Capítulo 5¿Será peor el remedio que la enfermedad?

Kenshin iba a un metro de Sanosuke y Tae. Aoshi quizá fuera muy bueno con las kodachi, pero vendar no era su fuerte. Solo habían andado una cuarta parte del recorrido y ya se había dejado medio vendaje por el camino. Notaba como se le iba deshaciendo y le iba dando tironcitos. Se movía más que los precios y los saltitos cochineros que iba dando cada vez se notaban más y la gente empezaba a mirarlo con mala cara.¿Qué estarían pensando? Incluso una mujer había apartado a su hijo cuando tenía que pasar él. Suspiró.

Sanosuke paró y miró a Kenshin que se había quedado muy rezagado. Tenía que aguantar a duras penas la risa, pero tenía que admitir que Kenshin tenía mucho valor. Él en su situación ya hubiera gritado para que se lo tragara la tierra. Se acercó a él y se puso a su lado. Tae hizo lo mismo.

Kenshin agradeció mentalmente ese detalle y les regalo una de sus famosas sonrisas de rurouni.

-Ya casi llegamos Kenshin -. Sanosuke lo miraba desde arriba y veía como el espadachín hacía muecas con la cara. ¿Qué hacía¿Acaso tenía un tic¿Tanto le estaba afectando el haberse depilado? -Kenshin¿que haces?¿por qué haces muecas?

Kenshin enrojeció más si era posible y bajo la mirada al suelo azorado. -Veras... es que... ejem...pues que Aoshi no me ha puesto bien los vendajes y me los estoy dejando por el camino. ¡Orooo!

Sanosuke miró hacía atras y observó restos de vendas en el suelo. Se sobresaltó al oír el oro de Kenshin y Tae agarró al pelirrojo pensándose que se iba directo al suelo. -¿Que te ha ocurrido Ken-san¿Por qué has gritado?

Kenshin la miró de soslayo y aceleró el paso y los saltitos. -Demonos prisa. Ahi va uno de los vendajes de la entrepierna.

Tae y Sanosuke se miraron el uno al otro y se hecharon a correr. Sanosuke cogió a Kenshin como si fuera un saco de patatas y entre largas zancadas y oros en poco tiempo llegaron a la clínica de Megumi.

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Misao y Aoshi veían a Kaoru escondidos desde su posición detrás de las cortinas del Akabeko. -Parece que Kao está bastante molesta. Y mira a Yahiko. ¿Está temblando?

Aoshi se acercó a Misao y miró de reojo hacia el interior del restaurante. -Si, está temblando. ¿Vamos a entrar o nos vamos a quedar aquí?

Misao miraba a Aoshi con resignación. ¿Es que nunca cambiaría esa frialdad o qué ? Él hablaba y los demás tenían que acatar ordenes. Para colmo de males ella no hacía más que intentar seducirle y el ni cuenta se daba. No pensaba hacer el tonto más. A partir de ese momento sería ella la que dirigiera el cotarro. ¡Estaba más que decidído!

-Vamos Misao. Acabemos con esto.

-Si señor Aoshi -. Misao bajó la mirada y lo siguió sin rechistar. Pensándolo mejor dejaría las clases de rebeldía para el día siguiente...o para el siguiente del siguiente...o...mejor las dejaría a secas, y ya está.

Corrió hasta llegar justo detrás de Kaoru y le hizo señas a Yahiko que estaba por gritar de alegría para que no la delatara. De golpe le tapó los ojos a la kendoka que quedó por momentos estática.

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Entraron a la clínica como una bala. Sanosuke se dirigió corriendo con Kenshin encima del hombro hacía Megumi.

Sanosuke se puso delante de Megumi y se giró para que la doctora pudiera mirar al pelirrojo a la cara.

-Chicos...¿que haceis aquí? Ken-san...¿que haces ahí arriba¿Qué es lo que ocurre?

Megumi pareció pensar durante un segundo y su cara se torno pálida. -¡No¡Kenshin te han herido!

Kenshin la miró con los ojos como platos. ¿Por qué todo el mundo pensaba siempre que tenía que terminar herido? Se apresuró a negar rápido con la cabeza y las manos.

Megumi pareció relajarse. -Bien ¿y que ocurre pues?

Kenshin enrojeció y miró hacia el lado, pero Sanosuke le dio con el hombro en el estómago obligándolo a responder. Carraspeó. - Bueno, es que...pues vera Megumi-dono...yo hice algo...

- ¿Algo¿Qué es ese algo exactamente¿No habras vuelo a meterte en una pelea a vida o muerte? Ken-san ya te advertí que...

-No es eso Megumi-dono. Yo hice algo con mi...

- ¿Con tu...qué? -. preguntó sin entender nada Megumi.

Kenshin enrojeció y hizo gestos con la cabeza hacía donde quedaba el hombro de Sanosuke y un poco más abajo su entrepierna. -Pues con mi Sakabattou "dos"...¿entiende?

Megumi hizo una porfecta "oh" con la boca y asintió despacio.

-Bien, pues como le iba diciendo...hice algo con mi...ejem...y eso a traído graves consecuencias.

Megumi sonrió ¿así que ya lo sabía¿Kaoru ya se lo había dicho? Era bien tonto ese Kenshin. Pensar que eran graves consecuencias...si era una bendición.

-Ken-san ¿por qué dices eso? Tendrías que estar contento porque vas a ser...

-¿A ser que¿El primer hombre que se depila y despúes se hecha desmaquillante en la zona? -. Kenshin chasqueó la lengua con disgusto.

-¿Que has hecho queee?-. Megumi no daba crédito a lo que le había explicado. ¿Pero en qué demonios pensaba ese loco¿Acaso se le habían subido las enseñanzas de Hiko a la cabeza o qué?

Sanosuke había depositado a Kenshin encima de la camilla de la clínica mientras Tae le explicaba con todo lujo de detalles a Megumi lo que le sucedía al pelirrojo. Kenshin no se atrevía a levantar la mirada. "Qué vergüenza" pensó. ¿Por qué el no podía tener una vida normal como la de todos los seres humanos de la tierra¿Por qué siempre daba la nota allá a donde fuera? De pronto escuchó como una voz lo reclamaba en tono cariñoso. Al levantar la mirada se encontró con el rostro de Megumi a unos palmos del suyo.

-Ken-san...¿cómo te encuentras?

Kenshin bajó la mirada de nuevo ¡¿que como se encontraba¿Acaso no era obvio? Contestó con voz apagada. -Pues...como si me hubiera depilado y me hubiera puesto desmaquillante en los cortes.

Megumi se aguantaba a duras penas la risa. No podía permitir que se le escapara. Ella era doctora y como tal tenía que tomarse el asunto con seriedad. Miró a Kenshin y pudo ver lo avergonzado que se sentía el espadachín. Bien, pues ella le daría una buena solución para su "pequeño problema".

-Seguro que no es tan grave. Haber, dejáme ver.

Kenshin no había pensado en enseñarle a nadie más su..."desperfecto"...pero en realidad la única persona que realmente lo podía ayudar era Megumi. Así que resignado, se bajó de la camilla como puedo y se retiró con mucho cuidado el hakama. Seguidamente se quito el resto de vendaje que le quedaba y dejó al descubierto su "gran obra de arte".

Megumi hizo salir a Sanosuke y Tae y se dirigió a buscar lo necesariio para examinar al espadachín. Estaba de espaldas a él por lo que aún no lo había visto. Le ordenó que se tumbara en la camilla y Kenshin con gran esfuerzo y pelo cripado así lo hizo.

Megumi se giró, acercándose al pelirrojo y lo que vió la dejó con la boca abierta. -¡Dios santísimo Ken-san! Pero que gran barbaridad has hecho...

Kenshin giró el rostro. -¿Tiene solución Megumi?

Megumi miró a Kenshin directamete a la cara. ¿La había llamado sin el dono? Enrojeció fuerisamente centrando su mirada de nuevo en la entrepierna del pelirrojo. ¡Vaya¡No le extrañaba que Kaoru estuviera tan contenta con él! Ese pensamiento la estaba poniendo muy nerviosa. Tenía que pensar en otra cosa.

-El tamaño no...digo...quiero decir que los cortes no, hay que esperar a que se curen.

¿Como podía habersele escapado algo así? Ella era doctora y no podía permitirse esos lujos. Tenía que mirar a sus pacientes con profesionalidad. Pero es que mirar con profesionalidad al pelirrojo era bastante imposible...

¿Qué era lo que había dicho la doctora¿el tamaño? Kenshin miró hacia su entrepierna y enrojeció más si era posible. ¡Él con un gran problema y ella fijándose en su tamaño!

-Ayudeme por favor, si Kaoru-dono se entera me mata -. rogó.

Megumi que ya se había recuperado de la impresión por lo que había dicho, se olbligó a comportarse como una profesional y a dejar su fascinación por Kenshin a un lado. Se colocó la mano en el mentón y frunció levemente el ceño. -Los cortes ya te he dicho que hay que esperar a que se curen. Tardaran unos días. No más de una semana. Pero esta alergía que te ha salido...mmmm...creo que tengo algo para solucionarla.

Megumi se giró y cogió del botiquín un frasco, el cual enseñó a Kenshin sin reservas y con una gran sonrisa.

Kenshin leyó el nombre "Aceite hidratante para pieles sensibles" automáticamente se puso en pie de un salto y negó frenéticamete con la cabeza. No quería tener nada que ver con aceites, ni con nada que llevara la palabra hidratante.

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Sanosuke estaba que echaba humo por las orejas y se paseba de lado a lado como león enjaulado. No hacía ni cinco minutos que habían salido de la consulta, y en ese corto periódo de timepo estaba escuchando cosas a través del soji que no le estaban gustando para nada. En su mente se repetían una y otra vez las mismas palabras...Dios santísmo...gran...tamaño...poner solución... e incluso había escuchado a Kenshin que no usaba el dono cuando se dirigía a Megumi.

¿Por qué demonios le molestaba tanto oír esas palabras? Se dijo que era porque a su Jou-chan no le gustaría oírlas. Seguidamente se dijo que no podía ser por eso porque en ningún momento había pensado en ella mientras las escuchaba. ¿Entonces? Su tez se tornó pálida de espanto. No podía ser...¿eso quería decir que estaba empezando a sentir algo por Kenshin? No, imposible. A él le encantaban las mujeres. ¿pero qué otra cosa podía ser?

Pegó la oreja de nuevo al soji ¿que había sido eso? le pareció escuchar a Kenshin gemir. ¡No podía ser!

No pensaba quedarse ahí esperando a que salieran, en ese mismo instante iba a entrar y a mirar que era lo que estaba pasando ahí adentro.

Abrió el soji de golpe y lo que vio lo dejó sin palabras.

CONTINUARA

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