Regina Ogden.
Era una cobarde, no había otra palabra para describir mi comportamiento. Había estado evitando a Eugene desde que habíamos vuelto de la casa de los gritos y sé que para él no había pasado desapercibido. Cada vez que me lo encontraba en los pasillos cambiaba abruptamente de camino y si, por cualquier razón él me hablaba, murmuraba que tenía mucho trabajo que hacer escapando sin mirar atrás. Tenía miedo de él, y no sabía como controlarlo. Sabía que tenía que buscar la verdad, que tenía que enfrentarme a él pero tenía miedo de descubrir que todo era verdad y que él era un mortífago, porque una vez descubierto no habría vuelta atrás.
Harry me había estado observando desde el día que hablamos todos juntos en la sala común, sabía que ocultaba algo. Pero, ¿cómo explicarle lo que había visto? Despertaría todas las alertas de "mortífago a la vista" y Harry tardaría dos segundos en odiarle y enfrentarse a él. Y si de verdad era un mortífago; aún una pequeña parte de mi rogaba para que fuera mentira; no quería imaginarme las consecuencias de todo esto. Tener a un mortífago de enemigo cercano no era una cosa que cualquiera deseara. No, tenía que actuar con cuidado si no quería que todo se me fuera de las manos. Suspiré, necesitaba encontrar una solución lo antes posible.
- ¡Hermione!.- Una vocecita aguda me llamó desde el final del pasillo.
- Hola Luna- La Ravenclaw se acercaba a saltos haciendo rebotar sus pendientes en forma de rábano. - ¿No tienes ahora clase?
- Tú siempre tan responsable.- Sonrió mientras se colocaba el pelo detrás de la oreja. - Me dirigía a Alea Aurea para terminar un ensayo de pociones. ¿Tú no tienes clase?
- Si.- Suspiré.- Tengo Defensa Contra las Artes Oscuras.- Era la primera clase que tenía con él después de lo de los dementores.
- ¿Y no quieres ir? - Luna me miraba tan fijamente que parecía que me estaba examinando.- Pensaba que este año te gustaba la clase.
- Si, no es eso.- Me encogí de hombros.- Es sólo que algo ha cambiado.
- Ah, Malfoy. - Afirmó sonriendo ampliamente.- Yo también lo he notado.
- ¿Malfoy? - Pregunté sorprendida. - ¿Por qué lo dices?
- ¿No te has dado cuenta? - Preguntó haciéndome sentir un poco tonta. - Vaya, pensaba que todo el mundo lo había notado.
- ¿Notado el que? - Inquirí un poco enfadada. A veces Luna era un poco molesta cuando no decía las cosas claras.
- Pronto lo descubrirás. - Me guiñó un ojo y sin más se fue dando saltos hacia el final del pasillo dejándome con la palabra en la boca.
- ¡Luna! ¡Vuelve!
Pero la aludida sólo se dio la vuelta y sin dejar de sonreír, se despidió con la mano.
- Algunas veces no entiendo a Luna. - Murmuré para mi misma dirigiendome a la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras.
Llegaba un poco tarde, los últimos alumnos entraban a prisa sacando el cuaderno de sus mochilas. Vi por el rabillo del ojo como varias alumnas se retocaban el pelo mirándose a un espejito y me fastidió lo cabeza huecas que podían ser algunas chicas.
Malfoy apareció por la esquina del pasillo, también llegaba tarde. Llevaba las manos en los bolsillos, y su apariencia indicaba que le apetecía ver a Eugene tanto como a mí. Le saludé con un gesto de cabeza, a lo que él, sorprendentemente, me lo devolvió mientras atravesaba las puertas.
Me armé de valor y respirando profundamente me adentré en la clase. Eugene estaba sentado en su escritorio al final del aula y aunque no le dirigí ni una sola mirada, noté como no dejó de observarme hasta que me senté al lado de Ron y Harry. El pelinegro también lo había notado y me miró fijamente esperando a que dijera algo. Pero yo sólo sonreí para indicarle que todo estaba bien. Abrí el libro por la página que tocaba e intenté concentrarme en la clase.
La hora pasó lentamente y por primera vez en mi vida, quería que terminara para poder dirigirme a la biblioteca, Alea Aurea o a cualquier otro lugar en el que me sintiera más agusto. Cada vez que Eugene formulaba una pregunta en general, todas las cabezas se dirigían hacia mí, pero yo pretendía que estaba escribiendo algo en mi cuaderno oyendo cómo la gente murmuraba a mi alrededor. Genial, sería el tema de conversación durante la cena. "La sabelotodo de Granger no había respondido a una sola pregunta"
Por fin, llegó el final de la clase y suspiré aliviada. Empecé a recoger todo con avidez mientras Harry y Ron se reían de que nunca me habían visto tan deseosa de salir de una clase. Pero cuando ya creía que era libre, una voz al final del aula interrumpió todo pensamiento.
- Hermione, ¿podrías quedarte un momento?
Un escalofrío recorrió mi espalda, y aunque durante un momento pensé en salir de la clase como si no hubiera oído su petición, me armé del valor que había perdido estos días y murmurando a Harry y Ron que me esperaran en Alea Aurea, me dirigí, con lo que yo creí que era paso firme, hacia la mesa de mi profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.
Aún no sé cómo es que decidí quedarme. ¿Qué me importaba a mi que ese profesorucho quisiera hablar con Granger? Pero, escondido detrás de una de las tantas columnas del aula, esperaba ansioso por escuchar la conversación.
- Siéntate Hermione.- Indicó señalando una de las sillas al lado de él. Vi como Granger dudaba ante su gesto y se sentó en una de las sillas más alejadas, dando a entender que no quería estar cerca de él. Nuestro profesor se quedo observandola y si le molestó el hecho de que se sentara alejada de él, no dio ninguna indicación de que así fuera.
- ¿Ha pasado algo? - Preguntó sin rodeos. Granger negó suavemente con la cabeza.- Tu actitud de estos días ha sido… diferente.
- Todo está bien.- La Gryffindor sonrió, y era una sonrisa tan falsa que no sé como no se me escapó una carcajada.
- Pero… - Nuestro profesor daba vueltas a una pluma entre sus dedos.- Mirate ahora.- Estiró el brazo hacia ella.- Estás sentada apartada de mi como si te diera miedo.- Rió su propia broma. Granger rió nerviosamente negando con la cabeza. Esperaba que el profesorucho no se diera cuenta de la falsa actuación de la Gryffindor.
La risa paró y el silencio se hizo entre ambos, Granger se miraba las manos que tenía apoyadas en las rodillas y el castaño la miraba fijamente. Por acto reflejo, apreté los nudillos enfadado. Las palabras "cita" y "Eugene" se repitieron en mi cabeza por un segundo, haciéndome enfadar aún más. Me hice auto creer que era por la tensión del momento.
- ¿Ha pasado algo en Alea Aurea? - Preguntó sin dejar de dar vueltas a la pluma que tenía en su mano derecha. - Sabes que soy vuestro mentor en la sala, me puedes contar todo lo que ocurra. - Sonrió con esa blanca dentadura, y nunca había deseado golpear a alguien tanto como en aquel momento, ni siquiera al cabezahueca de Weasley. ¿Acaso se creía que éramos idiotas?
- No ha pasado nada, profesor. - Contestó la Gryffindor sin apenas dirigirle una mirada. Oí su voz titubear y la maldije mentalmente, ¿no podía seguir con su paripé de niña buena? Vi como el castaño quería replicar, pero Granger fue más rápida y se levantó de un salto con su mochila al hombro.- No quiero llegar tarde a Encantamientos, si me disculpa.
Y antes de que Eugene pudiera ni siquiera parpadear, la castaña se dirigía veloz a la salida. Aunque nuestro profesor no era una persona a la que se la pudiera dejar con la palabra en la boca, por lo que antes de que Granger tirara del picaporte, él la había cogido del brazo.
- Ya te he dicho muchas veces que me llamaras Eugene y me trataras de tú.- Granger seguía dándole la espalda, desde mi posición podía ver el espanto que atravesaba su semblante. - Creía que ya lo había conseguido.
- No quiero llegar tarde, por favor.- Su voz quebrada la delató poniendo en alerta al profesor. Este le dio la vuelta agarrándola por los dos brazos encarandola. Apreté mis puños furioso, intenté controlar mi respiración aunque mi rabia iba en aumento.
- Hermione, ¿qué ha pasado?- Granger negó con la cabeza sin decir ni una sola palabra intentando apartar las manos del profesor de sus brazos, pero este la mantenía sujeta con suficiente fuerza. Su semblante era de puro terror."Mierda Granger, sigue actuando". - Desde que volvimos de Hogsme…
Pero no le dejé terminar y antes de que que pensara porque lo hacía, salí de mi escondite y cogí a una asombrada Granger del brazo arrastrandola hacia la puerta. Ella se dejaba guiar como un corderito.
- Señorito Draco.- Oí como me llamaba pero decidí ignorarle y seguir mi camino. Mi furia iba en aumento y no quería ser castigado de por vida por haber pegado a un profesor.- Estaba hablando con Hermione…
- Pues ahora ya no.- Contesté sin ni siquiera darme la vuelta, siguiendo mi camino.
Oí sus pasos dirigidos hacia nosotros y me tensé. Me paré por pura inercia esperando ver que es lo que iba a hacer. Me sorprendía que Granger estuviera tan callada.
- Puedo castigarle por haberse quedado a escuchar una conversación privada. - Su actitud pretendía ser intimidante, pero si se creía que así iba a conseguir algo, es que era más tonto de lo que pensaba.
- Atrévase, pero yo que usted tendría cuidado con quien me meto.
Y sin querer explicar nada más, controlando la furia interna que me antojaba lanzarle un puñetazo, salí de la clase llevándome a la callada Granger conmigo.
Malfoy aún me seguía sujetando del brazo después de salir de la clase de Defensa. Mi valor gryffindoriano se había ido por la ventana y enfrentarme a Eugene a solas había sido más difícil de lo que había imaginado. Estaba nerviosa y aunque había intentando parecer calmada, sabía que no había funcionado. Eugene ya sabía con certeza que pasaba algo con él, y si antes estaba nerviosa, ahora me sentía al borde del colapso. Y a pesar de todo, aún creía creer con todas mis fuerzas que él no era un mortifago.
Noté un tirón en el brazo cuando Malfoy me arrastró por el siguiente pasillo. Miraba al frente totalmente enojado y apretaba los nudillos con la mano que no me sujetaba. Le miré curiosa. ¿Se había quedado en la sala para escuchar la conversación o para algo más? Si no llega a ser por él no sabría lo que Eugene hubiera sido capaz. Si no llega a ser por él… y entonces, le miré enfadada soltando mi brazo de su agarre.
- ¿Por qué has tenido que hacer eso?- Grité más de lo debido señalándole con un dedo acusador. - ¡Ahora sabrá que le hemos descubierto!
- Se me olvidaba la clase magistral de teatro que acabas de dar.- Alzó los brazos moviendolos exageradamente.- Recuérdame que le diga a McGonagall que te de un premio por tu jodida actuación.
- Lo tenía todo bajo control.- Me crucé de brazos.- No había necesidad…
- ¡Ja!.- Me cortó riéndose sarcásticamente.- ¿Cuándo estaba todo bajo control? ¿Cuándo le mirabas asustada como un cordero degollado o cuándo por casi te pones a llorar?
- Yo no me iba a poner a llorar.- Dije dolida en mi orgullo. Ya me sentía lo suficientemente mal para que encima el Slytherin me recordara mi cobardía.- Si no te hubieras entrometido…
- Sino me hubiera entrometido.- Me cortó mirándome seriamente.- Podría haber pasado algo más grave.
Y el silencio se hizo entre nosotros. Su mirada seria clavada en mí haciendo que en mi estómago sintiera pequeñas descargas eléctricas. Bajé la mirada sintiéndome de repente muy avergonzada. El hecho de tener que levantar la cabeza y volver a mirar me ponía más nerviosa que la idea de volver a enfrentarme al profesor de Defensa. ¿Qué me pasaba?
- Pero mira quién anda aquí.- Una voz a mis espaldas nos sobresaltó, alertando todos mis sentidos.- La queridisima alumna de Eugene.
Varias alumnas de Slytherin, junto con algunas de Gryffindor, aparecieron por el borde del pasillo rodeandonos al instante. La chica que había hablado, una de séptimo sino recordaba mal, se encontraba en el medio del grupo y me miraba desafiante. Las demás, quedándose por detrás de ella, se cruzaron de brazos mientras me lanzaban miradas socarronas.
- ¿Por qué me buscabais? - Me dirigí a ellas de la manera más formal, aunque por dentro me dieran ganas de decirles que no era nadie de Eugene.
- Sólo para recordarte ciertas reglas.- Se encogió de hombros en una actitud pasota.
- ¿Y qué clase de reglas son esas? - Pregunté un poco enfadada. ¿Qué se creían estas chicas para decirme lo que hacer o lo que no hacer?
- Escucha bien porque solo lo voy a repetir una vez.- Se colocó la capa que se lo había movido.- Deja en paz a Eugene. Ignorale.
- Pero… - Intenté protestar pero la Slytherin siguió con su farfullo.
- Deja de hacerte la damisela en apuros.- Miró a Malfoy con una mirada socarrona- Que eso se te da muy bien.
Las demás rieron por lo bajini mientras que la Slytherin nos miraba con burla. Malfoy, que se había apartado de mí cuando el grupo llegó, se acercó dos pasos observando con furia a las presentes. El estómago me dio un pequeño vuelco al sentir al Slytherin detrás mía, como intentando protegerme; pero caí en la cuenta que el sólo se estaba defendiendo a sí mismo y que no tenía nada que ver conmigo. Me cabreé conmigo misma por pensar aquellas estupideces y me concentré en la Slytherin que aún me miraba burlona detrás de esos ojos maquillados en exceso, no necesitaba a ningún Malfoy- guardaespaldas que me protegiera.
- Perdona que te interrumpa tu logrado discursito.- Repliqué más molesta de lo que quería aparentar.- Pero tú no eres nadie para decirme lo que puedo o no puedo hacer.
- Creo que no me he presentado.- Contestó sonriendo de medio lado.- Soy Regina Ogden, hija de Tiberius Ogden.
Observé como Malfoy rodaba los ojos y negó imperceptiblemente con la cabeza. No sabía quién era aquel señor, pero el Slytherin si le conocía y dí por sentado por su actitud que no era una persona grata para él.
- Y yo soy Hermione Granger, hija de Jean y George Granger. - Levanté la cabeza con orgullo, ¿a qué venía presumir de padre?
- Ah claro.- Asintió sonriendo burlona.- Que eres una sangresucia, no conoces quién es importante y quién no.
Y en ese momento Malfoy se acercó en dos zancadas a la susodicha Regina, antes de que me diera tiempo de replicar nada. Vi como la Slytherin se amedentraba un poco ante la figura del rubio, pero enseguida volvió a su posición chulesca. Sus amigas se habían alejado un poco de ellos dos.
- Ah si, yo conozco a tu padre.- Dijo como si la situación no fuera con él, aunque sabía que no era así, por una extraña razón que no entendía. Quería ser yo quien replicara, pero me había intrigado que Malfoy saliera en mi defensa como para ahora intervenir.- El año pasado tuvo problemas con la policía, ¿verdad? - Regina le miró enfadada enrojeciendo de la vergüenza, sus amigas por detrás empezaron a cuchichear.- Porque ese día le había dado más a la botella de Whisky de Fuego.
La Slytherin apretó los labios dibujando una línea recta mirando al Slytherin como si fuera un insecto al que quisiera aplastar. Malfoy, por su parte, se sentía vencedor de la situación y levantó el mentón triunfante. Pero intuía que Regina no era de aquellas que se dejaban vencer tan rápidamente.
- Y yo conozco al tuyo.- Sonrió de medio lado mirando fijamente a Malfoy.- Está en la cárcel por no saber hacer…
Pero nunca oímos lo que la Slytherin tenía que decir, ya que el rubio la acorraló en la pared más cercana agarrándola fuertemente por los hombros. El grupo de chicas intentó acercarse a ayudar a su amiga, pero se quedaron a medio camino por miedo a la reacción del Slytherin. Yo me situé donde estaban ellos y agarré a Malfoy del brazo en un esfuerzo por moverlo de allí, la situación se había desbordado sobremaneramente.
- Malfoy…- Pero el Slytherin había olvidado todo alrededor y sólo se centraba en Regina.
- No vuelvas a mencionar a mi padre.- Malfoy dijo despacio las palabras, recalcando cada una de ellas. A cada palabra apretaba más el agarre a la Slytherin.- No tienes ningún jodido derecho.
- ¿Y tú si?- Regina no se amedrentaba ante la mirada del rubio.- No soy yo quien ha empezado sacando los trapos sucios de las familias.
- Malfoy… - Volví a llamarle tirando un poco más de su brazo. Eso parece ser que hizo reaccionar al rubio, pues miró de refilón donde tenía apoyada la mano.
- Además, estaba hablando con ella, no contigo.- Fijó su mirada en mí, seguía manteniendo ese aire burlón y mandón.- Así que sino te importa.- Y señaló los brazos del Slytherin indicando que la soltara.
Y aunque pensé que el Slytherin sería más reacio a dejarla marchar tan rápido, me sorprendió que, tras darle un último empujón, la soltara. La señaló con el dedo y abrió la boca para decir algo, pero pareció arrepentirse y calló. Se alejó de la Slytherin unos pasos murmurando palabras no aptas para niños.
Regina, sin inmutarse ni un pelo, se colocó su túnica y se acercó a mí. Su actitud tan pasota y tan chulesca seguía reflejada en su cara y me cabreó más de lo que me había cabreado antes. Y no quise que ella tuviera la primera palabra.
- ¿Quieres quedarte con tu querido profesor?- Dije desdeñosamente. Vi como se sorprendía al ver que yo había hablado primero, pero no contestó a mi pregunta formulada.- Tranquila que no me verás acercándome a él. Todo tuyo.
Regina sonrió sintiéndose vencedora de la situación, y yo sólo quería gritarla que era una idiota por hacer todo eso y que Eugene no era lo que parecía. ¡Estúpida cabeza hueca!
- Eso es lo que esperaba oír.- Y sin más se dio medio vuelta chascando los dedos para que sus amigas la siguieran. Pero no había recorrido más de cinco metros cuando Regina se encaró de nuevo a nosotros. - Y Malfoy.- El susodicho levantó la cabeza y taladró a la Slytherin con la mirada. - Yo que tú tendría cuidado con lo haces.- Y miró significativamente en mi dirección dejándome completamente desubicada. Malfoy a mi lado apretó los puños enfadado.
- Y tú no sabes con quien te estas metiendo.- Y sin dar más explicación, se alejó en la dirección contraria de donde estaba el grupo seguidor de Eugene.
Y antes de volver a marcharse, Regina me miró amenazadoramente sin borrar su sonrisa burlona. Se alejó con su séquito riéndose de un chiste que sólo ellas conocían. ¿Cómo habíamos llegado a esta situación? Me pasé una mano por el cabello descolocandolo más si era posible. ¿Malfoy estaría bien? Miré en la dirección en la que se había ido y decidí que me importaba un pimiento como estaba. Él sólo se lo había buscado. "Pero te ha defendido" dijo una voz dentro de mi cabeza. Y aunque me hice creer que le iba a buscar para darle las gracias, sabía que en mi fuero interno quería respuestas a lo último dicho por la Slytherin. ¿Que había querido decir con eso?
¿Cómo me había dejado vencer por la estúpida de Regina? ¿Cómo había dejado que me manoseara tan fácilmente? Y lo que más me molestaba era el hecho de que había empezado a molestarla cuando sabía como era la Slytherin, no por ello había pasado cinco años conviviendo con ella en las mazmorras. Era una Slytherin despiadada, niña de papá que conseguía todo lo que se proponía, una serpiente en toda regla. Ella había hecho que la dejaran llevar un tipo de uniforme sólo porque el del colegio no le favorecía. Estupideces a mi parecer, pero sólo la gente con poder podía conseguirlo. Y yo lo sabía bien.
¿Por qué le había dirigido la palabra entonces? No es que tuviera miedo de ella, al contrario, ella tenía que tener miedo de mí; pero sabía que me iba a saltar con el tema de mi padre cuando tuviera ocasión, ella no se mordía la lengua. Si había algo que odiara, es que hablaran de mi padre, y sobretodo personas como Regina que no tenían ni puta idea de nada. ¿Cómo me había dejado llevar de esa manera? Y como si fuera la única posible respuesta, la imagen de Granger apareció en mi cabeza.
La odiaba. La odiaba más que nunca. Siempre estaba entrometiendose en todo, en todo lo referente a mí. Se me aparecía por todos lados como si fuera mi jodida sombra. Y estaba harto. "Pero tú te has quedado con ella en la clase con el profesor" Una voz emergió al fondo de mi cabeza. "Tú te metiste con Regina porque te molestó oír como la llamaba sangresucia" Ese último pensamiento me dejó parado en mitad del pasillo. Me sorprendí a mi mismo afirmando que aquello podía ser cierto, para a los dos segundos negar violentamente mientras la furia recorría todo mi ser. Granger tenía la jodida culpa de todo. Ella era la causante de todos mis males.
Noté como alguien me seguía y me alerté pensando que podía ser Regina. No es que le tuviera miedo, de hecho me gustaría que fuera ella para así poder dejar las cosas claras de una vez, pero no quería enfrentarme a ella porque no sabía cómo podía actuar aquel día. Observé por el rabillo del ojo viendo una melena demasiado conocida para no saber que se trataba de Granger. Y esta vez me daba igual lo que pasara, la Gryffindor iba a aprender una lección.
Seguí caminando, haciendo que me dirigía a ningún lugar en concreto, aunque sabía exactamente a donde iba, a un sitio alejado de ojos acusadores. Ella me seguía a paso veloz y me sorprendí que no me hubiera alcanzado ya o me hubiera dirigido la palabra para pararme. Pero eso sólo hacía que mi plan saliera a la perfección. En uno de los giros avancé más rápido, haciendo que Granger perdiera el contacto visual conmigo, y me escondí detrás de una de las tantas puertas que había en el castillo. Oí a la Gryffindor llegar al pasillo y detener sus pasos cerca de mi puerta, seguro preguntándose donde me había metido.
Esperé unos segundos, y cuando oí que se dirigía de vuelta por donde había venido, la agarré por la espalda llevándola a rastras hacia la habitación en la que me encontraba antes. La tapé la boca con la mano y la estampé contra la puerta cerrándola a su vez. Una mueca de disgusto cruzó su cara y sólo me hizo odiarla un poco más por ser tan blandengue.
- ¿Por qué coño me seguías? - Pregunté recalcando despacio cada palabra.- ¿Por qué te has convertido en mi jodida sombra?
Granger tenía el ceño fruncido y me miraba enfadada. Respiraba violentamente y podía sentir el latir de su corazón entre los dedos que tapaban su boca. Una descarga eléctrica recorrió mi brazo y por un momento quise soltarla, pues sabía que la podía estar haciendo daño. La empujé más fuerte cuando me di cuenta de mi pensamiento, odiandola más por hacerme sentir eso.
- Granger eres una persona muy irritante.- Comenté acercándome más sin siquiera darme cuenta de ello.- No sabes cuán exasperante te me haces ahora mismo.
- Suezhtame.- Demandó Granger sonando extraña por el agarre de mi mano.- Maffoy, suezhtame o…
- ¿O qué?- Pregunté retándola con la mirada.- ¿Vas a llamar a tu querido profesor? Ah, no espera, que resulta que ahora es un mortif...
Pero no pude terminar la frase porque un dolor agudo me atravesó el pie, la sabelotodo me había pisado para librarse de mi agarre. La solté por impulso, ahogando mil maldiciones, la muy engreída me había pisado con todas sus ganas. Se dio la vuelta e intentó huir, pero fui más rápido que ella y la impedí cualquier escapada agarrandola de las muñecas.
- No juegues con la suerte, Granger.- Murmuré despacio acercándome de nuevo a ella.
- Sabes que no te tengo miedo, Malfoy.- Me contestó a su vez haciéndome enfadar por su osadía.
- ¡Ja! - Reí sarcásticamente- Estás temblando ahora mismo.
- Eso es porque me repugna tu acercamiento.- Me miraba sin tapujos haciéndome enfadar más.
- Creía que habías perdido tus agallas, Granger.- Me miró recelosa pero no dijo ni una palabra. - Y me sorprende que tengas miedo del profesorucho - Se tensó al oírme decir aquello.- Y no de mí, que pronto seré uno de ellos.
Vi el terror en su cara y supe que había logrado mi objetivo, la sabelotodo volvería a pensárselo dos veces antes de molestarme otra vez. Tenía que aguantarla en la misma habitación, en clases, pero evitaría que hubiera más encuentros de los necesarios, quería evitar esas confusiones que sentía cada dos por tres.
- Mientes.- Negó con la cabeza mientras sus ojos cada vez se hacían más grandes.
- Eso es lo que más quisieras tú.- Me encogí de hombros en una actitud pasota, sonriendo siniestramente.
- Si hubieras querido ser uno de ellos.- Dijo mirándome fijamente.- Te hubieras unido en la Casa de los Gritos.
- Eso sólo era un aviso.- Dije sin inmutarme ni un ápice.- Ya llegará…
- ¡Pero tú no quieres!- Granger replicó más alto de lo normal. - ¡Tú no quieres unirte a ellos!
Y cuando me quise dar cuenta, la Gyrffindor me tenía agarrada por la túnica mirándome directamente a los ojos. Quise apartar mis ojos de los suyos, pero había una fuerza superior que me impedía hacerlo. Un sentimiento cálido me recorrió el cuerpo al ver que ella realmente se preocupaba por mí. Era algo nuevo y desconocido y a la vez, me gustaba. Pero en cuanto ese pensamiento llegó a mí, una furia interna reemplazó al sentimiento anterior y volví a odiarla por hacerme sentir esas estupideces de Hufflepuff blandengue. Con más fuerza de la que pretendía, cogí sus manos y las aparté de mi túnica.
- No es lo que yo quiera, Granger.- Me alejé de su presencia.- Es lo que tengo que hacer.
Granger seguía mirándome, aunque esta vez su mirada reflejaba también compasión y deseé que parara inmediatamente. Estaba cansado de pelear constantemente conmigo mismo y de sentirme confundido. Quería gritarla y hacerla daño y hacerla ver que no tenía que tener compasión de mí, que iba a ser un jodido mortífago. Alguien a quien debería de tener terror, no tener pena. Pero la Gryffindor seguía allí con su estúpida mirada de "niña buena" y fue lo máximo que pude aguantar y antes de que ella dijera nada más, abrí la puerta y me dirigí sin rumbo fijo por el castillo de Hogwarts.
¡Hola a todos! Al habla Lili :D
¡Primera actualización del año! Y como dice el refrán: "Nunca es tarde si la dicha es buena" y esperamos que este año 2016 venga cargado de un montón de cosas positivas ^_^
Este nuevo capítulo es un poco más corto que los anteriores, ¡pero tiene mucho más de nuestra pareja favorita! Ay Draquito, Draquito, como nos gusta verte tan confundido :P ¿Os gusta el nuevo personaje? Es un poco engreída, pero fue super divertido escribirla. Nos la imaginamos un estilo Regina George de Chicas Malas (Mean girls) aunque está tiene un toque más Slytherin. ¿Cómo creéis que acabara la cosa con Eugene?
En la vez anterior os comentábamos que estábamos trabajando en cosplays para una convención en Octubre, pues solo deciros que fue todo un éxito y que nuestros cosplays salieron genial ^_^ Yo era la primera vez que cosía un vestido entero y estoy tan orgullosa que cada vez que veo fotos de ese día no puedo esperar a ponermelo de nuevo. Por si queréis saber que cosplay me hice, os dejo mi página de facebook :) StarsLidia/ Esa también es una de las razones que tardemos más en escribir, pero nunca vamos a dejar esta historia, estamos tan enamoradas de Alea Aurea que seguiremos hasta acabarla :D
Muchas, muchas gracias por todos los reviews, todas las palabras bonitas y todos los favoritos y follows que nos hacéis; cada vez que nos llega un email de fanfiction a nuestro email conjunto nos sale una sonrisa ^_^
Un beso croquetoso de parte mía y de Patri
