Capítulo 6: Malos entendidos y sorpresas.

Sanosuke no podía creer lo que sus ojos veían. Se encontraba detrás de Megumi. Ella tenía la cabeza y sus manos zambullidas en la entrepierna de Kenshin, mientras este siseaba a cada movimiento de las manos de Megumi.

¿Qué demonios pasaba allí?

No se lo pensó dos veces antes de ir directo hacia ellos y retirar a Megumi de golpe hacia atrás, poniendo distancia entre ella y Kenshin.

Kenshin abrió los ojos que los había mantenido fuertemente cerrados hasta ese momento, y se sorprendió al ver allí plantado a Sanosuke.

Sanosuke no lo miró, pero si que le echó a Megumi una mirada de reproche, hasta que se dio cuenta de que lo que Megumi llevaba en las manos, era una toalla mojada y un bote con una especie de líquido verde.

Miró alrededor y descubrió un balde de agua fría a su lado. Por lo que suspuso que Megumi estaba intentando aliviar el escozor para poder usar el... ¿qué era ese líquido? ...bueno, para poder usa "eso"...

Enrojeció violentamente.

-¡Seras...! me has dado un susto de muerte, Sanosuke. ¿Qué crees que estas haciendo¡Esto es una consulta privada!

Sanosuke se sentía muy ofendido por las palabras de Megumi –¿Yo? Yo no he hecho nada. Solo escuche ruidos raros y cuando abrí el soji te vi ahí –Sanosuke señaló la entrepierna de Kenshin y este enrojeció y abrió los ojos enormemente al darse cuenta del significado de las palabras de Sanosuke.

--------------------------------------------------------

Misao se sobaba la cabeza y miraba irritada a Kaoru. –Si me hubiera imaginado que te ibas a poner así, no hubiera venido.

Kaoru se mordía las uñas y pedía perdón por quinta vez consecutiva. Pero... ¿Quién le mandaba a Misao asustarla así? Por un momento había creído que era alguno de los enemigos de Kenshin.

Yahiko reía mientras Aoshi miraba la escena inexpresivamente, de pie y con las manos cruzadas sobre el pecho.

Ya más calmada la situación y después de diez perdones más, Kaoru se dispuso a investigar el motivo real de su visita. De Misao se creía que era para verla¿pero de Aoshi...? –¿Y bien¿A que se debe esta fantástica sorpresa?

Aoshi negó con la cabeza. Esa mujer era más desconfiada que Himura. No le extrañaba que hubieran terminado casados.

-Ya te lo he dicho, Kao. Teníamos unos días libres y decidí visitarte. Y Aoshi, decidió acompañarme amablemente para que no viniera sola.

Kaoru sonrió ante la cómica imagen de Misao, con las manos entrelazadas en el pecho y grandes estrellitas resurgiendo de sus ojos.

Aoshi miró la escena con los ojos en blanco. ÉL no había decidido acompañarla "amablemente", él había decidido acompañarla para vigilarla, y de paso asegurarse de que nadie se acercaba a ella. Porque si alguien se acercaba a Misao...

Kaoru y Yahiko giraron a mirar a Aoshi, después de notar el aura sombría que empezaba a envolverlo, mientras Misao seguía soñando despierta.

-Uuuuy... Aoshi...

Aoshi dio un brinco al escuchar la voz de Kaoru. Se obligó a volver a su inquebrantable frialdad mientras miraba a las camareras pasar de un lado para otro.

La conversación fue variando, desde el porque de su presencia en Tokio, hasta explicar lo que habían estado haciendo todo ese tiempo que no se habían visto.

-Pues vuestra visita, ha llegado justo a tiempo. Tengo una sorpresa que dar. ¿Y que mejor que darla en persona?

Misao saltó de la silla¿sorpresa?, a ella le encantaban las sorpresas, a diferencia de Yahiko, que al escuchar el comentario de su maestra se había encogido hasta casi esconder la cabeza.

-¿Y que sorpresa es esa tan importante como para requerir nuestra presencia?

Kaoru notó como le ardían las mejillas. Estaba deseando contarle a su amiga lo del embarazo, pero quería que Kenshin se enterara con ellos.

-¿Por qué mejor no vamos al dojo? Allí os contaré todo.

---------------------------------------------------

Era casi la hora de la comida cuando Kenshin llegó al dojo seguido de Sanosuke y Tae. Aún no podía creerse que pudiera andar sin saltar.

El ungüento de Aloe Vera y cactus que le había puesto Megumi, hacía milagros. Aunque aún tenía que ponérselo un par de veces mas para que terminara de desaparecer la irritación.

Al abrir la puerta, vio una gran macha negra que se acercaba a todo velocidad. Segundos después tenía a Kaoru colgada del cuello. –Gracias, gracias, gracias...

Kenshin puso cara de no entender de que estaba hablando.

-Sabías lo de Misao y no dijiste nada, para darme la sorpresa.

Kenshin rió nerviosamente, haciendo gestos de que no tenía importancia y rezando para que a nadie se le escapara la risa.

A nadie se el escapó, y él respiró aliviado.

Mientras Misao, Tae y Kaoru preparaban las habitaciones para los nuevos integrantes, y Sano y Yahiko holgazaneaban en el porche, Kenshin se puso a preparar la comida.

Estaba absorto en sus pensamientos mientras troceaba el daikon, hasta que notó una mano que pasaba por delante suya y cogía una zanahoria, seguidamente, escuchó el golpeteo del cuchillo al cortar.

Kenshin miró de reojo al alto hombre que tenía al lado, sin saber si sorprenderse más por el hecho de verlo cocinar, o porque aparentaba estar muy cómodo en su cocina, y con él.

Aoshi necesitaba urgentemente una respuesta, y por desgracia, él único en el que podía confiar un poco... de que no iría pregonándolo por ahí, era el enano pelirrojo que tenía al lado.

Miró de lado a lado para asegurarse que nadie los observaba y dejó con cuidado y lentitud el cuchillo sobre la tabla mientras daba un pasito hacía el lado y le pasaba un brazo por el hombro al pelirrojo. Volvió a mirar de lado a lado, y agachó la cabeza hasta la altura de Kenshin. –Tengo un problema...

Kenshin se tensó al instante y apretó fuerte el cuchillo en su mano. No tenía su Sakabattou, pero si se atrevía a atacarlo¡¡¡su "cuchillo pela-verdauras" haría el trabajo!!! Espera un momento... ¿había dicho que tenía un problema? Miró de lado a lado también, asegurándose de que estaban solos, después acercó su cabeza a la de Aoshi mientras le susurraba en tono de complicidad –¿Y que problema es ese?

Aoshi carraspeó –Necesito preguntarte algo... –se calló de nuevo.

Kenshin resopló, abrió los ojos y asintió. Al ver que no funcionaba... –¿Y bien?

Aoshi carraspeó de nuevo –Yo necesito saber como...

Kaoru y Misao no podían creer lo que veían. ¿Aoshi con el brazo sobre Kenshin¿Y hablando¿Podía ser eso real?

Aoshi se apartó lentamente de Kenshin. Al contrario que el pelirrojo, que aún no se terminaba de fiar de las intenciones del Oniwabanshu, y había aprovechado para dar un salto hacía el lado, alejándose deprisa del pelinegro.

Algo estaba pasando ahí, y ellas no pensaban quedarse con la duda. Iban a averiguar que era lo que se traían esos dos entre manos. Con una mirada expresiva entre ambas se pusieron de acuerdo, pero ya tendrían tiempo para descubrirlo. Ahora tenían temas más importantes que solucionar, como la "sorpresa" de Kaoru.

Aoshi resopló resignado. Ahora que habían llegado ellas, tendría que esperar a encontrar a solas al pelirrojo de nuevo para explicarle su problema. ¡¡¡Y con lo que le había costado dar el paso!!!

Con su usual gesto de indiferencia, tomó de nuevo el cuchillo y continuó con su tarea ante la mirada atónita de las chicas.

Si, definitivamente, allí pasaba algo... Algo, que ellas se encargarían de averiguar...

----------------------------------------------------

Megumi acudió al dojo terminado su trabajo. Se había olvidado de darle un par de instrucciones a Kenshin sobre su "problemilla", y de paso quería presionar un poco a Kaoru para que le dijera la verdad de una vez al pobre pelirrojo. Antes de que él hiciera alguna otra burrada por amor.

Al llegar se llevó una grata sorpresa al ver la visita que tenían de Kyoto. Definitivamente las cosas se ponían cada vez mejor, y ella no pensaba perderse eso. Así que se auto-invitó a cenar. Siempre era gratificante hacer enojar a Kaoru... y por sus ovarios que esa noche conseguiría que Kaoru cantara como un pajarillo...

Cuando se sentaron a la mesa, las únicas personas que mantenían conversación eran, Kaoru, Tae y Misao.

Megumi miraba la escena familiar a la espera de que llegara el momento exacto para poder empezar a echar chinitas a Kaoru.

Yahiko, andaba callado observando atentamente las reacciones de Kenshin cada vez que Kaoru pasaba su mano por el muslo del pelirrojo. Por un momento se le pasó por la mente la imagen de Tsubame... ¡¡¡No, no y no!!! "Sé un caballero Yahiko, así no se piensa de las damas" se reprendió antes de sacudir un poco la cabeza y volver a centrar su vista en la pareja. "Pero es tan fácil pensar así de Tsubame..."

Sanosuke no hacía mas que mirar con ojos entrecerrados a Kenshin. No comprendía todavía porque había sentido aquella extraña sensación en la consulta. Lo miró de arriba a abajo de nuevo, dándose cuenta del sonrojo del pelirrojo cada vez que la traviesa mano de Kaoru se deslizaba por su muslo. ¿Por qué ahora no sentía nada¿Y si por quien sentía algo no era Kenshin, sino Kaoru? Quizá el sentía algo por ella y no quería ver a Kenshin con otra por que no quería que hicieran daño a su Jou-chan...

Pero... ¡¿Y que diablos hacía Megumi allí¿Acaso aún quería rollos con su Kenshin¡¿Su Kenshin?! Definitivamente se estaba volviendo loco...

Sacudió la cabeza y tomó el primer plato de arroz que tenía a mano para empezar a emplear sus grandes capacidades mentales en algo mas importante que su posible enamoramiento por Kenshin... o por Kaoru... ¡O por quien diablos fuera! Es decir: por la comida.

Aoshi tomó delicadamente un plato, y esperó a que todo el mundo comenzara a comer, entonces, y solo entonces, cogió elegantemente sus palillos y empezó a comer con los ojos cerrados. Lo que menos necesitaba era ver la escenita de Kaoru con Kenshin, y mucho menos en esos momentos en los que él tenía un problema tan gordo entre manos...

Kenshin se estremeció, logrando que el plato de arroz le temblara en la mano. ¿pero que hacía Kaoru? Claro, no había que ser muy listo para averiguarlo... ¡Lo estaba tentando! Y Dios santo si funcionaba...

Pero no, él no podía ceder. Primero, tenían invitados, y no estaba bien que en mitad de la cena cogiera a Kaoru y se encerraran los dos en su cuarto. Y segundo... ¡¡¡Maldita idea la de Tae de depilarse!!! Y madito él por hacerle caso...

La voz de Megumi interrumpió la charla de las chicas y el hilo de sus pensamientos. –Ken-san... –su mano se posó en el hombro del pelirrojo, dejando que se deslizara un poquito hacia su pecho. –¿No crees que Kaoru está engordando un poco?

Kenshin tragó saliva. No le gustaban para nada esas situaciones. No sabía porque pero cuando se daba una situación así el que terminaba cobrando era siempre él.

Miró a Kaoru de arriba abajo notando como su entrepierna se tensaba. Sí, él ya había notado que la ropa le quedaba más justa, pero eso solo le daba más ganas de arrancársela y deleitarse con el sabor de su cuerpo... Y además... ¿Quién en su sano juicio le diría a Kaoru que la encontraba mas gorda?

La última vez que a Yahiko se le había ocurrido decirle que "se comprara ropa de su talla para que le entrara en su cuerpo", habían estado comiendo hierva durante dos meses. Y, sencillamente, el pescado y el estofado estaban demasiado ricos como para jugárselos.

-No, está estupenda. –Cerró los ojos para continuar comiendo, e intento calmar la tensión que sentía bajo los pantalones. ¡Diablos, aún molestaba como mil demonios!

Kaoru miró a Megumi con gesto de reproche para luego dirigir su mirada a su magnifico pelirrojo. La encontraba estupenda... Que mono...

Sanosuke se atragantó con el último grano de arroz. Allí estaba la zorrita de nuevo. Ahí, intentando coquetear con su Kenshin. ¡Eso ya era el colmo! Iba a decir algo, hasta que sintió carraspear a su Kaoru. "¡No son tuyos!" se reprendió

Kaoru apoyó su mano en el hombro de Kenshin para levantarse y quedar de pie ante los presentes.

Si Megumi pensaba que la iba a dejar en evidencia lo llevaba claro. Menuda era ella... Ya tenía pensado decirlo esa noche, pero en esos momentos, y después del comentario de su esposo, encontraba más que apropiado dar la noticia.

Se secó el sudor de las manos con el kimono . –Bueno, yo... quería decir algo... esto... dar una noticia... de.. de...

Megumi la miró con una ceja enarcada y una media sonrisa a mitad de camino entre la burla y la diversión. -¿De...de...? Dilo ya Kaoru. No tenemos todo el día.

¡Demonios! Decirlo era más difícil de lo creía, y para colmo tenía que estar allí Megumi poniéndola nerviosa. Claro, como ella estaba acostumbrada a dar esa clase de noticias todos los días...

Estuvo a punto de gimotear en protesta, pero no le iba a dar ese gusto a la doctora. En ese mismo instante se iba a girar, miraría a Kenshin a los ojos, y le diría que iba a ser padre. Sí, eso haría.

Empezó a girarse hacia su marido con gesto decidido... decidido, hasta que lo miró a la cara... ¿Y si él no quería ser padre? "Un poco tarde para pensar eso¿no¿Acaso tienes una piedra por cerebro, Kaoru?" se recriminó.

Kenshin observó que el rostro de su mujer se tornaba pálido, e inmediatamente vislumbro un desquicio de terror en su mirada. Se levantó sin dejar de mirarla a la cara. -¿Estas bien Kaoru-dono?

Era en ese momento o nunca, se dijo Kaoru. –Kenshin¡estás embarazado!

Kenshin parpadeó varias veces. ¿Embarazado él¿Pero como? Miró al resto de habitantes del dojo y todos se encogieron de hombros, tan asombrados como él. Miró a Kaoru de nuevo y se señaló a modo de pregunta.

Kaoru soltó un gimoteo por su desliz y se tapó la cara. –Embarazada... yo estoy embarazada, Kenshin.

CONTINUARÁ

Gracias por los reviews a: gabyhyatt, pali-chan, serena tsukino chiba, Nadja-chan, Athena Kaoru Himura, Nadeshiko miko, okashira janet, Blankaoru, Satsuki Haru, carmen, kagomekaoru, melissa, Xgirl1, -koharu-, Ale-sama, Bake-tsuki y KIARA n.n