Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Bueno, primero que nada tengo que pedir mil disculpas, sé que dije que este sería el capítulo final, pero salió bastante largo, así que he decidido separarlo en dos partes, espero que esta parte siga siendo de su agrado, muchas gracias por sus reviews, sus follows y sus favoritos, nos leemos el viernes con la segunda parte del capítulo.


Capítulo 34: Prueba Final Pt 1.

Teddy sonrió al verla llegar, sin embargo su rostro se contrajo un poco al ver su mala cara, Lily Luna Potter jamás llegaba de mal humor de su trabajo, era más fácil que se saltara alguna clase de la Academia que su trabajo, y la última vez que había hablado con Jarvis le había dicho lo mucho que Lily odiaba la Academia, todos parecían estar de acuerdo en que ese mundo no era para Lily, y él, había descubierto que sus malas habilidades era porque secretamente no intentaba mejorar, sólo iba para mantener las apariencias de que era su sueño dorado.

—Te ves bastante enfadada –se cruzó de brazos.

—Ahora no quiero chistes sarcásticos –pidió y fue hasta la habitación, dejándolo de pie junto a la mesa.

Bien, era más que estar enfadada, suponía que Draco Malfoy había hecho o dicho algo para enfadarla en ese grado, posiblemente seguía molestándola con que se volviera contratista, jugó con la sortija en la bolsa de sus pantalones, si seguía de ese humor, no iba a poder proponerle matrimonio esa noche.

—Lily, cariño, hoy es día de los abuelos Weasley ¿recuerdas? –entró con una sonrisa pero la chica le dio la espalda.

—El abuelo le pidió a la abuela ir fuera a cenar, como en los viejos tiempos, así que me envió una lechuza disculpándose por no estar.

—Bien, ¿puedo saber qué es lo que te ocurre?

—Posiblemente renuncie a mi empleo –informó sin inmutarse –necesito prestar más tiempo a la Academia y ese empleo no me lo permite.

—Creí que lo querías para sentirte independiente, no porque te gustara.

—Puedo ser independiente ahora –se acomodó –ahora déjame dormir.

—Un viejo amigo de Hogwarts regresó al país, pensé que querrías venir.

—Diviértete –musitó.

Su cabello se volvió purpura sin quererlo, y no pudo quitarse ese color, por más que lo intentó, se acomodó en el incómodo sofá y se quedó dormido, si Lily estaba tan de mal humor incluso para verlo, no iba a incomodarla con su presencia.

Lily observó sobre su hombro el lado vacío de Teddy, había descargado sus frustraciones con él, cuando era quien menos culpa tenía de todos sus predicamentos mentales, pero tal vez estaba así por su culpa, por ser el hombre de su vida, posiblemente si le amara menos, podría no importarle seguir por ese camino, se observó las piernas desnudas y las lágrimas cayeron en su piel, tenía que dejar de ser menos egoísta, esa pequeña siesta le había servido para soñarse a sí misma en un futuro no tan distante con un pequeño niño de tres años cambiando su cabello de un tono a otro, mientras lo sujetaba de la mano le decía "mamá" y se alejaba corriendo, desapareciendo en la nada, para volverse una visión de ese mismo niño arrojándose a los brazos de otra bruja, siendo besado y mimado, no le había dicho mamá a ella, sino a esa bruja, y ver a Teddy perder el brillo en sus ojos cuando la vio a ella, había dolido, era un sueño, lo sabía, pero no quería que eso se volviera real, no quería perder a Teddy, y escuchar a ese pequeño decir la palabra mamá, había hecho que su vientre reclamara engendrar un hijo de ese metamorfo, y no sólo su vientre, toda ella lo deseaba, se cubrió el rostro y suspiró.

Teddy entró por la mañana ya duchado, por mucho que no quisiera molestarla, tenía que entrar a vestirse para la Academia, la observó de reojo y se detuvo, su cabello se volvió rosa chicle, la pelirroja estaba sentada a la orilla de la cama, en pantaletas y una delgada blusa que le permitía saber que no tenía sostén, se golpeó a si mismo mentalmente ¿podría ser que le había esperado así toda la noche? Se le secó la garganta sólo de imaginarla así, esperando por él buscando solucionar sus problemas, el cabello le cubría el rostro, ya no era tan largo como antes, ahora llegaba un poco más debajo de su hombro.

Se levantó sin observarlo y fue a la ducha, suspiró abatido y sin poder evitarlo, su puño se estrelló fuertemente contra la pared, tan fuerte, que sus nudillos sangraron de inmediato, no conforme con ello estrelló su otra mano, fue hasta el baño, para verla debajo de la regadera, con la vista en el techo y el agua cayendo en su pecho.

Rodeó su cintura desde atrás y cerró la llave para girarla hasta él, la mujer lo observó, posiblemente tenía la idea de que él había hecho algo mal, y eso la enfadó un grado más con ella misma, así que lo alejó.

—Disculpa que…

—No te esperé así –le informó, lo cierto era que había pasado la noche en esa posición, pero no esperando por él, porque sabía que no llegaría, sólo para evitar molestarla, y eso la hacía amarlo y odiarlo al mismo momento, amarlo porque era sin duda un hombre perfecto, y odiarlo por ser tan considerado cuando él no tenía la culpa de nada de lo que pasaba.

—En algún momento tenemos que solucionarlo, Lily –informó enfadado, ahí estaba, lo quería molesto, furioso con ella.

—Pero no será hoy –informó saliendo de la ducha.

Teddy suspiró, intentando controlar su furia, pero no siempre controlaba su mal temperamento, así que su puño derecho rompió la baldosa de la ducha, haciendo que la piel de sus nudillos se reventara y comenzara a sangrar.

Lily lo observó cambiarse de manera fúrica, su cabello normalmente azul estaba purpura, ni siquiera iba de un tono a otro, su vista se enfocó en la sangre de su mano, pero sólo se mordió la lengua, no quería empeorar las cosas, si sabía que la causa de ese mal humor era ella.

—Te veré en clases –informó en un tono enfadado.

—Yo no…

—Como quieras.

Salió de la habitación dejando la puerta abierta, terminó de ponerse el sujetador, el enfado ni siquiera le permitió ver que la parte superior de su cuerpo seguía desnuda.

Sintió los labios violentos de Teddy sobre los de ella, mientras la pegaba a su cuerpo, no lo había visto volver, pero ahí estaba, frente a ella, besándola de forma desesperada, podía sentir la ira del metamorfo fluir en sus venas, por la forma en que la sujetaba, la besaba, todo en él indicaba furia.

—Joder, Lily –gruñó observándola directamente a los ojos –puedes matarme, lo prefiero a esa actitud fría y distante, no sé qué hice, pero…

Los labios de ella se pegaron a los de él, de forma suave, lo atrajo más a su cuerpo y cayeron a la cama, la mujer le enredó las piernas en las caderas, mientras tiraba de la playera negra ceñida al cuerpo de su novio; que se dejó desvestir, no es como si Ted Lupin fuese muy resistente a tener intimidad con ella, podía apostar que si a mitad de la clase lo besaba, se olvidaría de que alguien más los observa.

—Te amo, Edward Lupin –musitó agitada –con toda mi alma, con todo mi ser –las lágrimas cayeron por sus cienes.

— ¿Qué es lo que ocurre, amor? –limpió sus lágrimas.

—No quiero perderte por mi estupidez, eso pasa –se refugió en los brazos de Lupin, el lugar que siempre la hacía sentir segura.

—Malfoy te dijo algo.

—No, abogó a tu favor, de hecho, tal vez por eso me siento traicionada, tú lo odias, y aun así te defiende.

oOo

Lily corrió tan rápido como pudo para evitar que el hechizo la golpeara, y funcionó, el hechizo aturdidor golpeó una roca, se asomó para descubrir la ubicación de sus atacantes y sintió la punta de una varita en su espalda.

—Tira tu varita, pequeña zorra –se burló Jenny Smith.

La pelirroja hizo lo que le pidió la mujer y sintió las uñas rasguñarle el rostro, el ardor se disparó de inmediato y sintió el calor de su sangre manchar la pálida mejilla.

—Espero que no vayas de llorona con el profesor Lupin –soltó.

—Sólo espero que estés vacunada contra la rabia, perra –respondió, Dominique y James habían estado enseñándole como contestarle a Jenny Smith, y creo que funcionó, porque el insulto acompañado de una bofetada la descolocaron por un largo segundo.

Agradeció ya no tener el cabello tan largo cuando Smith la jaló, empezando a pelear con ella, no es como si el entrenamiento funcionara bastante bien, por el contrario, pelear físicamente era casi nuevo para ella.

Teddy se giró cuando sus alumnos contuvieron un grito y la emoción en sus rostros se perdió cuando frunció el ceño, Lily y Jenny rodaron a través de una pequeña pendiente que había en el campo de batalla, cuando se detuvieron a unos metros de él, su novia estaba debajo de la otra mujer, y aunque le hubiese podido parecer sexy, la pelirroja se cubría el rostro lo mejor que podía ante los golpes de la enfurruñada hembra.

—Espero que eso te ubique en tu lugar –gritó enfurecida –eres una idiota inútil y jamás podrás ser alguien en la vida, no importa que Harry Potter sea tu padre ¿lo escuchas?

Jack Goyle la jaló de inmediato, incluso antes que Teddy, sujetándola de la cintura para evitar que se le fuera encima de nuevo.

—Haznos un favor a todos y lárgate de la Academia, maldita fracasada –pataleó.

—Ya basta –gruñó Teddy y una de las patadas de la alterada mujer lo golpeó en el pecho –Lily ¿estás bien? –la pegó a él cuando estuvo de pie.

La postura no pasó tan desapercibida para el grupo, el temible profesor Lupin tenía una mirada asesina, y tenía a la pelirroja muy cerca de él, un macho protegiendo a su hembra.

—No importa cuánto te revuelques con ellos, no podrás robar su talento –se burló Jenny y se alejó de Goyle, saliendo de la clase.

—Todos vuelvan a trabajar, Goyle, estás a cargo.

Salió del aula para seguir a su alumna y darle un maldito ultimátum, no le importaba nada, estaban a pocos días del examen final, y si lo corrían por ser tan brusco con una alumna, no iba a importarle mucho, no iba a permitir que alguien tratara así a su novia.

oOo

La mirada de Teddy seguía siendo felina, la observaba atentamente, seguía seria y desaprobaba lo que le había hecho a la baldosa del apartamento, pero no decía nada, él había dicho a la abuela Molly que había sido en una clase, así que no podía reprenderlo ahora.

—Basta –ordenó –Teddy, basta –gruñó, pero la mano libre del metamorfo seguía moviéndose entre los suaves muslos de su novia.

—Ya he dicho que amo que uses faldas ¿cierto? –sonrió de lado al ver el rubor en sus mejillas, tantos meses saliendo y seguía cohibiéndose ante sus palabras –ese rubor deberías guardarlo para cuando estés acalorada y sudorosa –movió sus dedos hasta la zona más íntima de la chica –mientras me tienes dentro.

—Ya terminaste de curar su mano ¿cierto cariño? –indagó Molly.

—Sí –tragó saliva, la mano de su novio había huido de ella pero aun así la acarició, dándole una pequeña oleada de placer, aumentando el deseo de subirse a horcajadas en él y suplicarle que la tomara.

—Bien, ayúdame a preparar la mesa –sonrió encantadora.

—Perfecto –le guiñó un ojo a su novio y se alejó.

Molly Weasley ya tenía todo listo en el comedor, cerró la puerta y le sonrió.

—Te veo un poco feliz ¿algo que decir? –sonrió.

—Bueno, creo que soy la mujer más feliz sobre la tierra por tenerlo a él conmigo –suspiró –pero no lo sé, abuela –suspiró.

—Bueno, nunca había visto a alguien tan enamorado –admitió –cuando Nymphadora se enamoró de Remus, las cosas fueron complicadas al inicio, cariño, pero al verlos juntos, creo que me remonto a esos años, la forma en que tiene colores específicos para ti –le sonrió –el hecho de que su cabellera sea azul todo el tiempo, o que se vuelva purpura cuando se enoja contigo… son cosas que no se olvidan, el hecho de que seas la mujer de él, te ama, lo amas ¿Qué es lo que no sabes?

—Él quiere que tengamos un hijo, pero… no sé si estoy preparada para eso.

—Yo no sabía si estaba lista para tener un hijo y tuve siete, incluso cuando nació Ginny dudaba si realmente sería buena madre, es algo de lo que jamás se está segura cariño, uno no es bueno ni malo, simplemente siempre trata de hacer lo mejor respecto a ustedes.

—Pero si tengo un hijo con él ahora, después…

—Hablé con Jarvis hace unas noches –admitió la mujer mayor –cariño, creo que tu luz sólo te ha encandilado a ti, querías brillar aquella noche que no sabías que hacer respecto al empleo que Scorpius te consiguió, ahora brillas en casi todo tu esplendor, y no es por la Academia, deja de hacerte tonta a ti misma y admite que has descubierto un mundo que te apasiona, te gusta ver los hilos que mueven al Quidditch, lo has visto de otro modo, un mundo detrás de lo superficial.

—Bueno sí, pero…

—No cometas los errores que cometieron tus padres, parte desde la cima de la felicidad, sé consiente que en algún momento tendrás que descender, pero no porque la virtud se te terminó, y la juventud se esfumo, sino porque quieres volver a esa raíz ¿qué es lo que quieres al ir descendiendo?

—No sé a qué te refieres.

—Digamos que ser Auror no es la cima de tu vida y mucho menos de tu felicidad, cuando seas igual de vieja que yo, no tendrás nada que te haga sentir bien, feliz y estarás sola, con una familia que te guardará rencores por poner primero a tu trabajo que a ellos, ahora, piensa en ese puesto de contratista como la verdadera cima de la montaña, tendrás tiempo para Edward, tendrás tiempo para ti, para tu relación y para tus hijos, tendrás que estresarte y ser infeliz un tiempo, pero no toda la vida.

—Así que mi destino es el Quidditch –se burló.

—Es el lugar donde más brillas, porque te gusta, te apasiona y entregas más de ti, que en el otro camino que se supone que deberías disfrutar y amar.

—Ya –admitió.

—Sobre los hijos, déjalo al azar, como tu abuelo y yo –sonrió –Victoire jamás se cuidó con Teddy pero en su destino no estaba engendrar un hijo de él, deja de truncar al futuro por el miedo y deja que pase, ya son una pareja oficial, feliz, un hijo de ustedes es algo que quiero ver.

—Le pondré Arthur –sonrió y las lágrimas rodaron por las mejillas de la chica –mi primer hijo con Teddy se llamará Arthur.

—Es un nombre tan hermoso –admitió la abuela –nadie quiso tanto al abuelo como para nombrar a su hijo como él.

—Yo los adoro a los dos –la abrazó –los amo a ti y al abuelo, no lo duden nunca.

— ¡Llegamos! –Gritó James desde la sala –Louis y yo nos encontramos en un restaurante y pensamos en venir a comer la mejor comida del país ¿no te molesta abuela? –entró y se unió al abrazo.

—Por supuesto que no me molesta, aquí siempre hay comida suficiente para un ejército –sonrió la mujer encantada.

—Gracias –sonrió Lily y su hermano negó, restándole importancia.

La cena fue entretenida, Dominique, Scorpius y Albus se unieron a la cena, los abuelos tenían ese brillo de felicidad en sus ojos, haciendo que el corazón de Lily latiera emocionado, había logrado tener a cuatro nietos en el mismo lugar al mismo tiempo, haciendo a sus abuelos felices, así que miró a su novio que bromeaba con James y Dominique, y reía completamente feliz, sabía que un hijo no sólo los haría felices a los dos, sino que a más personas, y sus mejillas se encendieron ante la mirada feliz del metamorfo. Le daría un hijo.

oOo

Lily estaba sentada al frente, observando lo sensual que se veía su novio, con el cabello negro azulado, porque no podía mantenerlo completamente de un tono diferente a menos que fuera azul eléctrico.

Avanzó de un lado en el aula, hablando de técnicas que ayudaban a infiltrarse bastante bien en campos abiertos, los hechizos que mejor iban en esos casos.

—Este examen es peculiarmente especial y peligroso –advirtió Teddy y observó a la pelirroja.

—Así que hablaba en serio cuando dijo que lo terrorífico lo dejaría para el último examen –enarco una ceja Goyle.

—Así es, cuando la mayoría de ustedes escucha ir de misión, piensa que iremos a lugares desolados y tenebrosos o a villas mágicas y no siempre es así, otras veces, tenemos que rodearnos y convivir con los muggles –observó a su clase hacer cara de disgusto –es nuestra obligación y deber cuidar de nuestra comunidad ¿no es así? Y cuándo estamos en el mundo muggle es más complicado mantener el anonimato, los muggles son peligrosos.

—No pueden ser mejores que nosotros –se burló Jack.

—Cierto Goyle, ellos no pueden usar magia, cuando estás en una batalla con otro mago, sabes que lo más peligroso que puedes recibir de tu oponente es la maldición asesina. Pero ¿qué es lo peor que un muggle puede hacer en una batalla?

—No lo sé –admitió enfadado.

—Está prueba no es tan extrema pero sí peligrosa, por lo tanto vendrá ayuda del Ministerio, quiero que ustedes se unan al lugar por separado y no por equipo, es una prueba que inicia como individual, pero el profesor Malfoy ha dicho que se complementará en equipo.

—No entiendo, tendremos dos exámenes al mismo tiempo –se quejó Stuart.

—No exactamente, ya lo he dicho, llegarán al lugar ustedes mismos, harán mi examen que consta de una hora, y después de eso, se desbloqueará el siguiente, para que se termine la siguiente hora con la prueba del profesor Malfoy, será en equipo, pero no menos estresante y ligera, tienen que recordar todas las técnicas de infiltración y recuerden –los detuvo cuando todos se pusieron de pie dispuestos a irse –no todo será lo que parece ¿bien? –juntó sus manos en ocasionando un sonido fuerte –suerte, porque la necesitarán.

Lily se dirigió a su trabajo, aun pensativa, les faltaba una semana para el examen final, pero Teddy y Scor ya habían comenzado a dar pequeños detalles de la protección y qué tan difícil sería.

Tomó la carta de Witch Weekly y negó con una sonrisa, comenzaban de nuevo a pedirle una entrevista, se acercaba fin de año escolar y querían los detalles de cómo estaba y sus planes para el siguiente año.

Terminó sus pendientes y fue hasta el apartamento, Teddy guardó automáticamente sus cosas, se había negado a darle detalles del examen, pero secretamente le decía que debería estar bastante atenta, que posiblemente pueda distinguir a alguien entre la multitud.

Lo besó efusivamente al saberse en la privacidad de su apartamento, el chico hizo hacia atrás su cabello y beso delicadamente su cuello.

—Necesito que hablemos de forma sería, Lily.

— ¿Es muy malo?

—Quiero que dejes la Academia de Aurores.

— ¿Te has vuelto loco? –se alejó ofendida.

—Los dos sabemos que odias la Academia y que sigues ahí por comprobar que puedes terminar los tres años.

—Eso no es verdad –frunció el ceño –y aunque lo fuera, no puedo creer que...

—Me ofrecieron una plaza fija de profesor –le informó y ella sonrió –en estos meses aprendí a respetar y admirar la profesión –se encogió de hombros –y ya he seguido los pasos de mi padre en más de un aspecto –la sonrisa de Lily se ensanchó –pero no pienso aceptar ser profesor si sigues en la Academia.

— ¿Por qué no?

—Te amo, Lily, y quiero estar contigo de una forma oficial, y no podremos mientras siga siendo tu profesor, por eso te pido que dejes la Academia –levantó la mano para que esperara un poco –si tu respuesta es completa y definitiva en que no, lo aceptaré, pero regresaré al departamento de Aurores los años que quedan de tu carrera.

—Bien –aceptó –dejaré la Academia, pero no pienses ni por un momento que no terminare mi primer año, además, el señor Malfoy ha estado insistiendo en que trabaje definitivamente para él y deje mi tontería de Aurores, y he estado tan tentada en decir que sí, que no he dormido cuando no hacemos el amor –lo besó.

—Te amo, Lily.

—Además, admito que he estado pensando en lo mucho que quiero tener un hijo contigo, te amo, Teddy –rodeó su cuello y lo besó

—No estás jugando con mis sentimientos ¿verdad? –sus ojos brillaron en felicidad pura.

—No, no estoy jugando, he estado pensando en la razón para negarme, y mi abuela tiene razón, somos una pareja estable, no creo que me dejes cuando me embaraces ¿o sí?

—Por Merlín no, jamás te dejaría con o sin hijos, siempre seré tuyo, de la misma forma en que eres mía ¿verdad? –sonrió.

—Completamente tuya.

Guio la mano del hombre hasta su pecho y la deslizó hasta su vientre, con una mirada pervertida que lo hizo sonreír.

—Witch Weekly me pidió una entrevista, quiero hacer lo nuestro oficial, después de todo, se publicará después de la ceremonia de graduación, todo el mundo sabrá que somos pareja, y que seré la nueva contratista de los Chudley Cannons –le guiñó un ojo –la sesión será mañana ¿quieres venir? Será en Australia.

—Tenerte en la playa –gruñó –donde firmo.

—Sabes dónde –sonrió.

—Quiero que comiences a usar mi apellido en tus notas –admitió –quiero que uses mi apellido desde ahora –la besó.

Lily se dejó guiar hasta la habitación, donde se dejaron caer en la cama, los labios del hombre se pegaron a la intimidad de la chica incluso sobre la ropa interior, ella suspiró soñadora, había dejado de tomar la poción desde que había hablado con su abuela, así que posiblemente pronto el pequeño Lupin vendría en camino.

Lo besó cuando el rostro de su novio llegó hasta el de ella, al mismo tiempo en que lo sentía albergarse en su interior, gimió de placer cuando comenzó a moverse lentamente, sintió la sonrisa malvada en sus labios, pensaba castigarla por guardarle el secreto de que quería un hijo con él.

oOo

El traslador los dejó más temprano de lo que esperaban en Australia, Teddy la apareció en la playa donde habían quedado, pero no había movimiento, así que la rodeó de las caderas y la besó suavemente.

—Tenemos un rato para nosotros en la playa –gruñó y besó su cuello –no sabes las ganas que tuve de hacerte mía en la playa de las Bahamas.

—En las vacaciones viajaremos allá y lo haremos durante horas –le besó la vena sobresaltada de su cuello –si es que tienes tanta resistencia.

—Oh nena, tengo diez dedos aun –le recordó.

—Cerdo –contestó divertida y lo alejó, las facciones del hombre habían adquirido las de un cerdo, haciéndola reír a carcajadas.

—Este cerdo te encanta, él y sus –levantó las manos –pezuñas –se encogió de hombros, haciendo que ella se desternillara de risa.

—Eres un bobo –negó limpiándose las lágrimas a causa de la risa.

—Traje mi cámara –informó él –posiblemente no sea un buen fotógrafo, pero tengo a la mejor modelo.

—Dijimos que las fotos serían de los dos –le recordó.

—Bueno, lo sé, pero… tomando en cuenta de que llevas considerables fotos mío desnudo, creo que tengo derecho a igualar el número, y ya que no quieres estar desnuda para mí, al menos modela.

Teddy la observó, llevaba un vestido un poco extraño para él, si se acercaba en ese momento y deshacía el moño dejaría a la vista sus pechos, pero el vestido seguiría en su lugar, quiso igualar el tono claro de azul de la tela pero no pudo, haciéndole gruñir, pero si veía bien, tenía pequeños pedazos de un tono más oscuro, así que se conformó con ello.

La pelirroja se sentó en una pequeña roca y le sonrió, se veían su tenis blanco, así que negó, era una rebelde por naturaleza.

—Date prisa –ordenó con una sonrisa.

—Ya –levantó la cámara que tenía y el flash dejó constancia de que la había fotografiado.

La persiguió por la playa, se tomaron unas cuantas fotos juntos, besándose, de él acorralándola contras las rocas y besando su cuello, sujetando sus senos.

—Te estás volviendo pervertido –murmuró agitada.

—Te amo –la observó.

—Lo sé, de la misma forma en la que te amo a ti –sonrió.

—Entonces cásate conmigo –pidió.

—Por supuesto que me casaría contigo –admitió, rodeando su cuello al mismo tiempo que la cámara tomaba otra fotografía.

—Lily Luna Potter –se puso de rodillas –hazme el hombre más feliz y decide compartir el resto de tu vida conmigo, compartir tus mejores y peores momentos conmigo, déjame ser el hombre que te ame en la salud y enfermedad.

—Teddy –susurró al ver la sortija.

—Sabes que podría robar las estrellas por ti, mataría por ti, moriría por ti, eres la mujer que me enseñó el significado de amar, no quiero perderte, quiero que seas mía.

—Acepto casarme contigo, ahora mismo si quieres –se lanzó a sus brazos.

—Ahora no, esperaremos a que termine el año escolar, voy a darte una buena boda, quiero millones de recuerdos de ese día –la besó.

—Esto es lo más romántico que se verá en la vida –dijo la voz de Maya Clarke con una sonrisa y el flash los dejó ciegos.

—Lo siento –se disculpó Lily.

—No, no hay nada de que disculparse –sonrió –perdón la tardanza, ahora, ve a cambiarte –le guiñó un ojo.

—Ahora vuelvo –besó a su prometido.

—Puedo ayudarte…

—No –se negó Maya –contigo ahí nos retrasaríamos seis siglos.

—Le amo –se encogió de hombros.

—Lo sé, lo noté cuando me llamaste Lily en la cama.

—Bueno, eso fue… perdón por ello.

—Ella marcó su territorio incluso de saber que era de ella –lo tranquilizó –adoro a Lily y eso no cambiará aunque me quitara al sueño de mi vida –bromeó –quiero ser madrina –lo señaló.

—Desde luego, eres una admiración para Lily.

—Gracias.

La sesión fue bastante prolongada, aunque amó verla modelando en esa camioneta, con su chaqueta amarilla que hacía que todos supieran lo orgullosa que estaba de ser Hufflepuff, la escuchó decir que tenía una relación con él y la sonrisa idiota en su cara al verla declarar todos los planes que tenían, le hacía que el corazón latiera salvajemente en su pecho.

—Modelaste más para ellos que para mí –murmuró con un puchero, Lily iba delante de él, así que se giró, le miró fijamente y sonrió, al mismo tiempo que él tomaba la foto –me encanta, te ves tierna, sensual y endemoniadamente perfecta.

—Adulador –negó –vayamos por algo de comer, muero de hambre.

—Bien, bien –aceptó.

Se juntaron con Audrey, después de todo ella había ido por trabajo, hacía días que se habían visto en NY por la fiesta que había hecho, pero Lily siempre adoraba verla.

—Vamos a casarnos –sonrió mostrándole la sortija.

—Qué bueno que es un lugar muggle o les arruinarías la primicia a Witch Weekly –sonrió Teddy.

—Cierto –se mordió el labio –le propuse que nos casáramos ahora mismo.

—Claro que no, tendrán una boda decente, irás de blanco, arreglada y lucirás extremadamente hermosa si es que eso se puede –admitió –y seré una dama de honor –la abrazó –porque puedo ser una ¿cierto?

—Serás más que eso, me ayudarás con los planes.

—Aprovecharé que tengo una licencia en el trabajo –admitió feliz –ya verás, Ted, el mundo te envidiará, bueno, de por sí los fans que consiguió en su noviazgo con Jarvis ya lo hacen, secretamente, claro, odiaban a su ídolo, la querían a ella.

—Quién no –admitió besando el cuello de su prometida.

—Lo sé.

La charla se extendió hasta la tarde, así que aunque Lily no quería, tuvo que despedirse para tomar el traslador rumbo a casa.

—Te encanta esa chica –sonrió Ted.

—Ha sido la única que ha sido realmente mi amiga –sonrió y cerró los ojos al sentir los labios de su novio en su garganta –Ted –lo nombró en un tono chillón.

—Esta noche será diferente, porque es la primera vez que haremos el amor como prometidos –sonrió.

—Posiblemente sea espantoso que te diga que para mí siempre es como la primera vez ¿cierto?

—Desastroso y malo –concluyó,

—No, la sensación de placer, pasión, amor, nunca me cansaré de ti –lo besó.