CAPÍTULO 18: COCHE NUEVO. HOY ES EL DÍA.

(Voz de Seth)

Tres días, ya han pasado tres días y el chiringuito por fin está acabado. De hecho hoy vamos a dar la última capa de pintura.

Y como cada día en estos tres días, voy al amanecer y la casa de Ann está vacía, de hecho, hoy veo volver a Ann paseando tranquilamente por la playa, no por el camino que yo he tomado sino por el del acantilado. Moviéndose el pelo como si estuviera resacosa y cuando me ve para sin dejar de andar.

"Vaya, veo que ya estás mejor." Le digo sonriendo. "¿Has salido a dar una vuelta?"

"Sí, sí, es… vengo de dar una vuelta." Afirma. "Ya sabes, el amanecer es un buen momento para salir a pasear un poco. ¿Otra vez vienes a pintar porque no puedes dormir?"

"No, hoy… hoy venía a saludarte." Le digo.

Bueno, hoy me sentía con suerte. Había pronóstico de que haría sol, se la veía más tranquila y contenta, parecía estar mucho mejor… y volvía a sonreír. Además, en estos tres días había descubierto algo más: no podía pasar el día sin verla. Lo había intentado hacía dos días. Había aguantado sin acercarme solo un par de horas, de las cuales hora y media casi me había pasado pensando en ella.

Así que… había llegado el momento de mover ficha.

Hoy era el día.

El plan era sencillo. La invitaría a ir a algún sitio, el que fuera, solos los dos; y no me iría de allí sin un 'sí'.

"¿Está Arik por aquí?" Le pregunto.

"No." Niega abriendo la puerta para dejarme entrar. "Ayer me dijo que iba a ir con Maya y unos amigos a hacer no sé qué costa abajo. Pero no importa, puedo hacer café yo sola ¿sabes?"

"Además te sale mejor que a él." Le digo.

"Me gusta el café bien hecho. No puedes comenzar un día sin una buena dosis de café."

Es cierto. Ella siempre empezaba el día con una dosis de café. Y también bebía café en el trabajo, y a la hora de la comida…

"Ahora que caigo. Igual es malo que tomes tanto café." Le digo.

"¿Por qué?" Me pregunta. "Me mantiene activa."

"Vale, pues… entonces vamos a Port Angels, conozco una cafetería allí que ponen el mejor café del mundo." Le digo sonriéndo.

"Ya me gustaría, pero no puedo." Me dice suspirando. "Tengo que ir a comprar muchas cosas. Como he estado enferma no hemos podido abastecernos y…"

"Perfecto, podemos comprarlas allí." Afirmo. "Yo también tengo que comprar un par de cosas. Pensaba dejarlo para otro día, pero…"

"Ya, pero… no tenemos coche." Me dice.

"No importa, Jake tiene una moto de sobra, podríamos cogerla y…"

"¿Y dónde llevaríamos las cosas que compremos?" Pregunta levantando una ceja.

Vale, una de dos, o era realmente práctica y previsora o estaba intentando decirme sutilmente que no quería ir conmigo tan lejos.

Pues no iba a darme por vencido. Seguiría desarmando sus pegas hasta que me dijera que sí.

"Podemos llevar mochila, además, apuesto a que tiene una zona donde podamos cargar cosas."

"Ya, pero si está lejos eso podría comprometer la estabilidad de la moto y caernos."

"Bueno, pues buscaré un coche."

"¿Tienes carné de conducir?"

"Er… sí… ¿tú no?" Le miento a medias.

"No lo sé, pero sé conducir." Afirma encogiéndose de hombros. "Supongo que de paso podríamos pasar por la policía para pedir que me hagan uno si lo tengo en Suiza."

"¿Eso es que sí?" Le digo.

"Sí, una moto no estaría mal." Afirma. "Pasaré por un banco para ver si puedo pedir dinero y me compraré un coche. Con un poco de suerte podríamos volver en coche."

¡Sí!

Por fin iba a conseguir algo parecido a una cita.

Vale, íbamos a ir de compras y sí, iba a ser a Port Angels, pero con la tontería, tendríamos que comer fuera y probablemente también cenar y…

"Espera, cogeré el bote de dinero." Me dice cogiendo el bote donde dejaban esos dos dinero para gastos de la casa. "Y también… ah, aquí está." Afirma sonriendo y sacando la caja fuerte de debajo de la tarima del suelo metiendo la mano por el hueco del fogón para coger una tarjeta de crédito. "Si veo una buena oferta de coche creo que me lo cogeré."

"Genial, pues… voy a pedirle a Jake la moto." Afirmo feliz.

"Claro, esto… si quieres ve yendo, yo voy a dejarle a Arik una nota para decirle que volveré tarde y me pasaré por la tienda para coger el finiquito y luego… bueno, supongo que podemos quedar en algún lado."

"O podría recogerte en la puerta del negocio." Le digo. "Sería más fácil, y probablemente igual tenga que esperarte."

"Claro." Me dice divertida. "Es probablemente lleves razón."

No puedo creerme que me de la razón de una vez.

"Si quieres podemos ir los dos a buscar a Jake y luego te acompaño a la cafetería." Afirmo.

"No te preocupes, no es necesario." Me dice divertida. "Necesito pasear un poco. Así que… mejor tú vas por la moto y yo a por mi finiquito."

Vale, al menos iba a conseguir que me dejara llevarla en moto, y tener una especie de… cita… rara.

¿Ir a comprar cosas normales se podía considerar una cita?

Bueno, íbamos a ir en moto, pero…

"Seth, qué haces aquí." Me dice Jake cuando llamo en su casa y Billie me dice que está con Quil y Embry en el garaje haciendo no sé qué al coche.

"Venía a ver si podías prestarme una moto." Le digo. "Recuerdo que tienes dos. Bella te dejó llevarte la que le ayudaste a montar ¿no?"

"Sí, claro, pero… ¿para qué quieres tú una moto?" Me dice. "Nunca has dicho que te gustaran."

"Ya, pero… necesito una moto para llegar a Port Angels." Le digo.

"Y las necesitas para…" Me dice Embry.

"¿Y qué más da?" Les digo. "Sois unos cotillas. La necesito para lo que la necesite y ya. ¿Me la puedes prestar, Jake?"

"Claro, pero está sin gasolina." Me dice encogiéndose de hombros. "Te daría un poco del coche, pero… no quieres decirnos para qué. Ah, hay una gasolinera a unas cuantas millas de aquí."

"Tengo una medio-cita." Afirmo.

"Haber empezado por ahí." Afirma divertido sonriéndo con ironía. "Aunque no creo que te sirva de mucho. Me da que le van más los coches."

"Sobre todo la parte de atrás para pasarlo bien haciendo…" Comienza a decir Embry divertido.

"Embry, ya." Le dice Jake divertido.

"Iros un poco a la mierda." Les digo molesto destapando las motos para coger la que sé que no es de Jake. "Me voy a ver si puedo cargar el depósito antes de ir a buscarla."

"Espera, era broma." Me dice Jake parándome poniéndose en medio para pararme la moto con las manos dado que la estoy empujando para sacarla. "Ven aquí, te pasaré un poco de gasolina del coche. Cogí ayer un par de garrafas por si acaso."

"Te la devolveré cuando pueda." Le digo.

"No te preocupes, tómatelo como un préstamo a largo plazo." Me dice divertido.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Ann)

Aún no podía creérmelo del todo.

Por la conversación que había tenido con mi contacto en esa parte de los estados unidos, me había dado la ligera impresión de que él también sabía algo que yo no sobre mi cometido allí, como… como si supiera que solo había estado allí porque era alguien prescindible.

Sin embargo, yo no era una niña. Sabía perfectamente cómo estaba la situación, y la situación actual estaba en "No te fíes de nadie".

No podía confiar en nadie. Cualquiera podía ser un enviado de los maestros, cualquiera a quien contara qué sabía o qué pensaba podría irles a ellos con el cuento. Y en cuanto se enterasen los maestros… bueno, digamos que no habría agujero suficientemente profundo o lugar suficientemente oscuro para ocultarme de ellos.

¿Quién era amigo y quién enemigo?

¿Acaso podía confiar en alguien ya?

Incluso gente que pensaba que eran mis amigos estaban demostrando no serlo, saber exactamente qué pasaba conmigo y haber estado ocultándomelo.

Por suerte parecía que aún había gente en quien sí podía confiar.

"Vaya, pensaba que no estarías esperándome." Me dice Seth parando una moto delante de la tienda. "¿Estás bien?"

"Perfectamente." Afirmo levantándome calmadamente intentando desterrar los pensamientos que tenía de furia y el sentimiento de traición por parte de gente que consideraba mis amigos.

"Vale, es que estabas tan seria que…"

"Guao, bonita moto." Le digo intentando desviar el tema hacia otros sitios.

"Es de Jake." Me dice. "Era de una amiga, de Bella Cullen, pero… ya no la usa y su padre se la dio a Jake."

"Vaya, pues es una pasada." Afirmo mirándola. "¿Ya va a aguantar hasta tan lejos?"

"Eso espero, monta." Me dice.

Me gustaban las motos, el problema era que nunca había ido tanto rato en una. De hecho casi ni había montado, porque no podía alejarme demasiado de casa en Volterra, así que como mucho me dejaban ir por la noche a garitos con amigos humanos. Y eso no era demasiada distancia.

Así que cuando me monto y me sujeto con miedo de hacer daño al chico que va a llevarnos y así descubrirme por tener más fuerza de lo humanamente posible, él se ríe.

"Puedes sujetarte mejor." Me dice divertido. "No muerdo."

"No quiero molestarte." Afirmo para que me coja las manos que tengo sobre su vientre y se apriete un poco más mi agarre.

"No me molestas. Y es preferible a que te caigas y te pase algo." Me dice. "Además, me gusta la idea de que una chica se agarre a mí para ir en moto."

Vale, eso me hace reír sin poder aguantarme, solo porque me ha parecido divertido.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Seth)

"Bueno… aquí estamos." Le digo a Ann mientras pongo un candado a la moto para evitar que nos la roben mientras estamos por la calle haciendo compras y demás. "Port Angels."

"Vaya, es… esto parece bastante grande." Me dice. "¿Por dónde empezamos?"

"Supongo que podríamos ir haciendo las compras poco a poco. Así podemos pasear mientras."

"Claro, pasear es divertido." Me dice sonriéndo feliz. "Me gusta el sol, es... revitalizante."

Ella sí que era revitalizante. Me hacía sentir vivo, normal. Con ella no era el "chico-lobo", ni 'el benjamín', con ella simplemente era... Seth.

Pasear con ella era divertido, pero cuando pasamos por delante de un bar, se para.

"¿Qué?" Le digo. "¿Quieres entrar?"

"No, mira eso." Me dice haciéndome reparar en que es un coche con el cartel de 'Se vende. Preguntar por...'

"¿El coche?" Le pregunto para que asienta acercandose a él y mirándolo. "No parece gran cosa." Afirmo reparando en que tiene cosas en la zona de atrás. "Y parece que tiene dueño."

"Ya, pero... Dice que se vende." Me dice. "Voy a preguntar."

Desde que habíamos parado en la comisaría de Forks y Charlie había comprobado que tenía carné de conducir en Suiza por lo que le habia hecho un papel como justificante hasta que le pudieran dar una copia para América, parecia aún mas interesada en hacerse con un coche. Así que la sigo al interior del local que parece más una discoteca que un local decente y veo cómo va a la barra a preguntar para que la mujer que está ahí, asienta y mire alrededor entre la gente que hay para señalarle a un hombre sentado en una mesa con unas chicas bebiendo.

Gorra de irlanda, pelo castaño ondulado y ojos verdes con lentillas para tapar que tiene unos ojos de color oscuro.

"Disculpe." Le dice Pam. "¿Es usted el dueño del coche que se vende fuera?"

"Eso es." Afirma el hombre divertido. "Vaya, vaya... ¿a la señorita blanquita le interesa?"

"Es posible." Le dice ella sonriéndo. "Me preguntaba cuánto pedía."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Pam)

Cuando mi contacto me habia dicho que mandaría a alguien para hacer la farsa de la compra de mi nuevo auto, nunca me había imaginado que sería precisamente ese... Galés de mierda.

Aidan McKenneth, el mestizo mas viejo que conocía. Mucho antes de lo que los maestros hubieran podido concevir. Su padre había sido un vampiro que fue druida celta y su madre una galesa de pura cepa. Habia nacido en Gales, pero había vivido en Irlanda toda su vida, ocultandose de los maestros, si bien no de otros como nosotros.

Yo le habia conocido en uno de mis viajes. Había estado muerta del 'hambre roja' como le llamabamos en mi círculo más cercano, y él se había apiadado de mi y me había dejado alimentarme de una de las ovejas de la gente que vivía en sus tierras.

Los maestros no conocían su existencia, mucho menos sus dones, que aunque a simple vista parecían una porquería, a mi me parecian realmente utiles, y él habia probado que era así. Aidan tenía el don de ser escurridizo. No cegaba, no ofuscaba... Símplemente era escurridizo, lo que le servía muy bien para su cometido de mantenerse oculto. No, su autentico don era el autocontrol. Lo habia pulido mucho y bien, y como era un mestizo, bebía de humanos sin problema. Nadie moría por alimentarle, nadie recordaba nada tras alimentarse él... Era un don perfecto para alguien con él. Y uniendo ambos dones... Eso hacía que en todos los siglos que llevaba vivo, nadie le hubiera atrapado aún. Los maestros permanecían desconociendo su paradero ni su existencia, lo que le mantenía a salvo. Y como llevaba una vida bastante humana, manteniéndose al margen de problemas, no llamaba la atención. De hecho sabía que había vampiros en terrenos vecinos al suyo, él mismo me lo habia dicho una vez, Siobah y su tribu, se habían encarado a los maestros hacia unos años cuando fueron a matar a la misma chica que hoy me tocaba a mí vigilar aparte de a los lobos.

"Chicas... Por favor, esta bella señorita y yo tenemos que tratar de negocios." Les dice Aidan divertido.

"Oh... Aidan..." Le dice una de ellas haciéndose la remolona para que él la bese divertido y le frote la mandíbula.

"Luego seguimos donde lo dejamos, preciosa." Le dice él guiñándole un ojo antes de mirarme y ver a Seth tras de mí. "Supongo que venís juntos. Tomad asiento, por favor. ¿Queréis tomar algo?"

"No." Le dice Seth.

"No, gracias." Afirmo. "En realidad estábamos de paso, pero he visto el coche fuera y..."

"Ah, mi viejo compañero..." Dice suspirando para sonreír. "La de cosas que ha visto ese coche. Sí... Es una pena, pero... Con la llegada de Kathelin no habia hueco para la vieja Maude."

Una bola como una catedral, y el muy idiota no se le había ocurrido pensar que los nombres eran demasiado denotativos de su maldito origen como para pasar por americanos.

"¿Y cómo sabemos que funciona?" Le pregunta Seth tranquilamente. "Parece un modelo extranjero, podría estar inservible."

"¿Acaso vas a comprarlo tú, criajo?" Le dice molesto para captar la mirada que le dedico y carraspear para volver a sonreír. "Funciona porque me ha traído hasta aquí. Pero si preferís probarlo podemos dar una vuelta."

"¿Y cuánto pide por el coche?" Le pregunto.

Divertido, me garabatea la cifra en una servilleta de papel.

No estaba nada mal, se notaba que era todo un comerciante incluso para los nuestros. Un precio no demasiado bajo ni tampoco alto, digno de un coche de segunda mano que hubiera vivido otra vida antes de la venta. Solo que era un coche nuevo que solo había hecho los kilómetros del concesionario allí. Si bien Aidan había hecho bien su trabajo y lo había decorado de forma que pareciera que había pasado por mucho antes de llegar hasta ese parking.

"Esto no me gusta mucho." Me dice Seth. "No me fío del tío, y ese coche parece haber pasado tiempos mejores."

"Seth, no soy rica ¿sabes?" Le digo intentando susurrar de forma que pareciese que no quería que Aidan se enterase. "Me basta con que se mueva y no tenga la maquinaria podrida. ¿Tú sabes de motores?"

"Sí, eso creo." Me dice.

"Vale, pues… échale un ojo a esto." Afirmo abriéndole el capó.

"¡Con cuidado mujer!" Me dice Aidan haciendo el papel bien.

"Vaya, no tengo que ser experto en motores, pero esto tiene pinta de nuevo o conservado que no veas." Me dice Seth haciéndome notar que ese cara dura no ha tocado el motor y está recién salido de fábrica.

"Es mi niña mayor." Nos dice. "Todo es poco para mis niñas. Pero… deveríais pensároslo pronto, parejita. Hay más gente interesada en esto."

"¿Podemos probarlo?" Le pregunto.

"Claro, tiene 3 plazas, 4 si os apretáis y algunas más si cargáis gente atrás en lugar de en los asientos." Afirma. "En mi pueblo cargábamos gente ahí, como ovejas. Y si os apetece podéis echar un colchón ahí atrás y…"

"No, nosotros no somos…" Afirma Seth poniéndose colorado mientras yo niego también.

"¿Ah, no?" Nos dice mirándonos y fingiéndo que era algo inocente. "Vaya, como habéis venido a mirar el coche juntitos pensaba que erais una de esas parejas que hay ahora. Claro, que no os he visto entrar de la mano."

Me quedaba con ganas de mandarle a la mierda, despistar a Seth y empezar a meterme de tortas con ese pedazo de tolai, cabrón y…

"Solo somos amigos." Le digo intentando mantener la calma. "Grandes amigos."

"Sí… eso…" Afirma Seth. "Solo amigos."

No es las palabras lo que me hace girar la cara, es el tono que ha usado. Así que mientras montamos en el coche apretujándole a él en medio, no puedo evitar mirarle con curiosidad.

¿De verdad? Quiero decir… ¿De verdad quería algo más?

Tenía que dejarle claro de una vez que entre nosotros no podía haber nada más. Yo quería a… Quería a… Estábamos…

No, me estaba mintiendo. Lo que había entre Félix y yo no era igual ya.

Es… si me paraba a pensarlo ni siquiera me había dicho nunca que me quisiera, de hecho… siempre había sido yo quien lo había dado por sentado porque tenía detalles conmigo, porque se preocupaba por mí y me hacía regalos como cortejándome de sa forma tan particular que tenían antiguamente.

Pero ahora que me paraba a pensarlo, eso bien podía haber sido solo una farsa y…

"¡Cuidado!" Me gritan haciéndome agarrar el volante con fuerza y frenar para parar a un par de centímetros de una cierva.

"¡Dios qué susto!" Afirmo jadeando y notando que se me va a salir el corazón. "¿Estáis todos bien?"

"Acabo de descubrir que el corazón sigue ahí." Me dice Aidan con los ojos abiertos como platos.

"¿En qué pensabas?" Me pregunta Seth blanco como la leche mientras el animal se da a la fuga en segundos. "Ese ciervo estaba a la vista hace un poco."

"Lo siento mucho." Afirmo asustada. "Es… me he despistado."

"Oye, tú sabes que si conduces tienes que estar pendiente ¿no?" Me dice Aidan. "Para sacarte el carné de conducir te lo remarcan mucho."

"Sí, es… ha sido algo puntual, es… no sé qué me ha pasado." Afirmo. "Me quedo con el coche, tiene unos frenos de lujo."

"Si este susto me sirve para sacarme de encima a la vieja Maude, lo doy por bien gastado." Afirma Aidan. "Lo que sí… por favor, de camino al bar procura no volver a intentar dejar a Bambi huérfano."

"Ha sido algo puntual, lo juro." Afirmo.

(Salto espacio-temporal)

"Ahora en serio, qué te ha pasado." Me dice Aidan mientras firmamos los papeles de traspaso del coche y Seth se mantiene fuera.

"He tenido problemas, y en parte soy humana." Afirmo. "He cometido el gran error de pensar demasiado en algo.

"No jodas, mira que te tengo dicho que no te cuelgues…" Me dice. "Que los mejores amores son los de rollitos de un par de días y listo… Disfrutas, bebes y si te he visto no me acuerdo."

"A ver, Aidan, que te he dicho miles de veces que yo no me alimento de gente." Le digo chascando la lengua. "Y por cierto, bonito coche."

"Dijiste que fuese algo que pasase desapercibido y te lo he conseguido." Afirma. "He tenido que conseguir embaucar a un tío en una partida para que me diera los papeles, y ahora ponerlos a tu nombre. Y la pintura, y las manchas y abolladuras para que pareciera mucho más usado porque estaba con nada de kilómetros. ¡Y subirle el kilometraje! Que yo siempre lo había hecho al revés. Hasta he tenido que preguntar cómo se hacía para subirle los kilómetros."

"Que sí, llorón." Le digo divertida. "Pobre Aidan."

"Bueno, y tú qué." Me dice. "Que manda narices, mandarme al negro para que me avise que necesitas un favor."

"Otro que… como lo pille se va a quedar sin dedo de la mano." Afirmo.

"Bueno, pues ahora, por los años de amistad que nos unen…"

"Aidan, que nos conocemos de menos de un lustro." Le digo.

"Bueno, pues por la amistad que nos une, desembucha." Me dice. "Qué hay de verdad en lo que dicen por ahí de que estás aquí espiando a los chuchos esos como el que te acompaña."

"A ti te voy a contar eso." Le digo riéndome. "Que nos conocemos Aidan, acabarías comerciando con información y me juego la vida."

"Vale, pues al menos dime qué te ha pasado para que casi nos comiéramos a la madre de Bambi antes." Me dice. "Somos mestizos, deberías tener ya los reflejos de uno pleno casi."

"Amor." Le digo. "Acabo de descubrir que posiblemente yo fuera la única enamorada. Y eso duele, mucho."

"Ay, mi niña…" Me dice con ironía frotándome la cabeza como a una niña pequeña que pide caramelos. "Que le acaban de romper el corazón…"

"Aidan, contrólate." Afirmo separándome. "Como nos pille Seth me tiras la coartada por tierra."

"Tú dirás lo que quieras, pero sigo diciendo que te has encariñado algo de ese chucho que te acompaña." Me dice. "Lo cual es genial, ya era hora de que te compraras una mascota, y si encima es una persona la mayor parte del tiempo pues mejor, te hace compañía como mascota y además te sirve como comida."

"Anda, cállate, animal." Le digo un poco molesta de que insinue siquiera que Seth pueda ser mi mascota, aunque es cierto que a veces puede parecer eso. "Bueno, aquí tenemos la firma y… hecho. Ya tengo coche."

"Genial." Me dice. "Por cierto, a ver cuándo te pasas por mi hogar. Te invito a unas Harp, o a Guiness, lo que prefieras. Incluso un poco de Whisky, no me importa."

"De momento no, estoy trabajando." Afirmo.

"Ya sabes, si necesitas cobijo… en mi casa siempre serás bienvenida, siempre y cuando no atraigas detrás a toda la tropa familiar." Añade sonriéndo.

"Muy amable, pero no me gusta fugarme." Afirmo divertida oyendo a Seth acercarse por el pasillo por lo que le hago a Aidan un gesto de que cierre el pico. "Aún no puedo creerme que ya tenga coche."

"¿Ya tenéis todo?" Nos pregunta Seth.

"Sí señor." Le dice Aidan divertido. "Ahora la señorita ya es dueña y señora de mi pobre Maude."

"Espero que lo del nombre sea negociable." Nos dice sonriéndo.

"¿Por qué?" Le digo divertida. "Maude suena bien."

"Oh, señor… suena a viejecita." Afirma riéndose.

"Era el nombre de mi madre." Le dice Aidan cambiando el gesto a ligera molestia.

"Lo siento, no quería decir…"

"Es broma." Le dice riéndose. "La verdad es que es una anciana bastante gruñona."

Esa broma me hace que incluso yo sonría divertida. Hacía mucho que no podía sonreír así, tanto que casi hasta me duele hacerlo. Sin embargo, sonrío aún más ampliamente cuando Seth me mira reír y sonríe cálidamente.

Me gusta esa sonrísa, me hace sentir… bien. Como un día soleado de las fiestas por el maestro Marco. Como la fiesta local en que los chicos movían unas banderas enormes haciéndolas ondear y las chicas nos poníamos coronas de flores, la tradición entre los jóvenes durante varios siglos había sido que los enamorados intercambiaban coronas al caer la noche y ellos les daban a ellas un lazo de sus ropas.

Era una tradición muy romántica y yo siempre acababa con varios lazos pero sin dar la corona a nadie, a nadie que no fuera… Félix.

Tenía que hablar con él, tenía… tenía que comprobar si había sido una casualidad o si realmente no me quería.

Entonces… ¿me habría querido alguna vez?

"Ann, mira esto." Me dice Seth sonriéndo mientras caminamos hacia el coche para llevarlo a algún sitio donde comprar lo que necesitábamos antes de ir a pasear o algo.

"¿Hum?" Pregunto saliendo de mis pensamientos.

"Mira, es una flor." Me dice sonriendo y haciéndome notar que una única florecilla se había abierto camino a pesar del asfalto de la acera. "¿No te parece increíble que haya salido sin tener más que cemento?"

"Sí." Afirmo sonriendo suavemente. "Es una flor fuerte."

"Menos mal." Me dice sonriendo. "Comenzaba a pensar que te había molestado que fuese a buscaros."

"Seth, tú nunca molestas." Le digo divertida antes de darme cuenta de lo que acabo de decir.

Mierda, no. No podía darle esperanzas a ese chico, a fin de cuentas… a fin de cuentas en algún momento tendría que irme. No era justo que le diera esperanzas para luego dejarlo tirado. No era… ¿acaso era más justo lo que me habían hecho a mí?