Disclaimer: Los personajes en ésta historia fueron originalmente creados por JK Rowling y yo no gano dinero con ésta historia.
Capítulo Cuatro
"Una Pluma de Fénix"
Por: TlalGalaxia
Harry y Hermione permanecieron en Hogsmeade por varios días intentando encontrar los ingredientes necesarios para realizarlas arenas del tiempo. La mayoría de ellos los consiguieron en la tienda del apotecario, el señor Emrys. Para poder acceder a su tienda y consumir de sus productos, Harry y Hermione tuvieron que perfeccionar su disfraz de gitanos. Había sido idea de ella pues le había parecido sensato que el hecho de que los gitanos fuesen nómadas ayudaba con su plan a que nadie los echara de menos al partir o que sospecharan algo si llegaban. Harry había escondido su cicatriz con magia y Hermione había hecho sus gafas invisibles con el mismo hechizo que había realizado en su capa. Luego le había aplicado un hechizo que le desfiguraba el rostro levemente para que nadie lo asociara on ningún Potter. En el caso de Hermione, estaba segura que debido a que ella no era famosa en esa época, solo bastaba con utilizar la indumentaria y fingir ese acento irlandés que tanto trabajo les costaba.
Para mediados de septiembre lo habían conseguido todo excepto el ingrediente más importante. Era medio día del día diecisiete del mes.
-…Polvo de cuerno de unicornio, ojos de anguila deshidratados, saliva de Snarggle…
-Nos falta la pluma de fénix,- señaló Harry cuando Hermione terminó de machacar los últimos ingreientes poniéndolos en morteros separados.
-Y el hechizo,- agregó ella,- aun cuando tengamos el polvo, no tenemos el hechizo para hacer el tiempo ir más rápido hacia adelante.
Esa incógnita los había mantenido despiertos más horas de las que hubieran querido. Se podía ver en sus rostros los achaques de las noches en vela pero al mismo tiempo se negaban a perder la fe. Harry le había dicho a Hermione que primero debían enfocarse en conseguir los ingredientes, pero ahora que casi habían terminado, Hermione empezaba a sospechar que lo que habían hecho había sido en vano.
-Consigamos primero la pluma,- repuso él observando el contenido de uno de los morteros. Estaba perfectamente triturado y aun así pretendió triturarlo más.
-Harry, atrapar un fénix es la cosa más difícil que hay.- señaló ella apartando el mortero de él antes de que lo echara a perder.- Y por si fuera poco, quitarle una pluma es prácticamente imposible. No todos los fénix son como Fawkes.
-Entonces vayamos por Fawkes.
-Harry, ya te he dicho que no podemos ir a por Fawkes, Dumbledore lo notaría. Sin mencionar que cualquier error que cometamos puede llevar a que nos atrapen. No podemos dejar que eso ocurra.
Harry recargó la espalda contra la mesa en la que Hermione trabajaba. Ella siguió sentada frente a ésta, leyendo el texto en jeroglíficos en su tableta por enésima vez con el deseo de creer que la milésima vez era la vencida para encontrar la respuesta al hechizo que necesitaban.
-¿Y si buscamos a Fawkes cuando Dumbledore no esté cerca?
Hermione puso los ojos en blanco y giró medio cuerpo mirando su perfil.
-¿Y cómo vamos a hacer eso sin ser descubiertos? ¿Olvidas que Snape, Dumbledore,McGonagall y hasta la esencia de Voldemort en la nuca del profesor Squirrel están ahí?
-Sí, pero podemos buscar el momento oportuno… una distracción.- mientras hablaba, Harry miraba el techo intentando posiblemente resolver ese problema. Y fue como si mirar ese viejo techo enmohecido lo que le hubiera traído la respuesta,- ¡Pero claro! ¡Una distracción!
-Harry, no podemos hacer eso…- suspiró ella poniendo la tableta de vuelta en la mesa y girando el resto de su cuerpo sobre la silla,- cambiar algo del pasado es muy peligroso…
-¿Quién dijo que vamos a cambiar algo de pasado?- sonrió Harry girando el rostro para mirarle de frente. Luego se reincorporó frente a ella y se inclinó colocando ambas manos en sus hombros. Harry siempre sabía cuando Hermione estaba preocupada por el movimiento de su ceño,- solo debemos esperar…
Hermione sabía que cuando Harry le había dicho que debían esperar, de verdad se refería a mucho tiempo. Y fue entonces que decidió tomarse un día a la vez, así como la gente que va a rehabilitación pues ella sabía que su caso de ansiedad era parecido al de los que ansiaban la droga o el alcohol. La diferencia es que lo que ella ansiaba no se podía conseguir con tan relativa facilidad. Esperar mes y medio podía haber sido un martirio para cualquiera, pero Hermione y Harry se las ingeniaron para mantenerse ocupados. Especialmente el día siguiente al que Harry había sugerido el plan.
Era el cumpleaños de Hermione.
-Cierra los ojos.
-Harry ¿Qué…?
-Cierra los ojos y sigue caminando.
Hermione llevaba puesta la capa de invisibilidad al igual que Harry y llevaban caminado un largo tramo desde que habían salido de Hogsmeade. Era medio día y hacía buen clima para andar afuera. Luego de un largo rato de andar a tropezones y a pesar de las protestas de Hermione cada cinco metros, por fin se detuvieron. Harry removió la venda de sus ojos y Hermione se encontró en un campo cerca de los terrenos de Hogwarts donde se podía divisar el castillo a lo lejos y detrás de un inmenso lago que parecía un espejo azul en el suelo.
-¿Estamos en Hogwarts?- inquirió ella.
-No, estamos en la parte del lago que no pertenece a Hogwarts,- repuso él.
Luego de eso sacó el bolso de Hermione de entre sus ropas y extrajo un tartán grande sobre el cual colocó unos sándwiches, un cartón de jugo marca Asda y un par de tazas de metal. Hermione no pudo ocultar la sonrisa que se dibujaba en su rostro.
-¿Picnic?
Harry sonrió también sentándose en el tartán e invitándola a hacer lo mismo.
-No es la fiesta de cumpleaños que habíamos planeado… pero por primera vez en años me encentro sin un sickle.
Sentándose frente a él, Hermione sonrió amablemente y estiró la mano para tocar la suya.
-Está bien, Harry. Cuando volvamos tendremos esa fiesta. Además, la intención es lo que cuenta.
Harry y Hermione contemplaron el castillo de Hogwarts a lo lejos mientras consumían su austero desayuno. El dinero se estaba acabando pero confiaban que su plan funcionaría y en un mes más estarían de vuelta en casa trabajando más bien en el problema original. Ese problema que conforme los días pasaban se volvía cada vez más distante en sus pensamientos.
-¿Qué fue lo que pasó en el callejón Diagon?
La pregunta de Harry tomó a Hermione por sorpresa. De hecho, a él se le había ocurrido buscando posiblemente una distracción para no hablar de lo que le hacía daño. Era su cumpleaños después de todo y Harry se había propuesto distraerla por lo menos por un rato de esos eventos que tanto los había obsesionado.
-¿A qué te refieres?
Harry sonrió. Sabía que algo había pasado pero esperar a que Hermione hablara de ello podía durar por siempre. Además, tenía tiempo para hablar de lo que sea.
-Soy miope, no tonto,- respondió Harry con la sonrisa aún dibujada en sus labios. Estaban sentados ya al lado el uno del otro,- te fuiste como si algo terrible estuviera sucediendo. Y cuando regresaste estabas muy pensativa ¿Viste algo que te perturbó?
Hermione sonrió también mirando al suelo. Luego dejó su cuerpo yacer. Harry se quedó en donde estaba.
-Llevo días pensando,- dijo usando sus brazos como almohadas, el sol ya no deslumbraba tanto a esa hora,- ¿Qué tal que se suponía que debíamos estar aquí?
Harry la contempló unos segundos y después miró al horizonte. Contemplar el castillo de Hogwarts era algo de lo que nunca se cansaba.
-¿Qué quieres decir?
-No pienses que estoy loca, pero si verdad quieres saber lo que pasó en ese rato que te dejé solo…- advirtió ella antes de empezar a narrarle la experiencia con ella misma en el callejón Diagon.
Cuando terminó su relato, Harry guardó silencio por unos instantes antes de contestar.
-Sí que es raro,- le dijo,- pero recuerda que algo similar nos sucedió cuando viajamos en el pasado la primera vez. O bueno, la primera vez que yo viajé contigo en el tiempo. Si lo piensas bien, nunca vimos a Buckbeack morir… seguro Buckbeak ya estaba salvado para cuando decidimos viajar en el tiempo ¿Me explico?
Hermione asintió a las palabras de Harry. Era verdad. Hasta que no habían hecho ese viaje se habían dado cuenta que ya habían resuelto el problema en primer lugar. Y ahora que lo pensaba, habían sido esas mismas palabras en el callejón Diagón las que habían definido su camino en muchísimas formas.
-Eso quiere decir que más allá de tus miedos,- volvió a decir Harry como sabiendo qué era lo que Hermione estaba pensando,- siempre debiste escucharte a ti misma para tomar una decisión. Y me da gusto que lo hayas hecho, no se qué habría sido de mí en mis años de Hogwarts su tú no hubieras estado ahí.
Hermione sonrió amargamente. Había algo en esa decisión que aún no le contaba a nadie y a pesar de que ella y Harry habían sido amigos por tanto tiempo, jamás había encontrado la manera de decírselo. Pero ahora que el tiempo había pasado, de repente le parecía que hablar de esas cosas era una pérdida de tiempo.
-¿Cuándo te diste cuenta que el chico de tu propia predicción era Ron?- quiso saber él en un golpe de curiosidad. Era una pregunta que le había rondado por la cabeza desde que ella había narrado la anécdota pero que apenas se atrevía a preguntar.
Hermione se reincorporó antes de contestar. Recargó su costado en el costado de Harry hasta que su brazo se apoyó en el de él. Era difícil explicarle el proceso. Y ni siquiera estaba segura de que él quería saber la respuesta completa. Además, tampoco estaba segura de querer decírselo. Eso era algo que había jurado siempre guardar para sí y llevarlo a la tumba.
-Me di cuenta a su tiempo.
Harry miró el horizonte una vez más luego de escuchar esas palabras. El sol se estaba poniendo ya y la tintura rojiza del cielo les estaba indicando que era hora de empezar el camino de regreso a su guarida.
-Volverás a él,- le dijo Harry tomando la mano de Hermione para ponerse de pie y luego ayudándola a hacer lo mismo.
Hermione supo que Harry deseaba con todo su corazón ahorrarle cualquier pena y Hermione lo dejaba hacerse el valiente porque sabía que al hacerlo, olvidaba un poco las cosas que lo hacían sufrir a él. En su camino de regreso a la casa de los sustos, Hermione lo abrazó por la cintura y lo dejó que le pasara el brazo alrededor de los hombros. A lo largo de su amistad, el lugar más seguro que nunca habían conocido era precisamente ese lugar, ese pequeño espacio, esa simple acción de fraternidad.
El siguiente mes pasó de ambas maneras. Si bien los días parecían transcurrir dolorosamente lentos, tan pronto empezaron sus investigaciones y sus experimentos empezaron a percibir las semanas con una duración más corta que en un principio les había parecido. Harry se había dedicado a buscar el hechizo que utilizarían en el giratiempo para hacerlo ir al futuro mientras que Hermione seguía con sus experimentos para perfeccionar la capa de invisibilidad y otro más para reparar el giratiempo quebrado.
Y fue así pues, que antes de que pudieran decir "wingardium leviosa", octubre ya estaba por llegar a su fin.
El día de Halloween llegó y Harry y Hermione empezaron su plan tomando el atajo que los llevaba al sauce boxeador en los terrenos del castillo. Hermione, con una capa de invisibilidad mejorada, siguió a Harry hasta que llegaron a la oficina de Dumbledore. Los pasados días, Harry se había escabullido al castillo y se había quedado de pie con la capa puesta esperando a que alguien entrara y le revelara la contraseña. Para su suerte, la profesora McGnagall había entrado luego de poco tiempo de hacer guardia y sabían exactamente lo que tenían que decir para entrar.
Era la hora de la cena. Y cuando escucharon a la multitud de estudiantes gritar debido a la alarma de Troll, Harry y Hermione se apresuraron a la oficina. Ese había sido el plan de Harry desde el principio, sin hacer ellos la distracción, aprovecharon la misma que Squirrel había creado para apoderarse de la piedra filosofal. Mientras tanto ellos dos irían a la dirección. No tardaron mucho tiempo en encontrar a Fawkes que estaba en la misma percha junto al escritorio del director. Una vez ahí, Hermione extrajo una pequeña libreta de apuntes donde tenía un escrito que había preparado para la ocasión y empezó a recitar frente al mismo.
-Te ruego escuches mi súplica, oh ave maravillosa. Por las virtudes que adornan tu dorado plumaje y por las propiedades purificantes de tus lágrimas y tu canto. Concédenos tus favores y nosotros prometemos utilizarlos para el bien. Prometemos impartir justicia con ellos y nunca tomar ventajas propias. Entrega tu pluma, te rogamos, ave Fénix.
Hermione y Harry se quedaron de pie frente al ave quien parecía mirarlos indefinidamente. Harry miró entonces a su costado y Hermione le hizo una señal para que no hablara. De acuerdo a lo que ella había estudiado, no era posible simplemente arrebatarle una pluma. Solo el dueño del ave podía dárselas o en su defecto, la misma voluntad del fénix era necesaria para conseguirla. Harry y Hermione habían sabido que no podían hablar con Dumbledore y la súplica era la única oportunidad que tenían para conseguir lo que deseaban. En unos instantes que parecieron eternos para ambos, el ave inclinó la cabeza y dobló las patas como si fuera a echarse en su percha.
-Esa es la señal,- susurró Hermione rodeándole y tomando una de las plumas de su cola.
-Gracias,- dijo Harry tímidamente con una media sonrisa,- no me recuerdas porque todavía no me conoces. Pero gracias, Fawkes.
Por un momento le pareció que el ave asentía, pero luego Harry no pudo pensar mucho en las acciones del animal pues Hermione estuvo pronto de regreso con él con la pluma en la mano. Sabían que el alboroto por el troll duraría el tiempo suficiente y que Dumbledore se encontraba en el tercer piso, pero no sabían a ciencia cierta cuanto tiempo le tomaría al director volver a la oficina. Lo mejor era salir de una vez por todas de ahí. Sin embargo, tan pronto como se colocaron sus respectivas capas de invisibilidad, Fawkes cobró fuego y se incineró al instante. Hermione dejó escapar un grito ahogado pero Harry la extrajo del lugar jalándola de la mano.
Hermione no se dio cuenta que estaba en movimiento hasta que sintió el frío del exterior ¿Cuánto tiempo la había sujetado Harry de la mano para que se moviera? Lo había hecho todo el camino, deteniéndose donde creía que alguien los vería y casi corriendo cuando el eco de sus zapatos en el suelo no podían ser escuchados por nadie. No fue sino hasta que estuvieron a salvo en la casa de los gritos que tuvo la voluntad de soltarse de él y tomar un hondo respiro. Retiraron ambos sus respectivas capas de invisibilidad y ella se sentó en una de las sillas colocando la pluma de Fawkes sobre la mesa.
-¿Qué fue eso?- dijo ella por fin. Harry pudo notar que la preocupación en su rostro no se iría tan fácilmente,- Fawkes… ¡Se incineró! Harry… ¡Hemos cambiado algo del pasado! ¡Por Merlín! ¿Qué hicimos?
Harry caminaba de un lado a otro escuchando cada una de las palabras de su amiga. Qué grande error acababan de cometer ¿Era normal que un Fénix se incinerara luego de donar su pluma? Hermione se apresuró a buscar uno de los libros que Harry había robado de la biblioteca cuando había ido a conseguir la contraseña de la entrada de la dirección.
-Hermione,- dijo Harry con voz firme y áspera haciéndola detenerse en su búsqueda,- obviamente se incineró luego de donar la pluma. Debe ser uno de los precios por hacerlo o algo así.
Hermione sabía que Harry tenía la razón pero por manías personales quería leerlo en algún lago para estar segura.
-Hemos cambiado el pasado, Harry ¿Qué vamos a hacer?
Harry se mantuvo de pie frente a Hermione con una mano en la mesa como si eso fuera indispensable para impedir que cayera al suelo. Aspiró hondamente un par de veces y luego golpeó con la palma de la mano un espacio vacío del mueble.
-Tal vez no pasa nada,- le dijo apresuradamente como si se le acabara de ocurrir una idea.
-¿Qué? Harry… no porque queremos que no pase nada, eso es lo que va a ocurrir…
-No, Hermione, escucha,- las palabras de Harry salían de su boca con una velocidad que Hermione tuvo que ponerse de pie y sujetarlo de los brazos para que no se perdiera en sus pensamientos,- si tu intervención a ti misma en el callejón Diagon estaba destinada a suceder… ¿Qué tal que la incineración de Fawkes el día de hoy también estaba destinada a suceder? Posiblemente Dumbledore ni siquiera lo note. Fawkes a veces cobraba fuego de buenas a primeras. Yo lo sé, una vez lo vi incendiarse y Dumbledore me dijo que era debido a que ya había cumplido un ciclo. Tranquilízate Hermione, todo estará bien… seguro que no hemos cambiado nada. Nadie nos vio.
Hermione aspiró hondo luego de escuchar las palabras de su amigo. Posiblemente tenía razón. Por lo menos tenía sentido lo que estaba diciendo. Deseó que Harry tuviera razón para beneficio de ambos y volvió a guardar la compostura sintiendo que eso era suficiente para dejar ese tema por el momento. Luego, Hermione soltó a Harry y tomó la pluma que acababan de conseguir.
-Será mejor que empecemos con esto,-le dijo caminando en dirección a la otra mesa que estaban utilizando para hacer los polvos para el giratiempo,- entre más pronto terminemos con esto, más rápido estaremos de vuelta a casa.
Harry asintió siguiéndola. La promesa de volver a casa hacía que ignoraran lo cansados o lo estupefactos que habían quedado luego de su corta aventura. Habían pasado casi dos meses desde que habían llegado a ese lugar en el tiempo y a pesar de que disfrutaban la compañía del uno y del otro, volver a casa les daba un gran alivio. Solo les quedaba esperar que todo los planeado funcionara tal cual.
Una vez que la pluma fue hecha polvo, la revolvieron con el resto de los polvos prefabricados y los colocaron dentro del pequeño reloj de arena que Hermione había intentado reparar durante los días anteriores. Ambos sabían que no había hecho el mejor trabajo en eso pero confiaban en que aguantaría lo suficiente para llevarlos de regreso a su propio tiempo; o por lo menos el tiempo suficiente para impedir la desgracia que los había llevado al pasado en primer lugar.
Luego Harry había intentado uno de sus hechizos en él. El razonamiento original decía que el giratiempo funcionaba por inercia, al hacer que las arenas bajen gracias a la fuerza de gravedad natural, el tiempo transcurría hacia atrás. Harry creía que si lograban que las arenas subieran en lugar de bajar, posiblemente viajarían hacia el futuro. Era simple lógica física pero ni siquiera a Hermione se le había ocurrido una idea mejor. Así que depositando todas sus esperanzas en esa teoría, Harry había encontrado un hechizo que supuestamente les serviría.
-¡Levitus!
Harry lo conocía desde hace tiempo y originalmente se utilizaba para hacer volar escobas. Creía que si de la misma forma que las escobas desafiaban la gravedad, podían hacer que las arenas hicieran lo mismo y así resolverían su problema. Hermione no había tenido otra opción mas que confiar en esa teoría y en el hecho que Harry no la dejaba olvidar: él ya no era un amateur y sabía lo que estaba haciendo.
Luego de la palabra mágica, ambos se colocaron de nuevo la capa de invisibilidad ya que no estaban seguros que tanto avanzarían en el tiempo y no querían cometer la indiscreción de aparecerse en un lugar extraño donde no debían ser vistos. Luego de eso, Hermione colocó el medallón en su cuello y luego alrededor del de Harry. Dio veinticuatro horas hacia adelante, sabían que eso los ponía meses antes de lo ocurrido en el andén nueve tres cuartos, pero creían que una vuelta más los dejaría demasiado tarde y querían poder resolver el misterio de lo ocurrido en el andén antes de que sucediera.
Justo cuando Hermione soltó el pequeño reloj, éste mismo comenzó a girar en la dirección contraria en que normalmente lo hacía y una vez más, la realidad a su alrededor comenzó a distorsionarse como lo había hecho dos meses atrás. Hermione no pudo evitar sonreír al darse cuenta que el reloj en efecto estaba funcionando. Involuntariamente buscó la mano de Harry y éste le sonrió de vuelta. Estaban volviendo a casa, finalmente estaban volviendo a casa.
Cuando el reloj finalmente se detuvo, miraron a su alrededor y apenas podían ver que estaban en una habitación cerrada. De pronto sintieron que el ambiente era más frío que el que habían sentido antes de partir y que el lugar estaba mucho más oscuro que antes. Definitivamente les era familiar, pero no era ni la casa de los gritos ni el hogar de ninguno de los dos en el tiempo futuro que esperaban ver. Harry estaba a punto de preguntar en dónde estaban cuando escuchó varias voces conversando y una serie de ruidos extraños que les fueron por demás familiares.
-¿Se supone que eso es música?- dijo una voz también familia que hizo que ambos respingaran al dirigir la mirada al dueño de esa voz.
Un joven Ron de doce años caminaba hacia ellos acompañado de otro niño y una niña, que si no supieran que se trataba de ellos mismo, habrían asegurado que no podían ser ellos ¿Alguna vez habían sido tan menudos y delgados?
Sin atrever a moverse ni un centímetro, dejaron que los niños los pasaran de largo y entraran al calabozo donde, si mal no recordaba ninguno de los dos, era el día de Halloween de mil novecientos noventa y dos y estaban celebrado el aniversario de la muerte del Sir Nícolas. Algo había salido mal con el hechizo o las arenas del tiempo y solo habían logrado avanzar un año hacia adelante.
Se que quienes esperan con ansias más interacción romántica con el HH, se sentirán desesperados y decepcionados con éste capítulo. Me disculpo por eso pero me gustaría tener una buena base para el romance antes de escribirlo. Sí, ya se que el libro tiene mucha evidencia, pero estos dos han vivido con sus respectivas parejas por mucho tiempo y no voy a lanzar el romance de buenas a primeras. En dado caso, pues relean Sin Daños Terceros, por el momento me quiero tomar mi tiempo porque ha habido muchas cosas que he tenido que pensar y necesito presentarlas.
Gracias por leerme de cualquier modo y espero que les haya gustado el capítulo y que me dejen un comentario. Oajala el espacio entre actualización y actualización se disminuya, pero es que muchas veces me es imposible U_U.
TLAL
