DISCLAIMER: Los personajes le pertenecen a JK Rowling y a WB TM

CAPÍTULO ONCE

"Un año sin Hermione"

POR: TlalGalaxia

No fue sino hasta los primeros días de Marzo que Hermione pudo recuperarse completamente. Durante ese tiempo, Harry la había trasladado a la casa de los gritos donde la dejaba reposar la mayoría del tiempo en lo que él salía a trabajar un poco para los apotecarios. Desde un principio Dumbledore había mostrado todo su apoyo e incluso mandaba a un elfo doméstico a colocar un poco de comida y medicinas para Hermione en la entrada del pasadizo del sauce boxeador y había sido seguramente gracias a eso que su recuperación había sido óptima mucho antes de lo que Harry hubiera conseguido por sí solo.

-¿Has hablado con Dumbledore?

Harry estaba terminando de servir en dos platos la sopa de pescado que le habían mandado de Hogwarts para la cena luego de haber puesto la mesa. Hermione apenas se estaba acostumbrando a estar de pie pero se había negado a seguir comiendo en la cama a pesar de que Harry no objetaba en que siguiera haciéndolo.

-¿Acerca de qué?

Harry había hablado con Dumbledore. De muchas cosas, en realidad. Luego de que Hermione había desaparecido en el hoyo en el desierto, Harry había logrado salir gracias a la ayuda del mercader y lo primero que se le había ocurrido luego de saldar cuentas había sido aparecerse en Hogsmeade para luego buscar al director. Habían hablado entonces y después, todos esos meses después de haber estado lejos de Hogwarts y Hogsmeade.

-De lo que le va a pasar…

Harry frunció el ceño mientras le ayudaba a tomar asiento, pero intentó relajarlo cuando dio la vuelta a la mesa para hacer lo mismo.

-Dumbledore sabe que sé… y sabe que su plan funcionará. Y yo supongo que toda esta situación estaba escrita ¿De qué otra manera podía Dumbledore haber estado siempre tan seguro de ese plan tan peligroso?

Hermione asintió, por supuesto que tenía sentido.

-¿Estuviste todo el tiempo aquí en Hogsmeade?

-No…- replicó Harry vacilante,- estuve poco tiempo aquí y después me fui.

-¿A dónde?

Harry parecía reacio a contestar. Intentó ganar un poco de tiempo tomando unos cuantos sorbos de su sopa, sabía que si decía algo de lo que había pasado, Hermione podía no tomárselo a bien.

-A muchas partes… ha pasado un año para mí.

Hermione sabía que Harry no le estaba diciendo todo pero decidió no reprenderlo. Hacía mucho tiempo que se había dado por vencida de reprenderlo por todo lo que hacía. Ahora era preocupación de Ginny. Aun así, no podía dejar de preguntar.

-¿A algún lugar que yo conozca?

Harry tomó aire hondamente dejando la cuchara a un lado de su plato, Hermione imitó el gesto por instinto. Eso de copiarse los ademanes era involuntario desde hacía mucho tiempo.

-Fui a ver a Sirius.

Hermione se quedó quieta. No podía evitar pensar en que algo fatal había ocurrido en su ausencia. Pero esperó a que él le contara lo sucedido. Y así lo hizo.

Cuando Harry regresó a Hogsmeade, fue a ver al director. En ese tiempo Dumbledore había pasado un año sin hablarle al Harry de quince años, así que tenía muchas preguntas que hacerle al Harry mayor. Luego de que Harry le aseguró que no había problema con que le dirigiera la palabra, le explicó que Hermione había tenido que utilizar el reloj ella sola y que esperaba que reapareciera en la enfermería un año después.

A pesar de que el director le ofreció quedarse cerca, Harry le aseguró que lo mejor era marcharse ya que sabía que en ese año las reuniones del ED eran continuas y muchas de ellas cerca de Hogsmeade, además que la presencia de Umbridge era peligrosa y estaba seguro que el Mapa del Merodeador había estado muy activo a lo largo de ese año. No tardó mucho tiempo en saber a donde quería ir. Luego de que Hermione estuviera lejos de él, terminó por aparecerse a la puerta de Grimmauld Place. Usando sus habilidades como Auror y su capa de invisibilidad, logró escabullirse a la mansión en una de las veces que Mundungus llegó a la casa.

Fue difícil estar ahí en silencio, pretendiendo que no existía y robando pequeñas porciones de comida a la vez para que Sirius no sospechara de su presencia. Había utilizado los pensaderos con tanta frecuencia en el pasado que hacerse el invisible no le había costado tanto trabajo como creía. Además, sabía que su estadía ahí no duraría mucho y a pesar de que se había ausentado de Grimmauld place para conseguir comida cuando hurtarla parecía la cosa más obvia, siempre terminaba regresando a ese lugar. Sentándose cerca de su padrino en silencio mientras él no hacía más que revisar viejos álbumes de fotos de su juventud en Hogwarts o de cuando Harry era bebé e incluso de la finada familia Black. Tortuosamente había visto pasar los días con la latente preocupación de que Hermione estaría bien y rescatable cuando volviera a verla.

Y casi sin querer, Junio había llegado. Había sido durante los primeros días que la voluntad de Harry había flaqueado. No había logrado dejar de pensar ¿Qué pasaría si se descubriera ante Sirius y le advirtiera lo que estaba a punto de ocurrirle? ¿Qué pasaría de impedir su muerte?

-Oh, Harry…

-Pero no hice nada,- aclaró Harry,- no pude hacer nada. Por lo menos nada que cambiara lo que ocurrió en realidad.

-¿Qué quieres decir?

-La noche anterior… la noche previa a que fuéramos al ministerio me quedé de pie en la habitación de Sirius viéndolo dormir. Y entonces pensé que quizá debía hacer algo. Estaba ahí dormido y no podía más que pensar que la mañana siguiente sería la última. Creí que debía hacer algo… decirle algo, hacerle saber que lo que iba a pasarle no sería en vano.

Hermione guardó silencio. Sus ojos estaban entornados en dirección a Harry. Si es que respiraba no parecía evidente. No estaba molesta, estaba sorprendida y llena de curiosidad por lo que Harry estaba a punto de relatar.

-Tuve una idea… de último minuto. Me preció sensato hacerlo. Me senté a la orilla de su cama y toqué su hombro. Sirius estaba entre dormido y despierto pero al verme sentado ahí… de inmediato pensó que era mi padre, pude notarlo en su sonrisa. Y no quise sacarlo de su error cuando me llamó "James".

"Me da gusto verte" me dijo reincorporándose, seguro una parte de él estaba convencida que se trataba de un sueño. Y luego me preguntó el motivo por el que había ido ahí.

"Vine a darte las gracias, Sirius" le dije "lo que has hecho por Harry es justo lo que esperaba de ti. Él sabe que cuenta contigo como debió contar conmigo y aprecia todo lo que has hecho por él. Fuiste la primera persona a quien sintió como familia de verdad, Sirius, y todo lo que has hecho ha sido siempre para bien. Sin importar lo que pase, sin importar el tiempo o si están siempre juntos o no, Harry siempre pensará en ti con cariño y respeto. Eres el mejor padrino que un chico puede tener"

-¿Y qué te dijo?- quiso saber Hermione

-Sonrió, me dio las gracias… me dijo que me extrañaba pues pensaba que yo era mi padre…

-¿Y lo dejaste ir?

-¿Tenía opción?

Hermione emitió un hondo suspiro y dejó su espalda caer descuidadamente sobre el respaldo de la silla. Harry le dio una mirada suspicaz.

-Esperabas que hubiera metido la pata ¿No es así?

-Claro que no… bueno, quizá un poco. Pero Harry, no puedes negar que tengo todos los motivos para pensar así.

-Lo sé,- rió Harry,- y no es que no lo hubiera pensado pero… algo me detuvo.

-¿Y qué fue eso?

-Tú, por supuesto.

Hermione frunció el ceño. Estaba desconcertada.

-¿Cómo pude haberte detenido si no estaba aquí?

-No necesito que estés conmigo físicamente para escuchar tus consejos, Hermione. Desde hace mucho tiempo, pensar en "aquello que te hará sentir orgullosa de mí" ha movido mis pasos más de lo que te imaginas. Mejor dicho… más de lo que muchas veces me di cuenta.

Hermione pareció sonrojarse pero decidió disimular sus colores volviendo a la tarea de comer la sopa de pescado antes de que se enfriara.

-Entonces no lo hiciste porque tenías miedo de mi reacción al hacerlo.- razonó ella con la mirada clavada en el plato.

-No, por supuesto que no. No lo hice porque sabía que estarías decepcionada de mí si lo hacía.

Hermione tuvo que carraspear para pasarse el último bocado. Sabía que tenía los colores en las mejillas pues todavía sentía el calor disipándose. No podía evitarlo, a pesar de haberlo estado ignorando las pasadas semanas, Hermione todavía recordaba lo que había pasado cuando Harry le había dado a beber las pociones… pero si Harry pensaba o no en eso, era incierto. Nunca habían hablado del tema y ahora, con todas estas declaraciones le parecía difícil entrar en materia así como así ¿Qué se suponía que iba a decirle? "Hey, Harry… ¿Recuerdas cuando pensaste que estaba inconsciente y me besaste?" Quizá Harry había pesado eso, que ella no había sentido el beso, que no se había dado cuenta. Pero eso tampoco lo hacía mejor ¿O sí? Harry aprovechándose de una chica inconsciente… no parecía del tipo. Hermione quería una explicación y esperaba que ese "hablar del año que no me viste" los llevaría a eso… tenía que llevarlos a eso ¿No era así?

-¿Y qué hiciste con el resto del tiempo?- inquirió Hermione presionando porque la historia continuara, con un poco de suerte, en dirección a esa noche en que la había besado.

-Cuando los eventos del Ministerio de Magia hubieron terminado, volví a Hogwarts. Dumbledore parecía ansioso por aquello de la profecía y me contó de sus sospechas acerca del anillo de Gaunt. No necesitó mi confirmación para ir a buscarlo.

-¿No le advertiste de la maldición?

-Dumbledore sabía de la maldición… pero eso no lo detuvo.

-No, supongo que no… entonces ¿No hay nada que podamos hacer por él?

-¿Por qué? ¿Quieres hacer algo?

Hermione se quedó dubitativa, como pensando mientras contemplaba el fondo del plato. Luego pareció volver de sus pensamientos y le dedicó a Harry una sonrisa débil.

-No… supongo que no.

-Será más sencillo con Dumbledore. Quiero decir, despedirse…él sabe lo que va a pasarle. Si quieres… cuando quieras…

-Sí, sí quiero. Pero por ahora sígueme contando ¿Qué fue lo que pasó, Harry? Necesito que me expliques con lujo de detalle cada paso que diste… cada cosa que hiciste en el tiempo que no estuve aquí para que terminaras llamándome de esa manera tan desesperada luego de darme la poción sanadora.

Harry dejó caer la quijada. Sus ojos se fijaron en los de Hermione. Para entonces ya no estaban clavados en la sopa o en ningún otro lado que no fuera en él mismo. No tenía que preguntarle nada o pedir aclaraciones, sabía que ella sabía. Se había dado cuenta y lo recordaba. Así que no podía esconderse en ninguna otra parte.

-¿Lo has recodado todo este tiempo?

Hermione asintió.

-Entonces creo que vamos bien encaminados con el relato…- Harry alejó el plato de sí antes de continuar y Hermione hizo lo mismo no solo por reflejar los movimientos de Harry sino porque ese pequeño arranque de valor le había quitado el apetito,- luego de ver a Sirius partir nuevamente y de decidir que no iba a cambiar el destino de Dumbledore… empecé a sentirme un poco perdido. Todavía me quedaban varios meses por delante antes de poder permitirme un poco de compañía.

-¿Y Dumbledore? Podrías haber hablado con él.

-Solo podía hablar con Dumbledore los meses que no había clases en el castillo… luego regresaríamos nosotros y no quería arriesgar verme a mí mismo en el mapa del merodeador. Además… Ver a Dumbledore y saber que tiene mil preguntas que no quería contestarle… pues era difícil. Así que mantuve mi distancia. Comencé a viajar. Me fui del país unas semanas… me mantuve vivo cazando comida, a veces tomando pequeñas porciones de otras personas… me volví solitario. Y me golpeó la soledad.

-Oh, Harry…me imagino lo difícil que debió ser… a final de cuentas, los pasados meses nos habíamos tenido el uno al otro, pero luego de este inidente...

-¿Sabes? Eso fue lo curioso… darme cuenta que me sentía solo… solo de verdad y por vez primera ¿No te parece extraño eso? Hemos estado lejos de nuestras familias desde hace… bueno, yo desde hace casi dos años y tú casi uno pero para mí fue como una revelación ¿Cómo era posible que hasta entonces me diera cuenta de lo solitario que estaba? Y entonces comprendí, no era porque me faltaba mi familia, mis hijos o Ginny…

-Oh, Harry… no, no digas eso.

-Pero es la verdad… Hermione.

-Harry, no.

Harry guardó silencio. Miró fijamente esos ojos castaños que parecían listos para soltarle una letanía de por qué lo que estaba pensando y a punto de decir estaba tan retorcido. Así que tomó un hondo suspiro y comenzó a jugar con la cuchara sobre la mesa para darse a sí mismo una tarea que le distrajera un poco del estrés que le ocasionaba hilar la historia. Hermione debía entenderla de la misma forma que él la había entendido. Y eso era muy complicado tomando en cuenta que ella se había saltado un año entero.

-Está bien, no lo diré… pero te seguiré contando la historia. Como decía, en ese momento no me daba cuenta de por qué me sentía tan solo. En un momento de desesperación regresé a Hogsmeade casi sin importarme quién me veía o no. Estaba ansioso, creí que con ver alguna cara familiar me sentiría mejor. Así que fui a trabajar con los Emrys.

-¿Y qué les dijiste de mí?

-Les dije que estabas enferma… que necesitaba el trabajo para comprar las pociones. Son grandes personas, así que me las obsequiaron sin chistar pero les dije que trabajaría para pagarles lo que habían hecho por mí. El resto del tiempo les dije que estabas en el sur… en un lugar con mejor clima. Y como buenas personas que son, no me preguntaron mucho, solo me pedían desearte que te recuperaras en mis siguientes cartas. En fin… un día trabajando en la tienda, una chica pelirroja entró por la puerta. Perdí el aliento y me oculté detrás de la tienda cuando me di cuenta que era Ginny. Una parte de mí estaba feliz, verla al menos a lo lejos me reconfortaba, era como estar un paso más cerca de casa…

Hermione sonrió. Si había algo que podía regresar a Harry a sus cabales, esa era Ginny.

-Cuando Ginny salió de la tienda del apotecario, no presté mucha atención a lo que había comprado. Ni tampoco me fijé en lo inusual que ese viaje a Hogsmeade era. Solo la observé llegar e irse esperando que ese evento se repitiera pronto.

-Oh, Harry… eso es dulce…

-No, espera… el evento se repitió. Cada dos semanas hasta navidad, Ginny regresaba a la tienda y compraba siempre los mismos ingredientes. Una parte de mí quiso justificarla… o no lo sé. No quise sacar conclusiones. Pero eventualmente me di cuenta de cual era la poción que esos ingredientes ayudaban a hacer.

-¿De qué estás hablando?

-Hermione… Ginny estaba haciendo amortentia.

Hermione bufó incrédula mientras cruzaba los brazos sobre el pecho.

-¿Y para qué iba Ginny a hacer semejante poción? Ella salía con Dean en ese entonces, si mal no recuerdo. Además, siempre ha sido muy guapa. No es que la necesitara…

-Yo también me pregunté lo mismo… incluso intenté buscar explicaciones tontas a todo eso. Pero nada me convencía. Cada dos semanas, sin falta, Ginny volvía a la tienda y a mí se me acababan las excusas para no atenderla mientras que mi curiosidad iba en aumento. Así que un día se me ocurrió seguirla…

-¿Que hiciste qué?

-Ya era diciembre, habían pasado más de dos meses y Ginny seguía comprando los mismos ingredientes. Así que quise saber. Me puse la capa de invisibilidad y caminé a su lado hasta que entró a Hogwarts. Luego fue a la sala de los menesteres donde apareció un laboratorio de pociones a su comando y ahí comenzó todo el procedimiento. Yo jamás había hecho amortentia, así que no sabía si era eso no hasta que hubo terminado. La poción olía escoba, a tarta de limón y a… a perfume.

-Harry ¿A qué quieres llegar con esto? Ginny tenía quince años, ella…

-Disolvió la poción en su perfume. Se puso un poco antes de bajar al gran comedor. La vi buscarme con la mirada y se sentó con Dean justo frente a mí. Hermione, yo recuerdo ese día, algo dentro de mi estómago se revolvió al verla con él y yo…

-Eso se llama celos, Harry. Se te revolvió el estómago porque te gustaba. ¿O qué es lo que intentas decir? ¿Crees que Ginny usó la poción para llamar tu atención? La amortentia no funciona así y lo sabes… debió haberte dado de beber para que funcionara.

-¿Y si la modificó? Recuerda que Ginny era muy buena en pociones y…

-Harry, Harry…- Hermione puso la mano en el aire deteniendo el discurso de su amigo de tajo,- estamos hablando de Ginny ¿Te das cuenta de lo que estás hablando?

-Hermione,- Harry interrumpió a su amiga usando el mismo tono que ella había utilizado antes,- Ginny volvió a hacerlo… luego de las vacaciones de navidad, ella volvió por más ingredientes ¿No te parece extraño que ese año hubiera sido en el que me enamoré de ella así de repente?

-Ginny era una niña antes de ese año… por eso no te habías percatado de ella. Simplemente… se desarrolló, fue entonces que empezaste a verla como una chica. Eso es normal.

-No, Hermione… algo pasó.

-¿Estás seguro? ¿No será más bien que quieres creer que fue así?

-¿Y por qué iba a hacer algo así?

- No lo sé… ¿Para usarlo de excusa por haberme besado? ¿No lo ves? Solo tenías una leve sospecha de que Ginny hacía la poción y luego vienes y me besas… creo que has conectado los eventos para justificarte, Harry.

Hermione se puso de pie bastante enfadada. Harry hizo lo mismo sin saber qué contestarle. Sabía que Hermione estaba inquieta por eso pero no había pensado que se molestaría a tal grado.

-No es una excusa…

-¡Claro que lo es! ¡Ni siquiera te consta que ella hizo lo que dices! ¿O sí? ¿Harry? ¿Te consta que lo hizo?

-No, pero no puedes negar…

Hermione no pudo escuchar más. Una parte de ella había querido creer una versión más romántica de los eventos. Quizá esa parte que alguna vez había soñado con que él sería el príncipe de sus sueños, el hombre del que la adivina le había hablado. Y ahora todo se había derrumbado. Harry no era un príncipe, era solo su mejor amigo, solo un chico que había actuado bajo despecho. Adiós a la historia de la bella durmiente y blanca nieves que por un segundo había visualizado tras el beso. Se alejó del comedor y salió de la casa, de pronto el aire le pareció demasiado denso para ser respirado. Le dolía el pecho, se sentía traicionada… y se sentía como una traidora ¿En qué estaba pensando Harry? Casi sin darse cuenta, las lágrimas surcaron sus mejillas a pesar de lo mucho que luchó porque no sucediera.

-Hermione… ¡Hermione! Escúchame, no fue así.

-Vete, Harry.

Hermione llegó a la orilla del lago y se quedó de pie con los brazos en jarras, respirando hondamente para calmar sus ansias y mermar sus lágrimas. La luna apenas se asomaba como un halo borroso en el cielo que apenas perdía su luz. Harry esperó detrás de ella a una distancia considerable para darle espacio. Podía entender el motivo por el cual ella estaba alterada, pero quería explicarle… asegurarse de que ella entendiera toda la situación antes de reaccionar en vano.

-En serio que no es lo que crees…- le dijo con voz ronca,- no lo hice para vengarme de Ginny. Una cosa no tiene que ver con la otra… aunque no lo creas. No fue así. En primer lugar… cuando estuve seguro de lo que Ginny había hecho me sentí decepcionado. Intenté buscar dentro de mí una situación que contradijera mi teoría, algo que me llevara a saber o a creer que lo que había entre Ginny y yo era real. Y entonces recordé tu discusión con ella… y las cosas que decía, su desesperación. Hermione, no soy tonto, sé sumar uno más uno… y entonces todos esos pequeños hilos que nos habían unido con los años, los hilos que nos unían a Ginny y a mí… se comenzaron a romper. Uno a uno porque… Hermione… me di cuenta que lo que tenía con ella… no era real…

Harry no pudo evitar el quiebre de su voz. Se sentía desesperado. Recordar esos descubrimientos todavía le dolía. Dio un par de pasos hacia atrás y encontró apoyo en el tronco de un árbol donde permaneció recargado mientras se tranquilizaba.

-Empecé a preguntarme por primera vez desde que habíamos estado juntos… los motivos por los que era así. Las cosas que teníamos en común. El Quidditch, por ejemplo… ¿No había Ginny aprendido a jugar Quidditch luego de conocerme?

Hermione paró de sollozar. La voz de Harry se escuchaba lastimera a sus espaldas. Por un instante sintió pena por él. Quizá todo había sido un error y todavía había tiempo de enmendarlo. Se giró para mirarlo a los ojos, podía ver el dolor reflejado pero esperó a que continuara con su declaración.

-Estaba distraído con lo de Ginny el día que se suponía ibas a volver,- le dijo finalmente,- casi lo olvido de no ser porque ese día Romilda Vane llegó a la tienda y compró los mismos ingredientes que Ginny había estado comprando los pasados meses. Y entonces recordé los pastelillos que me regaló… y lo que ellos ocasionaron… y que tenía solo un par de semanas antes de volver a verte. Y entonces, de pronto… como un faro en altamar y en medio de la nada. El saber que pronto volverías me regresó el sentido. Tenía algo qué esperar, te esperaba a ti y de pronto esa certeza me ayudó a sentirme en paz. A encontrar el camino… y no fue que lo hubiera planeado, no pensaba besarte pero… volviste y estabas ahí, luego de perder toda esa sangre y te llamé y creí que te perdería. Y recordé ese sentimiento de estar perdido, no quería volver a eso, quería volver contigo, asirme de ti como siempre lo he hecho. Y entonces recordé el olor de la amortentia, el perfume que había olido ya no era el shampoo floral que había olido a los dieciséis años… reconocí el perfume tan pronto te tuve en mis brazos… era tu perfume, Hermione. Eras tú. El olor familiar de lo que más quiero, eres tú.

Hermione sintió un escalofrío recorrerle la espina dorsal. No pudo moverse a pesar de estarle ordenando su cuerpo que así lo hiciera ¿Qué iba a decir? ¿Qué iba a hacer? Las palabras estaban atoradas en su garganta… no, estaban atoradas en su cabeza. La adivina del callejón, el sueño de que Harry sería el chico de sus sueños, Ginny con la amortentia… ¿Era todo eso una broma cruel del destino?

-Harry… no sé qué decir. Yo no… no sé.

-Y no quiero que digas nada…- Harry extendió la mano y Hermione encontró por fin la fuerza para moverse y tomarla,- yo tampoco sé qué va a pasar. Todo esto es tan confuso para mí como lo es para ti. Por ahora solo volvamos a la casa ¿Está bien? Ya casi anochece…

Hermione asintió y lo dejó guiarla de regreso. Estaban juntos, de una manera extraña estaban juntos. A pesar de los esposos y los hijos, las adivinas y los giratiempos… estaban en una cápsula de tiempo que solo podía pertenecerles a ellos… solo por esos instantes. Y si no fueran las personas que eran… y si no tuvieran esas obligaciones sobre lo que es correcto por encima de lo fácil…

Hermione se sintió exhausta tan pronto cerraron la puerta detrás de sí. Dejó ir la mano de Harry pero él la siguió hasta el pie de su cama.

-Creo que dormiré un poco…- le dijo nerviosamente. Sin lugar a dudas algo había cambiado luego de esa historia.

Harry asintió y se hizo a un lado permitiéndole sentarse en la orilla de la cama. La ayudó a quitarse las botas y la arropó con cariño antes de dejarla dormir.

-Eras tú quien dormía a mi lado cuando deliraba ¿No es así?

Harry asintió sabiendo que no podía encontrar la voz dentro de sí para formular palabras. Hermione había delirado durante varios días. Harry siempre había asumido que lloraba por Ron aunque ella nunca dijo nombres. Hermione recordaba esos sueños vagamente… sabía que no habían sido acerca de Ron y esa era la gran ironía del asunto.

-¿Harry?

Hermione estaba arropada, dándole la espalda. Harry ya estaba sentado en la orilla de su propia cama quitándose las botas, contemplándola yacer ahí como lo había hecho casi todas las noches luego de que el peligro hubiera pasado.

-¿Sería muy inapropiado que te pidiera que me acompañaras? Todo esto es complicado, mi mejor amigo me dijo algo que me confunde pero… necesito a mi mejor amigo para sentirme mejor…

Harry se puso de pie y la contempló mirando hacia abajo… Hermione se giró y capturó su mirada emulando una sonrisa débil.

-Eso no tiene sentido ¿Verdad?

-De hecho… sí lo tiene,- le dijo levantando las cobijas y metiéndose en la cama para abrazarla.

Hermione disfrutó el brazo cálido. El pecho de Harry contra su espalda, los brazos alrededor de su cintura y la respiración de su amigo en su mejilla.

-Esto es extraño…- susurró Hermione como temiendo que alguien los escuchara a pesar de saber que estaban solos,- ¿Cuántas veces hemos dormido juntos y nunca…?

La pausa de Hermione fue demasiado larga para el gusto de Harry.

-¿Qué? ¿Nunca qué?

-Siento escalofríos…- le dijo acariciándole los dedos con sus propias yemas,- y mi estómago… es raro. Nada debería ser diferente, pero ahora tus manos, tu abrazo… se siente distinto.

Harry aspiró el aroma de su cabello y cerró los ojos. Los dedos de Hermione haciendo circulitos sobre los suyos le mandaban chispas eléctricas a la nuca. Luego de haber dicho lo que había pasado… de cierta manera haberlo aceptado para sí mismo… había despertado en él algo extraño. Podía sentirlo, eso que Hermione decía. Sus manos querían acariciar pero no de la misma manera en que siempre la había acariciado.

Su mano se cerró en los dedos de Hermione. Contuvo la respiración un microsegundo pero ella se dio cuenta al instante. Podían sentir los latidos de su corazón… el corazón de Harry golpeándole la espalda. Era quietud forzada, tensión palpable y densa. Hermione quiso moverse pero las palabras de Harry la intimidaban, todavía estaban dando vueltas en su cabeza.

"el olor familiar de lo que más quiero…" "¿Fui yo alguna vez en tu cabeza… la persona a quien creías que se refería la adivina del callejón?"

Pensar en esas cosas la atrapaba como una araña en su red. Era como estar de nuevo en ese periodo de tiempo. Sin familiares, sin argollas en sus dedos, sin hijos a quienes rescatar del tren en llamas… como si todo eso hubiera sido un sueño de un futuro que pudo haber sido pero que ahora no estaban seguro si lo querían o no.

La frente de Harry se apoyó en la nunca de Hermione. Ese era el perfume de la amortentia ¿Desde cuándo había cambiado el aroma? Nunca se lo había preguntado… luego de casarse con Ginny jamás había cuestionado sus sentimientos por ella ¿Desde cuándo había dejado Ginny de utilizar la poción en él? ¿Había sido algo real entre ellos? Por ahora, todo lo que podía pensar era lo que tenía más a la mano… entre sus brazos. Hermione estaba ahí intentando ayudarlo a salvar el día como siempre lo hacía. Y ahora sabía más cosas de ella, cosas que en los años de amistad jamás se habían revelado ¿Sería posible que eso fuera lo que cambiaba las cosas? Hacía mucho tiempo que no se sentía así ante la presencia de una mujer ¿Y quién diría que podría sentirse así al lado de esa vieja amiga de toda la vida? No parecía natural… no parecía normal… no parecía real.

Hermione se liberó de su abrazo y se giró para mirarlo de frente. Estaban acostados de lado, mirándose frente a frente, rodillas con rodillas y dedos entrelazados.

-No quiero perder a mi mejor amigo…- le dijo con voz temblorosa.

-Ni yo a mi mejor amiga…- replicó él con voz ronca.

-Pero hay cosas… que son distintas ¿Puedes sentirlo?

Harry apretó los ojos como si estuviera emulando un recuerdo doloroso.

-Por supuesto que lo siento…

-¿Qué sientes?

-¿Justo ahora? Un deseo incontenible de volver a besarte…

Hermione ahogó la respiración. Los ojos verdes de Harry brillaban detrás de sus gafas. A sus treinta y nueve años, Hermione se sentía de nuevo como una quinceañera y retuvo el instinto tanto como una chiquilla de su edad lo haría.

Solo un instante más.

Quién besó a quien era lo de menos. Quizá fue una atracción mutua, uno de esos movimientos imitados como siempre lo habían hecho. Copiar el movimiento del otro, quizá. Y tal vez fue por eso que al besarse de manera consciente por vez primera es que parecía que sabían exactamente lo que estaban haciendo. Los brazos de Harry ce cerraron en la cintura de Hermione y los de Hermione lo atrajeron hacia ella apoderándose de su cuello. Sus rodillas ya no golpeaban unas con otras, ahora estaban embonadas como los dientes de una bragueta. Y tan pronto el rostro de Hermione se había inclinado a la derecha, el de Harry se había inclinado a la izquierda.

Durante años todo mundo había pensado (ellos incluidos) que un beso entre ellos dos debería ser la cosa más incómoda. Que sería como besar a un hermano, a alguien que es de la familia y con quien se comparten lazos sanguíneos. Pero nada había estado más lejos de la realidad. No solo habían perdido la fraternidad, ese nuevo descubrimiento había dotado de curiosidad sus movimientos. Hermione sentía el beso de Harry demandante. Exigía de ella cada vez más emulando un crescendo casi armónico. Y era esto quizá lo que la había orillado a ser dominada, dominada por vez primera en su vida por este hombre que había conocido desde siempre. Por él a quien había visto crecer ante sus ojos y siempre había considerado como un hermano menor… el hombre que ahora la reclamaba como suya, y que en su juventud había deseado para ella pero que hasta ahora no había podido ser… el que ahora le daba vuelta en la cama y la aprisionaba contra el colchón robándole el aliento y ese pensamiento lógico que en un santiamén lo habría botado de ahí sin chistar.

Pero solo bastaba un momento de lucidez…

-Oh, Harry… esto está mal.

Pero por cada momento de lucidez, solo basta uno de atrevimiento.

-¿Lo está?

Basta un segundo beso, sentir las manos de Harry aprisionando las suyas contra el colchón, justo a ambos lados de su cabeza. Sentir el pecho de Harry palpitar salvajemente contra el suyo. Sus labios ser abiertos nuevamente por una lengua no familiar y al mismo tiempo como si fuera la indicada. Quizá lo correcto era salir de ahí, escapar, interrumpir lo que estaba pasando. Pero ninguna célula de su cuerpo intentó hacerlo.

HOLA! (Eco: hola! Hola! Hola!). Lectores de las crónicas, disculpen mi tardanza, espero que la espera haya valido la pena… he estado ocupada, cosas muggles, blah blah blah. Ojala que estén bieny bueno, que a pesar de la tardanza no me nieguen un review ¿Les gustó? ¿No les gustó? Opiniones, gracias por leer.

TLAL