CAPÍTULO 30: TIME-OUT. CURAROS Y YA VOLVERÉIS.
(Voz de Seth)
"Ay." Me quejo mientras Carlisle me atiende las lesiones.
"Te han roto un hueso, tardará en sanar." Me dice. "Por suerte tardará menos de lo normal."
"¿Y Ann?" Le pregunto suavemente.
"Se pondrá bien." Me dice sonriéndo. "Ya la conoces, no parará quieta mucho rato. Si se ha quedado quieta fuera es porque aún estoy contigo. Me ha parecido un poco preocupada por ti."
"Sí, bueno…" Confieso.
Había sido un poco raro. Hacía menos de un día que me había hecho una pequeña confesión, antes de subirse a aquel punto nevado y de difícil acceso. Es más, había sido mucho más que una confesión, había sido el último beso de alguien que era totalmente consciente de que podía no ver un nuevo día. Y no había sido un beso que pudiera decirse de amigos, había habido algo más, había sido un beso que decía "te quiero" o al menos "me gustas".
Y ahora ya lo tenía claro.
Si salíamos de esta, que realmente esperaba que mi corazonada fuera cierta y pudiéramos sobrevivir a esa.
Entonces llaman suavemente a la puerta.
"Carlisle, soy Ann." Le dice.
"¿Ocurre algo?" Le pregunta.
"Sí, bueno, es… solo es una cosita de nada." Le dice entrando con una tira cubriéndole el pecho. "Necesitaría que pusieras una venda mejor en el hombro. Edward me la ha puesto que parece que quiera que no mueva el hombro."
"Claro, ahora mismo estoy encargándome de Seth." Le dice.
"Entonces esperaré." Asiente.
"Quédate si quieres." Le digo mirándola. "A mí no me importa."
"Hum." Asiente para ir a sentarse a un rincón y arrepentirse para ir a sentarse frente a donde yo tenía la cara dejándome ver que lleva el brazo del hombro donde le habían clavado su arma pegando al cuerpo como si lo llevara inmovilizado aún y unos parches manchados de productos médicos donde debían tener los agujeros donde la habían perforado con la espada.
"¿Duele mucho?" Le pregunto.
"Nah, es más bien… pica mucho." Me dice. "Edward dice que podían haberme perforado el pulmón, y entonces hubiéra tenido problemas de verdad. ¿Y tú? Creo que te habían roto un brazo."
"Se lo han roto pero no se lo han movido." Le dice Carlisle calmadamente mientras acaba de escayolarme. "Va a tener que pasar unos días sin cambiar de forma. Lo que deberías hacer tú también."
"Eh, soy una superviviente." Le dice Ann con ironía. "Puedo pelear perfectamente sin un brazo, y precisamente necesito que me vendes el hombro para tener ese brazo también utilizable pero con más cuidado."
"Creo que deberías descansarlo." Le dice Carlisle.
"Sabes que no necesitas pelear." Le digo yo. "Somos muchos para cubrirte las espaldas."
"Ya, y ellos serán más aún." Me dice. "No podemos permitirnos recortar unidades solo porque tenga un agujero de lado a lado que no me hace sino un poco más torpe con ese brazo. Pero Aidan está haciéndome un bonito escudo con un trozo de árbol. Luego Axel y Casel han dicho que van a fundir todos los casquillos que puedan para reforzarlo y a rezar para que pare un poco los golpes si no son directos."
"Sabes que un golpe fuerte lo traspasaría sin problema ¿no?" Le dice Carlisle para que ella agarre uno de los barrotos de la cama para apretarlo de forma que lo deforma y casi lo arranca.
"Sí, pero no quería preocupar a Seth sin necesidad." Le dice ella demostrando con lo que ha hecho que ya lo sabía. "Yo solo soy mitad vampiro, si yo puedo hacer esto, no cabe duda de que uno completo como vosotros podría fácilmente haberla arrancado sin deformarla en un pestañeo."
"No tienes por qué tener esa consideración conmigo." Le digo. "Soy igual de fuerte que cualquier otro. Sé perfectamente cómo son los vampiros."
"Lo sé, pero tienes que comprenderme, prefiero no preocuparos sin necesidad." Me dice calmadamente.
"Me sorprende que estés tan calmada tal y como están las cosas." Le dice Carlisle.
"Puede que no sea demasiado mayor, pero tengo una mente de adulto ya." Le contesta ella con la misma calma que antes. "Y cuanto peor están las condiciones, más alerta debes estar, así que no creo que sirva de demasiado dejarse llevar por el pánico. El primero que se deja embargar por miedo o el nerviosismo pierde la partida. Ellos nos han hecho un jaque pero aún no se ha acabado la partida, así que… no veo por qué habría de darla por perdida aún."
"Pero mira que eres rara." Le digo con ironía.
"Perdona, pero eres tú el raro que ha subido una montaña entera solo para echarme un ojo, chaval." Me dice.
"Oh, claro, que tú eres la experta… como tienes tantos años…" Le digo bromeando con ironía.
"En realidad solo tengo 13." Me dice levantando una ceja. "Hace ya unos años que me estanqué. En breve haré los 14 años cronológicos."
"No fastidies que yo soy más mayor que tú." Le digo con escepticismo. "Venga ya, no te creo."
"Pues deberías." Me dice encogiéndose solo con el hombro sano para decirme cuándo le dijeron que había nacido.
"Vaya, entonces… al contrario de lo que parece… te paso 11 años…" Le digo.
"¿Ves?" Me dice con ironía. "Eres un asaltacunas."
"Técnicamente tenéis una edad mental parecida." Me confirma Carlisle.
"Shhhh… calla hombre, que quería tomarle el pelo un poco más." Le dice Ann divertida.
"Eres una listilla." Le digo con ironía.
"Vale, he acabado contigo." Me dice Carlisle. "No te muevas en un rato al menos. Ann, vamos a inmovilizarte ese brazo."
"Sí, por favor." Le pide incorporándose de nuevo. "Tengo que ver hasta donde puedo aguantar el dolor si muevo el brazo un poco y si puedo moverlo y cómo."
"Creo que sería mejor que hicieras como Seth, descansa un rato, pero… que sea grande." Le dice levantándole la cura para mirar las heridas. "Las heridas parecen curar bien, pero… no me gusta cómo lo tienes de hinchado."
"Me han convertido en un pincho moruno de persona, apuesto a que vosotros también os curáis así de rápido." Le dice.
"Realmente no." Niega Carlisle. "Esta sanación no es para nada de vampiro."
No puedo evitar mirarla mientras recuerdo que la vez que desapareció y Arik la encontró en pleno monte, cuando descubrí que nos había mentido diciendo que no recordaba nada de nada cuando era evidente que sí recordaba algo. Arik le había dicho que su madre tenía que haber sido una 'mujer del aire', fuera lo que fuese eso.
"Pero el resto…" Dice ella calmadamente.
"No." Niega Carlisle. "Un vampiro tiene la piel dura como el granito. Cuesta mucho más dañarnos pero no nos regeneramos tan rápidamente."
"¿Podría ser por lo que dijo Arik sobre tu madre?" Le pregunto para que me mire molesta.
"Repito que nunca conocí a mi madre." Me contesta.
"Los semi-vampiros matáis a vuestras madres al nacer." Le dice Carlisle intentando calmarla un poco. "Pero tendrás recuerdos de antes de nacer."
"No." Niega ella.
"¿Sensaciones?" Le pregunta. "¿Voces hablándote o hablando entre ellos?"
"No." Niega sacudiendo suavemente la cabeza tras un momento que parece usar para pensar. "Tengo recuerdos, pero no tengo recuerdos de antes de abrir los ojos."
"¿Tampoco sensaciones?" Le pregunto para que vuelva a negar suavemente. "Pero Nessy tenía recuerdos de las voces de sus padres y… de lo feliz que se sentía cuando les oía."
"Sus padres están vivos." Nos dice. "Yo maté a mi madre y nunca conocí a mi padre. Supongo que él sería un vampiro porque sé que las mujeres vampiro son infértiles."
"¿Y nunca has sabido quién era tu padre?" Le pregunta Carlisle mientras yo intento imaginarme cómo ha tenido que ser para ella no conocer nunca a sus padres.
"No." Niega ella. "Nunca estuvo. No estuvo ahí cuando nací, ni cuando crecí… y dudo que estuviera cuando me adoptaron los Vulturis."
"¿Te adoptaron?" Le pregunto confuso.
"Me gusta pensar que ellos eran mi familia en cierto modo." Me dice encogiéndose con el único hombro que puede mover. "Hermanos, hermanas… y los tíos Aro, Cayo y Marcus. Ya sabes, soy una mujer, soy en cierto modo sentimental."
"No me parece que cortar gente en lonchas sea sentimental en modo alguno." Le dice Carlisle bromeando.
"Bueno… lo es si piensas que pueden matar a la gente que aprecio y realmente me aprecian." Le contesta ella mientras veo cómo él le pone un poco de esparadrapo para fijarle la venda que parece comprimirle incluso el pecho.
"¿Te aprieta mucho?" Le pregunta Carlisle mientras ella mueve un poco el brazo.
"No, está perfecto." Le contesta ella asintiendo. "Muchas gracias, realmente esto me va a ayudar mucho."
"Ahora deberías quedarte aquí un rato." Le dice. "Seth se tiene que quedar un rato más, así que… igual podríais haceros compañía mútua."
"Si quieres salir, te acompaño." Le digo intentando levantarme para que se apoye en mi trasero haciéndome volver a caer en la cama.
"Tú quédate quieto." Me dice suavemente levantándose para volver a venir a sentarse donde puedo verla sin moverme y sentándose en el suelo con lo que parece una armadura de vendas cubriéndole el pecho, el hombro herido y unos parches más en el costado así como una tirita en la ceja donde sé que tenía un corte antes por lo que tiene que tener al menos una bonita cicatriz. "Yo me sentaré aquí un rato, y si oigo jaleo fuera… siempre puedo salir un rato a ayudar."
"Vale, pues… os dejo aquí." Nos dice Carlisle antes de salir sonriéndo de forma que yo puedo verle pero ella no dado que está a sus espaldas.
Entonces ella me hace un pequeños gesto de que espere y tras verla mirar de reojo hacia la pared, se mueve ligeramente para sacar algo de su bolsillo trasero para ofrecérmelo. Un par de chocolatinas embasadas.
"Shhhhh… no te chives, le he robado un par a Aidan." Me susurra.
"¿Robado?" Le pregunto.
"Sí, claro." Asiente ella. "Aidan te puede vender cualquier cosa, pero se suele molestar un poco cuando le mango cosas. Aunque al final siempre me lo perdona. Es un gran amigo."
"Tienes buenos amigos." Reconozco.
"Sí, la verdad… la verdad es que no pensaba que fuese a ser así." Me confiesa ella suavemente como si intentara que no la oyeran nadie más. "Nos conocemos todos de un foro. Es… está bien camuflado e 'Ícaro' se encarga de que nadie de fuera se cuele por casualidad y lea lo que hablamos. Normalmente cualquiera que lea la primera barrera no puede ver gran cosa. No hay demasiados datos ni… bueno, es difícil vincularnos. El caso es que la mayoría nos conocemos. Por separado. Ya sabes, viajo bastante por negocios. Cuando los grupos salen suelen dejarme ir a veces a cambio de que no me separe demasiado. Si ellos van a trabajar cazando a alguien, yo puedo perderme un poco, y también he hecho viajes sola. Por no contar las veces que ellos se han pasado por Italia y he podido conocerles."
"O sea, que son vampiros tecnológicos." Le digo.
"Más o menos." Me dice sonriendo. "No sé… cada uno tiene sus cosas, pero en el fondo todos somos buena gente ¿no?"
"No sé, no se juntan demasiado con nosotros." Le recuerdo. "Cuando nosotros estamos dentro, ellos se quedan en el tejado. Cuando entrenamos, ellos se quedan en los árboles."
"Sí, bueno… que les gruñáis cada vez que los véis cerca no ayuda demasiado." Me contesta.
"Es que se alimentan de sangre."
"Y yo." Me dice mostrándome la botella que no me había fijado que tenía a su lado porque no había bebido desde que había entrado. "Quitando cuando tomamos presas vivas y son animales, el resto son todo botellines o bolsas que hayan robado en una excursión. No creo que vernos beber de botellines sea tan asqueroso, es como veros beber cerveza directamente del botellín."
Sí, y habíamos cogido un botellín por error hacía unos días. Había sido una suerte que a Jasper le gustara, porque Embry casi vomita cuando escupe la sangre.
"¿En serio necesitas beber eso?" Le pregunto.
"No está tan mal." Me contesta. "Es… como para vosotros el agua. No os gusta por el sabor, es porque lo necesitáis."
"¿Y tú necesitas sangre?" Le pregunto.
"Un poco." Me dice levantando una comisura. "Sobre todo ahora. Ya sabes, siempre acaba alguien herido, tengo que controlar las ganas de saltar al cuello de los heridos para alimentarme de ellos."
"¿Y si te alimentas de alguien lo conviertes?" Le pregunto.
"No, creo que no." Niega. "Quiero decir… he visto mordiscos en Jacob. Y conozco a otros como yo, así que… bueno, supongo que tampoco yo convierto si muerdo."
"Entonces nunca has bebido directamente de alguien." Le digo.
"Una vez." Confiesa.
"¿Y qué pasó?"
"Félix se enteró, enfureció, nos encontró con Dimitri y lo mataron antes de que pudiera matarlo yo y convertirlo." Me dice. "No sé… en ese momento me pareció que me protegían. Así que Félix me dijo que si necesitaba alimentarme alguna vez de sangre, podía hacerlo de él."
Vale, eso sinceramente me daba un poco de asco. Asco y me ponía furioso. Pensar que ella se alimentara de él porque le quería… Sin embargo, la curiosidad sobre si podía alimentarse de sangre que técnicamente estaba muerta me pudo.
"Pero los Cullen no se alimentan entre ellos." Le digo.
"No que vosotros sepáis." Me contesta. "No sé, para mí alimentarme directamente de una persona es algo… como un vínculo. Ya sabes como… como un beso."
Un beso…
"Eso suena bien." Afirmo. "¿A ti también te han mordido alguna vez?"
"No." Niega ella. "Aunque sí han sorbido un poco de sangre. Aidan."
"¿Ese es el caradura?" Le pregunto.
"No, el que nos vendió el coche." Me dice sonriéndo. "Es mestizo, como yo. Por eso sé que teóricamente cuando un 'semi' mordemos para alimentarnos, no solemos convertir."
"¿Y cómo es cuando te muerden?" Le pregunto con curiosidad.
"Ah, es… especial." Me dice sonrosándose ligeramente y con una cara muy tierna. "No sé lo que sentiría Félix cuando yo le mordía, pero con Aidan era… diferente, supongo. Es… no sé cómo explicarlo. Cuando te clavan los dientes duele un poco, pero enseguida se va. Y entonces… no sé, la sensación es increíble. Cuando me mordió Aidan para alimentarse de mí fue… cálido. Noté su preocupación, su cariño por mí… como amiga, claro."
Oyéndola hablar me sentía celoso. Sonaba como si hubiera sido algo como una relación entre un par de personas que se querían con ese tipo de amor puro y casi infantil.
"¿Quieres morderme?" Le pregunto.
"¿Cómo?" Me dice.
"Ya sabes, creo que la sangre recién sacada sabe mejor ¿no?" Le digo tranquilo. "Ya sabes, te dejo."
"Me encantaría, pero… prefiero no tentar la suerte." Me dice. "Estás herido, Carlisle ha tenido que hacerte perder más sangre para unirte esos huesos. No quiero secarte."
Bueno, eso tenía sentido.
"¿Un sorbo?" Le digo.
"Seth…" Me dice haciendo un giro de ojos. "Cuando estés curado, prometo tomar un sorbo, hasta que no te regeneres la sangre, me niego."
"¿Ni una gota?" Le pregunto divertido.
"Ni una gota." Niega sonriéndo. "Menudas ganas tienes de ser atacado y que tus amigos me partan el cuello."
"Simple curiosidad." Le digo encogiéndome de hombros. "Eh, si puedo morir esta misma noche preferiría morir contento habiendo cumplido todo lo que siempre he querido."
"La verdad es que te entiendo." Me dice sonriéndo y mirando al techo un poco. "No sé por qué, pero antes pensé lo mismo. Me dije… 'Ann, si vas a morir hoy, al menos no te quedes con las ganas de decirle a ese chico que es una de las mejores cosas que te han pasado. Dale un beso y por una vez, siente qué es besar tú en lugar de que te besen.' Así que… bueno, el resto ya lo sabes."
"Sí, bueno, yo también me preguntaba qué se sentiría besándote." Reconozco divertido.
"¿Y qué se siente?" Me pregunta divertida.
"No tengo palabras." Reconozco haciéndola aguantar la risa. "Oye, es en serio. Que la chica de la que estoy imprentado, a la que quiero… me besara, así, por sorpresa… fue… no sé, no tengo palabras, pero me gustó."
"Vaya…" Me dice incorporándose para venir a apoyarse en el colchón e inclinarse ligeramente hacia mí. "Entonces… supongo que un beso más… normal…" Me dice acercándose a mi cara con cautela hasta estar rozando sus labios contra los míos. "No será interesante para ti…"
Vale, ahí no aguanto más y la beso yo, suavemente. Entonces ella sonríe y me besa ella misma. Con suavidad, irradiando ambos… cariño.
Y cuando paramos, ambos sonreímos.
"Creo que sobran las palabras." Le digo.
"Por esta vez pasa." Me contesta yendo a levantarse por lo que la sujeto.
"¿Te importa quedarte un poco más así?" Le pregunto. "Me siento mejor si estás así."
"Claro, pero cuando entren y nos vean así, van a cabrearse porque ellos están fuera jugándose el cuello." Me dice quedándose más rato tal y como estaba, a mi lado.a
Estando así, tan tranquilos, siento como si todo eso de la guerra, de que ella hubiera ido allí para espiarnos… todo fuese algo lejano. Como si nada de eso fuera con nosotros.
"Si salimos de esta… ¿crées que podrías venir a vivir a la reserva?"
"Sinceramente… no los sé." Me dice calmadamente. "No creo que al resto les haga demasiada gracia ver a una mentirosa como yo por allí. Además… no quiero causar más problemas, soy en parte al menos vampiro."
"Ya, pero no cazas gente." Le contesto. "No creo que sea un problema, incluso podrías quedar con los Cullen e ir a sus cazaderos."
"No me gusta demasiado matar, la verdad." Me dice suavemente. "Aunque… no sé, si pudiera elegir…" Me dice para sonreír suavemente. "Si de verdad pudiera elegir qué ser, me gustaría poder hacer un sitio donde trabajar. No sé, un… como un restaurante donde pudiera trabajar como una persona normal. Que la gente viniera de todos sitios porque en mi local pudieran ser normales. Vampiros, lobos… cambiaformas y humanos. Ya sabes, como… mientras te comportes con normalidad serás bienvenido, pero no dudes que si buscas pelea la vas a encontrar."
"Sabes que los vampiros y los lobos no nos llevamos bien ¿verdad?" Le digo.
"Salvo los Cullen y vosotros." Me dice.
"Y tú."
"Eso ya es debatible." Afirma sonriendo ampliamente. "Pero… no sé, siempre he soñado con vivir en un sitio así."
Un sitio donde vivir tranquila, siendo normal…
"Suena genial." Concedo.
"Lo sé." Me dice sonriéndo divertida. "Y bueno, tengo una cuenta en Suiza, ya sabes, para guardar los ahorros. Así que tengo algo ahorrado ahí. Me daría para poder hacerme con una parcela de terreno."
"¿Y construirlo todo desde abajo?" Le pregunto divertido. "Vaya, sí que eres ambiciosa."
"Lo sé, pero inténta imaginártelo." Me dice divertida. "En la planta baja tendría el bar, puerta con puerta tendría una zona más tirando a zona de copas. Ya sabes, para poder tener el ambiente de cafetería por un lado, música, comida, buen ambiente… probablemente un billar también; y luego el ambiente más nocturno, más… música atronadora, zona de baile y zona donde sentarte a hablar de lo que sea como harías en un local nocturno. Ah, y tendría también un par de reservados, uno para cambiaformas y otro para vampiros."
"Suena genial." Afirmo. "Y podrías poner el almacén arriba."
"Ah, ah." Niega divertida. "Arriba iría una zona de dormitorios. Un hostal para visitantes y a la vez mi propia casa. Separadas, evidentemente."
"Primero una cabaña y ahora una casa sobre un local nocturno." Le digo divertido. "Vives en sitios raros."
"En Volterra vivía en el ático del palacio." Me dice encogiéndose con el hombro sano como si nada. "Era grande y con poca decoración, pero desde la ventana del final se podía ver media ciudad y tenía una trampilla oculta en el techo que me dejaba salir al tejado. Me encantaba sentarme en el tejado cuando sabía que no me buscarían y ver la ciudad."
"¿Te gustaba ver a la gente pero no te relacionabas con ellos?" Le pregunto un poco escamado.
"No, también tenía conocidos." Me dice. "Pero no podía tener buenos amigos porque cuanto más se acercaban a mí, antes acababan siendo la cena de los maestros o de los chicos."
Vaya, eso era realmente triste.
Cuanto más me lo decía, más me costaba creer que una chica tan alegre como ella hubiera pasado tanto tiempo sola o aislada, en la única compañía de los vampiros más temidos del mundo y sus esbirros. Gente que ella creía que la apreciaban sin darse cuenta que era así.
"¿Qué?" Me dice.
"Nada." Le digo. "Es que… no me cuadra que alguien tan alegre como tú haya vivido tanto tiempo en cautividad."
"Eh, tenía una jaula realmente grande." Me dice divertida. "Y a veces salía con gente. Heidi y yo solíamos salir a divertirnos a ratos. Y Felix y Demetri solían venir a dar algún paseo, o me acompañaban a coger cosas para el clan. Ya sabes, yo era la más joven, yo me encargaba de las cosas de internet."
"Si te quedaras a vivir en la reserva podrías tener otro trabajo." Le digo. "O seguir encargándote de hacer cosas por internet. Hay mucha gente mayor que apuesto a que pagaría por ayuda a domicilio con sus ordenadores."
"Nah, si salgo viva quiero vivir la vida a mi manera." Me dice divertida. "Y aún me queda la carta del chiringuito playero."
Si trabajaba ahí, la podría ver todos los días, y aunque trabajara en lo otro que había dicho que siempre había sido su sueño… si se quedaba en el estado, siempre podría ir a verla a menudo, o mudarme yo al mismo sitio…
"Pero antes de hacer planes de futuro… deberíamos centrarnos en pasar de esta noche." Me contesta incorporándose de nuevo un poco para levantarse antes de que pueda retenerla y ponerse la ropa.
"¿Por qué dices eso?" Le pregunto. "¿A dónde vas?"
"Voy a salir." Me contesta. "Y digo lo de pasar de esta noche porque por desgracia, los Vulturi son vampiros, eso significa que son mejores viendo en la oscuridad que vosotros. No sé si lo saben o no, pero lo supondrán porque les dije que sois como lobos reales pero mucho más grandes."
"Pero eso es mentira." Le digo levantando una ceja para ver que sonríe con ironía.
"Lo sé, pero ellos no." Me dice.
¡Les había mentido a ellos!
¡No podía creérmelo!. ¡Se suponía que eran sus amados jefes, casi como familia!
"¡No les contaste todo!" Le digo asombrado mientras veo cómo se vuelve a poner las protecciones de los brazos.
"Te recuerdo que me sentía traicionada." Me dice seria de nuevo pero con una ligera sonrisa a medias. "Y estaba un poco confusa. Estaba entre medio de ambos, pero nunca me han gustado las injusticias, así que no podía dejar que pensaran que erais una amenaza cuando evidentemente, si os dejan en paz, no tenéis más peligro que un lobo de monte común."
No, no podía creérmelo. Nos había protegido, de verdad.
