CAPÍTULO 46: LA MESTIZA ESPAÑOLA. UN NUEVO PAR DE ALAS.
.
((Perdón por el tiempo de espera. He estado algo ocupada lanzándome como escritora de novela y promocionando, pero vuelvo a estar aquí entre ratos de trabajo y ratos de escritura novelisitica para seguir, al menos, con este fic.
Para todos los fans que me seguís y que a pesar de los 'tiempos-muertos' seguís ahí con la ilusión del primer día. Este capítulo va para todos vosotros. Un besazo.
Lily Boom))
.
3 días más tarde
(Voz de Seth)
Aún no puedo creerme que estemos allí.
Mientras paramos en un bosque donde Ann nos deja caer lentamente para que podamos rodar sobre la pinaza, me doy cuenta que ese paisaje, aunque parece familiar, no es para nada nuestro hogar.
"Creo que esto es lo más lejos que hemos llegado nunca de casa." Me dice Rudi acercándose con miedo.
"¿Creéis que nos habrá visto alguien?" Pregunta Jeremy, el menor del grupo.
"Es poco probable." Les digo mirando arriba y sacando la linterna para hacer señas al cielo y oír cómo las copas vuelven a moverse antes de oír cómo Ann baja por un árbol por lo que Saulo le lanza hacia arriba los pantalones de cuero mientras yo le paso el blusón amplio que ha elegido para cuando se destrasformara.
"Yo lo que sigo es mareado." Afirma Jeff. "Diréis lo que queráis, pero sigo sin hacerme a lo de volar en un cestaño tan pequeño."
"La próxima si quieres puedes hacerlo en mi espalda." Afirma Ann. "Pero ahí no hay sujeción."
"¿Dónde estamos?" Le pregunta Abe mientras la vemos bajar descolgándose por las ramas hasta aterrizar con una voltereta y cayendo de pie para incorporarse y estirarse las ropas como si se las hubiera arrugado en la caída.
"Es el monte San Lorenzo, en el nor-este de España." Nos dice calmadamente apoyándose en mí para calzarse. "De momento será mejor que no os trasforméis, en este país hay gente que hace rutas por montaña, y eso de ahí es una marca, así que significa que podrían veros."
"Y qué se supone que tenemos que hacer." Dice Rudy. "¿Dar vueltas por ahí para perdernos?"
"Más o menos." Le contesta dejándonos sorprendidos. "A ver, no tenemos que perdernos, pero sí que creo que lo mejor sería ponernos en movimiento. Dejemos que nos encuentren o busquémosles nosotros, pero nos llevará horas y con el contratiempo que ellos viven aquí hace mucho y nosotros somos extranjeros y no conocemos la montaña."
"¿Entonces?" Le pregunto.
"Por ahí." Afirma ella tras mirar alrededor un poco.
"Bueno, pues vamos allá." Afirmo.
"Una excursión de senderismo después de un viaje por aire en condiciones terribles. Creo que tenemos que revisar el concepto de 'viaje al extranjero' porque esto no acaba de cuadrarme."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Ann)
Llevábamos horas ya andando por las pistas forestales y el único rastro que había de vida éramos nosotros mismos y la fauna local.
Ni rastro de la gente que buscábamos, ni de nadie más fuera de nosotros por allí.
Habíamos dejado rastros por todos sitios, yo había hecho la maldita llamada que me habían dicho para localizar a nuestra presa, pero nada.
"¿Podemos parar un momento?" Pregunta Jeremy, el menor del grupo.
"Hum." Asiento suavemente rindiéndome a la evidencia de que aunque sigamos no tenemos garantizado que vayamos a hacer contacto, al menos todavía.
"Ufff… gracias a dios." Afirman por norma general mientras yo me apoyo contra un tronco caído.
"Yo voy a aprovechar para echar un ojo." Les digo mirando a los árboles.
"Guay, porque ahora el que se mea soy yo." Afirma Saulo Lacotta.
"Ann, ten cuidado." Me dice Seth. "Aunque comencemos a sospechar que aquí no hay nadie fuera de lo normal no implica que…"
"Tranquilo." Le digo sonriendo a medias y separándome del tronco. "No voy a ponerme a tiro."
La verdad es que pensaba mantenerme un poco alejada de la vista, además, me venía de cine que los chicos fueran meando cada uno en cada parada que hacíamos. No sé si se daban cuenta que estaban dejando marcas de machos extraños en un territorio de alguien que estábamos buscando. Y eso era bueno para que nos encontraran de una vez.
Lo que no esperaba era que en cuanto me muevo un poco por los árboles cercanos, me salte algo encima y me tire contra el suelo haciéndome doler la espalda a pesar de haberme girado para intentar caer mejor.
"Pero mira qué tenemos aquí." Afirma una voz que puedo reconocer mientras veo un lobo enorme y que lo que me ha atenazado contra el suelo es en realidad un águila real tamaño XXXXL contando que esta, en lugar de posársete en el brazo era más grande que una persona de pie.
"Hola Mari." Le digo sonriéndo con un poco de dolor. "Yo también me alegro de verte. Si no te importa… ¿podrías pedirle a tus amigos que nos soltaran?"
"Supongo que estos lobeznos son tus amigos pues." Me dice.
Suavemente, asiento y entonces noto cómo el ave que tenía encima me suelta para separar sus garras de mis brazos y el cuello.
"¿Qué hacéis vosotros aquí?" Me pregunta entonces.
"Es una historia larga, pero… básicamente veníamos a contártela y… a pedirte que te unas." Afirmo.
"Sea lo que sea, no." Afirma cruzándose de brazos seria. "Pero imagino que habéis hecho un viaje largo hasta aquí, así que… os llevaremos a nuestra hondonada y allí podréis descansar un poco. Hagamos una hoguera, cenemos, descansemos y mañana por la mañana os largáis con aire fresco."
"Jo… te había echado un poco de menos…" Le digo haciendo pucheros. "¿Cómo puedes vivir aquí aislada y no echar de menos a la única semi-vampiro que conoces aparte de ti misma?"
"Siempre que vienes me traes problemas." Me dice. "No se echa de menos a los problemas. Por cierto, veo que has cambiado a tu caballero mulato por una manada de lobeznos que tampoco están mal."
"Estos son mis amigos de América." Afirmo en inglés. "Y él es Seth, el mayor del grupo." Añado mientras él viene a mi lado. "Y alguien muy especial para mí."
"Encantada." Afirma ella en inglés antes de, como yo, volver al castellano. "Se supone que estabas con ese vampiro que te acompañaba la otra vez. ¿Por qué lo has cambiado con un lobezno?"
"Porque Roberto y yo solo somos amigos." Le digo divertida al ver que todos insisten en liarnos a los dos en lugar de liarnos a Seth y a mí, a pesar de las evidencias. "Y Seth es la persona que mejor me completa. Es… con él me siento solo yo. Ni mestiza, ni animal… solo yo, solo… Ann."
Eso hace que ella mire a Seth y luego de nuevo a mí para asentir.
"Seguidme." Nos dice.
(Salto espacio-temporal)
.
((Bueno, ahora poner la canción de "A fuego lento" de Rosana.
Sí, bueno, parece que últimamente estamos con esta mujer. X-P
Espero que no os importe.))
.
(Voz de Seth)
"Vaya, esto no tiene tan mala pinta." Le digo a Ann mientras viene a sentarse junto a la hoguera y se sienta a mi lado frotándose las manos. "Salvo por el hecho que nos toca dormir en tiendas de campaña."
"Te acostumbras, además, no puedes quejarte, nos ha tocado la única doble." Me dice sonriéndo. "Mari va a dormir en su madriguera."
"Bueno… al menos no es una choza de helechos." Le digo divertido mientras oigo roncar a alguien en la otra tienda.
"Eh, vampiresita." Le llama uno de los dos chicos lobo que hay. "Recuérdales que no podéis estar por aquí más de lo indispensable."
"Gracias por recordármelo, Pedro." Le dice ella sonriéndole y agitando la mano mientras veo a los otros dos desaparecer antes de oír aleteos. "Los chicos se van a descansar."
"No sé si me gusta que sean tan cariñosos contigo." Le digo.
"¿Bromeas?" Me dice. "Pedro es el protector de Mari, Graciela y Salva y Paco son amigos de Mari. Y es evidente que Rober, el guardabosques con Pedro, es la pareja humana de Mari."
"Sabes que te oímos ¿no?" Parece preguntarle la otra semivampiresa, Mari.
"Claro." Afirma Ann sonriéndole. "Me gusta esa canción."
"Sabes que se pueda bailar ¿no?" Le dice para comenzar a cantar.
Entonces Ann sonríe y se levanta para ofrecerme la mano.
"Vamos, no me dejes aquí plantada con la mano así." Me dice retirándose un mechón rebelde que le ha caído por la cara.
"Es una canción para dos." Me dice la otra chica asintiendo.
"¿Entonces?" Me pregunta Ann sonriéndo. "¿El caballero me concede este baile?"
"El gusto es mío, señorita." Afirmo cogiéndole la mano para pegarla a mí haciendo que la canción baje un poco de tono para bailar ambos pegados a pesar de que es un poco más animada para eso.
Y entonces veo que Ann está muy feliz para no haber conseguido aún nada de aquella gente.
"Es que parece que sea una canción hecha para los dos." Me dice cuando le pregunto suavemente. "A fuego lento mi cintura… a fuego lento y con lisura… vamos tramando este alboroto con la danza de los mares y el sabor del poco a poco." Se pone a cantar suavemente en inglés con la canción que sigue cantando la chica en castellano. "Sigo el camino del cortejo… a fuego lento a fuego añejo… sigo avivando nuestra llama… tantos días como sueño, tantos sueños que no acaban."
Era cierto, lo nuestro había comenzado, seguido y seguía a fuego lento. Nos tomábamos nuestro tiempo, pero para nosotros era más que suficiente con estar haciendo aquello así, pasito a pasito.
"A fuego lento me haces agua… contigo tengo el alma enamorada… me llenas, me vacías, me desarmas… ¡ay!, ¡ay! amor cuando me amas." Afirma sonriéndo para levantar la voz con felicidad haciéndome reír también a mí ante esa pequeña declaración de amor de quien quiera que hubiera hecho esa canción.
Y entonces nos caemos, con tan buena suerte que quedamos tras el tronco y al rodar, la he dejado a ella sobre mí, mirándonos a los ojos. Así que estaba cantado que íbamos a besarnos a pesar de que la música continuaba, y entonces noto cómo su mano se desliza suavemente por mi pecho sobre la camiseta.
"A fuego lento revoltosas… caricias que parecen mariposas… se cuelan por debajo de la ropa… y van dejando el sentimiento… amor forjado a fuego lento." Continúa ella.
Sonriendo, le cierro la boca con un beso. Y creo que ella entiende lo que quiero decir porque se incorpora lentamente y me deja sujetarle la mano suavemente mientras se gira hacia el resto.
"Creo que estamos un poco cansados." Dice calmadamente. "Así que lo mejor será que me vaya ya a la cama. Aunque duerma menos sigo necesitando dormir, y esto reventada después de volar con carga."
"Que descanses." Le dice sin dejar de puntear la guitarra.
"Igualmente." Le dice Ann sonriéndole y haciendo un gesto de despedida mientras yo la sigo cogida de su mano.
Sonriendo entonces me adelanto y la dejo pasar antes de entrar yo y cerrar la puerta de lona de la tienda de campaña.
"Me parece que los sacos aún no se han acabado de secar." Me dice haciéndome dar cuenta que así es.
"Bueno, el menos nos queda la manta." Le digo.
"Y podemos compartirla." Afirma sonriéndome.
Me gustaba que ambos pensáramos parecido.
A mí se me había ocurrido que sería genial simplemente dormir juntos, a pesar del motivo por el que teníamos que compartir una tienda era porque estábamos buscando aliados para encabezar una resistencia con que hacer entrar en razón a los rebeldes contra el orden lógico de la sociedad de vampiros.
Y bueno… de compartir la manta mientras el resto estaban fuera y seguían tocando música suave y cantando suavemente porque ya había gente durmiendo, pues…
"Parece que haya una banda sonora." Le digo a Ann sonriéndo divertido mientras apoyo mi barbilla contra su hombro.
"Bueno… la verdad es que a Mari le gusta cantar." Afirma girándose para ponerse cara a cara conmigo. "Y canta bastante bien ¿no te parece?"
"Ahá." Asiento sonriéndole.
Era extraño, con el tiempo que llevábamos juntos, sabiendo que ella era una chica que era mitad vampiro y que le gustaba mi sangre tanto o más que lo que yo le gustaba, ya debería haberme desenamorado y dejado que simplemente quedara la impronta. Pero en cambio, cada vez que la miraba, cada vez que estábamos con ella entre mis brazos, no podía evitar sentir que cada vez la quería más. Así que acabo por acariciarle la mejilla suavemente y haciéndola sonreír y mirarme. Entonces, con cuidado, ella apoya su mano en mi pecho y me hace una caricia.
Antes de que nos demos cuenta, estamos encadenando un beso con otro y entonces, paramos un segundo a tomar aire. Y de pronto ella se ríe y cuando le pregunto con la mirada por qué, ella simplemente se lleva una mano a su cadera para hacerme ver que mi mano ha acabado en el hueso de su cadera y casi sobre su pélivis cruzadas en un abrazo que la acercaba a mí y cómo mis dedos están rozando casi el hueso de su pelvis. Pero ella, en lugar de alejarse mientras separo un poco las manos, lo que hace es bajar su mano sobre la mía para bajarla más aún hasta ponerla sobre la unión entre sus piernas mientras con la otra me roza el bulto que sale en mis boxer sonriéndo y haciendo una invitación más que explícita.
"¿Seguro?" Le pregunto sin mover los labios casi para que ella asienta y me bese suavemente antes de parar y mirarme.
Así que sonriendo, la beso de nuevo y comienzo con los preliminares tras asegurarme que estamos bien ocultos de las miradas indiscretas.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Ann)
Es muy temprano cuando me despierto, aún entre los brazos de Seth. Como siempre, yo solo he dormido 4 horas y él sigue durmiendo, así que con cuidado me separo de él y salgo de la manta para salir de la tienda de campaña y encontrarme que el fuego sigue encendido pero ya muriéndose. Así que con cuidado cojo más ramas rotas del suelo para echarlas al fuego y volver a avivarlo antes de subir a una rama y trepar hasta la punta del árbol donde el aire fresco de la madrugada aún cubierta de oscuridad de la noche, me acaricia la cara haciendo volar sin control los mechones de pelo más superficiales y haciéndome cerrar los ojos y sonreír feliz.
"Eres la primera sangre fría que veo disfrutar tanto del aire fresco y libre." Me dice una voz susurrando un poco más debajo de donde estoy para mirar y ver a Graciela dormitando en lo que parece un nido en el árbol junto al que estoy.
"Siento haberte despertado." Afirmo.
"No te preocupes, Pedro está en el puesto del guarda forestal, y como Mari ha salido a cazar un jabalí, yo estoy montando guardia." Me contesta. "Supongo que eres la mestiza más rara que he visto nunca."
"Sí, supongo." Afirmo sonriendo mientras otra ráfaga de aire viene más rápido de lo normal. "Siempre me había gustado el aire acariciándome, pero al menos ahora sé por qué."
"Supongo que es cierto que eres mitad ave también." Me dice subiendo a la punta de su árbol también para estirar los brazos como he hecho yo y dibujando una sonrisa de felicidad también. "A todos nos gusta el aire rápido. ¿Te gusta volar?"
"Sí." Asiento. "Al menos tanto como correr por bosque."
"¿Te apetece volar un poco?" Me pregunta.
"No podemos dejar a los chicos solos." Le digo abriendo los ojos para mirarla y ver que me mira como la rapaz que es, esperando mi reacción para sonreír con ironía.
"Son lobos, no les harán nada." Afirma.
"Aún así… cuando despierten." Afirmo.
"¿Sabes? No pareces tan mala." Afirma calmadamente. "No sé… siempre habíamos pensado que los extraños que apestábais a vampiro érais malas, pero… vosotros no parecéis así. Tú no pareces así."
"Qué me vas a decir." Le digo divertida. "Hasta que los conocí mejor, esos chicos-lobo eran el enemigo. Eran… eran malos y terribles. Estarían dispuestos a arrancarme la cabeza en cuanto se enteraran que era un vampiro, que trabajaba para quien trabajaba."
"Esa es otra." Afirma. "Se rumorea que trabajabas para los demonios."
"¿Por qué todos insistís en llamarles así?" Le pregunto divertida. "Yo tengo motivos, me usaron, me traicionaron… pero el resto… dudo mucho que supieran que había nadie viviendo aquí, y eso que estáis más cerca que el resto."
"No les conozco personalmente." Me dice. "Pero Mari dice que hay que desconfiar de todo vampiro que no sea amigo."
"Sí, supongo que se lo merecen." Afirmo. "Por suerte ya no podrán hacer más daño. Aro y Cayo murieron y Marcus solo quiere lo que todos, vivir en paz."
"Creo que eso es lo que queremos todos." Afirma sonriendo. "Mira a tu alrededor y dime qué ves."
"Bosque." Afirmo. "Naturaleza, y me gusta."
"Pues claro." Afirma. "Estos son nuestros bosques. Es nuestro hogar. De Mari, de Pedro, de Paco… y míos. No nos metemos con nadie y nadie viene a meterse con nosotros."
"Lo entiendo." Asiento. "Esos chicos son igual que vosotros. Ellos también viven junto a un bosque. Kilómetros y kilómetros de naturaleza salvaje donde correr o sobre los que volar… Para ellos es su hogar, para mí el paraíso. Tan solo quiero vivir allí, tranquila, con esos chicos y sin tener que pensar en si alguien va a venir por mí."
"Suena genial." Me dice sonriéndome. "Pero me cuesta un poco imaginarte correteando por el bosque como si fueses una mujer de la naturaleza."
"Cuando despierte alguno y puedan quedarse a vigilar, te lo demuestro." Le digo divertida. "Correr me hace sentirme viva."
"No, cazar os hace sentiros vivas." Me corrige con ironía. "Sois unos bebedores de sangre, no lo olvides."
"Sí, claro, pero yo prefiero beber de estas." Afirmo pasándole una lata del nuevo producto de mis amigos, la 'Red-Blood' (Imitación de 'Red-Bull' en sangre). "Aún están peleando con la fórmula, pero al menos tendrás que reconocer que es una pasada de forma de tomarla ¿no?"
"¡Puajjj!" Afirma escupiendo el trago que había tomado para mirar dentro y devolvérmela para que yo comenzara a tomármela. "¡Que horror!. ¡Podría habérmela bebido de golpe y no he notado la diferencia hasta que no la he probado!"
"Ese es el objetivo." Afirmo entre traguito y descanso. "Para los que no queremos comernos a la gente sino vivir entre ella sin llamar la atención."
"Eres rara." Me dice. "Nos lo pones muy difícil odiarte. Eres… hablas de paz, convivencia… te alimentas de sangre falsa… no nos lo pones nada fácil."
"Lo siento, pero creo que el mundo necesita más amor." Le digo sonriendo divertida ante su confesión de que querían odiarme pero cuanto más me conocían más difícil les ponía eso. "No me importa si no queréis uniros, no busco muertes vanas. Al contrario, busco apoyos. Me basta con que sepáis que podría estallar algo cerca y prometáis que si no vais a tomar parte, os mantengáis neutrales."
"Eso háblalo con Mari." Me dice encogiéndose de hombros. "Nosotros somos gente del aire, lo que hagáis entre los bebedores de sangre no nos atañe."
"Supongo, pero aún así, simplemente quería avisaros." Afirmo. "A fin de cuentas, Mari es también fruto de un engaño de su padre a su madre."
Entonces oigo un ruido en el campamento y Graciela parece captarlo también porque mira casi a la vez hacia abajo.
"Creo que se ha despertado alguien." Me dice sonriendo ámpliamente.
"Voy a ver." Le digo para saltar y caer en picado antes de apoyarme en el suelo clavándome unos milímetros y levantarme como la predadora que era para correr y apostarme junto al campamento para ver que en efecto, tras unos segundos, Abe Beaver se ha despertado y ha salido de la tienda estirándose.
"Abe, vaya, pensaba que ibais a dormir." Le digo.
"Sí, bueno… ya he descansado." Me dice para sonreír. "Aunque anoche oí una gata cerca."
"Muy gracioso." Le digo entendiendo que era una broma para decirme que lo que habíamos hecho no había pasado tan desapercibido como pensábamos. "¿Te importa montar guardia un poco? Necesito estirar un poco las piernas y las alas."
"Claro." Afirma. "A cambio de un café cuando podamos."
"Chantajista…" Le digo divertida frotándole la cabeza para iniciar una pelea de segundos entre risas antes de que me deje irme de nuevo al árbol donde aviso a Gabriela antes de salir corriendo a saltos por los árboles como si fuese un mono mientras ella me seguía por el aire.
Y cuando nos hemos separado un poco, me dedico a correr esquivando árboles como el viento antes de encontrar un cortado donde veo al águila gigantesca parada como si esperara a ver si saltaba o no, por lo que retrocedo un poco y cojo carrerilla para saltar al barranco y convertirme en el aire para subir casi en vertical hasta casi cogerla haciéndola gritar con un grito de águila y perseguirme como jugando.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Seth)
"¿Mmmm?" Gimo medio despertándome al intentar abrazar a Ann y ver que solo hay aire entre mis brazos. "¿Ann?" Pregunto antes de despertarme del todo para salir y ver que Abe está con Saulo y Rudy, este último aún medio despierto como yo. "¿Habéis visto a Ann?"
"Ha salido hace un rato a estirar un poco las piernas y las alas." Me dice Abe sonriéndo mientras veo cómo Saulo me mira sonriendo divertido.
"¿Cuál es el chiste?" Les pregunto frotándome la cara en busca de manchas que denoten una broma pesada.
"Nada." Me dice Saulo divertido. "Abe y yo comentábamos que anoche pasaron un par de gatos en celo y los maullidos de la gata me despertaron."
"Mierda… no me digas que te despertamos." Afirmo entendiendo a qué se refiere antes de darme cuenta de una cosa. "Oh, mierda, Ann…"
"Sí… puso esa misma cara cuando le mencioné lo de los gatos." Me dice Abe mientras Rudy sonríe divertido.
"Si necesitáis protección yo aún tengo un par sin estrenar." Afirma bromeando.
"Oye, iros un poco a la mierda." Afirmo oliéndola aproximarse. "Me vais a costar el plan de la noche." Afirmo susurrando rápidamente mientras ya parecen no aguantarse más la risa y se empiezan a partir. "Mierda, lo digo en serio. ¡Hola Ann!" La saludo en un tono normal viéndola aterrizar en un árbol cercano mientras cae una deportiva del árbol que parece habérsele caído al dejar la ropa en las ramas para cambiarse ahí y evitar que la veamos desnuda.
"Vaya, hoy madrugáis un poco." Nos dice desde el árbol divertida. "No te preocupes Gabriela, yo me encargo de ellos."
Espero un poco a asegurarme que no hay moros en la costa antes de volver a hablar con ella mientras la vemos caer de espaldas al árbol en picado y aterrizar a 4 apoyos en el suelo para incorporarase y estirarse la ropa.
"¿Has conseguido algo?" Le pregunto para que sacuda la cabeza. "Pues vaya…"
"Al menos sabemos que no van a meterse." Me dice sonriendo suavemente mientras me frota la mejilla con dulzura. "Tenías un poco de baba seca." Añade dándome un beso suave y mirar que no estamos solos. "Bueno… Lamento deciros que se ha acabado la acampada. En cuanto despierten, nos vamos al siguiente punto de reunión."
"¿Tan pronto?" Le decimos un poco decepcionados de no poder esperar un poco más.
"Tan pronto." Asiente. "Sé de dónde podemos sacar un coche, y sé de quién puede rematriculárnoslo por la cara."
"¿Y qué hay de…?" Le pregunto haciéndole un gesto circular para indicarle el bosque dado que era evidente dado que nosotros vivíamos junto a uno, que este tenía ojos y oídos por todos lados.
"Basta con que prometan mantener la paz por aquí y no meterse en luchas de poder." Me dice encogiéndose de hombros. "Y estoy segura que quieren lo que nosotros: que les dejen en paz y vivir aquí sin meterse con nadie."
"Vaya, me sorprende un poco que no quieras que nos unamos a vosotros." Afirma una voz desde la copa del árbol cercano para que uno de los chicos del grupo se dejara descolgar un poco. "Y yo que había conseguido convencer a Mari y a Pedrito para que me dejaran ir con vosotros…"
"¿Tú vendrías con nosotros?" Le pregunta Rudi.
"Por qué no." Afirma encogiéndose de hombros cabeza-abajo a pesar de estar vestido solo con unos calzoncillos elásticos y un poco comidos el color. "Ella es una mujer-cuervo, aunque no nos relacionemos demasiado con 'cuatro patas' como vosotros entre los 'plumíferos' nos ayudamos cuando podemos. Gabriela está conmigo, pero cree que si va a venirnos la guerra a las fronteras, ella prefiere quedarse aquí y luchar por nuestro hogar. Pero el resto están de acuerdo en que me una a vosotros, solo para tener una mejor idea de lo que está pasando o cómo nos afecta."
"¿Y piensas venirte en calzoncillos?" Le pregunto.
"¿Acaso te intereso?" Me pregunta con picardía. "Porque lamento decirte que no tengo interés en los tíos."
"No, pero llevamos una chica con nosotros." Le dice Abe. "Así que… deberís cortarte un pelo."
"Ya, claro." Afirma.
"Podemos coger algo de ropa por el camino." Afirma Ann sonriéndo. "Y toda mano, pata o ala que se nos añada es bienvenida."
"¿En serio?" Le pregunto mirándola de reojo.
"Ahá." Asiente sonriéndo. "Y ahora… será mejor despertar al resto. Hay una bonita caminata hasta internarnos y luego hay que ir a otro sitio un poco… poblado, así que tendré que convertirme y luego de ahí ir todos corriendo o a pie hasta donde consigamos el coche."
"Yo me encargo de mi hermano." Afirma Abe.
"Dejarme a Jeff a mí." Afirma Saulo sonriendo con picardía. "Ayer me hizo una broma, así que hoy pienso devolvérsela yo."
