CAPITULO 9: MERCADO PÚBLICO Y BORRACHERAS.

(Voz de Gojyo)

"Ah, mira Hak." Dijo Lily sonriendo frente a un puesto con verduras. "Estos calabacines tiene buena pinta ¿no?"

"A mi me parecen como todos." Le dije mientras Hakkai venía con nosotros de donde había estado mirando carne.

"Están en su punto." Le dijo Hakkai sonriendo. "Podríamos hacer un estofado si conseguimos coger buena carne."

"Yo pensaba más bien en ponerlas a la plancha." Le dijo ella sonriendo. "O tal vez al horno y rellenas de carne y bechamel bien gratinados."

"Muy interesante la charla sobre gastronomía pero vamos con el tiempo justo." Les dije.

"Vale, cogemos esto aquí, y he visto unos tomates que tienen buena pinta en ese otro de ahí." Nos dijo Hakkai.

"Y aún hay que coger fruta." Dijo ella.

"Vale, dejarme aquí cogiendo esto y ve a coger fruta." Le dijo Hakkai repartiendo el dinero que llevábamos en dos partes. "Creo que con esto sobrará."

"Perfecto, ya tenemos dos partes." Afirmó ella. "Voy a coger fruta. ¿Alguna preferencia?"

"Fruta de temporada estaría bien." Afirmó él.

"Secundo la moción." Afirmé. "Y creo que he visto en un puesto aquí al lado."

"Vale, ir los dos a coger la fruta y nos vemos aquí." Dijo Hakkai. "Hay que ir a coger la carne y…"

"Tú el pollo y nosotros la ternera." Le dijo ella. "Conozco un carnicero amigo de la familia que podría pasarnos un poco de ternera de la suya por precio más barato."

"Suena bien." Dijimos.

(Salto espacio-temporal)

"Vale, ya tenemos carne." Dije volviendo al puesto donde Lily estaba mirando fruta y oliendo sandias. "¿Qué haces?"

"Mirar si la sandia está madura." Me dijo. "Le falta un poco, pero creo que si la cojo y la dejo un poco en la terraza para el lunes está en su punto." Afirmó pidiendo la que había olido.

"Como quieras." Le dije viendo unas bolitas rojas de forma chillonas con rabos verdes y alguno tirando a pardo.

"Anda, pensaba que no salían hasta más tarde." Dijo mirando las bolitas.

"Como este año ha hecho calor son las primeras." Le dijo la mujer que atendía sonriéndole.

"¿Y están buenas?" Dijo ella.

"Pruebe una." Le dijo la señora cogiendo un rabito para darle la bola roja del extremo que ella se llevó a la boca y masticó para sacar un hueso como el del melocotón pero mucho más pequeño y liso cubierto de algo rojo como sangre que me hizo levantar una ceja confuso.

"Hum… buenísimas." Dijo sonriendo.

"En unos días estarán perfectas para comer, si el tiempo sigue tan bueno." Le dijo la señora.

"No, no, están perfectas." Le dijo ella sonriendo. "Me llevo un kilo de estas."

"¿Sabes siquiera lo que son?" Le dije.

"Claro, son cerezas." Afirmó ella.

"Parecen bolitas de sangre." Le dije.

"Curioso que digas eso." Afirmó pagando. "A mi me parece que tus ojos son iguales, pero yo diría que son del color del son al amanecer. Aunque solo lo he visto un par de veces, supongo que no es buena comparación." Afirmó.

Color del sol del amanecer, algo raro.

Entonces noté que me metían una bolita de esas en la boca y pillarme totalmente por sorpresa.

"Lo siento, pero es que tenías una cara de empanado que no veas." Afirmó. "Y no te pega nada. Y ahora mastica, saca la semilla y cómela."

"Parece sangre." Le dije viendo sus dientes manchados aún de pulpa roja.

"Mastica." Afirmó dándome un golpe en la nuca.

Con ese golpe me hizo masticar y sacar la pepita casi de un solo mordisco por lo que la escupí.

"Hum… no está mal." Afirmé. "Está… agria y luego te deja un sabor…"

"Dulce." Asintió sonriendo. "Por eso me gustan. Realmente son dulces, pero… qué puedo decir, a mi me gustan más así, justo en este punto en que no están maduras del todo y saben un poco ácidas pero te dejan ese regustillo dulce cuando acabas."

Sonreí. Era divertida, así que le pasé el brazo libre por la espalda y le di un golpecito suave en la cabeza.

"¿Puedo otra?" Le dije.

"Claro, sírvete." Afirmó ella sonriendo.

"La verdad es que la segunda sabe mejor." Afirmé comiéndome otra.

"Y espera a que te hagas al sabor." Afirmó ella divertida.

"¿Puedo comer más?" Le dije feliz.

"Vale, pero deja alguna para el resto." Me dijo divertida. "Había pensado en hacer algo para el domingo."

"¿Por qué el domingo?" Le dije. "Quiero decir, mañana es antes. O hoy."

"No, el domingo es el día." Afirmó divertida.

"¿Y qué pasa el domingo?" Preguntó Hakkai acercándosenos.

"Como dirían los italianos y mi amigo Nicco… 'Il piacere de fare niente', o sea, que me lo paso dedicado a mí y descanso."

"Suena bien." Afirmó Hakkai.

"Venga ya, no me creo que sepas hacer eso." Le dije intentando imaginármela.

"Normalmente me lo paso en pijama, tirada en el sofá y leyendo o viendo películas de la tele." Me dijo haciéndome imaginarla así.

Ella con el pelo desordenado como cuando despertaba, con el pijama de los conejitos y las gafas un poco deslizadas sobre el puente de la nariz.

"Pero como ahora ya no vivo sola supongo que tendré que vestirme algo más que con pijama." Dijo sonriendo. "Hum… tal vez unos shorts y la camiseta interior con una camiseta ancha."

"Por nosotros no te preocupes. Podrías incluso tomar un baño en lugar de una ducha de siempre." Le dijo Hakkai mientras yo me la imaginaba como decía y notaba cómo crecía algo en mí al imaginármela bañándose en la bañera de la casa.

"Baño nocturno." Afirmó ella levantando un dedo. "Por la mañana disfrutaré cocinando una comida especial para todos y… luego si me sobra tiempo leeré algo en la terraza, estoy pensando que mañana podía bajar la mesa plegable y con los taburetes de la cocina y el baño podría tener para leer al solito un poco."

"Eso suena mejor." Afirmé.

"Y yo te ayudaré a cocinar." Le dijo Hakkai. "Pero… tenemos que ir al templo porque… es el día de ir y…"

"No importa, puedo arreglarmelas sola." Afirmó ella divertida. "Como si fuese tan dramático cocinar sola un domingo. Y así es un nuevo reto, siempre cocino 3 raciones y ahora van a ser 5."

"Pfff… como si fuese un logro hacer algo así." Le dije.

"Me encantaría verte intentándolo." Me dijo ella.

"Podría, pero os dejaré el placer a vosotros dos." Afirmé.

"Sí, claro…" Me dijo divertida.

"Pues hago un estofado que alucinas." Le dije.

"Es cierto, lo hace con carne de pollo." Le dijo Hakkai sonriendo. "Y es bueno."

"O las tortillas." Le dije.

"Vale, os creo." Dijo ella. "Pero estoy deseando que llegue el domingo para que veáis lo que es bueno."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Lily)

"¿Vas a algún lado?" Me preguntó Gojyo cuando recogí mi móvil tras comprobar la carga.

"Sí, voy a salir." Le contesto comprobando que está al máximo de carga. "Volveré tarde, así que no me esperéis despiertos."

"Yo pensaba que te ibas a quedar con nosotros." Dijo Goku mirándome como un cachorro.

"Hoy no, es noche de chicas en el bar donde trabaja un compañero." Afirmé comprobando que tenía las llaves y la cartera en regla. "Me ha pedido que me pasee un poco y le eche una mano reuniendo gente."

"O sea, contonearte con ese… trapo estúpido encima para que un montón de monos babosos te sigan a donde sea." Dijo el rubio, Sanzo.

"She… a contonearme con esto para atraer clientela." Le dije medio gruñendo. "Hakkai, dejarme la puerta sin la llave, por favor. Así haré menos ruido cuando llegue."

"¿Estás segura que estarás bien?" Me dijo con cara de preocupación.

"Eh, estoy bien." Afirmé. "Vale que soy una dama, pero arreo que no veas. Sí, estaré bien."

"¿Y le vas a arrear con el bolso o con el abrigo?" Me dijo otra vez el rubio.

"Con el tacón." Afirmé. "Y llevo spray pimienta en el bolso. Pero solo lo uso con rubios de ojos morados y que parece que van todo el día en albornoz. Nos vemos…" Afirmé antes de cerrar la puerta detrás de mí.

Iba a ser un poco pesado, pero era viernes, yo era joven y tenía un plan para la noche.

Eso debería tener contento a cualquiera ¿no?

(Salto espacio-temporal)

"Pero mira, mira… ¡uhhhh, ese sí que está bueno!" Dijo una de mis compañeras vestidas como yo para divertirnos y a la vez, atraer gente al local.

"Chicas… si no lo cogéis vosotras me lo quedo yo." Dijo otra. "¡Pero qué digo! Ese es mío."

"Claro… Sara, yo prefiero tomarme algo tranquilamente." Le dije a mi compañera cogiendo la copa de combinado que me acababan de poner delante, mi compañero al que guiñé un ojo para agradecerle el detalle.

"Oh, vamos, es viernes por la noche, deberías divertirte." Me dijo. "Apuesto a que te has tragado ese bodrio de psicología una o dos veces al menos. Oh, oh, no te pierdas esto."

"Si es el rubio ese de bote bailando otra vez como si fuese un epiléptico para que la chica con el vestido rojo y una única neurona en la cabeza, le mire… no, no me interesa."

"No, no." Me dijo. "Es Vero, el tío bueno se le está resistiendo."

"Vale, así se le bajan un poco los humos, me tiene con lo de mis kilos de más… que no veas." Le dije mirando el culo de mi copa. "¿Alzamos las copas para intentar llamar a la diosa fortuna y que a la loca de lenguas muertas le de un pasmo o algo?"

"Brindar para hacerle mal a alguien." Dijo una voz familiar a mis espaldas. "Tsk, tsk, tsk… No está bien que una mujer sea así de mala. Una cerveza, por favor."

"Eres un pesado ¿sabes?" Le dije cerrando los ojos sin poder creérmelo del todo. "Ni para descansar puedo separarme de vosotros."

"¿Os conocéis?" Me dijo mi compañera.

"Vaya, pequeña." Me dijo Vero volviendo. "Si me hubieras dicho que era amigo tuyo… aún sé respetar la propiedad ajena."

"Por mí como si te lo quedas enterito." Afirmé dando otro trago.

"Mejor me lo quedo yo." Afirmó mi compañera sonriendo. "¿Nos marcamos un baile?"

"No soy de bailar, pero… suena bien." Afirmó Gojyo.

"Cerdo depravado…" Murmuré entre dientes cuando les vi alejarse a la zona de baile.

"Vaya, pareces animada." Me dijo mi compañero. "Venga, a esta invita la casa. Y así me cuentas quién es ese tío, por qué viene a clase y por qué parece seguirte a todos lados."

"Es un alumno de intercambio." Le dije. "Pero es tan plasta que no me deja en paz ni un momento."

"Oye, o me concedes un baile o me acompañas a casa." Me dijo Gojyo apareciendo de la nada de nuevo.

"Vuelve con tu pareja." Le dije con ironía. "Parecías estar pasándotelo en grande."

"Dios… quién le ha dado alcohol." Dijo para mi compañero. "Ala reina, a dormir la mona a casa. Nos vamos."

"Eh, tú a mi ni me tocas." Le dije molesta soltándome y separándole.

"Vale, pues no se te va a acercar ningún tío en lo que queda de noche." Me dijo. "Eso te lo aseguro, porque vas a bailar conmigo y pobre del que se te acerque."

"¡Dejame, pedazo animal!" Le grité para que no me oyeran salvo los que nos rodeaban, gracias a la música a todo volumen.

Entonces fue algo alucinante, apenas unos segundos en un beso y todo se nubló.

Aún sonreí al ver su sonrisa tierna y dulce antes de quedarme sin recuerdos debido a la combinación de alcohol, endorfinas y… bueno, lo que quiera que se me produjera como reacción a lo que me había hecho ese estúpido y salido hombre.

El más guapo y desesperante que nunca había visto.

Gojyo.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Gojyo)

No podía creermelo, me había quedado esperando la torta de Lily cuando la besé, pero en lugar de eso me había mirado un poco atontada.

Tenía los ojos más bonitos que había visto nunca, y eso que he mirado a la cara a cientos de miles de mujeres, tal vez algún millón incluso.

Entonces la había llevado a la pista donde un montón de gente se movían al ritmo de la música que sonaba y que era casi ruido a veces.

Fue cuestión de menos de dos canciones diferentes en los que al final en la segunda acabamos bailando casi pegados porque ella parecía un poco mareada. La llamada para llevármela de allí sin que causase demasiados problemas.

"Y ahora… vamos a casa, que me parece que estás con una encima que pensaba que era imposible en una dama." Le dije volviendo a la barra para mirar al camarero con que había estado hablando antes y cuya cara me sonaba. "Supongo que con un billete de estos sobra para lo que se ha tomado ¿no?"

"Las suyas eran gratis, por ayudar esta noche." Me dijo volviendo a acercarme el billete en la barra.

"Eres un buen compañero." Le dijo ella sonriendo. "Me he divertido ayudando. Tengo que venir más a menudo."

"Vale, llévatela, creo que se le ha subido todo de golpe." Me dijo. "Dile que mañana la llamo para agradecerle el favor."

"Vale." Dijo ella sonriéndole.

"Vamos." Le dije cogiéndola de la mano para hacerla coger a mi camisa con la otra para ir abriéndole hueco por la masa de gente hasta salir a la puerta. "Bufff, será mejor que te agarres mejor." Le dije cuando la vi trastabillar. "Por budha… ¿se puede saber qué y cuánto has bebido?"

"Un par de copas." Afirmó sonriendo. "¿Por qué has venido?"

"Porque eres un imán para los problemas." Le dije viendo que nos seguían y parando para girarme. "¿Queríais algo?"

"Acabas de llevarte a una de las mejores presas que hemos visto." Me dijo uno. "Así que… si nos la devuelves y de paso nos das todo el dinero que lleves…"

"Pues mira, va a ser que no." Afirmé para mirar a Lily que se frotaba la cabeza como si le molestase. "Porque aquí donde ves a esta chica, se viene a casa conmigo, además, ni de broma pienso daros el dinero, ni nada de lo que lleve."

"Entonces tendrá que ser por las malas." Me dijeron sonriendo diabólicamente.

"Lo siento, señorita." Le dije apoyándola en un coche de la calle. "Ahora mismo vuel…"

¡Poom!

Apenas un par de golpes pero me habían tirado contra una pared para darme un golpe.

Doloroso, pero sobre todo cuando contraresté su golpe con otro mío y le cogí el puño para doblárselo con esfuerzo y darle un golpe grande que lo mandó contra un coche haciéndolo pitar.

Pero por desgracia, eran tres contra mí y sin contar a otro que acababa de coger a Lily.

"¡Eh, suéltala.!" Le grité.

"Yo que tú me preocuparía más por mi mismo." Afirmó el que me retenía mientras otro me daba otro golpe.

"Malditos…" Dije soltando un taco encajando el golpe para echar la cabeza hacia atrás y golpear al q1ue me sujetaba y soltarme para dar unos golpes a los tíos. "Oh, mierda, no sabía que aquí también había demonios."

Las cosas estaban yendo un poco mal. Yo no tenía la fuerza de siempre, solo… bueno, las técnicas seguían siendo iguales, solo que sin tanta fuerza.

Y por lo que se veía, eso no era suficiente para pegarme contra tres personas.

Hasta que vi cómo uno de los tíos caía al suelo desmayado y vi a Lily con palo de escoba doblado en las manos.

"¡Maldita zorra!" Dijo uno de los dos que quedaban.

"Bueno… uno contra dos ya es más justo." Dije. "¿Me entretienes un poco al otro?"

"Supongo." Afirmó ella asintiendo.

Era curioso, no había pensado que ella pudiese encargarse sola de una sola persona que nos atacase, pero era evidente que era más que capaz.

Saltó y en un momento había roto su bolso a base de darle golpes al suyo con él y luego con el palo darle bien fuerte hasta tumbarlo.

Entonces fue uno de los míos, el más flojo y se puso a darle golpes con el palo en la tripa, en las piernas, en el cuello y tras tirarlo y que se levantase, en la espalda, los brazos y finalmente, el tío se quedó quieto en el suelo.

Sin sangre, golpes limpios y más o menos buenos, el problema era que estaba un poco tambaleante y el tipo con el que me pegaba tenía un amigo que se había quedado al margen y se largó corriendo.

"Cuidado…" Le dije cogiéndola cuando se le cayó el palo y estuvo a punto de darse con la cabeza en el suelo. "¿Estás bien?"

"¿Ahá?" Dijo suavemente.

"Vale, no estás bien." Afirmé. "Será mejor que te lleve a casa. ¿Te importa que te coja?"

"No, no eres mi 'nada'." Afirmó tambaleándose de nuevo por lo que la volví a coger. "Puedo ir sola."

"Vale, pero apoyate en mí." Le dije. "Como te caigas sí que puedes hacerte daño."

(Salto espacio-temporal)

"Venga, ahora sé buena chica y métete en la cama." Le dije cuando conseguí llevarla al cuarto sin despertar a nadie por el camino. "Voy a cerrar la puerta con llave, así que te puedes cambiar tranquilamente. Te daré un minuto más de lo normal, creo que te va a costar encontrar las mangas y las piernas de los pantalones."

La verdad es que llevaba encima una borrachera que se me antojaba totalmente imposible, a no ser que fuese abstemia, pero entonces por qué habría de haberse tomado lo que se había tomado.

Cerré la puerta y fui comprobando que estuviesen todos dormidos desde el pasillo.

Hakkai estaba dormido de espaldas, y el mono roncaba que daba gusto en su cuarto. Sanzo… bueno, a juzgar por las horas que eran y que estaba inmóvil en su cama era bastante probable que también estuviera dormido, o se hubiera quejado del ruido de pasos descuidados de Lily al entrar apoyada en mí que casi la llevaba yo.

Le di el tiempo que le había prometido antes de abrir una rendija la puerta.

"¿Se puede?" Le dije.

"Sí, alguien me ha cambiado la ropa." Afirmó mientras entraba para verla peleando con la camiseta de su pijama por el que tenía un brazo metido por el cuello junto a la cabeza e intentaba meter el otro por donde no era.

"Ay, dios…" Suspiré para acercarme y cogerle la mano a través del agujero de la manga y tirar de ella para sacársela por ahí. "Sí que te has cogido una buena cogorza. Mete este brazo dentro, es por esta manga." Afirmé para repetir el gesto de sacarle el brazo del cuello del pijama y cogérsela por el agujero de la manga libre antes de ajustársela hacia abajo a pesar de que no se veía nada antes siquiera y comprobando que estaba en bragas cuando la miré mejor. "¿Se puede saber dónde has metido el pantalón?" le dije buscándolo.

"Nos hemos peleado." Afirmó tirándose hacia atrás en la cama. "Así que voy a dormir en bragas y camiseta."

"Aunque me encanta la idea, no estás en tus cabales." Le dije. "Así que venga, vamos a buscar tus pantalones para que te los pongas, porque no pienso dejarte los míos que no tengo más."

A saber dónde los había metido. Miré por todas las superficies de la habitación, debajo de la cama y hasta debajo de la almohada, pero no había ni rastro.

"¿Tanto te disgusta mi cuerpo?" Me dijo.

"No me estás preguntando eso en serio." Afirmé decidiendo por buscar debajo del armario por si se habían caído allí y viendo que tampoco estaban allí. "Pero bueno, dónde narices has metido los pantalones."

"Ya sé que mi cuerpo no es todo lo bonito que debería." Me dijo medio como si estuviese medio dormida medio despierta. "Todos los chicos prefieren a las chicas flacas. Y yo… bueno, no soy tan bonita. Pero pensaba que a ti te daba igual, eres un mujeriego."

"Eh, eso sí que no." Afirmé levantándome y decidiendo que buscar el maldito pantalón era misión imposible. "Primero, no soy un mujeriego y desde luego que no me da igual una mujer que otra, soy bastante exigente en cuanto a mujeres. Y segundo." Afirmé mirándola fijamente a los ojos. "Desde luego que eres preciosa, las mejores mujeres son las que tienen curvas, y eso se consigue si comen bien y se cuidan un poco, y tú haces las dos, así que como vuelvas a decir que no eres bonita me vas a hacer perder la compostura y voy a acabar por atacarte."

"Eres como todos, un cerdo que ni se fija en mí." Afirmó seria aovillándose con la cara en la almohada.

"¡Eres idiota!" Le dije molesto por tener que discutir con una chica que estaba evidentemente presa de la bebida que había tomado esa noche. "Pues claro que te he mirado. ¿Acaso te crees que pasas desapercibida? Joder, eres una obra de arte, vale que no eres como el resto, pero eso solo te hace más especial. Y ahora mismo estoy haciendo un ejercicio de autocontrol inmenso para no atacarte."

"Pues no te controles." Me dijo encogiéndose de hombros. "Es… me gustaría que lo hicieras… mucho."

¡Maldita sera!

¿Quién sabe cuántas oportunidades así se me iban a presentar con ella?

Me lo estaba poniendo en bandeja de plata, sin embargo…

"Eh, para ya." Le dije parando sus manos. "No eres tú, solo habla el alcohol."

"Los borrachos y los niños no mienten." Me dijo apelando al viejo dicho.

"Y tú te estás portando como una niña mala." Afirmé cubriéndola con la ropa de cama para evitar la tentación que estaba poniéndome. "Además, tengo principios y uno de los más básicos es que nunca, JAMÁS, me aprovecho de una mujer ebria. Sois un engorro, pero prefiero que me recuerden a la mañana siguiente. Así que… tenemos dos opciones." Afirmé levantándole dos dedos y moviendo uno. "Primera, tú te portas como una niña buena y yo te cuido mientras despiertas y mañana te traigo algo para ayudarte un poco con el dolor de cabeza con que vas a amanecer cuando lo hagas; y dos, me voy a la bañera y me rompo la espalda. Tú te despiertas mal y yo también, pero es mejor que algo que podamos lamentar los dos mañana."

No me atraía nada la segunda opción, pero por todos los cielos que lo haría si tenía que hacerlo.

"Vale, quédate." Me dijo enfurruñándose y parando quieta para hacerse un ovillo bajo la ropa de cama con la cara en la almohada y cerrando los ojos.

"¿Vas a ser buena?" Le dije feliz de no tener que acabar durmiendo en la bañera o el sofá tan incómodo del salón.

"Sí… te doy mi palabra de que no lo intentaré de nuevo esta noche…" me dijo levantando una mano sobre la almohada.

"Eso está mejor." Afirmé cogiéndole la mano para besársela y acostarme junto a ella dejando la sábana como separación entre ambos y tapándome solo con la colcha. "Apagaré esta luz y… buenas noches." Afirmé apagando la lamparita de la mesilla junto a la cama.

"Es increíble." Afirmó tras unos segundos de silencio.

"¿Qué es increíble?" Le dije.

"Pensaba que no tenías valores." Afirmó. "Que eras un salido, que te daba igual una que otra y que babeabas tras una mujer bonita." Continuó.

¿Sin valores?

¿Salido?

¿Qué me daba igual una mujer que otra con tal que fuese bonita?

Ya estaba a punto de saltar para defenderme cuando volvió a abrir la boca y me dejó sin palabras.

"Pero ahora resulta que tienes valores." Prosiguió. "Y que no te quieres aprovechar de mí porque crees que estoy borracha."

"Que estés diciendo todo esto DEMUESTRA que estás borracha." Afirmé divertido y halagado por su última afirmación. "Y ahora duerme o te tendré que castigar."

"Oye… ¿por qué no te metes dentro conmigo?" Me dijo tras un silencio de nuevo. "Prometo no hacerte nada."

"No sé, no sé…" Afirmé divertido. "¿Puedo fiarme de una mujer tan fría y frígida?"

"¿En serio es eso lo que parezco?" Me dijo ella.

"Bueno… eso pensaba, pero… creo que esta noche te has cargado eso." Afirmé casi riéndome. "Borracha estás la mar de divertida, así que creo que realmente te escondes tras una máscara de frialdad, lo que no sé por qué."

"Vaya… no lo… sabía…" Afirmó ella medio dormida.

Bueno, por fin conseguía que se durmiera de una vez, sonreí cuando la oí murmurar algo sin sentido que me anunció que estaba dormida tras meterme dentro y discutirme.

Realmente ahora me acababa de tirar todas las teorías de cómo era realmente, porque es cierto que había llegado a pensar que era fría y frígida, pero viéndola bailar conmigo a regañadientes y cómo me había tratado cuando estaba tan bebida… bueno, me parecía evidente que dentro de esa coraza, tras la máscara de frialdad, ahí dentro y bastante bajo control férreo, había una Lily que no conocíamos, una mujer divertida, atrevida y sexy hasta la médula. El problema iba a ser sacarla de allí, porque seguramente al día siguiente no recordara nada.

Así que sonreí y cuando se giró y me miró con los ojos entornados le sonreí y le quité el pelo que le había quedado en la cara.

"¿Me dejas darte un beso?" Le pregunté seguro de que al día siguiente no se acordaría de nada.

Suavemente asintió y movió un poco la cara para dejarme ponerle la mano bajo esta y acercarme lentamente para darle un beso corto y tierno antes de separarme lentamente con bastante dificultad y autocontrol para evitar hacer algo que no quisiera.

Entonces me sonrió, francamente, como una niña pequeña. Y creo que atesoraré esa sonrisa hasta el día que alguien me mate o acabe muriendo de viejo.