Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola, hola! Estoy aquí para dejar la segunda parte del último capítulo, no puedo creer que llegaramos a este punto, en serio que no, aun recuerdo cuando comenzaba a publicarlo, ¿Qué puedo decir que no haya dicho ya? Muchas gracias por el apoyo que me han dado con la historia, espero que a pesar de todo siga siendo de su agrado la historia, y pues nada, nos leeremos en el epílogo... espero. :D
Capítulo 34: Prueba Final Pt 2.
Se dejó desvestir lentamente, sintiendo las caricias suaves y los besos ardientes y húmedos en ella, su piel se erizó cuando la yemas rasposas de su prometido rozaron una parte sensible de ella, causándole placer.
Ascendió por el costado de la chica, entre besos, pasando su lengua en algunos trayectos, mordiendo pequeños pedazos de piel, que sabía que eran sensibles para ella, y no falló, ya que Lily se retorció satisfactoriamente debajo de él.
La chica apretó los ojos mientras gozaba de lo que él le estaba haciendo, sus labios se abrieron y su boca se secó, se mordió el labio para no reír cuando contrajo sus músculos dificultándole adentrarse en ella, gruñó un poco excitado y frustrado, hasta que se apiadó de él.
—He dejado de tomar la poción anticonceptiva –le susurró en el oído cuando lo sintió por completo en ella.
Ted Lupin levantó la vista hasta ella, se movió un poco y sonrió ante la cara de placer de su chica, pero no pudo evitar verla con devoción, amor, sus ojos brillaban y lo sabía porque los de ella también, esta vez podría embarazarla o posiblemente ya lo estuviese, no sabía, pero amaba la idea.
Los gemidos de Lily se hicieron más fuertes conforme él se movía en ella de manera rápida, en este tiempo algo le había quedado claro, que su novia no era delicada, porque le era más fácil llegar al clímax cuando él era pasional, gruñó satisfecho cuando sintió las uñas en sus omoplatos, echó la cabeza hacia atrás, dejando al descubierto la piel suave y blanca de su garganta, así que la besó apasionado, mientras las embestidas aumentaban acercándolos al inevitable final, la sujetó de los hombros y la pegó más a él, para adentrarse todo lo que podía cuando eyaculó en ella.
—Te quedaste seria ¿Qué ocurre? –interrogó.
—Nada –sonrió y lo besó –es sólo que me he quedado pensando en qué será de nosotros en… no lo sé, diez, veinte, treinta años –suspiró.
—Dime como nos ves en ese tiempo.
—Tú serás el mejor profesor de la Academia, te pedirán que vayas a entrenar a los demás Aurores, serás tan buen profesor que nuestro pequeño Arthur querrá ser como tú, pero le dirás que busque entre las miles de posibilidades que hay, nuestra pequeña Ginevra Lupin será hermosa como su abuela y como su padre –rió –nuestros otros hijos, Remus, Nymphadora y Molly y… no he pensado en el resto, espero que ayudes con los otros cinco –pidió y Teddy sonrió.
— ¿Qué? ¿Sólo diez? –Negó –serán ocho más aparte de los diez que planeas.
—Bien, pero no me dejarás por una más joven y menos flácida ¿bien? –lo besó.
—Nunca te dejaré ir –admitió.
—No digas eso, no es que nos dejemos ir o no, más bien, es que el amor entre nosotros jamás terminará, jamás morirá, y si lo hace, Ted, por favor, no dudes en dejarlo morir –sonrió y las lágrimas cayeron por sus mejillas –no quiero que nuestros hijos sean presa de algo tan espantoso como lo que yo he vivido.
—Lily –limpió sus lágrimas.
—Si en un momento, ya no estamos juntos, no te detengas, busca a alguien que te haga feliz, no quiero que seas como mi padre y te quedes a mi lado por algo que no es correcto ¿bien? Si te enamoras de otra alumna, dímelo, y no me pondré loca ni nada, lo aceptaré.
—Bueno, yo me pondré como loco si te enamoras de algún jugador.
—Lo mejor del amor es dejar ir ¿sabes? –Suspiró –si un día muere nuestro amor, quiero terminar como mi madre y el señor Malfoy, siendo amigos, los mejores amigos, tal vez, veinte años después, la chispa pueda volver a brotar y consumirnos por completo en un romance mejor.
—Eres la mujer de mi vida, y no te diré como lo sé, pero es algo definitivo, Lily, no hay más mujeres para mí, eres la única, siempre será así.
—Bien, me alegra escuchar eso –se subió sobre él y besó sus pectorales.
—Mañana es tu examen, tienes que descansar –ordenó.
—Ven aquí y hazme tuya –ordenó, así que Teddy se incorporó y besó su cuello, la debilidad de Lily era esa parte, la hacía gemir incluso sin necesidad de tocarla.
oOo
Lily despertó con los músculos doloridos, había dormido poco y posiblemente por eso Teddy la había dejado dormir, se mordió el labio inferior, si intentaba cerrar un poco las piernas, podía sentirlo a él dentro, aunque fuera sólo una memoria, su cuerpo tenía el fantasma de Teddy en ella.
Se duchó tranquila y se puso la ropa que se especificó para el examen, ropa muggle y cómoda, aún tenía que ir a la Academia y tocar el insignificante traslador para el rumbo del examen.
Llegó la escuela y fue para terminar de alistarse; la nota de Teddy en su casillero la hicieron fruncir el ceño, odiaba los cambios de último minuto, observó la nota pegada en todos los casilleros, era la misma nota, el mismo lugar, era información que todos tenían que conocer, y recordó sus palabras no todo será lo que parece, si te fijas bien, podrás distinguir a alguien entre la multitud.
Era un banco bastante tranquilo, así que se adentró y espero a ver lo que ocurría, el movimiento en el lugar era lo que ella consideró normal, comparándole con Gringotts, así que dejó que el mundo hiciera sus cosas y aseguro que esperaba a su novio para poder iniciar, y técnicamente, era cierto.
La paz perpetua del lugar se vio interrumpida cuando ocho hombres enmascarados entraron al lugar, tenían aparatos, los reconoció de inmediato, su tío Dudley hablaba de esas armas de fuego, tan exageradas, geniales y peligrosas. Ahora sí se había lúcido con el examen final.
Observó atenta, los enmascarados tenían pantalones y playera negra, con cuerpo atlético, así que la máscara debería ser para que nadie los reconociera, tenían que ser Aurores, observó a su alrededor, todo el mundo estaba tranquilo, así que sonrió, tal vez su nota no fuera mejor que la de Jack Goyle, pero había logrado descubrir parte del chiste del examen.
— ¡Todos contra el suelo! –gritó uno de los hombres enmascarados.
—Pon todo lo que tengas contigo en la bolsa –ordenó el hombre de la máscara en forma de payaso –vamos, quiero celulares, iPod, todo lo electrónico que pueda dar indicios a la policía, y pobre de ti sí presionas la alarma, hermosa –advirtió a la chica detrás del mostrador.
Lily sujeto su varita, era imposible que ellos la vieran, pero no podía sacarla y usarla, no frente a tantos muggles, y más porque había una pequeña niña observándola atenta, ese era el chiste del examen, usar magia sin que nadie te viera, salvar a los inocentes de los malos, sin que nadie se percatara de que había un mago entre ellos, suspiró estresada, tenía que crear la mejor distracción para atacarlos y salir de ahí a la segunda prueba, observó el enorme reloj, su examen había comenzado hacía quince minutos, así que esperó un poco para atacar.
— ¡He dicho que todos contra el suelo bonita! –El hombre de la máscara de ojos cerrados y bigotes la sujeto del hombro y obligó a sentarse en el suelo –así te ves más bonita –lo observó, tenía que conocerlo para que fuera tan amable con ella.
—Tenemos diez minutos, tomando en cuenta de que la alarma fuera activada –rió –han cubierto algunas de las calles para una grabación, en un banco cercano, eso ha creado nuestra ventana perfecta.
La sangre de Lily se congeló, tenía menos tiempo del pensado para terminar el examen, o podría seguirlos y atacarlos, posiblemente era recordatorio de que había más opciones, así que sacó la nota de Teddy una vez más, para rectificar la hora del examen, quería saber si no se había atrasado.
—Es sólo una nota –chilló cuando máscara de gato la golpeo.
—No me gustan las notas –justificó –ya sé quién nos sacará de aquí.
El hombre la sujetó del cuello y la arrastró un poco, esa era una buena opción, ya afuera podría usar su varita y atacarlos.
—No –habló un hombre de amplio bigote –ya les hemos dado el dinero, no tienen que tomar rehenes, la policía ni siquiera ha llegado.
—Tú no te metas anciano –lo golpeó el hombre máscara de oveja.
—Ya lo dije, no tienen que tomar rehenes, no hemos avisado a la policía.
—Conozco su sistema –soltó caballo a lo lejos –la alarma silenciosa se activa de todos modos, así que no me quiera ver la cara de idiota, aunque no me la ve.
—Ya basta –indicó bigotes.
—Aun así, la linda pelirroja –acarició su cuello –será quien nos saque de aquí.
—No comprendo ¿sacarnos del banco o sacar tus ganas? –preguntó el payaso.
—Ambas, el camión es grande, tendremos privacidad, amor.
—Está todo listo –informó el de la máscara de pato.
Lily le sonrió al gato, tendría que ser Teddy, y posiblemente el payaso era James. Su respiración se agitó un poco, no podía darse el lujo de reprobar el examen a pesar de que sería el último, quería ser buena.
El hombre arrastro a Lily fuera del lugar junto a ellos, el varón que se había negado estaba pidiendo porque no la tomaran de rehén, pero lo ignoraron por completo.
oOo
Teddy negó enfadado cuando habían pasado los quince minutos que habían dado de tolerancia para Lily.
—Comenzaremos sin ella –informó James enfadado.
—Ya tienen las instrucciones, tendrán sólo dos...
Todos se giraron al escuchar las sirenas policiales, sabía que los muggles estaban grabando una película donde ellos tenían planeado el ejercicio, pero esas calles no estaban señaladas, así que eso no estaba en la película.
—Una emergencia real –soltó Goyle.
—Estos muggles son revoltosos –se quejó Teddy gruñendo –espero que no nos arruinen nuestro examen, tienen dos horas, por cierto.
oOo
Lily pateó al hombre para que la soltara, había dicho que era un camión donde escaparían pero la parte trasera era muy pequeña, le apunto con la varita y él la arrebato dándole un golpe en la cabeza aturdiéndola ya que su occipital y parietal se estrellaron con el suelo de la camioneta, inspeccionó cuidadosamente la varita de Lily y la partió a la mitad, para partirla en más fragmentos y después arrojarla hacia atrás.
—Eres ruda, niñita, eso me gusta, veamos qué tan ruda eres.
Las manos del hombre máscara de gato se colocaron entornó a su garganta, se sacudió violentamente, arañó la máscara todo lo que pudo, pero la pérdida de oxígeno y el aturdimiento le impidió seguir luchando.
—Ya déjate de idioteces –ordenó uno de ellos, y observó a la chica que jadeaba, intentando llenar sus pulmones de oxígeno.
—No me quites la diversión, no la he tocado.
—Creo que si te quitas la máscara le dará asco, se burló –pero bien, nuestro golpe ha sido un completo éxito, así que estoy de buen humor, pero en cuanto te aburras, tendrás que dejarla en algún lado, y… no te quites la máscara, no quiero que alguien pueda identificarlos, y si es posible, tampoco te desvistas, podrán identificarte si ve los tatuajes.
—Entendí, pero ella si puede estar desnuda ¿cierto?
—Ya te dije que sí, no importa, pero no la tengas mucho tiempo, los casos de rehenes duran más abiertos que el de los robos –regresó a la parte delantera.
oOo
Las dos horas del examen del grupo de Lily habían terminado, había sido un fracaso para la mayoría, así que Teddy por un lado agradecía que Lily no se presentara, y es que la prueba había sido tan fácil, lo único que tenían que hacer era detectar a los magos frente a ellos y murmurar un Confundus, que hiciera que se les cayera la máscara que obviamente estaba protegida con magia, tenían que ser muy hábiles para verla, porque también estaba protegida bajo un débil hechizo glamur.
El regaño no se hizo esperar, con un hechizo que los protegía de la mirada curiosa de los muggles Teddy les gritó enfurecido mientras Scorpius hacía pequeñas interrupciones, la reprimenda duró cerca de media hora, hasta que el rubio profesor se disculpó porque tenía una cita con su novia, dejando al enfadado Teddy siendo la burla de sus compañeros Aurores, y del simpático de su cuñado.
Se alejó del resto, aún tenían que quitar la seguridad que habían puesto para el examen, así que tenían mucho trabajo que hacer, les dio instrucciones a sus alumnos de que podían marcharse y que a más tardar en dos días tendrían sus calificaciones.
—Profesor –Stuart lo distrajo.
— ¿Qué ocurre?
—Es sobre la emergencia que escuchamos, estoy preocupado.
—No tienes por qué, es una emergencia en el mundo muggle –le recordó –no tiene nada que ver con nosotros, así que no hay por qué preocuparse.
—Pero yo creo que sí tenemos de qué.
—Ningún mago se metería en problemas con los muggles, no serían tan idiotas como para atacar a alguien con magia –sonrió.
—Es que no me asusta que atacaran a alguien con magia, sino todo lo contrario.
—No te comprendo ¿Qué podría preocuparte entonces de esa emergencia?
—La nota que dejó sobre el casillero –Teddy frunció el ceño sin comprender, le había dejado una nota a todos sobre el cambio de lugar, pero no era relevante –Goyle quería que Lily no hiciera el examen, así que alteramos las nota que dejó en su casillero, mientras estábamos en la prueba, escuche que alguien había robado un banco.
— ¿Fue Lily? –se burló.
—No –soltó y Teddy negó por lo divertido que era imaginar a Lily asaltando un banco muggle –pero fue el banco al que la enviamos –Ted lo observó sobre su hombro –use uno de los inventos del tío de Lily para investigar –así que por eso Stuart había desaprovechado las tres oportunidades de quitar la máscara de los magos en su examen, por investigar otras cosas –hubo una rehén, que cumple con las características de Lily.
La noticia tardó un segundo en procesarla, su respiración se volvió agitada y sus ojos brillaron ante la ira pura, sujetó a su estudiante del cuello llamando la atención de todo el grupo de Aurores, se sabían pocas cosas de los metamorfomago, pero de lo poco que sí, es que no querías toparte con un macho enojado.
—Teddy suéltalo –pidió James cuando el chico se había puesto completamente morado.
Jamás en los veintiocho años de Teddy, alguien le había visto así de furioso, su cabello no sólo había ido de un color a otro, sino que se había detenido en varios colores extraños y sus ojos normalmente miel eran tan negros como el azabache.
—Vendrás conmigo de inmediato al ministerio –habló en un tono grave que heló la sangre de James y Stuart sólo pudo asentir.
Los aurores se miraron entre sí sin entender la razón de la furia de su compañero, pero sin duda sentían la tensión, el hombre había ordenado ir al Ministerio, pero el chico seguía siendo asfixiado por un furioso metamorfomago.
—Iremos al Ministerio, pero tiene que llegar con vida, Edward –soltó James.
Teddy soltó su agarre y aventó al estudiante que estaba aterrado, observó con los ojos brillantes al hermano de su prometida y sonrió de lado en una mueca terrorífica.
—Antes dile a James Sirius Potter lo que me has dicho.
—Bueno –observó al mayor de los Potter –hemos alterado la nota que el profesor Lupin nos dejó en los casilleros para que Lily la viera.
—Dile a donde la has enviado –la orden fue baja y en tono amenazante.
—Al banco que han asaltado hace dos horas –soltó Stuart.
—Dile lo demás –sonrió furioso.
—Han tenido un rehén que cumple con las características de su hermana, Auror Potter.
La sangre se escapó del rostro de James Sirius, todos sabían que su favorito siempre había sido Albus, pero habían pasado muchos momentos en la casa de sus abuelos que le habían hecho reconsiderar porque la pelirroja no era su favorita, comenzaba a quererla de una forma que siempre tuvo que quererla, en lugar de despreciarla y dejarla de lado, su respiración se volvió irregular.
— ¡James! –chilló uno de los Aurores cuando el mago se lanzó a golpearlo.
— ¡Maldito bastardo! –chilló colérico.
—James basta, posiblemente todo está bien, es una bruja, ellos muggles –le recordó.
—Cierto, cierto –se tranquilizó –vayamos al Ministerio, y localicen al bastardo de Jack Goyle.
Los dos Aurores llegaron al Ministerio, escoltando al chico para que no escapara, los dos observaban de reojo al enfurecido Ted Lupin, ya que su cabello seguía en una mezcla extraña de colores con los ojos brillantes y su rostro contraído en una mueca enfurecida, quería golpear a alguien en ese momento, no le importaba, pero quería desquitar esa furia con alguien, así fuera el Ministro mismo.
—Señores –sonrió el Ministro –me alegra su visita, pero díganme ¿Qué podemos hacer por ustedes?
—El examen de mi clase tuvo un percance –informó Ted.
—Ya –suspiró tratando de contener el enojo –dime que pasó.
—Quiero que escolten al señor Stuart y Goyle a Azkaban.
—Rompieron los acuerdos o algo serio –se inclinó en el escritorio.
—Le dejaron una nota a la hija de Potter cambiando el lugar del examen.
—Y se ha reportado que hubo un asalto y se tomó un rehén que cumple con las características de mi hermana –informó James.
—No puedo encarcelar a dos jóvenes por una mala broma.
—La vida de una bruja corre peligro –Teddy golpeó el escritorio tan colérico que se hizo una fisura, el Ministro se hizo hacia atrás asustado.
—La rastrearemos, tenemos un método para hacerlo –informó –mientras tanto, James, manda una lechuza a tu padre, necesitamos a alguien competente liderando esto, si no podemos encontrarla, tendremos que llegar a un acuerdo con el Ministro muggle para que nos permita investigar y nos dejen sus informes.
oOo
Harry Potter llegó enfadado hasta la oficina del Ministro de magia, observó a su hijo que tenía cara de pocos amigos y a la criatura junto a él le tomó más de lo pensado para reconocerle, Teddy Lupin estaba irreconocible.
—Hablare con la policía muggle y...
—Yo estaré en la búsqueda –ordeno Teddy haciendo que el ministro soltara una risa enfadada.
— ¿Alguien me dirá porque me hicieron retirar a mi escuadrón de su posición?
—Me temo que no tengo buenas noticias para ti Potter –informó el Ministro –las cosas en la prueba de tu hija salieron mal.
— ¿Lily ocasiono un accidente para los muggles?
—Por el contrario, los muggles se llevaron a tu hija.
—Espera, Hermione inventó un método de rastreo por medio de la...
El ministro empujo los trozos de la varita de su hija, observó a James y a Teddy, no era una broma, aunque desearía que lo fuera.
—Tenemos que avisarle a Ginevra –comento Teddy.
—No, está con Malfoy en París, vamos a encontrar a Lily y Ginny no se enterara de esto –ordenó el hombre con la voz temblorosa.
—Harry, Lupin tiene razón –lo observó el Ministro.
—Papá –gruñó James.
—No, Harry tiene razón, encontraré a Lily y todo será una mala pasada, no tenemos de qué preocuparnos.
—Sí, no entiendo entonces porque estás convirtiéndote en sabrá Merlín que –señaló James.
—Estoy enfadado con Stuart y Goyle, ya le he pedido al ministro que les lleven a Azkaban, pero se niega, dice que no puede encarcelarlos por una mala broma.
oOo
Teddy observó a su padrino, que estaba inquieto, caminaba de un lado a otro, se detuvo y lo observó serio, apenas hacían dos días que se había reunido con él y Ginevra para informarles de los planes que tenía con Lily, y sabía que si Harry Potter estaba nervioso no era porque le preocupara mucho su hija, sino más bien la reacción de la pelirroja mayor.
—He hablado con los muggles –informó Harry –el Ministro ordenó que fuera yo quien estuviese encargado de tratar con ellos y la investigación en sí.
—Pero aquí estás –soltó enfadado.
—Dices que la amas, así que te enfocarás en buscarla –suspiró –nadie sabe esto –informó –le he pedido a Scorpius que le envíe una lechuza a su padre para que retenga a Ginevra en París hasta que encuentres a su hija –Teddy lo observó incrédulo –nuestra hija –rectificó –conoces mejor que nadie como se pondrá si la alertamos por nada, Lily sólo quiere llamar la atención.
—Honestamente espero que sea eso –admitió y se puso de pie –yo voy a encontrarla –informó –y voy a pedirte una cosa –observó a su padrino –la besarás y le harás saber lo preocupado que estabas, aunque sea mentira, después de eso, no te acercarás a nosotros.
—Eres de mi escuadrón…
—No he renunciado porque si lo hago no puedo ir a buscarla –se burló –pero cuando la tenga en mis brazos, será lo primero que haré, después de besarla y hacerle el amor durante una semana.
El metamorfo salió de la habitación, no podía creer que su padrino estuviese ocultándole algo tan grave a Scorpius, después de todo, él merecía estar ahí, confiaba más en él que en James, mientras él estuviera con los muggles, James seguiría todas las líneas de investigación en el mundo mágico.
Se detuvo frente a un escritorio completamente desordenado, sonrió un poco al recordar que el suyo siempre estaba así cuando estaba en el Departamento de Aurores.
—Buenas tardes, soy Edward Lupin, quien está asignado a la búsqueda de Lily Luna Potter –el hombre salió debajo de su escritorio con un cigarrillo y el ceño fruncido.
—Soy el detective Robert Kepler –informó estrechando la mano del metamorfo –si mal no me informaron eres el novio de la chica ¿verdad?
—Sí, pero no interferiré en los protocolos, mi prioridad es encontrarla.
—Tengo a los testigos del banco ¿tienes una foto de tu novia?
—Desde luego.
Sacó su billetera y sacó una de las fotos de Lily, el detective observó sorprendido y lo observó.
—Es bastante joven –soltó –dime ¿cuántos años tienes?
—Soy diez años mayor que ella –contestó –y si piensa que sus padres estaban en contra de la relación me temo informar que no.
—Bien, contesta, ¿cuántos años tienes?
—Veintiocho.
—Al menos ya es mayor –soltó.
—Sólo quiero encontrarla.
—Vayamos a interrogar.
Todos y cada uno de los testigos asintieron afirmativamente al ver la foto de Lily, y la versión fue la misma, la tomaron como rehén, Teddy cerró los ojos para controlarse, James le había ayudado con el hechizo glamur para que no notaran sus habilidades, porque estaría frito en ese momento.
—Gracias –salieron del lugar –vamos a encontrarla, lo juro.
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Teddy observó al detective junto a él, no podía quejarse, para ser muggle estaba decidido a encontrar a Lily, seguía cada pista, cada indicio, les quedaban 24 horas para encontrar a Lily antes de que Ginny volviera, pero eso no le importaba, quería tenerla segura con él, besarla y abrazarla para hacerle saber que está mala experiencia había pasado.
—Detective Kepler –se recargó la mujer en la portezuela –tengo información sobre los asaltantes, al parecer eran ocho...
—Ya lo sé, he interrogado a los testigos más de una vez.
—Dijeron que se irían en un camión pero en realidad fueron en una mini van amarillo chillante, que mejor que pasar desapercibidos que siendo llamativo, fueron al noroeste de la ciudad.
—Gracias por el dato –puso en marcha el motor.
A mitad del camino Teddy observó el radio, la voz del jefe de Kepler estaba hablándole.
—Necesito que revises un lugar, recibimos una queja, es urgente.
—Estoy siguiendo...
—No me importa, ve ahora mismo.
El detective Kepler se detuvo a mitad de la carretera, el lugar era a mitad de la nada ¿porque alguien se quejaría sí nadie vivía ahí?
Avanzó lentamente, observando a su alrededor mientras el chico se movía despreocupado, se detuvo en seco viendo en dirección a lo rojo que se asomaba entre la maleza.
Fue detrás de él cuando se echó a correr, con el rostro lleno de felicidad.
—Lily –la voz del hombre sonó débil –Lily –vivió a nombrarla.
Las rodillas del metamorfomago se estrellaron contra la maleza, la mano de la chica temblaba un poco, el rostro pálido de Lily estaba ahí, ella está ahí, con sus enormes ojos verdes abiertos, tenía magullado el rostro, su labio reventado, su cabello revuelto.
—Chico –lo llamo Kepler con una sonrisa –la encontramos.
Observó atento la escena del hombre que la sujetó contra su pecho, la chica en sus brazos parecía como una linda muñeca, con lo que eran unos enorme ojos verdes hermosos, sino estuviesen completamente rojos, las marcas mostraban que había llorado, posiblemente habían sido los peores días de su vida, la vista del detective se posó en su ropa estaba intacta, pero eso no les aseguraba que no hubiese sido ultrajada, observó de nuevo al chico.
—Lily –la estrujó con más fuerza contra él, esperando que se quejara a causa de la fuerza en el abrazo pero la chica no se quejó, no hizo nada, se quedó ahí, entre sus brazos, helada y con sus ojos normalmente expresivos vacíos, la había encontrado sí, pero no de la forma en la que la quería encontrar –perdóname todo es mi culpa, todo esto es mi culpa Lily por favor perdóname.
La cabeza de la chica perdió contacto con el pecho de él hombre que la estrujaba, permitiéndole al detective perderse en los enormes ojos olivo, que seguían siendo bonitos aun que estuviesen inexpresivos ante la carencia de vida en ellos, la chica seguía entre sus brazos, helada y con sus ojos normalmente expresivos vacíos, en toda su carrera había tenido que ver cosas espantosas, pero ver a ese chico llorando sobre el cuerpo de su novia muerta entraba en lo desgarrador, se mecía con ella como arrullándola mientras la mirada extraviada en la muerte veía hacia el soleado día de Londres.
—Avisaré a la estación que la encontramos.
Se alejó para darle privacidad, llegó a su auto y cuando tomó su radio el chico se había esfumado con todo y el cuerpo de la pelirroja muerta.
oOo
Dio dos pasos y las rodillas de Teddy se estrellaron contra el camino de rocas de La Madriguera, todos iban ahí a esperar noticias de Lily.
Él no quería darles esa noticia, él quería llegar con ella más no con su cadáver.
Molly Weasley llegó a la puerta de la madriguera con una sonrisa, recordando la escena parecida hacía un tiempo, cuando les informaron de su noviazgo, pero después tuvo que aferrarse a ella para no caerse al mismo tiempo que rompía en llanto, Arthur Weasley llegó hasta ella y la sostuvo, manteniendo la calma que Teddy sabía que no tenía.
Cada descendiente de los Weasley fue llamado por el alboroto de sus padres o abuelos, salvo Ginny, a la que le habían ocultado la desaparición de su hija.
James llegó hasta él, dejándose caer de rodillas delante del cadáver de su hermana, hundió su rostro en el estómago de la pelirroja y su llanto su fue inmediato al cerciorarse.
—Lily –le llamó –Lily –la sacudió – ¡Lily! –le gritó mientras pegaba su frente a la de ella –Lily –susurró perdiendo la voz a causa del nudo en su garganta.
—Es demasiado tarde, James –informó Teddy y se puso de pie, tomando fuerzas de algún lugar desconocido.
La señora Weasley le pidió que la llevara a la pequeña habitación que habían construido poco antes de que Lily naciera, Teddy la dejó sobre la cama y se sentó junto a ella para observarla, su rostro magullado, y los ojos sin brillo ni vida torturándole, taladrando todo dentro de él, se sacudió ante el llanto de nuevo, sujetó sus manos y las llevó a su boca para besarlas.
Acarició de nuevo la piel suave de su prometida, sus dedos resbalaron por su cuello para notar las marcas alrededor de él, haciendo que se enfureciera, apretó las muñecas de nuevo, esperando que la fuerza con la que la sujetaba la regresara a la vida, la hiciera quejarse porque estaba siendo rudo con ella.
—Tenemos que planear el funeral –informó la mujer.
—Dígame porque está pasando esto, Molly ¿porqué entre todos nosotros tuvo que ser precisamente ella? –la mujer apretó su hombro.
—No lo sé, ni con toda la magia puedo volverla a la vida, pero Arthur y yo con gusto daríamos la nuestra sí eso la trajera de vuelta –cerró los ojos de su nieta con la mano temblorosa.
—La quiero de vuelta, la quiero aquí –bramó aferrándose a ella.
—Tienes el consuelo de que la hiciste feliz, al final te redimiste y la hiciste inmensamente feliz.
—Eso no es cierto.
—Ella lo decía, así que tiene que ser cierto, Teddy.
Lorcan Scamander se encargó de avisar al Ministerio y preparar lo que hacía falta.
Harry no se había aparecido por el lugar, pero eso no hacía que la Madriguera estuviese menos llena, toda la familia excluyendo a los padres de la pelirroja y Hugo estaba en el lugar.
El lugar era un mar pelirrojo y rubio, mezclado con uno que otro castaño o pelinegro, levantaron la vista cuando una rubia irrumpió en el lugar, se acercó a los abuelos de Lily y los abrazó tan fuerte como pudo, Audrey McLaggen había llegado porque Dominique le avisó, lo buscó con la mirada y se echó a sus brazos, él sonrió porque en ese momento no comprendió quien de los dos estaba consolando a quién, sabía lo mucho que su prometida adoraba a la rubia, así que agradeció que alguien con más cabeza le avisara del último adiós.
Habían pasado horas, Teddy estaba alejado, en el lugar donde se encontraba podía verla postrada en ese féretro elegante y llamativo, su cabello pelirrojo ondulado estaba como sí nada, el maquillaje de Dominique hacia que no se le notarán los golpes, la pelirroja estaba perfecta incluso en su funeral, lucía tan calmada, había una pequeña sonrisa tímida en su rostro ¿cómo era posible eso?
Observó a su alrededor, los señores Weasley tenían la vista perdida, pero no lloraban, Victoire tampoco, observaba el ataúd de Lily con rostro impasible, él tampoco estaba llorando, pero los demás sí, se sorbían los mocos y sé los limpiaban con las mangas de los suéteres negros que llevaban.
—Lily siempre fue adorable, la adoraba –sonrió Fred.
—Lo sé –admitió Roxanne –me encantaba estar con ella, era divertida y genial, no puedo creer lo que pasó –negó y se limpió un par de lágrimas.
—Recuerdo que era mi prima favorita –soltó Rose encogiéndose de hombros –le propuse mucho que se mudara conmigo pero siempre se negó –lloriqueó.
—Los entiendo, ella siempre me ayudaba con las cosas de la casa, me encantaba, siempre nos divertíamos limpiando –se sacudió por el llanto Molly II.
—Era simplemente fabulosa, de todos siempre fue la mejor –volvió a decir Fred.
—Siempre te burlaste de ella –contestó Louis en tono serio y enfadado.
— ¡Yo la adoraba! –chillo el pelirrojo.
—Todos aquí la adorábamos –sonrió triste Albus y apretó el hombro de Fred.
—Era mi hermana favorita –anunció James.
Teddy avanzó hasta su mejor amigo y lo golpeo tan fuerte como pudo, ya no podía más, no iba a soportar toda esa hipocresía alrededor de la chica que amaba, todas aquellas palabras que pudieron decirle en vida estaban soltándolas ahora que ya no estaba, porque eran falsas, porque ninguno las sentía, y los odiaba por eso, porque jamás la quisieron y ahora estaban ahí, llorando y lamentándose por perderla, cuando realmente no les dolía.
— ¡Qué te pasa! –le recrimino James.
Pero no escucho, sus ojos se volvieron negros como el azabache, no había rastros del divertido y genial Teddy en ese momento, esa parte de él se había muerto junto con la pelirroja dejándolo perderse en su dolor, volvió a golpearlo una y otra vez, mientras que todos se alarmaban.
Cuando Teddy sintió un jalón, ya que lo tomaron desprevenido, se quedó inmóvil y se percató de lo que había hecho, pero no se arrepentía.
— ¡Son unos hipócritas! –Escupió furioso a todos –eso es lo que son, una bola de hipócritas, es su arrepentimiento lo que les duele no su muerte, ninguno de ustedes le quería, ninguno de ustedes le amaba realmente, malditos hipócritas...
—Teddy –pidió Harry –suéltalo Scorpius –pidió el hombre y el chico obedeció.
Teddy golpeo a Harry directamente en la cara haciendo que la nariz de su padrino sangrara de inmediato.
—La encontré muerta –le informó y las lágrimas comenzaron a salir –sus ojos seguían ahí, pero no eran sus ojos –se dejó caer –esos bastardos la mataron y le desecharon como basura –lo último que sintió fue miedo, sus últimas lágrimas fueron de dolor y no de felicidad, y eso no les importa, sólo quieren parecer dolidos pero no lo están.
—No hables por todos –interrumpió Hugo entrando a la Madriguera dejado caer su pesada maleta.
—Pocos aquí tenemos derecho de permanecer a su lado, ni siquiera su padre fue un buen padre para ella.
—Cuando algo así pasa no importa ¿sabes? Lo que importa es saber que de alguna forma te importa esa persona y que no sabrías que sería de ti si ese accidente hubiese sido más grave. Desgraciadamente este lo fue.
Teddy se giró a ver a Victoire, había reconocido sus palabras, él se las había dicho a Lily una vez, su corazón terminó de romperse, ella tenía razón, él también había sido un bastardo con ella, y ni todo el tiempo que estuvieron juntos fue suficiente para redimirse por haberla hecho sufrir.
—Basta por favor –pidió Dominique.
—Todos somos hipócritas en algún momento, Edward –informó Victoire –tú no eres la excepción, si a eso vamos los únicos con derecho a permanecer aquí sería Hugo, los abuelos, Scorpius y Jarvis ni siquiera tú.
—Tú no eres nadie para decirnos si la queríamos o no –se quejó Fred.
Scorpius tuvo que sujetar a Teddy de nuevo, pero se estaba volviendo complicado sujetarlo.
—Soy su prometido –les escupió a todos –fui yo quien estuvo con ella todo este tiempo, cuidándola, amándola, estando para ella en sus malos momentos y sus buenos momentos ¿alguno de ustedes estuvo para ella? Son unos malditos hipócritas.
Teddy se sacudió, aún no estaba tan enfurecido, pero en cuanto lo estuviera, Scorpius sabía que no habría nadie en ese lugar que lo detuviera para armar un maldito destrozo.
— ¿Qué demonios está pasando aquí? –soltó enfadada Ginevra al llegar, todo el mundo se quedó callado.
La pelirroja observó a todos, pero su vista se enfocó a Teddy presintiendo algo, hasta que sus ojos chocolate se quedaron sobre su hija.
—Lily –el tono enérgico se perdió volviéndose un susurro.
Aventó a todos para ir hasta su pequeña Lily, Ginevra Weasley siempre había sido una mujer fuerte de carácter reacio como su madre, pero esto era algo que no podía soportar, por mucho que quisiera mantenerse fuerte era su pequeña hija la que yacía muerta en ese ataúd.
Draco avanzó abriéndose paso y fue hasta la pelirroja y la abrazo, Scorpius le había enviado una lechuza diciéndole que retuviera a Ginevra en París pero jamás le dijo la razón. Y le había costado demasiado mantenerla en París por tres días si había estado desesperada con la inquietud de volver de inmediato.
—Draco, por favor dime que no es Lily, que Lily no está muerta –rompió en llanto.
Se aferró a las solapas del caro traje del rubio mientras le pedía que le dijera que su hija no yacía muerta; la abrazo de nuevo, jamás había visto a Ginny así, tan dolida, tan al borde de la locura.
Observó a la chica y al metamorfo que estaba en el suelo, observando a la destrozada pelirroja llorando, tan rota y desesperada como posiblemente se encontraba él.
— ¡Te pedí que la cuidaras! –soltó enfurecida, se alejó de Malfoy y su mano se estrelló tan fuerte como pudo en el rostro de Ted Lupin, que no dijo nada, sólo dejó que sus lágrimas cayeran, aceptaría toda la culpa y la furia que la pelirroja mayor pudiese darle.
—Gine… -la intentó sujetar Draco pero la mujer volvió a golpear al metamorfo –Ginevra –la llamó enfadado.
—Te pedí que la cuidaras antes de irme –chilló.
—Lo siento –susurró Teddy desde el suelo.
Los brazos de la mujer lo rodearon, sorprendiéndolo, le costó un momento pero la abrazó tan fuerte como pudo.
—Qué va a ser de nosotros ahora, Teddy –ocultó su rostro en el pecho de él.
—Morir lentamente, Ginny ¿qué más? –soltó.
El resto siguió en lo suyo, llorando por la muerte de la chica, mientras Ted y Ginny se quedaban a los pies del féretro llorando, por unas horas.
—Regrésame a mi dragón –suplicó Hugo acariciando la mejilla pálida y fría –por favor, Lily, regrésame a mi dragón –sujetó su mano y pegó sus labios a los nudillos.
—Lo lamento Hugo –murmuró Ted junto a él –no sé cómo te enteraste ¿quién te envió una lechuza? Hasta donde yo sé…
—Hay algo que nunca te dicen cuando creas un vínculo visible con aquél a quien amas –se burló –que así como perderle te marca el alma de una forma irreparable, al momento de que lo haces visible no sólo desaparece, sino que te marca el cuerpo irreparablemente.
—No sé de qué hablas –admitió el metamorfo.
Su vista se perdió en la marca de quemadura que se asomaba por la manga del suéter, aquél brazo donde solía estar el tatuaje de dragón.
