CAPÍTULO 14: ENFERMEDAD.

(Voz de Ann)

"Nannuk… Nannuk…" Me llama Alana. "Despierta cariño…"

"Nannuk… cielo." Me llama Taito. "Arriba, pequeña…"

"Ann…" Me llama alguien.

"Cinco minutos, Taito…" Le digo.

"Ann, deja de llamar a quien sea y despierta de una vez." Me dice otra voz masculina que no es ni la de Taito ni la otra.

"Podías ser un poco más suave con ella ¿no?" Le dice la primera haciéndome abrir los ojos.

"Seth, qué… qué haces tú aquí." Le digo.

"Pues básicamente pasé la noche aquí." Me dice. "Intenté irme, pero… bueno, recordé que mi madre no sabía que estaba aquí y que habría cerrado la puerta así que… he dormido en la alfombra."

"El chiquillo, que en lugar de despertarme para que le dejara un hueco, decide tumbarse en la alfombra junto a la estufa, como si fuese un perro." Me dice Arik. "Y date vida, que llegas tarde y parece que hoy es tu último día ya."

"Cierto, no puedo llegar tarde justo en mi último día." Afirmo sonriendo y levantándome. "Voy a darme una ducha rápida en la ducha de la playa y ahora vuelvo."

"Deberías acompañarla." Le dice Arik divertido a Seth. "No sea que una montaña de arena le ataque y tenga que volver a ducharse."

"Arik, te la estás jugando." Le digo. "Y voy a ducharme con un bañador, sabes que se me da bien gritar si me intentan hacer algo. Pero si venís alguno, me daré un bañito rápido en el mar y me iré."

"¿Vas a volver a entrenar natación?" Me dice Arik.

"Eh, voy mejorando, y el agua salada es buena para la piel." Afirmo sonriendo. "Luego me lavo un poco con la manguera y me seco como pueda para ponerme ropa para ir al tajo."

"En realidad deberías ducharte y largarte, mira qué hora es." Afirma Arik señalándome al reloj de sol que hay.

"¡Oh, mierda!" Afirmo viendo que como no me de prisa llegaré tarde. "¡Voy a darme una ducha rápida y me largo con viento fresco!"

"¡Al menos tómate algo para desayunar!" Me dice Seth mientras salgo corriendo a la manguera con el bañador de dos piezas en la mano.

"¡Ya tomaré luego, cuando esté en el trabajo!" Afirmo colgando la manguera del gancho donde la ponía para ducharme y montando el chiringuito para tapar eso de la vista un poco y remangándome la camiseta para quedarme en bragas y con la camiseta interior remangada para hacerla poco más que un sujetador y ducharme.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Seth)

"Déjame adivinar." Me dice Arik. "Al final anoche no le dijiste lo que sentías por ella."

"Ya te dije que es complicado." Le digo.

"Ya, pues a mí me parece muy sencillo." Me dice sacando una de sus malditas algas secas del bote para ponerse a comérsela. "¿Ella te pone o no te pone?"

"Pero qué dices, animal." Le digo preparando un poco de café soluble y calentando agua en un cazo.

"Pues eso, que si la señorita te pone o no te pone." Me dice. "Es sencillo. Cuando la ves te pone ¿sí o no? Cuando la ves pegada a alguno de tus amigos quieres matarlo a él y cargártela a ella al hombro para llevártela donde no la puedan ver otros… te imaginas paseando por la playa con ella de la mano, besos… esas cosas, chico."

"¿Y a ti qué más te da?" Le digo.

"Pues que yo sí que hay una chica que me hacía sentir así." Me dice. "Cada vez que la veía… lo único que cruzaba por mi mente era llevármela lejos, cogerla por la cintura y… bueno, ya sabes." Me dice sonriendo. "Si otro macho se la acercaba y ella le sonreía, tenía ganas de matar al macho, si no la veía un solo día, me sentía mucho peor que si hubieran matado a cualquiera de mis amigos. Y la impresión que yo tengo, es que a ti, te pasa algo parecido. Sin la parte animal, porque es evidente que tú no eres nada más que un amigo de la chica."

"Oye, en serio, deja de meterte donde no te llaman." Le digo.

"Vale, vale… tranquilo chico…" Me dice él cogiéndose un par de galletas que olían a algas. "Solo pensaba que ya que se me da bien ver y escuchar sin molestar… bueno, igual podría hacer de intermediario." Me dice encogiéndose de hombros. "Pero claro, tú no lo necesitas, tienes muchos amigos. Ann de vez en cuando me usa de amigo-confesor."

"¿A tí?" Le digo sorprendido de ello. "¿Y qué te cuenta?"

"Pues poco." Me dice. "Pero sí que me habla de vosotros."

"Y… y qué te dice." Le digo dudando.

"No te lo voy a contar." Me dice. "Pero sí te diré una cosa. Créeme, de ti habla más que del resto. Claro que como te la pasas pegado a ella…"

"¿Te ha hablado de mí?" Le pregunto interesado.

"No te voy a decir nada." Me dice. "Pero si quieres, puedes contarme lo que quieras, soy bueno escuchando."

"Mira, no tengo por qué darte explicaciones." Afirmo. "Pero… es que tienes razón, cada vez que veo cómo cuchicheáis vosotros dos…"

Se me llevaban los demonios, pero… claro, no podía decírselo así. Además, Ann había vuelto con una minifalda-shorts y la parte de arriba del bañador con un poncho de rejilla encima.

"Perdonad el retraso, me calzo y salgo por piernas." Afirma corriendo a abrir el cajón donde guarda la ropa y el calzado y sacando un par de botas de cuero estilo vaquero con un poco de tacón para ponérselas saltando para no caerse. "Oh, mierda, me he quedado dormida."

"Siéntate, que te vas a caer." Le dice Arik para hacerme un gesto con la mirada.

"Arik, voy fatal de tiempo." Le dice calléndose en el sofá para pelearse con la bota para calzarse la derecha y coger la izquierda. "Necesito café y algo que pueda comerme por el camino."

"Espera, te prepararé una botella con café." Le digo llendo a la cocina. "¿Con leche?"

"Y dos cucharadas de azúcar." Me pide asintiendo. "Tiene que haber una botella de cerveza por ahí, puedes usarla para meterlo todo."

"Ah, la lavé anoche." Le dice Arik. "Pensaba usarlas para meter agua del mar y filtrarla para… ya sabes, ecologismo."

"Vale, pues te la vuelvo a lavar a la tarde." Le dice ella. "Y traeré un par de garrafas de leche vacías. La jefa tira de esas cada día… unas cuantas, la verdad."

"Nos vendrían bien, la verdad." Le dice.

"Oye, acabo de recordarlo, pero… ayer oí a Emily decir que una vecina de su zona iba a mudarse a otra reserva, así que… igual te interesaría, Arik." Le digo como quien no quiere la cosa. "Ya sabes, como estás soltero y eso apuesto a que te gustaría más tener tu propio espacio. Esto se está empezando a quedar pequeño para los dos, y no tendrías que seguir durmiendo en el sofá."

"Lo siento, pero no me gusta alejarme demasiado del mar." Me dice.

"Había pensado en hacer una ampliación a la casa." Me dice Ann. "Cuando estuve en Seattle vi un anuncio de casas de esas por módulos. Ya sabes, las que son como una caja portuaria en madera y te las acoplan a la casa como si fuesen lego de esos."

Así que había pensado en hacer la casa más grande. Y encima para alojar mejor a ese tío.

"Yo sigo prefiriendo el sofá." Le dice Arik encogiéndose de hombros.

"Ya, lo sé." Le dice ella. "Pero… no sé, en algún momento podría necesitar otra habitación. Marina podría venir a dormir contigo un día, o como anoche, que te quedaste tú, Seth." Afirma mirando el reloj de nuevo mientras yo acabo de meterle el café en ese botellín y ella acaba de ponerse la ropa. "¡Mierda, llego tarde!" Afirma levantándose deprisa para correr a la puerta y salir por lo que la sigo con el botellín en la mano para descubrir que cuando quiere es realmente rápida. Sin embargo, yo lo soy más, así que enseguida la alcanzo y me mantengo a su ritmo con un poco de esfuerzo.

"Vaya, eres reálmente rápida." Le digo divertido pasándole el botellín de café con leche para que eche un trago tras agradecérmelo con una sonrisa.

"¿Tú crees?" Me dice divertida bajando un poco el ritmo poco a poco dejándome claro que se comienza a resentir de correr tanto.

"Ahá." Asiento divertido. "Eres realmente rápida, casi hasta me cuesta seguirte el ritmo."

"Me preocupa llegar demasiado tarde." Me dice bebiendo un poco más antes de pararse y toser con violencia como si además tuviera arcadas.

"¿Estás bien?" Le pregunto volviendo a su lado. "¿Qué te pasa? Tranquila, si te pones nerviosa es peor."

"No, es… he debido atragantarme al beber." Me dice escupiendo algo al arbusto junto al que está doblada. "Qué mal rato he pasado por una tontería." Afirma jadeando preocupada.

"¿Seguro que estás bien?" Le pregunto mientras retomamos la carrera, esta vez con un ritmo más suave.

"Que sí, hombre." Me dice divertida. "Eso me pasa por correr y beber a la vez. Está visto que yo no sé hacer dos cosas a la vez, me lío y me pasa lo que me pasa."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Ann)

"¡Blergh!" Vomito de nuevo, esta vez en la parte trasera de la tienda y directamente en el cubo de la basura, por suerte acierto en la bolsa abierta, hubiera sido un palo tener que limpiar luego el cubo con vapor para eliminar todo rastro de algo tan asqueroso como mi vomitona.

Correr y beber a la vez… ¡y una mierda!

Ahora no había corrido y bebido a la vez. Simplemente había comido un poco de salchicha de carne (morcilla) y había vomitado.

De no haber vomitado también esto hubiera pensado que mi organismo se revelaba contra la comida humana, pero hasta ahora nunca se había revelado contra la comida humana que tenía sangre.

¿Acaso necesitaba sangre puramente sanguínea?

Igual lo que necesitaba era cazar algo vi…

"¿Estás bien, pequeña?" Me pregunta la anciana dueña del negocio.

"Sí, es… creo que algo no me ha sentado bien." Afirmo.

"Si es tu último día aquí igual deberías volver a casa." Me dice. "No sé, estás muy pálida, y vas vomitando por los rincones."

"Algo me ha sentado mal esta mañana." Le digo.

"Si no estuvieras tan pálida y ojerosa hubiera pensado que estabas embarazada." Me dice sonriéndo divertida. "Pero es evidente que solo estás enfermita."

¿Embarazada?

Sí, hombre, venga ya.

Era imposible, simplemente porque hacía casi dos meses que Félix y yo no… bueno, no hacíamos nada que pudiera provocarlo.

Oh, mierda… ¿y si era cierto?

No había visto a mujeres embarazadas de vampiros, pero Félix era un vampiro. ¿Y si esto era lo normal?

De pronto noto mareo mientras uno de los clientes se corta al rompérsele el asa de su taza.

"Muchacha, vete a casa y descansa." Me dice la señora cuando llega una amiga suya más joven. "De verdad, tienes mala cara. Y mira, nosotras podemos acabar el día entre las dos."

"¿No te encuentras bien?" Me pregunta su amiga que tiene la cara surcada por unas cicatrices que parecen un zarpazo de algo realmente grande, como de oso y que creo que se llama Emily.

"La muchacha lleva pachucha todo el día." Le dice la anciana antes de volverse a mí. "Va, vete a casa y descansa."

"Yo… gracias." Afirmo asintiendo y quitándome el delantal mientras algunos parroquianos preguntan si me pasa algo.

Es curioso. En Volterra nadie se había preocupado por mí.

Sí, había tenido amigos y estos se habían 'semi-preocupado' por mí, pero como no podía verles tanto como quisiera, si no me veían en una temporada no se preocupaban.

En cambio, aquí, tan lejos de casa, la gente se preocupaba por mí. En el trabajo se preocupaban porque me veían mala cara. La jefa era normal, los parroquianos… bueno, pero aquella tal Emily, amiga de mi jefa, no era normal que se preocupara por mí.

Incluso los chicos-lobo se preocupaban por mí.

Ya estoy a medio camino de casa cuando me paro.

Necesito una farmacia. Igual a los mestizos como yo no nos funciona igual que con los humanos, pero… aún así, necesitaba salir de dudas.

Así que corro y corro hasta que llego a la farmacia y me caigo para estamparme contra la puerta que se abre para dejarme ver a Jacob de los Black con un hombre en silla de ruedas que es contra lo que me he golpeado tras caerme en la puerta.

"¿Estás bien?" Me pregunta el hombre en la silla de ruedas con una cara de preocupación y confusión.

"Sí, sí, es… estoy bien." Afirmo viendo a Jacob de los Black. "Había venido por un par de cosas."

"Tienes mala cara." Me dice Jacob. "¿Y tu trabajo?"

"Sí es… no me encontraba bien, así que… la jefa me ha dado el resto del día libre para recuperarme." Le digo. "Había venido a comprar algo para el dolor."

"Si quieres te esperamos y te acompañamos a tu casa." Me dice el hombre de la silla de ruedas. "Mi hijo ya tenía que llevarme de todas formas."

"Yo… lo agradezco, pero… no debería." Le digo.

"Bah, tonterías, te esperamos fuera." Me dice Jacob haciendo un gesto con la mano. "Con la cara que tienes seguro que te caes por el camino y para cuando te encuentren, eres un cadáver. Bonito, pero cadáver."

"Pero… qué burro eres, hijo." Le dice el hombre de la silla de ruedas dándole un golpe en la espalda para reñirle antes de salir los dos discutiendo algo.

"Disculpe, qué necesita." Me pregunta la mujer tras el mostrador.

"Sí, es… necesito ibuprofenos, uno de esos test para descartar embarazos, un linimento con olor a menta y… un par de cajas de caramelos mentolados. ¿Los tienen de limón?"

"Sí, claro." Me dice la chica sonriendo. "Ahora mismo te lo preparo todo."

"Gracias, es… tengo un poco de prisa." Afirmo mirando disimuladamente fuera donde puedo oír a Jacob discutiendo con el hombre en la silla de ruedas.

"Claro." Me dice poniendo las cajas encima y cogiendo dos cajas de test de embarazo en las manos. "Tenemos Predictor y estos otros que son nuevos y…"

"El que mejor funcione." Afirmo.

"Hombre, el predictor tiene bastante éxito, pero este otro es nuevo y…"

"Me da igual, ese mismo." Afirmo nerviosa señalándole al de una mano. "De verdad, tengo prisa."

Uno a uno y con una lentitud pasmosa, la chica va pasando los artículos que yo pongo rápidamente en mi bolso mirando a la puerta para comprobar que hay más gente entrando y finalmente, me dice el precio por lo que saco un billete que pongo y me voy sin esperar que me de las vueltas que puedan sobrar del billete.

"Vaya, justo estaba por entrar a buscarte." Me dice Jacob sonriendo divertido. "Déjame echarte una mano con eso."

"Ah, no importa, puedo con esto." Afirmo sonriéndole y metiéndomelo a la bandolera para evitar que lo cogiera. "¿Ves? Ni siquiera abulta casi."

"Sigo diciendo que eres un poco rara." Me dice sacudiendo la cabeza suavemente. "Va, sube en mi coche, mi padre ya le he sentado."

"Sigo diciendo que no hacía falta que me llevaseis." Les digo entrando a sentarme junto al hombre mayor. "Tendréis cosas que hacer y yo… tampoco estoy tan mal. Podía llegar sola a casa."

Habría preferido volver sola a casa. Correr por el bosque… sentirme libre, y allí dentro… por algún motivo, no me sentía bien.

"Tonterías." Afirma el hombre mayor que está ahora entre ambos dado que Jacob se ha sentado en el asiento del conductor y yo estoy en la ventanilla opuesta. "No tienes buena cara, y creo tener entendido que eres amiga de los chicos. Además, no teníamos que hacer nada."

"Tenía que llevarte al médico con el papel de la tensión." Le dice Jacob.

"Bah, paparruchas. No voy a morirme de un ataque por desviarnos un poco para dejar a esta pobre chica en casa." Afirma él para mirarme y sonreír. "Mi hijo se preocupa mucho por mí."

"Lo entiendo." Afirmo sonriendo y levantando una pierna para ponérmela contra el pecho inconscientemente, un gesto que a los maestros siempre les había parecido ordinario y poco apropiado de una mujer de nuestra condición, por muy baja que estuviera en su escalera social. "Si yo tuviera padres también supongo que estaría preocupada como él."

"¿Sigues sin recordar nada de ellos?" Me pregunta Jacob.

"No, es… últimamente he recordado algo." Le digo intentando hacer caso al pacto que tenía con Seth de ir dándoles información a cuentagotas, pequeños trocitos de información cierta pero… nada sobre mi familia actual o la verdadera razón por la que estaba allí.

"¿En serio?" Me dice asombrado.

"Sí, es… bueno, no estoy segura de si es cierto o solo un pálpito pero… mi madre está muerta, murió cuando yo nací." Le digo.

"Oh… mierda… lo siento…" Me dice mientras su padre le echa una mirada de reñirle antes de mirarme.

"Igual es solo un sentimiento." Me dice el padre. "Igual solo es fruto de una pesadilla vívida o algo."

"No lo sé." Niego fingiendo el sentimiendo que debería sentir si fuese cierto lo que les digo y yo fuera normal. "Es… es como si supiera que es cierto, no solo un mal sueño."

"¿Y tu padre?" Me pregunta Jacob.

"No lo sé." Afirmo. "No guardo ese recuerdo."

Bueno, a fin de cuentas seguía cumpliendo mi palabra, no mentía del todo dado que nunca había conocido a mi padre ni sabía quién era.

Gracias a dios, a la playa se llegaba desde allí en coche al último punto asfaltado cerca de mi cabaña en un tiro de piedra. Así que, por suerte, pude evitar hablar demasiado de lo de mi memoria cuando volví a notar náuseas.

"¿Puedes aguantar un poco?" Me pregunta Jacob.

"Sí, es…" Le digo asustada para vomitar en la bolsa de papel del predictor tras volcarlo con el resto de las medicinas en la de plástico. "No… no sé qué me pasa…"

Mierda, nunca me había pasado algo así, al menos no desde que me estanqué con 7 años. Tenía miedo, mucho miedo.

"Oh, mierda." Afirma Jacob.

"Para ahora mismo." Le dice su padre cuando vuelvo a vomitar. "Tranquila, respira hondo."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Billie)

"¿Estás ya mejor?" Le pregunto a la chica que está tumbada en la cama bajo una manta que recuerdo haber visto alguna vez en casa de los Ateara mientras le llevo una taza de manzanilla.

"Hum." Asiente. "Es que… hacía mucho que no me encontraba tan mal y…"

"Pero mujer… si te encontrabas mal por qué no has llamado." Le dice mi hijo.

Allí había algo que no me olía nada bien. Sin embargo, no acababa de entender qué.

"No tengo vuestros números." Le dice. "Y esto es algo que…"

"Bueno, pues es evidente que tampoco estás en condiciones." Afirma Jake. "A ver, dónde está el pintas de tu amigo Arik."

"No lo sé, ya volverá." Le dice tomando un sorbo de manzanilla y vomitándolo de nuevo en el bote que tiene junto a la cama por lo que voy a sujetarle la cabeza mientras se dobla sobre si misma jadeando.

"Tranquila… ya está, ya pasó." Afirmo haciendo un soplido suave con una petición de que se calme guardando silencio.

"¿Qué era eso?"

"Manzanilla." Le digo. "Tiene este efecto, o te asienta el estómago o te hace vomitar todo lo que tengas, y eso es bueno porque evita que si tienes algo en mal estado te haga daño."

"Ya…" Jadea volviendo a tumbarse cuando las náuseas remiten mientras oímos fuera aullidos en broma que avisan la llegada de otros chicos de la manada poco antes de que llamen a la puerta.

"Perdón, estaba abierta." Afirma Embry entrando riéndose con Quil y Paul.

"Sabéis que siempre que estamos alguien dentro está abierta." Afirma ella desde la cama tapándose mejor.

"¿Tú no estabas trabajando?" Le pregunta Quil levantando una ceja.

"Está enferma." Les dice mi hijo. "Si veníais a acabar de dar esos retoques fuera será mejor que vayamos nosotros y luego ya si se encuentra mejor que salga ella."

"¿Y la vamos a dejar sola?" Pregunta Embry preocupado.

"Por si se te olvida contar, yo sigo aquí." Le digo. "He sacado adelante a dos hijas y un hijo, podré cuidar de una chica pachucha hasta que venga su compañero."

"Hombre… si no hay duda que está en buenas manos." Dice Embry. "La pregunta es qué va a pensar Seth cuando se entere que está enferma."

Se me había olvidado. Sue me había comentado que su hijo estaba últimamente raro. Leah le había dejado caer que estaba enamorado; Jacob me había dicho a mí que estaba improntado. De esa chica.

"Me sabe mal que te quedes aquí cuidándome." Me dice la chica desde la cama.

"No te preocupes." Afirmo. "Lo decía en serio. He tenido experiencia con 3 bebés en casa, 3 niños que caían y se pelaban las rodillas, 3 niños que se ponían enfermos casi a la vez… ya sabes, con 3 niños en casa se ponía enfermo uno y enseguida tenías a los 3 malos."

"Suena divertido." Me dice sonriéndo tristemente.

"Madre mía… espera que te toque a ti." Le digo divertido.

"Qué dices." Dice suavemente. "No creo que tenga niños."

"Pues sería una pena." Afirmo. "Si tuviera unos cuantos años menos o tú unos cuantos más no dudes que pediría la vez para cortejarte. Pero claro, viviendo como vives con este chico… en mi época eso no se hacía así."

"Arik es un compañero de piso." Me dice moviéndose como buscando la postura y volviendo a quedarse tumbada. "Me ayuda a pagar el abastecimiento de la nevera, la luz… incluso el agua. Aunque está desarrollando un sistema de filtrado de agua de mar para beber."

Bueno, al menos Seth no tendría que preocuparse por ese chico.

"Pues es una pena, se os veía bastante bien."

"Nah… Arik tiene novia." Me dice sonriendo divertida. "Pero si quieres te apunto a la lista."

"Si no te importa que vaya en silla de ruedas…" Le digo bromeando entendiendo que sabe que es broma.

"Qué dices, la de dinero que me ahorraré en trasporte." Afirma divertida. "Y al menos sé que cuando volvieras a casa del bar no tendrías un accidente por volver borracho." Afirma haciéndome reír.

Bueno, evidentemente además de un cielo con un gran corazón también tenía sentido del humor.

"Veo que ya te encuentras mejor." Le digo divertido.

"No, pero si no me muevo el mareo desaparece casi y las náuseas se suavizan." Me dice. "Jo, ahora tengo que levantarme para ir al retrete." Afirma incorporándose y revolviendo en las bolsas de medicina para coger una pastilla aunque le cuesta un poco encontrarla. "Y de paso me tomaré una pastilla."