CAPÍTULO 12: DESCUBIERTA. ¿POR QUÉ ME SIENTO ASÍ?
(Voz de Seth)
No podía creerme lo que estaba viendo.
¿Acaso ese Arik le estaba sugiriendo a Ann que su madre podía ser especial?
Pero eso era imposible.
Si su madre era una vampiresa era imposible que la hubiese tenido a ella, y si era como nosotros…
Eso podría explicar por qué estaba desnuda, pero no que no se acordase de nada.
Les vi discutir sobre la pregunta que Arik le había hecho sobre su madre, y entonces algo me heló la sangre en las venas.
"Murió cuando nací."
"Entonces no la conociste." Le dijo Arik
"No, pero era normal." Le contestó ella. "¿A qué viene todo esto?"
Eso mismo me preguntaba yo, sin embargo no podía dejar pasar el dato de que Ann se había criado sin madre, y aún más importante. ¡De pronto recordaba a su madre!
Eso me dejó sin palabras, pero no me dio tiempo de pensar demasiado, porque entonces ella montó en cólera y cogió al chico por el cuello levantándolo en vilo como si no pesase demasiado mientras le gritaba que había sido él quien la había desnudado y la había dejado en el campo.
Dudaba qué hacer hasta que llegó la amiguita rastafari de Arik y cogió a Ann por la espalda obligándola a soltar al chico para comenzar a pelear entre ellas.
Estaba a punto de salir para defenderla de aquella loca de pelo rosa cuando Arik intentó defender a la chica y Ann le volvió a coger del cuello.
"¡Estabais aliados!" Les gritó.
"Tu madre…" Jadea él quedándose sin voz. "Tuvo que… ser… una… dama animal…" Añade moviendo los labios sin hablar dado que debe estar ya medio ahogado.
Entonces Ann le suelta y se queda congelada, con los ojos abiertos como platos en terror.
"Mi madre murió." Murmura.
"No sabes nada de ella." Tose Arik. "Podría haber sido cualquier cosa."
"Es imposible." Murmura ella tocándose ligeramente el pecho y moviendo algo que no alcanzo a ver del todo. "Mi madre era humana, yo la maté al nacer."
Eso hace que me clave en el suelo, congelado como si fuese una figura de hielo mientras noto escalofríos por mi espalda.
Esa afirmación es demasiado fuerte para hacerla a la ligera, y Ann no me parece el tipo de persona que actúa así. Al contrario, me parece el tipo de persona que mide todo casi al milímetro, tiene pies de plomo y actúa tras pensar.
Pero por muy constante, amable y divertida que sea en el trabajo y fuera, eso no quita para que ya van dos veces que me da la impresión que no ha perdido del todo la memoria como quiere hacer ver; y eso significa que nos miente, la pregunta es pues sencilla: ¿Por qué tendría que mentirnos?
Y es justo entonces cuando veo que la chica de rastas ha desaparecido y noto que me cogen por la cintura del pantalón para llevarme volando y soltarme casi a los pies de Arik y Ann.
"Mirad lo que he encontrado." Afirma la chica de rastas sonriendo con ironía.
"¿Has oído algo?" Me pregunta Arik mientras compruebo cómo Ann ha perdido el color y me mira con los ojos desencajados de terror.
"Todo." Afirmo para mirar a Ann que ha movido la cara para evitar mirarme abrazándose a si misma. "¿Es cierto?" Le pregunto. "¿Todo eso de que no sabías quién eras era mentira?"
"Creo que se te ha acabado el juego, muñeca." Le dice la chica divertida.
"Maya, cierra el pico." Le dice Arik levantando la mano hacia ella. "Todo esto es más complicado de lo que crees."
"Ann." Le digo con miedo de lo que contestará.
Entonces me mira.
"No pretendía hacer daño a nadie." Afirma. "Tengo mis motivos."
"¿Qué mataste a tu madre hace… 16, 17 años?" Le digo.
"En parte." Asiente tras un segundo de silencio al que sigue más silencio. "¿Vas a entregarme?"
"Depende." Le miento sabiendo qué harán el resto cuando se enteren de que nos ha estado mintiendo a todos.
"¿No será tan tonto?" Murmura la chica de rastas rosas, llamada Maya.
"Maya, cierra el pico." Le repite Arik susurrando. "No sabes de qué va esto."
"Ya, pero…"
"¿De qué depende?" Me pregunta Ann preocupada.
"De que me cuentes todo, sin mentiras." Le digo. "Y entonces, si creo que no importa, no diré nada."
"¿Y si crees que importa?" Me pregunta.
"Te daré una ventaja de un día para que te vayas y se lo diré a todos." Le digo. "¿Entonces?. ¿Me contarás por qué nos has mentido?"
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Ann)
No podía creérmelo.
Justo cuando comenzaba a pensar que volvía a estar fuera de peligro con aquel chico, descubría que había estado mintiendo sobre lo de mi memoria.
El hecho de que la única cosa que me tapara algo era mi pelo era irrelevante, solo tenía ojos y oídos para Seth.
Quería toda la verdad, y estaba en su derecho de pedirla, pero no podía contarle la verdad, y a la vez, una parte dentro de mí se moría por soltar todo y acabar con aquella mascarada.
Podía matarle, allí y en ese momento.
No creo que Arik o esa chica le dijeran nada a nadie de quién había matado a Seth, así acabaría con el problema y podía hacerlo parecer un ataque animal fácilmente.
Pero no, yo no era una asesina, y Seth… bueno, era diferente.
"¿De qué depende?" Le pregunto con la mosca tras la oreja cuando me contesta a mi pregunta de si me venderá al resto de su manada.
"De que me cuentes todo, sin mentiras." Afirma. "Y entonces, si creo que no importa, no diré nada."
"¿Y si crees que importa?" Le pregunto.
"Te daré una ventaja de un día para que te vayas y se lo diré a todos. ¿Entonces?. ¿Me contarás por qué nos has mentido?"
Un día, me daría un día para alejarme de ellos y evitar que me mataran.
¿Cómo podía pensar siquiera en matar a un chico que estaba ofreciéndome la oportunidad de escapar si no le gustaba lo que contestaba?
Entonces noto que me fallan las piernas y antes de que me caiga, él mismo me sujeta suavemente para pasarme un brazo por la cintura pasándose el mío por sus hombros.
"No hace falta que me contestes ahora." Afirma. "Puedo esperar a que te recuperes un poco."
"Necesito ropa." Afirmo.
"Espera." Me dice soltándome para quitarse la camiseta revelando que por dentro de toda esa ropa, se oculta material de primera. "Ten, ponte esto, no es demasiado pero al menos te tapará algo."
Con cuidado la cojo para ponérmela y comprobar que apenas me cubre hasta poco más abajo del trasero. Y cuando voy a caminar, de nuevo él me rodea con su brazo por la cintura y me ayuda a andar.
"¿Te da miedo que salga corriendo de vosotros?" Le pregunto.
"No creo que pudieras." Niega sonriendo a medias. "Pero no, me preocupa ese tobillo, lo tienes hinchado."
Entonces me doy cuenta, es cierto que tengo el tobillo hinchado, probablemente de la torcedura cuando me pegué con Maya. Pero aún así, me sorprende su amabilidad.
Debía estar confuso por mi comportamiento, por lo del día anterior en Seattle, porque ahora había descubierto que recordaba cosas de mi pasado por no decir todo mi pasado… y aún así, aún cuando debería estar furioso conmigo por haberle mentido o al menos mostrarse esquivo dado que no podía confiar en mí… seguía ofreciéndose a ayudarme por una miserable torcedura.
Y cuando llegamos a la playa, me di cuenta de más.
"Vaya, al final la habéis encontrado." Nos dice Embry.
"¿Estás bien?" Me pregunta Jared dejando el martillo para acercarse.
"Sí, perfectamente." Afirmo. "Voy a sentarme a vendarme este pie y enseguida estoy trabajando."
"Bah, déjanos esto a los hombres." Afirma Paul.
"Yo me encargo del vendaje." Afirma Arik. "Vosotros seguir con eso, cuando acabemos salimos y os echamos una mano."
Entonces les veo sonreír mientras le dicen algo a Seth y hasta él sonríe mientras Arik y yo vamos dentro de casa para sentarme y que él comience a encargarse de mis heridas mientras su amiguita Maya nos sigue.
"¿Qué vas a hacer ahora?" Me pregunta mientras miro por la ventana como los chicos de fuera siguen trabajando y hablando con Seth entre sonrisas. "Te han descubierto."
"No sé lo que ha oído, pero creo que voy a tener que reconocer que sí recuerdo al menos parte de mi pasado."
"¿Aún sigues queriendo espiarles?" Me pregunta.
"Hum." Asiento. "No lo entendéis, son mi familia."
"¿Quiénes son su familia?" Pregunta Maya. "¿De qué va eso de espiar?"
"Maya, recuerda que os dije que no estaba aquí por nosotros." Le dice Arik. "La han mandado a espiar a estos chicos, probablemente acaben por matarlos, pero eso no es asunto nuestro."
"¿Es una cazadora?" Pregunta la chica estrechando los ojos a dos rendijas.
"Maya, lo que sea o deje de ser no es asunto nuestro." Afirma Arik. "Pero creo que deberías pensarte bien qué vas a decir. Sabes que tu familia podría matarlos sin pestañear según lo que les digas."
"Ya lo sé." Afirmo molesta.
La verdad es que ya no sé qué pensar de esos chicos.
Sé que son capaces de desmembrar a un vampiro con sus dientes, pero… no parecen tan peligrosos.
Mientras me ayudan a montar el bar, mientras han estado viniendo a la playa como excusa para ver si estaba bien… no sé, me parecen más unos amigos leales que unos lobos monstruosos como dijeron todos los Vulturi.
En cuanto acaba de ponerme la venda, me mira.
"Que sí, que sí, que lo pensaré bien, tranquilo." Le digo para levantarme.
Fue curioso, porque les había visto hablar mientras estaba dentro y cuando salí y me acerqué a ellos, se callaron. Eso significaba que habían estado hablando de mí o de algo que no querían que yo supiera.
"¿Me he perdido algo?" Pregunto. "¿Qué puedo hacer para echar una mano?"
"Dejarnos trabajar." Afirma Quil de los Ateara serio antes de sonreír. "Alguien nos mataría si te hiciésemos trabajar estando con el tobillo mal."
"Uh-uh." Afirman divertidos el resto.
"Pero qué capullos podéis llegar a ser." Les dice Seth. "¿Puedes sujetar esto así para que lo acabe de clavar?"
"Claro." Afirmo acercándome para sentarme en el suelo y sujetarle una de las piezas para que pudiera clavarla. "¿De qué hablabais cuando he llegado?"
"Nada, me han preguntado que donde estabas y les he dicho que habías ido a dar una vuelta." Me dice. "No era nada importante."
"¿Y eso de que alguien les iba a matar si me hacían trabajar con el tobillo torcido?"
"Nada, son unos capullos." Me dice serio. "Les gusta vacilar mucho."
Trabajamos un rato más en silencio, y eso no me gusta nada.
"Ayer vinimos a buscarte para invitarte a algo y no estabas." Me suelta a bocajarro Embry.
"Ayer por la noche me fui a la capital." Les digo. "Como hoy no trabajaba pensé que era hora de salir a emborracharme por ahí, y como quería emborracharme… bueno, por aquí ya me van conociendo." Añado sonriendo con mi mentira.
"¿Y te llevaste a Seth?" Me pregunta Jared. "Porque su hermana lo estuvo buscando y no aparecía."
"Yo estuve fuera, pero no con ella." Afirma Seth mintiendo a medias.
Es curioso, me está cubriendo a medias. ¿Por qué?
Quiero decir… para él sería más fácil decir la verdad. Que me había seguido, que le habían atacado o que había sido yo… no, no me había visto, no podía saber que había sido yo quien le había dejado sin sentido y entregado en la comisaría como un borracho para que pasara la noche allí alejándole de… alejándole del peligro, como cuando había evitado que Félix le matara.
¿Me estaba volviendo loca con todo esto?
Primero perdía de verdad la memoria por periodos de tiempo, luego comenzaba a tener más sed que nunca y ¿ahora defendía a aquel chico de mi novio, de mi único y verdadero amor?
Tenía que estar volviéndome loca de verdad.
"¿Y qué es lo que bebes normalmente para emborracharte?" Me pregunta Paul bromeando. "¿Brandy?"
"Absenta." Niego divertida. "El brandy es para abuelitas. Aunque mi segundo amor se llama Jack Daniels, pero en botella, nada de chupitos, no tiene emoción si no bebes como un hombre de pelo en pecho. Es más fácil desplumarles si preces femenina y eso."
"Vaya, vaya." Me dice Jared. "Habrá que probar a emborracharte pues, seguro que entonces se te olvida la amnesia y así recordarás más."
No era tan mala idea.
Quiero decir, evidentemente había descubierto que no podía morir de cirrosis ni nada de eso hacía tiempo, así que bebía más que la media de hombres fuertes y grandes, y no podía emborracharme, pero ellos aún eran en parte humanos, así que probablemente ellos sí pudieran emborracharse. Y el alcohol soltaba la lengua que no veas.
"Vale, cuando acabe de montar esto lo estrenamos y compro lo más fuerte que encuentre." Les digo. "Estoy descubriendo que soy más sociable que lo que creía. Primero en la ciudad consigo ligar con lo que parece medio estado y creo que es mejor beber en compañía de amigos que sola entre desconocidos."
"Al menos si te deja KO el alcohol sabemos en qué puerta abandonarte." Afirma Quil bromeando.
"De paso podríamos meterla en la cama." Afirma Seth. "Por ponerla cómoda y eso."
"Ya, ya…" Le dicen todos.
"Venga, pues ahí queda echa la oferta." Afirmo divertida. "Cuando acabemos esto y esté listo para abrir, la noche de la pre-apertura estáis invitados a venir y ponernos todos que veamos marcianitos y dragones en la playa."
"Cuidado, princesa, no sea que te salga el plan por la culata." Me dice la chica rubia amiga de Arik, Marina, para sonreír a los chicos. "¿Qué hay, chicos?"
"Hola." Le dicen sonriendo.
Puñeteras Selkies y sus puñeteros encantos de sirena…
"Estábamos hablando de hacer una fiesta cuando vaya a inaugurar esto." Le dice Embry sonriéndole de vuelta. "¿Os apuntáis Arik y tú?"
"¡Claro!" Dice ella. "Oh, les diré a mis amigas si quieren venir y…"
"Marina, recuerda que esa noche estabas ocupada." Le dice Arik sacándome la cara y mirándola de forma que el resto no les vieran la cara.
"¡Vaya, qué tonta soy, es cierto!" Afirma ella divertida.
"Pero si aún no sabemos cuándo va a ser." Les dice Paul.
"Da igual tenemos las noches cogidas en un tiempo." Afirma Arik para mirarme preguntando.
"Al ritmo que va esto antes de que acabe el mes podré abrir." Afirmo.
"Suena a magníficas noticias." Me dice él mientras noto cómo el auricular del manos libres me vibra en el bolsillo. "Vaya, vuelvo a encontrarme un poco mal."
"Deberías irte a descansar." Me dice Arik entendiendo que lo que quiero es alejarme un poco, al menos lo suficiente para que no me oigan.
"Disculpadme un momento." Asiento. "Voy a ir a andar un poco por la playa."
"Espera, te acompaño." Me dice Seth.
"No te preocupes, me veréis desde aquí." Le digo sonriendo y sujetando la pastilla-auricular que tengo en el bolsillo. "Voy a cogerme una sudadera, comienza a hacer un poco de frío."
"Es cierto, ha refrescado un poco." Afirman mientras me alejo.
"Yo es que desde que nos paso esto no siento frío." Afirma Quil.
Otro dato, los lobos no tenían frío, eso era algo que debería recordar.
Cuando entro en casa, cojo la chaqueta y salgo deprisa para evitar que me pillen, me pongo la capucha para tapar el auricular del manos-libres.
En cuanto me alejo un poco de ellos, cojo la llamada.
"Lo siento, no te podía coger antes." Afirmo manteniendo la voz baja. "He tenido que fingir que necesitaba pasear para alejarme, y aún sí pondrán la oreja."
"Estaba a punto de volver." Me dice Félix por el otro lado.
"Cariño… dame tiempo." Le digo. "Los lobos no me van a quitar demasiado el ojo de encima. Creo que comienzan a olerse algo, así que tengo que seguir fingiendo más."
"Solo quería saber si estabas bien." Me dice. "No me gustó tener que dejarte a merced de ese lobo. ¿Y si te hubiera descubierto?"
"Escurrí el bulto haciendo de víctima. Primero estaba borracha toda la noche así que recuerdo muy poco y me he ganado tiempo para pensar una coartada mejor sobre dónde estuve borracha, y luego por la mañana, a pesar de la resaca por la juerga nocturna, me he encontrado contigo que eres un vampiro, algo que yo supuestamente no sé y te he etiquetado, en mi ignorancia, como un loco psicópata que nos atacó y mataste al taiwanés ese que nos tiraste encima."
"Nos preocupamos demasiado." Afirma con un tono que me indica que sonríe a medias al menos. "Eres una auténtica mentirosa que venderías una piedra pintada de dorado diciendo que es una pepita de oro."
"Sé cubrirme las espaldas." Afirmo orgullosa.
"Por cierto, supongo que no habrás visto a los Cullen ¿no?" Me dice.
"Es posible." Afirmo para mentir sin siquiera planearlo porque algo dentro de mí me hace ocultar, al menos de momento, que he podido estar con la cría. "Me pareció captar unos rastros de camino a casa, pero no estoy segura de si eran ellos o no. Ya sabes, no soy una rastreadora como Demetri."
"Tal vez deberías investigarlos." Me dice. "Si no son ellos y te descubren puedes demostrarles que eres de los nuestros, en cuanto vean el emblema tendrán tal miedo que te dejarán en paz."
No tenía todas conmigo de que fuera a ser así, sin embargo, decidí hacerle ver que le creía e intenté creerle.
"Es cierto." Afirmo sonriendo. "No sé de qué me preocupo. Soy una de los vuestros, estoy a salvo de vampiros en general."
"Eso es." Afirma. "Y si algún día me necesitas…solo tienes que llamarme y volveré."
Eso me hace sonreír sintiéndome segura. Con Félix, puedo sentirme segura. Él me protegerá, de cualquier mal que pueda venir por mí.
"Un momento, me acerco donde pueden oírme." Afirmo. "Enseguida sigo hablando contigo."
"Ten cuidado de que no te descubran." Me dice. "Contamos contigo para el éxito. Y no quiero que te pase nada."
Eso me entristeció un poco.
No, pasara lo que pasara, para Félix siempre estaría después del clan. Primero el clan y luego yo.
Yo era muy importante para él, sin embargo, siempre estaba primero el clan.
"Eh." Me llama Seth mirándome y dejando lo que tenía entre manos para levantarse.
"Te dejo, viene uno." Afirmo susurrando sin mover los labios casi al auricular antes de colgar y sonreír a Seth que se me acerca con cara de preocupación. "Seth, vaya, no sabía que habíais acabado."
"¿Estás bien?" Me pregunta.
"Sí, claro." Afirmo. "¿Por qué no iba a estarlo?"
"Estás llorando." Afirma preocupado rozándome la mejilla para mostrarme el dedo con punto de una lágrima en su yema. "¿Te vuelve a doler?. ¿Quieres sentarte? Ven, vamos a sentarnos a ver cómo el resto trabaja."
"No te preocupes." Le digo negando y sonriendo un poco más calmada. "Estoy bien, solo me he acordado de algo. Algo triste." Matizo mintiendo a medias.
"¡Eh, Seth!" Le llaman.
"¡Falsa alarma!" Les grita sonriendo. "¡Ann acaba de recordar algo!" Añade sonriendo.
"¡Pero eso es genial!" Afirman sonriendo todos felices.
"Oh, oh." Añade Embry. "¿Podemos saberlo?"
Entonces Seth me mira y yo me encojo de hombros mientras nos acercamos de vuelta a ellos.
"Acabo de recordar a un hombre." Afirmo. "Murió."
"¿Y sabes quién era?" Me pregunta Jared. "Quiero decir… si era tu familia o algún amigo…"
"No, lo siento." Niego. "Pero creo que podría ser mi padre."
"Bueno, tenemos algo más para la red." Afirma Quil. "Probablemente su padre esté muerto."
"¿La red?" Digo confusa.
"Estamos haciendo una red en casa de Sam." Me cuenta Seth. "No es más que un corcho, pero vamos colgando todo lo que vas recordando y lo que vamos averiguando de ti. Igual si encontramos suficientes cosas entre tus recuerdos y los registros que hay sobre ti… bueno, podemos recuperar tu memoria."
Eso me deja sin palabras.
¿De verdad eran así?. ¿De verdad eran tan buenos?
Los maestros y el resto siempre me habían hablado de esos chicos como monstruos contra-natura. Hombres que se convertían en lobos, seres violentos que odiaban a los vampiros salvo a los Cullen. Sirvientes de los Cullen, en definitiva; pero enemigos mortales del resto de vampiros.
Pero les había ido conociendo poco a poco.
Ellos no sabían quién era yo realmente, y me ayudaban.
Me hacían compañía, me venían a ver y a ayudar para asegurarse de que estaba bien… se preocupaban por mí. Mucho más que mi familia los Vulturi.
Con los maestros lo único que conocía era indiferencia.
Para ellos no era más que una parte que aún era en parte humana, así que no era completamente una de ellos. Me apreciaban porque les ayudaba, vivía fiel a ellos y les conseguía comida de vez en cuando.
Pero no les gustaba mi vitalidad, mis ganas de vivir la vida de una forma feliz y divertida sin molestar al resto de personas. Mi deseo de participar en todas y cada una de las fiestas divertidas de la ciudad. Mis ganas de pasear al sol bien oculta con mi crema con pigmentación que daba opacidad a mi piel… ellos no apreciaban la vida en mí.
Y en cambio, estos lobos, sin conocerme de nada, siendo miles de veces más 'vivos' que lo que yo les estaba mostrando ser por controlarme para no llamar la atención, me apreciaban. Viva o muerta me cuidaban igual, les daba igual que Seth les dijera que me había ido a la capital a emborracharme que el que me hubiera quedado todo el día en casa tras el trabajo.
Ellos siempre estaba allí, sin importarles que no supieran casi nada sobre mí, sin importarles que fuera lo que ellos llamaban 'una rostro-pálido', ni el hecho de que me hubieran encontrado en un ataque vampirico o que a veces desapareciera y no supieran dónde estaba exactamente.
No, ellos estaban allí incondicionalmente. Y además parecían estar haciendo lo que podían por ayudarme a recordar aunque fuera una parte de mi pasado 'ficticio'.
Eso hizo que de nuevo notara cómo se agolpaban las lágrimas en mis ojos y ellos se rieran al verme soltarlas una tras otra mientras Seth les reñía por reírse de que llorase.
Era extraño, pero allí me sentía como si de verdad volviera a tener un hogar, aunque viviera en una cabaña hecha de una caseta de materiales de pesca abandonada, trabajara en un bar de mañana a tarde y acabara tan cansada que lo único que me apetecía fuera tumbarme y descansar.
Todo eso daba igual, pero tenía a aquellos lobos pesados y apestosos que estaban todo el rato por allí, cuando no era intentando construirme mi propio bar en la playa era simplemente visitándome.
Ellos me hacían sentir apreciada y querida, allí, lejos de todo lo que había conocido y querido nunca. En cambio en Volterra, mi hogar los últimos años, lo único que tenía que me hiciera sentir en casa era a Félix, y él estaba atado de pies y manos por los maestros Aro, Cayo, y en menor medida, Marco.
