CAPITULO 16: LA MAGIA DEL AMOR.

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((AVISO: En este capítulo las cosas se ponen al rojo vivo y me temo que es lo que sube el rating, porque hasta ahora tampoco hemos visto nada demasiado… ejem 'M', pero en este las cosas se ponen calentitas, calentitas, como siempre no por el contenido explicito sino más bien porque… bueno, ya veréis, me gusta el erotismo, no el porno, así que… avisado queda todo el mundo, si hay menores o gente impresionable que POR FAVOR NO lean el capítulo y punto.))

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(Voz de Gojyo)

"Oye… me voy a dar una vuelta…" Me susurra Lily mientras dormito en el salón.

"¿Hum?" Le digo despertando un poco.

"Que voy a salir un rato, la comida está en la cocina, cuando vuelva le doy el último toque de calor y listo." Afirma.

"Vale." Asiento para volver a hacer como que duermo.

"Desde luego…" Murmura ella suavemente.

Aún espero a oírla irse antes de levantarme y sonreír.

Me alegro de que haya salido, así podré prepararlo todo para cuando vuelva y darle la sorpresa.

Tengo que hacerlo rápido y bien, no tengo ni un segundo que perder, todo tiene que estar perfecto para que haga el efecto.

Saco la bolsa de la cima de un armario al que para llegar hay que subirse a una silla, y ella es más bajita que yo.

Entonces comienzo a sacar todo; enciendo las velas para colocarlas en los puntos estratégicos, pongo las telas en su sitio, abro el agua caliente y cuando tengo todo en su sitio… entonces comienzo a sacar puñados de la caja para comenzar a esparcirlos intentando que hagan el efecto.

"Un poco más aquí y… yo creo que está perfecto." Afirmo observando el efecto del conjunto antes de volver a esconder la bolsa en el armarito del baño esta vez.

Trabajo hecho, atmósfera hecha… así que voy con mi otro amor: la cerveza.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Lily)

"Gojyo… ya estoy en casa…" Digo abriendo la puerta de casa mientras llevo unos bollos-saciantes a falta de calentar para Goku que teóricamente tienen que durar al menos para otra semana más o incluso un poco más. "¿Otra vez fumando en ca…?" Pregunto al notar el humo en el ambiente para quedarme congelada al ver que no es humo de tabaco sino el olor de unas cuantas velas encendidas e iluminando los muebles del pasillo mientras veo un camino hecho con pétalos de rosas rojas, rosas y blancas mezclados con gusto.

"Ah, veo que ya has llegado." Me dice él apareciendo en la puerta del salón con una sonrisa en los labios.

"¿Qué ha pasado aquí?" Le pregunto con la mente bloqueada al ver esa escena de velas con el camino de pétalos.

"Bueno… digamos que es una sorpresa." Me dice sonriendo y cogiéndome la bolsa para echarla a la cocina sin más y cerrar la puerta. "Ya te dije que quería hacer las cosas tan bien como merecías."

Entonces lo recuerdo, la noche del jueves a la madrugada del viernes, cuando volvimos de la discoteca, de la fiesta para recaudar dinero para el viaje de fin de carrera… e inevitablemente noto cómo me arden las mejillas mientras él sonríe divertido.

"Veo que lo recuerdas." Afirma.

"¿Y todo este circo?" Le pregunto girando la cara intentando evitar su mirada.

"Mi manera de hacerlo todo perfecto para ti." Me dice cogiéndome la mano suavemente para besarme los nudillos haciéndome arder también los nudillos. "¿Sigues fiándote de mí?"

"Me lo pones muy difícil con todo esto." Afirmo.

"Vale, pues fíate un poco más de mí." Me dice sonriendo y guiñándome un ojo divertido. "Camino blanco, el primero." Afirma haciéndome caer en que hay un camino que parece blanco casi por completo y lleva al baño por lo que le miro y le veo sonreír divertido. "¿Vamos?"

No digo nada y le dejo llevarme de la mano hasta el baño donde se aparta para dejarme abrir la puerta yo misma y observar mi sorpresa al ver el baño iluminado solamente con velas, con la persiana bajada y velas por la tapa de la taza del vater, el vidé, la superficie del lavamanos, estanterías y hasta en el sifón del retrete, por no contar las que había por el borde de la bañera pegando a la pared dejando libre para entrar el borde que daba al centro del baño.

"Ya veo que te gusta." Me dice sonriendo y agachando su cara hasta ponerla a la par mía.

"¿Estás de broma?" Le digo sin poder sobreponerme a la sorpresa de las vistas mientras me rodea con un brazo por la cintura desde la espalda. "Parece sacado de algún tipo de sueño celestial."

"Genial, pues te dejo que te metas primero, cuando estés avísame." Me dice sonriendo y dándome un beso antes de soltarme.

Solo que no estoy dispuesta a dejarlo así y le sujeto la mano suavemente sobre mi tripa para mirar sobre mi hombro.

"¿Para qué tengo que avisarte?" Le pregunto.

"Un baño juntos, en ropa interior, obviamente." Afirma. "Supongo que aún es pronto para hacerlo al natural."

Debería haberle dado un golpe y haberle gritado, pero… por algún extraño motivo la idea de hacer lo que proponía se sobrepone y acabo rindiéndome.

"¿Te importa ayudarme con la ropa?" Le pregunto. "Estoy tan bloqueada que creo que no sería capaz ni de quitarme una sola bota."

Eso le hace sonreír aún más ampliamente y asiente para pasar y cerrar tras de sí mientras yo me siento en el retrete y levanto una bota para intentar quitármela.

"Permíteme." Me dice agachándose para ponerse en cuclillas y cogerme la pierna sin cortarse a la hora de acariciarla mientras busca el cierre que no es más que una cremallera lateral.

Una tras otra, me quita las dos botas y entonces me mira sonriendo.

"¿Te ayudo con el vestido?" Me dice para ayudarme a levantar y hacerme levantar los brazos para comenzar a sacármelo.

Entonces recuerdo una cosa y me sujeto la ropa al pecho.

"¿Hum?" Me dice.

"¿No hay un bañador?" Le pregunto.

"No, no sé lo que es eso." Niega. "¿Algún problema?"

Ya lo creo.

"¿Te importa girarte?" Le pido. "Es… puedo…"

"Vale, aunque no creo que sea una ropa tan fea." Me dice girándose para darme la espalda.

Me doy prisa en acabar de quitarme el vestido y volver a taparme el pecho mirando que no haya hecho trampas y mirado.

"¿Has hecho trampas?" Le digo.

"No, no veo por qué tendría que hacerlas." Afirma divertido. "¿Puedo girarme?"

"Espera." Le digo barajando la posibilidad de meterme en el agua entre los pétalos que flotan en la superficie y que no vea nada.

"Como quieras, pero si no te importa me gustaría que me ayudaras con la camisa." Me dice. "Aún me duele un poco el hombro y no sé cómo pero siempre se me engancha algún mechón de pelo en los botones."

Mierda…

"Voy a matarte por esta." Afirmo para ver cómo comienza a girarse y retenerle. "¡No te gires aún! Te ayudaré desde atrás."

"Como quieras, pero me lo había imaginado de otra manera." Afirma.

Es difícil quitarle una camiseta a alguien cuando es más alto que tú y encima estás detrás de él. Sin embargo, al final lo consigo y mantengo su camisa frente a él desde su espalda.

"Debes ser la primera chica que me quita la camisa desde detrás." Me dice obviamente bromeando. "¿Puedo girarme?"

"Vale." Le digo tras meterme en el agua aún con las manos cruzadas al pecho y tapándomelo con el viejo truco de pegar las piernas contra mi pecho y abrazarlas.

"Vaya, al final te has metido sola." Me dice sonriendo a medias.

"Digamos que con ese vestido solo puedo llevar ropa interior de abajo." Le digo notando cómo me arde la cara.

Entonces le oigo aguantarse la risa.

"Adelante, ríete si quieres, pero te voy a matar de todos modos." Le digo.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Gojyo)

"Al final creo que no era tan malo ¿no?" Le digo a Lily sonriéndole y apoyando de nuevo el pie en la pared de enfrente tras haber dejado que unas gotas apagaran las velas tras esta por el lateral y evitar quemarme.

"Ya te he dicho que te mataría por esta." Afirma sujetándose la toalla que al final le he dado para que se tapase el pecho cuando me he enterado que el problema que tenía era que no se había puesto un sujetador para salir.

Ella se había quedado más tranquila y yo también, porque había conseguido que se relajara y al final había acabado metiéndome tras ella con mi ropa interior puesta.

Y bueno, tampoco estaba tan mal, el objetivo era que se relajara un poco y que ambos estuviésemos limpios y era evidente que un poco lo había conseguido; además, ya había visto un par de veces una buenas vistas de lo que ocultaba su toalla cuando se había descuidado y esta se había ahuecada un poco. Vistas que evidentemente me habían hecho sonreír satisfecho.

"Sigo sin ver por qué." Le digo divertido.

"Tendrías que haberme avisado para ponerme otra ropa interior." Afirma. "Algo oscuro y con parte de arriba incluída."

"Bueno, tampoco es tanto delito, quería que fuese una sorpresa." Le digo divertido. "¿Puedo poner un brazo en tu regazo? Se me cansa de tenerlo tan alto."

Ni siquiera contesta, no le hace falta, me coge suavemente de la muñeca y me pone el brazo sobre su cintura con el suyo encima.

Bueno, poquito a poquito, eso era bueno.

"¿Hay alguna otra sorpresa más que pueda hacer que me arrepienta de confiar en tí?" Me dice.

"No, creo que no." Le digo divertido para hacer una pequeña broma e intentar aligerar un poco la tensión. "A no ser que creas que luego vamos a jugar al ajedrez."

"Nah." Me dice sonriendo. "Aunque de hacerlo seguramente te ganara."

"No vamos a jugar al ajedrez." Le digo suavemente besándole la cabeza.

"Ya suponía." Afirma con seguridad echando la cabeza hacia atrás para apoyármela en el hombro y abrir los ojos para mirarme. "No creo que hayas esperado a quedarnos los dos solos por ser domingo solo para jugar a juegos de mesa ¿no?"

"¿Sabes que eres una listilla?" Le pregunto divertido quitándole un pétalo del hombro para echarlo de nuevo al agua y besarla suavemente y acabar sonriéndole. "Mira a esa banqueta." Le digo señalándosela con la mirada. "¿Ves ese paquete? Es para ti. Yo salgo primero para preparar el camino rojo y mientras tú puedes ir secándote."

(Salto espacio-temporal)

"Vale… esta era la última." Afirmo acabando de encender la vela que me quedaba para escuchar el baño en busca de vida dentro que delate que Lily ha acabado de secarse y ha salido.

"¿Gojyo?" Me llama.

"Justo a tiempo." Afirmo sonriéndo y saliendo para verla en la puerta del baño vestida tal y como había pensado y por lo que le había comprado y regalado lo que ahora llevaba puesto. "Vaya, te queda millones de veces mejor que al maniquí."

"Dios, me siento ridícula." Afirma.

Me encanta cuando tiene las mejillas encendida pero mira a cualquier lado que no sea yo demostrando candor y bochorno, la hacen tan… femenina y vulnerable…

Sonriendo la atraigo contra mí y la beso para cogerle la barbilla suavemente.

"Estás preciosa." Le digo para volver a besarla una vez más antes de recomponerme y cogerla en brazos haciéndola gritar con temor. "Y ahora… pasas en mis brazos, como manda la tradición."

"¡Eso es para recién casados!" Me dice riéndose.

Bien, la risa ayuda a borrar el temor, eso es bueno.

"Bueno, digamos que mereces esto y más." Afirmo dejándola con cuidado sobre la cama para que se siente tocando las ropas de la cama con extrañeza. "Imitación a seda, sí."

"¿De dónde las has…?" Me dice confusa.

"Un secreto que me llevaré a la tumba." Afirmo poniéndome un dedo en los labios sonriendo y guiñándole un ojo. "¿Te gusta?"

"Es… parece de catálogo." Afirma un poco sorprendida para sonreír. "¿Seguro que no me he muerto y estoy en el cielo?"

"No quieras morir tan pronto." Le digo subiendo también a la cama sonriéndole.

Es curioso, con ella es casi como jugar, pongo tanto cuidado y procuro hacerlo tan natural todo que es como si fuese jugar con una niña pequeña.

Entonces nos quedamos un rato mirándonos. Es tan bonita que no me canso de verla.

Entonces me fijo en su camisón. Tal y como le he dicho, le queda mejor a ella que al maniquí que lo exponía en la tienda. Corto justo para taparle el trasero y sin tirantes con lo que sería perfecto para dejar el pecho libre en cuanto quisiéramos, en una tela suave y roja pero con motivos dorados, de origen oriental pero semi-transparente en la zona del vientre e insinuando en el pecho…

Sonrío notando la fiesta que se está montando en mi ropa interior y me inclino para sugerir un beso que ella sin duda acepta acercándose lentamente a mis labios.

Eso marca el final del descanso, sonriendo la incorporo sin dejar de besarla hasta apoyar su espalda en el cabezal de la cama, con los cojines de toda la casa muyéndole un poco el apoyo.

Es tan dulce… nunca antes había sentido algo así.

Y todo va bien hasta que levanto la parte de abajo del camisón revelando el tanga a juego, justo entonces se tensa y la miro a los ojos sin dejar de besarla.

Es extraño, parece tensa y aún más según mi mano va acercándose al pecho o la zona entre sus piernas, así que dejo la mano quieta en su costado cerca del vientre y espero.

Sé cómo tratar con las mujeres cuando les pasa eso, lo que pasa es que no me ha pasado demasiadas veces.

Entonces cambio de idea. Tenemos todo el tiempo del mundo, y llevar yo las riendas igual no es lo mejor.

Ruedo y me la pongo encima.

"Se me ha ocurrido una idea." Le digo besándola y acariciándole la cara. "Tenemos todo el tiempo del mundo, así que… tú mandas. Soy todo tuyo, así que…"

"Pero yo no…" Murmura.

"Tú mandas." Afirmo antes de volver a besarla.

Es algo arriesgado, si no sabe qué hacer o decide que tardamos… no, no puedo pensar eso.

Me encantan los besos, y me muero de ganas de meter la mano bajo su ropa y acariciar la piel bajo esta, pero en cuanto voy a intentarlo… no, no debo.

"¿Ocurre algo?" Me pregunta tímidamente.

"No." Le digo para que asienta.

"Es que no parece que quieras…" Murmura rozándose el costado sobre la ropa.

"Me muero de ganas, pero… prefiero no forzar las cosas." Le digo para acercarme a su oreja y rozarla con los labios haciéndola escalofriar para volver a bajar por su cuello antes de volver a mirarla tras besarla de nuevo.

"Me haces romper mi palabra." Le digo bromeando y refiriéndome a que soy yo quien dibuja las líneas besándola y jugando.

Y de pronto, es ella la que se acerca a mí, me besa y luego se inclina hacia mi cuello para rozarlo como con miedo y besarme el cuello haciéndome escalofriar.

Ahora entiendo lo que sienten mis compañeras de cama cuando les hago yo eso, no me había pasado antes, quiero decir… no con esta intensidad.

Entonces la miro, me mira con curiosidad y duda, así que sonrío y la atraigo hacia mí para besarla y colocarme su mano en mi pecho guiándola en un círculo con los dedos para pedirle que siga ella solo con la mirada.

Al principio tengo mis dudas de si lo ha entendido, pero entonces comienza a acariciar mis pectorales con suavidad y como si dudase y me siento complacido.

Realmente está siendo algo totalmente diferente.

Y entonces para de besarme y me mira, así que le sonrío y le cojo la barbilla suavemente con los dedos para que me vea sonreírla y ella también sonría.

"Lo siento, no… no sé cómo…" Murmura.

"No te preocupes, te tomo el relevo." Afirmo suavemente para hacerla inclinar suavemente sobre mí.

Con cuidado, comienzo a remangarle la ropa desde el trasero hacia la espalda acariciándola con cuidado y cariño.

Me encantaba su piel, era realmente suave en contraste con la mía, era cálida… estaba deseando probarla, pero no quería asustarla.

Entonces paramos y me miró.

Por un momento pensé que la había asustado, pero en lugar de eso… levantó los brazos lentamente sin dejar de mirarme. Así que sonreí y le quité el camisón por la cabeza para verla taparse el pecho con los brazos mientras su cara volvía a ponerse roja.

"¿Intentando quitarme las vistas?" Le pregunto intentando bromear para que se relaje un poco.

"Me da… un poco de vergüenza." Afirma suavemente mirando a otro lado.

"Si casi ni hay luz." Le digo refiriéndome a lo erótico que es verla solo a la luz de las velas que he colocado estratégicamente para que alumbren pero no demasiado, solo lo más importante y eso es… dios, hacen un efecto precioso sobre la piel de mi chica. "¿Y no puedo hacer algo para conseguirlo?"

"No sé." Afirma.

Sonrío, efectivamente es como pensaba, no tiene demasiada experiencia en estos lides, así que me inclino hacia ella haciéndole que se tape con más firmeza y la beso. Eso siempre funciona, así que al final consigo que se olvide de taparse y me rodee con los brazos.

Como había dicho, siempre funciona, porque en cuanto me aparto ligeramente al parar para mirarla sonriéndole, ella no quita los brazos de mis hombros, así que puedo tener un vistazo fugaz antes de volver a besarla un poco para ir bajando hacia su barbilla, por el cuello y hasta su clavícula para pasar un tiempo ahí divertido ante la experiencia de hacer todo tan lentamente, tomándome bien mi tiempo en hacerla relajar mientras voy cruzando nuevos límites.

Y finalmente, miro hacia su cara para ver que tiene los ojos cerrados con gusto y decidir que es el momento, así que con cuidado, bajo con la punta de la lengua hacia su pecho, justo al valle entre ambos donde comienzo a besarla de nuevo haciéndola sorprender.

Pero soy un experto, así que la sorpresa le dura poco y enseguida vuelve a estar con los ojos cerrados y respirando pesadamente indicándome que lo hacía bien.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Lily)

No podía creerme lo que me estaba pasando.

Nunca antes había estado respirando tan entrecortadamente y feliz, no había estado nunca tan tensa por algo y a la vez tan tranquila porque era Gojyo el que estaba ahí.

Normalmente hubiera tenido un dolor de cabeza de órdago por tener esas divisiones a la vez, por sentir cosas opuestas al mismo tiempo.

Pero así era, me moría de vergüenza pero a la vez no quería que parara, me quería morir mientras él recorría mi cuerpo entero con besos y su lengua y al mismo tiempo rogaba para que siguiera.

Y antes de que me diera cuenta, estaba de nuevo apoyado en sus codos sobre mí pero sin apoyar peso siquiera y besándome de nuevo en los labios acariciándome la cara antes de parar y mirarme sin dejar de hacerme caricias suaves.

"¿Estás bien?" Me dice.

Quiero contestar, pero no me sale la voz, así que acabo asintiendo mientras respiro con dificultad y casi entrecortadamente y vuelve a besarme.

"No sé si voy a aguantar mucho más así." Me dice sonriéndome. "Oh, no me malinterpretes, es solo que me muero de ganas de devorarte entera y sé que no puedo."

Así que era eso…

Casi me entran ganas de reírme de los nervios, el temor y el alivio de que sea por eso y no porque le canso de hacer cosas tan… suaves.

Y de nuevo me besa.

Es curioso, solo él podía ser capaz de hacerme tener los nervios a flor de piel pero a la vez, relajarme de tal manera que nada de lo que me hace me parece malo, sucio o en contra de mi voluntad.

Entonces noto algo entre mis piernas y abro los ojos como platos para mirarle y verle sonreírme mientras para.

"Tranquila… tienes que estar relajada…" Me dice besándome. "¿Quieres que lo dejemos?"

¿Es eso lo que quiero?

Cierto que me da miedo seguir, el corazón me late tan fuerte que me temo que acabe llegando alguien para decirme que retumban las paredes, y noto como si estuviese a punto de marearme y desmayarme, pero al ver su cara, sus ojos…

Sacudo suavemente la cabeza y le miro.

Sonríe ampliamente antes de volver a besarme y entonces mueve ligeramente un dedo para hacerme retemblar y volver a besarme.

"Me encanta…" Me dice feliz.

"Me da…" Consigo murmurar.

"Shhhh… es normal…" Me dice suavemente callándome con otro beso suave. "Tú déjame a mí."

¿Cómo no voy a dejarle si no tengo ni idea de cómo hacer nada?

Estoy tan bloqueada que no puedo ni moverme más que para contestar a sus besos y hacerle caricias suaves por la espalda sin saber cómo o por qué. Pero él sí parece saber qué hacer a cada segundo, cómo hacerme actuar de una forma que no pensaba siquiera que podría o sabría hacer.

Sabe perfectamente cómo hacer para que mi bloqueo vaya desapareciendo pasito a pasito; y en cierto modo lo agradezco.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Gojyo)

Esto está yendo como la seda, ni en mis mejores sueños podría haber imaginado algo así. Vale, es cierto que mi pareja parece un poco perdida y soy yo quien lleva las riendas, quien hace todo el trabajo para llevarla a donde quiero llegar con ella, pero ella responde a todos y cada uno de mis gestos, cuando no es con su tacto es con los sonidos que consigo arrancarle.

Y finalmente consigo que se relaje lo suficiente como para dar un paso más mientras compruebo que está más que húmeda como para poder intentarlo sin que le duela demasiado.

Así que de nuevo, vuelvo a mirarla tras besarla con una mano en su cara para hacerla mirarme jadeando con el corazón acelerado por la excitación.

"¿Sigo?" Le pregunto.

Como desde hace un rato, no dice nada, primero duda y finalmente se muerde los labios, cierra los ojos y asiente.

Entonces sonrío y le beso.

"Eh… abre los ojos…" Le pido suavemente. "No vale cerrarlos, tienes que mirarme a la cara…"

No es solo un capricho, no es solo por ver sus emociones en ellos o porque me parezcan el par de ojos más adorables que haya visto nunca, sino porque si mantenemos la mirada, ella podrá relajarse un poco más y por consecuencia, le dolerá menos.

"No… no puedo…" Gime mordiéndose de nuevo los labios.

Entonces sonrío, es realmente tierna, así que le pongo un dedo en los labios para hacerle que deje de mordérselos y cuando lo consigo le doy un beso suavemente para hacerle abrir los ojos solo una rendija cuando le acaricio el interior de su muslo con mi rodilla suavemente. "Por favor, abre los ojos." Le pido suavemente.

Con una lentitud pasmosa, al final abre los ojos un poco y le sonrío.

"Preciosa…" Le susurro antes de volver a besarla una vez más antes de acariciarle la cara con la nariz un segundo y volver a levantar la cara para mirarla. "Mírame a los ojos, voy a ir despacio ¿vale?"

Asiente suavemente, así que vuelvo a besarla, esta vez para dedicarme un poco más a sus labios antes de comenzar a colocar sus piernas de la forma que creo que será mejor para ella, y cuando he acabado paro un momento para sonreírle y besarla una vez con suavidad antes de ponerle una mano en la cara para intentar calmarla con caricias suaves. Cuando consigo que me medio sonría sin apartarme la mirada es cuando comienzo a introducirme, lentamente y con suavidad un poquito para esperar cuando veo que parece dolerle un poco.

Entonces vuelvo a besarla suavemente para ir profundizando un poco en el beso sin retirarme de la posición donde me había quedado para ir avanzando lentamente y con mucha paciencia, parando cuando noto que vuelve a dolerle hasta que me topo con una barrera invisible en su interior y paro.

"¿Es la…?" Murmuro sorprendido. "Nunca antes…"

Entonces noto que vuelve a tensarse en torno a mí y veo su temor creciendo.

"No, no, tranquila." Le digo haciéndola mirarme de nuevo para intentar calmarla con mi mirada. "Está bien, tranquila." Afirmo para besarle suavemente. "Tranquila… está bien… tranquila…"

Mierda, me había propuesto hacerlo bien, hacerla olvidar todas las veces anteriores y grabarme a fuego en su mente al crearle una experiencia perfecta; lo que no había supuesto ni imaginado es que no habría experiencias previas que borrar.

Entonces vuelvo a conseguir que se relaje un poco y suspiro por dentro aliviado. Va a costarme otra vez que vuelva a estar como antes, pero…

Suavemente deslizo una mano hasta el botón de encendido de su cuerpo y lo rozo ligeramente, al menos sigue palpitante.

Con un poco más de dedicación consigo que vuelva a estar relajada y húmeda mientras la beso con ternura y cariño pero a la vez dejándole ver el fuego que tengo dentro y que ella sola ha encendido.

Entonces me armo de valor, cuanto más lo postergue será peor, así que empujo con un poco más de fuerza hasta notar la barrera romperse y acabo tocando fondo para quedarme quieto sujetándola para evitar que se mueva y le duela más de lo que ya por sí tiene que estar notando.

"Shhh… tranquila, tranquila…" Le digo acariciándole la cara suavemente. "Tienes que aguantar un poco, enseguida se pasará…" Afirmo suavemente.

Creo que me está doliendo más a mí que a ella, no porque a mí me duela cuando pasa eso, sino porque puedo ver su dolor, porque he sido yo quien ha ido tan lejos con ella, su primera vez…

Y poco a poco voy notando cómo todo vuelve a calmarse, poco a poco mientras yo la beso con ternura e intentando trasmitirle todo el amor que me inspira en ese momento.

Recojo sus lágrimas de dolor entre mis labios para darle una serie de besos suaves y salados por las lágrimas que aún humedecen mis labios.

Y finalmente, el dolor parece pasar y me muevo con un poco de miedo para comprobar que no le duele, así que sonrío y ella me sonríe también, así que comienzo a moverme rítmicamente, primero lentamente para darle tiempo a acostumbrarse y luego ella misma es la que me hace acelerar poco a poco hasta que la noto contraerse en torno a mí y comienza a tener espasmos, es justo entonces, al ver su reacción cuando yo también alcanzo el límite y gimo apoyando mi frente en la suya mientras ella jadea.

Es algo… mágico, porque entonces sus brazos me rodean y acabamos rodando abrazados para ponernos de lado mientras yo vuelvo a besarla, esta vez feliz y amándola como nunca antes he amado a ninguna otra compañera de cama que haya tenido, es… es como magia, que haya sido precisamente ella la que me haya hecho sentir algo tan fuerte como esto… un milagro.

Por un momento siento como si el tiempo se hubiera parado y no hubiera nada más, pero eso es mentira, y cuando miro el reloj veo que han sido más de dos horas, casi tres y pico juntos, y para mí han sido como segundos.