CAPÍTULO 31: VENIR POR MI, OS ESTARÉ ESPERANDO.
(Voz de Ann)
¿Qué puñetas me pasaba?
¿Es que no había aprendido la lección con Felix y los maestros?
Yo no era una Vulturi.
Los lobos nunca me aceptarían entre ellos porque era en parte vampiro.
Los Cullen eran aliados de los lobos, así que tampoco podía esperar mucho de ellos aparte de una mano ahora porque también les tocaba la guerra. Pero cuando acabara todo, si seguíamos vivos, ellos tomarían su camino y yo el mío. Como debía ser.
Los únicos con los que realmente podía contar eran los chicos de la red de contacto que habíamos formado entre nosotros. Y si podía contar con ellos era porque sabíamos perfectamente que no podíamos confiarles la vida al resto, por eso mismo era por lo que se la podía confiar a ellos. De locos, una contradicción más que evidente, pero… para mí no había nada que tuviera más sentido.
Como Seth.
"Ann, por dios, céntrate." Me digo a mí misma dándome una bofetada suave. "Céntrate, te juegas la vida."
"¿Hablas sola?" Me pregunta Roberto pasándome lo que parecen un par de placas de inducción de metal unidas con tiras de cuero. "Mira, es un invento más viejo que el tiempo, pero funciona igual. Placa de acero, placa de acero… y Seamus va a intentar conseguirte un chaleco de kevlar para que nos lo tiren cerca. ¿Necesitas más explicaciones?"
"No, gracias." Niego con un único gesto de cabeza. "Creo que sé cómo tengo que usarlo. Pero voy a tener problemas para mover este brazo unas horas."
"No te fuerces, linda." Me dice cogiéndome de la barbilla para ayudarme a poner las chapas y atarme la correa del costado opuesto a la venda dado que las planchas van sobre el corazón y eso cubre también parte de la herida ahora. "Sabes que puedes confiar en nosotros para cubrirte las espaldas."
"Cubriros vosotros las vuestras." Le digo suavemente. "Yo me cubro la mía."
Eso le hace sonreír.
Todos sabemos que podemos contar el resto para cubrirnos las espaldas si nosotros no llegamos del todo. Pero aún así, nadie descubrimos demasiado nuestras espaldas, así que no hay mucho que proteger tampoco.
"¿Cómo van las cosas por aquí fuera?" Le pregunto.
"Jasper coordina todo." Me asegura mientras me ayuda disimuladamente a ponerme la chaqueta por la movilidad limitada que me da la venda. "Los hermanos como locos, como siempre. Los irlandeses cada uno a su bola… también como siempre…" Añade sonriendo divertido. "Y yo peleando contra lo que venga y conquistando terreno."
"Como siempre." Digo a coro con él haciéndole sonreír mientras yo hago lo mismo mientras me acabo de cerrar la chaqueta. "No te preocupes, ahora te echo una mano a proteger el alto."
"Tú ten cuidado, pequeña." Me dice dándome un toque suave en la mejilla. "Estás herida, podemos defender el fuerte lo que haga falta. Así que… si quieres volver ahí dentro y hacer compañía al lobito…"
"No digas tonterías." Le digo. "El lobo es capaz de cuidarse solito."
"Ya… tranquila…" Me dice divertido levantando las manos. "No está tan mal. Es un buen chaval. Y te quiere."
"No, está imprentado, que es diferente." Le corrijo.
"Da igual, quiere protegerte." Me dice. "¿Qué más da que te quiera o no te quiera? De todos los que estamos aquí, es el único que lo hace solo por ti. Nosotros lo hacemos por camaradería, porque somos un grupo y si se meten con nuestros amigos, nosotros le ayudamos. Pero él… no eres de su grupo, de hecho sus amigos solo te tragan por él. Esos vampiros te ven como la cosa esa que has dicho del chico. Pero él… no hay pena ni gloria para él. Simplemente te protege porque quiere protegerte."
Sí, sonaba muy Seth.
Y entonces, llegan un par de los lobos más pequeños, uno de ellos cojea y tiene los ojos más azules que haya visto nunca, así que sonrío y le hago una caricia.
"Hola Rudi." Le digo sonriéndole para que me empuje con el morro suavemente y me ofrezca algo. "¿Qué es?. ¿Tienes algo para mí?" Le pregunto cogiéndolo para que me pase algo cubierto de saliva para dejarme verlo y dejarme congelada.
"¿Qué es eso?" Me pregunta Roberto.
"Félix." Afirmo apretando el trozo de pulsera que parecía haber sido arrancado y que tenía sangre que olía a Félix, mientras oigo grañir a un lobo no demasiado lejos antes de salir corriendo.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jacob)
"¡Vulturis!" Oigo gritar en mi mente.
Por fin han salido la artillería pesada.
"No os acerquéis demasiado a los más jóvenes." Les digo para que me contesten afirmativamente.
El truco había funcionado bien, tres minutos.
En cuanto había visto a Rudy con Jeff salir corriendo en dirección contraria a donde se suponía que estaban los enemigos.
No me había importado hasta que no había visto a un par de vampiros parados y uno de ellos lanzando a todo el que se le acercaba como si fuésemos vulgares pajitas.
"¡Pero será hijo de la gran puta!" Le grito lanzándome por él.
Una desgracia, que cuando conseguimos coger al otro, el grandote me agarra por la espalda y me aprieta las costillas haciéndome grañir de dolor mientras siento cómo me cruje la caja torácica.
"¡Félix!" Le grita la única voz que no debería estar allí. "¡Suelta a ese lobo ahora mismo o te vuelo la tapa de los sesos!"
"Eso es totalmente antideportivo." Le dice el fino.
"¡Me da igual!" Les grita ella para hacer un disparo y que el fortachón que me tiene me suelte para apartarse de la trayectoria. "¡La próxima vez te acertaré!"
"No creo." Le dice el tío. "No eres… ¡Ahhh!"
"Campeona de tiro en Volterra, 3 años seguidos, fiestas patronales y el campeonato regional de tiro al plato." Le dice ella. "¿Adivinas dónde iba la semana que Heidi os llevaba los viajes de turismo de la época de la manzana enlazada con las fiestas de Maddonna della Sera?"
"Zorra…" Le dice el fibroso.
"Sí, Demetri, pero una zorra que sigue viva a pesar de que vosotros pedazo de stronchos di merda, me intentarais matar." Les dice ella volviendo a levantar la semirecortada haciendo que emita un 'click' que indica que ha vuelto a cargarla. "Y ahora mismo vais a iros los dos de aquí y le vais a decir a los maestros que si me quieren, aquí me tiene, pero que dejen de mandar neófitos sin sentido que yo misma puedo volar de un escopetazo. Y os doy hasta cinco, cuando acabe disparo; un paso en falso y disparo, y como mováis un dedo hacia los lobos aquí presentes que lo único que hacen es echaros de sus terrenos porque sois una amenaza, os vuelo la tapa de los sesos. ¿Capicci?"
"Ann, boni… ¡puttana di…arggg!"
"Van dos de aviso, la próxima te la clavo en la cabeza." Le dice Ann tras dos disparos más que aunque intentan esquivar, se clavan en el hombro y el estómago del vampiro.
"Ann ¡Argggg!" Grita el musculoso para llevarse otro balazo, esta vez en la mejilla.
"Otro aviso, no tienes derecho a llamarme así." Le dice ella volviendo a cargar el arma con un único gesto. "Demetri, por lo que he sentido en el pasado por vosotros te doy la oportunidad de cogerle y largaros. Si haces eso, prometo que ni yo os dispararé cuando os vayáis ni ellos os seguirán."
Como respuesta, el fibroso le dice algo en italiano y ella le contesta antes de que él coja al supuesto Félix y ambos se larguen corriendo a la velocidad de la luz mientras Ann dispara a los pies de los que van a ir a seguirles haciéndoes tirarse al suelo gruñéndole.
"Por mucho que sean el enemigo, una promesa es una promesa." Nos dice apuntando en un barrido alrededor antes de bajar el arma y colgársela con un brazo del costado del pantalón tras ponerle el seguro y acercándoseme dado que me he destrasformado retorciéndome de dolor.
"Aléjate…" Le digo.
"Jacob, cálmate." Me dice seria. "Necesito mirar si te las ha roto o solo están astilladas."
"No te acerques m..."
Plaf.
"Cálmate." Me dice tras cruzarme la cara haciéndome callar para tocarme la mejilla que me arde atónito porque se haya atrevido a cruzármela con su mano mientras el resto la gruñen con el pelo en punta y ella me tantea suavemente sobre el pecho mirándomelo y mirando de vez en cuando a cielo mientras tantea un poco más a conciencia. "Creo que no es nada grave, diría que están casi partidas, pero no están rotas del todo, a lo mucho astilladas. ¿Podrás llegar a la cabaña si te ayudo?"
"Me duele todo." Le digo para que se incorpore al oír un ruido en la lejanía.
Entonces se gira y se agacha en cuclillas echando las manos hacia atrás.
"Jacob, no tengo todo el día, haz el favor de levantarte de una puta vez y sube." Me dice.
"No me fío de ti." Le contesto mientras Paul y Embry le gruñen.
"Me la trae fresca, eres importante para Seth, así que sube de una maldita vez y calla la boca." Me dice. "Que no es seguro quedarse aquí, y tú no tienes buena pinta. ¿O prefieres que te cargue en los hombros y vaya tres veces más lenta?"
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Ann)
"¡No saltes!" Se queja Jacob en mi espalda mientras le sujeto con el brazo sano como puedo y le sujeto del brazo con el herido.
"Perdona, caperucita." Le digo. "Es la vía más rápida a la caseta."
"¡Pero no te pases saltando!" Me grita cuando salto sobre otro tronco.
"No te quejes tanto, llorica." Le digo oteando el horizonte. "Ah, ahora hay que saltar el arroyo."
"¿En serio?" Me dice mientras veo el arrollo y le sujeto bien la mano.
"Coge aire." Le pido para dar el salto de mi vida y aterrizar manteniendo el equilibrio como puedo para incorporarme y seguir corriendo. "Ya está… ahora subimos por la pared y llegamos a la cabaña."
Me estaba costando bastante cargar con él a la espalda, sin embargo, lo de saltar tanto era lo que más me gustaba. Me sentía libre durante esos breves segundos que estaba en el aire.
Y cuando finalmente consigo trepar por la pendiente, con un solo brazo y mucho esfuerzo, llego arriba y puedo alcanzar la cabaña, entro y dejo a Jacob en el sofá con cuidado antes de pasarle el walki-talki.
"Ten, avisa al médico." Le digo. "¡Seth!"
"Dime." Le contesta desde la habitación.
"Nada, solo quería avistarte que tienes compañía. Jacob tiene las costillas astilladas, creo." Le aviso asomándome a la puerta para verle mientras compruebo que Jacob ha avisado al doctor Carlisle. "¿Qué tal lo llevas tú?"
"Mejor, estoy deseando salir para ayudarte donde sea." Me dice sonriéndo. "¿Y tus agujeros?"
"Bah, ya cerrarán." Le digo intentando sonreír. "Me molesta un poco la venda, eso sí."
"He oído disparos. ¿Qué ha pasado?"
"Ha pasado que la chica es una loca del club del rifle capaz de darle a un vampiro en movimiento donde ella quiera, más o menos." Le dice Jacob. "Carlisle ahora viene. Me ha pedido que te quedes aquí hasta que venga."
"Vale, pero deberías tumbarte." Le digo. "Dame un momento, te traeré algo para que puedas echarte sobre la mesa."
"Estoy bien, no te preocupes." Me dice. "Curamos mucho más rápido de lo normal."
"No los huesos rotos o Seth no estaría ahí tirado." Le contesto cogiendo una de las colchonetas autohinchables del salón para llevarla al dormitorio y tirar del sistema de inflado automático para esperar. "Espero que Carlisle venga pronto, ahora que Félix y Demetri me han visto y saben que estoy vivita y coleando no creo que tarden mucho más en mandar caballería pesada por nosotros."
"No se atreverán contra nosotros." Me dice Jacob.
"No." Niego. "Pero sí contra mí. Estoy condenada a muerte, y vosotros me estáis protegiendo, así que… os interponéis a su justicia, lo que significa que también sois el enemigo. Y eso precisamente es lo que están buscando, acabar con todos vosotros."
"Bueno… es una pelea que tenemos pendiente desde que descubrieron a Nessy." Me dice Jacob mientras oigo gente fuera de la cabaña y presiento que es uno de nuestros aliados, lo que no esperaba es que fuesen varios.
"Carlisle, Jacob está en el cuarto, con Seth." Afirmo saliendo para ver que está con Monique y Seamus que parece haberse quedado tuerto. "¿Qué ha pasado?"
"Nos han atacado unos tíos realmente fuertes." Afirma Monique preocupada.
"No la preocupes, Monique." Le dice Seamus entrando y trastabillando por lo que le hago de apoyo hasta que se sienta en la silla donde tiene que esperar a ser atendido.
"Seamus, no puedes caminar bien." Le digo preocupada. "Monique…"
"Yo me encargo, no te preocupes." Me dice.
"No, es… cambio de planes. Quédate tú aquí." Le pido. "Eres la mejor médico que haya conocido nunca, eres realmente rápida por tu don, así que… no te muevas de aquí, si hemos atraído tanto su atención, mandarán cosas mucho peores."
"Ese era el plan ¿no?" Me dice Carlisle. "Atraerles."
"Sí, pero necesitamos que sea en plano." Le digo. "Todas las maniobras que hemos practicado se hacen en grupo."
"Jasper está arriba." Me dice Carlisle, pero tú deberías esperar un poco más, todavía huelo tu sangre.
"Coño, es una herida de lado a lado, no va a curarse así como así." Le digo antes de reparar en Monique. "Moni…"
"No sé qué espegaba." Me dice sonriendo mientras suspira. "Venga, ponte ahí, vamos a echagle un ojo."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Seth)
"Tienes esto casi cugado." Oigo decir a la mujer francesa en el salón mientras Carlisle se encarga de comprobar las costillas de Jake.
"Suponía que estaría así." Le dice ella. "Me curo a una velocidad pasmosa. ¿Qué hay de la sangre que Carlisle ha olido?"
"Tienes las vendas manchadas." Le dice ella. "¿Has movido el hombro para…? Mon dieux… no sé paga qué pgegunto."
"He jugado a disparar a un par de Vulturi." Le dice ella haciéndome levantar una ceja confuso. "Ya sabes, donde pongo el ojo pongo la bala."
"La verdad es que es la primera vez que veo a una semi-vampiro disparar y acertar a un vampiro." Afirma Jacob mientras Carlisle para de tocarle un momento los huesos.
"Normalmente no necesitamos disparar." Le dice él. "Jacob, voy a tener que romperte una costilla para volver a unírtela."
"Dame algo que morder y esperemos que el colchón no se rompa si me cojo a él." Le contesta.
"Chicos." Oigo a Ann suavemente desde el salón.
"Dinos Ann." Le digo yo más rápido.
"Nada, que si necesitáis algo que sujetar, podríais intentar colgarle de la viga principal, que es de metal."
"Eres una…" Comienza a decir Jacob sudando.
"No me malinterpretes." Le dice ella. "No hablo de ahorcarte, sino de operarte de pie. Haces un aro con una sábana mojada para que no se rompa y te sujetas con fuerza. He leído que funciona."
"Es una idea." Reconoce Carlisle asintiendo. "Antiguamente lo partos se hacían así."
"Eso es." Afirma Ann desde fuera. "Hay un par de telones por aquí, si usáis el agua de la bañera, aunque huela un poco a jabón, supongo que aguantaría."
"¿Puedes preparárnoslos mientras?" Le pregunto yo intentando incorporarme.
"Claro, pero no te muevas, descansa." Me dice mientras consigo levantarme y salir hasta apoyarme en el quicio de la puerta para verla coger una tela que remoja en la bañera. "No creo que sea buena idea que salgas a pelear si no estás bien del todo."
"Sabes que el lobo está tgas de ti ¿no?" Le dice la francesa.
"Seeeeth." Me llama Ann girándose para mirarme y suspirar. "Deberías estar en la cama."
"No lo necesito." Niego para trastabillarme y que la francesa me sujete.
"Pues a mi me pagese que sí necesitas ayuda." Me dice.
"Todo tuyo, Monique." Le dice ella echando un extremo de la tela sobre la viga de metal. "Seth, Monique tiene unas manos milagrosas. En serio."
"Supongo que por probar no pasa nada." Le digo.
"Túmbate un poco." Me dice la francesa sonriéndome. "Y déjame veg tus hegidas."
"Seth, nuestro médico es Carlisle." Me dice Jacob.
"Si me dicen que esta mujer me cura antes, estoy dispuesto a probarlo." Le contesto igualmente. "Perdón, una cosa entre nosotros."
"No importa." Me dice Ann levantando las manos de espaldas a mí. "Prefiero no saberlo. ¿Monique?"
"Yo también pgefiego no sabeglo si ella pgefiege eso." Me dice sonriéndo. "Ya veo el pgobleme. Tranquilo, Monique sabe cómo cugagte las hegidas."
"Vale." Afirmo mientras veo a Ann llamar a Carlisle y Jake diciendo que tiene puesta la sábana en la viga tras dar tirones suaves pero firme como probando la resistencia. "Ann, no te preocupes, Carlisle es un gran médico. Y nosotros somos fuertes y resistentes."
"No lo dudo, he comprobado que sois resistentes." Me dice todavía de espaldas probando de nuevo la consistencia y la resistencia del aro de tela que ha colgado de la viga. "Carlisle, voy a salir un momento a comprobar el área. Voy a subir al tejado, por si oís ruidos ahí."
"Ok." Le contestan mientras Jake llega al aro y ella le da una ligera palmada en el hombro suavemente para seguir dándome la espalda y subir por la chimenea.
"¿Es impresión mía o me ha estado dando la espalda?"
"Ah, Ann es tegiblemente tímida a veces." Me dice la chica sonriendo divertida. "Sabe perfectamente que tú estás… ¿cómo se dice nu?"
"No está desnudo." Le dice Carlisle. "Tiene una sábana."
"Paga ella está desnudo." Le dice ella mientras noto cómo me arde la carne donde ella roza con las manos sobre las magulladuras. "Y si tú eges impogtante paga ella, está terriblement timide. Ella no migagá."
Tímida, eso me hace gracia. Hasta que oigo a Jake gritar y miro para ver que Carlisle le ha comenzado a romper las costillas para cortarle y volver a unírselas como debe.
También ha tenido mala suerte. En estos años le han roto parte de las costillas dos veces de tres batallas grandes que habíamos tenido.
Y ahora me tocaba a mí estar hecho polvo.
¡Poom!. ¡Pom-pom!
"Menos mal que solo iba a hacer un poco de ruido." Digo.
"Es un tejado de metal." Me dice Carlisle. "Si acaba de salir de la chimenea, habrá salido con un salto porque huele a sangre. Por cierto, tienes un control envidiable, madamemoiselle."
"¡Ah, merci!" Le dice ella feliz. "La vegdad es que hace mucho que yo tgabajo como y con humanos. Yo he ganado mucho autocontgol."
"¿Eres médico?" Le pregunto.
"¡Pas de tout!" Le contesta ella riéndose. "Soy couturière en mi pgopia boutique."
"Ah, con ese control y tus habilidades para curar pensaba que serías un médico." Le dice Carlisle mientras Jake vuelve a gritar y él intenta calmarle animándole diciendo que pronto acababa.
"Ah… C'est mon cadeaux. Mi… don." Le dice ella sonriéndo amablemente. "Mi vegdadega pasión est la mode. Voilá! Cómo te sientes."
"Es… me siento como nuevo." Afirmo notando que el dolor casi ha desaparecido. "Casi no me duele."
"Yo he cugado tus hegidas." Me dice sonriendo y ayudándome a levantar. "Pego el dolog seguigá un poco más."
"Me da igual, voy a salir con Ann." Afirmo feliz saliendo de la cabaña para trasformarme antes de salir a la vista y llamar a Ann con ladridos para verla asomarse en el tejado.
"Ah, hola Seth." Me saluda. "Veo que Monique te ha acabado de curar ya. Dame un minuto, ahora bajo."
Ladrando una vez, asiento para ponerme a dar vueltas por los alrededores atento a cualquier olor extraño.
Hasta que capto un olor familiar y doy la vuelta en el sitio para volver a la casa y ver a Ann en el suelo en cuclillas y con los ojos cerrados para abrirlos cuando le hocico el pelo para sonreírme.
"Por el momento parece que no se han acercado mucho." Me dice frotándome la cabeza con cariño. "A Félix le metí una bala en el hombro, tiene que estar doliéndole horrores dado que la de la cabeza le quemó un trozo de oreja."
Eso me hace sonreír al imaginarme qué ha hecho. Y con cariño le golpeo la cara con mi hocico para que me mire y señalarle la montaña para que me sonría.
"Sí, claro. Ahora mismo subimos." Asiente sonriendo y acariciándome la cara. "¿Podrás subir solo?"
Evidentemente asiento. Así que vuelve a acariciarme la cabeza y comienza a caminar hacia la pared que tenemos que subir para llegar a su puesto.
A ella parece no costarle nada subir, claro que es en parte vampiro, es más resistente y fuerte que un humano.
Y viéndola trepar como si fuese una alpinista experta, y cuando para un momento cogida a un saliente para girarse y cerrar los ojos para oler el aire sonriéndo mientras las ráfagas le desordenan el pelo, siento cómo mi corazón da un brinco viéndola.
Porque yo soy como la tierra. Soy un lobo, estoy anclado a ella. Pero ella... Ella es como si fuese una ráfaga de aire. Porque solo cuando está en un sitio abierto, cuando el aire desordena su cabello, parece sonreír con esa sonrisa tan especial que tenía en ese momento.
Como si realmente, esa fuera ella.
