Declaracion: Rurouni Kenshin no me pertence. Yo solo he depilado a Kenshin y lo hago pasar por apuros para divertirme y divertiros.

Capítulo 4: Éramos pocos y parió la abuela.

-¿En serio piensan que he de salir así? No, no, no y no -. Kenshin negaba frenéticamente con la cabeza mientras se arrinconaba entre la pared y la tina.

-Vamos Ken-san, solo es hasta llegar a tu cuarto. Nadie te verá. No veo correcto tener que entrar yo a tu cuarto, y Sanosuke destrozaría la mitad del armario para encontrar tu ropa. Así que has de ir tú.

Kenshin se relajó un poco y ralentizó los movimientos de cabeza. Tae tenía razón. Estaban ellos solos en el dojo. ¿Qué podía pasar?

Sanosuke no paraba de reír. Le había prestado la chaqueta de su traje a Kenshin, pero no había tenido en cuenta la diferencia de alturas. –A mi ya me queda larga. Pero tu parece que lleves un vestido -.Siguió riendo.

-¡Sanosuke! Queremos que salga del rincón, no que se meta más.

Tae se acercó a Kenshin y le tendió la mano. –Vamos Ken-san. No estás tan mal. Tu cuarto esta apenas a unos metros y Kao está en Akabeko. Solo estamos nosotros. Kenshin suspiró resignado y salió del rincón, paso por el lado de Sanosuke y le dirigió una mirada furibunda. Sanosuke tragó saliva.

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Aoshi y Misao entraron al dojo por la puerta principal y se sorprendieron de no escuchar voces.

-Que raro. No se escuchan gritos, ni ningún "busu" o "Yahiko-chan", tampoco se escucha al cabeza de pollo discutir.

Aoshi se apoyó en el umbral de la puerta y miró a Misao con gesto indiferente. –Habrán madurado.

Misao lo miró con ojos entornados. ¿Sus amigos¿Madurar? No lo creía posible…

Caminó hacia el interior mientras Aoshi seguía apoyado en la puerta. Dentro del dojo no estaban… quizá encontrara a Himura lavando ropa en el patio trasero. Sí, era lo más probable.

Atravesó el salón y se dirigió al patio trasero. Abrió el soji y… -¡Ahhhhhhhh!

Aoshi se sobresaltó. -¡Misao! -. Corrió en la dirección que había ido Misao, y al llegar un par de gotitas rodaron por su sien.

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Kenshin batallaba por mantenerse cerrada la chaqueta de Sanosuke.

Andaban los tres en silencio hacía el interior del dojo cuando escucharon un grito.

-¡Ahhhhhhhh!-

Tae se escondió detrás de Sanosuke, Sanosuke detrás de Kenshin y a Kenshin se le abrió la chaqueta del susto, pero se apresuró a cerrársela.

Misao estaba pálida. ¿Qué hacían esos tres saliendo juntos del baño¿Por qué Sanosuke y Kenshin estaban medio desnudos¿Dónde estaba Kaoru¿Qué estaba pasando? La cabeza le iba a estallar.

Aoshi llegó como una bala al encuentro de Misao y un par de gotitas le rodaron por la sien. Miró de arriba abajo a Kenshin con gesto completamente indiferente e imperturbable. –Hay que ser desvergonzado. Estas casado.

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Yahiko había optado por pedir ayuda a Tsubame, por lo que ahora no era solo uno el que tartamudeaba, sino dos.

-¿Te acuerdas cuando a Kenshin se le escapó el pescado y fue a parar a…?

-Yo no estaba en el dojo -. Dijo Kaoru con voz cortante y Yahiko tragó saliva.

-Kaoru-san te veo diferente, como más…mmmmm…no sé¿gordita?-. Tsubame rezaba para que esa conversación la distrajera.

Kaoru pareció relajarse. Por lo visto ya se le empezaba a notar el embarazo. Ese comentario le devolvió el buen humor y se puso a hablar animadamente con Tsubame. Yahiko dio gracias a dios y se relajó.

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¿Entonces todo esto es por que Kaoru y tú no tenéis relaciones¿En serio? –Misao no terminaba de creerse la historia. Era imposible que Kaoru rechazara a Kenshin, pero a juzgar por el estado del pelirrojo parecía que la cosa iba en serio.

Después de meditar y decidir que la historia era verdadera, no pudo más que desternillarse de la risa. -¡Mira eso Aoshi¡Himura se ha depilado!

A Aoshi le importaba bien poco lo que hubiera echo el ex hitokiri, mientras mantuviera la chaqueta cerrada. No quería que su Misao perdiera la inocencia mas de lo que ya la había perdido con lo poco había visto.

-Misao, si no dejáis de reíros del pobre Ken-san, no solucionaremos nada. Tenemos que empezar a poner en marcha el Plan A.

-¿Plan A¿Qué Plan A? -. Misao daba saltitos y sus ojos despedían chispas. ¿Había planes¡Genial! Eso significaba que estarían muy entretenidos. Que bueno era volver a estar con sus amigos.

-Pues Plan A: evitar a Kaoru.

Misao se puso la mano en la barbilla. ¿Seria posible evitar que Kaoru se acercara a Himura? Mmmmm… No, no lo veía posible.

-¿Y si no funciona?

Tae iba a explicarle el Plan B, pero Kenshin se adelantó. –No lo quiera saber, Misao-dono. Es mejor que el Plan A funcione.

-Bueno Ken-san lo primero que has de hacer es vestirte y después ya pensaremos haber como conseguimos mantener alejada a Kao.

Kenshin asintió y fue derecho a su cuarto. Cuando ya se había perdido de la vista de sus amigos, no pudieron más que echarse a reír, soltando todo lo que se habían estado guardando.

Aoshi dejo entrever una pequeña sonrisita apenas apreciable, pero seguía pensando que Kenshin era un desvergonzado que pretendía quitarle la inocencia a su Misao.

Entraron todos al salón y esperaron pacientemente a que Kenshin saliera del cuarto.

15 minutos después…

Kenshin entró al salón dando saltitos y con la mirada baja. ¿Por qué le pasaban solo a él esas cosas? Miró alrededor. Sus amigos lo miraban expectantes, menos Aoshi, claro, que tomaba su té tranquilamente con los ojos cerrados. "Éramos pocos y parió la abuela" pensó. Solo le faltaban dos más metidos en el ajo.

-¿Himura¿Por qué das saltitos cochineros al andar? -. Misao miró a Kenshin con ojos entornados.

-Pues…es que…

-Porque el muy burro se puso desmaquillante en vez de aceite hidratante y aquí tienes el resultado -. Cortó Tae.

Misao se echó a reír junto con Tae y Sanosuke. Aoshi seguía con su té y Kenshin estaba más rojo que su cabello.

-¿Podrían dejar de reírse? Al menos denme una solución. No puedo salir así de dojo. Parece que tenga un hormiguero en la entrepierna y que todas las hormigas se hayan puesto de acuerdo para salir a la vez.

Kenshin tenía paciencia, pero esa experiencia estaba acabando con sus nervios. ¿Le podía pasar algo más?

-Pues la única solución posible es vendar la zona para que el hakama no te roce -. Dijo Tae con voz decidida y un dedo en alto.

-Bien. Empezaremos por las piernas. No hay nadie que sepa colocar una venda mejor que un miembro del grupo Oni. Himura retírate el hakama, Sanosuke, trae vendas.

-¿Oroo¿En serio debe de hacerlo usted Misao-dono¿No puedo hacerlo yo y todos contentos? - .Kenshin no quería que nadie más le viera su hombría. A ese paso sus atributos serian conocidos por todo Japón.

Sanosuke regresó con las vendas y se las entregó a Misao.

Kenshin negó frenéticamente con la cabeza. Misao no estaba para juegos. Se había propuesto vendar al pelirrojo y eso haría. Se acercó a él y empezó a estirarle del hakama hacia abajo. Kenshin se lo sujetaba y maldecía una y otra vez.

-Vamos Himura no lo pongas difícil -. A Misao se le unió Tae.

-Si Ken-san vamos. Tu no puedes ponértelas solo. Te las pondrás mal.

Kenshin dejó de sujetar el hakama pero no por la insistencia de las dos fieras que tenia por amigas, sino por el aura sombría que destilaba Aoshi. ¿Qué le pasaría a ese hombre?

Todo el mundo fijo su vista en Aoshi que se había levantado de golpe. – Lo haré yo. Los demás salid fuera.

La mirada de Aoshi no dejaba lugar a replicas. Se levantaron y salieron en silencio cerrando el soji tras de si.

Kenshin miró a ambos lados. ¿Dónde había dejado su Sakabttou? No se fiaba para nada de Aoshi. ¿Y si aún tenía en mente convertirse en el hombre más fuerte? Si era si, el sin su espada no tenia nada que hacer. Se iría con las hormigas de la entrepierna al mas allá y sin haber intimado por ultima vez con su Kaoru.

Tragó saliva esperando un posible ataque del ninja, pero no llegó. Así que con cuidado de no rozarse mucho se retiró el hakama y dejó trabajar al Oniwabanshu. Aunque no le quitaba ojo, por si se le ocurría atacar en algún momento.

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-¿Y que estáis haciendo aquí? Ha sido una sorpresa- . Comentó Tae.

Misao rió. No sabía quien se había llevado más sorpresa de todos. –Pues queríamos descansar unos días y salir de Kyoto. Y como hacia varios…

El soji se abrió dejando paso a un sudoroso Aoshi y a un pálido Kenshin.

Aoshi se sentó elegantemente y soltó el aire. Había sido más complicado hacer que Kenshin se estuviera quieto para vendarlo que criar a Misao.

Kenshin empezó a agacharse poco a poco y finalmente se dejo caer soltando un "oro".

-Bien Ken-san, ahora que estamos todos te explico.

Kenshin miro a Tae con ojos entornados. Ese "te explico" había sonado a plan. Y a él los planes de Tae y Sanosuke no le gustaban para nada. A menudo solían traerle problemas. Y si a eso le sumaba que Misao estaba metida en el ajo la situación empeoraba.

-Veras -. Todos se acercaron a Tae y pusieron extrema atención a sus palabras. Incluso Aoshi se acercó disimuladamente. –Aprovecharemos que están aquí Misao y Aoshi para que vayan a Akabeko. Así Kao pensara que le habías preparado una sorpresa. Mientras que ellos la entretienen nosotros iremos a ver a Megumi. Ella nos dará la solución para aliviar el escozor y la rojez.

"¡Claro!" ¿Cómo no se le había ocurrido a él ir a ver a Megumi? Ella era doctora, seguro que buscaría una buena solución. Se levantó de golpe y el poco bello que le quedaba en el cuerpo se le puso de punta. "Nota mental: No hacer movimientos bruscos" Una vez pasado el dolor, empezó a meter prisas a todo el personal.

-Vamos, vamos, muévanse. Antes de que Kaoru-dono se canse de esperar y decida volver al dojo.

Ese comentario puso en marcha a todos los presentes. Incluso Aoshi se levantó. Una cosa era ser frió e indiferente, y otra muy distinta era tener que soportar a la kendoka de mal humor. No, de eso nada. Prefería ayudar con el plan antes que verla empuñar un bokken contra todos los habitantes del dojo.

Rápidamente se pusieron en marcha y tomaron distintos caminos. Aoshi y Misao hacia Akabeko. Kenshin, Sanosuke y Tae hacia la clínica a ver a Megumi.

CONTINUARA

Gracias por los reviews a: Nadeshiko miko, Athena Kaoru Himura, gabyhyatt, Monika-Dono, pali-chan, CiNtHiA, Satsuki Haru, okashira janet y kagomekaoru.