Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola, hola! Bueno, paso a dejarles un capítulo más, gracias por el odio profeso del capítulo pasado a quienes lo expresaron, también significa mucho para mí saber que es muy fácil que me odien, espero que el capítulo de hoy ayude a que me odien menos, y muchas gracias a The Darkness Princess, por ser la beta de esa parte, espero no haber echado en saco roto la ayuda, y que sea más decente de la versión que te mandé.

Gracias a las que se unieron al grupo de Facebook, espero que disfrutaran de ver las carnes desnudas de Teddy, en fin, muchas gracias por el apoyo, por sus favoritos, por sus follows, y muchas gracias por sus bonitos reviews, así me digan que me odian, voy a agradecerlos, les dejo leer, nos leemos el próximo capítulo.


Capítulo 28: El Azul de mis Sueños.

Teddy despertó un poco temprano, el cabello rojo sobre su rostro no podía explicarlo, pero sonrió cuando sintió a la pelirroja respirar tranquilamente junto a él, y es que cada vez adoptaba formas más extrañas de dormir, por supuesto que no le importaba.

—Tienes que despertar –murmuró en su oído –Lily Luna Potter, llegaremos tarde a la Academia, eso arruinará tus asistencias que han sido perfectas los últimos seis meses –le recordó.

La chica saltó de inmediato, su cabello que había crecido demasiado para ser honestos, estaba enmarañado, sonrió, si eso pasaba en noches normales, no imaginaba cuando decidieran llevar su relación un escalón más arriba.

—Me ducharé primero –informó –si tu llegas tarde a nadie le importa –sonrió.

Teddy negó, a veces le encantaba jugarle ese tipo de bromas, habían tenido algunos inconvenientes al inicio de su relación, pero nada que no hubiesen podido solucionar, después de que no la encontrara en la casa de su abuela había regresado al apartamento y como tampoco la encontró, se había vuelto casi loco, había ido a buscar a Ginevra para informarle que no encontraba a Lily y lo había abofeteado cuando la pequeña pelirroja apareció en el apartamento de Scorpius, Ginny le había advertido que si le volvía a asustar de esa forma, lo castraría, había usado la red flu para irse, sólo para ser abofeteado por Dominique, le había explicado que Lily había llegado con ella hecha un mar de llanto porque no quería que él dejara de ver a su abuela por su culpa, le había dado una poción para tranquilizarla, pero no había pasado más de un simple susto.

Después de eso, le había costado convencerla de que no importaba nada más que ella, ella era lo único que le importaba, y había pasado los últimos seis meses demostrándoselo, pasando tres días a la semana con los señores Weasley, incluso Ginevra se había unido a ellos, y la pelirroja se veía cada día más segura en su relación.

— ¡Eres un bruto Edward Lupin! –chilló la chica y se arrojó sobre él.

—No sé de qué hablas cariño –sonrió.

—Es sábado –rió a carcajadas –no hay Academia en sábados –lo golpeó.

—Lo sé, es sólo que no podía dejar pasar la oportunidad –se giró aprisionándola contra el colchón –te amo, Lily.

—Te amo, Teddy –sonrió y lo besó –pero iré a ducharme, Jarvis me dijo que su abuelo quería verme, así que no lo haré esperar.

Él la siguió al baño, seguido compartían la ducha aunque sabía que ella se negaba por lo mismo, aun no tenían relaciones sexuales, y las caricias que provocaba el baño eran demasiado pasionales para dejar las cosas sin finalizar, incluso para él era difícil.

—Me ducharé contigo –informó él sonriendo.

—Teddy ya sabes que…

La besó al mismo tiempo que abría la regadera que mojó de inmediato sus cuerpos, los labios de Teddy se movieron demasiado pasionales a lo que estaban acostumbrados en los últimos meses, la acorraló contra las baldosas frías y pegó su cuerpo desnudo al de ella, mientras besaba su cuello y sus manos masajeaban los pechos de su novia, la sujetó de las caderas e hizo que rodeara las suyas mientras cerraba las llaves.

—Teddy –gimió ella en su oído –has elegido un mal día para nuestra primera vez –lo sacó de su ensoñación y la observó confundido.

—Lily –murmuró agitado y ella liberó las caderas de su novio, ocasionando más fricción.

—Estoy en mi periodo –informó poniéndose roja.

—Claro ¿Y? Somos pareja, es normal que…

—No quiero hijos –soltó –no he pensado nunca tenerlos antes de los veinticinco.

—Cariño, tengo veintisiete años, en dos meses tendré veintiocho, y mira que tendré nietos en lugar de hijos –sonrió.

—Si me embarazo, significaría tener que dejar la Academia –informó –no pienso hacer eso ni loca –murmuró cuando él comenzó a besar su garganta haciéndole perder coherencia –puedo ceder un poco y tener uno hasta que termine la Academia –cerró los ojos ante la permanencia de él en su cuello.

—Para ese entonces tendría treinta –informó él alejándose.

—Es eso o tener treinta y cinco cuando engendres por primera vez –gimió cuando el miembro de su novio se colocó entre sus piernas cerradas.

—Existe poción anticonceptiva –empujó un poco y la respiración de Lily se agitó violentamente.

—Pero no tienes ¿o sí? –jaló sus cabellos.

—Puedo pedirle a Dominique un poco –sonrió al ver su rostro sonrojado.

—Eso tardará, y dará pie a ello –lo besó violentamente –hasta entonces, no me toques o perderé el control –admitió y negó divertido cuando el agua fría tocó su cuerpo y el de ella.

Jarvis pasó por ella para llevarla hasta la casa de su abuelo y le sorprendió el hecho de que él lo invitó, iba a conocer a Kennilworthy Whisp y no podía creerlo.

La casa del anciano era enorme y preciosa, abrazó encantado a la pelirroja a la que besó y aduló hasta que notó que había más de tres personas en el lugar.

—Abuelo, él es Teddy Lupin, Teddy él es mi abuelo Kennilworthy Whisp.

— ¿Y crees que alguien como él necesita presentación? –bramó Teddy.

—Teddy Lupin ¿no es el que te caía mal y querías colgarle una piedra en el cuello y lanzarlo al mar? –bromeó el anciano.

—Ya le robé a la chica, si lo hace de todos modos no la tendrá de vuelta –sonrió Teddy y rodeó la cintura de su novia.

—Cierto, aun no puedo creer que no pudieses mantenerla a tu lado.

—Ya basta abuelo –frunció el ceño Jarvis.

Estuvieron toda la mañana y tarde en casa del abuelo Whisp, hablando de Quidditch que para sorpresa de Teddy, lo habían dejado de lado un poco, su novia estaba discutiendo apasionadamente con el anciano respecto al Stooging, cosa que sin duda lo tenía sorprendido, la dulce Lily que odiaba el Quidditch, sabiendo algo del juego.

—Mi abuelo es su profesor de Quidditch –informó Jarvis y le ofreció whiskey de fuego que aceptó.

—Me sorprende verla como una conocedora del juego, eso es todo.

—No toda la vida será Aprendiz de Quidditch ¿o sí? –Sonrió –Malfoy y yo estamos intentando encontrar una forma de decirle que sea una contratista y deje de ser la chica de los envíos, es buena en esto, es sólo que sigue empeñada en ser Auror.

—Es más por su familia que por ella –admitió Teddy.

—Sí, me lo imagino, pero aun así, esperamos que al final de la Academia decida convertirse al mundo del Quidditch.

—Sin duda me parece sexy hablando de Quidditch y pensé que era imposible que ella luciera más sexy.

—Es Lily, siempre sorprende –sonrió Jarvis –por cierto, mi abuelo quiere que se queden el fin de semana, tendrá una cena y quiere que esté presente –observó a la pelirroja así que Teddy asintió.

Lily buscó a su novio hasta que Jarvis le informó que había ido al baño pero que no tardaría, así que se quedó charlando con Ken más tiempo.

—Me alegra ver que sigues aprendiendo –admitió el hombre.

—Con un profesor tan bueno como usted, sería un poco decepcionante si no aprendiera nada –rió.

—Mi nieto ya le ha informado a tu novio, pero quiero que se queden este fin de semana, y para que no se sientan presionados, pueden quedarse en el chalet que está junto al lago –sonrió –tengo una cena y quiero que estés presente.

—Será un placer –admitió –pero Teddy y yo tenemos la petición de que no se diga que somos novios –aclaró –es mi profesor en la Academia y…

—Ya, no te preocupes, la prensa sabe que son amigos de mi nieto, así que no habrá problema, también vendrá una amiga tuya, espero que eso ayude a calmar las habladurías.

—Esperemos –sonrió.

Lily se arregló para la cena en la casa principal, no había visto a Teddy desde hacía un rato, así que suponía que el señor Whisp le había pedido algo, se alisó la falta de color caqui con dos líneas verdes y se observó en el espejo, su cabello sobresalía gracias a la blusa negra sin mangas con adorno café claro al centro, además estaba demasiado largo, llegaba un poco más debajo de su trasero, le había crecido desde que habían vuelto de las Bahamas, necesitaba un corte.

—Oh por Merlín luces hermosa –chilló Audrey y la abrazó.

—Audrey –sonrió la pelirroja y la estrujó todo lo que pudo.

—El señor Whisp me dijo que estarías aquí y fui la persona más feliz que… -se quedó callada la rubia y observó detrás de la pelirroja –te ves atractivo –sonrió.

—Espero ser lo suficientemente atractivo para no decepcionar a mi novia –sonrió Teddy cuando la pelirroja giró hasta él –bueno, al menos le gusté a ella.

—Luces atractivo –sonrió y sus ojos brillaron –demasiado.

—Tú luces preciosa –admitió con una sonrisa.

—Deberían besarse ahora.

—No podemos –puso mala cara el metamorfomago –oficialmente sigo siendo su profesor –sonrió abrumado.

—Cierto –negó.

— ¿Sabes si vendrá el señor Malfoy? Creo que le agradaría verte –sonrió.

—No creo que le agrade la verdad, siendo honestos.

—Pero… te adora, lo sé él…

—Nuestro último encuentro no fue bastante bueno, digamos que me ofreció empleo de nuevo, mi empleo y… cuando no acepté volver con él…

—Si te dijo algo malo…

—Jamás lo haría –admitió la rubia –pero… deje claro que al romper nuestro acuerdo unilateral –sonrió apenada –no podría hacer nada.

—Creo que el señor Whisp te llama, Lily –informó Teddy al ver que el hombre hacía ademanes en su dirección.

—Ahora vuelvo –sonrió y se alejó.

—Me alegro que salgan –sonrió la rubia –algo bueno tiene que pasarle a alguien.

—Fue una faena casi imposible para ser honestos, su padre y mi abuela no fueron del todo somos felices por ustedes y fueron más bien directamente al no eres digno de –suspiró –pero espero que después de estos seis meses entiendan que ella y yo somos el uno para el otro.

—Ya lo noté –señaló el cabello de Teddy –siempre se pone azul cuando estás con ella –sonrió.

—Dime qué fue lo que pasó con Malfoy.

—Fue a buscarme a Nueva York –se encogió de hombros –estaba con Lysander.

—Me imagino que no en una escena digna de ver para un hombre enamorado.

—No, nada de eso, Lysander pasó sólo a saludar estaba por irse cuando él apareció en mi apartamento, tu amigo me hizo favor de decirle que era mi intento de olvidarlo, que debería darle vergüenza estar seduciendo a una jovencita, él a su edad –sonrió, Teddy la abrazó para que no la vieran llorar –jamás en mi vida me ha dolido tanto perder a alguien –admitió.

—Le pediste un año y no supo comprenderlo…

—Ginevra le dijo que para que fuera un año… Ginevra lo envió, Teddy –lloró –no pude con eso, quien se metió en medio de algo fui yo, ellos ya se amaban, no es como si me hubiese amado a mí primero, y aun así me regresó al hombre de su vida y…

—Tú también le dejaste la oportunidad.

—Draco decidió que…

—No comprendo entonces.

—Si el me ama, estará en la pista de hielo en diciembre Ted –admitió –sin importar qué ahí estaré yo.

—Ya veo, sólo le pediste que regresara hasta la fecha pactada.

—Así es –sonrió y se limpió las lágrimas.

oOo

La cena había sido bastante tranquila, el compañero de trabajo de Audrey había resultado bastante agradable, la había persuadido de unirse al mundo del Quidditch en lugar de seguir por el camino de los Aurores, y aunque tenía miedo de admitirlo en voz alta, ese mundo comenzaba a agradarle, aunque no lo suficiente como para renunciar a sus sueños.

Sonrió cuando la cabellera azul se detuvo frente a ella, observó el lugar un poco entretenida, era amplio y bonito, como una pequeña casa, abrazó a su novio desde atrás y besó su espalda.

—Me gusta este lugar –admitió –es pequeño, bonito para comenzar una familia que terminará siendo de ochenta nietos –él rió divertido.

—Bueno, pero mi novia quiere comenzar dentro de tres años –comentó.

—Bueno, quiero comenzar a planear tenerlos dentro de tres años –admitió y avanzó hasta él, rodeó su cuello cuando él la sujetó de la cintura –pero podemos comenzar a practicar, para que en ese tiempo, nuestro hijo salga hermoso –lo besó mientras lo atraía hasta su cuerpo mediano.

—Creí que no querías porque no tengo poción…

—Audrey siempre trae en su bolso –admitió la pelirroja –me ha obsequiado su frasco ya que al parecer no lo necesitará.

—Perdí mi tiempo suplicándole a Dominique por uno entonces –sonrió y se alejó.

Le cubrió los ojos cuando le hizo girarse, avanzaron lentamente hasta el lugar, en la habitación de grande ventana que daba al lago, estaba cubierto de velas, le descubrió los ojos para que observara lo que había estado planeando en la tarde.

—Por Merlín vamos a incendiarnos –bromeó ella haciendo que Teddy riera.

—El abuelo de Jarvis me permitió hacer esto –admitió –espero que te guste.

—Es hermoso –se giró hasta él y lo jaló del saco atrayéndolo de nuevo hasta ella –te amo, Edward Lupin –lo besó.

Él se alejó de ella justo a tiempo para que girara a ver a las velas encenderse y apagarse una y otra vez haciendo que formaran su nombre, quedaron encendidas unas pocas en la silueta de media luna.

—Audrey me dijo algo que mi madre le había dicho a tu madre anteriormente –besó la nuca de su novia –que siempre tenemos un color especial para la persona que amaremos el resto de la vida –besó lentamente la parte detrás de su oreja –siempre me pregunté porque últimamente no podía cambiar el color de mi cabello a placer y siempre parecía volver al azul eléctrico –besó el hombro de Lily –es por ti –la piel de la chica se erizó –recuerdo que ese fue el color que se puso cuando te vi en tu cumpleaños dieciséis, y no pude cambiarlo hasta que volví a casa, hasta que estuve lejos de ti y ha sido así todo el tiempo, Lily, eres el azul de mis sueños –la besó.

Su espalda se pegó al torso de su novio mientras él bajaba el cierre de la falda que cayó a sus pies, rodeó su cintura con sus brazos, al mismo tiempo que besaba el cuello descubierto y su lengua dejaba un rastro húmedo.

Sus manos subieron lentamente por su talle masajear los pechos de Lily, haciendo que echara la cabeza hacia atrás, cerró los ojos y mordió su labio inferior al sentir los movimientos suaves de forma circular, que se le hacían satisfactorios, alzó los brazos para rodear el cuello de Ted, que giró el rostro para besarla, sus manos regresaron de manera automática a la espalda de la chica para desabotonarle la blusa.

—Irás uno a uno –murmuró agitada la pelirroja.

—Es a ti a quien le gustan los botones –sonrió divertido besándola.

Lily se giró hasta Teddy, quedando por fin frente a frente, lucía atractivo, con la mirada más oscura a causa del deseo, sonrió satisfecha de saber que la impasibilidad de su rostro era traicionada por la intensidad de su mirada en ese momento, se levantó en las puntas de los pies para besarle la mandíbula tensa y se encargó de quitarle el corbatín, pasó su dedo índice por la tira de botones de la camisa blanca del chico y le dedicó una sonrisa pícara.

— ¿Qué puedo decir? –Su pregunta fue en un tono grave –estas malditas cosas son indispensables en algunas cosas –ella sonrió.

Los delgados dedos de la pelirroja se dedicaron a desabotonar uno a uno, se inclinó para besar el torso conforme la piel se iba mostrando al desabrochar los botones de la camisa, elevó la vista para verlo apretar los ojos con fuerza cuando los labios suaves de la pelirroja llegaron a su abdomen, justo debajo del ombligo.

Teddy se humedeció los labios secos a causa de la agitación, bajó la mirada para toparse con la de ella, sus ojos brillaban de una manera tan intensa que le aceleraron los latidos de una forma extraña.

—Te dije que la mejor vista es la de arriba –murmuró divertida.

La observó excitado quitarle el cinturón de manera lenta, tomándose aún más su tiempo desabotonando su pantalón. Lily tuvo que apoyarse en sus brazos cuando en un momento de desesperación decidió volver a participar, colocándose a horcajadas sobre ella, la besó con vehemencia, el ímpetu del beso logró que sus manos abandonaran de soportar su peso para enredar sus brazos en su cuello, pero él interceptó el intento y entrelazó sus dedos, sujetándola.

Le sonrió sin dejar de besarla de manera apasionada, recostándola lentamente, colocó sus manos a la altura de su cabeza y descendiendo con sus labios la línea de su rostro bajando a la curva de su cuello.

—Tienes razón, podría acostumbrarme a ser siempre el de arriba –bromeó.

—Si lo que quieres es asfixiarme con tu peso, sólo deberías decirlo.

Se subió sobre él apenas se recostó a su lado, los labios del metamorfomago se pegaron a la piel suave y húmeda que había detrás de la oreja de la chica, ocasionando que un suave gemido escapara de los labios delgados y finos de ella, las manos de Teddy regresaron para terminar el trabajo que habían dejado a la mitad, aprovechando para acariciar la tersa y suave piel.

Lily aventó su blusa al verse por fin liberada de la prenda, se incorporó otorgándole una sensual sonrisa y usando la yema de los dedos acarició los marcados abdominales, provocando un sonido gutural de él, se inclinó de nuevo para ayudarle a deshacerse de la camisa, dejando una vista perfecta, y la oportunidad para que su lengua recorriera sus pectorales.

Teddy gruñó en aprobación mientras deslizaba el tirante del sostén de su novia dejando suaves besos a su paso. Volvió a recostarla sobre las almohadas que había en el suelo siguiendo con su cuerpo al de ella, su mano derecha recorrió suavemente el cuerpo semidesnudo que se movía suavemente debajo del suyo a causa del contacto, su extremidad se deslizó gradualmente entre las piernas de la chica que sólo gimió de placer.

Su respiración se agitó violentamente a causa de que los dientes de la chica habían atrapado su lóbulo, como reacción a que su dedo índice y anular había abierto un poco su intimidad para dejar que la falange media se introdujera en ella de forma inesperada.

Se incorporó después de un minuto, para deshacerse de las pantaletas de encaje negro, levantó la vista al sostén sólo para negar divertido, combinaban perfectamente uno con otro. Sus labios se pegaron en el oblicuo derecho de Lily como aprobación al hecho, haciéndole sonreír ya que había notado la intención de las prendas, no conforme con ello, descendió hasta la humedad entre las piernas.

La lengua del metamorfomago se movió en la excitada intimidad de un lado a otro, observando desde su posición como el rostro de la mujer cambiaba por completo, sus ojos se abrieron, su boca que hacía un momento había estado forzada a estar cerrada se abría dejando escapar un generoso gemido.

Lily se incorporó sorprendida, la mirada de Teddy estaba fija en ella, sus ojos eran de un color miel casi amarillo, pudo sentir su sonrisa en su sexo, haciéndole saber que la mejor vista era la de abajo.

Se mordió el labio inferior, su respiración se agitó aún más cuando la lengua de su novio seguía moviéndose en su sexo, haciendo que echara la cabeza hacia atrás extraviada en la sensación, jamás en su vida había sentido tanto placer como hasta ese momento, cerró los ojos, en ese instante podía jurar que sentía la rotación de la tierra, sus manos flaquearon haciendo que volviese a quedar recostada, arqueando la espalda cuando la mano de su novio dejó de sujetarla de los muslos para masajear su húmeda intimidad al mismo tiempo que sus labios seguían ahí, en ese minuto, apostaría su vida a que incluso podía sentir la traslación del planeta, chilló de placer cuando una de las largas falanges se adentró en su ser.

El ritmo de los labios y el de su dedo eran contradictorios; ocasionando que las señales en su cerebro chocaran constantemente ocasionando el mismo resultado, esas sensaciones en su parte sur, terminarían por volverla loca.

Gimió su nombre en un torpe balbuceo, sus dedos se entrelazaron violentamente entre los cabellos azul eléctrico y tiró de ellos, apretó los labios, pero fue inútil acallar el fuerte gemido.

—P-por f-fa-favor –tartamudeó al tiempo que sus muslos se contraían en pequeños espasmos.

Él se alejó con una sonrisa ladina en los labios, giró hasta su boca, sus manos dibujaron la suave y formada figura de su novia y él la esquivó cuando intentó besarlo, le observó incrédula por el desprecio, negó divertida cuando lo vio masajear sus pechos, para después pegar sus labios en ellos.

—Te amo –la besó, apoyó su peso en sus brazos, los de Lily rodearon su cuello.

—Te amo –musitó en sus labios –no me hagas suplicarte porque me hagas tuya –él sonrió –Teddy, por favor –musitó.

Sintió los labios del mago en su garganta, su mano se deslizó en su cuerpo, pero no hizo nada más. Las caricias la estaban por volver loca de placer, pero él no tenía pensado continuar. La estaba torturando, su mirada demostraba el deleite que tenía al tenerla al límite, sabiendo que él podía elevarla a la cima, pero negándose a ello.

—Teddy, por favor –volvió a suplicar llena de placer, movió sus caderas buscando la dura erección, su miembro no podía estar más duro –Teddy –pidió.

Enterró las uñas en la piel de él cuando en su desesperación lo creyó apiadarse, se introdujo en ella, lentamente, buscando llevarla a la locura, pero por alguna razón que no entendía, se estaba negando a poseerla por completo. Salió de ella incluso antes de adentrarse por completo, haciendo que ella suplicara de nuevo por él, sin embargo volvió a hacer lo mismo un par de veces, dejó que sus uñas recorrieran la espalda como castigo, estaba desesperada, muriendo por tenerlo y él simplemente sonreía, las suplicas no parecían funcionar con él.

Edward –insistió en un hilo de voz, le había pedido comenzar a moverse en verdad tantas veces que había perdido la cuenta de sus suplicas –por favor –chilló frustrada de la sensación robada cuando él volvió a sacar la poca erección de su interior.

La mirada torturada caló en él, su rostro impasible y su mirada tan intensa se relajaron un poco en una sonrisa, el millonésimo Teddy por favor, pareció convencerlo. Enredó sus piernas alrededor de las caderas de su novio cuando se adentró de una sola estocada por completo en ella. Se aferró a la sensación, a él, a todo lo que implicaba tenerle por fin, albergado en su ser.

—Quédate así un momento –suplicó, salvo que en esta ocasión hizo caso, permaneció en ella, quieto, mientras su vista se perdía en ese par de ojos olivo, en sus labios hinchados por los besos. Lily era hermosa, quería recordarles así toda la vida.

Se movió dócilmente cuando ella le sonrió indicándole que podía hacerlo. Fue aumentando conforme la excitación lo hacía, igual que la intensidad al nombrarla, detuvo el vaivén un momento que ella aprovechó para subirse sobre él, sus ojos seguían consumidos por el placer de sentirse en ella, seguía estrecha, ocasionando una sensación placentera. Teddy se incorporó de inmediato, sujetando el trasero desnudo de su novia para adentrarse aún más en su interior.

—Teddy –gimió al sentir sus dedos aferrarse a su piel desnuda –Teddy –insistió en el oído de él cuando movió sus caderas rápidamente –Teddy, Teddy, Teddy.

Se aferró a él cuando llegó al clímax, sólo para que unos segundos después sentirlo eyacular en su interior.

Se recostó sobre él, con una amplia sonrisa en los labios, se sentía extraña, esa sensación era completamente diferente a la que había tenido con Draco Malfoy, estaba agitada, sudorosa, como en su primera vez, pero había algo que no podía explicar, observó al hombre que apenas iba controlando su respiración agitada al igual que ella, la pegó aún más a su cuerpo, la besó suavemente y recargó su cabeza junto a la de ella.

—Te amo, Lily Luna Potter –informó en voz firme –eres la mujer que quiero en mi vida para siempre –ella sonrió.

Estuvieron un rato recostados, sin hablar, con la respiración tranquila en comparación de minutos atrás, se incorporó, lo besó y se puso un camisón que extrañamente había llegado al lugar, Teddy sólo volvió a ponerse los pantalones que había llevado en la cena.

La chica lo dirigió al lago, lo observó, él sonreía divertido, la sujetó de la cintura acercándolo a él.

—Me has hecho la mujer más feliz del mundo –admitió.

—Tú me haces el hombre más feliz del mundo en todo momento –acarició con su nariz el rostro de la chica –te amo, Lily Potter.

—Me amas –aceptó y su mirada suave se acompañó de una tímida sonrisa, Ted sonrió ante la comparación de la chica de hacía unos minutos y la de ahora, era como dos personas diferentes –aun así, me torturas en el sexo –lo empujó divertida.

—No te torturé –frunció el ceño – ¿es acaso que no te gustó? –la sujetó de la cintura elevándola del piso y giró con ella.

—Teddy –chilló divertida y se aferró a su cuello.

—Dime que no te gustó y lo compensaré, por hacer de nuestra primera vez algo tan malo de recordar.

—Fue maravilloso, aunque me hiciste suplicar por seis horas –bromeó.

—Cuida tus palabras –murmuró en la garganta de su novia para depositar un suave beso después –es todo lo que te pido.

—Cuidar mis palabras ¿Qué hice para merecer algo así? –se alejó de ella, sus ojos habían adquirido una tonalidad diferente.

—Es por lo del señor Malfoy ¿cierto?

Echó la cabeza para ver el cielo desierto cubierto de estrellas, la luna brillaba incluso más de lo que lo hacía antes de que hicieran el amor, posiblemente eran sólo ideas suyas, admitía ver el mundo diferente ahora, su vida sin duda tenía un antes y un después, de Lily Luna Potter.

—No –admitió después de un largo minuto de silencio, regresó su vista hasta la dolida pelirroja.

—No quiero que tú me mientas –musitó.

—Tiene algo que ver, pero no es porque me moleste el hecho que fueras de él primero que mía –Lily suspiró aliviada.

—Bien ¿entonces que fue? –Ted sonrió ladino.

—En la playa, me dijiste que le habías suplicado por más –su mirada volvió al intenso amarillo de su encuentro sexual –iba a castigarte por ello –acortó la distancia, sujetó sus caderas y se inclinó hasta ella –cuando te alejaste de mí, después de decirme eso, fue el momento en que mi sangre me hizo ser un hombre, decirte mis sentimientos.

—Esperar por el momento correcto sólo fue parte del castigo –elevó una ceja.

—No, esperar por el momento correcto es porque te amo, Lily, sino lo hiciera, te hubiese llevado a mi cama desde aquella noche que me besaste estando ebria, sin importarme que después te arrepintieras, pero te amo, lo hago.

Rodeó el cuello de Teddy y sonrió cuando las manos ásperas de él subieron a su cintura, pegándola a su cuerpo, ella comenzó a moverse suavemente, no había música, pero bailarían sin necesitarla, meciendo sus cuerpos en la suave brisa que comenzaba a tornarse helada.

—No pudimos bailar esta noche –ocultó su rostro en los pectorales desnudos de Lupin, que la envolvió en sus brazos para que dejara de estremecerse.

—Podemos bailar todo lo que quieras, cuando quieras, no necesitamos una cena formal ni nada, me encanta tenerte entre mis brazos.

Cerró los ojos, el calor que despedía el cuerpo de su novio, el agotamiento por el sexo, los sonidos de la naturaleza la relajaron, dejó de moverse un momento, y fue suficiente para quedar dormida en los brazos del metamorfomago.

La sostuvo en brazos y entró con ella, sonrió fascinado al ver ese rostro dulce.


Stooging: Infracción que se le hace a los cazadores cuando más de uno entra a la vez al área de anotación.