CAPÍTULO 16: UN PASO ADELANTE... Y SEGUIMOS EN PUNTO MUERTO.
(Voz de Seth)
"¿Te encuentras mejor?" Le pregunto a Ann después de que se calme y consiga volver a tumbarla en la cama sin que me suelte la mano y frotándole ahora yo a ella la suya con mi pulgar para intentar reconfortarle.
"Sí, es… no sé qué me ha pasado." Me dice suavemente. "Es… siento mucho haberte manchado la ropa. Coge lo que quieras de mi montón, es… supongo que te quedarán un poco justas, pero… es lo menos que puedo hacer después de habértelo manchado todo."
"No te preocupes, estaba para lavar de todas formas." Le digo. "¿Cómo te encuentras ahora?"
"Un poco mejor." Afirma suavemente. "Es… no sé qué me ha pasado."
"Sí, eso ya lo has dicho." Le contesto sonriendo. "Pero como estás enferma te dejaré repetirte como si nada."
"Oh, qué caballero." Afirma intentando hacer una broma suavemente.
No, claro que no. Si lo fuera sabría cómo hacer para que ella me viera como Seth el hombre en lugar de Seth el amigo.
"Ya ves, hago lo que puedo." Afirmo sonriéndole y dándole una pastilla con un vaso de agua que coge sonriéndome tristemente.
Siempre me había gustado su sonrisa, sin embargo… ahora estaba… pálida. No brillaba con luz propia. Era… extraño.
"Qué se supone que hace esto." Me dice.
"Eso era para el estómago, ayuda con los vómitos." Le digo suavemente para darle otra mientras ella tiene el vaso de agua en la mano. "Y esta es para los dolores. ¿Qué sueles tomar tú cuando te pasa esto?"
"Nada, es… es la primera vez que me pasa." Me dice. "Al menos que recuerde."
Claro que supongo que no era demasiado extraño, dado que seguía amnésica aunque recordara cosas sueltas y pequeñas.
"Está bien." Le digo. "Poco a poco. Las cosas malas es mejor no recordarlas."
"Estoy de acuerdo." Afirma suavemente.
"¿Puedo preguntar por qué llorabas?" Le pregunto.
"Me dolía mucho." Afirma. "Además… no sé, tenía mucho miedo."
"Miedo de qué." Le digo. "Es un dolor de estómago ¿no? No se muere nadie de eso."
"Lo sé, pero… no era eso exactamente." Me dice dejándome confuso.
"¿En serio?" Le digo. "Entonces a qué es."
"Me he dado cuenta que estoy sola." Me dice. "Que siempre he estado sola…"
Y ahora qué tenía que decir yo.
¿Qué se decía en esos casos?
"Vaya… es… eso es terrible." Le digo. "Pero… no estás sola."
"No… sí que lo estoy…" Me dice. "Siempre he estado sola, es… estaré bien."
"No sé cómo has vivido hasta ahora." Le digo. "Pero mientras vivas aquí, no estarás sola. Yo estoy aquí, y los chicos." Añado rápidamente. "Jake, Paul, Jared, Quil y Embry, Sam… mi hermana, aunque no sé si ella cuenta demasiado… Saulo, Rudy, Abe…"
"Pero… en el fondo, no soy como vosotros." Me dice tristemente. "Nunca podré ser como vosotros y…"
"Eres nuestra amiga." Le digo. "No vamos a dejarte sola."
"¿Y qué vais a hacer?" Me dice. "¿Os quedaréis aquí siempre, turnándoos para estar conmigo solo porque estoy sola?"
"Si es necesario, sí." Le digo.
"¿Y quién va a quedarse?" Me dice con ironía. "Solo soy la extraña, la rara, la… la extranjera."
"Eres Ann." Afirmo. "Y yo me quedaría, todo el tiempo que hiciera falta."
Mi afirmación es suficiente para hacerla abrir los ojos e incorporarse sorprendida. Solo que su gesto, por un momento me deja congelado, como… como si no se lo esperara, como…
"¿Tú… tú te quedarías conmigo?" Me dice.
"Claro." Afirmo. "Es… somos amigos. Los… los amigos es lo que hacen."
"Amigos…" Me dice como con sorna. "Qué término más curioso."
"Por qué." Le digo.
"Cuando las cosas van bien, es muy fácil ser amigos." Me dice. "Pero cuando las cosas van mal…"
"Nosotros moriríamos los unos por los otros." Le digo. "Cualquiera de nosotros daría su vida por la tuya."
"Eso siempre es más fácil de decir que de hacer." Me dice con ironía.
"No, lo haríamos." Le digo recordando cómo hemos estado a punto de morir, varias veces. "Y también lo haríamos por tí, al menos yo lo haría."
"Seth, yo..." Me dice para suspirar. "No te conviene sentir nada por mí. Es... No quiero hacerte daño."
"¿Es por la amnesia?" Le digo. "Porque nos da igual."
"No, no es por la amnesia." Me dice suavemente. "No sabes nada sobre mí. Podría ser una mala persona, podría..."
"Puede que seas lo que seas." Le digo encogiéndome de hombros. "Pero yo no diría que eres mala persona."
"Pero... ¿y si lo fuera?" Le pregunto. "¿Y si no fuera la víctima sino el cazador?"
"¿Sinceramente?" Le digo.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Ann)
Genial, estaba hablando más de la cuenta.
No necesitaba ser demasiado lista para darme cuenta que estoy dando a entender que recuerdo más aún de lo que le he dicho.
Asi que... Finalmente, le hago la pregunta del millón.
"¿Y si no fuera la víctima sino el cazador?" Le pregunto casi suspirando.
Era un supuesto, al menos para él. Porque él no sabía que yo era en parte aquello que ellos odiaban tanto. Que si me había acercado a ellos era para cavarles la tumba.
Que mi misión era acercarme tanto a ellos que descubriera su talón de aquiles y revelárselo a mis maestros para que les tuvieran bien cogidos por... Bueno, por dicha sea la parte, y probablemente, para que acabaran por matarlos.
"¿Sinceramente?" Me pregunta suavemente mirándome directamente a los ojos en un signo de valentía. "Me daría igual, es... Es un poco tarde para preguntarse eso."
"Dios, Seth, no..." Le digo suspirando sin fuerza, derrotada por la fuerza de su afirmación. "Por favor... Por favor... No te cuelgues de mí..."
Odiaba tener que decirle eso. Mira, al final iba a resultar que no era tan mala persona como yo creía. No podía dejar que ese chico tan inocentón sufriera por un error estúpido como sería enamorarse de mí.
"Dime la verdad." Me dice cogiéndome de la mano. "La persona esa que te llamo al movil aquella vez no era alguien que se había equivocado ¿no? Era... Era tu novio."
La respuesta era fácil.
Un solo sí bastaría para hacerle olvidarme; un solo sí y ese chico estaría a salvo de…
"No." Niego. "No exactamente. Se supone que era un… conocido."
Mierda… acababa de negar a Félix, eso era el primer paso para…
"Oh… no, no, no." Me dice. "Por favor, no vuelvas a llorar. No te hablaré más de eso ¿vale? Pero por favor, no llores."
"No voy a llorar." Afirmo sorbiéndome la nariz y tratando de evitar llorar.
No iba a darles esa satisfacción aunque no me vieran.
Aún tenía mi orgullo. Y mi orgullo me decía que ante una traición enorme como la de Felix… lo único que se me ocurría era que tenía que mantenerme entera y pensar cómo hacerle pagar lo que me había hecho.
"Seth, gracias por las medicinas." Afirmo.
"No hay de qué." Me dice sonriendo de esa forma que me parece realmente tierna que demuestra felicidad. "La verdad es que creo que te iban a traer más cosas. Pero… me he adelantado."
"Claro." Afirmo sonriéndo mientras Arik llama a la puerta y ni la abre.
"Se acercan más chicos." Me dice.
"Cuando lleguen déjales pasar, estoy despierta." Afirmo levantando la voz para que me oiga bien volviendo a arrebujarme bajo la ropa de cama.
"Si te encuentras mal igual debería irme y decirles que es mejor volver mañana." Me dice Seth.
"No, es… por favor, prefiero estar con vosotros." Afirmo cogiéndole la mano suavemente porque me faltan las fuerzas.
Qué curioso, siempre he tenido fuerzas como para parar un camión, pero… ahora mismo, siento que no tengo siquiera la fuerza de una mujer humana blanducha y debilucha. Sin embargo, Seth es fácil de convencer, se queda allí y entonces oigo voces fuera justo antes de que llamen a la puerta.
"Por favor…" Le pido suavemente susurrando.
"Adelante." Afirma sentándose junto al cabezal pero en el suelo.
De nuevo, la cabaña se ve invadida de todos los lobeznos de las manadas, así que allí cunde el guirigay mientras Arik entra y le hago un gesto de que no sé por qué son así pero que no me importa.
"¿Queréis café?" Pregunta Arik.
"Déjalo, Arik." Le digo divertida. "Los chicos me roban la cerveza de la nevera, de hecho…" Afirmo divertida viendo cómo los Beaver ya tienen un par de cervezas en la mano.
"Te hemos traído tres botellas de 2 litros." Me dice Abe.
"Muy amables." Les dice Arik.
"Mira, nosotros te hemos traído un poco de aceite de bacalado." Me cuenta Saulo mostrándome un bote. "Nuestra madre nos lo da para todo. Desde frío a dolores de todo tipo."
"Y a mi se me ocurrió que igual necesitarías chocolate." Me dice Rudy viniéndo a sentarse junto a Seth y pasándome una tableta de chocolate. "Las chicas de clase no paran de comerlo cuando les duele la tripa. Y recuerdo que mi prima Annie comía mucho de esto cuando estaba embarazada."
"Ann no esta embarazada." Le dice Seth.
"Claro que no, pero por si acaso." Afirma sonriéndo y guiñándome un ojo.
"Lo siento por tí, pero no lo estoy." Le digo. "Para eso hay que hacer ciertas cosas que yo no he hecho en estos meses."
Por algún motivo, Seth pareció aliviado y el resto sonrieron divertidos.
"Eh, que no digo que no sepa hacer un bebé, solo que no soy tan tonta como para cargarme un marrón así." Les digo.
"Claro, claro..." Afirman demostrándome que iban en broma.
Desde luego... Esos chicos eran raros de narices. Sin embargo, con ellos allí me sentía mucho más tranquila y mejor. Ellos me hacían sentir mejor con su bullicio y su alegría. Con ellos sí que me sentía realmente uno mas del grupo, aunque no fuese como ellos o pensaran que no sabía qué eran.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Arik)
Es un poco tarde cuando vuelvo a casa. Me había ido a nadar en forma humana con Marina, porque ella podía acompañarme en su forma animal para evitar que me alejara mucho y porque si era con ella, la que hubiera sido mi cuñada algún día y a la que queria más que a su hermana con quien me habían prometido, con ella sí que me sentía bien.
"Por qué le llevas peces vivos a esa... asesina." Me dice Marina mostrando que aún no le ha perdonado que matara a su hermana secándola para alimentarse sin darse cuenta que era una selkie.
"Marina, no es una asesina como quieres pensar." Le digo. "No sabia qué era lo que estaba matando."
"Me da igual, tiene tu piel." Me dice. "No deberías estar llevandole comida para mantenerla viva, deberías... Deberías dejar que se muriera."
"No es tan mala como quieres ver." Le digo. "Solo se cubre las espaldas. No tiene una vida fácil ¿sabes? Ahora mismo está bastante enferma, podria morir y lo haria sola. Su gente no se preocupa por ella."
"Oh, pobrecita ella que se ha dado cuenta que ni siquiera los suyos la quieren." Me dice con ironía.
Yo ya habia sospechado lo que Ann habia adivinado ese mismo día. Había comenzado a sospechar que realmente ese hombre que la llamaba casi a diario no se preocupaba realmente por ella sino por saber que el plan, fuera el que fuera que incluyera espiar a aquellos chicos-lobo tan locos, estaba llendo como ellos querían. Y había comenzado a sospecharlo cuando la había oído hablar con él en la playa, porque la playa tenía oídos en todos lados, y nos hablaba a los que sabíamos escucharla.
Ese hombre nunca le hablaba de amor, no propiamente dicho. Es cierto que usaba palabras cariñosas y de enamorado, pero eran siempre frases hechas, demasiado tópicas para ser ciertas.
Y por fin, hoy se le había caído la venda de los ojos a Ann.
Yo había rezado dentro de mi, en lo más profundo de mí, para estar equivocado y que ese vampiro de verdad la quisiera tanto como ella creía. Pero una persona que ama a otra con tanta fuerza como los 'no-humanos' podemos llegar a sentir, nunca se quedaría de brazos cruzados en la comodidad de su hogar mientras su persona amada sufre lejos de él. Si de verdad la quisiera, hubiera cogido un avión directamente hasta algun punto cerca y hubiera venido antes de caer la noche. Pero ya era noche entrada y nadie había venido aparte de los chicos.
Entonces veo aterrizar a Maya en su forma de águila enorme en un árbol cercano y bajar con un salto y la red con varios conejos dentro.
"Sigo sin ver para qué quieres conejos tú." Me dice pasándomela mientras el contenido se revuelve asustado. "Pero aquí tines, te he traido una decena, entre conejos, liebres y otros mamíferos pequeños."
"Gracias." Le digo apresurándome a poner los peces que habia conseguido yo en el barreño de agua salada que acababa de llenar para meterlos.
"Espero que todo esto no sea por..." Me dice Marina estrechando los ojos a dos rendijas.
"Marina, es un cuervo." Le digo. "Es de la gente de Shelly, aunque sea una mestiza de vampiro, uno de sus padres tuvo que ser un miembro de la 'gente del aire'. Maya, tú lo viste."
"Sé lo que vi." Me dice. "Pero sigo diciendo que nadie de las 'gentes del aire' haría una herejía como aparearse con una 'sanguijuela'. Así que no puede ser."
No, sabía que era eso. Aunque no tuviera sentido, esa chica era mitad vampiro, mitad ave. Era algo casi imposible por varios motivos, la prohibición solo era uno, pero el verdadero motivo de esa prohibición era porque si algo nacía de eso, y era evidente que podía salir un bebé, ese bebé sería algo... Inestable, terrible... Demasiado poderoso como para no temerlo.
Y era evidente que Ann tenía un poco de eso también.
Era inestable dado que no podía convertirse cuando quisiera, había algo que detonaba el cambio, pero no sabíamos exactamente qué, al menos no aún. También era terrible porque no parecia ser consciente de haber cambiado o de qué habia hecho mientras estaba convertida en animal. Y el hecho de poder cambiar a animal siendo más fuerte, rápida y ágil que cualquier humano, 'gente de mar, aire o tierra', la hacía terriblemente poderosa sin que ella fuera consciente de ello.
Sin embargo, también era cierto que en este tiempo que llevaba viviendo con ella, la había estado vigilando en silencio.
Ann era diferente.
Ann era terriblemente caval, era tierna aunque se empeñase en ocultarse tras esa fachada de vampiresa fría cuando no la veían, como si lo que mostrara fuera solo una careta y la verdadera fuera la que veía cuando los chicos no estaban mirando.
Pero yo sabía que no era asi.
Ann era exactamente la chica de la careta que mostraba al resto, y la careta era la chica que se empeñaba en ser cuando no la miraban.
Porque una persona fría y letal como ella parecia querer ser, nunca dejaría que un selkie como yo viviera con ella tan a cuerpo de rey como ella me dejaba estar. No me permitiría salir de la cabaña al mar, aunque supiera que no podía escaparme sin mi piel de foca; tampoco me dejaria comer cosas con alto contenido de agua marina y algas ni que las camuflara como comida normal como hacía para evitar llamar la atención de los chicos-lobo. Y mucho menos me hubiera dado mantas y dejado el sofá-cama para dormir allí.
Una persona fria como ella queria hacer ver que era, me hubiera torturado de todas las formas posibles, comenzando por privarme de mi sello de identidad y toda conexión con el mar, de modo que, en poco tiempo, hubiera acabado enloqueciendo y dejándome morir como un vegetal privado de la luz del sol.
"Buenas noches." Saludo viendo una persona sentada en el suelo y que ha levantado la cabeza al verme entrar. "Ah, Seth, ya puedes irte si quieres, me he traído pescado fresco para mañana, asi que no necesitaré salir si sigue enferma."
"Prefiero quedarme aquí." Me dice volviendo a apoyar la cabeza en el colchón mientras me doy cuenta que, por algún extraño motivo, Ann sigue dormida calmadamente debido a que su respiración sigue siendo realmente pausada y suave, algo que no es capaz de falsear y que me indica cuándo duerme y cuándo solo finge dormir. "Mi hermana sabe que estoy aquí y le ha dicho a mi madre que estoy de fiesta con el resto, me quedare a dormir en casa de los Beaver."
Ellos no saben que yo soy un selkie y sé perfectamente que ellos tienen lobos latiendo dentro de su cuerpo. Ann no les ha dicho nada asi que yo tampoco hago nada por desmentírselo.
"¿Qué traes ahí?" Me pregunta cuando ve la maya moviéndose y los animales dentro haciendo ruidos.
"He pensado que le podría gustar tener mascotas, asi que voy a tenerlas en una esquina. Como un zoo de mascotas de los que salen en los zoos." Afirmo abriendo la trampa de langostas que encontro en una de sus expediciones en el mar y sacando solo liebres y conejos para meterlos ahí mientras meto el resto en la otra que es mas grande antes de poner el barril chato pero ancho en otra esquina mas cerca de la cocina.
"¿Y esos peces?"
"Cultura oriental." Afirmo. "Los peces de colores en estanques traen paz y felicidad a los hogares, se me ha ocurrido que a ella le gustarían."
"Son solo peces de mar." Me dice sin moverse pero oliendo el aire disimuladamente.
"Es difícil conseguir peces de colores gratis." Le digo volviendo a la zona principal para añadir un poco más de madera al fuego central y echarme en el sofá tras abrirlo para convertirlo en cama. "Si vas a quedarte deberías usar una manta para cubrirte del frío."
"Estoy bien." Me dice.
"En tal caso... Buenas noches." Afirmo poniéndome las mantas cubriéndome la cabeza y dándole la espalda al fuego para poder tener la cara un poco más a oscuras.
Realmente ese chico es bastante raro. Se que está improntado de Ann, y que no sabe que ella creía tener novio hasta entonces, asi que sus esfuerzos por conquistarla sutilmente para evitar ser rechazado pueden resultar incluso patéticos para sus amigos dado que Ann no se entera de nada.
Sin embargo, a mi me parecen realmente valientes precisamente porque ella no parece darse cuenta y por tanto, no son apreciados como detalles de cortejo.
De hecho, creo que ella deberia olvidarse de esa gente para la que trabaja y darles un poco de tregua a esos chicos, algo que parece estar haciendo; y que confío que, ahora que se le ha caído la venda de los ojos, entienda que esos chicos no son peligrosos para nadie que no amenace a los suyos.
Hemos sido vecinos durante generaciones, sin que ellos fueran conscientes de ello. Sabemos que esos chicos-lobo no son peligrosos, son símples protectores de esas tierras, para evitar que nadie sea asesinado por sus tierras a manos de un vampiro. E igualmente sé que Ann no es uno de los que ellos cazan, porque Ann no se alimenta de gente, a decir verdad casi no se alimenta de nada vivo, solo de bolsas de sangre para trasfusiones o de sangre que le llevo y ella calienta tras mezclar con algo que la vuelve líquida. El resto de sangre que toma está en unas salchichas negras que hace con arroz, sangre y otras cosas y que come como si fueran salchichas solo que negras.
Y no sé por qué, pero a veces me muero de ganas de salir de mi calma y cogerla de los hombros para zarandearla diciéndole algo como: "Ann, por dios, abre los ojos. ¿Es que no ves que tu gente no te aprecia?. ¿No ves que estos chicos a los que tienes que espiar para que acaben matándolos te están cuidando de verdad?. ¿Que estos chicos te aprecian como deben y que solo buscan tu bienestar y felicidad?"
Pero ella no es de las de quedarse quietas ante un ataque así y yo tampoco soy de zarandear a nadie, ni aunque me hagan perder los nervios como ella con su tonta inconsciencia de lo geniales que son esos chicos que la rodean.
No es que gente del agua y gente de tierra nos hayamos llevado magníficamente, pero tengo que reconocer que esos chicos tampoco son... Tan malos.
Sobre todo cuando me giro y por el hueco que hace uno de los pliegues en la manta, veo a ese muchacho todavia sentado junto a Ann con la cabeza apoyada cerca de la suya intentando descansar sin soltarle la mano que le coge como si a ella le diera miedo dormir y él quisiera consolarla un poco.
Ese chico es realmente fiel a los suyos. Si tan solo ella se diera cuenta de que él va a estar siempre allí, pase lo que pase...
Por un momento, siento pena por ese muchacho, que no sabe que la mujer de la que esta improntado es una mestiza entre gente del aire y vampiro.
Igual de lástima al menos que la que me hace sentir Ann que parece ser fiel ciegamente a esos vampiros del demonio que solo parecen hacerle daño y que no parecen preocuparse demasiado por ella.
Entonces, justo antes de dormirme del todo, me viene una idea a la cabeza. La idea de que si por fin ambos abrieran los ojos, ese chico no le importaría qué fuera ella y que ella conseguiría enamorarse de él por cómo es si tan solo dejara de ver a su clan. Y que si ambos olvidaran todo y símplemente decidieran darse una oportunidad, podrían ser felices, incluso podrian formar su propia manada, lejos de unos y otros, donde pudieran ser felices sin temer que fueran a llegar unos vampiros asesinos por parte de ella o unos lobos clamando venganza por haber acogido y protegido a una farsante que solo quería espiarles y probablemente hubiera sido causa de su muerte.
Sí, si tan solo abrieran ambos los ojos y eliminaran las mentiras y secretos que había entre ambos... Si, si, si. Nunca sí.
