DISCLAIMER: Los personajes le pertenecen a JK Rowling y yo no lucro con ellos.

CAPÍTULO OCHO

"¿Bailamos?"

Por: TlalGalaxia

Conforme avanzaron por los pasillos, las paredes se vieron impregnadas por exclamaciones y mucha emoción ante la apariencia de sus compañeros pues obviamente la novedad de un baile de gala no había sido solo para Harry ese año. Poco a poco, los sonidos se volvieron ecos distantes y llegaron de regreso al pasillo con conducía a la dirección donde habían estado apenas instante antes. Claro, en lo que a ellos respectaba, pues cualquier otra persona que no usaba el giratiempo como ellos, debería hacer una cuenta más larga. Se aproximaron a la entrada y entonces observaron complacidos que Dumbledore estaba ahí como esperándolos.

-Profesor…- susurró Harry.

Albus Dumbledore pareció sonreír al escucharlo y se hizo a un lado, la estatua del águila al pie de las escaleras hizo lo mismo así que se atrevieron a proceder dentro del orificio y trepar las escaleras de caracol con sigilosa cautela. De no ser porque ya se estaban acostumbrando al uso del giratiempo, habrían jurado que se encontraban dentro de un Déjà vu . La habitación estaba casi igual a como la habían dejado, incluso los retratos de los viejos directores había sido cubierta seguramente previniendo que alguno de los dos fuera reconocido. Cuando el director cerró la puerta detrás de sí, dejaron caer sus capas al suelo.

-No tengo mucho tiempo,- les dijo el director,- pero supongo que ya saben lo que está pasando en la escuela en éste momento,- Harry y Hermione asintieron,- Harry ¿Cómo…?

La pregunta se detuvo en los labios del director. Evidentemente estaba acongojado porque Harry estaba dentro del torneo de los magos y la manera en la que había salido adelante en las pruebas. Pero no extendió la pregunta, sabía que no debía hacerla y que de cualquier forma Harry no contestaría.

-Tengo algo que hablar con ustedes, pero no me es posible ahora… tomen, sus pociones multijugos como me pidieron hace… hace unos momentos de acuerdo a su línea de tiempo. Los veré aquí cuando termine el baile, ahora… si me permiten…

Dumbledore salió de la dirección emparejando la puerta detrás. Harry y Hermione miraron el contenido de los frascos y se quedaron pasivos como dubitativos antes lo que tenían que hacer. Abandonar la época anterior había sido tan estresante como todas las anteriores pero de todas maneras seguían bastante lejos de su meta.

-Será difícil llegar a la sala de los menesteres con tanta gente por los pasillos,- señaló Harry sacudiendo su poción frente a sí.

-Estaba pensando…- la voz de Hermione sonaba dubitativa, seguro creía que sería difícil convencer a Harry de lo que fuera que iba a decir y él lo sabía por su tono de voz,- que hemos pasado los últimos meses demasiado preocupados por todo. Y me parece que mientras estemos en el pasado, podríamos relajarnos de vez en cuando.

-¿Qué quieres decir?

-¿Sabes qué sería divertido para variar? Me gustaría… me gustaría ver la cara de Ron cuando me ve bailar con Viktor… siempre supuse su reacción pero no… no le estaba prestando atención.

Harry de pronto recordó las palabras de Dumbledore acerca de corromper a Hermione. Ahora sonaba justo como esa Hermione, la que luego de reprenderlo por lo que no podía hacer, terminaba haciéndolo ella misma y hasta incitándolo. Además, Harry nunca le había parecido que Hermione hubiera tenido tal conexión con Viktor y si le hubieran preguntado tanto en ese entonces como ahora, él habría dicho que ella lo había hecho solo para darle celos a Ron y que definitivamente estaba al tanto de las reacciones de su amigo mientras bailaba con su nuevo pretendiente.

De cualquier manera, no tardó mucho en darle una respuesta. Posiblemente porque una parte de sí lo quería tanto como ella. Tal vez sí, tal vez era hora de relajarse aunque fuera un instante. Y varios pisos debajo de esa habitación había un baile. Uno que guardaba preciadamente en sus recuerdos y que después de todo no estría mal ver a Ginny con sus trece años ¿Tal vez mirándolo con la ilusión del primer amor?

-Ponte la capa.

La mano de Harry se había cerrado en la muñeca de Hermione conduciéndola fuera de la dirección. Los frascos cerrados con las pociones seguían cada uno en las manos libres de cada cual. Cuando bajaron la escalera de caracol, se quedaron de pie unos instantes al lado de la estatua en forma de águila y miraron sigilosamente a cada lado. Esa zona estaba desértica y tenía sentido pues la acción se concentraba en otra parte del castillo. Con un poco más de seguridad, avanzaron a lo largo del pasillo y tomaron las escaleras con la intención de descender lo más cerca posible al gran comedor donde el baile se estaba llevando a cabo.

Tan pronto llegaron al recibidor, se alejaron de la escalinata de mármol para evadir a los alumnos. Agazapados en un rincón, vieron pasar caras familiares, así como desconocidas. En el momento que el recibidor se quedó desértico, entró un chico de Durmstrang, aparentemente solo, y Harry supo aprovechar la oportunidad.

-Desmaius…

Tras las palabras de Harry, el joven cayó al suelo. Hermione retuvo el grito con ambas manos sobre sus labios y contempló atónita a Harry jalarlo dentro de su capa de invisibilidad. No podía verlo, pero adivinaba lo que estaba sucediendo. E instantes después, el mismo chico apareció a la vista como si nada hubiera sucedido. Ella se acercó apresuradamente.

-Harry, ese chico va a despertar y…

-Calma, Hermione,- le respondió en el mismo tono bajo para que nadie más escuchara,- está desmayado y petrificado para que el efecto perdure. Cuando vuelva por él, nos cambiaré la ropa de nuevo y le insertaré recuerdos falsos.

Hermione guardó silencio recordando de pronto que Harry era Auror y de los buenos. Aunque era extraño ver a ese joven rubio de quince años con la voz de Harry. Parecía como si de pronto volviera a ser ese joven asustadizo a quien había enseñado sus trucos para pasar las pruebas. Y no es que su apariencia actual tuviera ninguna similitud. El joven a quien estaba imitando era varios centímetros más alto incluso que el Harry adulto. Su cabello era rubio y ondulado, propio de los escandinavos al igual que sus intensos ojos azules. Azules como los de Ron… azules como los de Rose. Iba a decir algo que iba a echar a perder el plan de divertirse por un rato, iba a hablar de sus familias del futuro. Pero fue interrumpida.

-¡Attendez-moi Hilmag!

Una chica de Beauxbatons entró precipitadamente por la misma puerta por la que el chico de Durmstrang había entrado. Hermione repegó el cuerpo contra la pared para evitar que se tropezara con ella pero antes de que Harry pudiera hacerse a un lado para que pasara, la chica se colgó de su brazo con una sonrisa coqueta enmarcando su rostro. Harry contempló a la muchacha cuyos ojos castaños lo admiraban con emoción. Se sintió extraño sentirse deseado por alguien que ahora, a sus años, no parecía no más que una niña. Su hijo mayor era ya casi de su edad. Pero antes de poder manifestar alguna objeción, la chica cayó desmayada a sus pies y pronto fue jalada por una fuerza invisible que la hizo desaparecer.

No pasó mucho tiempo antes de verla salir del mismo punto a donde había sido abducida, o por lo menos era una muy buena imitación de la chica. La misma larga cabellera dorada, los mismos ojos castaños deslumbrantes y la misma sonrisa coqueta. Seguramente involuntariamente coqueta.

-Vamós, Hilmag- le dijo con un evidente acento francés.

-¿Hermione?

-Dijiste mi nombre correctamente, deberías intentar intensificar tus eres…Herrmayoni, aunque no me llamo así ¿Cómo se llamará la chica?

-Si alguien te saluda lo averriguaremos.

-Si alguién nos saludá le diguemós que estamos ocupadós,-agregó ella reprimiendo una risilla y colgándose de su brazo para entrar al gran comedor.

El baile de apertura ya había iniciado. El gran comedor estaba abarrotado pero aun así habían logrado abrir el espacio necesario para que los campeones bailaran al centro. Hermione se puso de puntillas un poco desacostumbrada a la baja estatura de la chica a quien le había robado el cuerpo. Harry, por el otro lado, disfrutó de los diez centímetros de más que el joven de Durmstang tenía y observó fácilmente a lo lejos a la versión de catorce años de sí mismo batallando por mantenerse en pie y seguirle el paso a Parvati pero una vez más, exactamente como la primera vez que le había pasado, se quedó maravillado con la Hermione de quince años con su vestido de color azul siendo conducida elegantemente por Viktor Krum quien era tan gracioso para bailar como lo era en la escoba.

-Ahí está Ron,- le susurró a Hermione tras divisarlo del otro lado de la habitación.

Estaba en primera fila del brazo de Padma Patil tal como lo recordaba, con el rostro pálido y la quijada caída. Hermione se puso de puntillas pero había demasiada gente delante de ellos como para distinguir algo. No veía ni siquiera a las personas de la pista, salvo a Viktor que era lo suficientemente alto para sobresalir. Tomó a Harry de la mano y lo arrastró hasta el frente de la muchedumbre exclamando excuse-moi mientras empujaba gente a los lados.

-Que guapos nos vemos,- susurró Hermione sin poder contener una sonrisa,- mira, Fleur se ve hermosísima… parece que ni un solo año ha pasado por ella ¿Verdad?

-No es la única,- agregó Harry pasándole el brazo por los hombros.

Hermione agachó el rostro. Estaba segura que su rostro se había sonrojado de pronto. No le gustaba lo que estaba pasando ¿Desde cuándo los cumplidos de Harry le ocasionaban ese efecto? Le echó la culpa a la adolescencia que ahora se sentía a flor de piel. Gracias a la poción había vuelto a tener quince años y estaba de vuelta en un baile de la escuela. En un tiempo en la vida de una joven que todavía tiene sueños por delante y al darse cuenta que esos pensamientos corrían por su mente, se sintió mal. Había pedido ese tiempo fuera para olvidarse de la misión que llevaban meses intentando cumplir, pero no se sentía natural al hacerlo. Estar ahí, viéndose a sí misma en el baile de navidad con el chico más codiciado del mundo mágico, como si estuviera en un cuento de hadas sintiéndose la cenicienta luego de arreglarse el cabello y los dientes.

Sin previo aviso se dio la media vuelta y salió de la muchedumbre de la misma manera en que había entrado ahí. A Harry le tomó un momento darse cuenta que se había ido tan lejos del gran comedor pues él no había estado observando a Fleur como Hermione o a sí mismo o a Hermione y Viktor. Su mirada se había concentrado de último minuto en Cho Chang y en su pareja. Una presión en el estómago le había prevenido de hablar o de respirar. Cuando quiso contarle a Hermione de sus sentimientos, se dio cuenta que no estaba ahí quién sabe desde hacía cuanto rato.

Al principio había creído que había dado la vuelta para ver a Ron más de cerca, pero por más que la buscó pronto se dio cuenta que posiblemente ya no estaba en el gran comedor ¿Tal vez se había arrepentido y había vuelto al recibidor?

Se preocupó cuando no la encontró ahí ¿Y si alguien había descubierto que no era estudiante de Beauxbutons? ¿Y si algo le había pasado? Se quedó al pie de la escalera intentando decidir a donde ir y lamentando el no tener en sus manos el mapa del merodeador para localizarla con mayor rapidez. Siguió su instinto y asomó la cabeza por la puerta principal del castillo. Para su alivio la detectó caminando por el jardín frontal, había reconocido ese vestido verde esmeralda y ese porte al caminar que la poción multijugos no podía modificar. Iba en dirección a la fuente del reloj.

-¡Espera!

Hermione miró atrás y aminoró la velocidad de sus pasos hasta que el joven rubio y de ojos azules que se dirigía a ella la alcanzó.

-¿Estás bien?

Hermione asintió con tristeza conforme seguía caminando a la fuente. Harry no dijo nada a pesar de saber que algo estaba mal. La dejó caminar en silencio e hizo lo mismo a su lado. Evidentemente habían olvidado que era invierno pero para Harry ese no era problema pues la vestimenta de Durmstrang era lo suficientemente abrigada. Hermione, por otro lado, llevaba un vestido sin mangas como casi todas las alumnas de Beaxbutons . Harry pasó el brazo alrededor de los hombros de Hermione y la condujo a una de las bancas cerca de la fuente. Hermionne se refugió en él al instante.

-Es confuso estar en el pasado,- dijo ella por fin decidiéndose a hablar,- de pronto los problemas y situaciones que deberían quedarse en el pasado cobran la importancia como si fueran mi presente y me siento terrible porque a veces… a veces se me olvida el verdadero motivo por el que estamos aquí.

Harry asintió con pesadez recordando esa presión en el pecho al ver a Cedric Diggory y haber pensado en resolver ese viejo problema. En alguna parte dentro de su cabeza, una parte de sí mismo se preguntaba qué pasaría si cambiara algo tan serio como eso. Qué pasaría si le mandara una nota a Sirius advirtiéndole lo del ministerio el año siguiente o le dijera a Dumbledore y a Snape que tuvieran cuidado con los Horcruxes o las reliquias de la Muerte. Y sí, era como Hermione decía. Sumergirse en los problemas del pasado lo hacía olvidar de lo que se trataba el presente. SU presente que no estaba nada cerca de ahí, ya que era una realidad más de veinte años en el futuro.

-Estoy intentando convencerme…- dijo Harry luego de un rato de silencio,- que todo lo que pasó está bien tal cual con todos sus errores. Imagina por un instante… haber hecho algo bien que en pasado hicimos tan mal originalmente.

-Oh, Harry,- replicó Hermione con culpa sintiéndose la idiota más grande de todas,- tú veías a Cedric ¿No es así? Y yo… yo pensando en idioteces como la actitud de Ron con la Pataforma Élfica… o nuestra discusión después del baile. Debo ser una persona terrible…

-Claro que no. Ta vez simplemente estamos en un mal año para ti ¿No es así? Esos recuerdos deben estar haciendo fiesta en tu cabeza. Lo que me contaste que nuestro tercer año te recordaba y éste año, yo lo recuerdo, te la pasabas dando saltos por los rincones, apenas durmiendo por lo del pedo… perdón, la Plataforma élfica… y pues entiendo que te exalte ver a Ron. Además, tenías razón en estar molesta con él.

Hermione soltó una risilla que Harry no pudo identificar.

-Oh Harry… pero no solamente estaba enojada con Ron,- Harry esperó por una explicación más profunda pues lo que acababa de escuchar no era suficiente para entender la mente de su amiga,- ¡También estaba molesta contigo!

Hermione se había reincorporado golpeándole el brazo con el puño cerrado. Harry emitió un leve grito de dolor y observó a su amiga con el ceño fruncido. Sí, era el rostro de una chica que recordaba vagamente en su pasado, pero esa expresión era la eterna expresión de la Hermione que intenta hacerlo comprender algo.

-¿Y conmigo por qué?

-Bueno, Ron no fue el único que no se dio cuenta que yo era una chica ¿O sí? Ron era tan amigo mío como lo eras tú ¡Y ambos pasaron totalmente de mí! ¿Puedes imaginar cómo me sentí?

-Pero yo… Hermione, yo quería invitar a Cho y…

La mirada severa de Hermione le daba a entender que no iba a aceptar sus excusas. Y Harry sabía que no podía decirle nada más. Después de todo, ella había estado ahí y lo había visto y escuchado quejarse que se habían quedado sin parejas para el baile.

-Mira, Harry… yo entiendo que querías invitar a Cho… además, cuando Viktor me invitó fue lo mejor que me pasó ese año. Era la primera vez que alguien miraba algo más en mí. Sí, me molesté con Ron, pero lo que me molestó fue su hipocresía y el cinismo…

-Ron estaba celoso.

-Sí, lo estaba pero era solo un berrinche. Sin embargo…- Hermione se mordió el labio inferior mirando al suelo,- Harry ¿Por qué nunca me invitaste a ningún baile? Ni siquiera como amigos… ¿Por qué nunca pensaste en mí de esa manera? Ni siquiera en el baile de las eminencias… podía haber ido contigo en lugar del odioso de McCormack y tú al final fuiste con Luna. Y yo solo…

Harry detectó el viejo resentimiento que quien sabe por cuánto años había fermentado en el pecho de Hermione. No lo sabía. O por lo menos nunca lo había pensado así ¿Cómo podía contestarle a la pregunta? No la había invitado al baile de Navidad tal vez porque en el fondo estaba preocupado por demostrarle a Cho que ella no era más que su amiga… no la había invitado al baile de las eminencias porque… ¿Por qué?

Miró a su costado y la observó temblar. Esa noche no estaba nevando y en realidad había pasado casi una semana desde la última nevada, si mal no recordaba. Pero aun así hacía bastante frío como par enfermar a alguien.

-Lo siento,- le dijo sinceramente pasándole el brazo por los hombros otra vez,- no creí… no me di cuenta que eso era algo importante para ti. Pero mira, era un chico… soy todavía como un chico, si te das cuenta que apenas me entero de esto… veinte años después. Así somos los chicos de lentos.

Hermione emitió una sonrisa amarga y él intentó adivinar algo en esa expresión. Sujetó su mano y se puso de pie.

-Ven.

-¿Qué? Oh, Harry no… no lo dije con esa intención. Además, bailamos en mi boda y en la tuya…

-No se trata del baile. En serio que en ese entonces no creí… no pensé que fuera necesario que yo lo hiciera. O más bien creía que Ron…

-¿Creías que Ron se molestaría?

-No puedo decir que eso era lo que temía porque no lo pensaba voluntariamente pero desde siempre me pareció que Ron y tú… bueno, siempre se estaban peleando pero él siempre te defendía. Y mira… si aun cuando no te invité al baile, tuvo dudas con lo del Horcrux ¿Qué habría pasado si hubiéramos ido a alguno de esos dos bailes? Tal vez se habría molestado conmigo como se molestó con Krum y habría terminado la amistad.

La manera en que Harry estaba hilando los posibles eventos que nunca habían sucedido era maravillosa. Él no sabía si se estaba justificando o si dentro de sí, en efecto había existido una parte que pensaba de esa manera. Como si desde siempre hubiera sabido que Hermione y Ron iban a terminar juntos y que por eso no podía verla como algo más.

Mas sin embargo… ahora que ella empezaba a hablar más de las cosas que habían pasado por su cabeza, de la manera en que había vivido los eventos. Y por fin se daba cuenta de lo ajeno que muchas veces había sido a su vida que se sentía culpable ¿No se suponía que ella era su mejor amiga? ¿Había hecho él algo por ella para compensarle todo lo que había hecho por él? Quería creer que sí, sin exagerar en el hecho de que le había salvado la vida pues ella había salvado la de él casi de una manera recíproca si no era que más veces.

Hermione se soltó de la mano de Harry. Había dolor en su mirada. No dijo nada más, solo caminó en dirección al castillo y Harry hizo lo propio siguiéndola ¿Había dicho algo mal? Era evidente que sí pero no podía poner el dedo sobre la declaración que la había molestado tanto. Cuando la alcanzó en el vestíbulo, no la detuvo cuando disimuladamente se acercó a la escalinata de mármol y tocó el suelo como buscando los bultos de los alumnos que habían desmayado. Seguramente quería devolverle su ropa y despertarla pero Harry la detuvo.

-Lo siento,- volvió a decir sujetando su muñeca.

-¿Por qué?- ahora parecía más relajada pero no por eso menos lastimada, Harry lo sabía. La conocía perfectamente.

-Por no pensar en ti.

Los ojos de Hermione de pronto se llenaron de humedad. Hizo un ademán rápido para limpiarlos y disfrazó su reacción con una sonrisa.

-Lo siento,- volvió a decir Harry,- creo que no pensé en ti tanto como debería haberlo hecho.

-Harry, no…

-Vamos, te debo un baile ¿Vendrías conmigo? Aunque sea como amigos.

Hermione sonrió y asintió limpiándose el rabillo del ojo.

En el gran comedor, la condujo inmediatamente a la pista. Algunas personas observaron sin mucha sorpresa al chico de Durmstrang bailando con la chica de Beauxbatons porque no eran los únicos con parejas de tal tipo. De hecho, era normal dado que una era escuela de chicas y la otra era de chicos. Cuando Harry condujo a Hermione de una manera tan elegante haciéndola girar, ella sonrió con todos los dientes.

-¡De vegdá mejogasté!

Harry emitió una carcajada recordando que se suponía que debían hablar con acento. Era bueno tener a Hermione que siempre recordaba ese tipo de cosas.

-Tuve una maestrra éxelente que me ayudó a mejorrarr.

Ahora fue turno de Hermione de soltar la carcajada pues recordaba perfectamente bien a Harry acudir en su ayuda un par de meses antes de la boda con Ginny. Preocupado por el baile de los novios y su poca habilidad. Todas las tardes, durante un mes, Harry había ido a visitarla para practicar ese baile y Hermione había tenido toda la paciencia del mundo hasta que el día de su boda, al verlo repetir los mismos pasos que elle le había enseñado, la hicieron derramar varias lágrimas de emoción.

Luego de su primer baile con Ginny, la había invitado a ella y en la pista le había dado las gracias ¿Cómo lo había dicho? "gracias por ser siempre mi salvavidas… hasta en las cosas más simples".

Conforme se hizo más tarde, observaron a los jóvenes Harry y Ron mirar hacia la pista con profunda amargura. Hermione con quince años seguía sacándole brillo al suelo con ayuda de Viktor.

-Siemprre te gustó bailar mucho.

Ella asintió mirando de reojo a su propia versión de quince años. Recordó lo fantástica que se sintió. Ser el centro de las miradas ¿Por qué no aceptarlo? Por primera vez la gente la miraba. Claro que era vergonzoso y en ese momento no podía más que sentirse complacida porque Viktor hubiera visto en ella no el físico que ahora admiraban los demás. Y entonces mientras semovia al compás de esa música divina, había pensado por primera vez en mucho tiempo… en esa predicción de la adivina. Preguntándose si era posible… si tal vez era él y ella solo tenía que prestar más atención. Y entonces miró a Harry…

-¿Herrmione?

-¿Huh?

-¿En qué piensas? Se te perdió el brillo de la mirada por un segundo…- esa frase la dijo en voz baja cerca de su oído para que solo ella pudiera escucharlo. A final de cuentas, nadie sospecharía de esa pareja.

-Que… que… debemos volver a despertar a los chicos que desmayamos, Harry. Ya casi pasan dos horas, el efecto está por terminar. Además, es su fiesta…

Hermione se había desvestido dentro del espacio que generaba su capa de invisibilidad y le había devuelto la ropa a la chica. Minutos después, Harry les había implantado recuerdos vagos de la fiesta, pero también les habían dado a beber un poco de alcohol para que creyeran que la confusión era debido a eso. Nadie dudaría que habían colado alguna bebida adulta en un baile de ese tipo.

No tuvieron que esperar mucho a por Dumbledore una vez de regreso en la dirección. El rato se les había pasado hablando acerca de lo que acababan de ver. Del rostro de Ron y sus celos evidentes, de Cho y Cedric y la hermosa pareja que pudieron haber sido, de Ginny bailando con Neville de manera tan linda, incluso de Luna a quien no habían conocido hasta después que en ese momento bailaba sola en la pista. Harry señaló por veinteava vez lo linda que Hermione era en su vestido azul pero también le aseguró que los años no habían hecho mucha diferencia al igual que con Fleur. Y Hermione le aseguró que él mejoraría con el paso del tiempo arrancando las carcajadas que por mucho tiempo habían parecido ajenas a ese par de labios.

-Hay un pequeño problema con el giratiempo…- les dijo el director interrumpiendo la charla al entrar abruptamente a la oficina. – No tengo idea de dónde ha salido el original, pero no se basa en los que el ministerio tiene.

-¿Qué quiere decir con eso, profesor?- se apresuró a preguntar Hermione.

-La persona que lo hizo… o personas que lo hicieron, tenían un amplio conocimiento de las leyes que rigen éste aparato. El cristal que utilizaron es una aleación que me es aún desconocida, pero deben saber que no soy un experto en materiales… por lo menos no de éste tipo. Por un tiempo sospeché que se trataba de un cristal hecho con alquimia… y estoy casi seguro, pero Nicolas Flamel me ha dicho que ni él ni su esposa trabajaron semejante tipo de aparatos o aleaciones…

-¿Entonces no lo pudo reparar?- quiso saber ahora Harry.

-Si les sirve de algo, puedo prometerles una pluma de Fawkes cada año hasta que terminen su viaje de regreso. No es práctico y cada vez que viajen aparecerán en donde sea que hayan estado en esa época pero ya deben ser expertos en escabullirse en Hogwarts ¿No es así?

Ambos asintieron sin agregar otro comentario. Definitivamente estaban pensando exactamente lo mismo: que Dumbledore solo podría ayudarlos a adelantarse solo un par de años más en el futuro pero que después de eso… bueno, luego de la muerte de Dumbledore, Fawkes había desaparecido y nunca más lo habían vuelto a ver. ¿Pero cómo decirle eso sin revelar el futuro? La tentación de advertirle era intolerable. Harry estuvo a punto de decirlo hasta que Hermione lo sujetó de la mano y la apretó con todas sus fuerzas. Era una súplica silenciosa pero Harry la comprendía "no mates mi pasado, no mates mi futuro". Y con el tiempo Harry había llegado a asimilarlo, por supuesto. Se había librado del dolor de la pérdida, no del todo pero poco a poco había formado su propia familia que era como un ungüento contra los dolores del alma. No por nada ahora estaba ahí, luchando por ellos. Queriéndolos de regreso.

-Agradeceremos su ayuda, profesor,- sonrió Hermione aceptando el mortero con la mezcla de polvos ya hecha por el profesor.

No le sorprendió a ninguno que hubiera logrado reproducirlos con solo verlos prepararlo una vez ¿No era a final de cuentas el mago más grande de todos los tiempos?

Luego de colocar los polvos dentro del giratiempo procedieron a la misma rutina de siempre. Las capas de invisibilidad, la cadena en los cuellos, el ahora único giro hacia adelante que de repente se convirtió en dos con la esperanza de poder avanzar dos y no un año. Despedirse de Dumbledore agitando la mano antes de hacerse invisibles del todo y desaparecer con el cambio de su entorno.

Sus pies se sintieron como aterrizando con la escoba y se asieron de las manos para no caer. El entorno estaba oscuro. Olía a pino nuevo y a guirnaldas. Era un olor familiar pues habían recorrido sin querer, tres navidades en tres años distintos. Las primeras dos en Hogarts pero ahora evidente que no estaban más en el castillo. Hermione retiró el reloj con cuidado de no descibrirse y Harry hizo lo propio devolviéndole su parte de la cadena.

-Harry…- susurró Hermione pero Harry le pidió silencio con un leve "shhh".

-Estamos en Grimmauld Place.

Estoy muy contenta por los reviews que me han dejado y por la respuesta con el fic. Algo me decía que debía volver pronto pero el bloqueo del capítulo anterior me había pegado duro, así que disculpas. Sin embargo, quise apresurarme a terminar éste capítulo en primer lugar porque estaba más claro en mi cabeza y en segundo como una manera de agradecer sus hermosísimos reviews que pienso contestar en mi blog a partir de mañana (mi blog está en livejournal y ahí soy tlalgalaxia también, pueden llegar por medio de mi página principal o me pueden googlear).

Y bueno, siguiendo la línea que hemos manejado, buenos y lindos reviews me inspiran. Gracias Harmonies por seguir aquí, por pinchar mis historias y por mantenerme en sus preferencias. Ya voy a cumplir 10 años como escritoria Harmony y no me lo creo (que de Harmony ya tengo más ¿Pero quién lleva la cuenta? XD).

Gracias, gracias por leer y espero leer de ustedes. ¿Les gustó el capítulo? Sé que ya me pidieron romance… no se preocupen, ya va. Lo huelen venir? Jejejeje, ya va, ya va =)

TLAL