Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Estoy aquí, más tarde de lo que últimamente he actualizado, pero estoy aquí, muchas gracias por todo el apoyo, ya saben, los reviews, los follows los favs, me encanta tanto esta pareja, y sin duda me encanta que les agrade la historia, pero hablemos de cosas tristes, y posiblemente (porque esta historia jamás ha sido conforme a lo preestablecido anteriormente) sólo le resten tres máximo cuatro capítulos, para que el final no les tome por sorpresa y me digan que jamás les avisé, muchas gracias por todo, nos leeremos después.

P.S. Los invito a los que no se han unido al grupo de Facebook a hacerlo, lo pueden buscar y encontrar como Teddy & Lily (Corazón) Hagamos crecer el ship. ;)


Capítulo 31: Reflejo Interno.

Ginevra Potter había sido la persona más amable en cuanto regresó al comedor, Harry Potter había vuelto unos segundos después, Lily los observó atenta, no entendía la razón por la que su padre seguía ahí, si estaba más que claro que todos sabían que ellos estaban casados por una tonta venganza de hacía años, que para fortuna de uno de ellos, la razón de ese matrimonio, se había terminado.

—Bien ¿Puedo saber la razón por la cual me ves así? –interrogó enfadado su padre.

—No comprendo que haces aquí todavía –admitió Lily haciendo que sus hermanos la observaran incrédulos por el cuestionamiento.

—Es mi casa y esta es mi familia, y si no te agrada, haz el favor de largarte –soltó enfadado –a mí me costó esta familia, a ti por lo visto no.

—Harry –el tono de amenaza de Ginevra lo tensó –por favor, ella sólo pregunta la razón, ya que ahora sabe la razón del feliz y adorable matrimonio Potter, como el resto de tus hijos –respondió en un tono cantarín.

—Oh –contestó serio y observó a Teddy –lo he pensado bastante –admitió cambiando de tema Harry después de observar la forma en la que el chico sujetaba la mano de su hija –enviaré una lechuza a la Academia mañana por la mañana, he visto que realmente te necesito en el Departamento, Ted –sonrió –y bueno, has estado pidiéndome que te permita volver, lo haré, te regresaré tu puesto de Auror –sonrió.

—Es genial, papá –admitió Lily sonriendo y observando a su novio, recordaba cuando recién se mudó con él y como renegaba.

— ¿Qué hay de Scor? –interrogó Albus, observando a su amigo.

—Si bueno, no sé qué opine él.

—Creo que me agrada que el castigo termine, pero… -observó a Lily –me agradaría volver hasta que termine el año escolar, no quiero que mis alumnos se desconcentren en la clase y se confundan.

—Eres tan responsable, tú no harás eso –señaló a Teddy –mandaré la carta, eso tardará aproximadamente una semana, la semana siguiente te quiero en Australia.

—Espera ¿qué? –cuestionó sorprendido el metamorfo.

—Querías misiones como esas antes de que te asignara a la Academia ¿no?

—Espera, espera Harry –intervino Teddy –estás haciendo esto porque salgo con tu hija ¿no es cierto? –los ojos esmeralda brillaron y negó sonriendo.

—Claro que no, estoy permitiendo que salgas con mi hija, en lo que tu capricho se termina, de ahí, volveremos a ser la familia normal que éramos –observó a Ginevra y después a Lily, en advertencia a su hija.

—Es que no es un capricho –soltó el hombre intentando hacer entender a su padrino –lo que yo siento por Lily es un amor incluso más real que el que siento por mis padres –todos en la mesa lo observaron sorprendido –no me miren así, jamás los conocí, no sé si los quiero o sólo digo que los quiero porque tengo que quererlos –admitió –y eso es algo que viene con el madurar.

—He madurado y sigo amando a mis padres –informó Harry.

—Bueno Harry, los dos concordamos que no somos iguales, tú eres el elegido, el niño que vivió y yo sólo soy el hijo de un licántropo y una metamorfomaga –sonrió.

—Tú eres mi ahijado, y no hay nada que me importe más que ese hecho, Teddy, eres el hijo de uno de los mejores amigos de mi padre y…

—Y te desagrada que salga con tu hija –contestó ofendido –adoro el hecho de que me pienses levantar el castigo, pero no que me quieras imponer una tortura, no soportaré estar lejos de Lily.

—Eso es tan lindo –admitió Ginny sonriendo –vamos, díganme porque pelearon, cuando Lily apareció, tenía un rostro como el de un alma en pena –se burló.

—Lily pensó que coqueteaba con una de sus compañeras, pero ya le aclaré que no tengo ojos para nadie más –sonrió.

—Pero otras cosas quien sabe –sonrió Albus.

—Cambiemos de tema –pidió Scorpius al auxilio de Lily –ya estoy harto de que cada que los tengo en casa o que voy a su apartamento, hablamos de ellos y cómo va su relación, prefieren estar en la cama teniendo sexo salvaje y terminando las pociones anticonceptivas de mi novia, a ir de fiesta con nosotros.

La pelirroja se detuvo detrás de su padre, no comprendía de qué momento había dejado de ser ese padre, que había enviado a su ahijado y al mejor amigo de su hijo a cuidar de ella, a ser tan brusco y agresivo con ella.

—Papá –lo llamó, el hombre se giró lentamente y le otorgó una sonrisa incómoda cuando la vio.

—Lily ¿Qué ocurre?

—Es lo mismo que quiero saber, la razón por la que intentas por todos los medios separarnos a Ted y a mí, es como si él fuese tu hijo y yo una simple arribista buscando tu fama.

—Él es como un hijo para mí.

—Bueno, comprendo que te pusieras loco si de la nada te dijera que amo a James, pero… sabes muy bien que Teddy no es tu hijo, que es sólo tu ahijado.

—Por supuesto que lo sé, Lily, adoro a Ted, a ti te quiero, y porque te quiero te hago ver las cosas, tú no eres mujer para él y…

—Si tan seguro de eso estás, déjanos fracasar, cuando lo nuestro termine quiero que vengas a mí y me digas te lo dije, como un padre normal lo haría, pero en el proceso que me apoye.

—Bien, intentaré fingir que los apoyo, pero no quiero que me mires enfadada cuando te diga te lo dije.

—Gracias papá –le brincó encima, pero Harry rechazó el abrazo.

—No agradezcas, más temprano que tarde tendré a mi mejor Auror distraído porque tendrá el presentimiento de que estoy enfadado con él porque le rompió el corazón a la necia de mi hija.

Lily sonrió, al menos su padre le había dado una tregua, y por la mirada que le había otorgado en la mesa, sabía que posiblemente la razón por la que no la quería era por el parecido que tenía con su madre, Lily le recordaba a Ginevra; la mujer con la que tuvo que casarse amando a otra.

—Disculpa a tu padre –pidió su madre detrás de ella.

—Comprendo más de lo que creen –sonrió y abrazó a su madre entusiasmada –por fin me dio una tregua con respecto a mi relación con Ted –chilló emocionada y bailó un poco haciendo que su madre le otorgara una mirada dulce.

—Me encanta verte feliz –se encogió de hombros –jamás pasó por mi mente que fuese Teddy quien te enamorara de esa forma –la abrazó –pero estoy feliz por él, porque aunque adoro a Victoire, mejor mujer no pudo tener a su lado que tú –Lily sonrió ante las palabras de su madre, sintiendo que su corazón se derretía, volviendo a ser tan cálido y compasivo como siempre, dejando atrás el dolor, el frío, dolor y frío que había generado en el tiempo que pensó que Edward sólo había jugado con ella –y tú, bueno, por algo James dice que Teddy es mi favorito de todos ¿no? –La risa cantarina, sofisticada y encantadora de su madre la hizo cerrar los ojos –lo conozco posiblemente mejor que nadie, y me parece un chico adecuado para ti, cariño, sabes que sin importar que ocurra, yo voy a estar de su lado, siempre. Son mi pareja favorita –le guiñó un ojo cuando se alejaron.

Lily siguió la mirada de su madre, habían estado en una parte alejada del jardín; donde había un pequeño descanso, cubierto de enredaderas, el metamorfo estaba de pie en el camino que les guiaba hasta ahí, con una mirada inquietante, logrando que su estómago se sintiera más pesado que de costumbre.

—Los dejaré solos –sujetó el brazo del chico –eres Auror, no olvides los hechizos ¿quieres? Scorpius ya me contó lo de la Academia.

—Es un chismoso –chilló Lily sonrojada.

—Mejor yo que los directivos –le guiñó un ojo y se alejó.

Lily se quedó de pie en el lugar donde estaba, completamente quieta, no sabía en qué momento se habían arreglado las cosas entre ellos o si realmente lo habían hecho y no era más que actuación para su madre.

El cabello azul eléctrico, los ojos de un tono idéntico, su mandíbula tensa y su postura preocupada le estrujaron el corazón, ahora no podía decir que el único injusto en esa relación era él, ella también se había comportado como una tonta niña, y lo que él necesitaba a su lado era una mujer, decidida y confiada, y sin duda sería esa mujer, para él, porque de ninguna forma lo dejaría alejarse de ella, no había nada que los alejara, no lo permitirían.

—Te amo –le informó, haciendo que Ted respirara por primera vez, no sabía que estaba conteniendo el aliento hasta que escuchó su respiración agitada y la sonrisa suave y agradecida apareció en sus labios.

Cortó la distancia entre ellos con grandes zancadas, Lily lo sujetó de las mejillas inclinando el rostro automáticamente cuando sintió los labios posesivos y pasionales sobre los de ella, de una forma suave, agradable y sensual.

Las manos del metamorfo la sujetaron contra él, para evitar que se alejara, ya habían pasado demasiado tiempo separados por culpa de James, y agradecía que al menos ya que lo había metido en ese problema, fuese él mismo quien lo solucionara, sin que se lo pidieran, él sólo lo hizo.

—Pase lo que pase no me dejes –suplicó, con una mirada torturada y dolida.

—No voy a dejarte ir jamás –lo tranquilizó Lily con una sonrisa –no importa nada, Teddy, he tomado la decisión de ser tuya el resto de mis días y de la misma forma serás mío –él sonrió –podré no estar segura del resto de las cosas, pero sin duda de eso sí, de eso y de que te amo como jamás podré amar a alguien.

La enredo con sus brazos, con la mirada olivo brillando completamente; se había hecho la promesa de hacerla feliz, de hacer que sus ojos brillaran justo como lo hacían en ese momento, y por un momento había hecho todo lo contrario, ni toda la vida le alcanzaría para remediar el sufrimiento que le ocasionó, adiós mentiras, adiós secretos, si quería a Lily feliz, lo mejor era que comenzara con la honestidad entre ellos.

—Victoire perdió a su bebé –confesó, ella suspiró y su mirada se volvió un poco más dulce.

—Lo sé. James me lo dijo, que tenías miedo de que hiciera una tontería.

—Ella no quería que nadie se enterara del bebé, porque no sabía quién era el padre, y su amiga una medimaga le había informado que los primeros meses del embarazo son críticos, así que decidió esperar, para informarles.

—Pasó de la nada –su rostro se llenó de dolor cuando Teddy asintió.

—Dice que se durmió con dolor de estómago, y que al despertar un poco después, todo estaba cubierto de sangre, me envió un patronus, no quise dejarla sola, Lily… no es porque la siga amando, pero no puedo ignorar el hecho de que compartí mucho tiempo de mi vida con ella, Victoire…

—Lo sé –repitió suspirando –sé que ella jamás dejará de ser importante para ti, pero que el modo en el que te preocupas no es por que estés enamorado de ella, que me amas a mí, y que no importa que la cuides una semana y un día, al regresar a casa, los únicos brazos que quieres son los míos.

—No sólo tus brazos –le guiñó un ojo –te quiero completa –la besó de nuevo.

Se quedaron abrazados bajo la pérgola cubierta de florecitas que habían crecido tanto que colgaban unos centímetros arriba de la cabeza del metamorfo, que en ese momento tenía el cabello de un bonito tono rosa, que combinaba a la perfección con esas florecitas.

Se movió un poco cuando el sol había cedido un poco ante la inminente oscuridad de la noche, pero Teddy se reusaba a soltarla, habían estado demasiado tiempo lejos, y para colmo, peleados.

—Volvamos a la casa a despedirnos ¿quieres? –gruñó pero la liberó para verla sonriendo.

—Te amo Lily.

—Te amo –besó dulcemente su mandíbula, lo sujetó de la mano para girarse a verlo sobre su hombro, con una sonrisa encantadora, que le hacía verse dulce y tierna, se quedó observándola un minuto, quería mejorar los detalles.

Había estado pensando en hacer una colección de memorias para ella, de los momentos donde parecía ser un ángel, alguna criatura perfecta que le otorgaba un poco de su luz, y era complicado, porque quería poner todos sus recuerdos con ella, pero elegiría los más detallados, y quería que ese fuera uno de los que le entregara.

La mirada coqueta y feliz cambió tan rápido como lo solía hacer su cabello en él, cuando al entrar por la puerta, Scorpius Malfoy estaba siendo sujetado por James Sirius Potter, Albus Severus estaba con una mirada retadora, mientras Ginevra Potter tenía la varita en alto, su respiración era agitada y el bonito pelo ondulado de la mujer estaba alborotado.

—Scorpius –lo nombró en un tono asustado, molesto y desconcertado.

James lo soltó; la voz de su hermana había hecho que la resistencia y el enfado del rubio se fuesen al carajo, porque la observó, se acomodó los cabellos despeinados y le otorgó una sonrisa ejemplar y brillante.

—Lils –sus ojos grises seguían brillando en enfado, pero Teddy no dijo nada.

— ¿Qué está ocurriendo? –elevó una ceja.

—Digamos que Al y yo discutimos sobre el pronóstico del Quidditch.

—Todos sabemos que Jarvis atrapará la Snitch de inmediato, no es necesario que pelees sobre cómo terminará el marcador, ciento cincuenta a cero a favor de los Cannons.

Todos la observaron sin comprender la razón por la que pronosticaba eso, ella nunca sabía nada de Quidditch, Albus suspiró enfadado y se dejó caer en el sofá.

—Ahora te crees una conocedora del Quidditch sólo porque te acostaste con su padre –se burló –porque si lo sabías, cierto, Scor –soltó un risita que fue más bien un resoplido –que se acostó con tu padre.

—Eso no es cierto –graznó enfadado Scorpius haciendo que James soltara una risita, a causa del hechizo que le había lanzado su madre antes de que la pareja entrara.

—Lily –los ojos esmeraldas brillaron ante el placer de eso.

—Scorpius yo…

—Te acostaste con mi padre –contestó dolido.

—Scor… por favor –intentó ir hasta él, pero se alejó, tropezando con lo que había detrás de él, haciendo que se cayera sobre su trasero, la mirada perdida y torturada de Scorpius le dolió profundamente.

—Evita volver a mi apartamento, evita volver a mi vida, por favor –la voz se le había quebrado ante la súplica.

Lily tembló ante el llanto, Teddy la sujetó de los hombros, pero se soltó, caminó de un lado a otro, su corazón latía tan desesperado que en cualquier momento explotaría, lo sabía, necesitaba a Scorpius, lo necesitaba, porque si no, sentía que moriría lentamente, era su mejor amigo, su otra mitad, el hermano que no era su hermano pero sin embargo la quería, levantó la vista cuando Albus rió divertido y victorioso, Lily avanzó hasta él.

Antes de que alguien pudiese hacer o decir algo, el puño de Lily Luna Potter se estrelló en la nariz de su hermano, provocando que le sangrara de inmediato, Teddy se cubrió la boca con una mano ocultando su sonrisa, Ginevra abrió los ojos sorprendida y James, él simplemente soltó una sonora carcajada que hizo que su madre explotara en una risotada sincera y divertida junto a su hijo mayor, ocasionando que Albus Severus Potter se enfureciera.

Arremetió contra ella, pero su madre fue demasiado rápida, había detenido el ataque de su hijo incluso antes que el metamorfo, que había sacado ya su varita para atacarlo, y que James, que apuntaba también a su hermano.

—No, no, no, nada de peleas, has sido tú el que le informó a Scorpius algo que no te incumbía decirle, has arruinado una buena amistad, Albus.

—Sé lo que te molesta, Albus, sería bueno que lo hablaras con Scorpius y le dijeras que estás enamorado de él, en lugar de atentar contra todo lo que está a su alrededor y lo hace feliz ¡Tu amistad lo hacía feliz! ¡Tú lo hacías feliz! Pero arruinaste esa amistad, ese cariño, fuiste tú quien lo arruinó, no yo –chilló –él es tu mejor amigo, y tú eres de él, que yo lo considere mi mejor amigo no significa que él me vea de esa forma, pude interesarle en su momento, pero eso ya no es así, tienes que aceptar que él no te ama, no por mi culpa ni por la de Dom, sino por el simple hecho de que no le gustan los chicos.

—Cierto Al –admitió James –Lily no tiene la culpa de haber nacido con lo que le gusta a Scor –le guiñó el ojo.

—Como sea –bufó –tú no le hiciste caso, prefieres al anciano de Lupin, que por mucho que te pueda fornicar, en un año o dos, dejara de hacerte tan feliz –sonrió triunfante.

—Oye, soy joven aún –frunció el ceño –si tu suegro frustrado ha podido acostarse con ella tengo tiempo de vida aun ¿no es así, Ginny? –la observó haciendo puchero.

—Es mi hija de la que hablan ¿saben? –sonrió divertida para Teddy.

—Tengo que felicitarte, Gin-Gin –admitió Teddy –tu hija quedó espectacular, de los tres, es la más hermosa, la más divertida, la más inteligente...

—Es porque te la coges, si te gustaran los hombres…

—Ya basta Albus –sentenció James con una mirada enfadada.

Lily sonrió cuando Teddy se alejó de ella, se habían aparecido en el apartamento, se habían estado besando desde que se marcharon de la casa de los padres de la chica, lo observó atenta, cuando su mirada seguía siendo intensa, sin llegar a ser felina.

—Así que te hubieses acostado con Scorpius también –gruño Teddy.

—No quiero pelear contigo, le prometí a James que la próxima vez que Albus se pusiera pesado no me dejaría ¿que querías? ¿Qué le dijera a Scor que lo que hizo me aterró? Que es el acosador que ninguna chica querría tener –río –dañaría sus sentimientos y él siempre ha estado conmigo, en las buenas y en las malas, y en su época pervertida jamás intentó nada, además la vez que le pedí que lo hiciera ninguno pudo hacer nada por falta de interés.

—Tienes algo que atrae a los Malfoy.

—Tienen sangre Black –dibujó la línea de la mandíbula de su novio y sonrió.

—Cierto, tiene que ser la sangre Black.

Los cabellos suaves y rojos cayeron sobre su rostro, se había olvidado de lo último que le pidió el rubio, la vez pasada había sido ella la que se había indignado con él, y ahora sabía cómo se había sentido el rubio, salvo que ahora era peor, se había acostado con su padre y no sabía cómo solucionar eso, y acudir a Draco Malfoy sólo empeoraría las cosas para su amistad.

—Tranquila, se le pasará a Scorpius –sonrió.

—No creo que a ti se te pasara pronto si tu mejor amiga, se acostara con tu padre ¿o sí? –negó.

—Bueno, no es como si hubieses violado a su padre ¿no?

—Bueno él… -se detuvo, tragó saliva, había recordado lo que él le había dicho la primera vez que habían tenido relaciones, cuida tus palabras, y si el castigo había sido bastante sensual y había logrado sentirse demasiado estimulada sexualmente, pero no quería herir los sentimientos de Teddy, además, que su mirada se había vuelto un tanto peligrosa.

—Él qué –la incitó ladeando la cara, con voz suavemente peligrosa y pesada.

—Es un hombre mayor, tanto de edad como físicamente, no es como si una escuálida chica hubiese podido doblegarle.

Mi amor, una chica como tú puede doblegar a cualquier hombre, sólo es cuestión que sepas como, y los tendrás a tus pies –sonrió divertido.

—No me interesa tener a cualquiera a mis pies, me conformo con tenerte a ti en mis brazos –lo abrazó y besó la vena que sobresalía en el cuello del hombre –aunque también me gusta tenerte entre mis piernas –sonrió rozando con su lengua la piel desnuda hasta su mandíbula.

—También me encanta la idea –se alejó aclarándose la garganta.

Lily frunció el ceño ante su negativa, normalmente necesitaba menos para que Teddy estuviese sobre ella buscando llegar a la pasión desbordada; fue arrancada de sus pensamientos, incluso del suelo, unos brazos fuertes la sujetaron de la cintura, giraron con ella tan de repente que lograron marearla.

— ¡Lily Luna Potter! ¡Deja de pervertir a tu profesor! –la voz divertida de Scorpius llegó a sus oídos, logrando un chispazo en su cuerpo que la hicieron sonreír feliz.

— ¡Scorpius! –chilló llevándose las manos a la boca.

Se echó contra el varón, completamente entusiasmada y feliz, el Slytherin la abrazó fuertemente, haciendo que su aroma fresca le llenara las fosas nasales.

—No llores –pidió Scorpius Malfoy observando a Teddy.

—Eres un tonto, un grandísimo tonto ¿cómo puedes hacerme algo así?

—Albus no dejaría de molestarnos hasta que peleáramos, así que le di lo que quería, y cómo eres bastante mala actriz, preferí hacerlo así.

El rubio seguía en el apartamento cerca de la una de la mañana, mientras Teddy estaba aburrido de ver a su novia pegada a él, estaban en el sofá grande, Scorpius casi recostado y Lily junto a él, recargada en su pecho, sabía que se llevaban demasiado bien, incluso en el inicio, sentía celos; y ahora, bueno, sabía lo que Scorpius había sentido por Lily, y aunque la relación de Dom con él iba tan formal que se casarían pronto, no podía evitar sentir un poco de inseguridad al verlo así, con su chica, pensando que la posibilidad de un mundo donde la relación existente fuese entre Scorpius Malfoy y Luna Potter, y no con él.

—Voy a irme, porque te estás durmiendo –se burló Scor.

—No te vayas –se aferró a él –Teddy querrá tener sexo en cuanto te vayas y tengo sueño –sonrió, abriendo sus enormes ojos olivo.

—Teddy, deja a mi chica en paz… espera, por lo que mencionó Teddy hace un rato ustedes han estado peleados y lejos, hermano, me hubieses dicho, me hubiese ido hace seis horas –bromeó –no la dejes dormir, sacaré su justificante mañana.

—Yo aún tengo clases –se quejó Teddy, llevándose los brazos detrás de la cabeza.

—Cubriré tus clases –sonrió.

—Eres un gran amigo, Scorpius.

El rubio le guiñó un ojo a Lily y desapareció por la chimenea.

oOo

Las manos de Lily se colocaron en los amplios pectorales de su novio, que estaba recostado muy a su malestar por ser completamente dominado, tan solo en la clase de ayer había estado en esa poción frente a todo el grupo con ella, pero en cosas totalmente diferentes.

Los suaves labios de la chica se separaron para dejar escapar un gemido que lo obligó a incorporarse, los movimientos de su novia lo torturaban, a pesar de que eran rápidos.

—Teddy –chilló enrollando sus piernas en sus caderas, para adentrarlo un poco más en ella.

—Lily –gruñó.

Su respiración era agitada, rió divertida al verlo, le encantaba verlo así de despeinado, su cabello había crecido un tanto, igual que el de ella, ahora Teddy tenía una melena un poco más larga de la que su tío Ronald tenía en su cuarto año de Hogwarts, enredó sus dedos en el cabello rosa chicle.

—Necesito un corte ¿cierto? –sonrió besando la curva entre el cuello y el hombro de Lily, que sonrió.

—Pero no puedo decir nada –observó su cabello hecho marañas.

—Parece un nido de pájaros rojos, me encanta –admitió y su cabello se tornó pelirrojo.

—Me gusta tu color rosa chicle –admitió.

—Bien –sonrió pero se puso azul, haciendo que Lily riera divertida.

Salieron a la sala después de un rato, ya listos para irse a la Academia, claramente cada quién por su lado, Lily se detuvo abruptamente haciendo que Teddy chocara contra ella, lanzándola un poco al frente.

—Hola –saludó Andrómeda frente a ellos.

—Abuela –soltó incrédulo y observó a su novia.

—Ted, ¿podemos charlar un poco? –su vista fue hasta la pelirroja que comprendió la indirecta.

—Me iré a la Academia, nos veremos después –le sonrió a Andrómeda.

—Espera –la detuvo Ted –dime ¿ya ha intervenido mi abuela antes? –Lily le miró desconcertada –sí, que si lo que quiere hablar conmigo ya lo ha hablado contigo antes, como la vez pasada, si es así, no sé porque quiere que hablemos solos.

—No –sonrió tiernamente Luna –no ha hablado conmigo de nuevo desde la vez de su casa –lo tranquilizó.

—Bien –aceptó haciendo un puchero, su mano se colocó en la espalda baja de su novia y la acercó a él, besándola efusivamente, haciendo que Andrómeda observara atenta –te amo, te veré en la Academia –pasó su pesada mano sobre el rostro de la chica despeinándola un poco.

—Tonto –sonrió, observó a la mujer y se despidió.

Ted Lupin enfocó su vista en su abuela en cuanto la pelirroja se marchó, la mujer sonrió y después soltó un pequeño suspiró, se giró para mostrarle los pequeños panqués, siempre los hacía para él cuando tenía que disculparse por algo.

—Significa que aceptas mi relación con ella –soltó serio, quería asegurarse de no malentender las cosas.

—No –soltó lastimosamente la mujer –quiero que sepas que me encuentro determinada a no aceptar esa relación, no la acepto, no me gusta, Ted.

—Entonces no sé qué haces aquí, no vas a convencerme…

—No vine a pedirte que la dejes –el hombre sonrió –vine a decirte que no quiero distanciarme de ti, y que no me meteré en tu relación, pero de la misma manera, no me quieras imponer a Lily, ven a verme cuando ella vaya a ver a sus abuelos.

—Abuela, yo voy con ella a ver a sus abuelos, tres veces a la semana.

—Ven los dos restantes –pidió –sin ella.

—No quiero mentirle a Lily…

—Harry me ha dicho la tregua que hizo con ella y he decidido hacer lo mismo contigo, la única diferencia es que él sigue aceptándote a ti, porque te quiere más que a ella.

Teddy se quedó pegado al suelo ante las palabras de su abuela, Andrómeda no iba a mentirle en eso.

—Eso no… tiene sentido, abuela –contestó en un tono bajo y dolido.

—Lo sé, pero es verdad, Ginevra la adora, y Harry la rechaza, el hecho de que Astoria esté divorciada ahora no ha mejorado nada para la vida de Harry.

— ¿Y qué tiene que ver Lily en eso? –frunció el ceño.

—No tengo la menor idea –sonrió –es la que más se parece a él, supongo.

—Albus es quien más se parece a él –rebatió.

—Físicamente. Sí. Emocionalmente, querido, es Lily, tal vez ve sus debilidades y fallos en su hija y no quiere aceptar que es como él.

—Harry es Gryffindor, Lily es Hufflepuff –le recordó.

—Él pudo ir fácilmente a Slytherin pero pidió ir a Gryffindor.

—Así es estás…

—Pero hay algo que tal vez nadie pensó en el momento de su elección –sonrió y observó a su nieto –incluso tampoco el sombrero seleccionador, Harry era un Horrocrux ¿recuerdas? –Teddy retrocedió un paso –del mismo modo, que nadie lo sabía, el sombrero tampoco ¿en qué influyó la parte de Voldemort incrustada en él para su selección? –Sonrió apenada –posiblemente Harry sería un Hufflepuff muy valioso.

—Él me envió a la Academia para cuidar de ella, lo sé, Lily lo admitió.

—Sí, pero fue porque Ginevra se lo pidió ¿no has notado que tan bien te llevas con Ginevra de la misma manera en la que Scorpius es demasiado confianzudo con ella? –Se burló –ahora piensa devolverte tu puesto en el Departamento ¿por qué? Bien, porque los dos pensamos y se lo dijimos a ella, no es digna de ti, Harry siente apego por las personas valiosas, valientes, aguerridas, como tú, como su hijo James, quiere a Albus porque es casi su viva imagen, pero… ¿Qué pasa cuando lo que más odias de ti se transforma en una persona, cariño?

—Lo odias –contestó, se limpió el rostro antes de que las lágrimas salieran de sus ojos –ella no es como él, ella es opacada por lo que cree que es, pero…

—Me tengo que ir, piensa en lo que te dije, comete los panqués, también hice para ella, no tienen veneno –le sonrió y caminó hasta la chimenea –oh cariño, deberías proteger más este lugar.

La anciana arrojó los polvos flu.

Teddy se dejó caer sobre el sofá, cubriendo su rostro, no podía creer lo que su abuela le había dicho, pensó que Harry pensaba que él era quien no merecía a Lily, quien no era suficiente, pero jamás pensó que se lo hubiesen dicho a ella, arrojó todo lo que estuvo en su paso a causa de la ira, su sangre hervía ante la furia sabiendo lo que ella podría haber sentido en ese momento, lo que sentía ahora cada que iban a la casa de sus padres y la mirada seria de Harry; no iba por él, iba por ella.

—Joder –vociferó enfadado –maldita sea ¿por qué no me lo dijiste, Lily? –cuestionó observando una imagen de la pelirroja que colgaba en la pared, donde la pelirroja sólo sonrió y le envió un beso, totalmente coqueta y feliz –no voy a dejar que ellos opaquen tu felicidad, te lo juro, no voy a dejar que nada te lastime o te haga daño.

La pelirroja volvió a sonreír y mandarle un beso, haciéndole suspirar, el lugar estaba lleno de sus recuerdos más felices.