CAPITULO 10: TRATOS.
(Voz de Gojyo)
No sé qué hora era cuando me desperté con una patada espasmódica contra mi pierna y vi que había sido Lily dormida casi contra mí, cara a cara y con un gesto apacible.
De nuevo tenía el pelo por la cara y esta oculta tras la cortina semi-transparente que formaba este sobre su cara.
Sonriendo se la quité con cuidado de no despertarla y la miré.
Estaba realmente preciosa dormida con esa apacibilidad en la cara, con los gestos relajados reflejando la paz interior de alguien tierno e inocente como un bebé.
Entonces recordé el beso de la noche anterior.
"¿Me dejas darte un beso?"
Había sido suave y demasiado tierno en mi opinión, de los que no había dado nunca.
Sí, creo que mi primer beso había tenido mucha más garra y sensualidad que ese, probablemente hubiera sido tan bueno desde el principio.
Entonces se movió y se acurrucó más contra mí, así que sonreí y le puse el brazo mejor bajo su cabeza y la arropé mejor con la mano para taparle mejor la espalda que tenía casi desnuda.
Entonces recordé que estaba solo con las braguitas y la camiseta para taparle el cuerpo y noté cómo me comenzaba a despertar algo en la entrepierna, así que sonreí.
"Ya sé que mi cuerpo no es todo lo bonito que debería. Todos los chicos prefieren a las chicas flacas. Y yo… bueno, no soy tan bonita. Pero pensaba que a ti te daba igual, eres un mujeriego."
Lo de mujeriego me había dolido, pero ¿cómo podía decir que no era guapa?
¡Por favor!. ¡Era realmente preciosa!
Vale, había visto cientos de chicas más apetecibles que ella, dispuestas a darme lo que quisiera de ellas, casadas o solteras, jóvenes o maduritas. Pero sin lugar a dudas, ninguna mujer que hubiera encontrado nunca había sido igual que ella.
Ninguna tenía su inocencia, su candor y su calidez junto a esa cabezonería suyas.
Ninguna me había supuesto nunca un reto así.
¿Y qué si no tenía un cuerpo perfecto?
Mejor para mí, menos hombres la mirarían y a menos hombres tendría que partirles yo la cara por intentar conquistarla.
Dios… tenía unas caderas anchas y preciosas, y su pecho no estaba para nada mal. Además, sus curvas, incluso las de la carne que podía tener de más, solo la hacían más atractiva. Su trasero era un poco más grande de lo que solía ver, pero no me molestaba, para nada, al contrario, me hacía pensar en muchas cosas, ninguna de ellas loable.
Sonreí aún más apartando un poco mis caderas de su cuerpo para evitar que notara la fiesta que me había provocado sin darse cuenta porque estaba dormida.
Sonreí y cerré los ojos.
Me daba igual que el resto pudieran comenzar el día antes, que pudiera asomarse alguien y vernos allí, no estábamos haciendo nada malo.
Solo éramos un par de personas adultas que dormían juntos por falta de camas en la casa. No podía haber problemas con eso ¿no?
(Salto espacio-temporal)
"Buenos días." Me dijo Hakkai cuando salí del baño donde había ido sin poder evitarlo porque las cervezas y demás de la noche me habían bajado de golpe y no podía aguantarme más. "¿Se puede saber qué pasó anoche? Es muy tarde."
"Sí bueno… hice de guardaespaldas." Afirmé cogiendo una manzana. "Una noche difícil, mejor no preguntéis."
"Si no sabes madrugar mejor no trasnoches y vuelvas a las 3 de la mañana." Me dijo Sanzo desde la puerta de la terraza.
"Lo sabía, estabas despierto." Le dije.
"Iré a despertar a Lily." Dijo Hakkai.
"Oh, no, no, no." Le dije reteniéndole de la espalda de la camisa que fue lo primero que pillé. "Hazme caso, déjala dormir un poco más. Anoche… digamos que no fue una buena noche para ella, es… es mejor dejarla dormir."
"Sí, dormir la mona." Dijo Sanzo.
"¿Quieres morir joven y virgen, Sanzo?" Le dije.
"¿Quieres morir tú ahora mismo?" Me dijo sujetándome un cuchillo contra el cuello.
"Pensaba que no podíamos tener armas…" Le dije.
"Técnicamente no es un arma." Me dijo Hakkai quitándoselo de las manos. "Es un cuchillo de cocina. Y sobre Lily… creo que dijo que hoy quería aprovechar para repasar el…"
"Créeme, se levantará con dolor de cabeza y malestar general." Le dije. "Lo más humano será dejarla dormir hasta que despierte."
"¿Está enferma?" Me dijo preocupado.
"No, pero se cogió una cogorza de campeonato." Afirmé descorchando una cerveza y poniéndome en la ventana para encenderme un cigarrillo. "Créeme, estará durmiendo la mona hasta tarde, y se levantará hecha pena. Estoy pensando en darle algo para la resaca…"
"Prepararé un remedio chino antiguo que me venía muy bien cuando el alcohol me sentaba mal." Afirmó.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Lily)
"Oh, mierda, mierda, mierda…" Gemí levantándome la cama de un salto para ir corriendo medio doblada sobre mi misma para llegar por los pelos a la taza del baño y casi mojarme las braguitas de pipí. "Joder…" Gemí frotándome la cara cegada por la luz que entraba por la ventana.
Casi no recordaba demasiado de la noche anterior, recordaba estar en el bar, recordaba las copas gratis de mi compañero por haberle ayudado… y a Gojyo.
Había aparecido allí y qué mas…
Pfffff…
Genial, algo me había sentado mal, y apostaría a que era el alcohol, debía haberme tomado algo que no me había sentado bien en los combinados.
Un momento, recordaba a Gojyo, tenía una laguna de algo de tiempo, podían ser horas, pero recordaba a Gojyo acompañándome por la calle hasta casa, dejándome en la habitación y luego…
"¡Oh, coño!" Dije al ver la imagen que me devolvía el espejo cuando me lavé la cara y me enjuagué la boca que me sabía a estropajo. "¿En serio soy esta… cosa?" Murmuré tocándome la cara con pinta de zombi y el pelo revuelto.
Cogí el cepillo del pelo y comencé el ataque para volver a ser yo misma, la yo que recordaba.
Sí, Gojyo había estado ahí, recuerdo que estaba en la cama y… cómo seguía.
No sé, recordaba estar los dos juntos en la cama.
Sí… curiosamente eso lo recordaba de maravilla.
"¿Tanto te disgusta mi cuerpo?" Le había dicho.
"No me estás preguntando eso en serio." Me había contestado rebuscando algo por todos lados. "Pero bueno, dónde narices has metido los pantalones."
"Ya sé que mi cuerpo no es todo lo bonito que debería. Todos los chicos prefieren a las chicas flacas. Y yo… bueno, no soy tan bonita. Pero pensaba que a ti te daba igual, eres un mujeriego."
"Eh, eso sí que no." Me había dicho desistiendo en la búsqueda de lo que sea que buscase. "Primero, no soy un mujeriego y desde luego que no me da igual una mujer que otra, soy bastante exigente en cuanto a mujeres. Y segundo. Desde luego que eres preciosa, las mejores mujeres son las que tienen curvas, y eso se consigue si comen bien y se cuidan un poco, y tú haces las dos, así que como vuelvas a decir que no eres bonita me vas a hacer perder la compostura y voy a acabar por atacarte."
"Eres como todos, un cerdo que ni se fija en mí."
"¡Eres idiota! Pues claro que te he mirado. ¿Acaso te crees que pasas desapercibida? Joder, eres una obra de arte, vale que no eres como el resto, pero eso solo te hace más especial. Y ahora mismo estoy haciendo un ejercicio de autocontrol inmenso para no atacarte."
Recuerdo haberme comportado de forma totalmente bochornosa, haber actuado como si fuese… dios sabe qué, desde luego el tipo de chica que no era.
Y cualquiera lo hubiera aprovechado, pero él…
"Eh, para ya." Me había dicho parándome las manos. "No eres tú, solo habla el alcohol."
"Los borrachos y los niños no mienten."
"Y tú te estás portando como una niña mala. Además, tengo principios y uno de los más básicos es que nunca, JAMÁS, me aprovecho de una mujer ebria. Sois un engorro, pero prefiero que me recuerden a la mañana siguiente. Así que… tenemos dos opciones. Primera, tú te portas como una niña buena y yo te cuido mientras despiertas y mañana te traigo algo para ayudarte un poco con el dolor de cabeza con que vas a amanecer cuando lo hagas; y dos, me voy a la bañera y me rompo la espalda. Tú te despiertas mal y yo también, pero es mejor que algo que podamos lamentar los dos mañana."
Recuerdo haber cantado hasta la 'Traviatta' que no sabía. Había dicho hasta lo que no pretendía sobre él y cualquiera hubiera saltado, pero él no. Al final yo misma había acabado reconociendo mi error ante su actuación esa noche.
"Pero ahora resulta que tienes valores. Y que no te quieres aprovechar de mí porque crees que estoy borracha."
Incluso le había ofrecido que durmiera dentro de la cama, conmigo, porque se había quedado entre la sábana y la manta y me había sentido mal por su sinceridad.
"Prometo no hacerte nada."
"No sé, no sé… ¿Puedo fiarme de una mujer tan fría y frígida?"
"¿En serio es eso lo que parezco?"
"Bueno… eso pensaba, pero… creo que esta noche te has cargado eso. Borracha estás la mar de divertida, así que creo que realmente te escondes tras una máscara de frialdad, lo que no sé por qué."
"Vaya… no lo… sabía…"
"¿Me dejas darte un beso?" Me había dicho.
Vale, eso había sido el colmo de la ternura, pedirme permiso para hacer algo que normalmente no se pedía permiso.
Y había sido un beso… nunca antes me habían besado así.
Sonreí tontamente al espejo tocándome los labios.
Aún cuando salí de allí para ir a mi cuarto mantuve la sonrisa, hasta que me di cuenta de lo que significaba y la perdí.
No, no podía confiarme, cada vez que lo había hecho había tenido consecuencias desastrosas. No podía volver a caer en la trampa.
Casi fui tambaleándome hasta la cocina.
"Buenos días." Me dijo Hakkai sonriéndome en la cocina donde estaba fregando.
"Buenos días." Le dije. "Creo que he dormido demasiado…"
"¿Cómo has dormido?" Me dijo sonriéndome.
"Bien, demasiado bien." Afirmé frotándome la cabeza. "Lo que pasa es que ahora me duele la cabeza y me siento mal."
"Lo suponíamos, así que te hemos dejado eso." Me dijo señalando con la mirada hacia la mesa donde habían puesto un plato tapado con otro y un baso tapado con una servilleta.
"Ah, supongo que ya habéis comido." Le dije viendo que lo del plato era comida, suave y ligera.
Entonces vi el vaso y lo olí.
"Puaj… qué peste." Le dije. "¿Qué se supone que es esto?"
"Un remedio casero para lo que tienes." Me dijo. "Te ayudará con el dolor de cabeza y el estómago revuelto."
"No pienso tomarme eso." Afirmé.
"Claro que te lo vas a tomar." Afirmó otra voz detrás de mí, desde la terraza. "Huele a perro muerto, y sabe un poco raro, así que lo mejor, es que te lo tomes de un solo trago."
"No pienso tomarme algo que huele a perro muerto y sabe mal también." Afirmé mirándole. "Prefiero el dolor de cabeza."
"Vale, pero te advierto que yo me he tomado una ronda antes y me ha sentado de maravilla. Y te aseguro que la comida de Hakkai ha estado deliciosa, pero puedes comer tal como estás ahora y… acabarás por vomitar."
Vomitar… eso no sonaba bien.
"¿Me juras que si lo tomo de un solo trago no será tan malo?" Le dije dudando y temerosa.
"Sí." Afirmó sonriendo y tendiéndome el vaso.
"Vale, pero te tomas tú otro." Asentí rindiéndome.
"Está bien." Afirmó cogiendo un vaso para echarse líquido de una botella llena de aquel líquido. "¿Brindamos por algo?"
"No hace falta." Le dije. "Con que me asiente un poco el estómago y se me pase un poco el dolor de cabeza me conformo."
"Esto te ayudará un poco." Me dijo levantando el vaso y esperando a que yo hiciera lo mismo para ambos tomar un trago, solo que yo no paré hasta vaciarlo, sin respirar y de un trago.
"Puaj… esto sabe fatal." Afirmé mirándole.
"Ya te dije que no sabía muy bueno." Me dijo poniendo otro vaso para cada uno. "Pero el segundo siempre sabe mejor. Como todo." Afirmó guiñándome un ojo.
El segundo siempre sabía mejor. Sonaba a eslogan publicitario para vender algo que era un asco.
Pero no sé por qué, decidí fiarme de él y me tomé otro más.
Evidentemente, la cosa no mejoró, pero al menos ya no sabía tan raro.
"Como me digas que otro más te juro que te ahogo con la botella entera." Le dije.
"No, iba a decirte que te pusieras una chaqueta y salieras a tomar un poco el sol a la terraza, tienes que descansar un poco el estómago para que te haga efecto."
"Ah." Le dije para coger una chaqueta que tenía en la cocina y ponérmela por encima para salir a la terraza para que me diera un poco el aire fresco. "Mmmmm… qué bien se está aquí…"
"Anoche la pillaste gorda ¿eh?" Me dijo Gojyo sonriendo y viniendo desde detrás.
"Sí, y ahora me duele la cabeza que no veas, además, he perdido toda la mañana durmiendo, voy a tener que aprovechar la tarde como nunca." Afirmé.
"Sí, la verdad es que lo pasamos bien." Me dijo. "¿Te acuerdas de la pista de baile?"
"Vagamente." Afirmé.
"¿Recuerdas algo?" Me preguntó.
Sí, cada vez más.
"No." Mentí. "¿Acaso hice alguna tontería? Porque si la hice… no sé, lo siento."
"No, no hiciste tonterías." Afirmó sonriendo y apoyándose junto a mí en la barandilla del balcón. "De hecho eres más divertida como anoche que de normal. Y bailas bien."
"¡Pero qué mentiroso!" Le dije riéndome. "Yo no sé bailar."
"Bueno, al menos no pareces una espasmódica como otras de anoche." Me dijo. "Y como dicen por ahí, la belleza está en el ojo del que mira."
"No sé qué pensar de eso." Le dije levantando una ceja.
"Que a mi me gusta cómo bailas." Me dijo sonriendo acercándose a mí como para besarme y haciéndome sentir violenta. "¿Te encuentras ya mejor?"
"Eso creo." Le dije medio aliviada de que no me hubiese besado medio decepcionada.
"Entonces vamos a comer." Me dijo sonriendo. "Yo solo he comido medio plato y ahora voy a comer más."
"¿Tenías el estómago revuelto?"
"No, te he estado esperando." Me dijo. "Nah, no soy tan considerado, no tenía tanta hambre."
Sonriendo le di un golpe suave en el brazo para demostrarle que me había engañado y entré delante para coger uno de los platos tapados y coger los cubiertos para comer.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Gojyo)
No podía creerme la suerte que tenía de que aquella chica no recordara nada de lo que había hecho la noche anterior, pero a la vez, no podía creerme la mala suerte que había tenido por eso también.
Vale, había sacado en claro que había algún motivo por el que parecía poner cierta distancia entre nosotros en cuanto a romance se trataba. Romance, contacto de cualquier tipo…
Desde anoche ya no me había parecido tan fría como antes, quiero decir, aunque siga actuando igual, ya no me parece tan fría.
"Vaya, justo cuando pensaba que no se podía comer nada mejor, vuelves a superarte, Hakkai." Le dijo como si le sorprendiera.
"Agradezco el cumplido." Le dijo él sonriéndole. "Pero esto es muy fácil de hacer, solo le he añadido un toque personal."
"Ya te dije que Hakkai cocina como los ángeles, si es que existen." Le dije divertido de su reacción.
"Ya, pero es que… es cierto." Afirmó ella. "Esto está buenísimo."
"Siempre es agradable cocinar para gente agradecida." Le dijo sonriéndole y sentándose con nosotros. "¿Qué tal te encuentras ahora?"
"Mucho mejor." Le dijo ella sonriéndole tras tragar lo que acababa de meterse en la boca. "Yo creo que esto es medicina también."
"Vaya, así que te has dado cuenta." Le dijo Hakkai riéndose.
"No me digas que le has puesto medicina." Le dije.
"No exactamente." Me dijo.
"Déjalo, creo que no tiene sensibilidad." Le dijo ella obviamente bromeando.
"Pero si soy todo sensibilidad." Le dije intentando demostrarle que no me ofendía. "Lo que pasa es que os habéis compinchado para meteros conmigo, que os he calado."
"Esto." Me dijo sonriendo y con un tono cálido en la voz levantando una cucharada de comida. "Es medicina porque Hakkai nos lo ha hecho con cariño."
Así que también era romántica, en ese sentido, claro.
Sonreí divertido y complacido.
"Entonces es cierto." Afirmé divertido. "No puedo rebatir eso."
"Lo suponía." Afirmó ella echándose hacia atrás con una sonrisa complacida para coger un vaso de agua.
"¿Sabes qué?" Le dije divertido. "No pareces el tipo de chica que le gusta la poesía."
"Tampoco tú el tipo de chico que sabe siquiera qué es poesía." Contraatacó ella divertida.
"Touchez." Le dije mientras Hakkai se reía.
"Veo que por fin te has encontrado con la horma de tu zapato, Gojyo." Me dijo Hakkai divertido.
"Una dama lista y aguda." Le dije. "No es rival."
"¿Insinúas pues que no soy rival porque soy una dama?" Me dijo ella dejando entre ver que iba en serio a pesar del tono.
"Dios me libre." Le dije riéndome. "Tienes lo que hace falta para encararte a quien sea. Pero me temo que aún te falta vivir para poder medirte conmigo."
"Di lo que sea y te demostraré que puedo hacerte frente." Me dijo con ironía.
"¿Lo que sea?" Le dije. "Muy bien, idiomas."
"Sé 3, entiendo 4 y me entienden en 4." Me dijo. "Retórica."
"Se me dan bien los juegos de palabras." Afirmé.
"Vale chicos, esto comienza a ponerse demasiado serio." Dijo Hakkai.
"Nada de eso, Hakkai." Le dije divertido. "Solo es un juego. Artes bélicas, que yo sepa te vencí fácilmente."
"Cuestión de práctica." Afirmó ella divertida. "Dame tiempo y te ganaré. Artes."
"Tal vez mis dotes artísticas no sean esplendidas, pero siempre he conseguido lo que quería con ellas." Afirmé divertido y viendo el punto donde conseguiría acabar con aquella estúpida discusión. "Artes amatorias."
"¿Qué pretendes con eso?" Me dijo perdiendo la sonrisa y levantando una ceja.
"Competir." Afirmé. "¿Y bien?"
"Puedo ganar." Afirmó moviendo la cabeza. "Con tiempo… con paciencia… con alguien adecuado."
Eso me derrotó. Me tiró todas las defensas y me borró la sonrisa a mí también para mirarla comer sin mirarnos siquiera.
Había esperado su pataleta, mirada de odio y tal vez, solo tal vez, algún insulto que la volviera a alejar.
"¿Qué?" Me dijo con ironía pero sin sonreír. "¿Esperabas otra cosa? Soy franca, en eso también te gano." Afirmó echando unos restos de pan al plato vacío y levantándose para llevar el plato hacia la basura. "Sincera aunque duela."
Le lancé una mirada a Hakkai y le indiqué con la misma que saliera por la puerta, él solo asintió y salió, cerró la puerta tras él.
Aquella conversación era privada; solo Lily y yo.
"Yo también soy sincero." Le dije serio mirando al frente con los dedos entrelazados bajo mi nariz. "Pero a veces es mejor callar."
"¿Por qué?" Me dijo irradiando cómo de molesta se encontraba con aquello para ponerse dándome la espalda y abrir el grifo para echar agua a su plato sucio. "¿Para dejarte ganar?"
"Porque a veces es mejor olvidar el honor un momento, para garantizarte tu propio bien." Le dije.
"No hay mayor bien que el que trae la sinceridad." Afirmó mientras fregaba su plato y yo me levantaba para encajonarla contra el fregadero.
"No te lo crees ni tú." Le dije obligándola a soltar los platos para girarla y que me mirase cara a cara. "Posiblemente sea cierto, para ti, pero no ahora, no con este tema. Y me daba igual la respuesta, no tenías por qué haberte rebajado así."
"No me he rebajado, pero un salido como tú no podría entenderlo." Afirmó intentando soltarse para no conseguirlo.
No estaba dispuesto a dejarlo estar así como así, así que la retuve.
"Tú no sabes nada de mí." Le digo. "Ni siquiera me has dado la oportunidad de…"
"¿Para qué?" Me dice forcejeando. "¿Para convertirme en una más de tu lista? No, gracias."
Así que era eso, de nuevo me había vuelto a descolocar.
No había caído en esa posibilidad, en que no fuese tan dura como pensaba, en que en realidad tuviese miedo…
"¿Es solo eso?" Le dije luchando de nuevo con sus forcejeos.
"¿SOLO eso?" Me dijo. "¿Acaso no te parece suficiente?"
"No." Negué para suspirar.
Tenía que tomar una decisión, sabía perfectamente qué decisión era y lo que eso conllevaba, el problema era parte de lo que conllevaba.
"Está bien." Le dije. "Me rindo. Veo que va a ser imposible hacerte cambiar de idea."
La dejé moverse si quería, pero cuando fue a irse, la cogí suavemente por la muñeca para retenerla.
"Haremos una cosa." Le dije. "Yo dejaré de mirar a otras, pero a cambio, tú comenzarás a mirarme bien a mí, como merezco." Afirmé. "No como hombre sino como yo mismo, sin caer en apariencias o falsos juicios de primeras vistas. Solo yo, Gojyo. ¿Te parece?"
No dijo nada, de hecho, ni siquiera me miró.
"¿Te parece?" Le repetí.
"¿Por qué?" Me dijo mirándome fijamente.
¿Por qué?. ¿Acaso tenía que haber un por qué?
Sonreí, esa chica era realmente lista. No se fiaba de nadie.
"¿Si te dijera que es porque me interesas me creerías?" Le dije.
"Si me dieras una razón." Afirmó sin moverse siquiera, sin mover su mirada de mis ojos.
Sonreí mirando a un lado y entonces noté su mano obligándome a mirarla de nuevo a los ojos.
"Pero mirándome a los ojos." Afirmó seria sin variar nada.
"No lo sé." Afirmé sonriendo provocadoramente. "Pero me pareces interesante, no eres como ninguna otra chica que me haya encontrado."
"Ya." Me dijo demostrando que no acababa de creerme.
Entonces sonreí más ampliamente.
"Bueno, tú has dicho que puedes ganarme, y eso me duele en el orgullo, así que… me parece interesante ayudarte." Afirmé mintiendo. "Si tienes claro que solo es eso, claro. Tú pones las reglas."
La vi desconfiar aún un poco, pero finalmente asintió.
"Pase lo que pase, mejor que no cambie nada." Afirmó sin inmutar lo más mínimo el gesto. "Por el resto, sobre todo."
"Suena razonable." Afirmé asintiendo.
"Y cuando digo que no es realmente que no." Me dijo moviendo un dedo amenazadoramente hacia mí.
"Nunca he hecho nada a una chica que no quisiera ella que le hiciera." Le dije divertido ante cómo intentaba cubrirse las espaldas.
"Hum…" Dijo. "Vale." Acabó cediendo. "Intentaré dejar de lado las primeras impresiones y lo que dicen. Intentaré mirarte solo por ti mismo."
"Mucho mejor." Afirmé dándole un toquecito suave con el dedo en caricia en su barbilla sonriendo. "Bueno, entonces tenemos un trato. Si quieres puedo intentar cambiarle la cama al mono, pero… te aviso que pega patadas dormido y ronca. Oh, y cuando sueña con comida te puede hasta morder sin querer, dormido."
"No, supongo que mientras tengas claros los límites puedes dormir conmigo." Me dijo.
Sonreí aún más. Cada vez me gustaba más esa chica, vale que no era el tipo de mujeres que me gustaba. Llevábamos viviendo bajo el mismo techo varias semanas y aún no había caído en mis redes.
No había puesto ni un solo dedo sobre ella desde que había llegado a aquella dimensión, no había habido ni un solo contacto íntimo ni… lo más que le había hecho había sido verla dormir y contemplar las vistas cuando había tenido tanta fiebre que la habíamos puesto solo camiseta o el camisón de vieja que habíamos encontrado.
Mirar, nada más. Penoso en mí.
