CAPÍTULO 43: MEMORIAS ENTRECRUZADAS. POR FIN ENTIENDO CÓMO TE SIENTES.

(Voz de Seth)

No podía creérmelo.

No sé si el saber que me iba a morder la chica a la que amaba con todo mi corazón era algo que contribuyera a ponerme aún más caliente, pero desde luego, todo eso se estaba saliendo de la carta.

Estaba tan pero que tan caliente que notaba que me iba a doler aguantarme de entrar en ella, y entonces, para un segundo y noto cómo se para el tiempo mientras noto sus labios en la curva de mi cuello antes de notar la punta de su lengua trazando una línea que me hace estremecer y entonces...

"Ssssss..." Siseo con dolor al notar la punzada doble en mi cuello que me hace abrir los ojos para ver como Ann, encima de mí, me coge las manos para ponérmelas sobre sus pechos antes de moverse ligeramente para colocarse exactamente sobre mi erección clavándose poco a poco, lentamente mientras noto calor en la zona donde me está mordiendo.

Y tan pronto como comienza a sorber, moviendo sus caderas acompasadamente, noto algo que nunca antes he notado.

Es un calor abrasador, fuego por mis venas, pero lejos de ser terrorífico o doloroso, es todo lo contrario. No tengo palabras para describirlo.

Es como si realmente fuésemos solo uno.

Noto su preocupación, su miedo a hacerme daño. Y a la vez, noto su excitación, y está... Por lo menos, por lo menos, como yo de excitada.

Y entonces, me llega algo más, es una sensación caliente, pero no del tipo de la que debería llegar ahora, sino... Caliente de amor.

Noto todo el amor que tiene dentro, mucho más del que ella misma podría ver. Entonces me llena una imagen mental.

Es una niña pequeña, asustada, entonces una mujer la abraza con cariño, como una madre, sin embargo, no es su madre. Hay un hombre que la lleva con él, que la enseña a sobrevivir y a cazar.

Y luego, llega la sensación de cariño y veo a los Vulturi, hasta que para frente a uno moreno y fuerte. Entonces noto amor y me duele, pero entonces, noto dolor, veo cómo me duele sentirme abandonado, engañado y solo. El odio a los que antes había querido. Y entonces, calma.

"Te quiero." Me oigo decir en mi cabeza mientras noto que todas esas sensaciones oscuras desaparecen y me llena una paz agradable y placentera. Me veo abrazándome y me doy cuenta que en todo eso que estoy sintiendo, lo que noto es las memorias de Ann, los sentimientos que ella sentía haciéndonos uno pero a la vez, estoy viendo sentimientos mezclados con sus recuerdos.

Y entonces me doy cuenta que para ella, no soy solo yo, soy mucho más. Soy no solo amor sino también estabilidad, calma y apoyo. Y eso hace que se me salten las lágrimas al ver que soy mucho más importante de lo que nunca soñé llegar a ser para nadie.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Ann)

Llorando, estaba llorando mientras sorbía la sangre de Seth.

Con Félix nunca me había pasado, cuando alimenté a Aidan tampoco me había pasado.

Todas y cada una de las veces que había bebido sangre, había tenido una conexión especial con mi presa.

Con Félix había sido especial, me gustaba el sabor de su sangre y me hacía sentir como si estuviésemos conectados. Con Aidan, había sido especial porque me había hecho sentir cosas como él.

Sin embargo, con Seth... No podía expresarlo en palabras. La sensación que notaba... Los sentimientos que estaba succionando y que se mezclaban con los míos propios... Antes había sentido una conexión con mis presas cuando estas eran importantes para mí, pero con Seth... Era como si la conexión fuese tan brillante, tan fuerte, tan... Tan todo que me faltarían palabras en el diccionario para describirlo.

Y de pronto, por primera vez en toda mi corta vida como 'predadora', había visto imágenes, incluso cuando había abierto los ojos las había visto claramente, como si estuviese viendo un vídeo, por eso había vuelto a cerrar los ojos.

Había visto cómo Leah, mi hermana mayor en la visión, me trataba como a un niño toda mi vida, como mi madre me quería con locura y cómo mi padre me llevaba a pescar y me enseñaba todo lo que un hombre debía saber.

En el colegio y luego el instituto, todos me querían, tenía grandes amigos, y de pronto, el miedo al convertirme en lobo, cómo Jake me había encontrado, cómo Sam me había enseñado todo lo que debía saber como lobo, a controlarme y a controlar mis trasformaciones.

Había visto el dolor de perder a mi amado padre cuando tuvo un infarto, la sensación de culpabilidad creyendo que había sido culpa de la maldición que acarreaba ser un guerrero lobo de la reserva, la sensación sin nombre que me daba que todo el mundo me tratara como a un crío. Y la alegría cuando habían aparecido guerreros entre mis amigos y chicos más jóvenes que yo.

Y de pronto, apareció un recuerdo mucho más fuerte.

Soy yo, solo que vista desde otros ojos. Estoy herida e inconsciente mientras Carlisle Cullen me atendía después de que me hubieran encontrado tras el falso ataque en el acantilado. Y luego, cuando habíamos hablado la primera vez. Entonces había sido extraño, había notado claramente como si en un segundo, se hubiera formado un vínculo invisible mucho más fuerte que cualquier otro vínculo que hubiera visto nunca en mi vida, entonces un dolor en el pecho cuando había visto por primera vez mis ojos, el deseo de perderse en ellos... Amor. Un amor mucho más fuerte que el que nunca había visto o sentido, tan brillante que incluso me cegaba.

Había notado todo lo que él notaba. La felicidad por estar aunque fuera un segundo a mi lado mientras les espiaba. El amor creciendo en mi interior hacia esa chica que era yo en su mente. La sensación de pena al saber que si había estado con él había sido para investigarles. El dolor al haber sido abandonado por mí hacía tiempo cuando había intentado irme para volver a Volterra porque tuve miedo de estar enamorándome de él y traicionando el amor que creía tener con Félix... El dolor desgarrándole el pecho cuando me habían encontrado cuando los Vulturi me habían encontrado a mí y me habían atacado a muerte dándome por muerta... De nuevo la alegría al haberme oído confesar qué sentía realmente por ellos... Miedo en la guerra, a perderme, a que me mataran. La sorpresa cuando me había convertido por primera vez en un cuervo...

Y entonces, tras la felicidad de la guerra ganada y la esperanza de volver a casa, la tristeza cuando yo me había ido con Roberto y Aidan.

Me había dejado ir sonriéndome y animándome a pesar de haberse muerto por dentro por tener que separarnos; porque había sabido que realmente, yo quería ser libre, porque llevaba toda la vida presa, primero en las montañas sin que él lo supiera y luego en casa de los Vulturis.

Y la felicidad desbordante que le quitaba la respiración cuando me había vuelto regresar, cuando le había confesado que había vuelto por él.

Y entonces, de nuevo la sensación cálida que sentía por mí. Amor, deseo... Y sobre todo, esa sensación cálida que notaba solo por mí, cuando yo estaba cerca de él. Se derretía cuando le sonreía, notaba que podría morir si le hacía una caricia...

Y entonces, paro al notar que sus manos van perdiendo firmeza al agarrarme mientras noto algo calido llenándome mientras me contraigo con él aún dentro notando esa sensación que parece como si me partiera en dos y que lejos de ser desagradable es lo mas agradable que nunca he sentido.

Jadeando, me obligo a soltar mi mandíbula y le cubro el mordisco con mi mano para intentar taparle la herida al menos lo justo para que se selle un poco y dejándome caer sobre él notando contracciones entre mis piernas.

"Mierda... Creo que he tomado demasiado... ¿estas bien?" Le pregunto.

"Mejor que bien." Susurra feliz para besarme donde puede. "Eso ha sido... No tengo palabras."

"Esto... Deberías salir de mi interior." Le susurro suavemente haciéndole caer en la cuenta que al soltarle, se ha girado quedando sobre mi y por tanto, que yo no puedo sacarle de mi interior porque no puedo moverme.

"Lo siento, es que... Se estaba realmente bien." Afirma moviéndose con cuidado para salirse de mí y apoyar su miembro contra mi pierna pero ya fuera de mi interior.

"¿Cómo te encuentras?" Le pregunto preocupada.

"¿En serio necesitas preguntarlo?" Me dice bromeando. "¿Y tú?"

"Como si me hubiera tomado un par de cafés en vena y lo hubiera mezclado con taurina y algún tipo de droga excitante." Le digo divertida para recuperar la cordura. "No te preocupes por mí. Dime la verdad, cómo te encuentras."

"Cansado, un poco débil y mareado… mejor que nunca." Afirma sonriendo feliz. "Es… es lo mejor que haya sentido nunca. Sé que me dijiste que sentiría cosas que no eran mías, pero… era… ha sido… he visto cosas." Afirma. "He sentido muchas cosas y… fuertes."

"Lo sé, es… yo también lo he notado." Confieso. "Es… es la primera vez que me pasa."

"¿En serio?" Me pregunta.

"Sí." Asiento. "Y es curioso que lo haya notado contigo, es… no sabía que podía pasar esto. Quiero decir… la vez anterior que te mordí no fue… no sé, sí es cierto que nos calentamos, pero esta conexión…"

Nunca antes había sentido lo que el otro con tantísima intensidad y claridad, ni mucho menos había visto nada. Sin embargo, con Seth, nada de lo que hubiera pasado antes parecía contar. A él le daba igual quien hubiera sido yo. Había pensado que en el fondo le daba igual si yo me iba donde me diera la gana, por mucho que dijera quererme, pero… acababa de ver que no era así.

Seth era sin lugar a dudas la persona que más me quería y me había querido nunca sin ser familia, aunque fuese adoptiva. Y me quería tantísimo que me había dejado ir porque sabía que era lo que yo había querido siempre. Pero… ¿realmente era lo que yo había querído? Porque mientras había estado alejada de él me había dado cuenta que en el fondo, cuando le dije que me iba y esperaba que hubiera venido conmigo, al negarse había esperado que me pidiera que me quedara con él. ¿Y entonces qué?

¿Me hubiera ido igualmente?

No, ya no podía engañarme más a mí misma. Si Seth ese día me hubiera pedido que me quedara, aunque hubiera hecho todos los preparativos para irme, me hubiera quedado. Porque en el fondo solo esperaba que me lo hubiera pedido, como los galanes de novela romántica: "No te vayas, por favor. Quédate a mi lado para siempre." Y yo me hubiera quedado, aunque estuviera tan liada por dentro por haber salido de una relación tóxica con Félix para meterme en una dulce y llena de amor con Seth.

Lo triste era que había hecho falta un viaje de meses para darme cuenta que la libertad y el tener el mundo a mis pies no era igual si no tenía a Seth a mi lado. Que realmente, en el primer lugar donde me había sentido como en mi hogar había sido en aquella reserva, rodeada de gente con la piel morena y el pelo negro como el carbón, rodeada de unos chicos que suponían para mí el mayor peligro pero a la vez, la mayor felicidad. Porque finalmente, alguien que debería odiarme, me veía como una más, como una amiga, hermana y… en el caso de Seth, como una mitad que le completaba y que, uniéndose a él, formábamos juntos un todo. Una mitad y otra mitad, no una parte menor y una mayor, iguales.

"Va, súbete a mi espalda y vamos a bajar ya." Le digo suspirando y sonriendo feliz entre sus brazos para intentar incorporarme, desnuda como estaba. "Mejor vístete mientras yo me convierto y así puedes recoger mi ropa."

"No sé si me apetece bajar y tener que compartirte con todos." Me dice.

"Ah, no vamos a ir directamente." Niego sonriéndo. "Tú estás hecho unos trapos, primero vamos a ir a casa, a seguir los consejos de Arik y a descansar un poco."

"Odio tener que depender de ti para que me lleves un rato." Me dice para hacerme sonreír divertida.

"Siempre podemos evitar lo de que me alimentes." Le digo divertida para que se sujete con firmeza a mis hombros como no queriendo separarse de mí.

"No, me gusta esto, bastante más de lo que hubiera pensado nunca." Me dice para besarme mientras comienzo a notar que me crecen las plumas por todo el cuerpo.

La verdad es que a mí también me gustaba, pero claro, una parte de mí se alimentaba de sangre. Claro que no era esa la parte que más me gustaba, no, lo que más me gustaba era precisamente el sentir esa conexión especial con la persona de la que me alimentaba. Y con Seth… bueno, qué podía decir. Con él era más que espectacular.

Cómo decirlo… volar era lo más de lo más para mí. Ese sentimiento de libertad, el mundo a mis pies… Bueno, pues con Seth, era igual.

Con él, tenía el sentimiento de ser libre, quería quedarme a su lado, pero si quisiera irme, estaba claro que igualmente era libre de irme. Y bueno, al parecer con él no iba a poder viajar mucho en su compañía, pero… sin duda podía tener por seguro de que Seth pondría su mundo, por pequeño o grande que este fuera, a mis pies.

Así que…

Crack.

"Y una vez más… Aterrizaje concluído." Afirmo sonriéndo y desconvirtiéndome en el aire para caer sobre mis pies y cogiendo a Seth en brazos divertida para dejarle en pie.

"¿Sabes? Siempre había oído que esto era al revés." Me dice. "El hombre coge a la dama en brazos y no al revés."

"Bienvenido a mi mundo." Le digo sonriéndo divertida. "Y en mi mundo, si me alimento de ti y te dejo débil, yo te cojo cuando caigas para evitar que te desnuques. Solo que… en tu caso… es cogerte en brazos. Y bueno… al menos tienes suerte de que sea más fuerte de lo normal. Puedo cargarte ¿no?"

"Sí, pero… espera a que me vuelvan las fuerzas, ahora me siento… raro." Afirma.

"Descansa un poco." Afirmo divertida dejándole en mi cama del ático. "Iré a prepararte algo. Deberías tomar un poco de sangre, pero… creo que vosotros no tomáis eso. Así que iré por una cola sin más. Y un poco de comida."

"No, déjalo." Me dice sujetándome la mano. "Quédate aquí un rato más."

"Vale, pero entonces que esta sea la última vez que me alimento de ti." Le digo haciendo un giro de ojos. "No quiero matarte."

"Vale, una cola y un poco de comida." Me dice. "Pero que no sea mucho, no… no me gusta quedarme solo."

"Claro." Afirmo dándole un golpecito suave con el puño al minifrigorífico que tenía allí con 'blood-colas' y 'weissers' para buscar la única cola normal que tenía y pasársela con una sonrisa. "Espera un poco, tengo latas de comida abajo, te prepararé algo."

La comida nunca había sido un problema. Solíamos tener por costumbre llevarnos las piezas que cazábamos a casa para hacer comida, además de la largísima lista de comida enlatada tipo de subsistencia que teníamos atesorada en el sótano. Latas de sopa, latas de comida enlatada…

Sonriéndo, echo un par de latas de pasta enlatada a un cazo y lo caliento un poco para reducir el tomate y añadirle un poco de especias para que estuviera mejor. En cuanto veo que comienza a burbujear, lo saco del fuego y sonriéndo, saco un cazo para ponerlo en un bol y coger una cuchara para subirlo en una bandeja de madera con un poco de pan moreno.

Sin embargo, cuando llego arriba cargada con la bandeja de comida, me encuentro con que Seth está dormido en la cama, así que sonrío y dejo la comida en la mesa para echarme junto a él en la cama y correr la persiana del techo para sumir la habitación en unas tinieblas relativas.

Si fuera por mí, en ese momento el mundo podía irse donde quisiera, lo único que me apetecía para mi vida era quedarme allí mismo, con aquel hombre. Si fuera posible, viviríamos en aquella casa, al margen de todo y todos, solo los dos.

Pero eso era demasiado miserable, el colmo de la avaricia. Pensaba solo en mí misma, no con la mente fría.

"Mmmm…" Se queja Seth haciéndome mirarle para ver que sigue dormido pero que se ha acurrucado contra mi pecho enterrando su cara en la ropa sobre mis pechos entre mis brazos.

"Shhhh… ya está… estoy aquí…" Le susurro abrazándole y besándole el pelo.

¿Qué había hecho yo en mi otra vida para que en esta no pudiera tener siquiera un mínimo de tranquilidad y amor al lado de Seth?

Ya había pagado mi deuda de sangre. No cazaba humanos, ni siquiera cazaba demasiados animales. Me alimentaba en la medida de lo posible de sangre tratada para trasfusiones y demás que compraba en el mercado negro dado que no podía comprarla al no ser médico… vivía mi existencia de forma que no hacía daño a nadie, y en cambio… no había calma para mí.

Eso no era justo. Lo único que quería era vivir mi vida calmadamente, sin llamar la atención y junto a Seth.

¿Acaso era mucho pedir?

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Seth)

He tenido un sueño muy raro, pero… cuando despierto, la cosa cambia. Me despierto solo para ver junto a mí a Ann dormida mientras me abraza.

Eso me hace sonreír, sobre todo cuando capto el olor a comida y veo que hay una bandeja preparada cerca de la cama. Que tal y como había dicho, la comida está lista. Y por cómo huele, parece pasta ya casi fría, probablemente de lata.

Ese pequeño detalle me hace sonreír. No es que Ann no sepa cocinar, cocina bien, sin embargo, que haya usado pasta enlatada me da a entender que había escogido algo rápido. Y claro, yo le había pedido eso. Lo que significaba que había intentado volver pronto junto a mí. Lástima que me hubieran pesado tanto los párpados y me hubiera quedado dormido.

Pero ahora estamos juntos, así que sonriéndo, la abrazo para atraerla a mí.

Me daba tanto miedo perderla…

Pero mientras se había estado alimentando de mí, también había visto algo más.

Ella no quería irse de mi lado, sin embargo, llevaba razón. Con la guerra no habíamos querido causar ningún desequilibrio, solo que nos dejaran en paz, a todos. Pero lo único que había conseguido, además de la paz para nosotros era causar un tremendo desequilibrio en el orden de los vampiros.

Y sí, podíamos quedarnos en la reserva, de brazos cruzados, a fin de cuentas la cosa no iba con nosotros. Pero si los vampiros comenzaban a ir cada uno a su bola, eso nos salpicaría a nosotros también, porque tarde o temprano, vendrían vampiros a nuestras tierras, cazarían y volveríamos a tener los problemas que habíamos tenido hacía unos años, cuando todos nos habíamos comenzado a convertir.

Y entonces Ann se mueve entre mis brazos y la miro. Parece haber tenido otra pequeña pesadilla. Sin embargo, parece que en cuanto nota mi abrazo se calma y busca mi pecho para apoyar ahí su nariz y luego su cara como escondiéndoseme en el pecho haciéndome sonreír dado que solo puedo verle el pelo. Pero de pronto, levanta una mano por mi pecho y me la apoya en el hombro. Es entonces cuando, por primera vez, noto el dolor en mi cuello debido al mordisco para beber mi sangre.

Antes no había notado más que la punzada cuando sus dientes habían perforado mi carne, un segundo porque enseguida había notado el subidón de lo que fuera que hubiera en mi sangre al ser succionada. El dolor había desaparecido. Y cuando había terminado y me había lamido la herida, me había borrado el picor de la herida como si su saliva hubiera sido la tirita para mi herida. Pero seguía siendo una herida. Y al tocarla ahora si querer en sueños, me había dolido de nuevo un poco.

"Mmmm…" Me dice moviéndose ligeramente entre mis brazos para mirarme con los ojos entrecerrados y entonces sonreír medio dormida. "Mierda… me he dormido aquí a pesar de haberme propuesto dejarte la cama para que descansaras…"

"He descansado mucho mejor junto a ti." Afirmo divertido besándo sus labios colocados como si pidiera uno. "Me daba miedo moverme para comer por no despertarte."

"¿Aún no has comido?" Me pregunta frunciendo las cejas para separarse lentamente hasta sentarse conmigo colgando de sus hombros cuando intento pararla consiguiendo solo que le cueste más. "En serio, mírate. Hace unas horas me hubieras parado." Afirma para suspirar soltándose de mí. "Mierda… creo que te he sacado demasiada sangre…" Añade para coger la bandeja con comida para comprobar la temperatura y chuparse el dedo. "Dame unos minutos, voy a bajar a calentarte esto de nuevo y haré algo más. Deberías quedarte aquí tumbada, pero…"

"Quiero bajar contigo." Afirmo.

"Sí, eso suponía." Me dice para acabar sonriendo y besándome tiernamente. "Lo mejor sería que te bajara yo. Así que… sube a mi espalda."

"Disculpa pero soy un hombre, y ya me has traído cuando volabas." Afirmo. "Creo que voy a comenzar a ofenderme, siempre parezco la chica."

"Es que te quiero mucho." Me dice haciendo una cara de niña pequeña a la que le acusas de haberse comido una galleta a escondidas. "Y supongo que te intento sobreproteger demasiado."

"No pasa nada, creo que voy a necesitar un poco de ayuda para bajar." Le digo concediéndole al menos que sí que me faltan las fuerzas. "¿Te importa hacerme de muleta un poco?"

"Claro." Afirma sonriéndo. "Llamaré al resto para que vengan aquí. Es… no creo que tú puedas correr demasiado."

"Sí, claro." Asiento. "Vale, llámales mientras como. Será lo mejor."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Sam)

"¿Os ha costado mucho encontrar el camino hasta aquí?" Me pregunta Ann sonriendo cuando se abre la puerta del ascenso que sale al salón principal.

"No, pero sigo sin acostumbrarme a tu casa." Le digo para ver que los chicos que ya habían llegado están en el salón viendo la tele. "Como siempre, veo que te han salido personas del sofá."

"Ah, ya les conoces." Me dice divertida. "En cuanto pones una pantalla tan grande en la pared y sintonizas algo interesante, los hombres jóvenes te salen hasta de debajo de las piedras. Recuento y… nada, me sigue faltando gente."

"Jacob y Paul venían en un momento." Le digo. "Y Collin está enfermo."

"Genial, Seth está en el salón." Me dice. "¿Refresco?. ¿Cerveza?"

"Un poco de agua fría." Le digo para ir a sentarme en uno de los brazos del sofá donde veo a Seth y demás sentados allí. "¿Qué veis?"

"Big Bang Theory." Me dice Quil.

"¿Alguna idea de por qué hemos tenido que venir todos?" Me pregunta Pared.

"Se ha liado una bien gorda en parte por nuestra culpa." Afirma Seth con la voz demasiado suave.

"Oye, tú no estás bien." Le digo viendo que está un poco pálido incluso. "¿Qué te pasa?"

"Nada." Afirma.

"Seth, no mientas." Le dice Ann.

Entonces entiendo todo, rápidamente, le aparto a Seth la ropa del cuello y veo un par de orificios pequeños y enrojecidos. E inmediatamente, Seth me aparta la mano y se lo vuelve a tapar.

"¿Qué… has… hecho?" Le digo a ella furioso.

"Eh, he sido yo quién le dijo que lo hiciera." Me dice Seth levantándose y tropezándose por lo que Ann parece desaparecer a la vista para aparecer sujetándole en el aire volviendo a incorporarle con cara de preocupación.

"Seth, cómo…"

"Seth, deberías quedarte quieto." Oigo que le susurra Ann. "Te dije que…"

"No te preocupes, estoy bien." Le susurra él de vuelta sujetándose a ella por la espalda y haciéndole sentar y mirarnos a todos. "Sam, fui yo quien le dijo que se alimentara de mí. Sabía que no me iba a hacer daño serio. Y mira, no me arrepiento. Es la cosa más increíble que haya sentido nunca."

"Seth, tú no eres un animal que puedan usarte para alimentarse de ti." Le digo serio.

"Eh, es mi decisión." Afirma él. "A Jake también le muerde Nessie y no decís nada."

"Sí, pero es que Nessy no me chupa la sangre." Se defiende él. "Que a ti…"

"Te dije que no era buena idea." Le susurra Ann.

"No, no." Niega él. "Ufff…"

"Deja, no te muevas." Le dice ella apoyándole la mano suavemente en el hombro. "Te traigo un poco más de caldo de miso con tofu."

"¿Y no puedes cambiar esa cosa blanca por algo de carne?" Le pregunta él haciendo pucheros.

"Está bien." Le dice ella sonriendo. "Un poco de carne en dados, poco hecha, necesitas todas las vitaminas que pueda darte."

Eso me hace sonreír en parte al ver cómo a pesar de todo, ella se preocupa un poco por él; aunque le haya mordido para chuparle la sangre.

"A ver… no os mentáis." Nos dice Seth rápidamente cuando se asegura de que Ann ha salido y está en la cocina porque la oímos abrir y cerrar armaritos y el frigo un par de veces. "Si me ha mordido para beber sangre es porque yo se lo he pedido."

"Sí, porque eres tonto." Afirma Jacob.

"No." Niega. "Porque dijo que no podía convertirme, ni matarme a no ser que me secara… y porque, sinceramente, es… lo más… alucinante que nunca haya sentido… en la vida." Afirma haciendo gestos extraños con las manos para enfatizarlo.

"Y eso es porque…" Le pregunta Embry con ironía. "Espera, espera, no me lo digas, es tan impresionante porque te deja hecho unos zorros al borde de la muerte porque está a punto de secarte."

"No." Niega molesto para calmarse y sonreír feliz. "Es tan alucinante porque es… orgásmico, en el sentido… bueno, en lo que suena. Y además, es… como cuando nosotros compartimos la mente, solo que lo vivía como si yo fuese ella."

"Espera un momento." Le digo. "Estás diciendo que habéis tenido un vínculo como el que tenemos cuando nos convertimos."

"No, mucho más allá." Afirma. "Ha sido… mucho mejor. Ha sido…"

"Aquí tienes, Seth, caldo de miso con tofu y unos dados de carne." Le dice Ann estirando ambas manos donde llevaba el cuenco con una cuchara.

Entonces me fijo en una cosa más.

Antes no me había dado cuenta porque pasaba inadvertido, pero igual que Seth tenía el mordisco en el cuello, Ann tenía unas cuantas marcas más. Y además, el mordisco de Seth no estaba donde uno esperaría encontrarselo. Estaba exactamente en un ponto donde iría mejor imaginarse otro tipo de marcas.

Entonces lo entiendo todo.

"Seth, no me digas que te mordió mientras…" Le digo.

"No mientras, como preludio." Me contesta. "Y menudo 'Preludio'."

"¡Uggh, Seth!" Se queja su hermana entendiéndonos y poniéndo cara de disgusto.

"Seth, qué le has hecho ahora a Leah." Le dice Ann.

"Nada, solo nos contaba cómo había llegado ese mordisco a su cuello." Afirma Jared con ironía.

"¡Seth!" Se queja ella ajustándose la ropa de nuevo.