CAPITULO 21: AVANCES EN LA TERAPIA.

(Voz de Gojyo)

No puedo creerme cómo pasa el tiempo, ya casi hace medio año desde que llegamos a aquel lugar tan extraño, casi 1 mes y algo desde el último ataque en el que Isa quedó tan malherida. Por suerte sus heridas ya están casi curadas, y salvo las del vientre, el resto probablemente no se le noten pronto.

Y sobre nosotros…

"Buenos días…" Me dice sonriendo mientras la miro dormir el domingo. "¿No te he dicho que no me gusta que me espíen mientras duermo?"

"Qué puedo decir." Le digo divertido. "Me encanta verte dormir."

"Señor…" Dice volviendo a acurrucarse y bostezando ligeramente.

"¿Qué tal has dormido?" Le pregunto acariciándole la parte de arriba de su cabeza.

"Bien, es… después de la paliza de ayer estaba reventada." Me dice poniéndome el brazo aún vendado por encima de mi costado con los ojos cerrados.

"Me parece raro que aún no te hayas levantado ni parezcas tener demasiadas ganas." Le digo divertido.

"Hoy es domingo." Afirma sonriendo. "Tenemos todo el derecho del mundo a vaguear un poco."

Cierto, se me había olvidado que hoy era el día de la semana que se dedicaba a vivir calmadamente y a no hacer gran cosa. Y eso nos incluía a los dos.

Sonriendo, respondo a su abrazo y entierro mi cara en su pelo.

No sé por qué, pero me encanta esos ratitos que tenemos así, juntos y haciendo nada en concreto.

Entonces noto una suave caricia en mi clavícula y miro hacia abajo para verla besarla y parar.

"¿Y eso?" Le digo.

"No sé, me apetecía." Afirma volviendo a cerrar los ojos. "Nunca me han despertado así."

"¿En serio?" Le digo divertido. "De todas formas y para que me quede claro, cómo es así."

"Suavemente, con besos, caricias… esas cosas." Me dice.

"Ah… bueno, pues los deseos de la dama son ordenes." Le digo. "Aunque creo que ya no estás dormida."

"Aún sigo un poco dormida." Afirma suavemente cerrando los ojos de nuevo.

Eso me hace sonreír aún más. Sin duda es realmente divertida y tierna, así que me inclino ligeramente para besarla y hacerle unas caricias en la cara donde aún tiene marcas más claras pero ya no hay herida.

"Lily… pequeña…" Le digo suavemente para besarle suavemente la frente y seguir por los párpados antes de posarme en su boca y parar para acariciarle de nuevo. "Vamos… despierta…" Continúo suavemente.

La verdad es que hasta cierto punto es divertido hacer eso. Vale, es suave, y vale, no tiene nada de sexual; pero aún así, me gusta.

De nuevo, vuelvo a besarla y ella sonríe volviendo a hacerse la dormida por lo que profundizo un poco más en el siguiente beso para posar mi mano en su cintura y buscar su piel en el pliegue donde se juntaban camiseta y pantalón de su pijama.

Podría ser un buen chico, pero no me apetece, así que le acaricio suavemente las marcas de heridas viejas y me agacho para besarlas suavemente antes de mirarle levantando la cabeza suavemente mientras le acaricio el costado y verla mirarme por lo que le sonrío.

"Al final te has despertado." Le digo.

"Te has equivocado, estoy aún dormida." Afirma volviendo a cerrar los ojos sonriendo.

"Vale, pues sigo intentando despertarte." Afirmo divertido para volver a besarle la tripa haciéndola tumbarse bocarriba suavemente por lo que me aguanto la risa al ver cómo le gusta jugar.

Entonces vuelvo a subir, pero esta vez lo hago depositando una cadena de besos por el camino, dando gracias a Budha porque está casi bien de nuevo, porque sus heridas son poco más que marcas ya y las de su vientre… bueno, digamos que no me importa demasiado que le hayan quedado cicatrices ahí. Cicatrices que beso sin preocuparme demasiado por hacerle daño dado que sé que ya no le duelen.

Y de nuevo, llego a su pecho para que me abrace suavemente con sus brazos mientras noto que su respiración es de nuevo un poco acelerada.

Y entonces sí que paro y le doy un cachete suave en el trasero.

"Arriba, dormilona." Le digo divertido. "Hoy hay muchas cosas que hacer no haciendo nada."

"Habla por ti, lo primero que pienso hacer es darme un buen baño." Afirma sonriendo y estirándose. "Con agua bien calentita y mucha espuma."

"Hum…" Digo rodeándola con los brazos mientras está sentada para volver a echármela encima haciéndola reír. "No suena nada mal. Un baño…"

"Bueno…" Me dice suavemente. "Ya sabes dónde está la bañera…" Afirma levantándose suavemente para salir e ir al baño.

Es curioso, y no puedo evitar pensar que esas últimas palabras son una invitación; pero es imposible.

Me levanto y voy al baño.

Entonces la veo allí, sentada en el vater y esperando mientras la bañera comienza a llenarse mientras veo cómo comienza a formarse una capa de espuma en la superficie y se eleva el olor de una flor blanca que nunca consigo acabar de recordar cómo se llama pero que huele de maravilla (jazmín).

Entonces veo cómo mete una mano y la mueve suavemente como comprobando el calor del agua.

Es divertida, pero entonces veo que comienza a quitarse la camiseta y me escondo para no mirar.

¿Un momento? Por qué no iba a mirar, basta con que no me vea.

Con cuidado me escondo tras el marco y miro.

Es curioso, normalmente las mujeres se quitan primero los pantalones o la falda para luego deshacerse de la ropa del torso, pero en cambio…

"Mierda mano…" Murmura ella mientras la veo pelear con el cordón del pantalón dando la vuelta. "Joder, no puedo hacer nada a derechas con esta." Afirma antes de morder un extremo de los dos cordones y ponerse a maniobrar con la mano derecha hasta que suelta el cordón del pantalón y consigue bajarlo un poco.

Sonrío aguantando las ganas de reírme al verla actuar así de naturalmente.

Y también me fijo en ella. Ha adelgazado un poco, pero sigue manteniendo sus curvas, las del pecho, la cintura, caderas y el trasero. Y menudo trasero.

Me gustan las curvas que se le hacen en el trasero, firme y en su sitio, sin embargo cubierto aún con las bragas. Entonces se lleva la mano a esta y se sienta en la taza del vater para mirar algo en las bragas y sonreír.

"Genial, se acabó la pesadilla." Afirma para sacarse una cosa como de gasa de dentro y hacer una pelota para tirarla a la basura pequeñita que tiene allí y que parece cambiar cada día, o al menos durante alguna semana suelta.

Y entonces me doy cuenta de qué ha tirado y sacudo la cabeza.

Había oído que las mujeres pasaban por eso, que les dolía hasta el alma y que perdían sangre.

Entonces se pone de espaldas en el bidé y la veo lavarse un poco antes de coger la toallita que hay junto a este y secarse un poco para volver a ponerse la ropa interior.

"Gojyo." Me llama secándose. "Hoy es día de lavadora, deberías sacar la ropa sucia a la cocina porque cuando salga la pondré."

Me alejo un poco a la habitación para contestarle.

"¿La meto en la lavadora?" Le pregunto.

"Claro." Afirma. "Luego meto yo mi pijama."

"Perfecto." Afirmo cogiendo la ropa del suelo para echarla a lavar. "¿Puedo entrar y la llevo yo?"

"Vale, pero podía llevarla yo." Afirma desde la bañera.

"No me cuesta nada." Afirmo viéndola que como cuando nos bañamos juntos se tapa un poco el pecho mientras el agua sigue subiendo a su alrededor. "¿No hay ropa interior?"

"La llevo puesta." Afirma divertida.

"¿Y eso?" Le digo. "Normalmente te bañas sin nada."

"Normalmente cierro la puerta para bañarme." Me dice bromeando.

"Cierto, pero si cierras no puedo recoger la ropa para meterla en la lavadora." Afirmo divertido para salir e irme a la cocina a echar la ropa echa una pelota en la lavadora y cerrar la puerta para volver al pasillo.

Entonces me doy cuenta, y abro un cajón para sacar un par de velas y mi mechero y volver a llamar a la puerta del baño para que me conteste.

"¿Puedo?" Le digo para entrar y ponerle una vela ante la cara y encenderla. "Si vas a bañarte, hazlo bien. Nada mejor que unas velas relajantes para un buen baño."

"¿Quieres meterte?" Me dice tímidamente.

"No sé… no creo que estuviese bien…" Bromeo divertido.

"¿Perdona?" Me dice para reírse. "Te recuerdo que no sería la primera vez."

"No." Niego divertido sentándome en el borde de la bañera. "Pero la vez anterior fue especial, sobre explicar por qué."

Entonces se incorpora ligeramente y me coge del cuello de la camiseta con la mano vendada para atraerme hacia ella y besarme con apenas un roce de labios antes de soltarme.

"Entonces hagamos que vuelva a serlo." Susurra mientras se le suben los colores.

"Dios… eres lo que no hay." Afirmo levantándome para quitarme la camiseta y tirarla al bidé aún mojado. "Voy por más velas, y a ponerme otros calzoncillos."

"Como quieras." Me dice suavemente.

Me cuesta nada encontrar más velas que colocar en el borde de la bañera, colocarlas y encenderlas es sencillo, el problema viene cuando tengo que meterme al agua y veo que Lily sigue en el mismo sitio.

¿Me meto tras ella como la vez anterior?. ¿O tal vez mejor cara a cara?

Entonces ella se mueve ligeramente hacia delante como haciéndome hueco tras ella y mira sobre su hombro como preguntándome.

No necesito más, detrás.

Con cuidado me meto tras ella y apago el grifo al ver que casi se sobra la bañera.

"¿A qué huele?" Le pregunto.

"Jazmín, he puesto unas sales de baño." Afirma. "Por qué. No me digas que no te gusta el olor."

"Claro que me gusta." Afirmo divertido. "Es que no sabía a qué olía." Añado haciéndola recostar contra mí un poco. "Me ha sorprendido que me dijeras que me metiera contigo, aunque sea con ropa interior."

"Me da miedo, pero tengo que quitarlo." Afirma suavemente.

Otra vez con su tontería de quitarse los miedos.

"Mira, no veo por qué sigues emperrada en eso." Le digo. "No es tan importante."

"¿Tú crees?" Me dice. "Porque yo creo que sí lo es. Es… no puedo tener miedo de eso eternamente. Ya llega el calor y casi no puedo salir de casa sin chaqueta."

"¿En serio?" Le digo para darme cuenta que es así, desde que la atacaron sola no la había visto salir de casa sin chaqueta, y ahora ya comenzaba a hacer calor.

"¿Y bañarte conmigo te va a ayudar?" Le digo con incredulidad.

"Si lo prefieres se lo pido a otro." Me dice.

"Ni de broma." Afirmo cogiéndola en un abrazo por la cintura. "Me halaga ser yo quien te ayude; y no me malinterpretes, no sabes lo loco que me vuelve todo esto, pero lo digo por ti."

"Genial." Afirma. "Porque no se me ocurre hacer esto con otra persona que no seas tú."

Eso me hace un poco de daño por dentro, porque comienzo a ser consciente del tiempo que llevamos allí y comienzo a temer que llegue el día que tengamos que volver a irnos, y si habíamos desaparecido de nuestro mundo del día a la noche… ¿qué podía asegurarme que no fuese a ser así ahora?

"¿Estás bien?" Me dice suavemente.

"Sí." Afirmo suavemente intensificando el abrazo para besarle el cuello y la base a los hombros. "Estaba pensando la suerte que tengo de estar aquí y ahora contigo."

En cierto modo era cierto, pensaba que tenía mucha suerte de estar así con ella en ese momento y en esa bañera, aunque tuviésemos puesta la ropa interior de abajo.

Y entonces noto cómo ella mueve la mano sumergida y la pone en mi pierna para moverla lentamente hasta llegar a la cara interna de mi muslo.

"Vaya, vaya… estamos juguetonas hoy ¿no?" Le digo.

"Ya no tengo heridas." Me dice con la cara roja y casi susurrando.

Mierda, se me había olvidado lo que le había dicho el mismo día que la habían atacado sola.

"No sé si es buena idea." Le digo suavemente.

"Bueno…" Dice suavemente para titubear y volver a rozarme.

"Vale, yo siempre cumplo mis promesas." Afirmo suspirando. "¿Salimos?"

"No, es… con la espuma… creo que será más fácil." Afirma suavemente mirándome dado que se ha recostado un poco más sobre mí.

"Está bien." Me rindo levantando las manos. "Tú mandas, te cedo la batuta."

"Hum." Asiente suavemente antes de incorporarse un poco y ponerse casi de rodillas frente a mí. "Es… no sé muy bien cómo…"

"Perfecto, las nuevas experiencias me gustan." Afirmo sonriéndole. "Podemos empezar por jugar un poco, creo que eso ayuda."

"¿Jugar?" Me pregunta.

Entonces sonrío antes de juntar ambas manos y salpicarle un poco para que se frote la cara y me eche agua.

"Casi, pero no lo acabas de pillar." Afirmo volviendo a salpicarle, esta vez un poco más arriba de lo que sería el canalillo. "¿Usamos jabón?"

"Mejor." Afirma para estirarse dándome la espada y coger la esponja con un bote para tendérmelo. "¿Quién primero?"

"Yo mismo." Afirmo sonriéndole para echar un poco de gel en la esponja y levantarla para ver que estaba lejos. "Si te pones tan lejos no puedo."

"Oh." Dice alejándose un poco más.

"No, no lo coges." Afirmo rascándome la frente antes de volver a mirarla. "Yo te jabono a ti y luego tú a mí."

"Ah." Dice dudando antes de volver a sentarse casi en mi regazo. "Lo siento."

"No importa, para nada." Afirmo sonriendo ante el hecho de que me ha gustado cuando me rozó mi miembro con su trasero sin querer. "Me ha gustado." Añado susurrándole al oído mientras le cojo el brazo herido para comenzar a frotárselo.

Los brazos son algo fácil, no parece demasiado tensa cuando le jabono los brazos con cuidado, poniendo especial cuidado en no hacerle daño en las marcas de las viejas heridas. El problema es cuando llego a los hombros y acabo para bajar lentamente hacia abajo.

En cuanto llego a la clavícula, se tensa bastante pero no dice nada.

"¿Estás bien?" Le pregunto.

"Sí, es… esto es nuevo." Afirma suavemente.

"¿Te gusta?" Le pregunto suavemente.

Me da miedo, pero asiente, y entonces, bajo un poco más, hasta la parte de arriba del pecho donde paro porque ya llega al agua.

"Bueno… pues hasta aquí la jabonada." Afirmo suavemente. "Porque lo de meter la mano bajo el agua… vamos, creo que pierde el jabón."

"Puedo levantarme un poco y…" Murmura yendo a moverse.

Entonces tengo una idea y palmeo suavemente mi regazo.

"Puedes subirte en mis piernas, así subirás un poco más." Afirmo bromeando.

Lo que no esperaba es que fuese a tomárselo al pie de la letra y tras dudar un poco, se mueve y se sube en mi regazo.

"Si peso me bajo." Murmura.

"No te preocupes." Afirmo.

Como si el que pudiera pesar fuese a hacerme quejarme, tenía su trasero justo sobre mí, iba a tener que rezar porque no notara lo que me hacía.

Con cuidado recojo la esponja y vuelvo a sus hombros para volver a untarlos con jabón, espuma y agua, para volver a bajar lentamente por el frente hasta la clavícula y luego ir hacia el pecho, ahora fuera del agua casi hasta la mitad.

Cuando tengo una vista del panorama no puedo evitar sacudir una vez la cabeza y soplar al ver lo deliciosos que parecen sus pechos ahora que están húmedos y cubiertos de espuma del jabón.

"¿Estás…?" Me dice suavemente.

"¿Te he asustado? Lo siento." Le digo. "Es que… nada."

"¿Nada?" Me dice removiéndose un poco para tocarme la entrepierna.

"Lo siento, es algo natural." Afirmo metiendo la mano entre ambos para intentar ponérmela bien colocada entre las piernas y evitar que la incomode de nuevo la respuesta más natural en un hombre bañándose con una mujer que le atrae. "Ya está, ahora ya no te molestará."

"No me molestaba." Niega para mover su mano palpando mis piernas en busca de algo por lo que le paro la mano.

"Por mí ya está bien así." Afirmo suavemente. "¿Bajas y levantas la pierna para que te la jabone?"

De nuevo asiente y se gira para hundirse un poco levantando una pierna hacia mí.

Preciosas, largas y con carne pero duras con músculos potentes. Son suaves y el jabón resbala cuando aprieto la esponja contra su piel.

Está tan preciosa que no puedo reprimir el instinto de oler su piel en la pierna y besarla hacerla escalofriar ligeramente.

"Lo siento." Afirmo suavemente para que sacuda la cabeza.

Entonces me mira y me pide la esponja.

"Te toca." Afirmo para levantarme y girarme para ponerme entre sus piernas liberando mi incipiente erección. "No te cortes, hazme lo que quieras, princesa."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Lily)

No podía creerme cómo era posible que con algo tan sencillo como jabonarme la espalda que salía del agua, los hombros y la parte superior del pecho y las piernas, podía notar este calor en mi cuerpo y los escalofríos al recordar la última vez que algo me había rozado así.

No, así no, Gojyo lo hacía con cariño y cuidado; nada que ver con nada que hubiera sentido antes.

Y de pronto… acerca su cara a mi pierna y la huele para luego besarla mientras noto un escalofrío terrible por la espalda y cuando para estiro la mano tras su disculpa para pedirle la esponja y disimular.

"Te toca." Me dice pasándome la esponja para levantarse y colocarse entre mis piernas para facilitarme el trabajo.

Ojalá pudiera hablar y decirle que no es lo que cree, que no es miedo, al menos no del todo.

"Vaya, lo haces muy suave." Me dice despertándome de mis pensamientos.

"Me da miedo hacerte daño." Afirma.

"Mira." Me dice rodeándome la mano con cuidado para hacer más presión sobre su piel haciéndome correr un escalofrío de la punta de mis dedos a la mano. "Así está mejor."

"Vale, intentaré…" Digo.

"Como lo hacías estaba bien también." Afirma.

Me gusta su pecho, tiene músculo y está modelado, aunque ya me había dado cuenta antes; a pesar de no tener demasiada espalda, tiene músculos. Y qué músculos.

A su lado el acero es de goma.

"¿Qué tal?" Me dice.

"Bien, pero… eres tú el que tiene que…" Murmuro.

"Como tenga que decir yo, te ríes hasta que te salgan canas." Afirma. "Pero te resumo en que me encanta cómo lo haces."

"Gracias." Afirmo suavemente.

La verdad es que me gusta mucho eso.

Entonces le miro y él me devuelve la mirada y acerca un poco los labios debatiéndose si darme un beso o no, ofreciéndomelo para que sea yo quien lo coja, así que me agacho y le beso. Como siempre, suave al principio pero tras uno o dos, más calientes.

Hasta que él se da cuenta que se ha girado y para mirándome para disculparse.

Siempre parece tenerme más en cuenta a mí que a él mismo, siempre pidiéndome perdón por todo y como si temiera hacerme daño.

¿Cómo he podido ser tan estúpida de pensar que para él no era más que una más?

"Gojyo, es… ¿puedes ponerte detrás?" Le pregunto.

"Claro." Afirma. "¿Quieres echarte y descansar?"

"No…" Niego suavemente.

Me muero de miedo, pero tengo que desligar eso con el accidente y a asociarlo a él, porque él es lo que necesito, es mi medicina.

"Lily, oye, qué…" Me dice suavemente mientras me tumbo al revés contra él, apoyando mi pecho en el suyo para besarle mientras noto algo duro bajo su ropa interior.

"Intento no pensar." Afirmo suavemente para volver a besarle suavemente.

Eso es, si no pienso… si evito pensar en ese día…

Con cuidado acaricio sus abdominales, son duros, nada que ver con la tripa plana pero blanda de quienes me atacaron.

No, Gojyo no es ellos, Gojyo es cariñoso, tiene cuidado de mí y no me ha obligado nunca a hacer nada que no quisiera.

Entonces deslizo la mano un poco más y toco el bulto bajo su ropa interior, recuerdo lo que pasó la primera vez cuando le rocé sin querer, vagamente ahí y decido que es un buen punto para comenzar.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Gojyo)

No puedo creer lo que está pasado.

¿Cuándo hemos pasado de jabonarnos con erotismo a tener su pecho sobre el mío besándonos mientras ella me acaricia suavemente entre las piernas?

Arriba y abajo, arriba y abajo… suave y lentamente, con un poco de inexperiencia pero igualmente causándome un efecto positivo que me hace tener que poner todo mi control mental en evitar saltar sobre ella y asustarla aún más.

Y entonces cesa para mirarme y volver a los besos suavemente.

"Oh, no, Lily, no…" Le digo sin poder contener un espasmo cuando veo que se sitúa a horcajadas sobre mis piernas.

Tarde, no puedo evitarlo y ella acaba estrellándose contra mi paquete enfundado en los bóxer mientras ella conserva aún su ropa interior, y aunque no nos fusionamos, consigue arrancarme un gemido mientras la sujeto.

"Lo siento, se me olvidó que…" Murmura poniéndose roja.

"No… importa…" Consigo decir entrecortadamente.

"Gojyo, es… quiero intentarlo." Afirma suavemente.

"¿Aquí?" Le digo confuso para que se encoja de hombros y asienta.

Joder, no debería consentirla tanto, al final acabo suspirando.

"Dame un minuto, voy a coger algo y vuelvo." Afirmo dándole un beso para separarme de ella y levantarme dejando visible el bulto en mi ropa interior. "Pero prométeme que no vas a forzarte demasiado."

"Lo prometo." Afirma suavemente levantando la mano herida.

Señor… esta mujer va a volverme loco.

Mientras rebusco en mi cajón en busca de la protección que necesitamos, me doy cuenta que todo eso es nuevo para mí, y no solo lo de hacerlo en la bañera, el hacerlo con una chica así, con alguien que me importa tanto…

"Lo siento, no sé si esto aguanta bajo el agua." Le digo agitando suavemente el envoltorio sin abrir entre dos dedos.

"Creo que sí." Afirma.

Es raro, acabo de ver sus braguitas tiradas en el suelo del baño y me doy cuenta que debe estar desnuda del todo en el agua, oculta bajo la capa de espuma densa que ocupa toda la superficie.

"Creo que estamos yendo demasiado rápido." Le digo. "¿Estás segura de esto?"

"Eso creo." Afirma.

Eso creo… eso creo… nunca había oído a una mujer decirme eso, siempre estaban totalmente seguras, la mayoría harían lo que fuera por mí, y en cambio con ella… era yo el que hacía lo que fuera por ella. Deprimente.

"Vale, pues… ¿lo hago yo o…?" Le pregunto para darme cuenta que parece asustada de nuevo. "Lo hago yo, no te preocupes."

Es raro, parece no querer mirarme mientras me desnudo, ni cuando me meto en el agua envuelto en látex con algo que huele a dios sabe qué.

"Esto se me hace muy raro." Afirmo. "¿Seguro que es esto lo que…?"

Entonces me pone un dedo en los labios y se incorpora un poco para besarme como si no le importase demasiado que pudiera verle el pecho, claro que tampoco me daba demasiado tiempo, enseguida estaba volviendo a hacer que me doliera horrores la entrepierna y luego, poquito a poco, se colocó encima mío nerviosa dado que parecía no saber qué hacer con los brazos.

Bueno, decidida y cabezota era, así que me tocaba ayudarla un poco, le cogí levemente las manos para colocármelas en los hombros suavemente y entonces le rodeé yo con los míos para pasar una mano y colocarla entre sus piernas para alejarla un poco de mi entrepierna y jugar un poco para intentar hacerle más sencilla la entrada mientras nos besábamos y yo le estimulaba un poco el pecho con mi boca y frotándola contra mí, hasta que noté que estaba lista, respirando entrecortadamente y jadeando mientras me clavaba un par de bultitos en mi pecho.

Entonces paré para mirarla a los ojos preocupado y que ella me mirara con los ojos casi en dos rendijas para asentir y moverse para volver a ponerse en posición.

Y esta vez, no sé si era por el agua, porque estaba un poco más relajada o por qué pero aunque más lentamente, consiguió su objetivo y acabé notando la opresión de ella en torno a mí, enloqueciéndome y elevándome casi hasta el cielo.