CAPÍTULO 20: DIAGNÓSTICOS MÉDICOS. SOSPECHAS.
(Voz de Ann)
Un nuevo día, mientras corro por el bosque rápidamente. Correr me hace sentir mejor. Notar el viento acariciando mi cuerpo es casi lo más cercano que tengo a sentir el abrazo de mi madre muerta.
Quemar adrenalina, no pensar en nada más que en esquivar los árboles sin preocuparme porque puedan verme y sospechar que no soy humana…
Y cuando llego a una cascada, sonrío.
Hace mucho que no salto, y si no llego al otro lado, me caeré al agua, lo que no me matará aunque puede que duela un poco. Así que sonriendo divertida, doy unos pasos hacia atrás durante unos cuantos metros más y comienzo a correr a una velocidad que si la mantuviera luego me dolerían todos los músculos. Entonces salto y por unos segundos, mientras estoy en el aire, entiendo perfectamente lo que Seth me dijo sobre lo de saltar desde sus acantilados.
Y entonces… toco el otro lado y me agacho para guardar el equilibrio mirando al otro lado para sonreír y seguir mi carrera.
Tenía la excusa perfecta para espiar a la niña y ver si era cierto lo que decía Arik sobre ambas y nuestras similitudes.
Así que cuando llego a la playa, veo que va a ser aún más fácil de lo que pensaba, porque allí, en la otra punta de la playa, veo a Jacob acercándose hacia mi cabaña con sus dos amigos Quil y Embry; así que me doy más prisa corriendo a un ritmo perfectamente humano y entro en casa para secarme el sudor, echarme desodorante y la crema protectora anti-brillos. De forma que cuando llegan a casa y llaman a la puerta, estoy lista.
"Adelante." Afirmo sentándome en la mesa.
"Buenos días." Me saludan entrando. "Hum… ¿huele a asado para desayunar?"
"Tenía un poco de carne para hacerme." Afirmo sonriéndo. "Así que he dejado haciendo el guiso cuando me he levantado dado que Arik no estaba en ningún lado. Y eso que le necesitaba, me gustaría ir al médico, pero… bueno, él me dijo que conocía a alguien en Seattle, así que…"
"Oh, yo conozco a otro más cerca." Afirma Jacob.
¿En serio iba a ser tan sencillo?
"¿Tú conoces a un médico?" Le pregunto.
"Sí, claro." Me dice. "Son unos amigos de familia. ¿Te acuerdas de Edward?"
"Edward… no, lo siento." Afirmo haciéndome la loca. "¿Se supone que tengo que conocerle?"
"Es el padre de la niña que conociste en aquella casa." Afirma Jacob.
"El marido de Bella, la preciosa mujer castaña…" Afirma Embry.
"¡Ah!" Les digo fingiendo recordarlo. "Ese hombre… no me dijo cómo se llamaba."
"Pues se llama Edward, su mujer Bella y la niña, Nessy." Me dice Jacob.
No era eso lo que había oído, sin embargo, no les digo que sé que no es así como se llama, al menos no diréctamente.
"¿Esa chica se llama como el monstruo de un lago?" Les digo extrañada. "¿Y aún no se ha cambiado el nombre?"
"No, no se llama así." Afirma Jacob divertido.
"Cómo que no, le pega más." Afirma Embry aún más divertido.
"Se llama Reneesme, pero le llamamos todos Nessy." Me explica Quil.
"A mí se os ocurre llamarme así y creo que os atiborro de algo fuerte y luego os prendo fuego." Afirmo divertida. "Pero no quería molestar a vuestros amigos."
"No es molestia." Afirma Jacob. "Además, este fin de semana está Carlisle por aquí porque sus padres estarán fuera el fin de semana."
"Ya veo." Le digo feliz por dentro.
Si era Carlisle quien me hacía el chequeo era mejor, y no tenía que estar todo el rato en tensión porque Edward podía verme la mente al menor despiste.
"Además, a Jacob le gusta visitarles." Me dice Embry para que el aludido le diera un codazo recriminatorio.
"Ya, pero… no, que no quiero molestar." Afirma. "Ahora tengo coche, iré a Port Angels y…"
"Qué dices, quita, quita." Me dice Jacob. "Si no es molestia. Además, así de paso probamos tu coche."
"Y me acompañáis los tres ¿no?" Les digo con ironía.
"No, los 4." Afirman señalando a la pared indicándome que venía alguien más.
"Seth…" Gimo entre dientes al olerle.
No podía creérmelo. Es que ni siquiera estaba alejado de mi casa un día entero.
Igual que no podía creerme que me molestara tanto que viniera. Porque no me molestaba porque no le tragara, al contrario. Me molestaba precisamente porque en el fondo, cuando olía su olor, cuando le oía cerca, algo dentro de mí se iluminaba.
Y eso era imposible.
No solo era imposible. Estaba mal, no podía ni debía ser. Éramos de especies enemigas. Yo tenía que espiarles y presentar un informe a los amos, no… fijarme en uno de ellos.
"¡Buenos días!" Afirma Seth entrando feliz por la puerta.
"Seth, avisa en casa, vamos a Forks a ver a los Cullen." Le dice Embry divertido.
"Por qué." Dice. "¿Ha pasado algo?. ¿Están todos bien?"
"Jacob dice que el tal Carlisle es un amigo suyo y yo había pensado ir al médico para que me echara un ojo a por qué me duele el estómago y las náuseas y demás." Le digo poniendo cara de que estaba peor de lo que estaba realmente. "Pero ya les he dicho que estoy esperando a Arik que me ha dicho que tiene un amigo que…"
"Pero… si estás mal podemos llevarte con Carlisle." Me dice preocupado. "Está cerca de aquí. Y… es un amigo, no te cobrará."
"No sé…" Le digo intentando hacerme un poco más la dura e indecisa.
"La sanidad aquí es cara." Me dice Quil. "Médico gratis es algo que no te va a ocurrir mucho."
Y de nuevo… se volvían a tragar el cebo con caña y todo.
"¿De verdad que no le va a importar?" Les pregunto poniendo cara de que me muero de ganas de ir pero que me extraña mucho que sea como dicen. "Es que me va a costar un poco conducir yo sola."
"Yo te puedo llevar." Afirma Seth levantando la mano. "Sé conducir, y sé el camino."
"Podemos ir los 5 en mi coche." Afirma Jacob.
"Mejor en el mío." Les digo. "Es… hay más espacio. Y voy a tener que ir a comprar medicinas."
Puestos a ir, deberíamos ir en cualquier otro que no fuera el mío, para evitar que lo asociaran a mí, sin embargo, el coche no era lo que un vampiro soliera usar y estaba bastante bien tuneado para que colara como un coche de segunda mano y lo hubieran ido cambiando piezas para mejorarlo un poco. Algo más a mi imagen, porque yo pasaba totalmente por humana. Y si era Seth que lo iba conduciendo, y llevábamos a tantos lobos dentro… cualquier rastro de olor mínimamente delatador por mi parte quedaría oculto, igual que estaba ya oculto por el hecho de pasar tanto tiempo rodeada por unos u otros chicos de la reserva.
"¿En serio puedes conducir?" Le pregunto fingiendo estar preocupada.
"Claro." Me dice sonriéndo complacido. "Fui la nota más alta de mi clase."
"Ten cuidado, no le hagas rayas." Le pido tendiéndole las llaves y luego quitándoselas hasta que asiente.
"Perdona." Me dice cuando me coge las llaves. "Pero tú eres la que conduce como una abuelita." Añade haciendo reír entre dientes al resto.
Como una abuelita… si supiera él que me encantaba correr a velocidades demenciales, ya fuera en coche, moto o a pie. El viento contra mi cara me hacía sentir viva. Pero ahora tenía que parecer perfectamente humana.
"Perdona, pero he leído que hay muchos conductores locos sueltos, y yo aprecio mi vida mucho." Afirmo.
"Venga, vamos y por el camino aviso a Carlisle." Afirma Jacob divertido.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Seth)
"Que pedazo de casa…" Dice Ann mientras aparcamos frente a la casa de los Cullen en el bosque. "¿Estáis seguros que es aquí?"
"Claro." Le decimos nosotros.
"Carlisle compró la casa para su familia hace un tiempo." Le digo. "Ya verás, te va a caer genial. Es realmente agradable."
"Es médico." Me dice Ann suavemente. "Los médicos siempre dan miedo ¿no?" Añade sonriéndo divertida.
"Este no." Niega Jacob. "De hecho ya verás cómo parece más un padre que un médico."
"Hum." Asiente ella poco convencida mientras vemos la puerta abrirse y salir corriendo a Nessy para saltarle encima a Jacob.
"Nessy, te hemos dicho muchas veces que no puedes correr así cuando haya gente." Le riñe Jacob suavemente.
"Madre mía, sí que es rápida." Dice Ann riéndose divertida.
"¡Me gusta correr!" Afirma Nessy divertida. "¡Ah, tú eres la chica del otro día! Me tienes que enseñar a hacer peinados con palitos."
"Otro día, Nessy." Le dice Carlisle sonriendo desde la puerta. "Hoy está un poco mala, viene a verme a mí."
"Ann, este es Carlisle, el… abuelo de Nessy." Le dice Jacob.
"Encantada, doctor. Yo soy Ann." Le dice ella sonriéndo y dándole la mano para retirarla al momento. "Perdón, es… estoy enferma, podría ser por algo que haya tocado."
"Vaya, no lo había visto así." Afirma Carlisle con algo próximo a diversión pero sin reírse. "Una observación muy acertada."
"Lo siento, es… debo parecer una auténtica borde." Dice ella poniéndose colorada.
"¡No, mujer!" Le dice ahora ya sí que riéndose suavemente para calmarse. "No, no. Ha sido algo realmente acertado. Y te agradezco el gesto, la verdad."
"Si resulta que solo es una simple indigestión prometo dar la mano tantas veces como quiera." Le dice ella sonriéndo un poco más calmada.
"Yo me apunto a eso." Afirmo divertido levantando un poco la mano.
"Ahora que lo pienso, os tengo que haber contagiado a todos." Afirma ella. "Me habéis tocado, dado la mano, os he tocado yo…"
"Que vivan los gérmenes." Afirma Embry bromeando.
"Chicos tenemos cerveza fresca." Nos dice Esme sonriéndo cuando entramos.
"Y nosotros dos vamos a ir a mi despacho." Añade Carlisle. "¿Vamos Ann?"
"Hum." Asiente para mirarnos. "Os veo luego."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Carlisle)
"Qué es exactamente lo que te pasa." Le pregunto a la chica morena que tengo frente a mí.
"Me duele el estómago, la cabeza a ratos… tengo arcadas." Me va diciendo mientras le indico que se eche en el diván para coger un estetoscopio. "Y a veces, la mayoría de veces, cuando intento comer algo me dan arcadas."
"¿Has tenido fiebre?" Le pregunto mirándole la garganta con un palito de madera para comprobar que la tiene irritada como si hubiera vomitado últimamente bastante y tiene algún rastro de sangre.
"Sí, hace unos días, pero ya no tengo." Me dice.
"Te veo la garganta irritada, y tal vez deberías dejar de comer cosas medio crudas, veo un trocito de carne medio cruda entre dos molares."
"Lo siento." Afirma tapándose la boca con la mano para tocarse los dientes buscando el trozo. "Me he limpiado bien, pero luego he vuelto a vomitar y ha sido cuando estaba fuera de casa ya."
"No pasa nada." Le digo divertido. "Si quieres puedo traerte un poco de agua."
"No, luego ya beberé un poco de agua." Me dice suavemente volviendo a echarse y cubriéndose los ojos.
"¿Estás bien?" Le pregunto.
"Me ha vuelto a dar un mareo." Afirma.
"¿Puedo hacer una pregunta?" Le digo.
"No, no estoy embarazada." Afirma. "Me hice el test con un predictor cuando me dieron la baja en el trabajo el último día que estaba allí. Pero preferiría que los chicos no se enteraran, es algo muy privado."
"Oh." Le digo sorprendido ante lo directa que había sido. "Vale, entonces… vamos a hacerte un par de análisis de sangre y de un par de cosas más."
"¿Puedo quedarme aquí tumbada de paso?"
"Claro." Afirmo. "Voy a coger un par de cosas aquí al lado. Y te traeré un vaso de agua."
Antes de que me de cuenta, veo que se incorpora con los carrillos hinchados y se tira contra la papelera para vomitar dentro.
"Lo siento, es…" Dice antes de volver a tener otra arcada.
"Tranquila." Le digo agachándome junto a ella para sujetarle el pelo hacia atrás evitando que se le manche y sujetándole la frente un poco.
No tiene fiebre, pero sí que tiene la frente un poco más caliente de lo normal.
"Voy a ponerte un termómetro para comprobar la temperatura." Le digo mientras la acompaño a que vuelva a echarse y que asienta a lo que le digo. "Vale… entonces, voy a coger las cosas y ahora vuelvo."
La verdad es que esa chica me parecía un poco curiosa. Además, tenía una capa de crema protectora que se identificaba por su olor y podía ver que además tenía algo de color porque le hacía una fina peliculilla de diferente textura que la piel, como una laca de uñas mate. Claro que por lo que había oído, era nórdica, así que seguramente con poco sol que hubiera podría quemarse, y las chicas también usaban maquillaje para realzar sus encantos.
Y cuando vuelvo con los materiales, me encuentro con que está mucho más calmada, y no está sola.
"Lo siento Seth, aún no hemos terminado." Le digo.
"Perdón, la había oído vomitar." Me dice. "Solo he venido a ver si estaba mejor."
"Gracias por preocuparte, Seth." Le dice ella suavemente. "Pero deberías salir fuera, aún no hemos acabado."
"Vale, entonces… esperaré fuera." Afirma mientras ella le da un vaso vacío que por falta de olor me dice que tenía agua antes.
"Veo que Seth y tú os lleváis muy bien." Le digo.
"Se preocupa demasiado por mí." Me dice encogiéndose de hombros y dejándome pinchar su brazo. "Esos chicos son bastante raros, por eso me caen bien."
"¿Raros?"
"Sí, claro." Asiente siseando cuando le clavo la aguja con problemas. "Como lo de sin conocernos de nada venir siempre a echarme un ojo. Oh, no les digas que lo sé." Afirma preocupada. "Me caen muy bien, no sé qué haría si no vinieran los más jóvenes con Seth a robarme las cervezas cuando vienen. Además, luego me las reponen siempre con garrafones."
Eso me hace sonreír. Es evidente que lleva un tiempo ya por la playa de la reserva, conoce a los chicos y sabe perfectamente distinguir a unos y otros. Habla de cada uno de forma que aún que no dijera el nombre, podríamos perfectamente saber de quién hablaba.
"Los chicos me han dicho que erais amigos." Me dice.
"Sí, claro." Asiento sonriendo y sacándole otra jeringuilla de sangre por si acaso. "Nuestros hijos y ellos son buenos amigos."
"Hijos… me custa creer que Edward sea hijo tuyo, es… pareces muy joven." Afirma suavemente.
"Son adoptados." Le digo sonriéndo al ver que es realmente inteligente. "Reneesme, la niña, es hija de mi hijo."
"Sí, de Edward y… ¿Bella?"
"Sí, Bella." Asiento. "Supongo que os conocéis ya."
"Sí, claro." Asiente sonriendo. "Hace unos cuantos días ya fuimos a que Edward atendiera a Seth de unas heridas. Y mientras esperábamos Leah, Jacob y yo fuera, estuvimos con Bella y ¿Reneesme has dicho?"
"Eso es." Afirmo para darme cuenta que si duda es porque probablemente haya oído llamarla por su alias. "Ah, igual la conoces más por su sobre nombre, la llaman Nessy."
"Eso es." Asiente sonriéndo. "Pero yo ya les he dicho que me parece un poco fuerte que la llamen así."
"Ah, a ella le gusta, sabe que es cariñosamente." Le digo devolviéndole la sonrisa mientras le aprieto un algodón mojado con alcohol contra el pinchazo. "Sujétalo fuerte. Voy a llevarlo a analizar y ahora vuelvo. ¿Quieres que llame a Seth?"
"No, no importa." Niega ella sentándose. "Creo que si puedo, saldré un poco con el resto."
"Claro, sin problema." Le digo sonriéndole. "Cógete a mí, será mejor que tengas cuidado porque te he sacado bastante sangre, considerando que ha costado un poco sacarte sangre."
"Sí, estoy… un poco mareada." Me dice asintiendo mientras salimos.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Ann)
"¿Seguro que estás bien?" Me pregunta Seth suavemente mientras jugamos al monopoly con la niña.
"Sí." Asiento suavemente. "Es que estoy un poco mareada."
Técnicamente no era del todo mentira. Estaba mareada, pero por el hambre que tenía. Me había visto en un espejo cuando la niña me había hecho unas trenzas francesas uniéndome el pelo en una especie de moño bajo que nunca había conseguido hacerme yo sola.
Estaba pálida y mis ojos estaban mate, sin brillo, el primer indicio que me indicaba que pronto tendría un hambre bastante acuciante y me sería bastante difícil ocultarlo.
Sin embargo, Carlisle me había sacado bastante sangre, probablemente en un poco no percibiría que era medio vampiro; el problema era que con la cantidad de sangre que me había sacado, se daría cuenta de que algo no iba bien con mi sangre.
"Me estoy mareando." Afirmo centrándome en el pequeño mareo que tenía y esforzándome por hacerlo más creíble y aumentar los efectos fingidos.
"¡Carlisle!" Grita Seth. "¡Carlisle, ayuda!"
Evidentemente, le cuesta menos de un segundo aparecer por la puerta de entrada al salón, y en su mano veo que hay instrumentos de análisis de sangre. Por suerte, tener amigos médicos en mi tierra era algo bueno para mí, estaba al corriente que la mezcla de un par de medicamentos diluídos en agua y tomados como si fuese una solución coloidal, bloqueaba los indicadores de mi mestizaje en sangre. El problema era que me mataba parte de la sangre y me la espesaba otro tanto. Lo que para alguien que no supiera qué había tomado, pasaría por una mera anemia. El problema es que además de eliminar los indicadores de mi doble naturaleza, también dejaba un par de residuos y eso, para un médico que supiera sobre análisis como parecía Carlisle, no pasaría inadvertido.
"Tranquila." Me dice Carlisle haciendo apartar al resto. "Dejarle que tome aire, Esme, abre la venta, por favor."
Mareos, el truco más viejo del mundo femenino. Servían igual para evitar eventos, atraer la atención como para librarte de tener que acostarte con alguien. Y en este caso, me servía para apartar a Carlisle de las muestras al menos durante un momento. El problema iba a ser darle el cambiazo o robarle las muestras. Pero para eso, ya tenía una pequeña ayuda. Claro que había planeado ya cómo hacerlas desaparecer, y la verdad es que era bastante sencillo.
En cuanto se descuidan, digo que voy al baño y, casualmente, me pierdo y acabo en el lugar donde huele a mi sangre por lo que doy el cambiazo a la sangre por sangre de otra persona que saco de mi mochila para llevarme la mía y correr al baño antes de que me descubran mientras noto cómo alguien entra en la misma sala que yo he dejado apenas medio segundo antes de ir a cerrarme en el baño para tirar de la cadena.
Cuando vuelvo, nada ha cambiado, todo está igual que cuando fui al baño y siguen jugando al mismo juego de mesa. Eso sí, levantan la cabeza para mirarme llegar y Seth me dedica una sonrísa como si hubiera estado preocupado y al verme se sintiera aliviado.
"Perdón, las necesidades… no esperan." Afirmo sonriendo suavemente.
"Yo les he dicho que estabas bien." Afirma Nessy sonriéndo. "Porque si estuvieras mal, lo hubiéramos notado."
"Vaya, eres una adolescente bastante inteligente." Le digo.
"Oye, que tú tampoco es que le pases tantos años." Me dice Jacob divertido.
Era cierto, yo no hacía tanto que había estado así. Debía llevarle sol años, probablemente cuando ella nació yo hacía nada que me había estancado, o estuviera a punto de hacerlo. A fin de cuentas, llevaba en el clan de los maestros menos de 5 años. Ella ahora aparentaba tener 13, tal vez, 14. Probablemente estuviera en los 5 años.
"Ya, pero cuando yo tenía su edad no era ni la mitad de seria que ella." Les digo. "De hecho que ni siquiera ahora."
"Pareces joven." Me dice Esme, la abuela de la criatura, con una sonrisa ámplia.
"Gracias." Afirmo sonriéndole. "Tengo 20 años."
La edad es algo que me suelen echar, realmente tenía solo 12 en edad de los hombres, hacía casi 5 que me había estancado. Y daba gracias a que eso hubiera sido antes de conocer a los maestros porque me tenían por mestiza pero no sabían gran cosa de mí antes de estancarme.
Era deprimente.
Y entonces, noto una caricia en el dorso de la mano y veo que Seth me ha hecho un roce apenas con el pulgar y realmente disimulado por lo que, igual de disimuladamente, le hago una presión en el brazo sonriéndole.
No puedo entenderlo, por más jarros de agua fría que le eche, el chico parece seguir ahí, calado, helado y lo que sea, pero ahí.
Su fidelidad es realmente impresionante, es como si diera igual lo que pasara, se mantuviera ahí cerca por si acaso. Siempre y pasara lo que pasara.
Y eso me pone todavía más triste.
¿Por qué lo que debería estar haciendo otra persona estaba haciéndolo Seth y en cambio lo que él debería estar haciendo era lo que Félix estaba haciendo?
"¿Te duele mucho?" Me pregunta Carlisle suavemente haciéndome reparar en que ha vuelto.
"No, es… estaba recordando algo y… no importa." Afirmo para sonreír. "¿Tengo algo raro en la sangre?"
"Ah, no." Niega. "Un poco de anemia, pero nada importante. Además, he visto… algo raro. Debería repetirte los análisis, pero considerando la anemia creo que lo mejor será dejarte regenerar un poco de sangre."
"Lo agradezco." Afirmo haciendo una inclinación de cabeza. "Estoy un poco mareada."
"Si quieres podemos llevarte a casa." Me ofrece Seth.
"No creo que a Jacob le haga mucha gracia." Le digo divertida viendo cómo parece buscar la excusa para hacerle quedar más tiempo. "Además, no me encuentro tan mal. Y aún le debo a la señorita una sesión de peluquería. Solo necesitamos modelos."
"¡A nosotros ni nos mires!" Me dicen los cuatro haciéndome reír.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Carlisle)
"Que pobre chica." Me dice Esme sonriendo en la cocina mientras nuestra nieta le enseña a hacerse a ella misma una trenza francesa. "Esos chicos la aprecian mucho. Y que esté enferma…"
"Ya, eso es algo que no tengo tan claro." Afirmo mirándoles para ver que no nos prestan atención. "Hay algo raro en su sangre."
"¿Algo que denote una enfermedad?" Me dice preocupada.
"No, no, al contrario." Niego. "Es precisamente la falta de todo tipo de indicadores de alguna infección, virus o cualquier cosa negativa lo que me preocupa. Ningún humano tiene una sangre así."
"Pero tú mismo se la has sacado." Me dice.
"Lo sé." Afirmo. "Pero aún así… me parece un poco extraño."
Era extraño exactamente por eso. Era un caso de libro de 0-, sin anticuerpos ni ningún tipo de indicador de enfermedades o infecciones.
Además de un rastro de algo que me parecía algo extraño de encontrar en sangre humana, pero que nunca encontraría en sangre de vampiro y menos de cambiaformas como los chicos.
"Ah, Ann." La llamo mientras sacamos el asado a la mesa para los invitados y Reneesme. "Me preguntaba si habías estado tomando alguna medicación. Ya sabes, para los vómitos y eso."
"Ah, sí." Asiente. "Los chicos me trajeron un par de cosas, pero me leí los prospectos y no vi que fuera peligros mezclarlas. Además, las dejé cuando vi que no me hacían efecto porque no quería aumentar la dosis sin prescripción médica apropiada."
Sí, definitivamente, había algo raro con ella, pero no tenía pruebas, solo sospechas.
¿Quién era realmente Ann?. ¿Por qué su sangre era tan extraña?
