily levantó la vista, los hombres estaban detrás de donde estaba Teddy bailando con la chica.
—Ya –volvió a sonreír –pero ¿qué hay si no me gusta ninguno de ellos?
—Van a patearme hasta que elijas a uno –admitió.
—Supongo que te enviaron porque no representas amenaza alguna para ellos, eres torpe, tímido y no muy bueno en charlas con chicas ¿cierto? No intento ofenderte.
—No lo haces, en realidad, lo mío son más los lugares menos ruidosos –admitió.
—Soy Lily –le tendió la mano.
—Christopher –la sujetó y sacudió un poco nervioso.
Lily lo observó divertida, era más alto que ella, delgado como un fideo y con cabellos un tanto alborotados, suspiró, si no hubiese tenido alcohol en su sistema esa charla hubiese ido bastante mal, ya que eran demasiado parecidos.
—Creo que me he decidido por uno –le tomó a su cerveza.
—Vaya, genial –sonrió el chico.
—Bueno ¿piensas invitarme a bailar o te quedarás ahí parado? –le sonrió, lo sujetó de la mano y lo arrastró hasta la pista.
Ella no era tan mala bailando, siempre había ido a esa clase de lugares con Scorpius, así que él para que no se burlaran de ella, la había enseñado a bailar, posiblemente, de una forma demasiado sensual, cuando bailaba con él no se sentía incómoda, porque sabía que no le gustaba, pero ese era un chico diferente, pero al mismísimo bosque prohibido, iba a demostrarse a sí misma, que también podía ser un poco atrevida.
Teddy buscó con la vista a la pelirroja, se le había movido, no estaba en la mesa, no estaba en la barra, ubicó a Domine y Scorpius bailando y besándose, a Jarvis en otra mesa besándose con una chica y después la vio; con esa bonita sonrisa que demostraba que la estaba pasando genial, dejando que el chico la tomara de la cintura y la acercara a él mientras ella le bailaba de forma sensual, Lily rodeó el cuello del chico y enredo sus dedos en la melena desordenada del desconocido mientras él acercaba su rostro al cuello de ella y hundía la nariz en él, mientras pegaba sus labios en la clavícula de la chica.
Se disculpó con la chica y fue a la barra, no quería pero todo lo remontaba a ese día, maldita fuera Victoire, su mejor recuerdo era falso, una mentira, no era Lily a quien le había hecho el amor, se maldijo y pidió un shot de tequila.
—Joder –vociferó el chico cuando el líquido quemó su garganta, era como si fuese a expulsar fuego en ese momento, era rasposo, caliente y placentero, justo como la mentira de aquella noche, de aquella Lily atrevida que no dejaba mucho a la verdadera, viéndola ahora.
—Primera vez que pruebas el tequila ¿cierto? –se burló un chico junto a él.
—Sí –admitió y observó el vasito.
—Bueno, mi amigo, ahora ya has probado la mejor bebida de todas –sonrió y se alejó.
Teddy volvió a pedir otro, sin duda le había gustado, era una forma placentera de torturarse, podía con eso.
—Una cerveza –dijo la voz de Lily junto a él, así que volteó.
—Esa irá a mi cuenta –pidió el chico junto a ella.
—Claro que no, no hemos venido juntos –se quejó la pelirroja.
— ¿Podremos irnos juntos? –Indagó esperanzado.
—Vaya, el chico tímido ha sido una pantalla ¿cierto?
—No –admitió –pero la estoy pasando increíble.
—Lo pensaré –le sonrió coqueta –si sigues bailando así, posiblemente sea yo quien te pida irse contigo –le tomó a la cerveza que le dio el barman.
—Eso sería fabuloso.
—Tengo que ir al baño –se disculpó.
Teddy esperó un segundo y después se levantó, terminándose el shot de tequila y siguió a la pelirroja que se abrió paso entre la gente para ir al baño, el pasillo estaba extrañamente solo y silencioso, la puerta golpeó en su espalda, la sujetó del brazo y la acorraló contra la barda y su cuerpo.
—Teddy –susurró.
—Lily –murmuró acercando su rostro al de ella.
— ¿Qué vas a hacer? ¿Besarme o regañarme por algo? –inquirió curiosa, él levantó el rostro rozando sus labios con los de ella, las manos de Lily se colocaron en su pecho y cuando iba a besarla, la chica lo empujó, se giró y entró al baño.
Sí, las cosas no iban como las pensó, si la Lily de su engaño no iba tan alejada de la verdadera Lily estando ebria, tal vez pudiese besarla, pero incluso, ella había decidido besarlo cuando estaba ebria, posiblemente tenía una relación con Malfoy, no importando que Audrey estuviese enamorada de él.
Suspiró resignado y regresó al escandaloso lugar, dejó que la chica con la que había estado bailando se sentara junto a él, charlando de lo fabuloso que era su cabello, que si ella no supiera que era imposible, apostaría porque era realmente azul natural, pero bueno, no es como si Teddy se fuera a esforzarse a explicarle las capacidades que tenía un metamorfomago a una muggle, ni siquiera lo habían hecho con la comunidad mágica ¿por qué explicárselo a una extraña y tener que arrestarse a sí mismo? Aunque estuviese fuera de servicio, por un año; le sonrió a la animada chica y observó a Lily llegar a la mesa con los rubios.
oOo
Draco Malfoy llegó a su apartamento para ordenar lo más básico al menos para él, después pediría que alguien llevara el resto de sus cosas al lugar donde llegaría, se sorprendió cuando el lugar estaba silencioso, avanzó buscando las cosas de la rubia, pero no había nada, fue de habitación en habitación esperando encontrarla, pero sólo se topó con su elfo doméstico.
— ¿Dónde está Audrey? –exigió desesperado.
—La señorita McLaggen le ha dejado una nota al amo Malfoy –avanzó hasta él y sacó algo de su sucio mandil.
—Largo de aquí ahora –bramó.
Abrió la nota desesperado, buscando encontrar alguna falla en la caligrafía, pero la conocía perfectamente como para saber que era realmente de ella.
Querido Draco,
Ni siquiera sé cómo iniciar la nota, y he estado a punto de irme sin dejarla, pero creo que tú más que nadie merece un adiós, sé que quedamos en que te mudarías conmigo a Nueva York, que seríamos una pareja; pero hoy, al despertar sin ti, cuando desperté, y me descubrí sola en la cama, como siempre, entendí que por mucho que lo desee, no soy la mujer indicada para ti, saber que me elegiste sobre Ginevra sin duda me hizo considerar que todo estaría bien, pero me he dado cuenta que sólo te ayudé a cerrar un ciclo en tu vida, tu amor por ella, sé que en este momento estarás desesperado, buscando donde encontrarme para convencerme de lo contrario, pero te propongo lo siguiente:
Démonos un tiempo; algo razonable, claro, tampoco te pido que me des una vida, sólo te pido un año, quiero que tengamos la oportunidad de extrañarnos, de valorar lo que significa para cada uno estar juntos.
No quiero que me busques, y si tu amor es tan grande y verdadero como lo demostraste anoche, no lo harás, respetarás mi decisión.
Te veré en la pista de hielo el 31 de Diciembre del siguiente año, si es que en ese tiempo, sigo siendo yo, la mujer de tu vida.
—Audrey McLaggen.
Aventó la nota a la chimenea, no podía creer que lo dejara así como si nada, maldición, la había besado antes de irse, le había dicho en el oído que iría a comprar una sortija para ella, y salía con esa estupidez.
Fue hasta la barra y tomó directamente de la botella que le había regalado Amay, el tequila jamás había sido lo de él, pero era buen momento, el líquido quemó su garganta, bueno, así sabía la mentira, así quemaba pensó.
