Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

Hola de nuevo, aquí yo molestando y dejando capítulo nuevo, deseando que sea de su agrado, muchas gracias por todo el apoyo, ya saben, reviews, favoritos, follows, significa mucho para mí, los dejo leer.


Capítulo 30: La Única.

Se giró asustada y golpeó en el oblicuo derecho de quien quiera que la hubiese sujetado por la espalda, la mueca de dolor en el rostro de su novio le pareció la cosa más divertida, ya que ella, la peor de su clase de prácticas, había logrado golpearlo cuando nadie más había podido.

—Eso es increíble –admitió el chico y rió –pero valdría más si estuviésemos en clase y no en casa ¿no lo pensaste?

—Lo siento –estiró su mano y acarició la zona golpeada en el cuerpo de su novio –deberías quitarte la playera –elevó las cejas.

Teddy obedeció de inmediato, dejando sus músculos firmes a la vista olivo de su novia, que sonrió, no sabía cómo era que no se cansaba de verlo, la piel con cicatrices le parecía aun hermosa, se acercó a él, que mantenía ese rostro impasible combinado de la mirada felina, haciéndole saber que algo tan insignificante como pedirle que se quitara la playera lo tomara como una insinuación al sexo; Ted Lupin era demasiado pasional. Y le gustaba que lo fuera, sentirse deseada en un grado tan alto como ese le hacía sentirse bien, segura, como si para alguien no fuese una chica torpe e idiota.

— ¿Dónde estabas? –cuestionó al ver las bolsas.

—Fui de compras, ya que mi novio –se giró, para poner un poco de espacio entre las alteradas hormonas del hombre y las de ella –no puede ir conmigo –suspiró.

—Bueno, tengo que cuidar mi reputación –Lily se giró de forma rápida, con una mirada asesina ante el comentario del varón –no me mires de esa forma –su tono fue bajo y rasposo.

—Perdón si te doy vergüenza –jaló las bolsas y avanzó hasta la habitación.

A Teddy le gusta bromear, es lo que más me gusta de él, es divertido y sociable cuando hay gente, pero es demasiado posesivo en la intimidad.

Lily suspiró recordando las palabras de Victoire, sin duda lo conocía tan bien como para poder describirlo a la perfección, no es que fuese una relación posesiva la que tenían, por el contrario, en el único lugar donde Teddy parecía no ceder ni un poco de autoridad era en la cama, ella no se quejaba, le gustaba la manera en la que él la llevaba al orgasmo, su voz seductora y su mirada felina le excitaba más de lo que en el pasado hubiese imaginado. Y es que ni siquiera sabía en qué momento Ted había comenzado a afectarle de maneras que ningún otro lo hacían, su cercanía, su sonrisa, el poco contacto que solían tener, en un momento, se volvieron diferentes, él había comenzado a gustarle, y ahora estaba segura de algo, estaba totalmente enamorada del metamorfomago.

Creí que a pesar de todo había algo en ti que te motivara a seguir.

Lo tenía, era a Edward Lupin, la razón por la que seguía ahí, de pie, ante las insinuaciones de que no era suficiente para un hombre como él, era Ted, él ya le había demostrado que la amaba, que no había nada sin ella, y para ella era lo mismo, su mundo era ese mago loco y divertido, que hacía bromas que en un momento podían hacerla enfadar, y que lo siguiente que saliera de su boca la hiciera reír a carcajadas, así era él, así influenciaba tanto en ella, podía llevarla de un lado a otro en esa inmensa marea llamada sentimientos, sólo él, nadie más.

—No quise que te enfadaras –musitó desde la puerta.

—Ya –pidió sin observarlo.

—Lily –la nombró, su nombre siempre le había gustado, pero tan sólo escucharlo en el tono de voz de Teddy hacía que lo amara más que nada.

—Olvídalo –volteó a verlo.

—No me mires así –repitió él.

—Entonces no voy a volver a verte –se levantó de la cama.

El metamorfo se acercó a ella y la arrojó sobre su espalda, la mirada amarilla volvió a su rostro, se subió en un movimiento rápido sobre ella y acercó su rostro al suyo, la respiración cálida de Ted golpeaba en su rostro y se adentraba entre sus labios, y es que en un momento, los había separado y sus boca se había secado a causa de la excitación del momento.

—Me excitas cuando me miras así –vociferó –pero en realidad me vuelves loco todo el tiempo, tenerte en clases mirándome de esa forma me hace querer ir hacia ti y desnudarte.

—Teddy –su voz fue suave.

—No he podido sacar la idea de ti desnuda sobre mi escritorio, gimiendo mientras te arqueas de placer, eres tan cruel, que a pesar de que lo sabes, me incitas, me provocas y lo disfrutas.

Se sonrojó, Teddy no era el único que fantaseaba respecto a ellos en clases, no sabía en qué momento había dejado de ser la chica que no pensaba en sexo, a desear no salir del apartamento, de la cama, de sus brazos, de su vida, y aun en su tonta inocencia, había creído que él no la notaba, que él no veía la forma en que su mirada lo acosaba, en que su cuerpo se tensaba o sus piernas se juntaban a causa de la excitación, de que tomaba algo más que su autocontrol no gemir cuando en su mente, su profesor la poseía con esa vehemencia de siempre.

—Dímelo –pidió –dime que si te toco sólo comprobaré que estás más que lista.

No le respondió, quería que esa mirada provocadora se hiciera más oscura cuando su mano descendiera para comprobarlo, quería que él lo descubriera, aunque era más que obvio que lo estaba, posiblemente había estado lista para él desde que comenzó el día.

Ted descansó su peso sobre el colchón, quedando recostado de lado, con la mitad de su cuerpo sobre el de su novia, el peso era notable, pero le gustaba tenerlo sobre ella, acarició lentamente su rostro, rozando la yema de los dedos la delicada piel lechosa de Lily, descendió con calma la garganta con el dorso de su mano, y continúo hacia el sur, estrujando de manera fuerte el seno izquierdo de su novia, que echó la cabeza hacia atrás, soltando un gemido de placer.

El camino hasta su intimidad se le hizo lento y tortuoso, aunque al mismo tiempo placentero y orgásmico, le sonrió al tener la vista del hombre regresó hasta ella cuando cerró las piernas evitando el acceso de sus dedos a la humedad entre ellas.

—Lo que hay debajo te gustará –musitó en su oído para después lamer lentamente el lóbulo del hombre.

El gruñido de satisfacción en cuanto la tuvo en ropa íntima provocó una sonrisa satisfecha en ella, era la primera vez que elegía algo provocador, sin pedir la opinión del señor Malfoy, y sin duda, volver loco a Teddy había sido su primordial deseo.

Arqueó la espalda al mismo tiempo que se cubría la boca, agradecía que Teddy hubiese puesto hechizos para evitar que los vecinos muggles los escucharan teniendo sexo, a decir verdad ellos sólo veían un apartamento vació, y en momentos como este lo agradecía, porque si fuesen simples muggles, alguien ya los hubiese reportado por el escándalo, o posiblemente hubiesen llamado a la policía confundiendo el "Oh Teddy por favor, por favor, ya basta" con alguna clase de maltratos.

Sintió la lengua un poco rasposa de su novio introducirse un poco en ella, acto seguido, el dedo pulgar comenzó a moverse circularmente en su clítoris, haciéndole chillar aún más fuerte a causa del placer inminente, sus músculos se tensaron y un segundo después, los pequeños espasmos le hicieron sentir libre.

Teddy gateó suavemente sobre su cuerpo, besando su vientre, su estómago, su pecho y finalmente su cuello.

—Separa las piernas –le ordenó haciendo que Lily obedeciera de inmediato.

Edward Lupin se adentró en ella en un solo movimiento, haciéndole gruñir y gemir respectivamente, las embestidas fueron fuertes y rápidas, haciendo que las uñas pintadas de morado se enterraran en la piel de la espalda moviéndose hacia abajo, rasguñándole a causa del placer.

Lo alejó de su cuerpo y lo empujó suavemente para recostarlo junto a ella, la mano de Lily masajeo un poco la erección de su novio y se subió sobre él, guiando el miembro endurecido a su entrada, movió las caderas en cuanto estuvo albergado por completo en ella, la besó con una vehemencia violenta que le gustaba, la sujetó de las caderas, hundiendo sus dedos en la piel suave, separó sus labios sólo para llevarlos al pezón endurecido, usó su dedo pulgar para acariciar el restante en movimientos circulares, para después pellizcarle suavemente, haciendo que la pelirroja chocara sus caderas con un auténtico frenesí.

La rodeó tanto como pudo con sus brazos estrujándola demasiado fuerte que la hizo gemir de dolor cuando contrajo sus músculos vaginales alrededor del miembro de Teddy, ocasionando que el hombre gimiera ante el hecho, la liberó poco a poco soltando el abrazo lentamente cuando sintió el líquido caliente albergarse en la intimidad de Lily.

oOo

Lily observó a Scorpius reír como un idiota ante lo que había dicho, Dominique lo había golpeado fuertemente en el estómago provocando más risa en el rubio que parecía que moriría por falta de oxígeno.

—Fue divertido –admitió observando a su amiga.

—Concuerdo con Dom –negó Lily –no veo nada divertido eso.

—Son mujeres, Scor, es normal que no lo vean divertido –contestó Teddy llegando hasta ellos con botana que puso en la mesa entre los sofás, se sentó junto a la pelirroja y pasó su brazo sobre sus hombros, atrayéndola a él.

—Por cierto, Lils, Dominique ha dejado de tener sexo conmigo por tu culpa.

Teddy observó al rubio enfadado, su comentario no le había agradado para nada.

—Y antes de que tu novio el morfo me brinque encima me explicaré –sonrió –has vaciado la reserva de mi novia a ceros, deberías preparar la tuya o decirle a Teddy que lo haga por ti.

—No somos tan activos –informó Teddy gruñendo.

—Disculpa ¿Qué no son tan qué? –Se acercó Scorpius –te recuerdo que los escuché teniendo sexo en el baño de chicas ¿verdad?

—Pero eso está prohibido –chilló Dominique.

—Ya no había nadie –contestó sonrojada Lily –sólo el chismoso de tu novio.

—Olvidé algo y no es mi culpa que tu novio el soy muy buen Auror pero olvido poner un maldito hechizo silenciador, por si alguien olvida algo y decide volver, no te escuche gemir y suplicar que vaya más rápido, que continúe así e incluso no sé nombrarlo desesperadamente.

—Ya –se puso roja.

Teddy la envolvió en sus brazos mientras le dedicaba una mirada intensa a Scorpius como advertencia, mientras su novia había ocultado su rostro en su pecho, para después hundirlo en la curvatura entre el cuello y hombro.

—No diré nada, tu mirada asesina ya lo ha dicho todo –sonrió el rubio –pero tienen un mes activos sexualmente y ya agotaron las reservas de mi novia, a nosotros nos ha tomado más de siete meses –sonrió.

—Bueno, no nos importa su nula actividad sexual –sonrió Teddy.

—Por cierto, vi a Victoire hace unos días –Lily se tensó en los brazos de Ted después de escuchar el comentario de Scorpius –escuché que está embarazada.

Edward Lupin no dijo nada, pero ella lo sintió tensarse por completo.

oOo

Lily Luna Potter observó sobre su hombro a Jenny Smith que hablaba con el atractivo profesor Lupin, habían pasado dos meses desde que ellos habían llevado su relación amorosa y estable a un tórrido romance, cuando normalmente las cosas siempre eran al revés, del tórrido romance las cosas iban a una relación estable; ellos no.

—Es usted tan interesante, profesor –jugueteó con su cabello –nadie había explicado para mí tan bien eso como usted.

—Lo investigué, admito que también es de mi interés –se encogió de hombros.

—Me pregunto porque sigue siendo soltero –meció las caderas hacia él en insinuación, él sonrió mientras observaba sus senos y más al sur de Smith.

Ella siguió en sus cosas, no podía decir nada ni siquiera interrumpirlos, era la regla que habían puesto, seguir actuando como antes de que tuviesen una relación, claro que cada vez se le hacía más imposible; Teddy frunció el ceño cuando el cabello castaño de Jarvis Whisp apareció por su puerta, sólo significaba una cosa, iba por ella.

—Siento interrumpir su clase, profesor Lupin, pero tengo un permiso para que su alumna Potter salga.

—No puede salir –contestó en tono seco.

—Lo siento, no es como que pueda negarse, es sólo para que no brinquen su autoridad –le entregó el permiso –Bien Lils, vámonos.

Zorra –contestó Jenny en un tono suave y bajo.

Draco Malfoy sonrió en cuanto la vio arreglada y bañada, tenían un asunto que tratar, y la quería con él y Jarvis, habían estado insistiendo en que debería dejar la Academia y unirse a ellos, por supuesto que se negaría hasta el último momento, ella jamás abandonaría la escuela, y menos por el Quidditch.

El lugar era enorme, las mesas redondas estaban acomodadas de una forma extraña que Lily no comprendió sin embargo le agradó la distribución, la mantelería era de color blanco con azul, aunque de un tono bajo y sofisticado, no pudo evitar compararlo con el cabello de Teddy, aunque éste estuviese últimamente dejándose acosar por Jenny Smith.

—No estás nada feliz –se burló Jarvis.

—Por qué no lo estoy –admitió.

—Problemas en el paraíso –ella lo observó, su semblante era impasible, si le alegraba que peleara con Teddy, no lo notó en su rostro ni expresión corporal.

—Jenny Smith –contestó –aprovecha cada instante para coquetearle, ha comenzado a enviar lechuzas y… él no hace nada.

—Si no hace nada es porque no le importa el hecho ¿no lo has pensado?

—No soy idiota –soltó indignada –puede que tenga la cara y sea torpe, pero no soy una idiota, si él no hace nada es porque en el fondo le gusta Jenny Smith.

—No creo que él sea capaz de engañarte con esa chica –se encogió de hombros –nadie en sus cinco sentidos te cambiaría por ella.

—Es lo mismo que yo juraba con Victoire –soltó ella –y Teddy la dejó por –se señaló a sí misma –éste remedo de chica.

—No eres ningún remedo de chica ¿lo entiendes? Eres dulce…

—No quiero ser una chica dulce –contestó enfadada y se alejó.

Lily se detuvo ante los recién llegados, el cabello castaño permaneció de ese tono cuando la vio, su vista se deslizó hasta el brazo donde colgaba Jenny Smith.

— ¡Lily querida! –Saludó Terry Mitchell el dueño de los Falmouth Falcons –te presento a mi sobrina Jenny –sonrió –y a su amigo cercano Edward Lupin.

—Vamos juntas a la Academia –intervino Jenny con una sonrisa divertida –espero que no digas nada de lo que has visto aquí –rió.

—No involucro mi trabajo con la escuela –informó Lily.

—Cierto, creo que ser la dama de compañía de todos los hombres aquí no es algo que te gustaría que se enteraran.

—Tengo que informarte que trabajo para los Chudley Cannons, no como dama…

—A nadie le importa, Potter, sabemos que eres la pequeña zorra de Malfoy.

Su vista fue hasta su novio que permanecía impasible como siempre, con la mirada tranquila, sin que fuera de un tono a otro, como normalmente lo hacía.

—Los dejaré solos –informó y se alejó.

Draco le permitió retirarse después de lo que le dijo, y de ver al metamorfomago pasearse y reír con la otra mujer, le sugirió que se calmara, por primera vez, no pudo hacerle caso a Draco, los celos la tenían enferma, quería golpearlo hasta el cansancio.

Jarvis la dejó en el apartamento y se retiró cuando ella se lo pidió, cuando Teddy llegara no quería que nadie estuviese para poder discutir como una pareja normal lo haría, sin tener a personas entremetidas.

oOo

Una semana y un día.

Eso es lo que le había tomado a Teddy volver al apartamento con ella, cuando Lily volvió al apartamento ese día, el metamorfomago estaba ahí, sonriéndole como si nada hubiese pasado, su cabello no podía cambiar de tonalidad pero sus mejillas sí y se pusieron de un intenso rojo carmesí ante la furia.

—Hola amor –sonrió –Lily –la nombró cuando ella esquivó el abrazo y el beso efusivo, su mirada estaba nublada por la furia y lo notó –Lil, quieres verme un segundo y decirme que es lo que ocurre.

—No es que no quiero –soltó enfadada encarándolo –eres el colmo.

—Esclarece las cosas –pidió.

—Eres tú el que tiene que esclarecer las cosas no yo ¿no lo crees?

—No, obviamente no lo creo –contestó enfadado.

—Sabes, lo que tenemos creo que ha dejado de… -se quedó callada –creo que ya no tenemos nada.

—Lily…

—Regresa con Jenny Smith, supongo que la has estado pasando bastante bien con ella –se zafó bruscamente cuando intentó sujetarla –sabes que te amo, Edward, y a pesar de que intenté con todo mi ser creer que mi padre estaba equivocado me has demostrado que está en lo cierto y no soy suficiente para ti, ve tras ella, posiblemente Jenny te haga sentir un hombre de verdad.

—Creo que estás perdiendo la razón –intentó ir de nuevo hasta ella pero lo empujó con ambas manos del pecho, quedando con las manos extendidas y las lágrimas en sus ojos cayeron por sus mejillas.

—Es que he pasado todo este tiempo pensando en porque me hiciste esto, hay tantas formas de llevarte a una persona a la cama ¿por qué enamorarla al grado de hacerle perder la razón sólo para herirle después, Edward?

Ted se quedó callado, viendo a la chica frente a él romperse en pedazos por algo que simplemente no comprendía.

—Si ahora es el turno de Jenny Smith de estar en tu cama, quitaré mis cosas de tu habitación en este momento.

—Lily –pidió –yo no estaba con Jenny Smith en este tiempo.

—Dime con quien entonces –exigió.

—Con Victoire –cerró los ojos ante las palabras de él –recuerdas que Scorpius dijo que Vic estaba esperando un hijo, bueno, yo…

Se cubrió el rostro; los fuertes sollozos la sacudieron violentamente y volvió a alejarlo de ella, pero no tenía fuerza, Victoire le había asegurado que no era de Teddy entonces… por qué ¿por qué siempre era ella la que terminaba rota y vacía?

—No me toques –pidió, pero en contradicción a su suplica, sus manos se aferraron a la playera del mago.

—Lo mejor es que me vaya –la voz suave de Victoire hizo que Lily se alejara.

Su rostro estaba más pálido de lo normal, su cabello sedoso y siempre arreglado estaba opaco, sus ojos azules no brillaban como la última vez que la había visto.

—Victoire por favor, quédate –suplicó Teddy, dedicándole una mirada tierna –solucionaré esto, Lily y yo no…

—Él tiene razón –comentó Lily alejándose de Teddy, su respiración se agitó.

—Lily –los ojos azules se llenaron de lágrimas en arrepentimiento y su sonrisa fue débil –en verdad…

—No –se limpió las lágrimas –la que sale sobrando en este lugar siempre he sido yo.

—Lily por favor –suplicó Teddy pero ella negó y le dedicó una mirada comprensiva antes de arrojar los polvos flu.

oOo

Lily rió ante el comentario de su mejor amigo, no había comentado nada sobre su ruptura con Teddy; ni a su prima ni a su amigo para evitar que se enfadaran con el metamorfomago, comprendía que las cosas siempre terminaban de forma diferente a lo que ellos querían, y aunque en su momento Victoire le ocultó que el hijo que esperaba era de su novio, que incluso mientras Lily ya era su novia, ellos mantenían una relación sexual.

—Ese tipo es genial, me divirtió, posiblemente le pida que sea el padrino en nuestra boda, contará chistes –sonrió divertido.

—Ya piensan casarse –soltó sorprendida.

—Bueno sí, Dominique y yo hemos estado pensando en tener todo listo, una boda bonita y después los hijos –sonrió.

—Es lindo –admitió con un semblante sombrío.

—Pero tu cara dice lo contrario –se burló la rubia –supongo que Teddy y tú esperarán hasta que él deje de ser tu profesor ¿no? –sonrió.

—Ahm, no lo sé, tal vez… no estoy segura de que un matrimonio entre nosotros funcione ahora y menos tener hijos.

—Tienes diecisiete –admitió Scorpius –aunque Teddy ya es un anciano, será abuelo en lugar de padre –los rubios rieron pero Lily se mordió el interior de la mejilla para evitar decirles que el primogénito del metamorfomago venía en camino y la madre sería Victoire, como Andrómeda deseaba.

—Cambiando de tema, tu madre me invitó a comer, pero tomando en cuenta de que Albus está ahí, no quiero ir.

—Pensé que estaba de misión –frunció el ceño Lily aliviada de cambiar de tema.

—Lo estaba, pero lo atacaron y tuvo que volver del lugar, tendrá que reposar.

—Deberías ir a verlo, son amigos.

—No me interesa la amistad de Albus, no después de ver en lo que se ha convertido, no me agrada –admitió.

—Iré a verlo –informó.

—Lily –pidió el rubio –Teddy me pidió que no te dijera nada, se enfadará conmigo porque te lo dije.

—No creo que se enfade, no le importa nada referente a mí –contestó enfadada –nos veremos después.

Lily apareció en la casa de sus padres, su madre fue hasta ella y la abrazó completamente feliz de verla.

—Lily ¿dónde está la otra mitad de mi pareja favorita? –sonrió.

—No lo sé –contestó honestamente.

—Pelearon, que lindo, su primera pelea oficial –sonrió –eso fortalece las relaciones –volvió a abrazarla.

—No la nuestra –se alejó –Scorpius me dijo que Albus fue atacado.

—Está un poco de mal humor, está en el despacho de tu padre, no toques el tema de su accidente porque dirá que es igual de capaz que su padre, que fue sólo una de malas –le advirtió y Lily asintió.

Observó a su hermano, estaba sentado detrás del escritorio de su padre, su rostro estaba pálido y un tanto demacrado, había ido a verlo después de la noticia que había sido herido en una misión, no le importaba que a Scorpius le hubiese molestado cuando les dijo que iría a verlo; pero en serio que él no entendía que a pesar de lo que había pasado en la Academia, Albus seguía siendo su hermano.

—Supongo que vienes a reírte de lo que me pasó.

—No, simplemente quería asegurarme de que estabas bien.

—Scorpius no ha venido –se recargó en el respaldo de la silla y observó la lámpara del techo.

—Sigue enfadado contigo –informó.

—Él jamás se había enfadado conmigo a tal grado de dejar de venir a verme sabiendo que me atacaron, eso debe darte cierto placer ¿no es verdad?

—Basta de eso Albus –pidió –te quiero, eres mi hermano y...

El chico se levantó, la sujetó del brazo furioso y su mano se estrelló contra su rostro tan fuerte que la bofetada lanzo a Lily al suelo.

—Estoy harto de la hipocresía entre nosotros, pequeña ramera.

—Albus –su respiración se agitó.

—Yo no te quiero, eres lo que más me avergüenza de ser parte de esta familia, y no vayas a chillar –hizo una mueca de fastidio cuando las lágrimas de la pelirroja amenazaban con salir.

—Somos hermanos...

—Ya lo sé, desgraciadamente viniste al mundo, pero eres como el tío Charlie, para toda la familia eres como él ¿sabes? Ese familiar que dices querer pero que en realidad no tienes ninguna clase de sentimiento, eso eres para mí, ese familiar incómodo que digo que quiero, porque se supone que tengo que, pero no, te admito que deseo que termines la academia y en tu primer misión algún mago te ataque a un grado que te tengan que despedir.

— ¿Por qué?

—Porque me enfermas, no te tolero, tu sola presencia me da ganas de vomitar.

—Albus.

Su hermano le dedicó una mirada llena de odio y lo comprendió de inmediato, la razón por la que la odiaba, a ella y su amistad con Scorpius.

—A él le gustan las chicas –le informó.

— ¿Sabes qué tan agradable es saber lo que mi mejor amigo pensaba de mi asquerosa hermana? –Negó –se fijó en Dominique porque jamás le hiciste caso, y porque su padre le dijo que no estaban destinados a ser –se acuclillo frente a ella –tu nombre salía de sus labios cuando se masturbaba ¿no lo sabias? –la carcajada de Albus carecía de diversión –que estúpida, las caricias, el buen trato, todo era estimulación para cuando estuviese en la privacidad del dormitorio, lo escuchaba nombrar a la dulce y tierna Lily, cuando no eres más que una inútil e inservible ramera, que lo único que tienes es...

—Chicos, mamá...

James se quedó callado, sus ojos avellana se enfocaron en el golpe en el rostro de su hermana.

—Sí fue Lupin lo asesinaré.

—En realidad –soltó Al pero fue interrumpido de inmediato.

—Fue un accidente en clases hoy –contestó –tropecé ahora y Albus me iba a ayudar a levantarme.

—Pero cómo has llegado tú, es tu turno de levantar la basura –contestó y salió del lugar.

James negó y sus ojos se posaron en su hermana, la sujeto de la mano y la dirigió a su habitación sin que los vieran, Lily se sentó en la cama de su hermano por orden del mayor.

—Deja de protegerlo.

—Teddy jamás me ha puesto una mano encima.

—Sigues siendo virgen entonces –volteo a verla sobre su hombro y sonrió por el sonrojo de su hermana –en todo caso me refría a Albus, sé lo que ha hecho.

—Es mi culpa –negó.

—Tu culpa, tu culpa –bufó –ya basta de eso, sabes que no es tu culpa.

— ¿Puedo saber porque estas siendo tan amable? –sonrió.

—Victoire me dijo lo que intentaste hacer hace unos meses, Lily.

—Pensé que guardaría el secreto.

—Tienes que entender que tu discusión con Teddy le preocupo tanto que acudió a mí para tenerte vigilada.

—No volveré a intentarlo; jamás había visto llorar a Victoire, y que lo hiciera por mi culpa no me agrado.

—Vic es una desgraciada loca, pero creo que sabe lo que es estar con un pie al precipicio.

— ¿De qué hablas? –observó a su hermano.

—Ella lo intento un par de veces en el pasado, por eso Teddy siempre ha acudido a ella; fue él quien la encontró en la sala de menesteres media muerta, comenzaron a salir días después.

—No lo sabía, ella siempre ha sido tan hermética –admitió Lily.

—Justo como ahora, Teddy corrió tras ella después de lo que le pasó.

Lily levantó la vista, James parecía más informado que ella, y eso que solían decir que eran novios, sonrió triste.

—Teddy tiene miedo de que cometa otra locura ahora que ellos no están juntos y ella perdió al bebé.

—Espera ¿qué? –se levantó de la cama asustada.

—Pensé que Teddy te lo había dicho, ya sabes, por eso no te dije nada durante la semana que tuve que cubrirlo en la Academia, tuvo sus ventajas, deje que Smith me coqueteara porque es sexy –sonrió.

—Pero… -se cubrió el rostro ¿por qué el idiota de Teddy no le había dicho nada?

Lily bebió la poción que su hermano le extendió y el golpe fue desapareciendo poco a poco al igual que lo hinchado, aunque aún se notaba, suspiró, tal vez debió dejar que su confusión la relajara aquél día, pero no, se fue diciéndole que no volviera a buscarla, era una idiota por ser tan impulsiva y no escuchar antes de tomar decisiones.

—James ¿puedo pedirte algo? –observó decidida a su hermano, ya no quería ser la torpe Lily que todos tienen que querer sólo por ser parte de la familia, quería ser parte de la familia porque los demás fueran felices de que ella perteneciera a ellos, más que por compartir sangre.

—Mientras sea legal –le sonrió.

—Quiero que vayas a ver a los abuelos, el abuelo está deprimido y no quiero que se deprima más, lleva a Fred o alguien más, hazle creer que fuiste a que te contara alguna de sus anécdotas, algo.

—Los abuelos están bien.

—No lo están –se puso de pie y lo encaró, su mirada era de súplica –por favor James, si yo fuese suficiente no te lo pediría, Hugo me pidió que cuidara de ellos ¿qué voy a hacer sí no puedo cumplir con mi promesa? –Chilló –tengo miedo de que la tristeza los haga morir y sé que Hugo no me perdonaría sí dejó que algo les pase a los abuelos.

—Te esfuerzas mucho por esta familia que se cae a pedazos.

—Quiero mantener el reloj funcionando, siempre he deseado un mundo donde todos somos unidos y pasamos tiempo en casa de los abuelos, tienen tantos nietos y la única que los ve soy yo, por favor, media hora de tu tiempo.

—Lo haré sólo sí prometes que la próxima que alguien quiera someterte lo golpearás y le lanzarás un moco murciélago.

—No puedo prometer eso.

— ¿Por qué no?

—Me gusta someterme en la cama con Teddy –James hizo cara de asco.

—Maldita sea Lily –se quejó –eres mi hermana y ahora tengo está imagen enferma de ti siendo usada sexualmente por mi mejor amigo.

—También lo uso sexualmente –sonrió.

La puerta de la habitación de James se abrió, el cabello violeta se volvió automáticamente azul eléctrico al verla, y es que no tenía la menor idea de que Lily estuviese en la casa de los Potter, había ido antes y no la encontró, Ginevra no tenía ni idea de que ellos habían peleado, y ahora, después de una larga charla con su padrino donde le dijo que tenía que ayudar a James con un asunto, cuando pensó que no la vería tampoco hoy, ahí estaba ella, tan hermosa y perfecta, su cabello se volvió azabache al ver el golpe en su rostro.

—Estas aquí –su voz sonó un poco débil.

— ¿Pensabas serme infiel ahora con James? –bromeó en un tono seco.

—No, la única persona que quiero en mi cama eres tú –iba a aprovechar que James no sabía nada, para aclarar las cosas entre ellos, porque de la nada Lily se había puesto en el plan ruptura –no cambiaría lo que tengo contigo por nada del mundo ¿lo escuchas? No podría serte infiel aunque lo intentara, te amo –sus hombros se relajaron cuando la sonrisa de Lily apareció en su rostro un instante –además, su voz no se vuelve chillona cuando me pide más.

—Qué asco –James avanzó hasta la puerta –sí quieren tener sexo que no sea en mi cuarto y mucho menos en mi cama, Lily sigue teniendo una habitación aquí.

— ¿A dónde vas? Tenemos que ver el asunto que encargó tu padre.

—Nos encargaremos de eso después iré a ver a mis abuelos.

La comida fue incómoda ya que Scorpius llegó, Ginny lo había invitado incluso antes de que Albus fuera atacado.

—Así que vienes por todos menos a verme.

—Cállate Albus –frunció el ceño –puedo perdonarte que me enviaras una lechuza diciéndome todas las razones por las cuales era mala idea salir con Dominique, pero no que opines por mí, mi amistad con Lily...

—Ya le dije –se encogió de hombros –que te gustaba decir su nombre al masturbarte, y era bastante seguido –observó a Teddy.

—Eso pasó antes de que saliera con ella –contestó tranquilo Ted.

—Mucho antes –aceptó Scorpius.

—Olvidé decirle que aprovechaste una visita en Navidad para robar su ropa interior y que sobornaste a una chica de Hufflepuff para que robara su ropa, te gustaba su olor en las pantaletas.

—Eso es tan pervertido –se removió incómodo.

Lily suspiró, le había hecho una promesa a James, y su hermano mayor ya había cumplido con su parte al ir a ver a los abuelos.

—Nunca fue lo mío masturbarme –contestó Lily –pero no me incomoda el hecho, sí me hubieses dicho te hubiese regalado mis pantaletas por decisión propia –sonrió y su novio la observó incrédulo –me sentía tan poco atractiva que incluso hubiese aceptado acostarme contigo en una de las mazmorras, Scor.

El rubio observó a su amigo Albus y la mueca de odio, así que supo la razón por la que Lily contestó así, aunque no pudo evitar sonreír al recordar lo desesperado que estaba porque ella lo notara en sus años de Hogwarts, el dolor que ocasionaba quererla de esa forma; pero el amor pasional se había ido apagando quedando sólo un fuerte amor fraternal.

La noche antes de las últimas vacaciones de Hogwarts había visto a Dominique; volvía de la visita a Hogsmeade, su cabello rubia se mecía en el aire y le pareció la chica más hermosa en el mundo; supo que se había enamorado a primera vista.

Los intentos de Albus por hacer que Teddy perdiera la cabeza y quisiera matar a Scorpius por fijarse en Lily se terminaron cuando el metamorfomago le comentó que así como Lily no perdía la cabeza por sus relaciones pasadas, él no podía perder la cabeza por algo que ni siquiera había sido en una relación, que Scorpius era libre de masturbarse y obsesionarse con quien él quisiera, y que le agradaba el hecho de que ahora estuviera enamorado y no le importaba más.