DISCLAIMER: Los personajes le pertenecen a JK Rowling y a WB TM. Yo no lucro con la historia, mi paga son los reviews que ustedes me dejan. La cita entrecomillada es de una serie de TV española que se llama "Los hombres de Paco", nunca la vi pero he visto los cortos y la poesía en su narración me parece muy Harmony.

CAPÍTULO DOCE

"Tiempo Congelado"

POR: TlalGalaxia

"La primera vez que te besé, quité la pila del reloj para que se quedase la hora detenida para siempre. Es por eso que el minuto exacto en el que me besaste está metido en mi reloj para siempre y ya nunca sé qué hora es pero me da igual. Desde entonces miro constantemente el reloj... y esas manecillas me recuerdan siempre que vivo atrapado aquí, contigo. Y no quiero escapar"

Sintió una mano aprisionando la suya. Era su mano derecha con la izquierda de él ¿Cuántas veces esas manos se habían encontrado en los momentos más difíciles o felices de su vida? Huyendo de un hombre lobo, escapando de un gigante… justo antes de sus bodas con otras personas… cuando sus hijos nacieron… siempre, sin importar si el día había ido muy bien o muy mal, eso era algo que sabían nunca les faltaría.

-No me quiero levantar…-dijo ella, se sentía paralizada. Era una mezcla de miedo y cansancio.

Todavía podía sentir tanto, como él, el cosquilleo en los labios. Estaban hinchados. Por supuesto, de tantos besos. Hacía mucho tiempo que no besaba tanto… eso era cosa de adolescentes ¿No era así? Pero entonces… eso explicaba las mariposas en el estómago.

-No te tienes que levantar…-le contestó él con una sonrisa de tonto que traía desde que se había despertado y recordado lo que había pasado la noche anterior…

Ellos dos besándose hasta que se habían quedado sin fuerzas. Y el sueño les había ganado.

-Tengo miedo…- respondió ella,- si salgo de esta cama recordaré que hay un mundo real… que hay otras cosas en las cuales debemos pensar.

-Entonces no pienses…- le dijo atrayéndola hacia él. La rodeó con sus brazos colocando la barbilla sobre su cabeza. Hermione reposó el rostro contra su pecho, aspirando ese aroma tan familiar pero que hasta entonces no se había permitido aspirar más allá pequeños instantes.

Era difícil hacer lo que le pedía. A pesar de todo, la vida que habían dejado estaba ahí… o mejor dicho estaría ahí. Todo era tan confuso cuando vivían en esa botella de tiempo congelado. En ese momento en que el futuro que ella recordaba, el que ella sabía que era su pasado, ahora era solo una probabilidad.

-¿Qué vamos a hacer?

La pregunta de Hermione se clavó en el pecho de Harry como un cuchillo. Cerró los ojos por instinto, sabía que tarde o temprano tendría que contestar esa pregunta pero en ese momento, con ella en sus brazos… prefería dejarlo para después, mucho después… o quizá nunca.

-¿Qué quieres hacer tú?

-No lo sé…

-¿No lo sabes?

-Sí lo sé, pero tengo miedo de decirlo… no quiero ser ese tipo de persona… Harry, se supone que no soy ese tipo de persona… no SOMOS ese tipo de persona.

-¿A qué tipo de persona te refieres?

Harry no quiso dejar la ironía de lado al contemplarla con una expresión divertida. Hermione se mordía el labio nerviosamente pero entonces se dio cuenta que él estaba jugando con su mente.

-Sabes a lo que me refiero…-dijo ella frunciendo el ceño y dándole un golpe en el pecho que no lo apartó mucho de ella,- tú tienes a Ginny y yo tengo a Ron, para bien o para mal…

-No, Hermione… yo no tengo a Ginny y ella tampoco me tiene a mi ¿Tienes idea de las ganas que tengo de afrontarla ahora y pedirle explicaciones? Si hay algo que alguna vez me distrajo…

Harry interrumpió la frase. Contempló los ojos castaños de su amiga y dudó por un segundo ¿Qué caso tenía ahondar en eventos del futuro? Un futuro que ya había pasado para ellos pero que en esa pequeña burbuja de tiempo, todavía estaba por suceder. Porque sí, había habido una vez en que había dudado de sus sentimientos… esa vez que por poco termina lo que tenía con Ginny pero circunstancias lo habían hecho recapacitar… ¿O había sido Ginny con otra de sus pociones? Ya no estaba seguro… le había perdido la confianza a tal grado que comenzaba a atar cabos culpándola siempre a ella de todos sus males. Sabía que eso estaba mal, que su esposa no era responsable de todas sus malas decisiones ¿Pero cómo saber hasta qué punto podía acusarla? Solo podría resolver eso al hablar con ella… y no podría hacer eso por lo menos en unos cuantos años o en unos giros más del reloj…

-¿Harry? ¿Qué? Dime… ¿Qué piensas?

-Me cuesta trabajo sacar conclusiones. No sé cómo voy a enfrentar a Ginny. Cuando volvamos y resolvamos el asunto de nuestros hijos debo hablar con ella… pero no sé si me dirá toda la verdad. Y tú… tú necesitas hablar con Ron.

Hermione no pudo evitar su asombro…

-¿Con Ron? Pero… pero… ¿Qué le voy a decir? Harry… no puedo hacerle eso. Al menos tú tienes un motivo para romper con Ginny pero yo…

-¿Qué?

Estando en sus brazos era difícil pensar con claridad. Hermione lo apartó con sus manos y rodó en la cama. Era hora de levantarse. Una vez en el suelo respiró profundamente. Había tenido razón al decir que una vez fuera de la cama, el mundo real empezaría.

-Harry, ni siquiera sabemos si es verdad que Ginny uso amortentia…

-¡Claro que sí!

Harry se había puesto de pie de un salto. Ambos estaban todavía despeinados, con la ropa arrugada de haber dormido vestidos.

-¿Lo estás dudando? Los nuestro ¿Lo estás dudando? - quiso saber él.

-Harry… ¿Qué hay que dudar? Lo único que hay entre nosotros son solo besos y…

-¿Solo besos?

Harry dio un paso adelante, Hermione dio uno hacia atrás en la dirección opuesta.

-Hermione… no sé con quién crees que estás hablando pero yo estaba ahí ¿Lo olvidas? ¿Quieres que te dé un motivo para disolver tu matrimonio? ¿Qué tal el hecho de que tú y Ron nunca se han llevado bien? ¿Qué tal el hecho de que Ron no respeta tus puntos de vista? ¿Qué tal sus celos enfermizos que más de una vez te han metido en situaciones embarazosas incluso conmigo? ¿Qué tal que no lo amas como me amaste a mí?...- conforme daba sus motivo, Harry se acercaba un paso más y Hermione no supo más que quedarse congelada mientras la distancia entre ambos se reducía,- ¿Qué tal que yo te amo? ¿Y qué tal si aún me amas?

Hermione estaba contra la pared, Harry con ambas manos en sus mejillas la miraba fijamente a los ojos, sus labios a escasos milímetros.

-¿De dónde ha venido toda esa excesiva confianza en ti mismo?- preguntó Hermione como último recurso… no muy segura de querer que se apartara.

-Me la diste tú…- Harry aprovechó la sonrisa de Hermione al escucharlo para robarle un pequeño beso. Hermione volvió a sonreír y Harry volvió a besarla, ésta vez demorándose un poco más. Saboreando nuevamente los labios que la noche anterior no se había cansado de probar.

Hermione debía admitir que en algún punto de todo lo que había dicho Harry, había un poco de razón. Quizá sí, porque él lo había vivido junto a ella, porque todas las quejas de ese matrimonio siempre llegaban a los oídos de Harry de una manera o de otra. No era secreto para nadie que Hermione y Ron nunca habían superado sus diferencias, es más, incluso se habían atenuado con los años. Que Ron siempre se había sentido inferior a ella y que todo amigo masculino era celado por él, incluso el mismo Harry de vez en cuando. Y también era cierto, que en todos esos años, no había logrado amar a Ron tanto como una vez había amado a Harry… y quizá también era cierto, quizá nunca había dejado de hacerlo.

-Tenemos que parar…- dijo ella apartándose bruscamente con la respiración entrecortada. Todo lo que estaba pasando era demasiado para asimilarlo de una vez.

-¿Por qué? ¿Por qué tenemos que parar?

Harry volvió a besarla, Hermione supo que era imposible negarse a eso. En el fondo lo quería tanto o más que él. Muy a pesar de sus dudas y de todas esas situaciones que le gritaban que lo que estaban haciendo estaba mal. Quizá porque también había otra parte dentro de ella que siempre se había muerto por hacerlo, que siempre se había contenido de transformar esos roces de sus manos en algo más, esos abrazos en otra cosa… y ahora estaba pasando. Más de veinte años después estaba pasando. El cuerpo de Harry aprisionándola contra la pared, ese largo beso robándole el aliento. Sus rodillas se sintieron como hechas de mantequilla ¿Había sentido eso alguna vez con alguien más?

Quiso pensar en una respuesta lógica y coherente a la pregunta de Harry pero nada le venía a la cabeza en ese momento. O quizá no quería encontrar ninguna excusa, el arrebato de Harry era una de sus características de toda la vida, su sello personal. Y ahora por primera vez ese arrebato consistía en él deseándola de esa manera ¿Había alguna vez soñado con eso? Por supuesto que sí, muchas veces en su pubertad y alguna que otra vez, secretamente en su edad adulta. Y ahora aquí estaba pasando ¿De verdad le iba a decir a Harry el por qué debían parar? Quizá esa era su única oportunidad, quizá ese Harry con el corazón roto era la única manera de tenerlo… si es que alguna vez lo tendría.

No esperaron mucho antes de volver a la cama. Hermione sintió el cuerpo de Harry friccionando el suyo mientras la besaba. Ya no era ese beso de descubrimiento, como el primero que se habían dado la noche anterior, tampoco esa uno de esos besos largos y lentos como los que habían tenido momentos antes de quedarse dormidos. Ahora era un beso que buscaba cada vez más, que llamaba al roce de sus cuerpos, con la boca abierta y probando del otro lo más posible. Hermione estaba aprisionada debajo de él, sintiendo el cuerpo del que por muchos años fue su amigo ahora buscando el calor en ella. Eran los labios de Harry los que exploraban no solo sus labios sino que ahora su cuello y su barbilla. Eran sus manos aprisionándola de nuevo contra el colchón como previniendo que escapara. A pesar de que Hermione lo que menos quería hacer era escapar. Quería quedarse así, estar ahí y que ese momento no terminara nunca.

En algún momento, Harry liberó una de las manos de Hermione y la deslizó en dirección al sur encontrando prontamente la bastilla de la túnica beige. Harry movió sus caderas y Hermione abrió las piernas dejándolo descansar ahí. No estaban desnudos y no habían hecho más que un beso… un beso intenso pero a final de cuentas era un beso. Hermione lo miró fijamente a los ojos, no supo qué decir… no había nada que pudiera decir que no se escuchara mal ¿Incitarlo a seguir? ¿Decirle que lo deseaba? ¿Que lo quería? Harry parecía estar en la misma disyuntiva. Pero le regresó la mirada quizá esperando por lo mejor. Solo esa mirada fue suficiente ¿Pero es que alguna vez habían tenido otro medio más eficiente de comunicarse? Si en algún momento había existido, ya lo habían olvidado.

Harry se apoyó en ambas manos levantando medio cuerpo por sobre el de ella. Sus piernas seguían atrapadas entre las de Hermione al igual que sus verdes ojos en esos otros castaños. Era de día y seguramente había ruidos de la aldea y de los chicos en la escuela, pero ese preciso instante parecía el silencio más eterno que jamás habían vivido. Ella quería detenerlo, pero al mismo tiempo no quería… él no quería detenerse pero lo haría por ella.

-Viví un año sin ti…- le dijo reposando la frente sobre la de ella,- y fue el año más desorientado de mi vida. No necesito más, Hermione… ni un minuto más sin ti. Te necesito…

-Harry… Harry…- suspiró ella interrumpiendo un posible nuevo beso que volvería a noquearla de su pensamiento lógico,- estás confundido… estás dolido, Ginny…

-Ginny no me importa ¿No lo ves? Todo este tiempo sin ella… es como si la poción se estuviera desvaneciendo. Desde hace tiempo que no la extraño y ahora no puedo pensar en ella, ni siquiera recordarla. Ya no sé a qué saben sus besos o lo que sentía al estar con ella. Hermione, solo quiero estar contigo.

Hermione apretó los ojos con pesadez. Podía sentir ese enorme vacío en el pecho. Era difícil creerle, era difícil verlo como Harry decía haberlo visto. Quizá era porque la esperanza de estar con él algún día había muerto años atrás. Quizá era demasiado tarde…

-Levántate, Harry, por favor…

Harry la miró detenidamente a los ojos como no pudiendo creer lo que acababa de escuchar. Pero accedió luego de unos instantes al comprobar que no titubeaba. Luego de eso, Hermione se sentó en la cama e intentó acomodarse la ropa lo más rápidamente posible. Harry seguía sentado frente a ella. Con esa mirada de confusión como esperando a que hablara para refutarle, posiblemente, cualquier motivo que ella diera.

-Por mucho que esto me guste…- comenzó a decir ella,- necesito tiempo para digerirlo. Necesito saber lo que siento por ti… no lo que sentí en el pasado o lo que sentía por ti antes de este viaje, sino lo que ahora siento. Y tú, tú necesitas definir si es verdad que no sientes nada por Ginny o si es tu corazón roto hablando. Y necesitas saber qué es lo que en realidad sientes por mí. Harry, necesitarme no es amarme… y no quiero que me ames o que pienses que me amas porque te hago falta… o porque estás solitario y no tienes ninguna otra opción.

Él parecía como si acabaran de propinarle una bofetada.

-¡Por supuesto que no es así!

-Harry…por favor, piénsalo ¿Con cuántas personas más te has involucrado además de mí y Dumbledore desde que estamos aquí? Además de los Amrys y de todas esas personas con las que hablamos cuando usamos los disfraces.

-O sea que tu teoría es que lo que siento es…

-Llámalo como quieras, Harry pero es lo mismo que pasaría si estuviéramos en una isla desierta y no tuvieras opción. Harry, no tienes opción. Y de pronto al saber lo que sufrí en el pasado por ti te ha confundido. Pero eso no quiere decir…

-No, no Hermione. Estás equivocada… por primera vez desde que te conozco estás equivocada.

-¿Lo estoy?

Harry supo en ese instante, con solo contemplar esa mirada severa que conocía desde hace años, que no había lugar en esa conversación para que Hermione aceptara las dudas. Era así de sencillo, para él leer las miradas de Hermione era como leer el manual de sus sentimientos y de sus pensamientos. Esa batalla la tenía perdida por el momento y era hora de aceptarlo. Así que emitió un hondo suspiro, puso las manos en el aire como si se tratara de alguien a quien amenazaban a punta de varita y abandonó la cama sin decir más nada.

Los siguientes días fueron un poco incómodos, no volvieron a hablar del tema. En primer lugar porque desde entonces Hermione había guardado su distancia y solo hablaba con Harry de dos cosas: cómo conseguir comida y las cosas necesarias para seguir adelante con su plan. Esta había sido quizá la pista principal para que Harry comprendiera que ella buscaba salvaguardar su pasado. Ese pasado donde ella se había casado con Ron y él con Ginny. Y de pronto incluso a él le parecía difícil no defender la idea sabiendo que esa vida implicaba a sus tres hijos y los hijos de Hermione. Quizá por eso lo hacía, y ahora que lo pensaba… solo por eso lo había hecho ella y por eso, en gran parte, lo había hecho él. Por salvar a Al, James y Rose de esa explosión.

Pero además de todo eso, también tenían el asunto que se avecinaba en sus manos: La muerte de Dumbledore y con eso un acelere a sus planes originales. Habían decidido que no era seguro estar en Hogwarts cuando la batalla de la torre de Astronomía sucediera, así que lo mejor era usar por última vez la pluma de Fawkes antes de que eso pasara. El problema era que al hacerlo, podrían aparecer en muchos lugares extraños durante la batalla final de Hogwarts, pues sabían que un año adelante era un año peligroso.

Así que su única opción era esperar a que pasara el dos de Mayo sin llegar a Junio pues Dumbledore necesitaría a Fawkes lo más posible en sus últimos momentos.

-El tres de Mayo partiremos.

-¿Algún motivo en especial, Harry?

-No podemos decirlo, pero sí lo hay…

-¿Es la guerra? ¿Será tan mala?

-Señor, no podemos…

-Lo sé, Hermione… disculpa, pero verás… mis días están contados.

Hermione miró el interior de su taza, Harry la contempló de reojo antes de mirar al profesor Dumbledore y contestar finalmente.

-Todo saldrá bien, señor. Tal como espera que ocurra.

El profesor sonrió detrás de sus gafas de media luna. Estaban a la mesa en la casa de los espantos. Harry y Hermione lo habían convocado para hablar con él dado que no podían ir dentro de Hogwarts por temor a ser descubiertos o que los vieran en el mapa del merodeador.

-Fawkes no le debe lealtad a nadie más cuando yo me vaya, lo saben ¿Verdad?

-Intentaremos buscar otro fénix… todavía tengo una extra que obtuve en el desierto antes de salir. Quizá eso nos dé tiempo para encontrar otro más.

-Quizá deberían buscar en un lugar más tropical… Fawkes no es un fénix del desierto. Los fénix en Sudamérica son más dóciles.

-Lo tendremos en cuenta, profesor,- contestó Hermione tímidamente.

El profesor sonrió una vez más.

-Hubo un momento… cuando supe que eras la compañera de viaje de Harry. Por un instante creí que tú y Harry…

Hermione supo que su rostro estaba tan rojo como al cabello de cualquier Weasley. Podía sentirlo en las mejillas.

-Oh, lo siento…- se apresuró a corregir el entonces director,- no es de mi incumbencia.

-No se preocupe, profesor… le preguntaría que le hace pensar una cosa o la otra pero no quiero decir más de lo que debería.

-Ah, por supuesto… es usted tan lista como siempre. Creí que por un minuto caería en mi trampa y me diría si usted y Harry son o no son pareja en un futuro…

-Quizá debió utilizar el truco conmigo,- agregó Harry,- estuve a punto de explicarle la situación si no hubiera dicho nada.

El director los miró cordialmente. Su mano ennegrecida estaba sobre la mesa, así que movió la cucharilla dentro de la taza con la mano contraria.

-Supongo que ésta será la última vez que los vea… y hay una historia de la cual me gustaría conocer el final antes de partir.

Harry y Hermione intercambiaron miradas. Estaban confundidos, tenían la misma pregunta en la cabeza, pero ninguno tenía la respuesta.

-Pasé muchos años de mi vida enamorado de la persona equivocada. Hice muchas cosas por esa persona que no hice por otras y fue por mi devoción que el resto de mi vida tuve que pagar con la culpa que terminará por devorarme,- Dumbledore levantó su mano quemada al decir esto,- a veces me pregunto si podría hacer algo distinto… si podría tomar el giratiempo que ahora poseen y cambiar las cosas. Hacerlas bien… pero eso cambiaría muchas cosas de nuestro presente. Y me pregunto ¿Quién soy yo para negarles la existencia a ciertas personas que no estarán aquí si yo cambiara algo? Hasta el cambio más pequeño, podría traer consecuencias catastróficas. Personas más, personas menos… aunque sea solo una, ocasionarían una gran diferencia. Las muertes que podría evitar… las personas a quienes podría ver una vez más para decir las cosas que sentía…

Harry y Hermione asentían mientras el director les decía todas esas cosas.

-Entendemos perfectamente a lo que se refiere…- complementó Harry,- ¿Se imagina lo que podríamos hacer? Yo… yo salvaría a mis padres… podría haber salvado a Cedric, a Sirius… a…

-¿A mí?

-Profesor, sé que lo que va a pasar lo ha planeado usted mismo… y yo siento mucho no haberle advertido lo que el anillo le causaría.

-Harry, no tienes por qué disculparte. Volver a ver mi hermana bien valió la pena, además… una parte de mí sabía que así tenía que ser.

Harry asintió apenado, no podía verlo a los ojos. Pero había una cosa más que quería pedirle.

-Profesor… quiero pedirle algo…

-Por supuesto.

-Snape. Él…,- No podía decirle el destino de Snape pero tampoco quería irse sin perder la oportunidad. -¿Podría decirle…? Dígale que Harry un día apreciará mucho lo que hizo. Dígale…

-Harry, no…- Hermione sabía que era demasiado tarde, que Dumbledore había comprendido la gravedad de las palabras.- profesor… tendré que borrar ese recuerdo de su mente. Por favor…

El director asintió.

-Muy bien, pero ya que van a borrar ese recuerdo de mi mente… quizá podían contarme todo lo bueno que esta guerra traerá, me vendrá bien un poco de buen humor por un momento.

Entonces entre ambos le contaron al director acerca de la guerra, de la última batalla, de las reliquias de la muerte y de los horcruxes. Harry le contó de su matrimonio con Ginny y de sus tres hijos, incluso le dijo el nombre de su segundo hijo. Hermione le dijo de su matrimonio con Ron y de sus dos hijos. No quisieron contarle lo del tren… ¿Qué caso tenia hacerlo cuando todo lo que el hombre quería era una historia feliz? Harry tampoco le contó de la amortentia, ni de lo que había pasado entre él y Hermione. Solo quisieron hacerle saber que la guerra y las muertes habían valido la pena el sacrificio.

-¿Y entonces Snape…?

-Morirá… dentro de un año en la batalla de Hogwarts,- dijo Hermione al darse cuenta que era algo muy doloroso para Harry como para decirlo,- sus recuerdos son la única justificación que Harry recibió. No tuvo tiempo de darle las gracias. Por eso quería que usted lo hiciera, de una manera sutil…

-Habría querido tener el tiempo de hablar con él, de darle las gracias por todos esos años en que cuidó mi espalda sin que yo lo supiera. A pesar de que yo no le agradaba mucho.

-Harry, Snape hizo lo que hizo no para que se lo agradecieras. Él lo hizo para compensar el daño que le había hecho a tu madre… y también porque la amó. Estoy seguro que llegó a apreciarte, hace poco me lo dijo y créeme que te ha defendido como ninguno. Pero cualquier satisfacción que él puede obtener de esto no viene de tu agradecimiento, viene de la certeza de saber que tu madre lo habría apreciado. Viene de la paz interior que logra al saber que a pesar de sus errores, al ayudarte hasta su muerte, su deuda con ella y consigo mismo quedaba saldada. Para él, el haberte ayudado es su manera de demostrarle a Lily cuanto la amó y esa es quizá el único sentimiento noble que Snape conoció jamás.

Harry se limpió las lágrimas con la manga da su túnica. Por primera vez en varias semanas, a Hermione no le importó ni le incomodó la cercanía. Simplemente le pasó el brazo por los hombros y lo dejó apoyarse en ella mientras los sollozos se tranquilizaban.

-¿Profesor?- ahora fue Hermione quien se dirigió al director,- ¿Cuándo cree que podremos pedirle la pluma a Fawkes?

-Me tomé la libertad de conseguir algunas a lo largo de los años… no son muchas pero cinco plumas los acercarán más a su tiempo,- al decir eso, el director colocó las cinco plumas sobre la mesa.- con estas plumas, la que Harry tiene y la que podrán pedirle a Fawkes antes de partir avanzarán siete años al futuro. Espero que sea un buen inicio y los encamine lo suficiente para llegar más rápido.

-Gracias, profesor… es usted muy amable. Ahora, si me permite…

-Espera, Hermione… antes de que me borres esa información que me dieron. Déjame decirles algo más ya que no podré hacerlo cuando modifiques mis recuerdos ¿Recuerdas que les dije que hay una historia de la cual me gustaría conocer el final?

-Pensé que se refería a lo que acabábamos de decirle…

-Esa es solo una parte. Y me temo que no viviré lo suficiente para saber el verdadero final de todo esto. Así que por eso me tomaré el atrevimiento de darles un consejo no requerido. No deben olvidar por nada del mundo que todo lo vivido es lo que los ha traído aquí y que si algo fuera distinto en cualquier punto del pasado, eso podría ocasionar que el viaje en el tiempo no hubiera sucedido en primer lugar ¿Entienden a lo que me refiero? Si ustedes cambian algo significativamente, el viaje en el tiempo se anulará y los regresará justo al momento antes de hacer el viaje. Y a pesar de que no me han dicho el motivo por el que están aquí, puedo imaginar que este viaje fue una medida desesperada para evitar algo.

-Profesor ¿Qué quiere decir?- inquirió Harry,- ¿Quiere decir que sin importar lo que hagamos no podemos evitar que…?

-No pueden evitar que el hecho que los hizo viajar suceda, tampoco pueden evitar las consecuencias… pero siempre hay una manera. Siempre deben buscar una manera. Solo es cuestión de ver los toros desde la barrera. Recuerden la primera vez que viajaron juntos en el tiempo… cuando llegue el momento recuerden cómo sucedió todo. Recuerden cómo fue que pudieron salvar la vida de Buckbeak y de Sirius Black.

-No entiendo…- dijo Harry aún más confundido, Hermione miraba la mesa como haciendo trabajar a su cerebro a mil por hora,- ¿Eso qué quiere decir? ¿No podemos salvar a…?

-¡Harry!- Hermione le dio un golpe en la cabeza a mano abierta previniendo que revelara más información que luego ella tendría que borrar. De por sí no le gustaba eso de tener que manipular información. A pesar de ser muy buena en ello… siempre había peligros.

-Siempre hay una manera, Harry,- replicó el director conteniendo una sonrisa al ver a Harry frotarse donde Hermione lo había golpeado,- pero no solo en eso. El tiempo pasa, pero nunca es tarde para nada. No sucumban a la tentación de hacer las cosas distintas, mejor hagan lo posible porque su presente y su futuro sea mejor. Esa es la historia cuyo final me gustaría que trabajaran, en lo que pasará cuando regresen a su presente. En lo que harán con el tiempo y la vida que ya vivieron y con la que ahora están viviendo. Quizá un día mirarán al pasado y se darán cuenta que este viaje en el tiempo era lo que necesitaban para por fin darle un cierre a esa otra historia.

-¿A qué se refiere?- preguntó ahora Hermione.

-Parece ser que a pesar de mis años y de mi tiempo lejos de sus vidas… sigo estando unos cuantos pasos delante de ustedes…- el director rió casi consigo mismo contemplando sus manos sobre la mesa,- en fin, creo que es el momento que me retire, tengo una lección que darle al joven Harry Potter. Y no queremos cambiar eso. Hermione, si estás lista…

Hermione hizo un trabajo impecable modificando la memoria del director. Nunca se lo había dicho a Harry pero el hecho que fuera experta en ese hechizo no era mera coincidencia. Durante su juventud en Hogwarts, luego de lo que había ocurrido con Lockhart, Hermione había practicado noche y día ese hechizo creyendo que algún día podría hacer algo por restaurar a su viejo amor de la infancia. Pero luego de ver su estado en San Mungo había abandonado dicha idea. Claro, luego de eso se había vuelto muy buena en ello y era por eso que cuando fue necesario, había logrado modificar la memoria de sus padres sin problemas. Así que ahora modificar la memoria del director había sido también pan comido.

Esa noche ambos se acostaron cada uno en su cama pero sin poder dormir. Y a pesar de no estar haciendo ruido cada uno sabía que el otro seguía despierto divagando en sus pensamientos acerca de ese consejo no requerido que ni siquiera el mismo Dumbledore recordaría haber dado.

-Deja de pensar eso,- dijo Harry desde su cama en la oscuridad.

-¿Qué cosa?

-Eso… que no importa lo que hagamos, al final debemos dejar morir a nuestros hijos. Y que si es así, quizá deberíamos simplemente hacer algo estúpido para volver al principio… justo antes de viajar en el tiempo y borrar todo este tiempo que llevamos perdido.

-¿Y cómo sabes que estoy pensando eso?

-Porque yo estoy pensando lo mismo…

El silencio se prolongó un rato más antes de Hermione volviera a contestar.

-Quizá lo pensé por un momento pero luego pensé… que si borramos todo esto, que si el viaje nunca hubiera pasado entonces tú…

-¿Estás diciendo lo que creo que vas a decir? ¿Vas a decir que no te arrepientes de lo que pasó entre tú y yo? ¿Que no quieres borrarlo?

Hermione negó con la cabeza pero Harry no pudo verlo por la oscuridad. Aun así, eso no importó porque Harry adivinó el gesto que ella había hecho así como sabía que justo ahora ella estaba llorando y que no podía quedarse en su cama sin hacer nada. Lentamente se puso de pie y no tardó mucho para que estuviera frente a la cama de Hermione. Se inclinó para besar su frente y acarició su cabello con ternura. Hermione aprisionó la mano de Harry con la suya y tiró levemente de ella invitándolo a acompañarla en la cama por primera vez en mucho tiempo. Se recostaron uno frente a otro con las manos entrelazadas, sus rodillas se tocaron e incluso sus respiraciones estaban sincronizadas.

-Cuando todo esto termine y volvamos a nuestros tiempos… sin importar lo que pase, sin importar si podemos salvarlos o no… no quiero olvidarme de todo lo que hemos vivido.- Hermione escuchó con los ojos cerrados las palabras de Harry, sentirlo tan cerca estaba comenzando a afectarle como últimamente siempre lo hacía,- Estamos como fuera de nuestra realidad y cuando lleguemos a nuestra meta estaremos un día antes de nuestra partida, pero no quiero jamás pensar que lo que pasó entre una cosa y la otra jamás ocurrió. Este tiempo que tenemos es tiempo congelado pero yo… a veces quisiera que no terminara jamás. Quisiera que dejáramos de viajar y viviéramos los siguientes veinte años juntos, sin pensar en esas familias que de cierta manera hemos perdido de todas formas…

-¡Harry, no…!

-No, no…escúchame. Ya sé que piensas que estoy confundido, que la soledad es lo que me tiene así. Que es por Ginny que creo amarte pero no es así. Pero no lo verás si no te lo muestro.

-¿Si no me muestras qué?

-Hermione… yo también, alguna vez… creí estar enamorado de ti.

No te pierdas el próximo capítulo de las Crónicas del Fénix… XD. Hace mucho que no corto un capítulo a mitad de la acción pero como que el suspenso se estáapoderandode mí desde que empecé a ver tantas series dramáticas XD. Ojala les haya gustado, intentaré apresurarme más la próxima vez. Aunque por ahora escibiré La Era Oscura. Que esté bien, gracias por leerme y no se olviden de dejarme un comentario =3

TLAL