Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Bueno, como siempre, paso a dejarles nuevo capítulo, espero que sea de su agrado, muchas gracias por sus reviews: Phoenix Malfoy, ya se acerca esa parte en la historia, ya verás.

Gracias por todo, nos leemos el próximo capítulo.


Capítulo 23: Confesión.

Lily abrió lentamente los ojos, los rayos de sol daban directamente en la cara, así que entrecerró los ojos y se llevó la mano al rostro, le dolía la cabeza y tenía vagas memorias de lo que había pasado por la noche después de que decidiera beber el decimoquinto mojito, como lo llamaban los muggles.

Se giró asustada cuando vio la mano acariciando su pierna, el hombre junto a ella sin duda no lo conocía, no que recordara, observó a su alrededor, estaba en una tumbona en la piscina, pero no era la piscina del lugar donde se quedaba con Scorpius y los demás.

—Buenos días –saludó el mesero y le entregó un zumo de naranja, y dejó otro para el hombre –cuando despierte, dile que cubriré su primer turno, que me deberá una muy grande.

—Gracias –sonrió.

La chica esperó a que despertara el hombre, le extendió el vaso con el zumo y le miró esperando una respuesta, que obviamente él entendió porque sonrió.

—Nos pusimos ebrios, demasiado, cuando te negaste a irte con tus amigos prometí que te llevaría, pero no encontramos el lugar donde se están quedando, así que te dije que te podías quedar en el resort donde trabajo y accediste; creo que ni siquiera llegamos a la habitación.

—Lo dejó un chico, que le debes una muy grande pero que cubrirá tu primer turno.

—Eso es genial, te invitaré el desayuno, en disculpa por hacerte dormir aquí.

—Jamás había estado tan ebria –admitió con una risa contagiosa.

Desayunaron en un lugar más tranquilo, si iban a cubrir su turno, iba a llevarla a un buen lugar, no porque el restaurante del lugar no fuera bueno, sino que no podían verlo así, y peor, con una posible clienta o con su novia.

La charla que tuvieron más que nada fue sobre el lugar, las cosas que a él le gustaban y todo eso, toda pregunta sobre la pelirroja era rápidamente evadida, no era como que fuese a decirle que era una bruja en su primer año en la Academia de Aurores, que eran algo así como la policía muggle.

—Admito que me fascinó que me eligieras, aunque… mis amigos son más atractivos que yo.

—Bienvenido a mi mundo, mis primas siempre han sido más atractivas que yo, así que siempre soy y bueno, no tengo éxito con los hombres.

—Bueno, el hombre del cabello azul, estaba bastante enfadado por el hecho que no quisiste irte con ellos, te cargó de hecho, pero cuando los demás le observaron de mala manera te bajó, así que aceptó el hecho de que no querías irte con ellos, pero de sus ganas.

—Es sobreprotector, mi padre es su padrino, sólo eso.

—Yo no creo que fuera sólo eso.

El lugar estaba en silencio, posiblemente no había nadie o seguían dormidos, ella subió hasta su habitación, entró a la ducha y se vistió lo más natural, como si hubiese llegado tarde, pero llegado, se asomó por la ventana, Teddy estaba sentado en la arena, con un libro en la mano que distinguió de inmediato, era uno de los que ellos ocupaban para su clase, pero jamás lo había tocado, se negaba a hacer que ellos aprendieran algo de ese libro.

Bajó a la playa, se detuvo junto a él, que de inmediato quitó la vista del libro para observarla, su cara no era la más amistosa, ni siquiera se ponía así cuando estaban en la Academia.

—Debiste pasar una velada espectacular como para no volver ¿cierto?

—Regaños, regaños, regaños –se quejó y dio media vuelta.

—Todos hemos estado preocupados, Lily –la reprendió –regresé hace media hora.

—Felicidades, también tuviste una velada buena –sonrió.

—Una buena velada –se puso de pie –claro, te he estado buscando desde las tres de la mañana –le informó –así que al menos espero que fuera el mejor sexo en tu vida –se agachó por el libro y entró al lugar.

Para la información de Teddy, todos estaban bastante tranquilos y relajados en la piscina, Dominique recostada sobre el pecho de su novio y Jarvis nadando, así que el único exagerado como siempre, era él.

—Hemos escuchado de un lugar exclusivo para magos –informó Scorpius –así que planeamos ir esta noche ¿vienes? –sonrió.

—No van a reprenderme si decido no llegar ¿cierto? –elevó una ceja.

—Eres mayor de edad ¿por qué te reprenderíamos? –cuestionó Dominique.

—Por qué Teddy…

—No le prestes atención, posiblemente estaba enfadado por el lugar, ahora serán de los nuestros, él podrá coquetear sin que una chica muggle lo acose por su pelo de color azul natural –se rió Domine.

—No fue gracioso –se quejó Teddy en la puerta de cristal –no me importa que las chicas me acosen, pero normalmente es por sexo y no por el tono de mi cabello.

—Tal vez pensó que no eres tan bueno en eso y lo único bueno era tu cabello –soltó Lily enfadada.

—Bueno, tengo toda la tarde disponible –soltó y volvió al interior del lugar.

—Oh vaya, no se puede ser más directo que eso –bromeó Dominique llamando la atención de Lily.

—Directo de qué –soltó desconcertada.

—No es bueno dudar de lo bueno que somos en la cama –soltó Jarvis desde la piscina –así que cuando una mujer tiene dudas sobre nuestro desempeño sexual, lo mejor es quitarle la duda.

—Pero…

—Tiene libre la tarde –le guiñó un ojo Scorpius –si quieres comprobar lo bueno que Teddy es en la cama, tiene toda la tarde para demostrártelo.

—Es un cerdo –gruñó, el metamorfomago estaba en la sala al otro lado del ventanal, sólo giró hasta ella y sus facciones eran de un cerdo, le sonrió divertido.

Giró el rostro enfadada, se sentó en una de las sillas y después de un rato que pudo atribuir el sonrojo de sus mejillas al sol, se giró hasta ellos, entró al lugar y fue a su habitación, su madre le había dicho tantos consejos, ella conocía a Teddy demasiado, y sabía cómo le gustaban las chicas, porque él siempre había confiado más en ella que en su padre, Teddy Lupin siempre había contado con ella, en sus problemas de chicas, incluso en sus dudas cuando era adolescente y se preguntaba sobre sus reacciones físicas al ver a una mujer, acudía a ella y no a Harry, por curioso que fuera.

Por mucha vergüenza que sintiera, bajó sin toalla y sin nada más que su traje de baño que había elegido el señor Malfoy asegurándole que cada hombre que la viera le haría sentirse bendecido por ser británico, o querrían serlo, para tener esa bandera.

La vista de Teddy no fue tan disimulada, el libro en sus manos ahora descansaba en su regazo, incluso la siguió con la mirada hasta que ella llegó a la piscina, se sujetó el cabello, aun sintiendo la mirada del hombre en ella.

Sonrió cuando el agua la envolvió, Jarvis ya no estaba en la piscina, Scorpius tampoco estaba, así que ellos habían ido a hacer alguna cosa, Dominique de disculpó, tenía que ir a ver qué comerían y que se pondría en la noche ya que Scorpius era bastante exagerado en lo mucho que tardaba en arreglarse cada que salían.

Así que eso los había dejado solos en el mismo lugar, pero ella no prestó mucha atención, cuando se cansó de nadar, dejó que su cuerpo flotara en la piscina, era buena para eso, dejarse llevar, quedarse quieta, siempre lo hacía, tal vez por eso nadie nunca la notaba.

—Dime que sigues viva –la voz gruesa de Teddy hizo que abriera los ojos.

—Lo estoy, más que viva –volvió a cerrar los ojos.

—Llevo quince minutos aquí, y no has hecho el mínimo movimiento para asegurármelo –informó.

—Quince minutos es demasiado tiempo ¿no lo crees?

—Cuando no hubo ruido alguno vine a ver si seguías aquí o te habías marchado sin que lo notara, y te vi así, pensé que era un segundo de descanso, pero tardaste demasiado en ese descanso –informó.

—No hay nada en este mundo que les libre de mí –sonrió suavemente –bailaré sobre sus tumbas cuando sea anciana, y les arrojaré whiskey de fuego por los viejos tiempos –le informó –es una promesa.

—Tal vez nuestros hijos no te lo permitan –la pelirroja abrió los ojos sorprendida, él ya se había dado vuelta y entrado al lugar ¿Qué demonios significaba eso?

oOo

Teddy observó furioso a su amiga que reía divertida por su cara, no necesitaba un espejo para saber que estaba más que enfadado.

—Es bueno que estemos en un lugar con los nuestros, eso lo hubiese visto inaceptable en el otro lugar.

—Se supone que ya no están juntos ¿por qué tienen que bailar así? –gruñó.

—No han hecho oficial su rompimiento por pedido del señor Malfoy, así que es culpa de él.

—Lo que me sorprende, con el hecho de que se acostó con él, es para que…

— ¿También te lo dijo Lily? –Se sorprendió –pensé que no lo haría.

—Fue Malfoy quien me lo dijo –soltó enfadado –no podía quedarse callado.

—Ya, supongo que esa era su táctica, él ha estado tratando de convencer a Lily de que dé el primer paso, pero no le ha funcionado, así que apostó por ti, supongo.

—Listo, no lo soporto –bramó y se levantó.

Las manos de Jarvis habían subido desde las piernas de la pelirroja hasta sus pechos, mientras bailaban pegados, fue hasta ellos, quedando frente a Lily que le observó confundida.

—Nos unimos –anunció Dominique y sujetó a Jarvis jalándolo hacia ella –sino quieres que esto se vea mal, haz lo mismo –le dijo a Lily.

Teddy aprovechó el desconcierto de la pelirroja y la sujetó de las caderas, pegándola a él, movió las caderas al ritmo de la música y se agachó un poco, para que su rostro quedara en el cuello de Lily, que contuvo el aliento un segundo, pero comenzó a moverse suavemente, la mano de Teddy fue hasta su espalda baja y la pegó más a él, la música cambió a un ritmo más lento, las manos de Lily fueron a sus brazos.

—Deja de provocarme –murmuró en su oído, haciendo que se tensara en sus brazos –porque vas a volverme loco, Lily –admitió.

—Yo no –intentó hablar.

—El tipo de anoche –soltó –negarte a volver con nosotros, no llegar en toda la madrugada –gruñó –acostarte con Malfoy padre –bufó –no sé lo que quieres de mí, pero sin duda me estás enloqueciendo, comprendo que te observen porque eres hermosa, pero me molesta que te toquen –murmuró –me dan celos de que dejes que otros te toquen y a mí no me dejes, ellos pueden tocarte de la forma en la que yo deseo hacerlo –admitió para ella.

—Estás ebrio –intentó alejarse pero él lo evitó.

—Tan lista para otras cosas pero no puedes ver cómo me pones –se burló.

Cuando la música volvió a ser más movida, se alejaron, las mejillas de Lily estaban tan intensas, pero se podían atribuir al alcohol, al calor y a otras cosas, continuaron bailando con Jarvis y Dominique e incluso Scorpius que había regresado del baño hacía horas.

En ese lugar la pasaron los cinco juntos, Teddy les había informado que no permitiría que algo como la noche anterior volviera a pasar, así que aceptaron en permanecer juntos, incluso embriagarse juntos.

Lily soltó un gemido cuando su espalda golpeó contra la barda, el cuerpo de Teddy se pegó al de ella, sus labios rozaron la piel desnuda de su cuello de la chica y sonrió cuando los labios de la pelirroja se apoderaron de los suyos en un beso apasionado.

—Teddy –murmuró en sus labios y volvió a besarlo, palmeó la pared buscando el picaporte de su habitación para entrar con él, él sólo se rió.

—Está del otro lado –le informó –el picaporte –le aclaró cuando la mirada confundida de ella le hizo sonreír –es mejor que me detenga, ya quieres huir de nuevo.

—No quiero huir –frunció el ceño –eres tú el que siempre huyes –le confrontó –anoche por ejemplo –le recordó –te pedí que me besaras o me regañaras, no importaba, pero que hicieras algo y te fuiste.

—Me empujaste –le recordó.

—Quería orinar –le contestó enfadada –no escapé de Christopher al baño esperando a que me siguieras, en realidad quería orinar.

—Siempre he pensado que el único que siempre ha querido llevar esto a más soy yo –admitió –por eso siempre me he detenido.

—No te detengas hoy –le pidió y él sonrió.

—Te quiero para mí, Lily, deseo más que nada esto, pero no en un momento como la última vez.

— ¿Qué última vez? –enarcó una ceja.

—Te hice el amor –informó –pero en realidad jamás te he tocado –la besó –esta vez quiero que estés completamente sobria –abrió la puerta, la hizo entrar y cerró de inmediato, antes de que lo que le presionaba en los pantalones le hiciera cambiar de opinión.

Tuvo que encerrarse a sí mismo. Tuvo que usar un conjuro que fuera por tiempo, no manual, así que de esa forma ella estaría segura, no quería tomar el momento, ella siempre estaba ebria cuando esto pasaba, y la quería sobria, quería que decidiera estar con él estando sobria, no borracha y con las hormonas trabajando.

La espera fue insoportable, cuando bajó, todos estaban desayunando, se burlaron de él por lo tarde que había bajado, pero no iba a explicarles la razón, Lily no hizo comentario alguno, simplemente se dedicó a seguir desayunando.

—Es en serio –soltó Jarvis volviendo a su charla.

—La próxima vez –los señaló la pelirroja –quien me deje beber a ese grado, para hacerme cometer las idioteces más grandes de toda mi vida, dejará de figurar en mi lista de navidad –frunció los labios.

—Esa es la amenaza más grande que puedes recibir de Lily Potter –soltó Teddy.

—No recuerdo nada, fácilmente hubiese podido despertar junto a otro mago y no recordarlo como me pasó la otra vez, posiblemente fue genial y no lo recuerdo –frunció los labios.

—No tuviste sexo con ese muggle ¿cierto? –Cuestionó preocupada Dominique –tengo poción anticonceptiva, te hubiese dado…

—Hubiese pasado si hubiésemos llegado a la habitación –se burló –pero no lo logramos, estábamos demasiado ebrios los dos, los mojitos son deliciosos, pero no aptos para alguien como yo –sonrió.

—Ayer no bebiste tanto –informó Scorpius.

—No recuerdo cómo es que terminé con medio cuerpo fuera del cuarto, intenté saltar por la ventana posiblemente y no lo recuerdo, no recuerdo nada, posiblemente tendría que dejar de beber.

—Apoyo eso –admitió Jarvis.

—Gracias, en lugar que digas que cuidarás de mí la próxima, eres un mal amigo –frunció el ceño.

—Lily, todos en esta mesa se ponen ebrios para cometer sus propias locuras, no son tan extremas, posiblemente deberías descargar tus mayores secretos –sugirió Scorpius –así o te acuerdas, o no temes hacer algo que quieres y que no puedes estando sobria.

—No hay nada que yo quiera hacer estando sobria y que el alcohol me ayude –negó –lo que quiero hacer estando sobria lo hago, lo que hago estando ebria posiblemente sea algo que ni sobria haría –su vista se perdió en la nada –como jugar Quidditch –informó ofendiendo a Dominique y a Jarvis –o acostarme con…

—Ya entendimos –soltó Teddy enfadado.

—Lo siento –se llevó fruta a los labios.

Lily levantó la vista preocupada cuando Teddy se levantó enfadado y salió de la cocina, y es que no era la única, todos se quedaron igual de sorprendidos ante el repentino arrebato del metamorfomago, Scorpius sujetó a la pelirroja del brazo cuando se levantó.

—Jamás te acerques a un metamorfomago enfurecido –le recordó –lo poco que se sabe de ellos es bastante bueno, salvo porque uno enfadado es peor que un centauro enfadado –admitió haciendo que Lily asintiera confundida.

Teddy suspiró, no podía creer que por segunda ocasión, Lily no recordara nada ¿estaba haciéndolo a propósito? Sólo para molestarlo, seguramente tenía que ser eso, sin duda era eso.

Respiró hondo para que el enojo pasara rápido, no sabía que nombre iba a salir de los labios de la chica, pero no soportaría si hubiese sido el de él, y luego, ver la fruta resbalarse en sus labios mientras ella jugaba con ese trozo, se le hizo insoportable, insoportable saber que en la madrugada le había besado y no lo recordaba, insoportable saber, que le había pedido que no se detuviera y lo hizo, pero ella no lo recordaba.

El sonido de las olas golpeando la arena lo tranquilizaron, tenía que hacerlo porque Scorpius tenía razón, el único incidente que habían tenido con un metamorfomago era cuando éste había estado lo suficientemente enfadado, y para deleite del heredero Malfoy, el único que había podido tranquilizarlo había sido Teddy, desde ahí, siempre procuraba alejar a Lily de él, cuando se enfadaba, y lo agradecía, aunque jamás se había enfadado a un grado inaceptable, a un grado más allá.

Se disculpó con todos por su actitud en el desayuno, y todos lo dejaron pasar, lo que menos quería era arruinar las vacaciones de Lily y claro que las merecía, entre su trabajo y la Academia, merecía unas buenas vacaciones, la pelirroja seguía actuando normalmente, como si realmente no recordara nada, así que terminó aceptando el hecho de que en realidad no lo hacía, porque de lo contrario, cada que se acercaba a ella, sus mejillas lo denotarían, pero no.

—Estamos en nuestros últimos días en el lugar –informó Jarvis –así que tenemos que seguir disfrutando el lugar ¿les parece? –sonrió y observó a Teddy.

—Claro que sí –aceptó el metamorfomago, sabía exactamente a qué se refería.

Los cuatro salieron por la tarde, irían a un restaurant propiedad de un matrimonio de magos, así que Teddy decidió quedarse, no quería ser el extra, se sentía incómodo, de hecho, estaba pidiéndole a Scorpius que le dijera a su padre que dejaran que informaran de su ruptura.

Se sentó en la silla plegable amarilla observando como las olas se estrellaban contra la arena de la playa, tenía una cerveza en la mano, pero no tenía ganas de beberla, después de los infortunios que le había provocado.

—Realmente estás disfrutando –se burló Lily junto a él.

—Pensé que estarías luciéndote con tu no novio –soltó enfadado.

—El señor Malfoy ha…

—El señor Malfoy, el señor Malfoy, el señor Malfoy –bramó poniéndose de pie –siempre es el señor Malfoy esto, el señor Malfoy lo otro, no me sorprende que te llevara a la cama –la encaró.

— ¿Qué quieres decir con eso? –frunció el ceño.

—Eres la mejor amiga de su hijo, sabe lo ingenua que eres, que eres presa fácil…

— ¡Fui yo quien inició todo eso! –Le gritó furiosa –fui yo quien lo besó, fui yo quien le pidió que se olvidara que podía ser su hija y que su hijo era mi mejor amigo, fui yo, no él, quien inició eso –le aclaró.

—Tal vez eso te hizo creer ¿no? La forma en la que se comportaba contigo, todo es tan obvio pero tú jamás lo ves.

—No me importa lo obvio que parezca, él provoca algo en mí, algo lo suficientemente poderoso y pasional que me permitió llegar a la cama con él, porque sí –aceptó –nunca me acosté con Jarvis porque faltaba eso, esa química sexual que con el señor Malfoy me sobra –se burló –y sí, fue fabuloso, lo disfruté –se acercó a Teddy –le supliqué por más –elevó una ceja y sonrió –algo que pensé que jamás haría, bueno, él lo hizo posible.

—Me parece fabuloso, deberías seguir acostándote con él –se burló –hasta que Scorpius se entere y se vuelva loco.

—Si él se entera, sólo sería por ti, no por nadie más –le informó –así que lo sabré y si no me sigo acostando con él, no es por falta de ganas o de placer, es porque simplemente no quiero, porque estoy enamorada de otra persona.

Teddy se quedó quieto, la pelirroja se giró y entró a la residencia, él negó, parecía que no podía dejar de ser un estúpido de primera.

Esperó media hora, jaló la silla plegable y el embace lleno de cerveza, entró a la cocina para verter el líquido en el lavabo, ella estaba ahí, con el cabello recogido en una coleta alta, enredó su sedoso cabello en su mano y lo jaló suavemente, haciendo que ella echara la cabeza hacia atrás.

—Lo siento –admitió –por siempre ser un estúpido contigo, siento no poder ser el perfecto Teddy que solía ser cuando eras una chiquilla.

—Basta –pidió –no estoy de humor para soportarte, no ahora.

—Por eso haces panqués –le informó –porque de lo contrario me asesinarías ¿cierto? –sonrió.

—Lo digo en serio, no soy ni un centauro, ni una metamorfomago cabreada –pidió –déjame en paz, Edward.

—No.

—Ojalá volvieras a ser ese perfecto Teddy –admitió.

—No quiero serlo, porque eso significaría que no siento nada por ti –un escalofrío recorrió la columna vertebral de la pelirroja y lo observó –te amo, Lily.

—Deja de…

—No estoy bromeando –la detuvo –te estoy diciendo esto por segunda vez…

—Vuelves a mentirme y…

—Se lo dije a Victoire –admitió haciendo que Lily observara a otro lado dolida –pensando que eras tú –la chica volvió a mirarlo –usó la poción multijugos para verme la cara de idiota, ese día, cuando me escuchaste decirle que la amaba, bueno, pensaba que la chica en mi cocina eras tú.

—No es cierto –murmuró.

—Te he hecho el amor dos veces, te he besado, sujetado contra mí, te he desnudado y adentrado en ti muchas veces –Lily contuvo el aliento –pero en realidad jamás te he tocado a ti, Lily, y juré que no te lo diría de nuevo, porque pensé que no sentías lo mismo por mí y sigo sin saberlo, porque cuando estás ebria vienes a mí, me besas, me vuelves loco, y al día siguiente vuelves a ser esa Lily, la correcta, la tierna, la adorable, pero no esa Lily que me hizo encerrarme con un hechizo imposible de romper para no aprovecharme de su embriagues.

—Teddy –susurró cuando el rostro del hombre se acercó al de ella.

—Quería que decidieras estar conmigo estando sobria, no borracha y con las hormonas trabajando.

—No eres Victoire ¿cierto? –se rió y Teddy rió con ella.

—Claro que no –negó –en serio siento ser tan idiota y agresivo, pero… eres la primera chica que me arroja al mar enorme de celos, saber que alguien más puede tenerte –suspiró –me enfado porque quiero reclamarte cosas que no tengo derecho de reclamar, porque eres libre, pero te quiero atada voluntariamente a mí.

Los labios de Teddy se pegaron a los de ella, la pelirroja dejó caer la mezcla de los panqués al suelo y se dejó pegar al cuerpo del metamorfomago mientras lo sujetaba de los brazos al mismo tiempo que él la besaba de manera suave, los labios de Teddy eran tan suaves y perfectos, le parecía increíble lo que le había dicho, que la estuviese besando de nuevo –en una cocina también– pero que en esta ocasión no huiría de ella, sino lo hubiese hecho en aquella ocasión, todo sería diferente.

—Te amo –murmuró ella en los labios del chico –no sé en qué momento pasó, sólo sé que ahora lo hago, Teddy, te amo.

—Sé mi novia, Lily Luna Potter.

—Llegando a Londres lo primero que haré será anunciar mi rompimiento con Jarvis –le informó y él sonrió encantado, volvió a besarla.

—Eso sin duda es un sí ¿cierto? –Lily sonrió al verlo tan esperanzado.

—Claro que es un sí, Teddy.

—Los chicos se pondrán felices cuando se los digamos –sonrió.

—Espera ¿qué? –lo alejó de ella.

—Después de que Draco Malfoy fuese a mi oficina en la Academia y me dijera como te había hecho sentir, lo comenté con Scorpius, y él a su vez, metió a Domine porque no le gusta hacer nada a sus espaldas –puso los ojos en blanco, haciendo que Lily sonriera –así que ella involucró a Jarvis, porque me está cambiando por ese idiota ¿puedes creerlo? –Negó –así que planeamos que si venias a pasar las vacaciones con nosotros, haría todo lo posible por ser honesto contigo –la besó, ahora que Lily era su novia, no iba a parar de besarla.

—Bueno, no quiero que les digas –sonrió, la mirada traviesa de la pelirroja lo hizo sonreír, le encantaba cuando se ponía ingeniosa.

—Fingirás que nada de esto ha pasado ¿he? –elevó una ceja Teddy.

—Todo el mundo puede jugar a manipular mi vida pero yo no puedo jugarles una broma, injusto –negó.

—Haré lo que pidas, sólo pídelo –le sonrió y Lily sonrió emocionada.

Se perdió un instante en el rostro de emoción de su novia, sus ojos verdes tenían un hermoso brillo demostrando toda la chispa de la que era capaz de provocar Lily Luna Potter.

—Imagina que no te has confesado aun –sonrió haciendo que Teddy frunciera el ceño –sí, esa actitud justamente –sonrió –déjales creer que son malos ayudando a las personas a salir –Teddy la besó.

—Significa que no podré besarte…

—Frente a ellos no –se encogió de hombros.

—Vas a tener que hacer una actuación creíble, si eres mala mintiendo, no sé cómo harás para que nos crean, por mí no hay problema, pero ¿tú?

—Pensaste todo este tiempo que no me interesabas, Teddy, puedo fingir ciertas cosas.

—Así que usarás de nuevo a ese muggle o no sé, tal vez a Malfoy padre…

—Teddy –lo detuvo –antes de que esto vaya más lejos –suspiró –necesito saber si te afecta demasiado el hecho de que me acosté con el señor Malfoy, ¿en realidad te importaba tanto ser el primero conmigo como para que eso arruine lo que podríamos llegar a tener?

—No voy a negarte que me hubiese encantado la idea, Lily, de tenerte sólo para mí, pero no me molesta que experimentaras con alguien más, estoy enamorado de ti –ella sonrió –virgen o no, te amo a ti, odio a Malfoy padre, pero ahora eres mi novia –acarició su rostro.

Lily alejó a Teddy mientras le guiñaba un ojo, los ruidos provenientes de la entrada indicaban que podían comenzar el espectáculo.

— ¿Qué haremos? –se sonrojó Lily.

—Es tu plan –se burló.

—Brillante novio –frunció el ceño.

—Ya, bien –le besó rápidamente y usó su varita para levantar lo que Lily ya había tirado, la pelirroja sujetó el recipiente y Teddy asintió.

—Chicos hemos… -Dominique se quedó callada cuando Lily le arrojó la mezcla de encima a Teddy.

—Eres un gran idiota –vociferó, haciendo que los recién llegados se quedaran en silencio, el cabello de Teddy comenzó a ir de un color a otro.

—Se te está haciendo costumbre insultarme ¿no es así? –soltó en un tono serio.

—Porque quizá se te está haciendo costumbre a ti ser un completo idiota, te importa poco lo que haga con mi vida, no eres nadie ¿lo sabes? Que compartamos apartamento no significa que puedes entrometerte en mi vida, lo que decida o no hacer es asunto mío.

—Siempre usas esa excusa infantil, siempre son asuntos tuyos pero cuando no puedes resolver las cosas como una persona normal y adulta acudes a los demás.

— ¡Pues dejaré de acudir a ti! –exclamó enfurecida haciendo que Scorpius avanzara hasta ella y la sujetara del hombro –no me toques Scorpius –se alejó.

—Pues espero que lo cumplas, porque te recuerdo que siempre acudes a mí, por mínimo que sea.

—Voy a cumplirlo, no sé ni porqué seguimos hablándonos si es más que obvio que ninguno de los dos nos toleramos, iré por mis cosas y saldré de tu apartamento, así podré dejar de molestarte.

— ¿Y a dónde irás? –se burló Teddy.

—Es mi asunto, ¿no es acaso que me has pedido que deje de acudir a ti para solucionar mis problemas? –se burló.

—Tendré que terminar buscando por ti el apartamento.

—Sabes una cosa, no tengo humor de soportar tus tonterías, será más que suficiente con que nos veamos en la Academia y solamente –observó a Scorpius –y si tú o alguno de ustedes insiste en que vuelva a coincidir con el idiota de Lupin, será la última vez que coincidamos en serio.

—Lily –intentó calmarla Jarvis.

—Hasta que estamos de acuerdo en algo, Potter, espero que cuando llegue a mi apartamento no toparme con nada tuyo, recuperar mi libertad, estoy harto de verte merodeando por todo el lugar sin rumbo aparente e interrumpiendo mis citas…

— ¡Podrás acostarte con quien quieras! –Le gritó –es más, llama a Victoire y a Maya, posiblemente adoren la idea de acostarse contigo al mismo tiempo.

Scorpius, Dominique y Jarvis observaron a Teddy completamente desconcertados, no entendían como es que se habían peleado a tal grado, Lily jamás se ponía tan inestable, pero era algo que sin duda Teddy podía lograr, a ella le gustaba, y viceversa, así que estaban tan sensibles que con poco que dijera el otro, explotaban, solucionar todo aquello tomaría años.