CAPÍTULO 24: OJALÁ OS HUBIERA CONOCIDO ANTES. VERDADES Y JARROS DE AGUA FRÍA.
(Voz de Jacob)
No podía creérmelo.
Cuando Alice nos había llamado y habíamos decidido acudir mientras Edward se encargaba de monitorizar a las mentes de los Vulturi para saber dónde andaban y qué pretendían y Alice hacía lo propio intentando adelantarse a sus movimientos con predicciones, aquel vampiro negro desconocido y amigo al parecer de Ann, había vuelto a subir la montaña para traernos una mochila con un ordenador y un montón de papeles que parecía haber unido con unas arandelas de cuero atados con lazadas cuidadosas.
Y ahora, todos juntos, nos estaban pasando una serie de fotos y fichas de todos y cada uno de los integrantes que supuestamente podrían venir a pelear por los Vulturi.
"Han crecido mucho en número." Afirma Sam.
"¿Y eso es un problema?" Pregunta Emmet. "Vosotros también sois más que la vez anterior."
"No, Sam tiene razón." Niega el Ann. "He vivido con ellos unos años, para ellos, la mayoría de esa gente son prescindibles, y eso los hace peligrosos porque atacarán sin piedad. Lucharán hasta la muerte si es necesario."
"Nosotros también." Dice Seth para mirarme pidiendo permiso.
"Aunque ahora mismo me apetezca arrancarte los miembros uno a uno por haber intentado vendernos a esas sanguijuelas y peor aún, haber puesto a Nessy en peligro mortal, sigues siendo la impronta de Seth." Le digo. "No podemos permitir que te maten siendo conscientes como somos de ello."
"Entiendo." Dice ella. "De hecho, si fuera vosotros, huiría antes de que ellos pudieran acercarse más. Yo no soy como vosotros, no soy parte de los vuestros y por tanto, no tenéis por qué protegerme."
"¿Es que eres dura de cabeza?" Le pregunta Jared. "Aunque queramos, no podemos dejar que te hagan daño. Por Seth."
"Ann." Le dice entonces Seth. "Lo que quieren decir es que uno de nuestros principios más profundos e inquebrantables es que no podemos dañar ni dejar que dañen conscientemente a ninguna impronta de nuestros hermanos. Y yo…"
"No sigas." Le dice ella. "No… no puedo oírlo."
"Por qué." Le dice él molesto y mostrando la rabia que tiene. "¿Por qué cuando intento contarte de qué va todo esto siempre acabas diciendo que no diga nada más?"
"Porque yo siempre he amado a Félix y él fingió corresponderme cuando en realidad solo le preocupaba porque era el cebo para vosotros." Le dice ella furiosa. "Y porque me ha roto el corazón y no puedo soportar la idea de que tú creas que yo he hecho lo mismo contigo para poder sacaros información. Porque nunca sería capaz de hacer algo así."
"Vale, esto… creo que esto es una conversación privada." Afirma el negro.
"Yo me voy al tejado por ahí y cuando acaben avisad." Añade el otro vampiro saltando a la chimenea para trepar por ahí, aún no sé cómo porque tenía que estar bastante estrecho y oír golpes en el tejado revelando que había llegado allí y caminaba por encima hasta que pareció pararse y sentarse arriba.
"Creo que será mejor salir todos." Dice Alice. "Esto es… mejor darles un poco de intimidad."
Uno a uno vamos saliendo todos fuera hasta el último que es Rudy, uno de los más jóvenes y al que sacamos entre uno de los Beaver, Abe, y yo a rastras para cerrar la puerta tras nosotros.
"No me lo puedo creer." Dice Embry. "¿En serio esa chica ha soltado algo así de sopetón?"
"Yo pensaba que las chicas tenían algo llamado suavidad." Añade Quil mientras veo a Leah con los puños cerrados y como si quisiera hacerlos desaparecer apretándolos hasta metérselos en la propia mano formando un par de bolas sin dedos marcados.
"Leah ¿estás bien?" Le pregunto.
"No." Me dice furiosa. "Esa tía nos ha engañado a todos. Estaba con los diablos desde el principio y solo se ha reído de nosotros."
"A mí no me parece que sea así." Nos dice Rudy.
"Rudy, cierra el morro." Le dice Quil.
"No me da la gana, tú no eres siquiera el beta." Le dice. "Y no creo que todo fuera mentira. Me gustaba, aunque fuera la impronta de Seth. Así que la he vigilado un poco. No es como si la hubiera espiado mientras se cambiaba o nada así." Afirma levantando las manos como excusándose. "Pero no creo que todo fuera mentira."
"Qué sabrás tú." Le dice Leah. "Solo sois unos críos jugando a ser mayores."
"Es cierto." Afirma él. "Me gustan las chicas guapas, y Ann lo es. Y nos ha mentido haciéndose pasar por amnésica y la víctima y todo eso. Pero sé cómo son las sonrisas fingidas y mientras estaba con nosotros no la he visto fingir demasiado. Salvo cuando sonreía por compromiso. Y desde luego, como espía no vale un centavo. Podía haber aprovechado su cara bonita para sacarnos información a cualquiera y no lo ha hecho. Ha preferido siempre simplemente estar por ahí y ver si oía algo ¿no?"
"Nos tenía que espiar." Le digo. "¿Acaso eso te da igual?"
"Pues sí." Afirma haciendo un gesto de que es evidente y de que no le importa un pimiento. "Yo estoy orgulloso de ser lo que soy. Y ya habéis oído la mente de Seth. Al final hizo lo que pudo para demostrar que no éramos una amenaza para los Vulturi si nos dejaban en paz. Y estaba dispuesta a irse para evitar seguir mintiéndonos. Eso tiene que contar algo ¿no?"
Era cierto. Si eso fuera cierto, demostraría que esa chica no era tan 'demoniáca' como queríamos todos ver. Vale, era o había sido una aliada de los Vulturi, pero al final había intentado alejarles de allí, mantener la paz que había y había intentado salir de nuestras vidas de una forma sencilla para evitar daños innecesarios. Claro que no parecía saber que Seth no podía dejarla salir de su vida así como así ni qué significaba que Seth estuviera imprentado de ella.
"Si eso fuera cierto, podría haber una posibilidad." Concedo. "Pero por lo que sabemos, no tiene reparos en mentir, y se le da bien."
"Es evidente que miente." Afirma Leah.
"Yo no lo creo." Afirma Rudy para encogerse de hombros cuando le miramos. "Podéis llamarme inconsciente si queréis, pero yo creo que me fío de ella."
"Yo quiero creer en Seth." Afirma Jeremy, el menor de los Beaver. "Nunca nos ha hecho el menor daño y podría haberlo hecho."
"Ocasiones desde luego no le han faltado." Afirma Saulo de brazos cruzados.
"Hay una cosa más." Añade Jeff. "No sé si os acordáis. Cuando lo de Seattle que Seth la siguió… un vampiro les atacó. Considerando lo que acabamos de descubrir sobre ella… creo que realmente fue ella quien le protegió a él del vampiro y no al revés como se nos hizo creer."
"En qué te basas para decir eso." Le pregunto recordando lo que habíamos visto en la mente de Seth.
"Jeff tiene razón." Afirma Sam. "A mí también me pareció raro. Y considerando que estaba con los Vulturi y nadie nos tiene aprecio en ese grupo, no creo que le hubiera costado nada dejar que el vampiro que les atacó hubiera matado a Seth, pero en cambio, volvió sano y salvo."
Sam y Jeff tenían razón. Si era cierto que Ann estaba con los Vulturi, debía odiarnos tanto como el resto de vampiros. Si era cierto que había ido a espiarnos, si sabía que Seth podía haberla descubierto aquella vez… ¿por qué no había dejado que mataran a Seth? Se hubiera ahorrado poder ser descubierta y hubiera podido ver qué hacíamos con los vampiros. Entonces… por qué le había traído de vuelta sano y salvo.
Allí había algo que no me cuadraba.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Seth)
"¿Quién es ese Félix?" Le pregunto a Ann cuando estamos solos y tras un momento de silencio.
"Da igual. Es alguien de mi pasado." Me dice suavemente. "Oye, lo siento mucho, pero no puedo…"
"Ann, yo nunca he pedido que me quieras." Le digo. "Si me dices que estás enamorada de cualquier otro y que estás feliz con él, yo no pienso meterme. Pero si me dices que estás colada por un tío que lo único que hace es aprovecharte de ti… eso sí que me enfada."
"Seth, no puedo siquiera pensar en…" Me dice.
"¡¿Es que no te enteras?!" Le digo furioso. "¡Me da igual que no quieras nada de mí! No quiero que vuelvas a alejarme de ti, idiota." Añado cogiéndole una mano. "Haz lo que te de la gana, pero no vuelvas a decirme que tienes el corazón roto porque un idiota que no sabe apreciarte te lo ha roto."
Sinceramente, me enfurecía más el hecho de saber que ella había querido con tanta intensidad a un tipo que había traicionado sus sentimientos mintiéndola que el hecho de que ella hubiera estado en el bando enemigo cuando la conocimos y lo hubiera ocultado.
"Ann, mira, yo… yo ya no sé qué pensar." Le digo suspirando para mirarla. "Y puesto que por lo que se ve nunca va a ser un buen momento para esto… que sepas que me da igual qué seas o que hayas sido del bando que nos quiere ver a todos muertos. Me da igual que la chica a la que conocí fuera una mentira o que aún quieras a ese hijo de perra que te ha tenido engañada para usarte impunemente. Siento algo hacia ti. Estoy imprentado de ti, pero además siento algo más. Y me da igual que ahora no puedas corresponderme, porque voy a seguir estando ahí. Hoy, mañana, pasado… y sabe dios que si salimos de esta, seguiré estando ahí. Y si te quieres ir… por mí vale, volveré a la reserva y todos los días iré a la entrada a la reserva y me sentaré a esperar a que vuelvas. Y si aún así sigues sin aparecer, seguiré yendo allí, días, semanas… me da igual. Y si aún así sigues sin querer venir a buscarme… bueno, al menos seguiré teniendo la esperanza de que algún día volveré a verte aparecer por esa carretera, en coche, moto… incluso a pie. Y que cuando vuelvas, sonreíras y me dirás que has vuelto a bucarme."
"¿Dónde coño estabas cuando entré a ese clan?" Me pregunta llorando. "Si te hubiera conocido antes de conocer a los Vulturi…"
Entonces no puedo aguantarme más y a pesar de saber que está enferma y muy malherida, no puedo evitar levantarla para ponérmela en el regazo y abrazarla dejándole enterrar la cara en mi pecho para que se despache a gusto.
"Odio hacerte llorar." Afirmo. "Y acabo de descubrirlo ahora."
Eso ha hace reír. Reír y llorar a la vez, muy extraño.
"Ojalá te hubiera conocido antes." Me dice llorando pero sonriendo a la vez mientras se frota con las manos doloridas y heridas por lo que la paro y le froto los ojos con las mangas de mi jersey. "Estoy segura que si nos hubiéramos conocido en algún otro lugar antes de que fuera una Vulturi hubieramos tenido ese 'click' de conexión y hubieramos podido tener algo."
"Bueno… ahora creo que el que hayan intentado matarte significa que ya no eres una Vulturi." Le digo intentando animarla un poco. "Y aún tienes la cabaña habitable. Y como Arik creo que ha desertado… digamos que tienes un sofá libre."
"Seth… no creo que pueda volver allí." Me dice tristemente de nuevo. "Os he traicionado. Os mentí y de la peor manera posible."
"Yo ya lo he olvidado." Afirmo. "De hecho… te perdono si me das una oportunidad para seguir a tu lado."
"¿A pesar de lo que os he hecho?" Me pregunta confusa y con cierto reparo.
"Precisamente por lo que nos has hecho." Le digo divertido. "Hay que ser muy valiente para conociendo a los tres diablos enviarles unos informes con lo contrario a lo que querían oír."
"Tal vez fuera precisamente lo que quería oír." Me dice pensativa. "Creo que tenían la esperanza de que si me descubríais me matarais vosotros mismos sin poder vincularme con ellos. Así saldrían inmunes y podrían volver a intentarlo o atacaros con la excusa de que habíais matado a uno de los suyos. Aunque sospecho que nunca me consideraron una de los suyos."
Eso era terrible.
"No puedo entender cómo alguien que te conozca podría hacerte eso." Afirmo temblando de rabia.
"Seth." Me llama. "No soy una vampiro, solo soy… una mestiza. Para ellos solo estoy un poco por encima de los humanos. Ven a los humanos como comida, y los mestizos somos… el barro en sus zapatos."
Era triste oírla definirse como el barro en los zapatos de alguien.
"Yo creo que tú vales mucho más que ellos." Le digo. "Eres mucho más humana que cualquiera de ellos. Y tienes mucho más valor en una sola uña que ellos entre todos sus aliados y personas."
Eso parece hacerla sonreír.
"¿Entonces?" Le digo. "¿Tengo que perdonarte?"
"¿Eso de antes…? El trato para perdonarme." Me dice. "¿Era una forma de pedirme salir?"
"Es posible." Concedo. "Me hubiera gustado hacerlo mejor. Buscaba una oportunidad mejor para pedírtelo. Pedirte una cita, decírtelo mientras nos reíamos comiendo algo por ahí… pero creo que tal y como están las cosas, podríamos morir alguno de los dos en cualquier momento y tendría toda una vida por delante para arrepentirme a cada momento de no habértelo dicho."
"Eso ha sido muy valiente…" Me dice suavemente mientras la mezo sin darme cuenta.
"No tienes por qué contestar nada." Le digo. "Me basta con que me dejes estar cerca y me des una oportunidad de demostrarte que no todos usamos a las mujeres."
"Seth…" Me dice.
"Supongo que es muy pronto y acaban de partirte el corazón." Me dice. "Además, supongo que te costará un poco volver a confiar en otro hombre, pero… necesito que me des la oportunidad de demostrarte que puedo estar ahí, a tu lado para lo que sea."
"Seth… es… para mí es todo un privilegio que me pidas algo así." Me dice tocándome suavemente la mejilla. "Pero… si a estas alturas dijera que me eres totalmente indiferente, mentiría vilmente. No quiero hacerte daño, y si te doy falsas esperanzas…"
"Tranquila, no me vas a dar falsas esperanzas." Afirmo divertido de que incluso ahora, pudiera aceptar eso así. "Sé que ahora mismo no querrás ni oír hablar de volver a mirarnos a nadie más como hombres. Me basta con que me dejes estar a tu lado y me des la oportunidad de poder ganarme tu confianza, día tras día. Si sobrevivimos a lo que sea que esté por venir."
"Seth." Me dice. "Créeme, si alguien me ha demostrado que puedo confiar en él para estar a mi lado, que… que es un hombre de verdad, ese eres tú."
Vale, eso me hace sacar peso orgulloso. Así que sigo así hasta que se queda dormida y me doy cuenta que la he tenido encima, sentada en mi regazo, sin que hiciera nada por irse aunque, claro, estando tan malherida como estaba, tampoco me extrañaba. Para moverse tenía que ir casi arrastrándose o apoyándose por las paredes como si reptara por ellas.
Pero cuando voy a dejarla en la cama, me encuentro con que me ha cogido del brazo y no me suelta.
"Si quieres quitártela de encima vas a tener que quitarte la camisa." Me dice una voz desde la entrada. "Pero no te preocupes, conmigo fue peor. Sé qué es tener que pasarte toda la noche sin moverte por haberte ofrecido a protegerla en una bodega en Trim porque había ido de vacaciones mientras sus compañeros estaban trabajando porque no querían llevársela a ella."
"¿Tú?" Le digo.
"No, tu padre." Me dice divertido el tío que nos había vendido el coche. "¿Qué tal mi pequeña?"
"¿Eres un vampiro?" Le pregunto.
"No exactamente." Me dice sonriéndo con ironía mientras noto cómo Ann se remueve apretándome con fuerza el brazo sin querer. "Uffff, aún recuerdo eso. La chica tiene fuerza ¿no crées?"
"No sabía que los mestizos tenían tanta fuerza." Me quejo intentando aflojar su presa y logrando que afloje muy ligeramente pero siga sin soltarme.
"Algunos son más fuertes incluso que los puros." Me dice divertido. "Por cierto, no te preocupes por mí, ya te lo dirá ella cuando despierte, soy libre como el viento. Y no, nunca me he alimentado de ella, aunque he tenido oportunidades. Es tan buenaza que se hubiera ofrecido."
Eso sonaba a lo que había visto en ella mientras fingía ser quien no era.
"Pensaba que eso era otra cosa que había fingido." Le digo.
"No lo es." Afirma otra voz más, la del tío negro de camisa blanca. "Es una auténtica santa. Nunca me cuadró que estuviera con esos tíos tan peligrosos. Quiero decir… son duros y muy elitistas. Nunca aceptarían a una mestiza en sus filas, y si la apreciaran la hubieran convertido. Roberto, por cierto. Deduzco que tú vienes por parte de nuestro sector."
"Aidan." Le dice el tío. "Solo he venido porque pensé que a esta le vendría bien una mano que le pueda echar. Por eso y porque siempre paga bien mis 'ayudas'." Añade divertido sentándose en una silla cerca de la cama.
"Eres un maldito mercenario." Le digo furioso al ver que allí todos van a su bola.
"Aquí todos somos mercenarios, 'mascota'." Me dice divertido.
"Chicos… realmente no queréis pegaros." Afirma una voz dulce haciendo que toda mi rabia se evapore de golpe. "Además, creo que no está bien que hagáis reuniones donde hay un herido durmiendo."
"¿Sabes que te odio?" Le pregunta el llamado Roberto.
"¿Otra más?" Pregunto.
"Millie." Me dice sonriéndo.
"Millie 'la tramposa', más bien." Afirma el tal Aidan. "Campeona en las sombras de billar y la única en el mundo capaz de imponer su voluntad solo con su voz." Añade dándose toquecitos suaves en las orejas.
"¿Os importaría a todos iros de aquí?" Les digo molesto aún. "Ann está durmiendo y es mejor no despertarla."
"Entonces tú también deberías salir." Me dice el tal Sean divertido.
"Lo haría, si no la tuviera cogida a mí sin poder soltarme." Me defiendo.
"Yo creo que me uniré a los del tejado." Afirma entonces. "No me fío de los chuchos."
"Oh, pues a mí me parecen monos." Afirma la chica sonriéndo.
"Como tú puedes controlar a quien sea con solo pedirlo…" Le dice el negro, Roberto, rascándose la cabeza.
Esos tíos eran desesperantes, la única que parecía medio normal era la chica, pero todos ellos salvo el del coche me olían a vampiro además de tener ojos rojos.
"Eh." Me llama Jacob entrando en la casa. "¿Estáis bien? He visto salir a gente."
"Conocidos de Ann." Le digo. "Parece ser que para haber caido en desgracia para los Vulturi aún queda bastante gente a su lado."
"No sé, pero veo demasiados ojos rojos." Me dice. "Además, están casi todos en el tejado o por los árboles."
"Por si no te has dado cuenta, son vampiros y vosotros chicos-lobo." Le dice una voz suave desde mi lado. "Os aprecian tanto como vosotros a ellos, así que prefieren evitar mordiscos innecesarios."
"¿Te han despertado?" Le pregunto soltándome y dejando ella que me suelte.
"Más o menos." Me dice. "Soy una mestiza, no duermo demasiado, pero me gusta cerrar los ojos y descansar la mayoría del tiempo. Me he echado una cabezadita y me acabo de despertar."
"Tú mejor no te muevas hasta que no estés curada del todo." Le dice Jacob. "Carlisle cree que te costará unos cuantos días."
"Depende de si viene más gente o no." Le contesta. "He visto a Monique curar cosas mucho peores que esto en un par de días."
"Pues hasta que no venga, quédate ahí quieta y no te muevas." Le dice dejando bien claro que no cree ni una palabra. "Vamos a buscar comida. Edward dice que Carlisle intentaré tomar un ciervo y nos traerá el resto para asarlo aquí."
"Yo ya estoy servida, pero me muero por un buen trozo de asado con salsa de bayas." Afirma ella haciendo un giro de ojos de gusto.
"Te guardaremos un trozo, pero creo que será solo asado, sin nada más." Le dice Jacob.
"Asado suena bien." Afirma ella.
"¡Annie!" Oigo que gritan fuera y que se oye por la puerta abierta. "¡Yo me he traído un par de Guinnes, así que puedo hacer estofado para los dos!. ¡Pero la otra es para mí!. ¡Aquí la Guiness sabe a agua de fregar!"
"¡Gracias, pero habla con el resto!"
"¡Los chuchos que coman carroña, la comida de verdad es para las personas!" Afirma el tío desde el tejado haciéndonos gruñir a todos diría yo. "¡Y sabes que los puros no aprecian la comida como nosotros!"
"¡No seas maleducado Aidan!" Le dice ella. "¡Tienes que compartir!"
"¡Mi puchero, mi decisión!" Le grita él. "¡Y yo no comparto con animales!"
"Lo siento." Nos dice. "El próximo puchero lo haré yo, os… os invitaré."
"Ahórratelo." Le dice Jacob. "No nos importa que no nos invite. Apuesto a que escupe en nuestros platos."
"Ya, es…" Dice.
"Cuando cocines tú a mí no me importa probar un poco." Le digo. "Siempre y cuando me prometas que no harás eso de… escupir dentro porque es…"
"¡No!" Dice asustada. "No, no, claro que… no. Es… Aidan y yo cocinamos cosas normales. No… no escupimos en la comida."
"No, claro, tú solo intentas vender pobres niñas." Le dice Jacob.
"Jacob, yo solo tengo 6 años más que ella." Le contesta ella. "No pretendía entregarla. Me pidieron que hiciera una investigación y es lo que hice. Les dije que no erais una amenaza, les dije que ella no es peligrosa, que tiene la madurez de un pre-adulto, tiene control… y mentalidad adulta. Ellos temían que fuera peligrosa porque es pequeña, no conocen a otros como ella no…"
"Tú eres como ella." Le dice.
"Sí, pero ellos me conocieron cuando acababa de estancarme en… esta forma." Le contesta ella. "Para ellos solo soy como un neófito que es en parte humana."
"Vamos, que eres el peldaño más bajo." Le dice Jacob para ganarse un gruñido por mi parte.
"No, Seth. Jacob tiene razón." Me dice ella apoyándome la mano en el brazo suavemente. "Para ellos nunca he sido una más, solo era… un peón, o algo peor si existiera."
"Me da igual." Le digo. "Sabe perfectamente que tú confiabas en ellos y que has descubierto eso cuando te intentaron matar. No debería decirte algo así. Por mucho que la hayas cagado, sigues siendo mi impronta. Si se meten contigo, se meten conmigo."
"Seth…" Me dice.
"Si tuvieras un hermano pequeño y se metieran con él, qué harías." Le digo para hacerla callar pensativa y acabar asintiendo con la mirada por lo que vuelvo a mirar a Jacob.
"Lo siento, pero no soy tú." Me dice. "Ha puesto en peligro a mi impronta, eso no puedo perdonárselo así como así. La ha hecho irse con su madre y tías lejos."
"Y créeme que lo lamento." Le dice ella suavemente. "Siento haberos puesto en peligro, siento haber tenido que hacer a la niña alejarse… ojalá pudiera dar marcha atrás al día en que me encontraron y haber podido hacer que Taito, Alana y mi yo de entonces nos hubiéramos alejado de nuestro hogar para evitar que ellos murieran asesinados y los Vulturi me recogieran a mí. Pero no puedo. Lo único que puedo hacer es pediros que me matarais antes que lo hicieran ellos, pero ni eso podéis concederme."
"Porque aunque seas una maldita psicópata asesina que pretendía vendernos a todos… no lo hiciste." Le contesta dándole un golpe suave en la cabeza con el puño cerrado pero de una forma que no le hace ni cosquillas. "Y porque eres la impronta de este idiota de aquí, que aunque sepa que le has estado engañando, es imposible que deje de pensar en ti. Así que… no te esfuerces mucho y deja que se nos pase un poco el cabreo. Y si salimos todos de esta… ya veremos cómo van las cosas."
Tras decir eso, veo que me mira de reojo y yo asiento haciéndole un gesto de que se lo agradezco. Porque es poco probable que ahora mismo Ann pueda verme siquiera como algo más que uno de los chicos a los que traicionó, pero para mí, por mucho que haya pasado, ella sigue siendo Ann.
Y eso es algo que creo que no va a cambiar, haga lo que haga y pase lo que pase.
