CAPITULO 19: TERAPIA. DOLOR DE DOS.

(Voz de Hakkai)

"¿Cómo puedes pedirnos eso con lo que acaba de pasar esta mañana?" Le pregunto a Gojyo. "¿Cómo puedes pedirnos que salgamos los tres durante horas cuando ella está tan mal?"

"No puedo deciros para qué." Nos dice suavemente. "Pero necesito que me hagáis ese pequeño favor."

"¿Negándote a decirnos para qué?" Dice Sanzo pasando de página el periódico que lee en ese momento. "Lo más evidente es que la harás empeorar con eso que piensas."

Eso me hace mirarle, con ese comentario de Sanzo me parece evidente de por qué quiere que nos vayamos unas horas y le miro sorprendido.

"Es ella la que me ha pedido eso." Afirma. "Yo no quería, pero…"

"Entonces dinos que no es así." Le digo. "Explícanos de qué va todo y lo haremos."

Gojyo guarda silencio un momento y entonces habla.

"No puedo." Afirma. "Pero preferiría quedarnos aquí, por ella, está herida y no me atrevo a sacarla en ese estado."

"Es comprensible." Afirmo seguro que mis sospechas de sus sentimientos hacia ella son ciertas. "Pero no podemos irnos por que sí."

"Por favor." Me dice antes de mirar a Goku y Sanzo. "No soy yo quien lo pide, sino ella. No me hagáis esto más difícil."

¿Difícil?

"A mí me apetece ir a pasear." Afirma Goku. "Y abajo hay un parque, podemos vigilar las ventanas desde ahí. Y frente a la puerta hay un banco. Sanzo puede leer ahí el periódico."

No sé cómo es posible que precisamente Goku que es el que más unido está a la chica aparte de Gojyo es quien sugiere siquiera eso.

"Goku, creo que no deberíamos irnos." Le digo.

"Pero es que yo quiero ir a comprar uno de esos bollos con miel…" Dice haciendo ojitos de cachorro. "Y quiero darle uno a Lily cuando se despierte."

"Está bien." Me rindo sonriéndoles. "Pero solo un rato, y estaremos vigilando fuera."

"Gracias, es… no sabéis cómo os lo agradezco." Nos dice Gojyo.

Es raro, nunca hubiera pensado que Goku y sobre todo Sanzo se pondrían de lado de él hasta ese punto en algo tan sospechoso como aquello.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Gojyo)

"Ya se han ido." Afirmo entrando y cerrando la puerta del cuarto tras de mí de espaldas a Lily para girarme y verla tumbada en el mismo sitio, solo que parece haberse cambiado el camisón por una camiseta blanca de tirantes. "¿Estás segura de esto?"

"Sí." Afirma suavemente. "Es… sé que tengo que hacerlo, aunque… aunque me cueste."

"No tienes por qué hacerlo." Le digo. "Hoy ya ha tenido que ser suficientemente doloroso. Ayer mismo fue la primera vez que… ya sabes."

"Por eso mismo." Afirma suavemente como sin fuerzas para mirarme con firmeza. "Tú eres el mismo de ayer. Sé que sabes cómo tratar con una mujer, al menos sabes cómo hacerlo con alguien como yo." Afirma. "Por eso tienes que ser tú, sé que tendrás cuidado, y por eso sé que si es contigo, saldrá bien."

Su voz apenas tiene fuerza, pero puedo ver la firmeza en sus ojos, la decisión de su resolución.

"¿Y qué hay si me niego?" Le digo a la desesperada.

"Lo entendería." Afirma poniéndose las manos en el regazo y mirándolas.

Mierda… cuándo me he vuelto tan débil como para acceder de esa forma a los deseos de una chiquilla como esa.

"Claro que quiero." Afirmo. "Pero no a costa de hacerte daño."

"A veces un poco de daño es necesario para no volver a pasarlo." Me dice cogiéndome suavemente la mano para besarme la venda de mi herida.

Eso me hace sonreír.

"Eres mala ¿lo sabías?" Le digo. "Está bien, me rindo. Intentémoslo, pero pararé cuando vea que te hago daño, del tipo que sea." Afirmo para mirarle a los ojos.

De nuevo un momento de silencio y asiente para dejarme hacer, como siempre; así que… comienzo por recostarla y yo junto a ella de forma que quedo por encima mientras me apoyo en mi costado.

Aún con las heridas que tiene me parece hermosa, y por un momento me entran ganas de llorar al ver cómo contiene muecas de dolor cuando las rozo.

"Deberíamos parar." Le digo para que niegue. "Lily, estás herida, hasta besarte te hace daño. Y tiemblas."

"Entonces bésame con más fuerza, para que me olvide todo." Me dice suavemente pero con decisión mirándome a los ojos.

"Dios… eres una cabezota." Le digo sonriéndole derrotado. "Está bien, iré con cuidado."

Me mata tener que hacer eso, hacerlo así, mientras ella está tan herida. Pero más me mata hacerle daño, ya sea en las heridas que es un mal menor porque ese dolor pronto pasara, como las que más temo hacerle, en las de su interior, las de su corazón, alma o como sea.

Entonces veo que tiembla aún más y paro para suspirar.

"Lily." Le digo.

"No, estoy decidida." Afirma.

¿Cómo puede ser tan testaruda?

Miro a todos los lados y entonces suspiro antes de apartarme y tumbarme sobre mi espalda para mover las manos haciéndole gestos.

"Está bien." Afirmo. "Tú ganas, pero cambiemos de táctica, al menos hasta que tus heridas haya curado. Tú llevarás las riendas."

"Pero yo… no… no sé…" Balbucea.

"Es la única forma en que pienso hacer esto." Le digo intentando mantenerme firme. "Si notas dolor, podrás parar o cambiar de forma. Así será más fácil para todos."

"Pero yo no… no sé." Repite. "No sé cómo hacer…"

"Todas las mujeres sabéis." Le digo sonriéndole y haciéndole una caricia en la mejilla, al aire dado que la tiene magullada. "Tan solo hace falta paciencia y oportunidades para daros cuenta."

Eso parece hacerla dudar un poco, pero finalmente, asiente y se mueve dejando patente su dolor en algún punto antes de ponerse de lado para inclinarse sobre mí mirándome directamente a los ojos.

Sé que esto va a ser difícil, pero al menos ahora no le haré daño, aunque probablemente vayamos aún más lentos que si lo hiciera yo teniendo cuidado de sus heridas.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Lily)

Estoy nerviosa, tengo miedo y no sé para nada qué hacer, aunque él haya dicho que todas las mujeres sabemos cómo hacer para que un hombre se sienta complacido en ese campo por nosotras.

Cuando me muevo noto cómo las heridas en mi costado y los miembros me tiran y duelen para parar cuando yo lo hago.

Miro a los ojos de Gojyo, sé que eso debería calmarme, así que lo hago, y efectivamente, en cuanto veo sus ojos rojos y brillantes noto cariño en ellos. No sé qué tienen exactamente, pero me calman cuando tengo miedo, y por algún extraño motivo, siento como si mi reflejo en esos ojos, fuese bello, algo que mi amigo el espejo no ha conseguido nunca mostrarme.

No sé exactamente qué hacer, pero al menos ya estoy un poco más calmada, el miedo sigue ahí, pero sé que tengo que vencerlo, así que decido comenzar por lo evidente y me inclino con duda hacia él para besarle.

No sé muy bien cómo le gustan los besos, pero sí sé cómo puedo darlos, y aunque comienzo con suavidad, poco a poco voy notando otra cosa y los alargo poco a poco.

Mis heridas me duelen, los cortes y todas y cada una de las magulladuras y rasponazos me arden, pero decido no hacerles caso. Ya fueron atendidas, ahora es hora de mi mente.

Entonces noto las manos de Gojyo, estaban quietas en mi espalda, pero una ha migrado ligeramente hacia mi vientre donde ha parado encogiendo los dedos.

Entonces yo paro y le miro, parece lamentar algo y entonces me doy cuenta de que ha parado cerca de la herida que tengo allí y la miro.

"Lo siento, no sabía que…" Me dice.

Entonces le cojo la mano y la aparto para deshacerme de la camiseta que me puse sujetándome el pecho con los brazos cruzados.

"¿Qué haces?" Me pregunta suavemente.

"Es… así será más fácil, si ves las heridas…" Murmuro.

Aún con todo, sigue dándome vergüenza que me vea tan desnuda, porque sus ojos mienten, no soy bonita, solo soy… del montón.

"Deberíamos dejarlo." Me dice suavemente incorporándose.

"No." Murmuro para ponerle una palma en su pecho para hacerle volver a echarse.

"Lily, es… de verdad, no quiero hacerte…" Comienza para que sea yo esta vez quien le calle con un beso.

"No me lo harás." Afirmo rezando para que sea así.

Miedo, dudas… pero no, no puedo dejar que el miedo me controle, no debo.

Vuelvo a centrarme en los besos, eso es un buen inicio para poder avanzar. Pasito a pasito también se avanza.

Entonces paro y cojo su mano para colocarla en mi cadera, con la mía aún en mi pecho, le miro a los ojos y veo que le sorprende, aunque no parece demostrarlo demasiado.

Parpadeo lentamente una vez para indicarle que consiento y vuelvo a inclinarme hacia él, para besarle una vez más antes de que sea él quien pare un segundo.

"Creo que deberías quitar el brazo de ahí." Me dice suavemente. "Ponte algo si lo prefieres, pero tienes el brazo mal, cualquier presión innecesaria podría acabar de romperte el hueso."

Me conmueve su gesto. Habría pensado que me pedía eso para su provecho, pero tenía razón, tenía un hueso con una fisura, no había roto aún porque estaba junto al radio y el golpe no había sido suficiente para moverlo; pero si apoyaba peso en él…

"No necesito cubrirme." Murmuro para retirar el brazo lentamente para estirarlo junto a su cabeza.

No hace el más mínimo ademán de mirar, aunque un par de veces hace un gesto que me hace sospechar que en realidad se muere de ganas de mirar, sin embargo, acaba por mirarme a los ojos.

"¿Qué tengo que hacer ahora?" Murmuro.

"Tú decides." Afirma. "Algo que no te haga daño estará bien para mí."

No lo entiendo… parece tan preocupado por mí… tan dulcemente movido por mi dolor… pero los hombres no son así.

"¿Por qué eres tan condescendiente con mi dolor?" Le pregunto dudando.

"Te hice una promesa de sangre ¿recuerdas?" Me dice mostrándome la mano vendada sobre su herida. "Prometí amarte como mereces, porque tal y como lo hago ahora, creo que no es suficiente."

"¿Tú… haces todo esto… por mí?" Le digo confusa para que asienta cerrando los ojos una vez. "Pero… no lo entiendo… por qué…"

"Si necesitas que lo diga entonces no estoy haciéndolo bien." Afirma.

"Quiero oírlo." Afirmo. "Por favor…"

Entonces mira a otro lado antes de volver a mirarme y ponerme una mano en la nuca para atraerme hacia sí y besarme con pasión.

"¿Sigues sin verlo?" Me dice sonriéndome mientras me acaricia al aire como si temiese por mis heridas.

"Una vez…" Comienzo mientras me agacho ligeramente para acariciar su pecho desnudo con la punta de mi dedo trazando un dibujo imaginario. "Oí algo. Era algo que me hizo recapacitar. Era bonito pero a la vez cierto."

"¿Y qué era ese 'algo'?" Me dice.

"Que los hombres amáis a las mujeres que ponéis en vuestras camas, al menos mientras hacéis…"

"El amor, sí." Afirma cortándome y besándome el pelo sobre mi cabeza. "Por eso se llama hacer el amor a alguien. Muchos hombres pueden fornicar con mujeres, pero solo unos pocos podemos haceros el amor."

"¿Y cómo sé que no es así solo mientras estamos aquí?" Le digo dudando.

Me hubiese gustado que me dijera que me quería dentro y fuera de aquel estúpido mueble, todos los días y a todas horas, y así hubiera sabido decir que mentía, pero en lugar de eso…

"Supongo que no lo sabes, o no preguntarías." Afirma sonriendo con un ligero tinte de dolor en sus labios, como si le hubiese dolido mi pregunta. "Y además, no serviría de nada que te lo dijera yo o me hubieras creído cuando me corté la mano. Así que… me temo que eso nos deja con tu juicio."

Mi juicio… mi juicio… nunca nadie había creído en mi juicio.

Quería pensar que él me quería, pero no podía fiarme, ya me habían hecho daño por cometer ese error antes, no quería volver a cometerlo, sin embargo… no sé, algo me decía que con mi actitud no era yo quien salía ganando, que con mi desconfianza solo conseguía hacerle daño a él y a la larga, eso me haría daño a mí.

¿Cómo podría hacerle daño?

Tenía muchos motivos para pensar que realmente sentía algo por mí, y mientras recorría descuidadamente su pecho hasta el abdomen duro como piedra, recordé cómo había actuado el día anterior, con qué cuidado, delicadeza y detalle había preparado todo, con qué suavidad y cuidado me había tratado, con qué suavidad había dedicado mucho tiempo a calmarme, a hacerme olvidar el miedo por lo que acabaría sucediendo… cómo parecía tenerme en cuenta a cada paso que daba cuando el día anterior y antes habíamos estado en aquella cama.

Eso debería ser motivo suficiente, nunca antes habían hecho algo así por mí.

Entonces me besa y me coge la barbilla suavemente para hacerme mirarle.

"En estos momentos, lo mejor es no pensar demasiado." Me dice. "Si tienes lo que quieres, entonces no pienses lo que vas a hacer, simplemente… vívela."

Vivirla…

Con cuidado cierro los ojos y apoyo mi cara en su pecho, junto a su cuello mientras vuelvo a recorrer su piel con mi dedo distraídamente.

Él no quería estar allí ahora, he sido yo quien le ha pedido que lo estuviese.

"Gojyo." Le digo levantando ligeramente la cara para mirarle a los ojos. "Contéstame con la verdad. ¿Te estoy obligando a hacer esto?" Le pregunto con miedo. "Dime que no quieres hacerlo y me apartaré."

"La verdad…" Murmura pensativo.

Lo imaginaba. Intento retirarme, pero él me sujeta suavemente del brazo sano.

"La verdad es que creo que eres muy valiente haciendo esto, y que no puedes imaginarte cómo desearía que nada del día de hoy hubiera ocurrido." Afirma. "Entonces ten por seguro que tú me pedirías esto y no tendría pegas, daría gracias a los dioses por tener la suerte de que una mujer como tú me haga esta petición tan extraña."

"Me he perdido." Afirmo tras intentar pensar lo que quería decir. "¿Eso es que te obligo?"

"Sí." Afirma sujetándome. "Pero no me importa, me siento honrado de que quieras que sea yo quien te ayude en este momento y no cualquier otro. Y por si no te has dado cuenta, tengo algo doliéndome en la ropa. Y eso no miente."

No entiendo, pero entonces me coge la mano suavemente y la baja por su abdomen hasta llegar más al sur, hasta el final de su tronco donde toco algo aún más duro bajo las ropas que su vientre, tanto que me asusta.

"Veo que ya entiendes." Me dice sonriéndome. "Así que… me repito, tú llevas las riendas."

Es algo instintivo, siempre he sido curiosa y necesito comprobar las cosas dos y hasta tres veces antes de hacer nada, así que vuelvo a bajar la mano que retiré por el susto para volver a rozar ese tronco duro y mover ligeramente un dedo sin querer para hacerle estremecer y mirarle temiendo haberle hecho daño.

"Lo siento." Afirmo retirando la mano. "No pretendía…"

"No…" Murmura para sonreír. "Me encanta…"

"¿En serio?" Le digo sorprendida de ello.

"Es como cuando yo hago… esto." Afirma deslizando un dedo entre mis piernas haciéndome retemblar para mi sorpresa.

"Oh." Afirmo comprendiendo.

Con cuidado entonces vuelvo a bajar la mano por su vientre, acaricio sus abdominales duros como madera, y sigo bajándola por su suave vientre surcado, del ombligo hacia abajo, por una línea de pelo suave pero grueso y poco a poco más rizado hasta llegar justo antes de ese tronco duro como piedra y cálido como el fuego donde noto el pulso tanto como si fuese el corazón mismo.

Al contacto con mi mano, aunque es apenas un ligero tacto, noto cómo esta tiembla para intentar pegarse a mi palma, hasta que apoyo mi mano en él y la muevo, entonces tiembla una vez mientras Gojyo gime para mirarme cuando paro.

"Más…" Gime sonriéndome para besarme y volver a tumbarse de golpe cuando muevo ligeramente la mano.

Cómo podría fingir eso. Cómo podía yo pensar siquiera que había falsedad en esos gestos.

De pronto no sé cómo ni por qué, pero algo más se pasó por mi mente y me agaché sobre su pecho para besarle allí, justo en la hendidura entre ambos pectorales. Y cuando veo que está brillante, mi instinto me hace sacar la lengua y rozarlo tan solo con la punta de la lengua para probarlo, entonces él se encorva ligeramente antes de que yo pare preocupada por hacerle daño y él me mire y me bese sonriéndo.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Gojyo)

Dios… definitivamente esa chica me iba a matar… ahora que estaba apenas con el pantalón del pijama horroroso que siempre llevaba cuando no estaba bien.

Ella misma no estaba bien, estaba herida, había pasado por algo que nadie debería pasar en la vida esa misma mañana. Y allí estaba, intentando hacer algo que había conseguido desde el momento que comenzó a intentarlo, dudando de mis sentimientos hacia ella, como el perro al que han dado una paliza de muerte y abandonado a su suerte pero sobrevive para arrastrarse hasta que se cura y ya no vuelve a fiarse de nadie.

Sin embargo, ella no es un perro, es lista, condenadamente lista. Y algo dentro de ella debe decirle que lo que le digo es cierto.

Sin embargo… cuando pone su mano en mi miembro dudando, su contacto me hace recorrer el cuerpo entero con un fuego terrible. Tanto que no puedo ni controlarlo y pronto tengo un espasmo que controlo, sin embargo, cuando besa mi pecho, justo en el punto donde mis pectorales se unen provocando lo que en ella sería el valle de sus pechos cuando siento que estoy a punto de perder el control. Pero entonces noto la punta de su lengua pasando en un breve recorrido por ahí y pierdo el control del todo y me encorvo presa del placer que me está produciendo, con su mano en mi miembro y su lengua en mi pecho, sobre mi piel.

Pero entonces para y cuando le miro veo preocupación en sus ojos, así que sonrío y la beso para seguir sonriendo.

"Eres increíble." Afirmo jadeando. "Eres… me enciendes…"

"Pero si yo no…" Dice. "¿Te gusta que te chupen?"

"Solo si eres tú." Afirmo. "Antes no me gustaba. Prefiero… besos, pero…"

"Deberías tomar tú las riendas." Me dice suavemente. "Yo no sé qué hacer."

"Es sencillo." Afirmo suavemente. "Utilizamente, aguantaré hasta que tú quieras… y cuando estés lista para más, bastará con que me lo hagas saber."

"Pero…" Me dice.

Entonces recuerdo una cosa, esta va a ser su segunda vez en que la cosa vaya tan lejos, si es que va tan lejos, y yo sé cómo va el juego mientras ella dice que no lo sabe, debería asegurarme primero de que ella vaya a estar bien antes de que ella piense que estamos preparados.

"Pequeña… necesito…" Le digo suavemente levantando mi mano para ponerla en su muslo poniendo cuidado de que mi pulgar quede cerca de su ingle.

"Yo…" Murmura.

"En otras condiciones no pediría permiso, sé cuándo y cómo hacerlo, pero… me temo que ahora mismo las cosas no son como siempre." Afirmo. "¿Puedo intentarlo?"

Por un segundo pienso que se negará, pero entonces asiente y coge mi mano para ponerla dentro de la cintura de su pantalón.

Sonriendo, la beso; ella merece toda consideración que pueda pensar y más, así que voy acercándo mi mano poco a poco, milímetro a milímetro por su piel comprobando que está tensa y tiembla a veces, entonces paro cuando estoy cerca y espero a que pueda relajarse, solo que esta vez, no lo hace.

"¿Estás bien?" Le pregunto viendo que tiene los ojos cerrados y se muerde los labios temblando aún.

"No, es… sé que tú no eres… pero aún así…" Dice suavemente con la voz temblorosa.

Voy a intentar sacar la mano, eso es demasiado, ya hemos ido demasiado lejos; sin embargo, ella la retiene ahí apretándose contra mi cadera para inmovilizarla.

"Lily, esto es demasiado." Le digo. "Esta mañana intentaron violarte, no puedes esperar que en unas horas se te haya pasado."

"No, es… no quiero vivir con miedo." Afirma con voz llorosa.

Mierda… haga lo que haga voy a acabar haciéndole daño, si me mantengo firme para evitar herirla la heriré en su confianza, pero si trago y cedo a su petición… lo que saldrá herido será su mente.

Entonces sacudo la cabeza un par de veces, me duele en el alma, pero opto por el menor de los males, hacer daño a su mente de una forma que le durará solo un tiempo, hasta que se reponga.

"Está bien." Cedo. "Haré lo que me pides, pero antes quiero que me prometas algo. Cuando acabemos… quiero que me pegues, hasta que te sangren los nudillos de la mano buena o te quedes sin fuerzas."

"¿Cómo?" Me dice susurrando. "¡No!"

"Lily, por favor." Le pido. "Por favor… necesito que seas tú, necesito que me pegues, porque te voy a hacer daño a sabiendas que te lo voy a hacer. Aunque seas tú quien me lo pida… Tienes que prometérmelo."

"Yo…" Me dice.

"Por favor." Le pido. "Por favor… prométemelo y a cambio te prometo que haré lo que me pidas."

Sé que eso es demasiado, supongo que se negará y dejará esta locura.

"Está bien." Dice sacándome de mis pensamientos. "Acepto."

No era esa la respuesta que esperaba, sin embargo, soy un hombre de palabra, así que libero mi mano para guiar mis dedos de forma segura y certera a su objetivo y moverlos lentamente para comenzar a hacerla mojarse y comenzar a respirar entrecortadamente.

Entonces la beso, la beso como si me fuera la vida en ello y doliéndome por lo que estaba a punto de hacerle.

Sin embargo, ella comienza a frotarse con sus sacudidas contra mí, suavemente sin darse cuenta y eso me calienta hasta casi perder el juicio.

No, no debo perder el juicio, ante todo YO no debo perder el juicio.

Con cuidado voy preparándola para lo que ella pretende, y yo también lo disfrutaría si no fuese por sus heridas y estado psíquico gracias al ataque de esa mañana.

"Lily, creo que estás lista." Le susurro. "¿Estás segura de esto? Es solo tu segunda vez y va a dolerte cien veces más que lo que debería."

Asiente casi sin fuerzas, tiene miedo, pudo notarlo, y eso me mata por dentro; sin embargo, entiendo su posición.

Cuando un hombre tiene miedo debe enfrentarse al origen de este, cuando eres suficientemente mayor, he oído que tu propio padre te obliga a superarlo; pero sin lugar a dudas, eso es algo que no debería aplicarse a las mujeres.

Las mujeres tienen todo el derecho del mundo a sentir miedo, a necesitar protección de alguien. Pero esa chica se negaba ese derecho.

No, ella quería luchar contra su miedo, como demostrando que era valiente. Negándole el placer al propio miedo de manejarla a su antojo.

"Vuelve a coger las riendas." Le digo dándole un beso. "Cuando estés lista solo tienes que subir."

De nuevo asiente con miedo en sus gestos. El temblor sigue ahí, pero vuelve a acariciarme como intentando ocultarlo y haciendo todo lo contrario, me deja aún más claro su temor.

Debería parar eso, solo nos hace daño, a los dos.

Y entonces veo cómo me coge las manos y las pone en la cintura del pantalón para movérmelas ligeramente incitándome a bajarlos, así que lo entiendo y comienzo a moverlos lentamente hacia abajo, despojándole lentamente de sus pantalones y notando lo que había debajo.

Y entonces la veo, tiembla de nuevo, pero me mira a los ojos. En ellos veo miedo, temor… sabe lo que está pasando y le teme, el miedo vuelve a ser fuerte en ella, pero también veo valor, decisión… como si creyera que era necesario.

"Para." Le digo parando mis manos. "Se acabó. Estás temblando de miedo, me niego a hacer nada en este estado. No quiero hacer más daño a tu alma."

Estoy a punto de levantarme, pero entonces ella se incorpora y me vuelve a tumbar, me besa el pecho y los botones en él, juega con su lengua mientras tiembla y gime de dolor cuando veo que ha apoyado parte de su peso en el brazo herido así que la sujeto por el diafragma con la palma para evitar que siga apoyando peso en él.

"Lily, vale ya." Le digo más bien pidiéndole serio. "Te estás haciendo daño."

"Me hará más vivir con miedo." Afirma temblando de nuevo mientras veo cómo levanta una pierna para apoyarla junto a mi pierna tras haber intentado apoyarla sobre esta y resbalarle un poco.

Antes de que me de cuenta está intentando subir, así que me aseguro al menos de que esté bien húmeda para que sea menos doloroso y jugar un poco hasta hacerla jadear y volver a estar totalmente mojada antes de dejarla que vuelva a intentarlo.

Y esta vez… bueno, noto su duda, su temor… vuelvo a intentar abrir la boca para hacerla entrar en razón y ella me calla con un beso antes de comenzar a hundirse ligeramente uno o dos centímetros antes de mostrar dolor y salirse.

"Ya…" Intento decir antes de que vuelva a intentarlo hasta el mismo punto y quedarse quieta.

Entonces cierro los ojos, no puedo entender esa fijación por hacerse daño psicológico, pero cada vez que intento hacer nada, me hace callar.

Y de nuevo vuelve a avanzar otro centímetro o dos centímetros más antes de parar y retroceder la mitad del avance simultáneamente mientras noto cómo le duele.

Entonces me incorporo y me siento para comenzar a besarla.

Ya que va a hacerse daño me niego a quedarme de brazos cruzados dejándola hacerse daño sola, si puedo evitarlo, al menos podré aliviar un poco la cuestión física.