CAPITULO 3: RECUPERACIÓN LENTA. UNOS COMPAÑEROS NO TAN MALOS.

Era por la mañana cuando volví a despertar, la casa en silencio y al principio me asusté al ver al pelirrojo a un lado y al crío por el otro lado. Al principio me asusté, hasta que recordé lo que había pasado y me toqué la venda de la cabeza, no había sido un sueño, era todo cierto.

Me levanté con cuidado y di unos pasos vacilantes por el suelo frío de baldosa desnuda hasta salir al parquet que estaba cálido en el punto bajo el cual estaban las tuberías de agua caliente.

Si no recordaba mal, había un rubio en el salón y el que parecía el más calmado de todos estaba dormido en la mesa de la cocina, sentado en una de las sillas como si se hubiese quedado dormido allí.

Me moví y vi que estaban exactamente allí, así que miré mi reloj, tenía menos de una hora y cuarto para prepararme para ir a clase y llegar allí, sin embargo…

"Mierda…" Murmuré cuando fui hacia el baño y me mareé agarrándome a la pared como consecuencia.

Cuando fui a dar otro paso no me quedó más remedio que sentarme en el suelo y esperar que el mareo remitiese un poco, por desgracia, eso no fue antes de que se despertase alguien.

Antes de que me diese cuenta tenía mi móvil sonándome ante la cabeza así que abrí los ojos para ver al rubio con cara de mala leche pasándome el móvil que tan pronto como cogí me pasó por encima y se metió en el baño.

"¿Sí?" Contesté con cuidado por el móvil.

"Bella, menos mal que estás despierta…" Me dijo mi compañero al otro lado. "Te he llamado para ver si puedes llevarme los apuntes de ayer de…"

"Claro, te los llevo lue…" Dije antes de que el móvil volase de mis manos.

"Hoy no va a ir." Dijo el rubio. "No se encuentra bien, adiós." Afirmó antes de cerrar la tapa y dejar el móvil en el aparador del pasillo.

"Eh, estaba hablando." Le dije.

"Estás tirada en el pasillo." Me dijo. "No puedes salir aún." Añadió antes de volver al salón.

"Será desgraciado…" Murmuré intentando levantarme y dando de nuevo con mis huesos en el suelo.

"¡Pero bueno!" Oí gritar al castaño como si fuese un fantasma. "¡¿Estás bien?"

"No lo sé." Afirmé. "Me da vueltas todo."

"A ver… aparta un poco…" Dijo el pelirrojo. "Ven aquí, preciosa…" Afirmó cogiéndome en brazos. "A ver, vuelve a tu cama."

"¡Suéltame!" Le dije intentando aporrearle el pecho.

"Puedes darme fuerte, soy un buen luchador, así que… puedo andar y aguantar tus golpes fácilmente. Y… aquí estamos." Añadió dejándome sobre la cama con cuidado. "Ahora quédate ahí y descansa. Por poco te rompes ese cráneo durito que tienes."

"¿Me dejas mirar cómo van las heridas?" Me dijo el castaño.

"¿Por qué no voy directamente al médico?" Le dije.

"No puedes ni moverte sin caerte en casa." Me dijo el pelirrojo. "Al menos espera a recuperarte un poco."

"No." Afirmé testaruda para intentar ponerme en pie y volver a marearme y caer de culo en la cama mientras el chaval y el pelirrojo extendían las manos para ayudarme. "Vale, está bien. Pasarme el móvil… Le diré que por favor venga porque no puedo ir yo…"

(Salto espacio-temporal)

"Vaya, vaya, señorita…" Me dijo el médico tras mirarme la cabeza y haberme afeitado un poco la zona dolida antes de notar cómo me cosía y me dolía horrores. "Has tenido suerte, han sido solo 4 puntos, pero el chichón es considerable."

"¿Podré ir mañana a seguir con mi vida?" Le dije.

"Mejor esperar un día más." Afirmó guardando sus cosas. "Hoy es Miércoles… mejor espere a la semana que viene. Te diría que el sábado puedes seguir con tu vida, pero creo que no te conviene moverte demasiado hasta el domingo, pero como es fiesta no creo que tengas que hacer mucha cosa, así que… espera hasta el lunes, y si sigues sintiendo mareos el viernes, me volvéis a llamar."

"Gracias, cuánto le debo." Le dije.

"El seguro cubre la visita." Afirmó cogiendo mi talonario para garabatear los nombres de unos medicamentos. "Vale… ¿a quién le doy las recetas para que las coja?"

"Yo me encargo." Afirmé estirando la mano.

"Ah, ah." Negó. "Tú no te muevas de ahí al menos hasta mañana. Se lo daré a alguno de tus compañeros de piso, no creo que les importe demasiado ir a cogerte esto."

"De verdad, no creo que haya necesidad de…" Dije.

"Insisto, tú no te muevas." Me dijo abriendo la puerta y encontrándose al pelirrojo sentado contra el marco y al niño andando de arriba abajo en el pasillo.

"¿Cómo está?" Les oí preguntar mientras el médico cerraba la puerta tras de sí.

Aquello se pasaba de rosca, fui a levantarme, pero antes de que pudiese, el crío abrió la puerta y vino haciéndome volver a tumbar.

"Tú no te muevas." Me dijo sentándose en la silla moviéndola para ponerse junto a mi cama. "Tienes que estar ahí tumbada."

"Dejar de decir tonterías todos." Le dije. "No puedo quedarme tumbada, tengo muchas cosas que hacer."

"El médico ha dicho que te quedes tumbada." Me dijo el castaño. "Además, nosotros podemos ocuparnos. Para empezar, Gojyo ha salido a comprarte las medicinas. Dice que encontró una cruz verde cerca, así que va a coger lo que le han dicho. Y yo puedo ocuparme de cocinar algo para todos."

"¿Con qué comida?" Le dije. "Tengo el frigorífico a mínimos."

"Había algo de arroz." Me dijo. "Y creo que encontró algo más."

Arroz y huevos, aquello era...

"Perdona, venía a preguntar dónde tenías el hervidor." Me dijo el castaño sonriendo desde la puerta. "Me temo que no lo encuentro."

"No tengo." Afirmé. "Las sartenes están en el cajón debajo del horno, y las ollas están en el armario junto al extractor, entre este y el escurridor."

"Vale, creo que lo tengo." Afirmó.

"Goku dice que vas a cocinar." Le dije. "¿Queda algo comestible?"

"He encontrado algo de arroz y unos huevos." Afirmó rascándose la mejilla como si fuese su culpa.

"Lo siento, me tocaba ir a hacer la compra hoy." Le dije suavemente intentando incorporarme pero sin que el chaval me dejase.

"Tienes que estar en cama." Me dijeron los dos.

"A ver, no soy una inválida ¿vale?" Les dije. "Puedo moverme, además, no pienso estarme todo el día en la cama."

"Sigues mareándote." Me dijo el castaño mientras me daba otro mareo. "Será mejor que descanses, de verdad."

"Aquí quieta me aburro." Afirmé.

"Oh, oh." Dijo el chaval poniéndose a dar saltitos en la silla. "Ya sé, te contaré historias y así te entretendrás."

"Goku, deja descansar un poco a la dama." Le dijo el castaño.

(Salto espacio-temporal)

"¿Sabes qué?" Le dije. "Lo de las historias tiene mejor pinta que ver el techo ni un minuto más."

"Pero Hak dijo que..." Me dijo.

"Pasa un poco de ellos." Le dije intentando convencerle. "Oh, ya sé." Afirmé. "Ayúdame a levantarme un segundo."

"Pero no puedes moverte." Me dijo.

"A no ser que quieras llevarme unos metros en brazos, yo creo que sí puedo." Afirmé.

Le vi dudar un poco pero al final me ayudó y me fue sujetando hasta el armario donde abrí la parte superior y saqué una baraja de cartas. "Esto… sabrás jugar a las cartas ¿verdad?"

"Claro." Afirmó sonriendo feliz. "Sé jugar a la carta más alta, al póquer…"

"¿Al siete y media?" Le pregunté.

"No." Me dijo. "¡Ah, ya sé!. ¿Sabes jugar al 'Shichi Narabe'?"

"No." Le dije. "Mira, es muy fácil." Afirmó para explicarme las reglas. "Se ponen los 7s aquí y luego tienes que ir añadiendo una carta arriba o abajo."

"O sea, un 6 o un 8 ¿no?" Le dije.

"Sí, oh, pero…" Dijo cambiando de expresión.

"¿Ocurre algo?"

"Es para 4 personas…" Me dijo. "Podríamos llamar a Hakkai, pero Sanzo…"

"¿Y si no les llamamos?" Le dije. "Podríamos repartir entre 4 y dejar 2 montones en el lateral, si no tienes para poner coges una y como mucho se puede coger 3 veces antes de pasar."

"Vale." Asintió para ponerse a repartir. "¡Ha, no me vas a ganar!"

"Eso habrá que verlo." Afirmé divertida.

(Salto espacio-temporal)

"Buenas, ya he vuelto…" Dijo el pelirrojo entrando a la casa para ver la puerta del cuarto cerrada y la cocina con el castaño removiendo en unos pucheros.

"Ah, hola Gojyo." Le dijo sonriéndole. "¿Ya has traído todo?"

"Sí, por cierto, eso huele raro." Afirmó.

"Solo había arroz y huevos." Afirmó. "Y queso y algo que no sé muy bien qué es. Parece una salchicha roja y huele a algún tipo de especia rara."

"Bueno, tenemos a un conejillo de indias." Afirmó sonriendo divertido. "¡Goku, comida!"

"Está con la chica." Le dijo Hakkai removiendo la comida.

"Eso suena fatal." Afirmó el pelirrojo antes de ir al cuarto. "Eh, mono pulgoso. ¿Se puede saber qué estáis haciendo aquí?"

"De momento él ganarme." Le dije confusa.

"Eh, deja a las chicas ganar, cazurro." Le dijo el pelirrojo quitándole las cartas y echándolas en mi regazo que era el tapete. "¿Ves has ganado?"

"Jo, con él era más divertido." Afirmé echando mis cartas. "Y no es póquer, es una cosa llamada 'Shinichi Narabe'."

"Pffff…" Dijo. "Un juego de críos."

"Sí, pero…" Dije.

"Déjalo, Gojyo es un abuelo teñido de rojo." Me dijo el crío.

"Cállate, mono enano." Dijo el pelirrojo, Gojyo.

"Esto… ¿Gojyo?" Le llamé.

"Dime, cielo." Me dijo.

"Dejar de discutir, por dios." Le dije. "Me vais a dar dolor de cabeza. Voy a levantarme y…"

"Tú quédate ahí." Me dijeron los dos corriendo a dejarme tumbada.

"Enseguida te traemos la comida." Afirmó el pelirrojo.

(Salto espacio-temporal)

"Mmmm., qué bueno." Dije con un cuenco de sopa vacío en el regazo. "¿De dónde habéis sacado la cena?"

"Verás, fuimos a la tienda de aquí al lado y compramos unas cosas." Me dijo Hakkai sonriendo mientras se comían sus cuencos en la mesa de mi cuarto. "Así que ahora tenemos verduras frescas, algo de carne… por cierto, que barata es aquí."

"¿Habéis conseguido comprar… aquí?" Pregunté.

"Eh, tampoco estamos en Marte." Me dijo el pelirrojo.

"Sí, bueno… el problema ha sido el dinero." Afirmó el castaño.

"¿Y de dónde lo habéis sacado?" Les pregunté.

"Un señor muy amable nos dijo dónde podíamos cambiarlo." Me dijo el castaño sonriendo y haciéndome rezar por que no les hubiesen timado. "Creo que se llamaba… Banco*** (por motivos de seguridad no se puede meter este tipo de cosas, gracias por la comprensión hacia el trabajo)"

Suspiré aliviada, no les habían timado…

"¿Te ocurre algo?" Me preguntaron.

"No, es que temía que os hubiesen engañado." Afirmé.

"¿Y eso por qué?" Me dijo el pelirrojo levantando una ceja.

"No os molestéis." Les dije dándome cuenta de que podían malinterpretarme. "Hay gente muy buena que se dedica a eso y… bueno, vosotros se nota a la legua que no… sois de… por aquí."

"Bueno… tal vez no seamos de por aquí, pero lo que sí tenemos es un buen olfato con la gente." Afirmó el pelirrojo medio en broma. "No te preocupes, no nos engañarán así como así."

En cierto modo me alegraba, así que seguí comiendo un poco con tranquilidad y escuchándoles hablar de cosas, algo que no consiguió fijarse en mi cerebro embotado, y cuando acabé de comer, intenté fregar pero no me dejaron.

"Será mejor que vayas a echarte un poco." Me dijo el castaño tras comprobarme la temperatura en la frente. "No tienes buena cara y esto podemos hacerlo nosotros."

No pude quejarme demasiado, el chaval me agarró de la mano y tironeó de mí hasta llevarme al salón donde puso una serie de dibujos animados para niños mientras el rubio se sentaba en el sillón y poco después parecía dormitar y el pelirrojo con el castaño estaban en la cocina.

"Perdona, aún no me he quedado con vuestros nombres." Le dije al chaval en una pausa publicitaria.

"Yo soy Goku." Me dijo tocándose el pecho. "Venga, dilo conmigo. Go…ku…"

"Goku, no soy deficiente mental." Afirmé frotándome la zona con los puntos con dolor. "Sé pronunciar, gracias. ¿Y el castaño?"

"Es Hakkai." Me dijo. "Bueno, se llama Cho Hakkai, pero le llamamos solo Hakkai o Hak."

"¿Es siempre así de amable o solo pretende algo?" Le pregunté.

"No, es siempre así." Me dijo. "Como Sanzo. Es…" Añadió susurrando y señalando al rubio borde.

"Es un borde." Afirmé.

"A veces puede ser un poco malo." Me dijo para sonreír. "Pero es que eres una chica."

"¿Qué pasa?" Le dije. "Odia a las chicas ¿o qué?"

"No, Sanzo es un monje." Me dijo. "Por eso no…"

"Oh, lo siento." Afirmé.

"A él puedes acercarte, a quien no deberías acercarte es a…"

"Espera un momento, estoy oyendo ruidos en mi cuarto y no me gustaría encontrarme a Gojyo enredando en mis cosas." Afirmé incorporándome.

"¿Ya te sabías su nombre?" Me dijo.

"Sí." Asentí avanzando con él sujetándome como si fuese una inválida. "Es el primero que conocí de vosotros. Y he tenido que hablarle bastante."

"No deberías juntarte mucho a esa cucaracha roja." Me dijo. "Seguro que dejará embarazada."

"Eso será si me dejase tocar." Le dije abriendo mi puerta. "Eh, deja en paz ahora mismo mi habitación."

"Lo siento." Me dijo el castaño. "Solo estaba buscando…"

"Y luego me decís que no la moleste." Afirmó Gojyo apareciendo detrás.

"Lo siento, Hak, pensaba que eras Gojyo." Afirmé haciéndoles mirarme.

"¿Cómo me has llamado?" Me dijo.

"Hak. Te llamas así ¿no?" Afirmé con dudas. "Cho Hak-no sé cuántos."

"Sí, es que… me extrañaba que supieses mi nombre." Me dijo para sonreír. "Vaya, me alegro de que al menos sepas mi nombre."

"Eh, el primero sigo siendo yo." Le dijo Gojyo. "Mi nombre se lo sabe perfectamente…"

"¿Qué buscabas?" Le pregunté a Hakkai.

"Necesitaba algo para escribir." Me dijo. "He visto que tienes un cuaderno pequeño con un imán en la cocina y he supuesto que sirve para apuntar cosas que necesitas comprar. Iba a apuntar un par de cosas que se nos olvidó comprar."

"Ah, están aquí." Afirmé yendo a la mesa para mostrarle el bote donde tenía bolígrafos, lapiceros, portaminas y demás útiles de escritura. "Puedes coger el que quieras. Si necesitas papel en este cajón hay unos paquetes de folios, lo que sí… alguna vez meto alguno usado, si quieres uno en blanco deberías comprobarlo primero."

"Muchas gracias." Me dijo sonriendo.

"Pareces una chica ordenada." Me dijo Gojyo observando uno de los folios de las parrillas de trabajos. "Todo en su sitio y al parecer, un sitio para cada cosa."

"¿Te importa?" Le dije cogiéndole la hoja. "Es un trabajo que tengo que presentar y está bastante bien ordenado y no me gustaría que se mezclasen."

"Gojyo, será mejor que no toques los papeles de las bandejas." Le dijo Hakkai. "Vamos, salgamos de aquí."

"Tú deberías estar descansando." Me dijo Gojyo.

"No me gusta que anden revolviendo en mis cosas." Afirmé. "Así que fui a decíroslo."

(Salto espacio-temporal)

"¿Quién ha hecho esto?" Pregunté con la cena tras haber pasado la tarde entera en el sofá, con el crío y viendo la tele a pesar de haber tenido que aguantar la pelea porque el resto no querían ver dibujos animados y el chaval no quería ver nada serio, por fin estuvo la cena lista.

"Yo." Me dijo Hakkai mirándome preocupado. "¿No te gusta?"

Sacudí la cabeza tragando el segundo bocado.

"Está delicioso." Afirmé. "Nunca había probado algo así."

"Me alegro." Afirmó sonriendo y rascándose la cabeza. "No sabía si os gustaría, no he conseguido encontrar los materiales perfectos."

"Pues está de muerte." Afirmé.

"No me digas que te gusta la verdura." Me dijo Gojyo apartando la mayoría de verduras.

"Si no me gustase tanto la carne podría ser vegetariana perfectamente." Afirmé.

"Pues mira, para ti." Me dijo pasándome toda la verdura desechada.

"Gojyo, no le eches a la gente lo que tú no quieras." Le riñó Hakkai.

"No pasa nada, me encanta esto." Afirmé devorando el trozo de verdura que había cogido del cocido.

"Parece que hoy te has salvado, Gojyo." Le dijo Hakkai.

"Pues si Gojyo lo hace yo también." Afirmó Goku pasándome parte de su verdura también.

"Oye, copión." Le dijo Gojyo. "Que se va a juntar con toda la verdura."

"Sois los dos unos maleducados." Afirmó Hakkai mientras Sanzo entraba de la terraza oliendo a tabaco. "Sanzo, se te va a enfriar la cena."

"¿Por qué ella tiene tanta verdura?" Dijo suavemente tras mirar mi plato y mirando al suyo propio.

"Gojyo y Goku le han echado las que no les gustaban." Afirmó Hakkai.

"Hum." Asintió cogiéndose parte de la suya.

Aquel tipo era extraño, no hablaba casi, fumaba como un carretero a pesar de ser un monje… y me habían desaparecido cervezas lo que me indicaba que alguien se las bebía, de hecho tenía una delante suyo igual que Gojyo.

"Y una mierda." Murmuré.

"¿Ocurre algo?" Me dijeron.

"No, nada." Afirmé.

Aquel grupo era extraño, el pelirrojo me había estado cuidando desde que nos encontramos, el castaño cocinaba para nosotros sin más, el crío parecía haberme cogido cierto cariño y no se apartaba de mí si podía evitarlo… y el monje era un borde que hacía lo que quería a pesar de su trabajo.

No entendía nada de nada.

"Voy a limpiar un poco esto y creo que me iré a la cama." Afirmé cuando acabé de dar buena cuenta de mi cena.

"No te preocupes de eso." Me dijo Hakkai. "Nosotros nos encargamos de eso."

"Pero…" Les dije. "Está bien, buenas noches."

(Salto espacio-temporal)

"A mí me parece que deberíamos irnos." Afirmó Sanzo cuando estuvieron seguros de que dormía.

"Sanzo, esa chica estaba brillando." Le dijo Hakkai. "Eso es imposible en un humano, debe ser una señal divina."

"Los dioses no hacen brillar a las personas como si fuesen habitantes celestes." Afirmó Sanzo.

"Tal vez no lo sea." Afirmó Gojyo. "Pero ahora mismo, es la damisela en apuros. Yo creo que deberíamos mantener un ojo en ella."

"La verdad es que sí parece necesitarnos." Dijo Goku suavemente.

"Vive aquí sola y aparte de quien la llamase esta mañana, no parece que haya tenido más contacto con el exterior. Yo creo que tal vez ella nos necesite tanto como nosotros a ella ahora mismo." Añadió Hakkai.

"No necesitamos a nadie que no nos pueda ayudar a llegar a nuestra ruta." Afirmó Sanzo.

"Pero… ¿Y si fuera ella?" Dijo Goku. "¿Y si los dioses nos la pusieron en nuestro camino o a nosotros en el suyo para que nos ayudásemos?. ¿No es posible que para ayudarnos a nosotros tengamos que ayudarla a ella primero?"

"Sea como sea, me muero de sueño." Afirmó Gojyo incorporándose y apagando el cigarrillo en el cenicero.

"¡Eh, hoy me tocaba a mí!" Afirmó Goku.

"De eso nada, tú vigilaste ayer." Le dijo Gojyo.

"Bajad la voz." Les dijo Hakkai. "Está enferma y durmiendo."

"¿Tú también quieres quedarte aquí con ella?" Le dijo Sanzo.

"Haremos lo que digas." Afirmó sonriéndole.

"No te he preguntado eso." Afirmó Sanzo.

"Sí." Asintió Hakkai tras un silencio. "Está claro que no hemos venido aquí por petición propia, creo que los dioses nos enviaron aquí por algún motivo, tal vez por la maldición que le tocó a Gojyo tras destruir la base de resurrección de Gyu Ma Oh, no lo sé. El caso es que yo también creo que no es una casualidad que estemos aquí ahora."