CAPÍTULO 22: HERIDAS GORDAS. LA PURA VERDAD. TE PERDONAMOS.
.
((Bueno, aquí os dejo este nuevo capítulo. Espero que sea esclarecedor y lo disfrutéis. Eso sí, porfavor, por favor, por favor... mandarme reviews. Mañana (22/06) me examino de oposiciones y cuando acabe me gustaría encontrarme algo que me alegre mucho mucho pero que muchísimo el día. De verdad, voy a necesitar fuerzas extras. En fin... espero que os guste el capítulo.))
.
(Voz de Seth)
No podía creérmelo.
Que Ann era una Vulturi… no, no era una Vulturi. Carlisle había comprobado su sangre, no tenía sangre vampírica sino algo… diferente.
Y viéndola allí no me parecía tan descabellada la idea.
Sin embargo, había algo en ella que no era tampoco humano.
Sus heridas estaban sanando ya, y no llevábamos ni medio día desde que la curaron. Y ahora, estábamos en una cabaña de caza cerca de la zona donde 'casi habíamos librado la guerra' contra los Vulturi.
"Seth." Me llama Esme suavemente. "He hecho comida."
"No tengo hambre." Niego serio.
"Creo que deberías comer algo." Me dice Bella.
"He dicho que no tengo hambre." Les gruño.
"Calmate ¿oyes?" Me dice Jake dándome un golpe de hermano mayor riñendo al bebito en la cabeza. "Bella, será mejor que le dejéis todos en paz. Que haga lo que le de la gana."
"¡Jacob, como no te des prisa el resto se comerá todo!" Le grita Nessy.
Podía oírles cuchichear.
Les daba pena. Porque me había imprentado de una chica que trabajaba para los Vulturi.
Aún tenía muy fresca la conversación con Arik cuando habíamos llegado allí.
"Ella no es de ese clan." Nos había dicho Arik. "No puedo explicaros demasiado sobre eso, mejor lo hace ella."
"Nos ha mentido a todos." Le había acusado Jacob manteniendo un poco la calma a duras penas, como todos.
"No." Había negado. "Al menos no todo el tiempo. Sí es cierto que mintió para acercarse, pero vosotros fuisteis quienes la metisteis dentro. Y lleva tiempo diciendo que no podía seguir así y que tenía que irse. A pesar de mis consejos."
"Luego tú estabas en esto." Le había dicho Sam.
"No." Niega. "No nos conocíamos de antes. La primera vez que la vi fue en la playa y comenzamos a vivir juntos en su cabaña. Y no puedo negar que al principio la veía como una enemiga, por… motivos personales. Pero os puedo asegurar que nunca he conocido humano, vampiro o ser místico que tenga su moral. En ningún momento ha querido causaros algún daño."
"¿Y a qué vino?" Le había preguntado Carlisle suavemente.
"No puedo decíroslo, ella lo hará cuando despierte." Nos había dicho.
Yo entonces me había sentido furioso. Aún estaba furioso. Furioso y decepcionado.
¿Cómo se atrevían los dioses a jugármela así?
Aunque Ann no fuera una vampiresa, tampoco era humana. Y lo peor: estaba del lado de los Vulturi. Y dios sabe si no seguría estándolo aún.
"Seth." Me había dicho Arik. "Sé que ahora mismo lo que yo pueda decirte no sirve de nada, pero… Ann realmente sentía algo por ti, por todos vosotros."
"¿Cómo puedes ser tan mentiroso?" Le había dicho. "He visto sangre en su cabaña. ¿Y esos animales? Seguro que no eran mascotas."
"Seth. Créeme." Me había dicho haciéndome mirarle fijamente a los ojos. "Ann estaba dispuesta a irse para evitar poneros en peligro. La idea de seguir fingiendo se le estaba haciendo demasiado cuesta arriba. Por no contar que… nada."
"¿Qué pasa?" Le pregunto. "Estaba con los Vulturi, eso la convierte en enemiga."
"No es tan sencillo." Me había afirmado. "No sé qué sabéis de esa gente. Yo solo sé lo que me ha contado ella. Y lo que he oído a otra gente. No es tan sencillo irse de ahí, no cuando tienen interés por ti."
"¿Y una humana qué interés puede tener para ellos?" Le había preguntado.
"No te has dado cuenta ¿verdad?" Me había dicho suavemente casi hasta suspirando apenado. "Yo prometí no decir nada, así que tendrás que preguntarle a ella cuando depierte."
"Y tampoco sabes por qué sus últimas palabras fueron pedirnos que la matásemos." Le había dicho.
"No." Había negado.
"No me digas, 'pregúntale a ella cuando despierte' ¿no?" Le había dicho cansado ya.
"Sí." Asiente. "Pero si te sirven mis sospechas… Siendo como es, probablemente fuera para acabar con su rastro y porque realmente deseara morirse."
Nada de eso tenía sentido. Lo único que había sacado en limpio antes de que él se metiera en el baño con un paquete de sal y se cerrara dentro, había sido que teníamos que esperar a que Ann despertara para obtener respuestas.
Y yo pensaba estar ahí para que me lo dijera, el primero, las primeras preguntas y las primeras respuestas.
(Salto espacio-temporal)
3 días más tarde
Tres días. Tres malditos días y aún no ha reaccionado.
Según Carlisle, se mantenía estable, ellos habían salido a cazar, el resto estaban patruyando fuera. Bella y Jacob se habían ido con Nessy pero Alice, Jasper y Emmet habían vuelto. Esta misma mañana había regresado Jake y nos había dicho que le había dejado su lugar a Rosalie porque estaban acompañadas por su familia de Alaska.
Estaban todos fuera patrullando salvo Alice que estaba en el salón esperando una premonición que le avisara de si los Vulturi se acercaban o si habían cogido el rastro y planeaban algo.
El único en aquella sala era yo que me negaba a moverme de su lado. Sin comer, sin beber… ni dormir salvo cabezadas cuando Carlisle acudía para atenderla. Apenas un par de horas sueltas de rato en rato.
Pero no podía ni pensaba moverme de allí, no sin mis respuestas.
Y entonces, todo sucede.
Lo primero que capto es un levísimo espasmo en un dedo, cuando lo miro, observo una especie de tic espasmódico suelto en la mano que tiene un espasmo flexionando casi imperceptiblemente los dedos en un espasmo y de pronto, el ojo visible se abre a la vez que ella se incorpora cogiendo aire como si no hubiera respirado y se ahogase, gritando como si estuviese en una pesadilla y totalmente desorientada de forma que se cae de la cama y se asusta de los tubos que tenía conectados para arrancárselos aterrada hasta que me ve cuando salto por encima de la cama para detenerla.
"Seth…" Murmura. "Qué… ¡no!" Grita intentando apartarse y buscando algo rápidamente hasta que la atrapo cuando va a moverse y la hago gritar de dolor.
"¡Estáte quieta!" Le grito. "¡Estás muy malherida, no puedes moverte como te de la gana!"
Es fuerte, pero aunque me muero haciéndolo, yo tengo la sarten por el mango, porque basta una sola palmada suave en una venda para que se retuerza de dolor y pierda las fuerzas, hasta que consigo placarla contra el suelo y noto cómo se deshace en lágrimas.
"Seth… por favor… mátame." Me pide llorando. "Ácaba con esto… mátame…"
"No voy a matarte." Le digo. "Primero hay muchas cosas que quiero que me expliques. Comenzando por el por qué cada vez que nos ves a alguno nos pides que te matemos y siguiendo por el por qué nos has estado mintiendo a todos, qué relación tienes con los Vulturi y por qué cuando te pedí que no me mintieras prometiste no hacerlo y has seguido mintiéndome."
"No te he mentido." Afirma. "Yo nunca te he mentido desde entonces."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Pam)
No sé qué me pasaba.
Los vampiros no llorában, y yo parecía que iba a deshidratarme porque no podía parar de llorar.
Cara al suelo y aplastada bajo el peso de Seth que me estaba placando.
Había estado a un pelo de conseguir algo con lo que cortarme la yugular para desangrarme, pero me había pillado antes.
Y entonces noto cómo me rodea la muñeca con algo frío de acero y cuando me levanta, antes de que pueda moverme veo que me ha esposado con un 'clack' metálico al cabecero de la cama.
"Es por seguridad." Afirma. "Edward nos dijo que te las pusiéramos antes de que despertaras, pero fíjate tú que incluso sabiendo que eres un peligro, yo me negué porque conservaba la estúpida esperanza de que todo fuera mentira."
"Seth… por favor… mátame." Le pido notando que no me quedan lágrimas y sorbiéndome los mocos para que me tienda un pañuelo de papel sin mirarme siquiera.
"¿Por qué quieres que te matemos?" Me pregunta.
"Porque me quiero morir." Afirmo encontrando las últimas lágrimas que me quedaban dentro en algún lugar para notar que me arden mientras me corren por la cara y siento que los ojos se me van a licuar. "Y estaré mucho mejor muerta."
"¿Por qué?" Me dice. "¿Porque eres una Vulturi?"
"No." Niego. "Porque no soy nadie. Porque todo lo que yo creía que tenía nunca lo he tenido. Porque me duele el pecho y me quiero morir… y si me encuentran, cuando me encuentren… me matarán y luego irán por vosotros… Seth… por favor… tienes que matarme… si en algún momento has sentido algún tipo de amistad… por favor… mátame… si me cortas en el cuello… moriré en menos de un minuto… Pínchame aire en la vena cava." Afirmo señalándole sobre la venda que me cubre el pecho dónde pinchar para seccionarla por completo o casi por completo.
"Ann… no voy a matarte." Me dice. "¿Por qué lo has hecho?"
"Seth… mátame." Le pido. "Me quiero morir… déjame morir… por favor… no quiero que os maten… por favor… mátame…"
Entonces noto algo más.
Noto un par de columnas como piedra pero calientes como los fuegos del infierno rodeándome en un abrazo y unos labios calientes como la lava del vesubio apoyándose en la venda sobre mi frente indicándome que tengo más de venda-humana que de persona.
"Empieza por el principio." Me pide. "Tal vez así me ayudes a reunir el valor para matarte."
Entonces, noto cómo mi lengua se suelta.
Ya da igual. Si cuento toda la verdad, si les digo toda la verdad, los pondré alerta y se prepararán para la guerra que les vuela sobre las cabezas. Y descubrir que les he ocultado tanta información solo porque soy parte del enemigo, que he tenido sus vidas en mis manos y podrían matarlos por mi culpa y lo peor de todo, que he traicionado su confianza y su hospitalidad… todo eso solo ayudará a que me maten más rápido.
Así que comienzo a largar, mi lengua se mueve sola para formar los sonidos que forman palabras que se unen para formar las frases que me declaran culpable.
Pero ya todo da igual.
He descubierto que me han mentido siempre, que nunca he sido realmente parte de la familia, o clan, y que he estado años enamorada de un hombre que realmente no sentía por mí más que ganas de protegerme basadas en lealtad hacia los maest…
No, no eran mis maestros. Yo nunca había sido parte de eso, fuera lo que fuera, solo me habían mantenido engañada porque les había interesado, porque les interesaba tener una cara bonita en la ciudad que les consiguiera sangre fresca, una unidad prescindible que mandar directa al matadero sin que su muerte supusiera un problema para ellos.
Y tan pronto como acabo de confesarlo todo, incluido que había ido allí a espiarles impunemente y con disimulo para enviar a casa un informe que les condenara porque habían alimentado en mi un odio terrible por ellos aún antes de conocerles y que al final había sido incapaz de hacer nada por ellos a pesar de haber redactado un informe donde exponía sencillamente las cualidades objetiva de Nessy y exponía con bastantes argumentos fundamentados que aquellos chicos no eran para nada un peligro y que si se les dejaba en paz, lo cual al estar tan lejos de nuest… sus territorios, no sería difícil, ellos no moverían un dedo por enfrentarse a ellos, a los grandes Vulturi.
"Ahora… ¿puedes matarme ya, por favor?" Le pregunto suavemente tras soltarlo todo y esperar unos segundos en silencio. "Si lo prefieres podrías darme la jeringuilla vacía y apartarte de mi alcance. No te puedo culpar si crees que soy una perturbada asesina que solo quiere mataros a todos…"
"¿Y qué hay de Félix?" Me dice.
"Era mi pareja." Afirmo cerrando los ojos sabiendo que eso le romperá el corazón y le ayudará a darme la cuchillada final. "Fui una tonta al darle mi corazón. Él solo jugaba conmigo. Es… me han traicionado, todos me han traicionado de la peor manera posible. Y yo os lo he devuelto antes de saberlo. No tengo excusa. Pero créeme… si pudiera dar marcha atrás… no cambiaría haber venido. Porque me ha permitido conocer aunque sea por unos meses qué se siente al ser realmente parte de una familia."
Mis ojos no se han abierto. En parte porque uno de ellos está cubierto por una gruesa venda sudada o llena de pus que me indica que las heridas que cubre han supurado a pesar de las curas que me hayan dispensado. Asi que me aparto el pelo dejando descubierto el cuello y el pecho para dejarle un tiro limpio. Jeringuilla directa al corazón para parármelo puesto que aún late aunque esté roto, pisoteado y desgarrado por el dolor de la traición, o cuchillada directa al corazón o un pulmón… o cuchillada al cuello. Podría incluso decapitarme si era suficientemente fuerte, que no me cabía duda que lo era.
Sin embargo, ni uno ni otro llegan. Al contrario.
De pronto oigo un clic y noto cómo la esposa que me retenía se abre mientras noto cómo me cargan y me estampan contra la espalda fuerte y amplia de Seth haciéndome abrir los ojos para mirarle.
"Sí, ya lo sé." Me dice. "Soy idiota. Debería matarte por traición. Nos querías vender a los Vulturi y no me cabe duda de que intentarán matarnos. Pero da la casualidad que aunque todo lo que me hayas dicho sea mentira, da la casualidad que te creería aunque hubieras cortado la cabeza a todos mis amigos y me dijeras que fue otro con las manos manchadas de sangre."
"Seth, haz el favor de bajarme y matarme, por favor." Le pido.
"No puedo."
"Seth, si me encuentran… me matarán igualmente." Afirmo. "Y a vosotros conmigo. Si me matáis ahora… tenéis una posibilidad."
"No puedo matarte ni dejar que te maten." Afirma casi gritando molesto. "Me da igual que nos hayas mentido, me da igual que hubieras venido a traicionarnos o que nos dejaras creer por un momento que eras la víctima de todo este tiglado. Estoy imprentado de ti. Había pensado contártelo de otra manera y en otras condiciones, pero no hay tiempo. Te llevaré a algún lado. Nos iremos los dos juntos, a donde sea. Me da igual. Encontraremos el lugar del mundo donde no puedan encontrarnos, y nos esconderemos hasta que estén tan cansados de remover cielos y tierra buscándonos que se cansen y dejen de buscar."
"¿Por qué?" Le digo notando que los ojos vuelven a arderme y las lágrimas que pudieran quedarme en el cuerpo. "¿Por qué las palabas que hace tiempo me moría por oír de Félix tienen que venir de ti cuando te acabo de confesar que os he ocultado que era vuestra enemiga?"
"Porque como has dicho, ese grandísimo hijo de la gran puta no te quería." Me dice escuchando fuera de la puerta y decidiendose a salir por la ventana para abrirla conmigo a la espalda sujeta firmemente a él como esposada a su abdomen por mis caderas con su cinturón para mirar fuera buscando algo y decidiéndose a salir casi con un salto fuera para revelarme que estamos en algún lugar nevado donde cualquier cosa que se acerque será visible desde allí porque estamos en las montañas de dios sabe dónde. "Porque yo no creo que con lo que me has contado, que me da igual si es verdad o mentira porque igualmente me lo iba a creer, seas nuestra verdadera enemiga dado que el informe que mandaste nos protegía. Y porque creo que realmente mereces a tu lado a alguien que te quiera o al menos te aprecie como te mereces. Y me da igual que no creas que yo pueda ser nada más que Seth 'el amigo' para ti, no hay fuerza en la tierra capaz de impedirme que te llegue a algún lugar escondido y perdido de la mano de dios para ponerte a salvo. Así que… te diré lo que vamos a hacer." Me dice. "Voy a correr para alejarme un poco, te bajaré y me esconderé para trasformarme, entonces quiero que te ates a mí con este cinturón y me guardes la ropa, porque la voy a necesitar cuando lleguemos a algún lugar poblado para hacernos pasar por lo que sea para salir del país a escondidas y con identidades falsas. Si en las películas funciona tan fácilmente, no creo que sea tan difícil en la vida real."
No podía creérmelo.
Seth, el chico al que más había traicionado dentro de aquel grupo, no solo me perdonaba sino que me confesaba estar imprentado, fuera lo que fuera eso, de mí y que haría cualquier cosa por ponerme a salvo. Aunque fuera abandonar a su manada y amigos para sacarme del país y venir a esconderse conmigo donde nadie pudiera encontrarnos nunca más.
"Y por favor, deja de llorar ya." Me pide corriendo mientras mira a todos lados como buscando algo. "Estás herida y no creo que deshidratarte ayude nada."
"Es que… no puedo creerme que… seas tan… bueno con… conmigo." Afirmo antes de verle parar en seco y oír gruñidos.
Giro lentamente la cara y miro a un lado.
Debería haberme dado cuenta de que mi plan romántico de huir a donde nadie nos encontrara nunca con el que había sido mi amor nunca hubiera funcionado. Porque de hecho, quienes nos rodeaban no eran ellos sino los lobos.
Y si no éramos capaces de burlar a unos lobos gigantes, mucho menos a los vampiros más viejos que se conocía y que eran nuestra realeza.
"He obligado a Seth a llevarme." Afirmo.
"¿Qué dices?" Me dice Seth por lo que le cubro la boca con cuidado para evitar que siga hablando.
"Voy a morir igualmente, no puedo permitir que la única persona dispuesta a dar la vida por mí muera por protegerme." Le susurro para volver a levantar la voz. "¡Seth no tiene nada que ver!. ¡Yo le he obligado a llevarme a donde pudiera huir, entonces le hubiera matado!"
"Ann." Me dice Seth librándose de mi mordaza de manos. "Creo que no planean atacarnos."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Sam)
"Podéis matarme de una vez." Nos dice Ann cuando la volvemos a encerrar en la cabaña y Seth la sienta en el sofá para echarle por encima una manta de viaje. "No voy a presentar resistencia y no puedo casi ni moverme."
"Cierra la boca." Le digo. "No vamos a matarte."
"Por mucho que nos hubieras traicionado, sigues siendo la impronta de Seth." Me respalda Jacob. "Nuestras normas son muy tajantes, no podemos ponerte una zarpa encima."
"Los Cullen." Afirma ella mirando a Jasper y Emmet que están en la puerta divididos entre vigilar los alrededores y lo que pasa dentro de aquel refugio de montaña con un salón con microondas y alacena llena de latas y comida pre-fabricada para aguantar un años pero que con tanta gente como estábamos, duraría mucho menos.
"A nosotros no nos mires." Le dice Emmet divertido. "Tampoco vamos a matar a nadie si se puede evitar."
"Hemos oído toda la confesión con el walki-talki de Seth." Le cuenta Japer. "Por lo que se ve no sabe que si se sienta sobre el aparato corre el riesgo de conectarlo, y como estaba conectado no podíamos contestar para decirle que estaba 'en el aire'. Así que nos hemos enterado de todo."
"Pues entonces comprenderéis que quiera que me matéis y devolváis mi cadáver muerto a los Vulturi." Les dice ella. "Si esperáis a que la vida haya huído del todo de mis venas, unas horas, dejando el cadáver en la nieve se conservará. Y cuando lo devolváis no podrán despertarme y no podrán acusaros si me metéis aire en las venas para que me cree una burbuja al corazón que me proboque muerte desde dentro porque se me detenga el corazón al colapsarse por no llegarle sangre."
Dios, lo tenía bastante pensado.
"Pues se siente, pero no te vamos a matar." Le dice Emmet levantando una ceja.
"Lo que tienes que hacer es quedarte aquí." Afirma uno de los benjamines de la manada, uno de los Beaver, calmadamente.
"Sí, recupérate antes de nada." Añade su hermano.
"Pero… yo os he traicionado." Afirma ella. "Los traidores siempre pagan la traición con su vida."
"No aquí." Le dice Alice.
"Tú intentaste huir para proteger a los chicos." Le dice Jasper. "Eso no es un crimen. En todo caso una deserción, pero tú no eres militante."
"Pero… vine a espiar y… traté de espiar a tu hija." Le dice ella.
"En realidad ya lo sabía." Le contesta Edward. "No podía leer tu mente, pero sí leí la de Aro cuando se enfadó. De vez en cuando sigo echando un ojo porque llevan demasiado tiempo tranquilos y dudamos que fuera a quedar el asunto de nuestra hija así. Pero por muy bien que una persona sea capaz de fingir es imposible dársela con queso a tanta gente, y tu mente no me parecía peligrosa."
"No es peligrosa." Dice Jacob. "Si acaso una mentirosa increíblemente buena y un poco boba porque nadie que buscara una coartada para espiar se pondría a trabajar deslomándose en bares."
"De todas formas tengo que irme." Afirma ella. "Creo que mi cabeza tiene precio, si me quedo, matarán a cualquiera que se les cruce para cogerme. Si sois vosotros, solo les daréis motivos para declararos la guerra."
"Yo me ofrezco a ayudar a Seth a escoltarte a donde sea para vigilarte." Afirma Rudi, otro de los enanos de la manada levantando la mano sonriéndo. "Eh, serás una traidora y una vendetta y lo que quieras, pero sigues cayéndome bien."
"A ver, nadie va a escoltarla a ningún lado." Afirmo levantando las manos. "No puede moverse, está fatal, por si no queda claro al ver la cantidad de kilos de venda que lleva encima."
"Haya calma." Afirma Jasper metiéndose en medio. "Vamos a esperar a que venga Carlisle. De momento nadie va a irse de aquí, seguiremos haciendo rastreos por turnos y durmiendo en el salón los que tengan que descansar. Tú vas a quedarte en la cama como desde que llegamos, te vas a quedar tranquila ahí y si cuando te hayas curado hay otro plan mejor, ya lo debatiremos."
"No es por ser agonías." Afirma Emmet. "Pero algo se acerca a una velocidad infernal y dudo mucho que sea con buenas intenciones."
"Vamos." Afirma Jacob. "Si es un vampiro que busca camorra se la vamos a dar, que bastante cabreo tenemos reunido ya."
"Es un hombre, moreno, pelo en rastas a lo pirata y vestido de forma extraña para estar en medio de nieve." Afirma Jasper.
"¡ANN!" Grita entonces. "¡ANNITA!"
"Vale, este busca camorra." Afirma Paul. "Voy para allá."
"No." Niega Ann. "Espera."
"¡MIERDA, ANN!" Gritan de nuevo el tío que más parece un pirata con unos pantalones abombachados, camisa blanca holgada y atada en el cuello con correas semi-abiertas y botas altas de corte mosquetero. "¡COÑO ANN, NO PIENSO ENTRAR EN UN SITIO QUE APESTA A CHUCHO MOJADO SABIENDO QUE HAY CHUCHOS SUELTOS!. ¡HAZ EL FAVOR DE SALIR TÚ QUE AQUÍ HACE UN FRÍO QUE PELA!"
"¡ROBERTO!" Grita ella. "Es un amigo."
"¡QUÉ QUIERES DE ANN!" Le grita Jasper asomándose a la puerta.
"¡COÑO, ANNITA!" Le grita el tío mientras le vemos ponerse a la defensiva y veo cómo nos mira dado que algunos estamos mirando desde las ventanas del salón. "¡VENGO CON BANDERA BLANCA!. ¡DILES QUE SOY UN AMIGO!"
"Dejarle pasar, por favor." Nos pide. "Roberto no es una amenaza, es un amigo."
"No me fío de él." Afirmo.
"¡TE HEMOS PREGUNTADO QUE QUÉ QUIERES DE ELLA!" Le grita Jacob desde la ventana.
"¡JODER, ANN, HE OÍDO LO QUE PASÓ EN SEATTLE!" Le grita él. "¡DILES A TUS CHUCHOS Y LOS COMPAÑEROS ESTOS QUE SOY DE FIAR!. ¡SOLO QUIERO COMPROBAR QUE SIGUES VIVA Y BIEN!"
"No es una amenaza." Afirma Edward. "De verdad se conocen, son amigos y está mortalmente preocupado por ella."
"¡ESTÁ BIEN, ACERCATE CON LAS MANOS EN ALTO!" Le grita Jasper.
Como respuesta, el tío las levanta y nos muestra que no lleva nada para comenzar a caminar tranquilamente y pararse a unos metros de la puerta.
"¿Y ahora qué le pasa?" Pregunta Jared.
"Sabe que la casa está llena de lobos y que hay más de vosotros por las proximidades aunque aún no le hayan saltado pero le han visto." Afirma Edward.
"¡ANN!" Le vuelve a llamar.
"¡Estoy aquí dentro, Roberto!" Le contesta ella. "¡No te preocupes, no te harán nada!"
"¡NO ME FÍO, SAL TÚ!" Le grita en algo que suena a castellano.
"¡No puedo!" Le dice ella. "¡No puedo caminar!"
"Oh, mierda…" Dice el tío en castellano de nuevo. "Ann…"
"Oye, si quieres entrar entra de una vez." Le dice Jacob asomándose por la puerta. "Te están diciendo que ninguno vamos a hacerte nada a no ser que intentes algo raro."
