CAPÍTULO 31: CONFESIONES. PERDÓN.

(Voz de Lily)

Al día siguiente, por la noche

"Buenas noches…" Les digo a los chicos sonriéndoles y suponiendo que Gojyo estará enfadado porque esa noche haya vuelto a huir del restaurante, contando con que es el único que no contesta sino que va a su cuarto haciéndome solo un gesto de cabeza.

Y de nuevo estoy sola en mi habitación, así que me desvisto y a la ducha.

Como cada noche, me encanta que el agua caliente me acaricie la piel borrando el cansancio y los pesares del día, así que me estoy un buen rato ahí dentro hasta que decido salir y sonrío mientras apago el agua y me escurro un poco para salir y ponerme la toalla alrededor tras secarme el cuerpo mientras mantengo el pelo envuelto en otra más pequeña.

Entonces voy al armario canturreando sin fijarme en nada más y decido elegir un vestido o algo para poder ir a hablar con Gojyo.

Y entonces decido poner la música del reproductor portátil antes de escoger la muda y ponérmela para quitarme la toalla y ponerme a elegir un vestido que pueda gustarle a Gojyo.

"Vaya, siempre dije que tenías un cuerpo precioso." Afirma una voz a mi espalda haciéndome asustar y coger el vestido que tenía en las manos para cubrirme con él el frente mientras me giro para encontrarme cara a cara con el cantante rubio mirándome sonriendo.

"¿Qué haces aquí?" Le digo pegándome al armario la espalda. "¿Cómo has entrado? Oye, esto es acoso."

"Tranquila, baja un poco esos humos ¿eh, cielo?" Me dice sonriendo. "He entrado por la puerta, con el servicio de habitaciones que te ha traído la cena."

"Yo no he pedido cena." Afirmo poniéndome el vestido rápidamente.

"Lo sé, pero no he podido evitar apreciar que hoy no has ido a cenar." Me dice sonriendo. "Y como dijiste una vez… Si la chica no viene a mí, yo tendré que ir a la chica." Afirma divertido por su propia broma sin darse cuenta que me ha dado una patada al bazo su cambio del gran dicho. "Y como esta vez la chica merece la pena… Mira, he pedido un poco de todo. Ensalada y 'boeuf bourguignon', que a saber qué es pero huele de maravilla y tiene pinta de engordar solo con mirarlo." Afirma sonriendo divertido.

"Escucha, es… creo que deberías irte." Le digo.

"Vamos, preciosa." Me dice sonriendo y levantándose para acercarse a mí mientras yo le aparto la cara y le miro avisándole. "A ver, hacía mucho que no nos veíamos. ¿Es que no puedo preocuparme de una vieja amiga especial?"

"Eh, que nos conocemos." Afirmo.

"Te juro que solo es preocupación por una vieja amiga-especial." Me dice. "En serio, no cenar dos días seguidos tiene que ser malo."

"Creo que no." Afirmo. "Y si no ceno es porque no quiero verte la cara. Y ahora…" Afirmo yendo a la puerta para abrirla y hacerle gestos de que salga.

"Y… dime una cosa." Me dice. "¿Qué crees tú que diría el dueño del hotel si supiera que un grupo de huéspedes han mentido para ganar un concurso?" Me dice volviendo a sentarse en la silla y cogiendo una aceituna para mirarla y morderla sonriéndome.

"Me da igual." Afirmo. "No hemos mentido."

"Claro que no." Me dice. "Tan solo te han crecido 3 hermanos de la nada, y ¡anda! Resulta que no os parecéis en nada." Afirma. "Así que… tú verás."

"¿De dónde sacas tú que no sean mis hermanos?" Le digo sin demasiada convicción.

"Uno, como ya he dicho no os parecéis en nada, ni físicamente, ni de personalidad… nada." Afirma levantando un dedo para comerse otra aceituna. "Y dos, nena…" Avisa abriendo los brazos. "Que nos conocemos de hace tiempo, si no tenías hermanos antes, tampoco ahora. Pero… si decidieras aceptar mi invitación a cenar… bueno, supongo que estaría 'tan' ocupado recordándolo que se me habría olvidado lo de tus supuestos 'hermanos'."

"¿Y si digo que son adoptados?" Le digo cruzándome de brazos.

"Estoy seguro que a los promotores del evento les encantará ir a comprobarlo al registro." Me dice sonriendo.

Me tiene pillada y bien pillada. No hay nada que pueda hacer, así que acabo suspirando y apartándome de la puerta.

"Mucho mejor." Afirma sonriendo.

"¿Si me quedo a cenar aquí contigo… olvidarás lo de mi pequeña mentirijilla?" Le digo.

"Eso es." Afirma sonriendo.

"Muy bien, pero otra cosa más." Afirmo acercándome a él para acariciarle el cuello de su camiseta y agarrándosela con fuerza. "Ya estás quitando mi foto de tu show, y bórrala."

"De eso nada." Me dice para que apriete más el agarre. "Vale, está bien, la quitaré del show."

"Y cenas y te largas." Afirmo.

"Está bien." Me dice. "No era lo que había pensado pero…"

"¿Has dicho que había ensalada?" Le digo soltándole.

"De pasta." Afirma. "Y de pepino con lechuga y tomates de bola, para dos."

"Ibas bien hasta que has dicho el 'para dos'." Le digo.

(Salto espacio-temporal)

"¿Y sabes qué más?" Me dice divertido. "Resulta que el otro día una niña de las del concurso de princesas me dijo que se casaría conmigo cuando fuese mayor."

"Oh… qué linda…" Afirmo sonriendo conmovida. "¿Y qué le dijiste?"

"Que estaba seguro que encontraría a un príncipe." Me dice. "La verdad, no dudo que estará buena cuando sea mayor, pero de momento… creo que las prefiero que estén buenas ahora."

"Gracias por recordarme por qué lo dejamos." Le digo.

No solo había sido por ese carácter ligón suyo que sin duda acabaría por perderle, también había sido porque se había largado sin más, y lo siguiente que había sabido era que se había hecho cantante del tres al cuarto.

Y ahora… sinceramente, por muy bueno que siguiese estando, mejor que antes incluso, no llegaba al nivel de Gojyo.

"¿Tan malo sería volver a darnos una oportunidad?" Me dice. "Ahora tengo pasta, y soy guapo, tengo carisma…"

"Ese es el problema." Afirmo pinchando otro trozo de carne para metérmelo en la boca y masticarlo antes de volver a hablarle. "No sabes escuchar, solo te importas tú."

"También me importas tú." Afirma.

"No, no te importo." Niego. "Si lo hiciera me hubieras hecho caso y te hubieras ido cuando te lo he pedido en lugar de chantajearme para que cenase contigo."

Eso le cierra la boca mientras me doy cuenta de algo: mientras estaba cenando con él casi no me he acordado de Gojyo. Y ese pensamiento me hace sentir culpable.

"Ya hemos cenado, me gustaría acostarme y… antes tengo algo que hacer." Afirmo suavemente. "Si no te importa…"

"¿No podemos hacer algo de sobremesa?" Me dice intentando cogerme la mano sobre la mesa que han llevado con la cena para poder cenar ambos en el cuarto, mano que yo aparto sutilmente. "¿Me dejarás invitarte al menos a una copa?"

"Hoy no." Niego.

"Está bien." Me dice. "Supongo que nos veremos mañana."

"Probablemente." Le digo acompañándole a la puerta para casi cerrársela en las narices cuando me comenta que tengo que ver su nuevo tatuaje.

Y entonces me pregunto qué puedo hacer para que Gojyo se 'des-enfade' conmigo; pero antes de que se me ocurra 'la idea', se me ocurre una idea.

Vale, probablemente sea una locura, pero es algo que creo que puedo hacer.

Con cuidado salgo de mi habitación y llamo a la de al lado para no conseguir respuesta, entonces vuelvo a intentarlo, dos, tres veces hasta que oigo refunfuñar al otro lado y me abren la puerta para ver a Gojyo con cara seria.

"Disculpa que te moleste tan tarde, pero… ¿puedo entrar?" Le digo.

No me dice nada pero se hace a un lado para dejarme pasar y cerrar tras de mí.

"Qué pasa." Me pregunta.

"Es… solo quería verte." Le digo. "¿Te he despertado?"

"No." Niega.

"¿Estás… estás enfadado?" Le pregunto temiendo su respuesta.

"Puede." Afirma.

"¿Puedo preguntar?" Le pregunto para que no conteste y suspire con los ojos cerrados antes de abrirlos con una mirada que no acabo de entender pero es algo triste, no ira ni alegría… no sé exactamente el qué.

"¿Puedo hacerte yo una pregunta?" Me dice.

"Claro, lo que sea." Le digo deseando acabar con esa situación tan tensa cuanto antes y alegre de que quiera hablar.

"¿Por qué has vuelto a huir esta noche?" Me pregunta. "Y por favor, si no quieres contestar vale, pero nada de mentiras."

"No quiero que te enfades." Le digo.

"Prometo no hacerlo."

"No, sé que lo harás, porque no vas a entenderlo y lo vas a trastocar todo." Afirmo.

Entonces estudio su gesto, no parece demasiado duro, sin embargo es evidente que valora si quiere oír lo que le cuente o no, y finalmente, contengo el aliento.

"Prometo no enfadarme y dejarte que me lo expliques, sea lo que sea eso." Afirma cogiéndome la mano para llevarme a la cama.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Gojyo)

No he podido descansar nada dándole vueltas a la actitud tan extraña de Lily desde ayer que vimos a ese espantajo en el parque de atracciones cantando y se le acercó al reconocerla incluso cuando se la veía ligeramente cambiada desde que se tomó la foto que salía en la pantalla; y entonces llamaron a la puerta y me doy cuenta que he estado casi dos horas tumbado en la cama sin hacer nada más.

Al principio no me molesto ni en levantarme, a fin de cuentas no me apetece ver a nadie, pero al ver la insistencia, decido levantarme e ir a abrir para ver a Lily fuera.

"Disculpa que te moleste tan tarde, pero… ¿puedo entrar?" Me dice

Aunque no me apetezca ver a nadie, Lily no es precisamente 'nadie', así que me echo a un lado para dejarla pasar y cierro la puerta tras ella.

"Qué pasa." Le consigo preguntar.

"Es… solo quería verte." Me contesta tímidamente o como si temiese algo. "¿Te he despertado?"

"No."

"¿Estás… estás enfadado?" Me dice un poco flojamente como si tuviese miedo de algo.

"Puede."

"¿Puedo preguntar?"

¿Cómo que si puede preguntar?

Es evidente que es por ella, porque no entiendo sus reacciones y en lugar de confiar en mí para contarme qué puñetas le pasa, se vuelve a meter en su coraza que tanto me había costado quitarle para que se abriese un poco, al menos a mí.

Pero entonces suspiro derrotado, por más que quiera enfadarme con ella es evidente que no puedo, es superior a mí.

"¿Puedo hacerte yo una pregunta?" Le pregunto.

"Claro, lo que sea." Afirma tan rápidamente que hasta me deja un poco pasmado.

"¿Por qué has vuelto a huir esta noche?" Le pregunto para darme prisa en continuar antes de que pueda continuar y mentirme. "Y por favor, si no quieres contestar vale, pero nada de mentiras."

"No quiero que te enfades." Contesta tímidamente.

"Prometo no hacerlo."

"No, sé que lo harás, porque no vas a entenderlo y lo vas a trastocar todo." Responde.

Si dice eso es que seguramente me vaya a enfadar, aunque conociendola… vete tú a saber, igual era una tontería.

Sin embargo acabo decidiendo que quiero saber qué le pasa, y si ella me lo cuenta libremente… bueno, supongo que puedo hacer el esfuerzo para pasar de lo que me pueda hacer enfadar y centrarme en echarle una mano.

"Prometo no enfadarme y dejarte que me lo expliques, sea lo que sea eso." Respondo finalmente cogiéndole la mano suavemente para guiarla y hacer sentarse sobre la cama.

Entonces me centro en hacerle ver que espero su respuesta y la escucho.

"¿Recuerdas al cantante rubio de ayer?" Me dice tras un silencio en el que juraría que ha pensado qué palabras usar.

"Como para no recordarle." Afirmo. "Y creo que cualquiera le recordaría, su show era realmente… interesante."

"Por lo que se ve tiene algo de crédito en este lugar y consiguió que la dirección nos cambiara a todos a su mesa." Me dice.

"Seguimos estando juntos en eso." Le digo.

"Preferiría no verle demasiado." Me dice. "Es… es alguien de mi pasado, que fue importante hace mucho y… bueno, hace tiempo que no sabía de él."

"Había supuesto que era alguien de tu pasado por la foto, sí." Le digo atacándola sin darme cuenta ni quererlo. "Lo siento, no pretendía…"

"No, me lo merezco." Niega mordiéndose los labios. "Debería haberte dicho algo, pero… nunca hemos hablado del tema 'EXs' y… bueno."

"Vale, es un ex pero no significa nada para ti." Le digo. "No veo el problema."

"Gojyo es… esta noche se coló en mi habitación mientras me duchaba y cuando salí estaba con una cena para dos." Me dice haciéndome notar cómo me hervía la sangre y me rechinaban los dientes de aguantarme las ganas de salir a buscar a ese bastardo, claro que, evidentemente y como era de esperar, ella lo maliterpreta y se pone nerviosa. "¡Pero yo no sabía nada, te lo juro!"

"Te… creo…" Afirmo notando dificultad para hablar dadas las ganas que tengo de ir a matar a ese maldito bastardo. "Le dirías que no."

"Dijo que diría en la dirección que habíamos mentido para ganar el concurso." Me dice con cara de querer llorar rápidamente y como escupiendo palabras a toda velocidad tras negar. "He tenido que cenar con él, pero te juro que no hemos hecho nada más."

"Te creo." Afirmo maldiciendo por dentro a ese bastardo y atrayéndola para abrazarla por el cuello suavemente con mi brazo mirando a la pared antes de besarle la cabeza suavemente intentando consolarla. "Has sido muy valiente confesando eso."

"Te juro que no tengo nada que ver." Afirma llorosa. "Intenté echarle, pero…"

"Shhhh, Shhhhh…" Le digo suavemente. "No importa, te creo. Ya me imaginaba que algo gordo te tenía que pasar. Y por el bien de ese tío espero que no se le ocurra volver a acercársete, porque como lo haga te aseguro que ya puede tener a Budha y a todos sus dioses de su parte o le partiré esa cara de estúpido contra el suelo."

"Gojyo, es… no, por favor." Me dice.

"¿Me estás diciendo que vas a defenderlo después de chantajearte vilmente?" Le digo furioso.

"No, pero… no quiero que te abran un expediente por pegar a un famosillo." Me dice llorosa.

Joder, por qué no podré dejar a una mujer llorar si le da la gana.

Algún día me va a acabar matando esa debilidad que tengo hacia las mujeres que lloran, sobre todo si es por mi causa aunque sea en parte.

"Está bien." Cedo abrazándola de nuevo. "Pero no llores, por favor. No me gusta ver a una mujer llorar."

No sé cómo hablar con ella; no sé, nunca antes había tenido estos problemas.

Si una mujer actuaba como ella, me alejaba y punto, pero claro, ahora con Lily no quiero alejarme, aunque debería, pero no puedo.

Todo esto me supera, no sé exactamente cómo reaccionar; porque me ha fastidiado que actuara como una neurótica y había pensado que era por mí y porque pensaba que no había confiado en mí. Claro que ahora me había dado cuenta que probablemente no me lo hubiera dicho antes porque tenía miedo de la furia que me inspiraba lo que me había dicho.

"Está bien." Le digo. "Vale, esto… ¿quieres quedarte aquí esta noche? Si ha entrado antes, podría volver a hacerlo, y odiaría que otro que no sea yo te viera dormir mientras yo estoy aquí."

"Ya, pero…" Me dice.

"¿Pero?" Le digo intuyendo que no quiere porque en el fondo no le desagrada tanto que ese tipo haya entrado en su cuarto mientras ella se duchaba, aunque no la haya visto.

"Sería mejor que… bueno, que tú…" Me dice.

"¿Qué yo qué?" Le digo ya molesto.

"Que vinieras a la mía." Afirma.

De pronto toda la ira que me había llenado se baja de golpe y noto como si estuviese en una nube. Ella me coge la mano y me hace seguirla, y antes de darme cuenta, estamos en el pasillo.

"Supongo que mañana podría irme temprano y…" Le digo.

"Puedes traerte la ropa." Me dice suavemente.

"Prefiero levantarme pronto y pasar a mi cuarto, para… ya sabes, evitar que el resto se mosquéen sin más." Añado mientras pasamos la puerta.

Entonces me doy cuenta, es cierto que allí ha habido alguien, y hay una mesa puesta para dos, con dos sillas pero sin platos ya.

"¿Quieres ducharte?" Me pregunta suavemente.

"No, ya me había duchado en mi cuarto." Le digo. "Deberíamos irnos ya a dormir, mañana será otro día largo."

"Hum." Asiente.

Es curioso, había pensado que haría algo más, algo como pedirme que la perdone o algo, aunque… claro, con venir y contarme lo que había pasado, al confiar en mí… bueno, ya le había perdonado.

"¿No vas a pedirme que te perdone?" Le pregunto mientras veo cómo se cambia de ropa para ponerse su pijama.

"¿Podrías?" Me pregunta.

"Puedo intentarlo." Le miento intentando parecer serio. "Pero con dos condiciones."

"¿Hum?" Me dice demostrando que he hecho bien mi papel y está confusa.

"Primero, por una noche y con el calor que hace… quítate ese pijama, por dios, me está dando fiebre con solo mirar lo tapada que vas." Le digo.

"¿Solo eso?" Me dice comenzando a desabrocharse el pantalón del pijama para dejarlo caer y dejarme ver que efectivamente, llevaba ropa interior debajo.

"No, pero… creo que ahora son tres." Afirmo notando cómo comienzo a calentarme al verla moverse por allí recogiendo y dejando cosas en su sitio solo con la camiseta interior de dormir y las braguitas y cogiéndola suavemente por la cintura para enterrar la nariz en su pelo haciéndola sonreír y acariciarme el brazo.

Ella ni siquiera hace ademán de separarme, al contrario, se deja acariciar suavemente por mí y cuando la giro me mira a los ojos con los labios entreabiertos lista para ser besada, así que sonrío y la beso.

Por muy extraño que parezca, no puedo cansarme de besarla. Estaría besándola hasta que el cielo se quedara sin estrellas e incluso más.

Y eso solo es mejorado cuando mis manos encuentran la forma de llegar a su piel bajo la camiseta y consigo acariciarle la curva en la espada de su cintura, justo sobre la línea de su ropa interior antes de levantarle una pierna para pegarla a mí enterrando mis dedos en su pelo a la altura de la base del cráneo con el cuello.

Y entonces ella levanta la otra pierna para sujetarse a mi cintura dejando que nuestra caderas choquen y frotándome sin querer mi erección con su trasero haciéndome gemir de gusto y mirarla para sonreír y sujetarla mejor antes de llevarla a la cama donde la coloco con cuidado para seguir buscando su placer.

Y como siempre, poco a poco, la ropa va callendo al suelo hasta quedar tapados únicamente por la sábana de la cama.

(Salto espacio-temporal)

"Cada día me gusta más hacerlo contigo." Le digo sonriendo y besando a Lily cuando por fin paramos y estamos saciados ambos del otro, justo mientras la hago apoyar la cabeza en mi pecho rodeándola con el brazo.

"¿Podrás perdonarme?" Me pregunta suavemente.

"Pues claro que sí." Afirmo abrazándola con fuerza y divertido. "Pero la próxima vez, sea lo que sea, dímelo. Intenta confiar un poco más en mí."

"Es… temía que te enfadaras." Afirma acurrucándose contra mí en busca del sueño.

"Ya." Le digo dándome cuenta que sí que me había sentado mal.

La verdad es que me había sentado mal, pero ahora que lo pensaba, no era por ella, era por él. Porque ellos habían tenido un pasado juntos, porque si no me hubiera conocido y hubiera vuelto a encontrarse con él por casualidad, podrían haber tenido un futuro juntos.

"Si no me hubieras conocido… ¿hubieras intentado volver con él?" Le pregunto antes de darme cuenta y haber podido callarme.

"¿A qué viene esa pregunta?" Me dice volviendo a encender la luz.

"Una vez fuisteis algo, si yo no hubiera llegado, si no nos hubiéramos conocido…"

"Gojyo, entre él y yo no podría haber nada." Me dice. "Es un capullo prepotente y ligón. No me gusta compartir a mis chicos. Y él es famoso, tendría que aguantar demasiado. Y francamente, no me gustaría morirme de celos cada vez que le viera con otra chica que no fuera yo del brazo o sonriéndoles a otras."

Eso me hace pensar.

Yo antes era así. No quería a una sola mujer, las quería a todas, pero desde que había llegado a aquella dimensión tan extraña, desde que había conocido a esa chica… bueno, poco a poco el resto habían dejado de existir para mí.

Vale, seguía reconociendo una mujer bonita o excitante cuando pasaba a mi lado, pero no me apetecía tocarla, ya tenía a una chica excepcional conmigo, no necesitaba otra para arriesgarme a perderla a ella.

Entonces sonrío.

Es triste, pero estoy enamorado, de ella. Y eso, aunque me salva la vida, me llena de dolor también al recordar que tarde o temprano todo teminará y volveremos a casa, y ella volverá a quedarse fuera de mi vida.

"Hoy no hablas casi." Me dice en un tono que indica que pronto se dormirá. "¿Estás enfadado?"

"No, solo pensaba." Afirmo. "No quiero tener que renunciar a ti. Soy un egoísta."

"¿Por qué?" Me dice.

"Porque aunque evito pensar en ello sé que un día desapareceré, y te dejaré aquí." Le digo. "Aunque no quiera, tarde o temprano pasará. Y no podré hacer nada por evitarlo."

"Bueno, aún no se ha acabado." Afirma somnolienta abrazándose más a mí haciéndome nota todo su cuerpo contra el mío. "Disfrutemos el tiempo que nos quede."

Sí… disfrutar del tiempo que nos quedase era exactamente la mejor idea. Sin embargo… la idea de que un día tendríamos que separarnos no quería irse de mi cabeza.