CAPÍTULO 27: ENTRENAMIENTOS. LISTA PARA EL SIGUIENTE PASO.

(Voz de Ann)

"Eres una mala bestia." Me dice Axel, el moreno del par de idiotas que vivían en Boston.

"Y vosotros unos machitos, maleducados, anárquicos, molestos y..."

"Y reconoce que en el fondo nos quieres." Me dice sonriéndome Casel cogiéndome por la barbilla para que Seth les gruña algo entre dientes.

"No." Niega ella.

"¿Y las fiestas en la ciudad?" Me pregunta Axel. "¿Las copas en la bahía?"

"Sabéis que nunca me ha gustado que tratéis tan frívolamente a los humanos." Les digo. "Buscaros un hobby por aquí que no implique cazar gente ni mataros los unos a los otros. Yo me voy dentro. Y puesto que vosotros no coméis como el resto, os recomendaria que no entrarais."

"Eh, hemos venido aquí por ti." Me dice Axel sonriéndome y reteniéndome por la muñeca herida haciendo que tanto Seth como yo le demos un golpe que esquiva por poco.

"El resto suelen estar en el tejado cuando los chicos están cerca porque siempre hay alguno por aquí." Les digo. "Y yo también suelo salir. Por cierto... Casel, igual vosotros podéis ayudarme con mi entrenamiento."

"¡Uhhhhhh!" Dice Axel divertido mientras los chicos quileutes me intentan convencer para que no lo haga. "Solo por molestar a estos chuchos, lo que sea."

"De momento, iros los dos a cazar, pero alejaros de aquí." Les dice Jasper entendiendo que prefiero no tenerles demasiado cerca por la noche. "Nosotros nos encargamos de vigilar por la noche, tal vez deberíais acompañarnos."

"Yo voy a echarme un rato." Les digo. "Seth, te habías ofrecido para la espalda ¿no?"

"Claro." Asiente mientras lo meto del brazo al interior de la casa.

Que ese par esté por allí me viene bien. Cuando aprenda un poco más, necesitaré blancos moviles. Y teniendo Casel la habilidad de regenerarse cualquier herida al segundo casi, siempre y cuando no fueran hechas con metales nobres como oro o plata, eso le combertía en un pelele de pelea perfecto porque se movía y atacaba si le dejaba.

Pero de momento, tenía cosas más importantes en las que pensar. Como por ejemplo, el tatuaje que tenía en la espalda y que aunque ya estuviera cicatrizado casi, aún necesitaba echarme vaselina para hidratar la piel y evitar que me hiciera herida.

"Aquí tienes... La vaselina." Le digo a Seth pasándole el tubito de vaselina para labios que era lo que habia podido encontrar en el bolso de Monique porque le encantaba mantenerse siempre perfecta, tanto en moda como en belleza. "No es exactamente lo que debería, pero parece que hace el trabajo. Yo... Me tumbare aquí y listo." Añado quitándome la camiseta por la espalda y la cabeza pero dejándome puestos los brazos tapándome el pecho.

"¿No te dolerá si te quito el parche?" Me pregunta mientras me tumbo sobre la cama.

"Créeme, no me va a doler tanto como lo que dolía el tatuaje en sí."

"NOsotros también llevamos uno y... No duele tanto como pensaba." Le digo.

"Claro, pero este me lo ha hecho a la usanza medieval." Le digo sonriéndo mientras noto cómo me lo va destapando con cuidado. "Lo que significa que ha sido poro a poro, con una aguja esterilizada y llena de tinta. Y créeme, había que pinchar muchos poros y bastante dentro."

"Oh...mi... madre." Afirma mientras noto cómo ha acabado de quitar todo el parche-venda que cubre la espalda tatuada y parte de mi brazo dado que va unido y ha visto el tatuaje entero.

"Un par de alas para ser libre y no dejar que nunca más nadie me ate con engaños." Le digo divertida. "Surgiendo un tatuaje celta del guerrero para darme suerte y fuerza para luchar por lo que creo al lado de un... Grupo de compañeros tan... Inusual y variopinto."

"La verdad es que sí." Me dice divertido mientras noto cómo mete un dedo en la baselina de labios y lo pone con miedo sobre el tatuaje como esperando que vaya a quejarme de que duela. "No sabia que tenías tantos amigos... vampiros."

"Yo tampoco." Reconozco. "Realmente, supongo que te habras dado cuenta que no se conocían personalmente. Es posible que se hayan visto en fotos, al menos a Axel y Casel se les ha visto en fotos. Monique es una alta diseñadora en París, alguna vez ha salido en la prensa incluso, pero como podéis ver, con un poco de maquillaje y unas lentillas, no se la reconoce como vampira. Y nunca sale en nada demasiado 'internacional' por lo que se mantiene bastante al margen de los problemas y no llama la atención."

"Hum." Asiente suavemente. "Si necesita... Ayuda, ya sabes que a mi no me importa ayudar."

"Agradezco el detalle, pero prefiero entrenar esto con profesionales o con ese idiota de Castel." Le digo divertida. "Es posible que sea insoportable la mayor parte del tiempo, pero como no muere a no ser que lo decapites y separes el cuerpo de su cabeza más de una hora y su combustión es mucho más lenta que lo usual en un vampiro, creo que si le meto un balazo no lo mataré a no ser que le de en el corazón y eso va a ser imposible porque lleva una chapa doble de acero para protejerle esa parte bajo el musculo."

"¿Cómo que lleva una placa doble de acero bajo el músculo?" Me dice sorprnedido.

"Si tu único punto flaco que no puedes regenerar fuese el corazón ¿no crees que decidirías que el dolor que supone ponérte una placa doble para protegértelo por delante y detrás sería un dolor que te parecería más que razonable?" Le digo divertida. "Y, mmmm... Creo que te voy a pedir que me des la vaselina tú siempre..."

"¿No te hago daño?" Me pregunta.

"Para nada." Niego sonriéndo. "Es más, creo que nunca me han dado crema con ese cuidado. Ni siquiera en el spa que iba con Heidi."

"Así que eres una de esas niñas pijas de ciudad." Me dice divertido.

"No, pero yo era la única que soportaba esa cara de Heidi." Le digo divertida. "Y ella soportaba llevarme porque decia que sola se aburría mortalmente, en cambio cuando iba yo con ella, al menos tenía con quién hablar. Y tengo que reconocer que la vinoterapia y los masajes eran una delicia. Pero creo que nunca me han dado nada en la espalda con ese cuidado que lo estas haciendo tú."

"Vaya, me alegro pues." Me dice sonriéndo. "POr cierto, me he alegrado cuando les has clavado esa cosa a esos dos por robarte un beso."

"Ya, y supongo que lo que querías era que te lo diera a ti ¿no?" Le digo divertida.

"En el fondo sí, pero yo nunca te voy a robar un beso asi." Me dice divertido. "Prefiero que me lo des tú si quieres y cuando quieras."

"Jo, tú desde luego ya no te cortas ¿no?" Le digo con ironía pensando que era en broma.

"Nah, podriamos morir mañana mismo." Afirma divertido y feliz. "Ademas, ahora ya sé que eres una medio vampiro y tu que yo soy un chico-lobo. Ocultar que estoy improntado de tí y que como eres una chica de mi edad mas o menos aunque sea en apariencia y que cualquiera con dos ojos diría que estás de más de buena, es evidente que me gustas aunque me conforme con ser solo amigos, creo que no tiene ningún objetivo ya."

"Vamos, que vas a hacer y decir lo que te de la gana cuando te de la gana." Le digo un poco sorprendida de que lo diga tan lisa y llanamente.

"Pues sí." Afirma sonriéndo divertido. "Pero si te molesta me lo dices y puedo volver a ser el que era cuando ocultaba qué era."

"No, es... Prefiero lo que hacemos ahora." Reconozco. "A mi tampoco me gustaba fingir. Está genial cuando te importa un rábano la persona a la que intentas engañar, pero cuando resulta que esa gente te cae bien... No sé, al final ya lo de seguir fingiendo ser lo que no era se me estaba haciendo... Muy cuestra arriba."

No podía mentirle, a Seth no. Seth era sincero. Se había sincerado conmigo reconociendo todo eso, asi que, aunque solo fuera por el respeto que sentía hacia él, merecía que fuera todo lo sincera que pudiera. Y ahora que sabía la verdad sobre mi, ser sincera no era tanto problema.

"No sé." Reconozco mientras noto cómo sopla el tatuaje cubierto de vaselina. "Es... Las cosas estaban yendo fatal. Había descubierto que probablemente nada de lo que creía era cierto. Que vosotros no erais los monstruos que me habian hecho creer que seríais sino unos chicos... Normales que sí, se trasformaban en lobos. Y que los Cullen no eran los traidores que me habian hecho creer sino una familia normal, que se alimentaban de sangre y no dormían, vale, pero... Normal. Solo querían vivir en paz. Como vosotros... Y no sé, llegó el momento en que me ahogaba pensar que vosotros me apreciabais porque creíais que lo que veíais era yo cuando en realidad solo era un personaje."

"Ann, yo ya sabia que era una coartada." Le digo. "BUeno, no lo sabía. Pero lo intuía. Es... Como si tuvieras dos caras. Por un lado la que veíamos y luego, la que salía cuando bajabas un poco la guardia. Y... No sé. Cuando me enteré que eras parte de los Vulturi y que querías que te matáramos por eso... Me sentí traicionado. Porque pensé que confiabas en mi. Y en cambio, lo único que querias de nosotros era que te matáramos."

"Seth... Cuando me encuentren no pararán hasta matarme." Le digo mirando a la almohada que abrazo. "Y si os ponéis en medio para protegerme, os matarán a vosotros también. Y no quiero que te pase nada. A ninguno de vosotros. No por mi culpa."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Seth)

No podía creerme lo que estaba diciendome Ann.

Es... Habia ido a ayudarla con el tatuaje de la espalda, pero de pronto, había desenvocado la charla en algo mucho más serio. En... En nosotros.

"Seth... Cuando me encuentren no pararán hasta matarme." Me dice suavemente sin poder siquiera mirarme. "Y si os ponéis en medio para protegerme, os matarán a vosotros también. Y no quiero que te pase nada. A ninguno de vosotros. No por mi culpa."

Ahí no pude aguantarme.

Cuando ella me había demostrado que sufria, me habia aguantado las ganas de abrazarla, pero ahora, diciendo que si habia pedido que la matáramos era para salvarnos a nosotros dando su vida para que nos dejaran en paz y que si la encontraban ahora la matarían y a nosotros con ella porque plantariamos cara por protegerla, no pude aguantar más. Con cuidado, la hice incorporar un poco y la levanté para abrazarla inmovilizandole sin querer los brazos.

"Ann... Me da igual morir si con eso puedo protejerte y alargar tu vida." Le susurro sin dejar de abrazarla. "Me da igual que me veas como un amigo, una molestia o lo que quieras, necesito protegerte, necesito saber que pase lo que pase, estarás bien."

"Seth, yo..." Me dice. "No sé muy bien qué es lo que siento por vosotros, pero no quiero que ninguno muráis. Pero... Si tuviera que salvar solo a uno de vosotros... Sin duda te elegiría a ti."

"Con eso me basta." Afirmo sonriéndo tristemente.

Ann, hubiese sido lo que hubiera sido, se preocupaba por nosotros. Podía entender que aún hubiera algunos dentro de la manada que no se fieran del todo de ella, porque nos había engañado. Pero... Podía ver que lo que sentía hacia nosotros, era real.

Era posible que todo hubiera comenzado siendo una mentira enorme para hacercarse y quedarse junto a nosotros, pero sin duda, de esa mentira había nacido una verdad. Y la verdad es que éramos importantes para ella.

Pero sin embargo, había algo en todo lo que había dicho que me había llegado mucho más fuerte.

"Si tuviera que salvar solo a uno de vosotros... Sin duda te elegiría a ti."

A mi, de todos los chicos de las manadas, incluyendo a mi hermana, solo a mí era a quien pondría por delante del resto.

Me daba igual que solo me viera como un amigo, era el primero en su lista de preferencias.

"Seth, me estas..." Me susurra.

"Oh, lo siento." Le digo soltandola.

Sin embargo, antes de que pueda acabar de soltarla, ella me sujeta.

"No, es... Quédate un poco más así." Me dice susurrando. "Por favor."

"Claro." Asiento suavemente.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Ann)

Era extraño.

Nunca antes me había sentido así.

Era como si entre los brazos de Seth, nada más importara, como... Como si no existiera nada más. Como si realmente mi lugar estuviera allí mismo.

Así que cuando le digo que me esta abrazando y lo toma como un aviso de que no me gusta por lo que empieza a soltarme, le paro. Y por segunda vez en la vida, hago algo que al parecer todas las mujeres normales hacen: le pido que me deje quedarme un poco más asi.

Lo sé, es bochornoso. Se supone que he sido una espía de los vampiros más poderosos y nobles que existen, no debo pedir cosas como esa.

Primero a Félix, lo que me había confirmado que toda mi vida había sido una gran y enorme mentira. Y ahora, con Seth, que... Bueno, no sabía aún muy bien por qué, pero era Seth quien me daba tranquilidad.

"Seth..." Le digo. "Tengo miedo."

"Es lógico." Me dice. "Los Vulturi son unos enemigos realmente terribles, dan mucho miedo."

"No, no es exactamente de ellos." Niego suavemente sin soltar el abrazo para nada. "Es más bien de la guerra en sí. Ellos no lloran las pérdidas. Todos somos prescindibles si es por un bien mayor. En cambio nosotros... Es probable que para vosotros, si uno de nosotros cae no sea una gran pérdida, pero yo lloraría las pérdidas de vampiros y lobos por igual."

"Tú eres una mestiza." Me dice suavemente. "Por eso estoy segura que ganaremos."

"No digas tonterias." Le digo separándome un poco para que me vuelva a atraer contra él suave pero fírmemente. "No se gana a un vampiro autentico."

"Ya." Me dice. "Pero tu eres mejor que ellos. Eres medio humana."

"Eso me hace más débil." Le digo.

"Al contrario, eso te hace más fuerte." Me contesta. "Porque aunque seas más lenta o torpe que ellos, también tienes más voluntad y como has dicho, llorarías cualquier pérdida en nuestro bando, con lo cual, eso te hará luchar mucho más fuerte que a ellos que solo les mueve el odio."

Eso era cierto.

Los Vulturi solo se movían por lealtad forzada por el miedo, y por odio.

En cambio nosotros nos movíamos por lealtad y amor. Y nuestra lealtad no estaba basada en el miedo sino en la amistad.

Yo había decidido aprender a pelear por lealtad, amistad y amor. Porque no queria que nadie muriera por protegerme, queria protegerme yo sola y evitar ser una carga para nadie. Y por muy preparados que estuvieran todos en los Vulturi, no podría compararse con pelear por lo que realmente creias, por lo que realmente era importante para ti... Esa fuerza era mucho mayor que la de cualquier ejército bien preparado.

"¿Por qué será que siempre que hablo contigo acabas dándome una razón buena para hacer las cosas o una respuesta?" Le pregunto mientras le doy un par de palmadas en la espalda para indicarle que ya puede soltarme.

"Igual porque todo lo que me preguntas tiene respuestas fáciles para mí." Afirma sonriendo divertido. "A veces le das vueltas a cosas demasiado claras."

"¿Sabes qué?" Le digo divertida. "Que me has dado una razón bastante buena para no dormir tanto esta noche. A fin de cuentas, no necesito dormir tantísimo como un humano."

"¿Y qué vas a hacer?" Me pregunta.

"Observa y verás." Le digo divertida ladeando ligeramente la cabeza mientras me levanto para ponerme la camiseta bien de nuevo y volver a calzarme las botas. "Voy a convertirme en una versión mucho mejor de mí misma. Y hasta esa panda de estirados que no ha sabido apreciarme va a tener que agachar la cabeza y reconocer que estoy a su nivel."

(Salto espacio-temporal)

3 días después

"Otra vez." Pido a Casel.

"Tía, que puede que seas una caca con esa espada, pero que los cortes duelen." Me dice mientras Axel me devuelve la wakizashi que me ha prestado dado que no la usa porque él siempre ha preferido dagas y espadas normales.

"No es una espada, es una wakizashi." Le digo. "Como una katana pero más corta. Y mucho más ligera que una espada normal." Añado haciendo un malabarismo que estaba aprendiendo a hacer y haciendo que vuelva a escapárseme y se clave un poco más adelante.

"Sería sorprendente si supieras hacerlo mejor." Afirma Axel divertido devolviéndome el arma para ganarse que le atrapara con esta contra el cuello sujetándole por la coleta para inmovilizarle.

"Para encañonar gente no necesito hacer florituras." Le digo apartando el filo de su cuello y bajándolo. "Podía haberte decapitado fácilmente."

"Me gustaría verte intentándolo." Me dice derribándome para ahogarse al encontrarse con que tiene mi arma clavada en un lado del cuello y quitándosela con un siseo.

"Mierda, no quería darte tan al centro." Afirmo mientras me la tira clavándomela entre las piernas.

"¡Vale ya!" Nos grita Roberto. "Ann, eso no es un juguete, un arma real puede matar. Y tú, capullo, deja de hacer el bobo. La próxima vez no le impediré decapitarte si le da la gana."

"Haya paz." Afirma Castel. "Y venga, levántate y vamos… un par de cortes más no creo que sean demasiado dolorosos…"

El entrenamiento estaba siendo mortal.

Pasaba horas y horas entrenando en terreno boscoso, cazando a los dos 'hermanos indestructibles' y peleando a espada con ellos. Corría contra el resto de vampiros, entrenaba pelea cuerpo a cuerpo con todos. Vampiros amigos, los Cullen… incluso contra los chicos-lobo. Y seguía siendo igual de matada que siempre. En combate real, no duraría demasiado.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Seth)

"No puedo creerme que haya mejorado tanto." Le digo a Jasper mientras veo cómo Ann lanza la mini-katana contra el moreno del par de indeseables que se nos habían juntado y que lo único que hacían casi todo el día era trabajar de dianas vivientes para que Ann entrenara con blancos móviles que pudieran revolverse.

"Está dando todo por el todo." Me dice. "Incluso se ha envuelto los antebrazos con cuero curtido y reforzado con hierro para hacerse un poco de armadura."

Hombre, la verdad es que viéndola vestida totalmente de blanco, con unas botas peludas en tonos blancos y grises, una camiseta de manga corta que dejaba ver los tatuajes que ya tenía curados y con los brazos cubiertos hasta un par de dedos más debajo de las axilas por unos calentadores de brazo a rayas gris claras y blancas no parecía mucho más diferente de cualquier chica adolescente recién empezando la carrera.

Pero cuando la veías atacando a esos dos tíos con ese arma tan afilada, o al resto mientras entrenábamos pelea cuerpo a cuerpo que no se retiraba hasta que la tenías en posición de 'muerto definitivamente, sí o sí', era cuando te dabas cuenta de lo duro que estaba entrenándose.

"Me preocupa que le pase algo si sigue a este ritmo." Le digo a Jasper.

"No te preocupes." Me dice. "Ha hecho un gran esfuerzo, y está empezando a recoger sus frutos." Añade mientras vemos cómo tres lobos que estaban tumbados descansando, se levantan para ir acercandose a ellos en silencio.

Solo que en el momento en que ella los nota, le da un golpe más al tio con la espada y con un codazo derriba al otro para guardarse el arma en la funda que lleva cogida al pantalón y da una voltereta en el aire para cerle encima a uno de los lobos riéndose mientras da un par de patadas a otro y un golpe de brazo al tercero derribándolos entre risas mientras se pone a hacer rodeo con el que le ha caído encima.

Sin lugar a dudas, ha mejorado bastante, tanto en pelea en broma como en entrenamiento serio.

"Es posible que no sea una vampiresa completa." Nos dice Seamus, uno de los vampiros irlandeses, a Jacob, Jasper y a mí. "Pero es la mujer más excitante y fuerte que he tenido nunca el placer de conocer. Aunque es una maldita hippy come-basura humana."

"No deberías meterte con ella solo porque coma una dieta mixta." Le dice Jasper. "Es una opción perfectamente respetable."

"No cuando todo lo que comes que no sea sangre te sabe a arcilla orinada por una oveja." Le dice él divertido. "Oh, yo conozco eso." Afirma haciéndome reparar en que Ann se ha vuelto a poner en pie y que dos de los lobos van a saltar por ella, de frente y de espaldas por lo que parece a punto de...

Zas.

Sí, justo eso, de saltar, haciendo que los dos lobos se estampen uno contra el otro y cayéndoles de culo en las cabezas dejándoles en el suelo derribados y dando una patada al otro en pleno costado para derribarlo y saltarle con el codo por delante haciéndole grañir.

"¿Qué tal sabe mi brazo, lobito?" Le dice ella divertida riéndose mientras veo que el animal se desconvierte en Jeremy.

"Creo que ya esta lista." Afirma Roberto saltando al tejado y pasándonos a los del suelo un alce muerto.

"¿Lista para qué?" Le pregunto.

"Para aprender a pelear en serio." Afirma Jasper. "Sin consideraciones ni excepciones."