CAPITULO 17: JURAMENTOS DE SANGRE. SOY IDIOTA.
(Voz de Lily)
"No puedo creerme que hayamos estado tanto tiempo." Susurro cuando me doy cuenta de la hora que es.
"Bueno… a mí se me han hecho segundos." Me dice Gojyo mientras se vuelve a poner sus calzoncillos sonriéndome antes de besarme. "Me pasaría días haciendo esto mismo contigo y ni con esas me cansaría. Eh, a dónde vas." Me dice cuando intento levantarme.
"A hacer la comida." Afirmo. "Es lo que hago siempre y lo que debería haber hecho hace tiempo. Por suerte solo faltaba calentarla un poco."
"No." Afirmó sonriéndome y cogiéndome suavemente de la barbilla. "Hoy no. No sería un caballero si no pudiera conseguir algo de comer a mi dama después de algo como lo de hace un rato."
Algo como lo de hace un rato, me toco las mejillas para comprobar que arden antes de sonreír y abrazarme las rodillas aprovechando que él ya no está.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Gojyo)
"Bueno… creo que esto ya está." Afirmo poniendo los 3 platos en la bandeja de metal que siempre está junto al fogón y ahora descubro un auténtico uso para ella. "Que lastima que la comida a domicilio no lo pongan ya decorado todo." Afirmo cogiéndolo para llevarlo al dormitorio donde mi princesa sigue en la cama, sentada y abrazándose las piernas a pesar de que lleva puesta la ropa que le había regalado. "La comida…"
"Vaya, es… ¿has pedido comida a domicilio?" Me dice.
"Me encontré un billete en la discoteca y decidí que esto bien valía perderlo." Afirmo bromeando y poniendo la bandeja en mi regazo. "No sabía muy bien qué te gustaría, así que he cogido bollitos de cerdo, pollo en salsa de ostras y unos tallarines fritos."
"Me gusta todo." Me dice sonriendo. "Pero los bollitos no sabía que te los ponían también."
"Bueno, he tenido que pedirlos en chino, pero sí, al final me los han traído." Afirmo recordando la escena por teléfono para que me lo trajeran. "¿Los has probado?"
"Imitaciones baratas." Me dice. "Pero solo hay un par de palillos."
"El caballero alimenta." Afirmo divertido. "Tómatelo como un juego."
"Vale, supongo que podríamos probar." Afirma.
Sí, bueno, hoy parecía el día para probar.
Su primera vez no solo conmigo sino con cualquier hombre… Espero que hubiera sido perfecto, pero aún podía mejorarlo. Si hacía…
"Mmmm… que buenos." Afirma ella mientras mastica el bocado que le he pasado. "¿Le has echado soja?"
"Por muy originales que fuesen sigo diciendo que no estaba bien." Afirmo. "Los auténticos tallarines fritos llevan un toque de salsa de soja."
"Pareces saber mucho de eso." Me dice.
¿Cómo podía decirle que generalmente cocinaba cosas que solo requerían echar agua hirviendo o cocerlas al vapor?
"Creo que sigo quedándome con lo que tu cocinas." Afirmo. "Abre para el bollito…"
"Vale." Afirma sonriendo y abriendo suavemente la boca.
Entonces hago una trastada y en lugar de darle el bollito le doy un beso para pillarla por sorpresa y entonces tenderle el bollito.
"Eres un traposo." Afirma.
"Sí, pero eso que hemos ganado." Afirmo divertido.
"Bueno, y después de la comida qué vamos a hacer." Me dice.
No se me había ocurrido, pero se me ocurría algo, así que sonreí.
"Creo que no me gusta esa sonrisa." Afirma. "Me da miedo pensar qué tiene que estar pasando por tu cabeza."
"Bueno, dime a qué te referías tú." Le digo.
"No sé, una película, tal vez un paseo…" Afirma.
"Película suena bien." Afirmo suavemente. "¿Tenemos alguna por aquí?"
"Soy coleccionista de cultura." Me dice poniendo una cara graciosa como para decirme que es obvio. "Tienes de muchos géneros para elegir."
(Salto espacio-temporal)
"Vaya… creo que debería haber cogido otra." Afirmo viendo cómo un monstruo salta del techo en la película y me coge desprevenido. "Si tienes miedo puedes cogerte a mí."
"¿No debería decirte yo eso?" Me dice ella sonriendo. "Si quieres puedes cogerme la mano para no pasar miedo."
"¡Pero bueno!" Le digo molesto. "No tengo miedo, y tú…"
"¿Perdona?" Me dice. "Acabas de sobresaltarte." Afirma divertida.
"Bueno… me ha pillado desprevenido." Le digo. "Hombres con cuerpo de perro…"
"Pues a mí me encanta el argumento." Afirma ella. "Dejando de lado lo de los vampiros y licanos… creo que es una historia preciosa de amor mezclado con acción y eso."
"Yo solo veo a supermodelos que beben sangre y matan y a hombres-perro. Pero si quieres puedo quitarme la camisa y ver quién es más guapo si esos que son de mentira o yo que soy de verdad." Le digo para que me de un golpecito suave.
"Piénsalo, él y ella son de mundos diferentes, no pueden ni deben estar juntos, y en cambio están juntos. Luchan por su amor." Afirma ella. "Ojalá algún día pudiera vivir un amor como ese…"
Bueno, en el fondo lo nuestro no era tan diferente a esa película, o al menos a lo que ella decía de esa película.
"Esto…" Me dice dudando. "¿Te importa si me tumbo un poco? Me duelen hasta las pestañas."
"Ah, claro, por mí túmbate." Le digo sonriendo y palmeándome el regazo.
"Lo siento, es que estoy un poco cansada." Me dice suavemente acostándose para ponerme la cabeza en el regazo.
"No importa, en el fondo me viene bien." Afirmo.
"¿Y eso?" Me dice dudando mientras acomoda su cabeza en un cojín sobre mis piernas.
Sonriéndo, me agacho ligeramente para depositar un único beso suave y profundizar solo un poquito antes de volver a suavizarlo y levantar la cara sonriéndole.
"Oh, eso…" Dice suavemente mientras se sonroja.
"Sí, eso." Afirmo divertido al ver su reacción tan sincera y tierna.
"Debería haber cogido otra película, esta es demasiado… rara." Le digo mirando cómo de nuevo salen cosas de golpe y asustan.
"¿Tienes miedo?" Me pregunta suavemente, sin pizca de superioridad o ironía.
"No, pero no acabo de entenderla." Afirmo.
"Es una pena, me encanta esta saga." Afirma.
Eso sí que me hace mirarla, no me lo esperaba para nada. Quiero decir, esa chica me parece tierna, demasiado cabal para ver este tipo de películas sin pies ni cabeza, claro que ella sí parecía vérselos.
Y tampoco parecía sorprenderse del detalle que sacaban cosas asesinas y realmente feas.
"¿Te importa si la paro un momentito?" Me dice. "Ahora se pone interesante y tengo que ir un momento al baño."
"Claro." Afirmo. "¿Quieres ayuda?"
"¡No!" Me dice riéndose y levantándose tras dejar la imagen congelada en la pantalla.
Bueno, la película era un poco aburrida para mi gusto. Igual el argumento estaba bien, pero lo que era la imagen…
Entonces se me ocurrió algo más con qué entretenernos mientras pasaba la película esa por la tele y sonreí.
Bueno, en cuanto volviera podía comenzar el plan.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Lily)
"Mierda…" Murmuro cuando me limpio tras mear para descubrir unas gotas de sangre en el papel mojado de orina. "¿De dónde narices sale esto si aún no me tocaba estar con la regla?"
Es un misterio, pero cuando vuelvo al salón, me olvido casi por completo del problema al ver cómo Gojyo ha conseguido convertir el suelo junto al sofá en algo parecido a un colchón con la manta y unos cojines.
"Ah, ya has vuelto." Me dice palmeando la manta junto a donde él está ya tumbado mirando la tele antes de mi llegada. "Se me ha ocurrido que podíamos tumbarnos juntos."
"Ya veo." Afirmo sentándome junto a él. "Pero si querías tumbarte podías habérmelo dicho sin más."
"Prefiero tumbarme contigo." Me dice sonriendo haciéndome tumbar mientras cojo el mando para volver a conectar la tele. "Parece que te gusta mucho la película."
"Bueno… no está mal." Afirmó para mirarle y ver que él parece pasar un poco de la pantalla. "Pero si prefieres podemos poner alguna otra cosa."
"Esto está bien." Me dice sonriéndome y haciéndome una caricia. "Otro día ya veremos otra película. ¿Qué tal lo llevas?"
"Bien, por qué no habría de estarlo." Le digo un poco confusa.
"Nada." Me dice sonriendo y besándome suavemente antes de volver a hacerme una caricia con el pulgar y hacerme acurrucar contra él.
Normalmente me hubiera sentido ofendida por ese gesto, por pensar que necesitaba protección y porque hacía calor dentro y al estar tan próximos, me daba más calor. Aunque todo podía empeorar.
Cuando comenzó a acariciarme suavemente la espalda bajo la ropa, le miré unos segundos, me estaba mirando.
"¿Ocurre algo?" Le pregunté.
"Nada, solo te miraba." Afirmó sonriéndome. "¿Te molesta?"
"No." Negué para volver a mirar la pantalla.
Era raro, nunca me había sentido así; nunca nadie me había estado vigilando así.
Y entonces noté que su mano se volvía a deslizar su mano por mi espalda, acariciándomela hasta ponerla en la cadera, justo sobre mi trasero y volví a mirarle.
"¿Te molesto?" Le digo.
"No, pero se me hace raro que hagas eso mientras vemos una película." Afirmo.
"Puedo parar." Afirma con una sonrisa de saber ya la respuesta.
Debería haberle dicho que parase, fastidiarle el plan, pero en lugar de eso, me encogí de hombros y volví a mirar la pantalla.
Y él imitó el gesto, hasta que noté de nuevo que su mano me cogía, esta vez con firmeza entre sus brazos y le miré.
No, esta vez no parecía intentar meterme mano, parecía más bien…
Click, pareé el DVD.
"¿Estás bien?" Le pregunto.
"Lo siento, he luchado miles de peleas, pero te aseguro que ESO es totalmente irreal y aterrador." Afirma señalando la escena donde mataban cruelmente un personaje de relleno.
"Lo siento, no pensaba que pudiera…" Le digo.
"No importa." Me dice.
Me siento mal, así que me incorporo ligeramente y quito la película para poner la tele y buscar algo más… entretenido hasta encontrar otra película más normal.
"Creo que esta te gustará más, es más normal." Le digo dejándola para rodearle con los brazos el cuello como haría con Goku si volviera a tener pesadillas.
"No se lo digas al resto." Afirma suavemente. "No me siento orgulloso."
"No veo por qué." Afirmo suavemente. "Comenzaba a sentirme mal por ser la única con miedos y talento para nada interesante."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Gojyo)
Júbilo, comodidad… sorpresa.
"Comenzaba a sentirme mal por ser la única con miedos y talento para nada interesante." Me acababa de decir Lily mientras me tenía entre sus brazos con un gesto dulce y tierno.
No, ella no era una cobarde, y desde luego tenía talentos ocultos.
Me encantaba cuando nos sonreía a todos cocinando con Hakkai, o cuando se mordisqueaba el labio inferior mientras estudiaba sus pesados y aburridos mamotretos, concentrada y con los cabellos despeinados sin que le importase… pero sobre todo, cuando actuaba como entonces, como una madre.
Entonces me di cuenta, era como la madre que no tuve, una madre que me quisiera, que me reconfortara cuando tenía miedo.
Había sobreactuado con una escena que no daría miedo ni a un niño pequeño, había esperado sacar tajada, poder acercarme a ella, no que me dijera algo así, que me rodeara con sus brazos para reconfortarme o que quitara la televisión porque se tragase mi estratagema.
Y ahora estaba así.
"Vaya, lo siento, siempre acabo abochornándoos." Me dice haciendo ademán de retirar sus brazos.
"No." Le digo suavemente deteniéndola para volver a colocarme sus brazos alrededor de mi cuello como las tenía. "No las quites, déjame estar un poco más así."
Entonces sonríe y vuelve a poner sus brazos en torno a mí.
"Está bien, no te preocupes, será otro secreto entre los dos." Afirma.
Esa sensación es nueva para mí, siempre había envidiado a los niños con madres cariñosas que demostraban cuánto les querían incluso a distancias de distancia; había tenido todas las mujeres que había querido y más. Pero nunca, con ninguna otra mujer que jamás hubiera conocido o estado, había llegado ni de lejos a hacerme sentir esta sensación tan agradable, de que alguien me quería, que alguien estaba allí para acallar mis miedos y cuidarme… que alguien me quería y cuidaba de mí.
Por desgracia era una sensación tan agradable que al final acabé rindiéndome a ella y me quedé dormido allí, permitiéndome por un momento sentirme querido por alguien, por mí y no por lo que le podía hacer, el placer que sabía que podía proporcionarle.
(Salto espacio-temporal)
Tanteo entre mis manos, pero allí no hay nada, así que me despierto sobresaltado para oír ruidos en la cocina y alguien canturreando suavemente.
Es allí donde primero voy, para comprobar que es Lily quien está allí, cocinando algo en el fuego apoyada en la encimera.
Sonriendo me acerco a ella por detrás y le beso la curva del cuello por la espalda sobresaltándola.
"¿Ya has despertado?" Me dice sonriéndome. "¿Tienes hambre?"
"Un hambre atroz." Afirmo volviendo a besarle el cuello, esta vez de lado y sin soltar mi abrazo en su cintura. "De comida y algo que no es comida."
"¿Algo que no es comida?" Me dice dejándome bien claro que no sabe de qué le hablo.
Entonces apago el fuego y la hago girar mientras le mordisqueo la oreja antes de hacerle una cara de que es evidente a qué me refiero.
"Gojyo, no creo que…" Murmura, pero no la dejo acabar porque le beso con ternura para sonreír ante su cara de rendirse.
"Con el fuego apagado no hay peligro de que se incendie nada que no seamos… nosotros." Afirmo suavemente.
Sé cómo jugar mis cartas, y en ese sitio hay demasiados sitios que presentan una opción tentadora, comenzando por la encimera, la mesa… incluso se me ocurren un par de cosas que hacer con la ventana a la terraza.
No, control, esta chica no es una cualquiera, es la chica que me vuelve loco, la misma que hace horas se entregó a mí por completo.
Confía en mí y es demasiado pura, no puedo hacer algo así de vulgar.
Pero nadie dijo nada de que no pudiera entretenerme en los previos, y eso sí que consigue que me gruña algo dentro pidiendo carne, y no precisamente de ternera, cerdo o pollo.
"Gojyo, qué…" Me dice suavemente mientras la dejo tras un beso para soltar las cortinillas de la ventana cerrándolas al exterior sin perder casi nada de luz en el interior.
"Un poco de privacidad, volvamos a ser solo los dos." Le digo sonriéndole antes de volver a rodear su cintura con mis brazos suavemente y besarla de nuevo.
Señor… me encantaban esos besos, me volvía loco solo con su labios.
Suavemente fui bajando por su cuello hasta llegar al delantal y ver que era un incordio, así que sonriendo le encontré el hilo del que tirar para soltar el lazo de la cintura y soltárselo para que cayera como un mero trapo al suelo cuando lo aparté. Eso nos dejaba solo con el camisón que le había regalado y su piel bajo este.
"Gojyo…" Me dijo susurrando mientras yo volvía a su cuello.
"Shhhhh…" Le digo suavemente levantando la cara para sonreírle. "Recuerda, relajación…"
Asiente. Sé que es lista, sabe de qué le hablo, entonces mi pulgar topa con el borde superior de su camisón y sonriendo con picardía, lo bajé un poco para deleitarme con las vistas de su pecho desnudo y bajarlo ligeramente para besar el borde superior mientras le alzaba un poco el pecho con una mano y con la otra le acariciaba la espalda haciéndola alterar la respiración.
Me encantaba cómo olía, cómo sabia su piel y cómo sonaba su respiración cuando yo se la alteraba; entonces le miro por encima de mis ojos para ver que se ha agarrado al borde de la encimera con los ojos reducidos a rendijas casi cerrados y sonrío antes de levantar la cara y besarla mientras mi mano se entretiene en el centro de su pecho, ese par de botoncitos que había conseguido que se endurecieran.
Entonces paro un momento y la miro, le gusta, puedo verlo en sus reacciones, en su cara que es como un libro abierto de expresividad…
"¿Estás bien?" Le pregunto suavemente para que asienta suavemente. "Bien…" Le digo sonriendo para levantarla y sentarla en la encimera. "Así estarás más cómoda." Le digo guiñándole un ojo antes de volver a besarla.
Se me hace raro estar haciendo eso, pero es que es preciosa, no puedo evitarlo, despierta en mí deseos que no sabía ni que tenía.
Y he notado que le temblaban las piernas, debería llevarla a la cama, pero eso le daría pistas y no se me ocurre.
Está tan mona con esa cara, con los labios entre abiertos y los ojos entrecerrados mientras contesta a mis besos y espera uno nuevo.
Entonces miro hacia abajo, tengo lo que necesito para volver a llevarla a la cumbre entre mis manos, así que sonrío mientras veo que ha abierto los ojos ligeramente mirándome como pidiéndome un beso que le doy sonriéndole con picardía antes de bajar con una cadena de besos por su cuello y parar observando el par de maravillas de la naturaleza que tengo entre manos antes de mirarla una vez y llevar mi boca hacia el derecho mientras masajeo con la mano izquierda el de ese lado haciéndola gemir sin poder reprimirlo y quedarse a medio camino de taparse la boca con una mano para ponérmelas, ambas, en el pelo como intentando hacer algo que no sabe siquiera qué es, pero yo no puedo evitar sonreír complacido a ver su respuesta, tan fuerte, tan sincera… así que continúo con renovados esfuerzos, cambiando un par de veces de derecha a izquierda para tratarla con todo el cuidado y cariño que merece antes de que mi mano se mueva sola hacia sus piernas para comenzar a recorrerlas en una caricia con la palma de la rodilla hacia el trasero y de vuelta hacia atrás varias veces antes de extender la palma entera y rozar el interior de sus piernas con el pulgar, notando cada uno de los poros de su perfecta piel antes de llevarlo un poco más allí y poner la palma por dentro instándola a mover sus piernas para poder dejarme colocar entre ambas, algo que no parece ser consciente de saber hacer pero que hace por instinto en cuanto la acaricio por dentro los muslos.
Entonces sonrío antes de colar un dedo dentro de sus braguitas sorprendiéndome agradablemente al comprobar que ya está húmeda, sin embargo, cuando lo saco para probarlo, me doy cuenta que hay algo que no va bien porque veo una ligera traza de sangre difuminada y la miro parando para mirarla y ver el temor de nuevo en su cara.
"Mierda, es… debe habérseme adelantado…" Dice intentando cogerme la mano para que yo se la aleje sin dejar de mirarla.
"No, no es eso." Afirmo mirándola para cogerle las manos y abrazarla para inmovilizárselas contra mi pecho. "Dios, lo siento, no me acordaba…"
"¿Cómo?" Me dice.
"Es por mi culpa, pensaba que no era así." Afirmo suavemente. "No quería haber tomado tu primera vez, lo siento, de verdad que lo siento… por eso te temblaban las piernas…Debería haberme dado cuenta."
Ojalá me pegara, me lo merecía por haber sido tan estúpido.
Hakkai tenía razón, no debería haber comenzado todo ese juego, una cosa era verlo como un juego, ayudarla y hacerla respetarse más a si misma pero en ningún momento había pensado hacerle aquello.
"Lo siento, es… no tengo perdón." Afirmo. "Quedarme con tu primera vez… vale, para mí no era importante, ni siquiera recuerdo cuándo fue, pero vosotras… joder, yo nunca hago esto con…"
"¿Con vírgenes?" Me dice suavemente para hacerme mirarla. "Fue mi culpa, debería haberte dicho… pero me daba miedo."
"Lo entiendo, es… la primera vez es siempre…"
"No, es… tuve miedo de que te alejases." Afirma ella suavemente con lágrimas en los ojos. "Porque tú pareces tan…"
"¿Experimentado?" La atajo. "Ya te dije que no te fiases de las apariencias." Afirmo sonriéndole feliz ante su valentía al hablar de eso tan sinceramente y haciéndola levantar una ceja indicando que no se lo creía. "Vale, experiencia a un lado, debería haberme dado cuenta y haber retrocedido. Te merecías alguien mejor para esa vez."
"Tú tenías experiencia." Me dice frotándose los ojos antes de que yo le quite ese honor secándoselos con cuidado y cariño. "Y encima hiciste todo eso con la bañera, los pétalos y las velas…"
"Merecías eso y más." Afirmo. "Quería que nuestra primera vez juntos fuese… especial, algo que pudieses recordar para siempre."
"Creo que me va a ser difícil olvidar esta." Afirma sonriendo y casi riendo.
Entonces mi razón aparece tras tanto tiempo oculta dios sabe dónde.
Esa chica es tan pura y buena que no se merece alguien tan malo y sucio como yo, merece alguien mucho mejor.
"Lo siento." Le digo. "Pero no te merezco. Debería haberme dado cuenta antes, así que…"
"No." Afirma firmemente mientras me coge con las piernas y el brazo estando a punto de caerse al levantarse en sus piernas que le tiemblan haciéndome sujetarla preocupado para que me mire firmemente, con decisión. "No quiero otro, no puedes decirme eso en serio…" Afirma casi hipando. "Me pediste que te mirara dejando aparte primeras impresiones y es lo que hago."
"No lo entiendes." Le digo. "Tú eres pura, estás limpia… y yo estoy podrido." Afirmo haciéndola soltarme pero sujetándola para evitar que se caiga. "No quiero hacerte daño, no quiero romperte y…"
Y entonces me pilla por sorpresa con un beso largo y profundo que me deja si respiración y no solo por la sorpresa.
"Pues entonces rómpeme y destrozame…" Afirma. "Úsame hasta que te canses y entonces rómpeme el corazón… pero no me dejes ahora."
Cierro los ojos.
Ya es tarde, el mal está hecho. He conseguido corromperla, he sembrado la semilla de oscuridad en ella.
Sacudo la cabeza justo antes de notar su mano en mi entrepierna, tímidamente y como con miedo, sin demasiada seguridad y como si no supiera muy bien qué y cómo hacerlo.
Entonces la miro. Es la viva imagen de una mujer decidida, así que sacudo la cabeza.
"Me rindo." Afirmo. "Pesaba que podía hacerte caer de rodillas, pero no puedo." Le digo reconociendo mi derrota. "Soy incapaz de hacerte el menor daño."
"Pues no me lo hagas." Afirma. "Si lo que quieres es utilizarme, adelante, soy yo la que te deja usarme."
"No digas eso." Afirmo cogiéndole la mejilla con fuerza para hacerla mirarme a la fuerza y mirarle advirtiéndole. "No pienso usarte, no te lo mereces."
"Pero…" Me dice.
Entonces vuelvo a cogerla en brazos para llevarla al dormitorio y deshacerme de la camiseta con furia antes de ponerme de rodillas y coger un adorno afilado para hacerme un ligero corte en la palma que enseguida sangra apenas un par de gotas que miro antes de volver a mirarla a ella.
"Aquí y ahora quiero hacer un juramento." Afirmo serio. "Y juro que haré todo lo que sea posible y lo imposible para amarte y hacerte llegar el amor que me inspirarás y que que ya me inspiras, hasta que estés tan desbordada que seas tú la que me aparte y me rompas el corazón o me tengan que separar de ti con todas las fuerzas divinas y terrestres." Afirmo antes de levantarme y besarla con fuerza y pasión.
He hecho un juramento de sangre, y ese es el juramento más serio e inquebrantable que nadie pueda hacer; es un golpe de locura, pero es lo que siento.
"¡¿Estás loco?" Me dice asustada. "¡Te has cortado la palma de la mano!"
"Se llama hacer un juramento de sangre." Le digo.
"¡Dios, deja de hacer el tonto!" Me dice atacada. "¡Hay que curarte esa mano!. ¡Se te va a infectar!"
¿Qué se me va a infectar la mano?
Eso me hace reírme para que me de un golpe en el pecho y me riña.
"Lo siento es que… nunca nadie había reaccionado así." Afirmo intentando aguantarme la risa por respeto.
"¿Sí?" Me dice apretando un pañuelo contra mi herida. "Ya veo cuántas cicatrices de cortes tienes en la palma de la mano." Afirma con ironía.
"Ah, la otra fue muy pequeña, y fue con… no importa." Afirmo recordando que la otra promesa fue con mi hermano, y se había ido poco antes de poder cumplirla.
"Y ahora… dame la mano." Afirma tendiéndome la mano. "Como se te infecte te quedará una cicatriz muy fea, y eso raspa."
"Ah… así que te gusta cuando te toco…" Le digo divertido y medio bromeando para hacerla ponerse roja como un semáforo.
"Puede ser, tal vez, sí." Dice rápidamente como vomitando palabras.
Entonces la callo con otro beso y sonrío.
"Me encanta cuando hablas así de rápido." Afirmo para darle otro.
