Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Bueno, paso a dejar el antepenúltimo capítulo de la historia, ya les había dicho que no sabía cuantos saldrían y que posiblemente resultarían tres o cuatro máximo, así que es cierto, sólo el capítulo que sigue que es el final y el epílogo, muchas gracias por todo su apoyo, sus bonitos reviews, follows y favoritos, si encuentran algún error mientras leen avísenme, no he tenido tiempo de revisarlo y sé que es una enorme falta de respeto, pero espero me perdonen. Nos leemos el siguiente capítulo.


Capítulo 33: Visión a Futuro.

Dominique bajó de golpe la carta y observó a su novio, estaba sentado en el suelo de la estancia, con un montón de papeles, los cabellos platinos estaban alterados porque habían estado en la cama, y apenas se había dispuesto a trabajar, sus ojos grises se posaron en ella y su rostro serio y frustrado por el trabajo se convirtió en una mueca de preocupación.

— ¿Pasa algo malo, amor?

—No, es sólo que me han ofrecido un nuevo trabajo –sonrió.

—Pensé que te agradaba trabajar en San Mungo.

—Bueno, sí, me gusta, pero no todo en la vida es San Mungo ¿no crees?

—Supongo –se encogió de hombros –ya, dime ¿quién te ha propuesto trabajo?

—Tu padre –sonrió –dice que le encantaría contar con mis servicios para hacerme cargo de las lesiones y de supervisar a los jugadores y suplentes –chilló emocionada, pero el rostro de su novio se contrajo en una mueca de horror –si no quieres diré que no.

—No es eso, me encanta que te llamen para otro trabajo, que sea mi padre…

—Cierto, no pensé en eso –sus hombros cayeron ante la decepción.

—Es sólo que… acepta –sonrió y su novia lo observó confundida –no sé si está haciendo todo esto porque me quejé con él de lo malo de tus horarios, que estábamos pensando en tener un hijo, pero con ese mal horario, no podrías pasar mucho tiempo con él y conmigo, haciendo otros seis hijos más.

—Bobo –sonrió la rubia –pero si no estás seguro no aceptaré.

—No soy nadie para negarle al mundo del deporte a la mejor sanadora, además, después de cómo ayudaste a Audrey, posiblemente mi padre quedó satisfecho con tu desempeño como medimaga.

—Iré mañana a hablar con él –sonrió.

—De acuerdo, ahora ve a dormir, me quedaré aquí, trabajando.

—Falta un mes para ese examen Scor –musitó.

—Sí, y es el examen final del curso, y es difícil, siempre me quejé de mis profesores cuando estuve en Hogwarts y en la Academia, bueno, no sabía que tan difícil era planear esta mierda sin matar a alguien –sonrió.

—Eres un…

—Era un chiste, sólo que no podemos ponerle algo peligroso, pero tampoco sencillo, se me agotan las ideas, Ted tiene unas ideas brillantes, ya está terminando su planeación y yo sigo estancado y…

—Ven a la cama –sonrió.

—Dom, en serio…

—Ven a la cama, puedes pedirle a Teddy que unan sus exámenes, él aceptará.

—Amor, eso jamás se me hubiese ocurrido a mí solo –sonrió fascinado.

—Lo sé, por eso eres el hombre de la relación.

—Graciosa, le enviaré una lechuza de inmediato.

—Son las diez y media.

—No puede estar dormido…

—Yo no dije que estuviese dormido, posiblemente esté teniendo sexo salvaje con Lily y sabes que le enfada que lo interrumpas cuando está con Lily, y más si está en medio del sexo.

—La enviaré por la mañana.

—Buen chico.

oOo

Separó sus labios para soltar un leve gemido de placer cuando los labios del metamorfo bajaron por su columna vertebral, se mordió el labio inferior cuando la rodeó desde atrás, ascendiendo por su piel desnuda, hasta besar su cerviz, la erección estaba presente en la parte baja de su dorso, sus manos masajearon gradualmente sus senos mientras su boca se posaba en su barbilla, mordiendo suavemente.

—Te amo, Lily Luna Potter –murmuró en un agitado susurro.

—Te amo –echó su cabeza hacía atrás, golpeando con la clavícula del hombre y girándose a besarlo, provocando una sensación de confort en él, haciéndole sonreír, ni siquiera estaban teniendo sexo, sólo se estaban tocando uno al otro.

Lily se recostó sobre el pecho de su novio y observó la colección de imágenes que él le había puesto frente a la cama, se perdió en cada uno de esos bellos momentos que habían tenido juntos y los que vendrían, no le había mentido en eso de que tendrían muchas fotos de ellos juntos.

—Dime en qué piensas –pidió besando su mejilla.

Teddy estaba recostado sobre la cabecera de la cama, con la espalda de la chica recostada en sus pectorales, observaba las imágenes y sonreía con un brillo nostálgico y feliz en los ojos.

—Estoy recordando los momentos en que tomamos esas fotos –sonrió y sujetó las manos de Ted, ya que la rodeaba con sus brazos desde su posición.

—Me encantan esas fotos –admitió él –te ves hermosa.

—Creo que cuando seamos viejos, nuestros nietos podrán darse una ligera idea de cómo eran sus abuelos de jóvenes.

—Es bueno que no me dejaras tomarte fotos desnuda –bromeó el metamorfo –aunque sean mis nietos, no me gustaría que te viesen desnuda.

—Ni a mí –admitió riendo.

—Pero sin duda no me molestaría tener una colección privada de ti desnuda.

—Ni en tus sueños más salvajes, Lupin –contestó riendo –ni en tus sueños más salvajes pasará eso.

—Ya –suspiró.

La observó en silencio un rato más, mientras ella se quedaba dormida entre sus brazos, la estrujó un poco y se dejó llevar por el sueño.

No habían perdido la posición en la que durmieron, los brazos del hombre seguían alrededor de su cintura, lo observó, su respiración era acompasada, se levantó suavemente para no despertarlo, había estado trabajando mucho en los preparativos del último examen.

oOo

Luces tan sensual incluso dormido, que no quise despertarte, mereces más que nadie dormir; pero pensando en la propuesta de una colección privada de nuestra intimidad… he decidido que sólo bastará con que alimentes mis fantasías, en lugar de ser al revés, dejé el desayuno preparado para ti.

Ten un buen día, amor.

Lily L. Potter.

—Debería comenzar a dejarme notas poniendo mi apellido en su nombre –suspiró observando a las imágenes moverse frente a sus ojos, se alborotó los cabellos azules y los cambió a un tono neutral, pero últimamente sus habilidades le estaban fallando, no podía dejar el color azul, incluso cuando ella no estaba. Estaba perdiendo la cabeza por Lily.

Se duchó, no tenía clases temprano, así que pudo dormir más tranquilo y más tiempo, aunque no le agradaba perderse la vista matutina de su novia, lucía encantadora recién levantada.

Se vistió con flojera, aunque quisiera ir desnudo a la Academia para placer de su chica, no quería dar tremendo espectáculo, además tenía que ir a ver al director, y algo le decía que no lo querría ver de ese modo.

—Profesor Lupin –sonrió el hombre poniéndose de pie –tome asiento, por favor.

—Llámeme Ted o Teddy, no soy profesor –le recordó.

—Auror Lupin –corrigió el director –porque jamás se deja de ser Auror una vez que se es –admitió con una sonrisa.

—Scorpius le dijo que le ofreció dar mi clase el último mes.

—Así es, el señor Potter me tomó totalmente desprevenido respecto a solicitarme que le dé de baja sus clases para que pueda unirse al Departamento de nuevo.

—Sí, algo escuché de eso.

—Tengo que admitir que a pesar de ser una Academia y que deberíamos ser los superiores, no es así, no puedo ignorar las órdenes del jefe de Aurores, y menos si sus habilidades son tan requeridas.

—Mi su… padrino, está siendo extremista, hemos tenido una discrepancia y es su forma de buscar venganza –informó –lamento que afecte tanto la estabilidad de la Academia, director.

—Lo que ocurre, Auror –sonrió –es que el señor Potter arruina mis planes y los del consejo directivo –le extendió unos papeles que Teddy tomó con el ceño fruncido.

Se dedicó a leer por unos minutos y tuvo que volver a releer porque no comprendía lo que esos pergaminos mostraban, levantó la vista sorprendido observando al hombre con una sonrisa amigable en los labios, así que esos planes ya los tenían desde hacía cuatro meses.

—Todos estuvimos de acuerdo en ofrecerle esa plaza estable como profesor, sabemos muy bien que nos rechazará, por su repetidas quejas de ser catedrático, pero no podemos negar los pedidos de nuestros alumnos, y el hecho de que en efecto, ha sido uno de los mejores profesores que hemos tenido en años, ha logrado motivar a sus alumnos, hacer que quieran dar lo mejor de ellos, y son cualidades que no cualquiera tiene.

—Podrían ofrecerle esto a Scorpius –soltó observando el pergamino con la petición de unirse a la Academia.

—Usted debe tener una visión a futuro, señor Lupin –informó el anciano –es joven todavía, pero no puede entregar toda su vida al Departamento sin siquiera vivirla como debería, nosotros no ofrecemos los riesgos laborales ni la adrenalina de las misiones, pero ofrecemos una oportunidad de que sin duda verá crecer a sus hijos, peleará con su futura esposa por asuntos diferentes al no pasar tiempo con ella y sus hijos, dígame ¿qué abarca su visión a futuro?

—Ha cambiado mucho a lo largo del tiempo –admitió sorprendido.

—Lo dejaremos pensarlo, pero debe saber que la vida tiene más posibilidades y más opciones, no se enajene a una sola.

—Lo pensaré –sonrió.

Avanzó hasta su despacho, se dejó caer en su silla observando la foto de Lily sobre su escritorio, no había pensado jamás en la posibilidad de volverse un verdadero profesor, pero había estado pensando en la posibilidad de formalizar las cosas con Lily, proponerle matrimonio, casarse, tenerla por fin, y no podía si se quedaba en la Academia, tenía que aceptar volver al Departamento de Aurores con Harry.

—Guarden silencio –gruñó enfadado al ver a los alumnos perdiendo el tiempo.

Su vista fue a todos lados del aula, pero Lily no estaba, así que frunció aún más el ceño, ella jamás era impuntual.

— ¿Dónde está Potter? –gruñó.

—Se quedó con el profesor Carter –informó Jenny.

—Bien, prepárense para la clase –se giró para sentarse en lo que sus alumnos se alistaban para la clase de prácticas, eso le daría tiempo de tener a Lily a solas cinco minutos.

La chica entró agitada al salón, con la vista preocupada, se tranquilizó cuando lo vio relajado, suspiró aliviada y avanzó hasta él.

—Perdón la tardanza, pero el profesor Carter me distrajo dándome un sermón sobre que es malo superar la cantidad de palabras que fueron señaladas desde el inicio.

—Déjalo ser, cree que puede ser el único listillo.

—Bueno, ¿dónde están los demás? –elevó una ceja.

—Alistándose para la clase, Potter –sonrió.

—Vaya, el profesor no podrá cumplir su fantasía en ese caso –vio el escritorio.

oOo

Lily observó a su madre, estaba guardando su ropa en un sencillo baúl, seguía hablándole de cosas de trabajo, que no se fijó en el ceño fruncido de su hija.

—Mamá –la detuvo –esta ropa es la que usas normalmente ¿no es así?

—Sí ¿por qué? –frunció el ceño.

—Vas a ir a París con el señor Malfoy, por Merlín no puedes usar esto –le mostró unos pantalones de vestir, eran ajustados y bonitos.

—No tienen nada de malo.

—Exacto –sonrió –es el señor Malfoy el hombre del que has estado enamorada por años y te llevarás ropa tan… de trabajo.

—No eres nadie para criticarme, Lily –la reprendió –además, sólo iremos a trabajar.

—A París, claro, a trabajar, él quiere llevarte a la ciudad más romántica del mundo y piensas que sólo irán a trabajar –negó –eso no pasará, no mientras estés con él, te invitará a salir, te adulará y terminarán en la cama.

—No pasará, porque también yo estaré presente, Lily.

—Deberías cambiar la ropa que llevas un poco, ser más… la joven de hace veinte años y menos la mujer de Potter –se encogió de hombros –adoro a papá, pero ya no están juntos, sé más tú.

—Lily, eres la menos adecuada para decirlo.

—Ya lo sé, salir con Teddy me tomó más de lo que a cualquier persona normal le tomaría, sin embargo, ahora que sé lo que es estar con él, lo enamorada que estoy, jamás iría a pasar unos días a París con esto, no si quiero conquistarlo de nuevo, llevaría ropa que sé que a él le gusta, aunque a mí no.

—Te has vuelto toda una chica atrevida, Lily –sonrió su madre.

—Se trata de conquistar al amor de tu vida, no a cualquier mago, madre –sonrió –así que deberías llevar algo más… tú, y menos la reportera de Quidditch, es sólo un consejo.

—Ese es el problema, cariño, sólo somos amigos y así está bien.

—Él está enamorado de ti, podrá engañarse fingiendo que no, alegando todas y cada una de las excusas, que fuiste su primer amor y que sólo es la bonita fantasía de lo que fue, que lo suyo no estaba destinado, que el amor se terminó, lo que quieras, pero lo cierto es que jamás, ha dejado de pensar en ti, la forma en la que me mira pensando en ti, como sus ojos brillan cuando sale tu nombre en una conversación, te ama, y tú a él, ve a París y no vuelvas hasta que no esté completamente fuera de negación, ambos –completó a ver a su madre.

Ginny observó a su hija salir de su habitación, no podía creer en lo diferente que actuaba, ya no era la chica tímida, deprimida y acomplejada, ahora era una joven fuerte y con el autoestima en su nivel más alto, suspiró, porque aunque quisiera atribuirlo todo a la hermosa relación que tenía con Ted, él no era el único responsable de la actitud de su hija, sólo le faltaba admitir que lo de ella era el Quidditch, más no la Academia, suspiró, tenía que agradecer correctamente todo aquello, quería ignorarlo, pero no podía ignorar la felicidad de la pequeña pelirroja.

Draco Malfoy levantó la vista, sonrió cuando la cabellera pelirroja se giró hasta él, la vista chocolate lo escaneó por completo, le otorgó una mirada perversa acompañada de una pequeña mueca de superioridad, haciendo que Ginny rodara los ojos, él jamás cambiaría.

—Vas a acosarme ahora, Weasley, está bien que seamos personas solteras, pero, ten un poco de recato.

—Eres un descarado mujeriego, no creo ser la única persona que viene aquí mientras te estás vistiendo ¿o sí? –elevó una ceja.

—En realidad eres la única persona que se puede aparecer aquí, es lo único que no ha cambiado aquí a través de los años.

—Usé la chimenea –se sacudió el hollín de su ropa.

—Por qué no sabías si podías seguir apareciéndote, pero de tus ganas.

—Por supuesto –giró el rostro para toparse con una de las piezas de porcelana que ella le había regalado hacía años, con su primer pago que recibió de las Arpías, se acercó como hipnotizada –aún lo conservas.

—Es lo más valioso que hay aquí –admitió terminando de abotonarse la camisa azul claro que tenía puesta.

—Por favor, no digas tantas tonterías a la vez, me costó realmente poco y fue en un bazar muggle en Israel.

—Es lo único que me has regalado, tacaña –sonrió cuando Ginny lo observó sorprendida.

—Era joven, venía de una familia numerosa, quería gastar todo lo que pudiese mientras pudiese ¿es algún delito? –sonrió.

—Desde luego que no –se acercó a ella –pensé que no te volvería a ver hasta París, si es que te animabas a no dejarme plantado.

—Ya hice el baúl, pregúntale a Lily, de hecho está bastante inconforme con la ropa.

—Entonces es sensual y poco recatada, bien, la apruebo desde ahora.

—Deja esa actitud casanova ¿puedes? –Suspiró –me haces sentir incómoda sabiendo lo que sientes por otra mujer y hablándome de esa forma a mí.

—De acuerdo ¿a qué debo tu visita?

—Quería agradecerte lo que has hecho por Lily en todo este tiempo –admitió.

—No hice mucho, y posiblemente mis razones no fueron las correctas para ayudarla y lo sabes.

—Aun así la ayudaste, se ha vuelto una chica segura, divertida…

—Me recordaba a ti, y mientras la veía sonreír recordaba las veces que me sonreías a mí –admitió y se acercó a ella, para que anudara su corbata –con la necesidad de saber si era como tú –Ginny bajó el rostro –y al mismo tiempo luchando con la idea de que pudo ser mi hija, y puedo jurar que esa fantasía venía a tu cabeza cada que veías a mi hijo interactuar con tu hija.

—Claro que no –se burló divertida –y agradezco que te involucraras a tiempo antes de que esa bonita amistad se arruinara.

—Scorpius comprendió que no puede amar a tu hija de la manera que quiere, porque no es correspondido, así que en realidad sólo guardó sus sentimientos por ella, pero no estoy seguro de que no sufre al verla con Edward, sabiendo que ella lo ama a él, que duerme con él por las noches y todo esa mierda con la que nos gusta torturarnos no sólo a la hora de dormir.

—Se ve feliz con Dominique –admitió.

—Sí, es tan feliz con ella como nosotros con nuestros respectivos esposos –negó –pero no puedo obligar a tu hija a amar a mi hijo, y él lo sabe, al menos la tiene como yo te tengo a ti.

Ginny fue hasta la pequeña maleta que estaba a un lado de la chimenea, Draco negó y la observó serio por el hecho.

—Vas a regresarla –gruñó.

—Tú pediste el permiso para el hechizo, no yo, y he estado teniéndola en casa por mucho tiempo, creo que es momento de que la recuperes –sonrió.

—No quiero una maleta con un hechizo indetectable.

—Haz lo que quieras con ella, es tuya, no mía…

—Te la regalé, eso implica el hecho de que hice lo que quise con ella ¿no es cierto?

—Bueno, que harás si alguien te viene a preguntar por ella.

—Le diré que tengo un pedazo del alma de un mago tenebroso en ella y por lo tanto no puedo mostrarla.

—Te llevarán a Azkaban si dices eso –elevó una ceja.

—No me importa –me pediste que te regalara algo con un hechizo indetectable y lo hice, para demostrarte que no hay nada que no pudiese hacer por ti, por lo tanto, ayudé a tu hija en sus momentos frágiles, pensando en que eso te haría feliz, ya que no acudía a ti…

—Me hubiese gustado que fuese tu hija –admitió.

—Si Lily hubiese sido mi hija muchas cosas serían diferentes, por ejemplo yo no hubiese masacrado su autoestima como tu esposo lo hizo, al decirle que era poco para alguien tan brillante y perfecto como Lupin.

El rostro de la mujer cambió por completo, antes era tranquilo y relajado, pero el color abandonó su rostro, haciendo que se pusiera más pálida.

—Debí suponer que tendría a Lily amedrentada para que no te dijera nada de como llevó a Andrómeda Tonks a su trabajo para exigirle que se alejara de su nieto porque era muy poca cosa para él.

—Maldito hijo de…

—Tranquilízate –pidió.

— ¡Por qué! –Le reprochó enfurecida –por qué rayos no me lo dijiste, Draco…

—Pensé que tu hija lo haría, en mi brillante idiotez, pensé que lo sabías.

—Esto no se quedará así –lo señaló enfadada –sé que tu vida es diferente y que amas a otra mujer, pero pensé que había algo fuerte entre nosotros, me ocultaste algo tan serio, Draco…

—No vas a matarlo –la sujetó de las mejillas, la observó serio y su voz fue una orden –merece un gran castigo, pero no puedes matarlo, piensa en Lily.

—Todo es mi culpa –intentó alejarse –hice de Lily un ser indefenso y no me alcanzará el tiempo para reponerle eso.

—No ha sido tu culpa, ella es como él…

—No lo entiendes –lo empujó –no fue el mejor de los momentos cuando me embaracé de Lily, estaba deprimida y todo el tiempo pensando en que lo mejor que podía pasarme era morirme.

—Ginny –la observó incrédulo –eres la mujer más fuerte que conozco, no puedo creer que eso pasara por tu mente.

—Pues pasó, durante nueve meses cruzó por mi mente terminar conmigo y mi hija –se encogió de hombros –todo eso debió afectarle, es mi culpa, no de Harry.

—Él es un mal padre y no puedes negar eso, bien, cruzó por tu mente, y posiblemente cruzó por la mente de tu hija en un momento, pero las dos demostraron que son más fuertes de lo que el mundo piensa, de lo que ustedes piensan –enredó sus brazos alrededor de ella y dejó que sus vías respiratorias se llenaran de ese delicioso aroma a frutos rojos que siempre había sido tan característico de ella.

—Debiste decírmelo –lloriqueó e intentó alejarse.

—No te alejes –pidió –siempre lo haces, siempre me alejas de ti como si…

—Arruinaré tu cara camisa –se excusó.

—Siempre lo haces ¿no? Interrumpirme cuando sabes que te diré lo mucho que significas para mí.

—Es algo que no quiero saber, que no me importa que lo digas.

— ¿Por qué no? –la observó.

—Porque tú amas a Audrey McLaggen, y quieres aferrarte a lo que no pasó.

—Sí, amo a Audrey –admitió –me ha hecho sentir algo que había olvidado, despertó ese sentimiento de necesidad, de sentir algo mío, de aferrarme a algo o alguien y tomé a la primera chica desprotegida que vi, y era ella, amo a Audrey McLaggen, pero no tanto como te amo a ti, Ginevra.

—Deberías esperar…

—No –soltó reacio –haré lo que Audrey me pidió, le daré ese año y cumpliré con la regla implícita, voy a estar contigo así no me quieras cerca.

Volvió a invadir su espacio personal de la pelirroja, logrando que la electricidad recorriera su cuerpo haciendo que su corazón latiera más rápido, Audrey podría lograr todo en él, menos hacer que su corazón estuviese latiendo así de rápido, eso era sólo algo que Ginny Weasley podía lograr, la sujetó de la nuca y sus labios estuvieron igual de cerca que la otra noche en Budapest.

—Si quieres convencerme de que no te amo, aceptarás estar conmigo –musitó –vamos a darnos esa oportunidad y comprobar de una vez por todas si estamos o no hechos el uno para el otro.

No esperó a más, no quería que se escabullera de nuevo como aquella noche, sus labios chocaron en un beso apasionado, habían pasado años desde la última vez que sus bocas habían estado en contacto como ese, pero la sensación era la misma, él no podía describirla, todo ese tiempo pensó en una forma y no podía, no era pasión ni lujuria, sabía que la deseaba, a un grado tan exagerado que no podía explicarse, la deseaba de tantas maneras que no podía entenderlo.

—No puedes negarnos la oportunidad de estar juntos de nuevo –murmuró pegando su rostro al pecho de la mujer –no puedes negar el hecho de que nos amamos.

oOo

Lily observó a su jefe, tenía el cabello alborotado y la corbata mal puesta, clara señal de que había estado teniendo una noche muy loca, no dijo nada a pesar de que le molestaba, lo quería con su madre, no con otra mujer.

—Señor Malfoy, sé que no me interesa su vida sexual, pero le diré una cosa, mi madre está enamorada de usted, y según por lo que tengo entendido, usted en un momento lo estuvo…

—No sigas –la detuvo.

—Quiero muchas cosas en mi vida, y una de ellas es que mi madre sea feliz, por lo tanto, sé que su felicidad es usted y…

—Tu madre y yo estamos saliendo –le informó con el ceño fruncido –es la única mujer descarada en el mundo que se atrevería a enviarme así a la oficina –elevó una ceja platinada –porque claramente pensé que tendríamos sexo salvaje pero al final decidió que se me haría tarde para la oficina –gruñó.

—Me encanta saberlo –admitió con una sonrisa enorme –creo que son el uno para el otro.

—Me alegra saber que al menos alguien en tu familia lo aprueba.

—El resto de mi familia no saben lo increíble que es usted –admitió dejando los pergaminos en su escritorio.

—Lily, ya tengo a tu madre conmigo, y eso hace que adelante mis planes para dejar la empresa –admitió –y no hay nadie en quien confíe más que en ti, antes de retirarme quisiera dejar a las Arpías de Holyhead en tus manos al igual que los Chudley Cannons.

—Pensé que Audrey se encargaría de…

—Las cosas con ella son complicadas ahora.

—Sé a qué se refiere –admitió –no se preocupe, las cosas mejoraran dentro de poco, está feliz en este momento, usted también…

—Hablaste con ella.

—Teddy y yo hemos ido a verla hace poco –se encogió de hombros –iremos a la fiesta que organiza en dos semanas –admitió.

—Como sea, ya sea que ella vuelva o no, te quiero a ti enfrente de esta empresa, Lily –la pelirroja ocultó la sonrisa de satisfacción –tienes que tener una visión mejor del futuro ¿la tienes?

—Quiero mi futuro junto a Teddy –afirmó.

Era la primera vez en su vida que veía las cosas a futuro, sabía lo que realmente quería, podía vacilar en todo, menos en el futuro que quería compartir con Teddy.

—Bien, es bueno, y si ambos son Aurores ¿cada cuánto se verían? –Lily separó los labios pero no pudo responder, era una clase de examen para el cuál no había estudiado aun.

—Bueno…

—Si tu padre sigue con la estúpida idea de que no eres suficiente, tú irás a un escuadrón diferente y se verán cada seis meses, cada año, porque no coincidirán –informó –tendrías veinte, el treinta –admitió encogiéndose de hombros –para ti no hay problema, eres joven, él no ¿no ha llegado a ese momento en su vida que quiere hijos? Porque todos llegamos a ese momento, siempre queremos de alguien que continúe con nuestro apellido –elevó una ceja –pero tú estarás lejos, el buscará otra, porque la misma necesidad, te hará a ti refugiarte en brazos de otro –Lily negó –dime ¿no has cerrado los ojos y has imaginado a Ted Lupin sosteniendo un pequeño lobo entre sus manos? Sujetándote mientras es el lobo metamorfo más feliz cuando le digas que serán padres por primera vez, eso no pasará de una visión tuya si sigues pensando que tu camino es ser Auror –se puso de pie –puedes ser exitosa y tener todo lo que quieras en el mundo, pero no si sigues en esa insistencia, llegará el momento en que tu carrera te consuma, y a él, y el hermoso recuerdo de su relación se quede en viejas fotos, lo veas con otra familia y te descubras a ti misma en los brazos de alguien que no te provoca lo mismo que él.

Lily observó a otro lado y contuvo las lágrimas, sabía que su jefe le decía eso porque deseaba lo mejor para ella y para su empresa, pero, no podía evitar sentir un fuerte dolor en el pecho al imaginar que sus sueños podrían no materializarse. Porque quería ser Auror, más que nada en el mundo.

—Más que a Edward –musitó su jefe que se había vuelto a sentar –es interesante.

—Amo a Teddy sobre todo en el mundo…

—No sobre tu sueño de ser Auror –se burló.

—Es mi sueño, si él me amara no me pediría que abandonara mis sueños.

—Él no lo está pidiendo, yo lo estoy planteando en una suposición –sonrió –piénsalo bien, Lily, pero no lo pienses por mí, por tu madre, tu padre, tus hermanos o por Edward, piénsalo realmente para ti, que es lo que quieres, que es lo que esperas, que te haría feliz.

—Tener a Teddy junto a mí –admitió –siendo Aurores…

—No me lo digas, no quiero ver como tu boca escupe mentiras mientras tus ojos son obligados a mirar a otro lado para ser silenciados.

—Es bastante cruel –soltó dolida.

—Soy realista, te quiero, de una forma muy retorcida y cruel, pero te quiero, y no quiero que sigas el camino que no te llevará a ser feliz, te lo digo yo, que tuve que elegir entre ser como papá o ser como mamá, ustedes piensan que tienen el mismo destino miserable y ruin que nosotros, pero no es cierto, tienen una gama de posibilidades abiertas para ser felices, pero siguen caminos que no deberían ser viables para ustedes.

—Sigue siendo ser como papá y mamá para mí –le recordó.

—Tu madre era feliz volando, verla era tan hermoso porque le apasionaba, esas lechuzas viejas y locas son tu mundo, tu pasión, es hermoso ver como trabajas con ellas, por eso no te he movido de ahí, pero admitamos que tus ojos se posaron en la oficina de Audrey desde hace días atrás, sabes que quieres esa oficina, pero te da miedo admitir, que eres mejor de lo que todos pensamos que eres, te da miedo ser lo que eres y como eres, una chica linda y fabulosa.