CAPÍTULO 17: ANIMALES. ÚLTIMOS RETOQUES Y POSIBILIDADES.
(Voz de Ann)
Cuando me despierto al día siguiente, el dolor ha pasado ligeramente, pero sigue ahí. No, no me he expresado con claridad.
El dolor sigue ahí, sigue siendo fuerte, pero es ver la mano de Seth dormido a mi lado tal y como lo estaba cuando me dormí yo por algún extraño motivo, lo que hace que el dolor sea menos pesado, como si él hubiera podido cogerme parte y echárselo a su espalda. Así que, en lugar de despertarme sobresaltada y caerme de la cama por intentar levantarme y marearme, me quedo allí tumbada y vuelvo a acurrucarme sin despertarle dado que aún mantiene mi mano en la suya.
Y entonces, recuerdo algo mas.
El sentimiento de traición por parte de Felix. El sentimiento de que nunca le he importado realmente por ser yo sino por el arma que podía ser para ellos.
La sensación de que yo era la unica que sentía amor por el otro y de que todas y cada una de las veces que nos hemos acostado y él se olvidaba que era un caballero antiguo, todo lo que me daba era fingido, que yo era la unica que sentía algo bonito en esta pareja.
Entonces vuelvo a notar cómo los ojos me arden, pero no es exactamente dolor, es más bien... Rabia.
Mi corazón ha llegado al tope del dolor y la tristeza y ahora rellena el espacio de la ira con todo lo que sobra.
Y entonces, noto una presión suave en la mano y me obligo a mirarla para seguir el cauce hasta llegar a Seth que sigue dormido pero con una expresión que ha cambiado de la calma al miedo y la furia, como si fuese un lobo luchando y gruñendo en sueños como un lobo.
Es cierto, Seth sigue ahí y...
Mierda, Seth sigue ahí.
¿Qué hace ahí dormido? Debería haber vuelto a casa cuando Arik... ¡Arik! Dios mio, hacia horas que debía haber vuelto y...
No, Arik esta ahí, está durmiendo en el sofá, lo que significa que sabe que Seth está ahí y no lo ha sacado a patadas cuando volvió.
"Si no dejas de revolverte se despertará..." Me dice entonces.
"¿Estás despierto?"
"No, hablo en sueños." Afirma con un tono de recién despertado que asusta.
"¿Por qué sigue él aquí?"
"Había dicho en casa que estaba en casa de un amigo porque iban a salir de fiesta." Me dice. "Queria quedarse a velarte así que no me importó, a fin de cuentas ocupa poco espacio porque se negaba a moverse de donde está ahora."
"Mierda..." Afirmo.
"Por cierto, te he traído peces para una especie de estanque oriental con peces de mar y unos mamíferos pequeños para las trampas de langostas, son un zoo de acariciar animalitos." Me dice.
"¿Y la verdad?" Le pregunto.
"He pensado que te sentaría mejor la sangre aún caliente." Afirma girándose de nuevo en el sofá.
"No como nada vivo." Le digo.
"Igual el problema era ese." Me dice. "O tal vez el problema es que al ser dos mitades enfrentadas, tu mitad animal se rebela contra la sangre y tu mitad sanguijuela se rebela contra la comida normal."
"Ya, claro." Afirmo comprobando que Seth sigue dormido y soñando dios sabe qué. "Y según tu qué tendría que comer pues."
"Ambas." Afirma. "Y tratar de mantener algo de comida dentro para alimentarte algo."
Ya, claro, eso era más fácil de decir que de hacer.
Entonces suena el movil en vibración y miro a Seth para comprobar que sigue dormido como un tronco.
"Yo lo cojo." Me dice.
"No te contestarán."
"Oh, créeme, lo harán." Afirma cogiendo el móvil y saliendo fuera antes de contestar por lo que le oigo.
"Buenos días, caballero chupasangres." Le saluda al aparato. "No, tranquilo, soy un amigo de la dama, así que vuestro secreto está a salvo... ... Ahora mismo no se puede poner, me temo que esta durmiendo... ... No lo sé, estaba enferma, pero claro, supongo que eso no es importante... ... Ya lo suponía, y no, ayer no había novedades... Desde luego, yo se lo digo, y si me permite un consejo, caballero... Yo que usted dejaría de llamarla con tanta frecuencia... ... A mí me molesta, desde luego... ... Que tenga un buen día." Afirma antes de colgarle y esperar unos segundos antes de volver y esconder de nuevo el aparato para darse cuenta que le observo. "Tu amigo de siempre, quería saber cómo iba todo."
"Ha... ¿Ha preguntado por mí?" Le pregunto temiendo y sabiendo en lo más profundo de mí la respuesta.
"Sí, que por qué no contestabas tú." Me dice. "Parecia más interesado en saber si estabas trabajando y continuándo con el plan."
Eso vuelve a hacerme crecer el dolor, el sentimiento de tración y la ira dentro de mi.
Me duele descubrir cada vez más que solo me estan usando como un peón en su estúpido tablero de ajedrez perfecto; me siento traicionada porque el hombre al que llevo tiempo amando y que pensaba que me amaba también solo hacía su papel; y siento una ira cada vez más grande por sentirme utilizada por aquellos a los que quería.
Entonces me levanto poniendo cuidado de no despertar a Seth que coge el trozo de manta caliente que le pongo en la mano para darle el cambiazo y aunque me mareo, sigo avanzando trastabillando al principio.
"¿A donde vas?" Me pregunta Arik preocupado.
"A donde me de la gana."
"Mírate, estas temblando, no puedes dar ni dos pasos derechos." Me dice.
"Me da igual, necesito salir de aquí, se me cae la casa encima." Afirmo abriendo la puerta y apoyándome en el dintél. "Me voy a donde sea, ya volveré."
Cuando noto que me sujeta por el brazo, me libro con una facilidad sorprendente y lo estampo contra el sofá antes de salir corriendo fuera a una velocidad que hasta a mi me sorprende y estamparme contra un árbol cuando los pies me fallan. De hecho, sigo así: corro a velocidad superior a lo humano y bastante bueno para un vampiro medio, me estampo contra algo, me vuelvo a incorporar y vuelvo a correr, asi varias veces hasta que llego a un punto donde mis pies en lugar de correr por tierra y bosque corren por una capa fría de nieve.
En cierto modo, me viene bien. Ahora mismo seria capaz de saltar sobre la primera cosa que se atreviera a interponerse en mi camino, odiaría que fuese un humano. Pero allí arriba no hay humanos a la vista. Ni siquiera hay rastros de que haya habido humanos últimamente tan lejos de la población, asi que corro chocándome contra rocas que se agrietan con el choque, partiendo algunas al chocarme y derribando algún árbol al astillarlos tanto al chocar a tal velocidad que con la gravedad se inclinan y acaban de partirse.
Me da igual estar dejando un bonito rastro de vampiro enloquecido, símplemente necesito... Correr. Necesito alejarme de todo ser humano antes de que haga daño a alguien. Necesito alejarme de esa reserva porque me recuerda que me llevan años utilizando vilmente.
Odio a los Vulturi, odio mi vida, mi trabajo... Pero sobre todo odio a Felix.
Ya lo decía un sabio, del amor al odio solo hay un paso; y yo puedo afirmar que ese pequeño paso se llama 'traición'.
De pronto en una roca veo la cara de Felix, así que la golpeo con toda mi fuerza de forma que no solo rompo la roca reduciéndola a un monton de trozos con un solo golpe sino que también hago un agujero en la tierra como si fuese un crater de meteorito ante de perder las fuerzas de las piernas y caerme ahí notando que el corazon vuelve a abrirse y vuelve a sangrarme.
Así que me acurruco y sollozo hasta quedarme dormida sin querer.
"No llores, pequeña..." Me dice Alana acunándome. "Las niñas bonitas no lloran... Cuando lloras te pones muy fea."
"Me duele mucho, Alana." Le digo susurrando. "El amor duele mucho."
"La traición duele, un corazón roto duele aún más." Me dice sonriéndome mientras mantengo mis ojos cerrados. "Pero el dolor desaparece con mas facilidad que lo que aparece. Y un día te reirás de ello."
"¿Y si no llega ese día?" Le digo. "¿Y si nunca llego a reírme de ello?"
"Créeme, lo harás." Me dice sonriéndo Taito. "El amor es una gran fuerza, por mucho que duela. Nosotros te dimos el nuestro y tú nos distes el tuyo. Tienes que encontrar a alguien que tenga amor para ti, y dejar de darlo a alguien que no tiene suficiente para compensar el que tú le des."
"Ann… Ann…" Me llama otra voz familiar.
"¿Seth?" Le pregunto parpadeando para ver que estoy de nuevo en la playa cubierta solo con una toalla.
"¿Qué haces desnuda en la playa?" Me pregunta Jacob mientras veo que Seth no es el único allí sino que también están la chica de rastas rosas amiga de Arik con él a la sombra del chiringuito que está a medio pintar aún y junto a mí a Seth, Jacob, Quil y Rudy
"Er…" Digo.
A decir verdad ni siquiera yo sabía qué hacía allí, quiero decir… cuando había cerrado los ojos estaba… estaba lejos del mar, en la cima nevada de una montaña en no sé dónde…
"Culpa mía." Afirma la chica de rastas. "Me pareció que estaba mejor salvo por la fiebre y en lugar de meterla en agua con cubitos de hielo me pareció mejor idea meterla en el agua y nadar las dos un poco."
"Al menos se le ha ido la fiebre." Afirma Seth tapándome bien para levantarme en brazos.
"Suéltame." Le digo.
"Claro, pero como te suelte te quedas desnuda." Me dice haciéndome notar que la toalla no me cubrirá si me pongo de pie y notando cómo se sube la sangre a mis mejillas para ponerme roja mientras los chicos allí sonríen divertidos.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Seth)
Cuando Ann me había dicho que la dejara en el suelo no había pensado siquiera en eso, pero… estaba claro que mi respuesta había sido suficiente clara como para hacer que me dejara llevarla hasta la cabaña donde la dejo suavemente sobre el sofá echándole una manta por encima haciéndole esconderse bajo esta haciéndome sonreír.
"Si quieres dime dónde tienes la ropa y te saco algo." Le ofrezco.
"Está toda en el arcón." Me dice. "A un lado la de hombre y al otro la mía." Añade mientras veo cómo está todo dividido en dos montones: uno con ropa más grande y el otro más femenina, así que cojo una camiseta y unos shorts y se los paso. "Esto… Seth… estoy desnuda."
"Sí, claro, por eso te he dado la ropa." Asiento. "No te preocupes, yo… puedo salir fuera."
"No, no, está bien, es solo que… la ropa se lleva con algo más… debajo." Me dice mostrándome que solo le he llevado la camiseta y los shorts.
"Oh, la ropa interior." Afirmo.
"Sí, la ropa interior." Me contesta asintiendo.
"Supongo que es mejor que la cojas tú." Le digo un poco cohibido notando que me arde la cara de vergüenza al imaginarme qué tipo de ropa interior puede guardar bajo todo ese montón de ropa. "Por eso de que las chicas guardáis los secretos eso de… mejor me callo."
"¿Sabes que eres muy mono?" Me pregunta divertida levantándose envuelta en la manta para ir a un cajón donde huelo flores secas, el mismo olor que suele tener ella bajo la piel.
"Supongo que tendré que ir saliendo." Le digo. "Es... Supongo que querrás intimidad para cambiarte."
"Ah, no importa, tengo unas cortinas preciosas para estas cosas." Afirma yendo a su cama para echar las paredes de cortina que usa para separar su cama del resto de casa.
Supongo que quería aislarse y taparse de la vista, pero... Bueno, demasiado tarde me doy cuenta que mientras ella tararea cambiándose, su silueta queda recortada contra las cortinas que la ocultan de la vista al salón porque la ventana de su 'habitación' ilumina suficiente como para recortar su silueta contra las cortinas.
Y bueno, aunque me esfuerzo por apartar la vista, soy un hombre y... Digamos que no consigo apartar la vista durante demasiado tiempo. Pero bueno, la culpa la tienen los dioses. Si no hubieran dado a esa chica esa candidez y ese cuerpo de infarto, yo probablemente hubiera podido apartar la vista. Pero no... Tenían que darle unas curvas en las que todos los que no teníamos pareja estábamos deseando perdernos y que a Rudy ya le habían valido un par de veces golpes por mi lado para disuadirle de acercarse a ella tanto como intentaba él acercarse, hasta que había entendido que yo estaba improntado de ella y eso... Eso ya era sagrado.
Sin embargo, al ver su silueta cambiándose despreocupadamente sin darse cuenta que podía ver lo que hacia en sombras, no puedo evitar pensar que lo que realmente me apetece no es mirar desde ahí, sino acercarme y descubrir si realmente es tal y como lo imagino o mas aún.
Y mientras me doy cuenta que de tanto imaginar lo que debe estar haciendo y lo que me gustaría hacer a mi mi cuerpo ha tenido la reacción lógica y natural de excitarse, las cortinas se descorren asustándome y haciéndome poner las manos en el regazo tratando de ocultar lo que me pasa dentro de mis propios pantalones.
"Lo siento, no quería asustarte." Me dice haciéndome dar cuenta que ha debido verme mover rápidamente y lo ha debido confundir con un sobresalto.
"Ah, no... No importa." Afirmo comprobando que le he debido dar unos pantalones de él porque los lleva dados la vuelta en las perneras para hacérselos piratas. "No me digas, me he confundido de pantalones."
"Sí, pero no importa." Me dice sonriendo. "Arik me los presta siempre y cuando luego se los devuelva lavados. Y a fin de cuentas, me gusta también llevar ropa ancha cuando no me encuentro bien del todo. Y para eso la ropa de hombre es perfecta."
"Si quieres te puedo traer cosas mías." Le digo antes de darme cuenta de lo que puede pensar que es y rezando para que no se de cuenta de lo que parece.
"Claro, me encantaría." Me dice. "Pero probablemente se malinterpretaría."
Genial, era lista y se había dado cuenta.
"Ah, bueno ya, es que..."
Y ahora qué. ¿Le contaba la verdad?
No, no podía arriesgarme a que me intentara apartar de su lado. La necesitaba, la necesitaba tanto que dolía.
"Relájate, era broma." Me dice sonriéndo de esa forma que me anticipa que si sigo por ahí acabara riéndose. "Ya sé que no iba por ahí."
"Claro." Afirmo sonriéndo.
"¿Sabes qué?" Me dice justo segundos antes de tocar el pomo de la puerta de salida con la mano y sonriéndo suavemente de una forma que me parecía realmente tierna. "Me parece que comienzo a acostumbrarme a que seas tan caballero. Me gusta ver tu sonrisa por aquí, y aunque suene egoísta, me gusta que estés casi siempre por aquí."
¡SÍ!. ¡Toma ya!
Eso era genial, tanto que siento como si fuese a subir flotando al cielo y mientras camino me parece ir flotando hasta donde están el resto en la plataforma de madera donde está la barra con la casetilla detrás para guardar las cosas del bar.
"Eh, Seth, despierta hombre." Me dice Abe divertido.
"Chico, parece que hubieras metido mano." Añade Rudy divertido.
"Qué va." Les digo mientras la veo sentarse con Arik, su amiga de rastas y Leah que no sé cuándo ha llegado pero que ha debido ser mientras estábamos los dos dentro. "Le gusta mi sonrisa..." Me digo a mi mismo feliz.
"Enhorabuena, enano." Me dice Embry divertido. "Ahora ya podéis iros a tomar batidos y jugar a las chapas."
"Oh, Embry." Le dice Jacob divertido. "Déjale en paz. Además, Seth está haciendo un buen trabajo. Lento, pero un buen trabajo para aproximarse a ella."
"Al menos a él no le han dado aún un puñetazo y se han roto el puño." Me defiende Quil.
"Pero al menos te habrá dicho algo más ¿no?" Me dice Embry. "No puedes estar esperando a que ella te pida nada ¿verdad?"
"Claro que no." Le digo divertido. "Pero no pienso presionar. Si me dijera que me perdiera... No sabría qué hacer si no puedo verla sabiendo que está aquí abajo."
"Bah... Menuda panda de gallinas." Afirma Embry.
"Ya verás, esto lo arreglo yo ahora mismo." Afirma Rudy divertido para escapárseme antes de que pueda reternerle y volar hasta donde está Ann con mi hermana y Arik con la chica de rastas rosas.
"Mierda, lo va a fastidiar todo..." Afirmo.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Ann)
"¿Una fiesta?" Pregunto confusa cuando Rudy nos dice que deberíamos ir a una fiesta que va a dar en su casa porque sus padres se iban a ir de fin de semana en medio de la semana y no volvían hasta el domingo muy tarde.
"Sí, como me quedo solo he pensado aprovechar para hacer todo lo que mis padres no me dejan hacer." Afirma. "Ya sabes, pizzas, videoconsola, acostarse tarde..."
"Y chicas ¿no?" Le dice Leah con ironía.
"Desde luego." Afirma él con un gesto de ligón de playa que me parece divertido y adorable. "Y como sois las unicas tres que conozco que me hablen normalmente... Hombre, voy a invitar también a algunas de clase, pero... No sé, si vienes tú Leah podremos decir que estábamos supervisados porque eres mayor de edad."
"Oye, yo también lo soy." Le digo divertida.
"Ya, pero tú tienes pinta de ser divertida." Me dice.
"No sé si tomármelo a mal que me llames aburrida." Le dice Leah con ironía dado que se da cuenta que me lo estoy tomando yo misma a broma todo.
"Oh, vamos, Leah, todos saben que eres divertida." Le digo. "Y un día nos vamos a ir las dos a algún sitio con buena musica y chicos guapos."
"¿Y qué dirá tu novio?" Me dice Maya con ironía.
"No tengo novio, al menos que yo sepa." Afirmo haciendo que Arik me mire confuso.
"Entonces supongo que podrías comenzar a fijarte un poco más en lo que tienes cerca ¿no?" Me dice Leah. "Tienes un chico que viene a veces a hacer surf desde la ciudad que está…"
Eso me hace sonreír.
Habría pensado que me sugeriría que me fijara en los chicos-lobo; pero ella se refería a gente más mayor.
"Nah… digamos que soy demasiado… digamos que no sé cómo tratar con ese tipo de tíos." Afirmo divertida. "Soy más… no sé, supongo que soy más sencilla que todo eso. Aunque ¡eh! También me gusta el típico rollito de bar." Afirmo divertida haciendo a Leah reírse.
Es extraño, el dolor que notaba se ha aliviado solo estando con esos chicos y ella. Sí, sigo notando arcadas de vez en cuando y también noto que me duele mucho la tripa. Pero es como si estando con ellos… bueno, el dolor no fuera tan doloroso.
"Oye, y qué te parecen los chicos de aquí." Me dice. "No es porque vayan a fijarse en ti, eres una blanquita que no hace nada por ponerse morena."
"Ya te he dicho que las suizas tenemos la piel pálida y bastante fácil de quemarse." Le digo divertida.
"Sí, eso, se me olvidaba que también tienes un acento raro." Me dice moviendo la mano divertida. "Pero…si pudieras elegir a un hombre en toda la reserva a quién sería."
Ahí estaba la pregunta relacionada con su hermano.
"Ni idea." Afirmo encogiéndome de hombros para señalarle con la cabeza a los chicos que seguían en el chiringuito trabajando. "Probablemente a alguno de ellos. Son los únicos que conozco suficiente como para fijarme en ellos, y digamos que en general son bastante más monos que la media. Y los que no lo son es porque son un poco pequeños y no me gusta lo de pervertir menores."
"Entonces digamos que… si Jake o Embry o… incluso mi hermano, te invitaran a tomar algo…"
"Probablemente aceptaría." Afirmo. "Salvo probablemente tu hermano, me caes bien y odiaría que me odiaras si algo saliera mal."
"Por mí puedes destrozarlo." Me dice para sonreír con ironía. "Pero agradezco la consideración."
"Nada." Afirmo. "Hay dos normas para mí. Nunca liarme con el hermano de una amiga y nunca tocar al novio de una amiga. Lo de los ex es un poco más… confuso, depende mucho de las personas."
Esa matización parece hacerle gracia y se ríe, así que yo enseguida me uno a ella.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Seth)
Había sido algo un poco… vale, no estaba bien escuchar conversaciones privadas aprovechándose que teníamos un oído bastante superior al humano, pero cuando había salido a relucir nuestros nombres, no habíamos podido evitar pegar la oreja a lo que hablaban mi hermana y Ann. Aunque fuera de chicos.
"Entonces digamos que… si Jake o Embry o… incluso mi hermano, te invitaran a tomar algo…" Le dice mi hermana.
"Vaya, vaya, esto se pone interesante." Afirma Embry divertido.
"Oh, cállate." Le digo. "Quiero oír lo que dicen."
"Probablemente aceptaría." Afirma Ann divertida haciendo que mi corazón de un triple mortal de alegría. "Salvo probablemente tu hermano." Añade pisándome el corazón, metafóricamente. "Me caes bien y odiaría que me odiaras si algo saliera mal."
"Por mí puedes destrozarlo. Pero agradezco la consideración." Le contesta mi hermana.
Genial, incluso mi propia hermana decía que le importaba una mierda yo. O claro, también podía ser que simplemente le estaba intentando decir de forma disimulada que tenía luz verde para acercárseme.
"Eh, parece que vuelvo a estar en la lista." Afirma Embry divertido para llevarse un codazo de Quil.
"Eh, no ha sido un no rotundo." Me dice Jacob.
"Como si eso fuera a disuadirme." Afirmo intentando ocultar que me había dolido un poco.
Sin embargo, cuando al cabo de un rato, la noto desaparecer en la casa para aparecer un rato después y noto cómo me tocan suavemente la espalda, mi corazón vuelve a dar un doble mortal al ver delante de mi cara un vaso de limonada con hielo.
Bueno, era de botella, pero… ¡qué más daba! La mía era la que más hielo tenía y… la única.
"Gracias." Le digo.
"No me quedaban más cervezas, y pensé que algo fresco os vendría bien." Me dice sonriendo. "Seth, es… he preparado esto, a mí me gusta más la limonada pero… si prefieres cerveza supongo que podría buscar algo más."
"No, limonada me parece genial." Afirmo comprobando que es lo mismo que ella va a tomar. "Ya tienes mejor cara."
"Sí." Afirma sonriéndo. "Es… me ha sentado bien la medicina que me habéis traído. Medicina real vuestra, tradicional de Arik… no sé, el caso es que ya me siento un poco mejor. Si me disculpáis un segundo…"
"Claro." Afirmamos.
"Tú vete a descansar, parece que te vayas a caer de un momento a otro." Le dice Jared.
"Claro." Afirma ella antes de salir corriendo casi hasta esconderse tras la casa antes de que nos llegue un olor un poco acre como a vinagre y a algo más.
"¿Está vomitando?" Pregunto preocupado.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Ann)
Vale, esto ya se pasaba de castaño oscuro.
Acababa de beberme un pez porque pensaba que al ser poca sangre iba a estar dentro de mí, pero… por algún motivo, incluso esa poquita comida quería salir de mi cuerpo.
"Joder…" Murmuro al ver el vómito con sangre y tropezones de pez. "Estoy hasta las narices ya de esto. Se acabó."
Con cuidado miro a los sitios donde están el resto.
Los chicos siguen montando las cosas del bar, pintando y dando los últimos toques. Leah está con Arik y Maya, hablando de algo.
Trepo fácilmente por el acantilado, con mi naturaleza era como caminar por la playa.
Entonces vuelvo a mirar. Nadie parece habérse dado cuenta de que me he ido. Así que comienzo a correr aún mas hasta que salgo de los terrenos de la reserva y con un salto cruzo una cascada para caer en el agua perdiendo el rastro a un par de lobos que me venían siguiendo como si fuese un peligro.
Por suerte, mientras les veo escondida en las raíces de un árbol por el que pasaba el río, sonrío dándome cuenta que no soy tan mala perdiendo al enemigo que me persigue.
Así que nado y cuando veo un alce agachado bebiendo agua, me sumerjo para ir y usar la técnica de los cocodrilos que había visto en los documentales de la Nacional Geographic, aparezco de golpe mordiéndole el morro y sujetándome con las manos a su cornamenta para apresarle el cuello con las piernas y forcejear hasta derribarlo para morderle con fuerza la yugular y arrancarle un buen trozo que mastico para tragarla con ansiedad y cerrar los ojos suspirando aliviada cuando veo que mi estómago no se revela, así que vuelvo a agacharme para arrancar buenos trozos del animal llevándome carne y sangre por igual para beber la sangre rápidamente antes de que se derrame demasiado.
En Volterra me mirarían mal si supieran que estaba comportándome como un maldito animal salvaje. Matando un animal comportandome como uno de los grandes predadores de la naturaleza, estrangulándolo para arrancarle media garganta y arrancarle grandes trozos de carne con sangre para beberme su sangre y comerme su carne cruda. Incluso a mí daban arcadas pensarlo, sin embargo… esta vez, en lugar de vomitar, la comida se quedó en mi estómago, solo salió bilis.
