CAPITULO 22: TERAPIA MUSICAL.

(Voz de Gojyo)

"¿Estás bien?" Le pregunto a Lily que está sobre mí, recuperando un poco el aliento y temblando un poco aún. "¿Por qué no lo dejas ya? Forzar las cosas no sirve de nada. Anda, vamos a salir, nos secamos y…"

"Es… he podido…" Dice suavemente.

Sinceramente no sabía qué pensar, seguía temblando y su mirada tenía un 'no-sé-qué' que me daba qué pensar.

"Lily, en serio, deberíamos dejar de hacer esto." Afirmo. "Te está haciendo daño."

"No, es… estoy bien." Afirma para sonreír y besarme suavemente. "La próxima vez…"

"¿Por qué no lo dejas ya?" Le digo. "Deberíamos esperar un tiempo."

"No creo." Niega suavemente. "Es… el tiempo solo lo empeorará."

"El tiempo sana cualquier herida." Le digo apelando a los refranes populares.

"Ya, pero…" Dice. "Tampoco vamos muy… rápido."

No, eso era cierto, la cosa iba lenta, llevábamos bastante tiempo juntos y solo habíamos tenido relaciones tres veces. Eso era poco incluso para un novato tímido, pero tampoco habíamos podido hacer más, casi todo el tiempo había sido porque estaba herida o por temor a hacerle daño.

"Mira, me encanta hacer esto contigo." Le digo acariciándole la cara y mirándole directamente a los ojos. "Pero ahora mismo siento como si te estuviese haciendo algo malo porque tienes miedo, y eso ya no me gusta tanto. Me duele verte así, y eso no ayuda a hacerlo tan bien como debería."

"Lo siento." Me dice. "Es… no puedo imaginar esto si no es contigo."

Es siempre la misma respuesta, sé que es sincera, y también sé que mi postura me durará menos de medio minuto en el que acabo abrazándola y buscando reconfortarla mientras me prometo que la próxima vez no cederé, aunque algo dentro de mí sabe que en el fondo, muy en el fondo, la próxima vez volveré a ceder, porque no puedo verla tan triste, es superior a mí.

(Salto espacio-temporal)

"¿Ya te sales?" Le pregunto a la dama cuando sale de la bañera para secarse.

"Sí, es… tengo hambre, y si no se nos juntará el desayuno y la comida."

"Un buen motivo, sí." Asiento. "Este… creo que yo esperaré un poco más. Me apetece relajarme un poco más."

"Como quieras." Me dice. "¿Te preparo un poco de café?"

"Café suena genial, gracias." Afirmo dejándola salir y secarse un poco antes de ponerse el albornoz encima y salir del baño dejando la puerta entornada.

A ver cómo le decía que no podía salir porque verla con su ropa interior blanca y mojada me había provocado un efecto que le iba a sacar los colores…

Mejor esperar un poco a que se baje y entonces salir para secarme un poco e ir a la cocina donde veo que está sentada en la mesa viendo cómo el cazo donde hace el café humea pero no hierve.

"Salgo un momento a fumarme uno y vuelvo." Le digo mostrándole un cigarrillo.

"Vale." Asiente suavemente. "He encontrado una caja de bizcochos."

"Creo que me gustan los bizcochos." Asiento encendiéndome el cigarrillo para enfocarlo a la calle. "Espero que no te llegue el humo."

"No te preocupes." Me dice. "Me extrañaba que no… bueno, que no fumases después de…"

"Ah, bueno. Después de disfrutar de una buena mujer lo que me apetece es estar un rato a su lado, no fumar." Afirmo sonriendo.

"Vaya, interesante." Afirma bromeando.

"No sé si lo has cogido pero tú eres una de esas buenas mujeres." Le digo sonriendo con picardía desde la terraza.

"Gracias por la aclaración." Afirma sonrosándose un poco. "No me había quedado demasiado claro."

Eso me hace sonreír mientras me doy prisa por acabarme mi cigarrillo, solo que ella acaba antes y viene a sentarse en las sillas con la mesita plegable que hemos puesto en la terraza, con un par de tazas de café, uno solo y el suyo con leche y azúcar.

Entonces sonrío y me acerco desde atrás para abrazarla por los hombros suavemente metiendo mi mano en el cuello de su albornoz hasta posar la mano en su pecho y cogerle su botón entre mis dedos juguetonamente.

"¿Sabes que lo de la bañera ha estado genial?" Le susurro suavemente al oído. "Ha sido la primera vez que lo hacía en una bañera, pero hay que repetirlo otro día…" Añado antes de olerle el cuello que huele a jazmín, como ha dicho ella que se llamaba ese olor, y besárselo.

Eso la hace escalofriar, pero creo que no con miedo sino más bien de la forma que más me gusta a mí en las mujeres.

Sonrío complacido al ver cómo lo que sujeto entre mis dedos suavemente comienza a endurecerse mientras la beso y entonces paro para dar otra calada al cigarrillo y apagarlo con cuidado en el borde de la lata-cenicero que tenemos allí fuera antes de sentarme y coger la taza que me ha preparado.

"Mmmm… me gusta el café que haces, aunque no está demasiado cargado." Afirmo sonriendo al ver cómo sus mejillas vuelven a estar sonrosadas y me mira con cara de medio sorpresa. "¿Hum?"

Como respuesta se toca el albornoz y sonrío tomando un sorbo.

"¿Te he pillado por sorpresa?" Le digo divertido.

"Más bien."

"De eso se trataba." Afirmo. "¿Te ha gustado?"

"Hum." Asiente.

"Lo sabía." Asiento divertido.

Mi instinto rara vez falla, y eso, aunque había sido arriesgado, había sido también suave y a la vez, picante. Una buena mezcla que por lo que se ve, no le molestaba y a mí me comenzaba a gustar.

Hacer las cosas más lentas, con cuidado y poniendo más cariño que de normal… sí, podía acostumbrarme a eso, comenzaba a gustarme.

Entonces recuerdo algo que me comentó un tipo de otra carrera en la biblioteca, mientras esperaba que Hakkai y ella encontrasen unos libros que buscaban.

"No sé si fiarme cuando pones esa cara." Me dice levantando una ceja haciéndome dar cuenta que me estaba mirando.

"Es que me acabo de acordar de algo que me dijeron hace tiempo." Le digo. "Y creo que eso sí que te podría ayudar un poco con lo tuyo."

"¿En serio?" Me dice.

"Claro, pero habría que preparar algo." Afirmo.

"Yo el baño… te toca a ti poner plan." Me dice.

"Vale, pues entonces hagamos la comida rápidamente y… a cambiarse." Afirmo.

(Salto espacio-temporal)

"Música lista." Afirmo comprobando que el reproductor portátil está conectado y funciona. "Ropa… lista. Me falta la pareja."

La verdad es que parece estar costándole un poco, tanto que ya he preparado todo y me he puesto en vaqueros sin camiseta.

No sé si será una buena idea el hacer eso, pero es una idea, y desde luego es menos agresiva que el dejarla que siga intentando hacerse daño por hacerlo juntos.

Y entonces la oigo en el pasillo, maldiciendo por algo.

"¿Lily?" La llamo asomándome a la puerta para chocarnos.

"Lo siento, me ha costado encontrar lo que me habías dicho." Afirma.

Dios, pensaba que no podía estar más bonita, pero estaba equivocado.

Se ha puesto una falda corta como la de la discoteca, solo que negra, con vuelo y suelta y una camiseta blanca que no llega a tocar la falda y con una cremallera que parece no poder cerrarse del todo en el pecho.

"Estás preciosa." Afirmo.

"Me siento ridícula." Me contesta. "Tengo ganas de que acabe."

"Bueno, pues evitemos que te escapes y empecemos cuanto antes." Le contesto sonriendo y cogiéndole la mano para llevarla al centro. "Bienvenida a nuestra pequeña pista de baile."

"¿Esto?" Me dice suavemente.

"Bueno… no te dejaría salir así si fuese una de verdad." Afirmo sonriendo y poniendo la música para acercarme a ella al ritmo de una música sensual que me habían recomendado.

El plan era sencillo, hacerla relajar un poco, reconfortarla con lo que tenía de su miedo hacia cualquier tipo de contacto, pero al mismo tiempo, no podía evitar pensar bien lo que intentaba hacer, porque no podía ni quería permitirme el lujo de hacerle aún más daño.

Pero bailar con ella… bueno, eso era inocente.

"¿Estás bien?" Le pregunto cuando la veo bailar un poco tensa.

"Sí, es que… no sé bailar esto muy bien." Afirma suavemente.

"No pasa nada, simplemente movámonos." Le digo cogiéndole la mano.

"Pero tú lo haces tan bien…" Me dice suavemente.

"Bueno… simplemente me muevo." Afirmo cogiéndole la mano para pegarme a ella un poco poniéndome atrás. "Venga, yo te ayudo."

Para ser sincero, creo que nunca antes lo había pasado tan bien haciendo algo como bailar, al menos con alguien, porque yo NUNCA bailaba.

"Mano…" Le digo colocándome tras ella y ofreciéndole la mano para que la ponga en la mía y lo mismo con la otra. "Vale… ahora un poco más juntos… eso es." Le digo sonriéndole cuando consigo que se ponga más junta pero sin tocarme aún. "Vale… ahora tienes que moverte conmigo. Cadera a la derecha…" Le digo para que la mueva.

"¿Así?" Me dice.

"Casi." Le digo sonriendo ante el intento para soltarle una mano y ponérsela junto a la cintura. "¿Me dejas?"

"Hum." Asiente suavemente.

Con cuidado rodeo su cintura con mi brazo pegándome un poco más a ella y apoyando mis rodillas tras las suyas.

"Dobla un poco las piernas… eso es, y ahora hacia la derecha." Afirmo moviéndome lentamente guiándola. "Vale, ahora lo mismo hacia la izquiera… eso es." Afirmo sonriendo y guiándola casi sin esfuerzo. "Derecha e izquierda." Le digo para volver a guiarnos a ambos suavemente y lentamente. "Eh, lo vas pillando. ¿Te atreves con un derecha, izquierda y dos para la derecha?"

"Puedo intentarlo." Afirma sonriendo suavemente.

La verdad es que vamos demasiado lentos para la música, pero es divertido hacer eso juntos, ondeando lentamente tan cerca el uno del otro y haciendo giros de cadera que… ¡buffff! Para qué mentir, me tienen atacado haciéndome que me hierva algo por dentro de una forma placentera.

"Vaya, qué buena." Afirmo cuando conseguimos hacerlo a la vez. "¿Otra vez?"

"Vale." Afirma sonriendo.

La segunda vez no es para nada peor, y sin decir nada hacemos lo mismo pero invertido para volver al mismo orden y parar.

"Esto es divertido." Afirma ella sonriendo. "Podría acostumbrarme."

"Pues si esto te divierte que no caiga la fiesta." Afirmo sonriendo divertido al ver que no le da tanto miedo que estemos pegados casi.

Curiosamente, parece pillar enseguida el ritmo y el movimiento comienza a hacerse más fluido, ajustándonos a la vez para menear el trasero divertidos, hasta que nos separamos y ella se pone frente a mí, volviendo a ajustarse pero cara a cara.

"¿Ya te has movido?" Le digo divertido.

"Prefería verte la cara un poco." Me dice segura pero sonrosándose ligeramente.

Entonces le pongo las manos en las caderas y le sonrío.

Es cierto, se me había olvidado que tenía ese… algo, osado, valiente. Ese algo tentador que hace que se me olvide todo y solo haga lo que sea pensando en ella.

Y entonces tropieza y la cojo en brazos para mirarnos y entonces comenzar a reírnos mientras la vuelvo a dejar en sus pies.

"Que divertido." Afirmo.

"Lo siento, por lo del tropiezo." Me dice aún sonriendo.

"No importa, ha sido divertido." Afirmo mientras comienza una canción más movida ("Tacatá" de Tacabro). "Mira, algo movido."

"Esto sé." Afirma suavemente para comenzar a menear las caderas y el trasero al ritmo, haciéndolo girar de derecha a izquierda y luego haciendo algo con los brazos como saltando milímetros sin moverse.

"Dale mamasita con tu tacatá, dale mamasita con tu tacatá, dale mamasita con tu tacatá…"

Era divertido, divertido y me hacía arder por dentro. Sobre todo cuando me pegué a ella para hacerla ondular junto a mi cuerpo. Le levanté los brazos suavemente hacia mi cabeza y me las puse tras esta para sujetarla yo suavemente con un brazo por la cintura haciéndola mirarme de lado la cara mientras seguíamos bailando.

Sensual y atrevido, eso ya era más de mi estilo; sin embargo, de pronto me di cuenta que todo lo que había hecho anteriormente a conocerla, todas las mujeres con las que había estado y con las que podría estar nunca… todas esas mujeres dispuestas, sensuales y deseosas de comprobar si el pelo de todo mi cuerpo era del mismo color rojo que veían a simple vista; ninguna de esas mujeres había conseguido ni conseguiría nunca hacerme sentir lo que esta chica tan cabezota y dura.

"Gojyo…" Me llama mientras huelo su piel en el cuello.

"¿Hum?" Le digo.

"Deberíamos ir a…" Me dice.

"¿Tienes hambre?" Le pregunto al darme cuenta qué hora es.

"De las dos." Afirma suavemente. "Es… deberíamos parar."

Eso me hace sonreír cuando me sobrepongo a la sorpresa de que haya reconocido tener dos tipos de hambre: la de comida y, supongo, hambre de mí.

"Bueno, eso se puede solucionar fácilmente." Afirmo sonriendo y poniéndole una mano en el vientre para pegarme aún más a ella antes de darme cuenta de que puedo asustarla y separarme un poco. "Lo siento, se me ha ido un poco la cabeza."

"No." Niega volviendo a acercarse a mí sin soltar mi mano de su vientre rodeándola con la suya para volver a moverse suavemente con la música contra mí. "Me gusta."

"Y a mí." Afirmo siguiéndole el juego un poco antes de girarla con un paso y bailar pegados.

Entonces desciendo un poco y mi cara queda justo a la altura de su pecho, sigo bajando hasta su vientre y antes de poder parar, le he dado un beso suave sobre las marcas del último ataque, para mirarla y ver que no ha hecho ademán de apartarse si bien sus manos han acabado en mis hombros, entonces vuelvo a besarla y acabo por sacar la lengua apenas la punta para deslizarla hacia arriba por su vientre hasta topar con la parte baja de su ropa del torso donde doy un salto y me encuentro mirando cara a cara a su pecho donde vuelvo a mirarle fugazmente antes de seguir y rodearla con un brazo mientras con el otro paso por su vientre hasta su pecho sobre la ropa para enseguida encontrar la abertura y volver a tocar piel, así que con cuidado y sin dejar de movernos acompasados salvo por momentos donde parecía perder un poco el ritmo mientras notaba que su pulso crecía hasta casi ser vertiginoso.

Con cuidado, pongo un par de dedos en la hendidura que se hace entre sus pechos y la miro con pasión esperando ver una reacción, ya fuera miedo o gusto. La segunda, así que sonrío por dentro antes de besarla y apoyar la palma entera en su pecho para acariciarla suavemente sin dejar de besarla.

Entonces decido ir un poco más allá y voy bajando mis besos lentamente por su cuello hasta sus hombros moviéndole la ropa de ahí.

Por un momento tiembla, pero no se acerca ni de lejos a lo de la bañera o lo del mismo día en que todo pasó, así que sonrío feliz por dentro.

Antes de que nos demos cuenta tengo mi mano en la cremallera de su ropa para bajarla lentamente, deleitandome del cambio en su cuerpo mientras hago eso, para liberar su torso desnudo salvo por un sujetador de encaje semi-trasparente que me hace soplar sonriendo y sacudiendo la cabeza al ver las vistas mientras ella se pone colorada mirando a otro lado.

"No me apartes la mirada." Le digo divertido haciéndole mirarme otra vez cuando le muevo la cabeza lentamente por la barbilla para hacerla mirarme a los ojos de nuevo devolviéndole la mirada con mi frente en la suya anticipando un beso. "Estás preciosa…"

No le miento, podría exagerar, pero no lo necesito, es la verdad, está preciosa, preciosa y perfecta para mí.

Y entonces vuelvo a pasar mi mano por su pierna, desnuda hasta la falda que se levanta para dejarme pasar posándose en mi muñeca mientras mi mano sigue hacia arriba hasta llegar a la barrera que hace en su cadera la braguita.

Entonces vuelvo a resoplar feliz.

Es increíble cómo esa misma chica es capaz de hacerme hervir por dentro de esa forma, de darme ese calor interno que siento como si fuese a abrasarme por completo, un motivo más para ir al infierno.

Entonces noto algo más, y levanto la mirada para verle los ojos.

"¿Paro?" Le digo para que sacuda la cabeza pegándose más a mí. "Huy, huy, huy… que de esta me gano el infierno…"

"¿Qué?" Me dice.

"Porque corrompo a una chica pura." Afirmo volviendo a enterrar mi cara en su pecho levantándola con suavidad para mirarla a la cara, ahora por encima de la mía y volver a su pecho.

Bueno… definitivamente iba a ganarme el infierno por eso, porque ya no podía pararme, a no ser que ella se asustase y me lo pidiera, pero por lo que se veía, eso no iba a pasar.

Y al final, acabamos en el sofá, presa de ese fuego interno y mezclados, tras dejar atrás un rastro de ropa tirada sin cuidado siquiera por el camino.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Lily)

"Dios… lo siento, es… voy a ir al infierno." Me dice Gojyo preocupado. "¿Te duele?"

"No mucho." Reconozco asombrada.

No puedo creérmelo, debería haberme dolido horrores, pero en lugar de eso no dolía más que como si fuesen pellizcos en los brazos.

"No deberías mentir." Afirma besándome el hombro suavemente. "Eso no nos lleva a ningún lado."

"No miento." Niego para mirarle girando la cara. "Es cierto, es… no me ha dolido casi."

"Te he visto temblar un poco." Me dice.

"Sí, es… mi cuerpo tiene miedo, aunque yo no." Afirmo. "Es raro, sé que no me harás daño, no a posta, pero mi cuerpo…"

"Creo que puedo entenderlo, a medias." Afirma sonriendo como si fuese broma. "Bueno… lo de comer tarde los domingos va a ser una costumbre ¿eh?"

"Ahora mismo le doy el último toque a la comida y podemos comer." Le digo.

"Aún tengo hambre de ti." Me dice. "Pero hay que hacer dieta."

Sonriendo le doy un beso.

"Entonces supongo que eso es un desnatado." Le digo bromeando antes de apresurarme a ir a la cocina y ponerme el delantal sobre la ropa interior para ponerme a calentar todo.

Entonces noto cómo se vuelve a pegar a mi espalda y su mano me acaricia la tripa bajo el delantal haciéndome temblar las piernas en anticipación mientras me besa el hombro y el cuello.

"No era un desnatado." Me dice. "Era el aperitivo, y llena si se come más." Afirma dándome un beso tierno pero caliente sin soltarme, porque cuando va a hacerlo, le sujeto la mano en mi cintura sin dejar de remover el puchero.

"No, quédate un poco más así." Le digo suavemente. "Es agradable."

"Los deseos de mi princesa son ordenes para mí." Afirma sonriendo.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Hakkai)

"¿Crees que estarán dormidos?" Me pregunta Goku mientras volvemos del templo tras pasar el día fuera, como cada domingo.

"Hoy volvemos pronto." Le digo viendo que no llegan a las 10 de la noche. "Igual están cenando. ¡Buenas tardes, ya hemos llegado!" Saludo entrando por la puerta.

"¡Lily, Lily, no sabes lo que nos ha pasado hoy!" Comienza a gritar Goku cuando los encontramos en el salón, sentados en el sofá viendo una película.

"Vaya, hoy vienes muy acelerado." Le dice ella sonriéndole y abriéndole un hueco. "A ver, qué te ha pasado."

"Pues resulta que estaba con Sanzo y Hakkai." Le dijo. "Y entonces vi un animal, pero no era nada que se pareciera a nada que hubiera visto."

"Vaya, suena interesante." Afirma ella. "¿Y qué pasó?"

"Diga lo que diga, Goku no deja de ser un crío." Me dice Gojyo mientras Sanzo coge un cigarrillo de mi paquete y se sale a la terraza levantando un dedo como dándole la razón.

"Puede que sea un crío, pero es evidente que esos dos están hechos para estar juntos." Le digo. "A veces me parecen hermanos."

"Eso vendría a ser que ella es en parte mona." Me dice.

"O Goku en parte humano." Le digo viendo a Goku mover las manos enfatizando sus palabras mientras ella habla con él y se ríe con él. "Míralos, cuando están juntos es como si sus heridas no existieran. Me da miedo el día que tengamos que irnos. Goku volverá a pasarlo mal."

"El día que nos vayamos, el día que nos vayamos…" Me dice Gojyo. "¿Por qué no pruebas a olvidarlo un poco? Intenta disfrutar del ahora, porque por muy efímero que sea, lo que tenemos ahora es algo que nos trae felicidad, a Goku y a mí, así que… ¿por qué no iba a traértelo a ti también?"

"¿Tienes hambre, Goku?" Oigo decir a Lily.

"¡Sí!" Dice levantando los brazos al aire feliz. "¡Sanzo y Hakkai solo me dieron un bocadillo enano!"

"Goku, era el más grande de los 3." Le digo.

"Vale, pues ahora vamos a ir tú y yo a la cocina y vamos a hacer una receta nueva que he encontrado." Le dice ella sonriéndole. "Y he oído que llena mucho, así que… como vale poco, podemos hacer mucha cantidad y comer hasta hartarte. ¿Qué dices a eso?"

"¡Sí, comida!" Afirma él feliz. "¡Vamos a cocinar!"

"Os acompaño." Le digo. "Así aprendo a cocinar la carne esa."

"Ah, no es ese plato, es otro. Pero no te preocupes, entre los dos podemos." Me dice ella sonriendo y levantando la mano para indicarme que parara. "Vosotros descansar un rato, lleváis todo el día con él, yo me encargo."

La verdad es que era realmente agradable vivir con ella, me ayudaba a cuidar del resto, y era sensible y lista.

"Cuidado, Lily." Le dice entonces Gojyo. "Si das de comer a un monito salvaje luego volverá por más comida."

"Goku no es un mono." Afirma ella para sonreír. "Y si quiere comida, comida es lo que le conseguiremos."