POV Edward.
Estaba esperando con ansias que la clase terminara, mi lado irracional me decía que ya leyera la carta que estaba entre mis cosas, pero mi lado racional me aconsejaba que no era prudente hacerlo aquí, quizás la chica que me mando la carta este en la misma clase que yo y este esperando ver mi reacción al leer esa carta que desde el primer momento que había caído en mis manos me llamo la atención. Tendría que ser paciente y esperar hasta llegar a mi casa, estar en mi cuarto y poder leerla sin ninguna interrupción por parte de nadie, de vez en cuanto mi vista se posaba en la chica que se sentaba a mi lado, la posición en la que se encontraba me dejaba ver que era una chica demasiado tímida por la manera en como tenia encorvado los hombros.
Esta era la primera vez en tanto tiempo que me daba cuenta de como era realmente ella, hablando físicamente, porque en lo personal solo hemos cruzado el saludo cortes o unas cuantas palabras cuando es necesario trabajar en equipo, lo hacia porque quería distraerme para no leer la carta en ese mismo momento, solo 20 minutos más y seria libre, aun me quedaba el tiempo suficiente como para tratar de distraerme, quizás si iba al baño a lavarme la cara un par de veces me podría relajar un poco.
¿Profesor? – levante la mano para que supiera a quien iba a dirigirse.
¿Pasa algo señor Cullen? – todos centraron su atención en mi, todos menos mi compañera simplemente eso no me importaba en lo mas mínimo.
¿Puedo ir al baño? – uno que otro se rio por lo que dije, sinceramente no le encontraba el chiste.
Vaya señor Cullen – el profesor se giro – no se tarde mucho – lo que quería era ya irme a mi casa, por primera vez estaba experimentando el deseo de los chicos de mi edad de irme ya.
Hola Edward – la voz melosa de Tanya era inconfundible.
Hola – ahorita lo único que quería hacer es llegar al baño.
Pero que humor Eddy – eso si me ponía de mal humor, detestaba que me llamaran así, incluso mis padres lo sabían y es por eso que no me llamaban así.
¿Se te ofrece algo? – mi humor iba decayendo.
La última vez que estuvimos juntos – paso su mano sobre mi pecho – no dijiste lo mismo – su mano iba bajando y la detuve en pleno proceso.
Hoy no estoy interesado – me sorprendí mas yo al escuchar que yo decía eso por segunda vez en el día – no estoy de humor para estar con alguien – trate de arreglar mi rechazo.
Si necesitas algo llámame – me giño un ojo.
Lo tendré en cuenta – estaba seguro que no lo iba hacer, no acostumbraba a hablarles para que vinieran, solo si era una causa necesaria, pero hasta ahorita no lo he hecho con ninguna y Tanya no iba a ser la excepción.
Con paso decidido me dirigí al baño de hombres, me lave el rostro unas tres veces y trate de calmar mi respiración, no se en que momento se me había acelerado, ya estaba mas calmado y revisando mi reloj me di un golpe mental al darme cuenta de que solo pasaron tres minutos, solté un bufido de exasperación y me dispuse a regresar a tomar el resto de clase. Me fui a mi lugar y esperando a que terminara la clase, era mi clase favorita y no sabia ni de que se estaba tratando.
¿Señor Cullen? – parpadee varias veces al escuchar que el profesor se dirigía a mi, pero no sabia ni porque si yo no había pedido la palabra.
¿Si? – no me quedaba de otras mas que preguntar.
Ya que esta tan interesado en la clase – dijo irónicamente – nos podría decir a todos ¿Cuáles son las cuatro fases? – ¿Cuatro fases?, ¿Cuatro fases de que? Mire el pizarrón pidiendo ayuda pero por desgracia no había nada escrito ahí, ahora no sabia de que fases me estaba hablando.
Profase, metafase, anafase y telofase – me susurro mi compañera, sorprendido la mire, no me quedaba de otra que confiar en ella, yo no le había hecho nada malo para que me mintiera ¿Verdad?, bueno a excepción de olvidar por completo su nombre.
Profase, metafase, anafase y telofase – me arriesgue y confié en una chica que simplemente desconocía.
Bien señor Cullen – el profesor se giro nuevamente, supongo que había esperado a que yo me equivocara, quizás eso hubiera pasado de no haber sido por Swan que me soplo la respuesta a un tema que no había escuchado en lo mas mínimo.
Gracias – le susurre y se sobresalto, supongo que no esperaba a que le agradeciera, pero era lo mínimo que yo podía hacer por lo que ella había hecho por mi, como respuesta ella me dio un leve asentamiento de cabeza y su vista se volvió a posar en el pizarrón. ¿Para ver que?, no sabia pero su atención era inigualable.
Que tengan un buen inicio de semana – el profesor salió del salón y nos dejo ir.
Gracias a Dios que ya se había terminado la clase, guarde todas mis cosas y Salí antes que nadie rumbo hacia el estacionamiento ya era hora de irme a mi casa a descansar a leer de una vez por todas esa carta que solo me estaba carcomiendo los nervios. Maneje mas rápido que de costumbre, pude haber leído en mi auto la carta pero no quería que nadie se diera cuenta de eso, estaba nervioso pero no sabia el motivo, quizás pensarían que estas serian mis primeras cartas pero no es así, he recibido hasta flores, ¿Pueden creerlo?, no tengo nada en contra de eso, es valió que a un hombre también le den rosas pero es algo muy poco común que hasta llega a veces a incomodar y mas si es muy seguido que las recibías, pero bueno regresando al tema anterior sobre las cartas, esa, la del sobre azul me había llamado la atención, tal vez fuera porque era el único color llamativo entre tanto sobre blanco, o porque la persona que me mando esa carta sabe que ese es mi color favorito, pensándolo bien no recuerdo haberle dicho a ninguna chica con las que he salido que ese es mi color favorito. Ya ni tiempo me dio de despedirme de Jasper y de Emmett, quizás Emmett este tan emocionado con las cartas que ha recibido que ni siquiera se ha de acordar de mi presencia y bueno Jasper ha de estar tan nervioso que tampoco se acordara de mi, en fin mas al rato les llamare para saber que tal les había ido a ellos con sus cartas.
Edward llegas muy temprano a casa – me dijo mi madre Esme al verme entrando.
Si, es que tengo bastante tarea – le dije lo primero que se me vino a la mente.
Ok, te llamare cuando este lista la comida – parecía convencida por lo que le había dicho.
Si mama nos vemos en un rato – subí corriendo las escaleras para llegar a mi habitación.
Primero lo primero – me dije a mi mismo, comenzando a sacar mis cosas y hacer mi tarea, gustoso de retrasar por lo menos un par de minutos mi atención sobre las cartas – bien – hacer la tarea no me había tomado mas de 15 minutos, saque las cartas que había metido en mi libro de biología, dejando al ultimo la carta que mas me llamaba la atención.
Edward
Me gustan tus besos, son muy irresistibles y mas me encantan cuando los unes con los míos en una lucha interna para ver quien es mejor, pero ten por seguro que solo eres tu lo mas importante para mi.
Tu conejita.
¿Mi conejita? – sabia de ante mano que se podían usar seudónimos pero no sabia cuales eran los permitidos, quizás fuera de una de las chicas con las que ya había salido, no me importo y tome la siguiente carta.
La gran mayoría solo hablaban de lo bien que se la pasaban conmigo, mis besos y cosas así, ansioso y nervioso me ponía al ver que ya me estaba acercando mas para poder leer la carta que me interesaba desde el principio.
¡Hola Edward!
Hoy me desperté con unas tremendas ganas de hacerte saber que es lo que ocasionas cuando te veo, es un sentimiento raro pero al final de cuentas eres tu la única persona que lo ha logrado, te contemplo por unos breves momentos, no tengas miedo no soy una psicópata, ni nada que se le parezca, me encanta verte, aunque no te pueda abrazar cuando estoy al lado de ti, literalmente, es tu mirada que le envía señales a mi cuerpo, por que el aroma que desprendes me invita a probarte, tenemos ideas diferentes pero siempre estas en mi mente y lo disfruto tanto que ya no me molesta que estés demasiado tiempo, mas del que quisiera, ocupando un espacio en mi cabeza. Tal vez todo lo que este escrito aquí te parezca raro, o incluso no la llegaras a leer así que no me preocupo por lo que llegue a escribir, al final de cuentas es anónima ¿no?, me tengo que ir, no es porque yo quiera, sino que si no me apuro la carta no podrá llegar a su destino, pero ¿A quien le importa eso?, nos vemos Edward espero que estés bien y que tengas suerte con todo.
Marie.
La carta me dejo impactado era la primera que leía que me saludaba, pero eso no era todo su carta me transmitía un sentimiento indescifrable, dejando del lado que no me la había escrito a mano como las otras que ya había leído y su despedida fue breve pero sincera. Por mas que trate de hacer memoria no se me venia a la cabeza a nadie que llevara ese nombre, ahora tendré que esperar a ver que es lo que sucede mañana.
POV Bella.
Hoy ya tenia la nueva carta que le mandaría a Edward, no sabia si ya la había leído o no pero pensándolo bien él tenia muchas cosas que hacer que estarle prestando atención a una simple carta, una de tantas que recibió me lo imagina era de esperarse que uno de los chicos mas populares dela escuela recibiera tantas cartas, pero lo que mas me sorprendió es que no se portara arrogante como decían que él se ponía, esta demás decir que también me sorprendió el hecho que yo también hubiera recibido cartas, tenia la vaga ilusión de que Edward me mandara una, pero sabia que él nunca lo haría, al menos no para mi.
Llegue demasiado temprano al instituto, era la primera vez en mi vida que lo hacia, la razón era porque tenia que introducir la carta sin que nadie se diera cuenta además de que tenia que pasar primero por el sobre que se supone Alice había dejado ayer en mi casillero. Por los pasillos casi no transitaban personas, saque de mi casillero el sobre azul tan llamativo y con mucho cuidado introduje la carta en él, volteando para varios lados me asegure de que nadie me viera hacerlo y me emocione al ver que nadie me había tomado suficiente atención para ver lo que estaba haciendo. Con paso firme me dirigí a uno de los contenedores para poder depositar mi carta y firmar "mi asistencia", bendito el día en el que se les ocurrió que teníamos que hacer eso, para que se dieran cuenta de que si habíamos mandado nuestra carta como es debido.
Buenos días bella – juro que casi se me sale mi corazón, me asuste al escuchar que alguien me llamaba pero trate de tranquilizarme al escuchar bien la voz.
Casi me matas de un susto – ella como si nada se empezó a reír y también introdujo su carta.
Yo también me alegro de verte – me sonrió irónicamente – pero dime ¿Qué milagro que estas tan temprano en el instituto?, si tu eres una de las ultimas.
Ya sabes porque es Rose – la mire – sabes que no me gustaría que nadie supiera que yo soy una de esas chicas que también manda su carta.
¿Pero que tiene?, también lo estoy haciendo yo – se cruzo de brazos – no le veo nada de malo al hacerlo.
Si, pero que tal si le llegan a decir quien es, por si no lo notaste, que seria una cosa rara – estaba hablando en susurros para que las personas que pasaban no me escucharan – fui la única que mando un sobre tan llamativo.
También lo hicimos Alice y yo – me dijo de vuelta en el mismo tono.
Si, pero no a la misma persona – sonrío un poco.
Por supuesto que no, como crees que se la íbamos a mandar a tu Romeo, somos amigas y todo, pero no tenemos los mismos gustos, por suerte – las dos suspiramos de alivio – Si, si no imagínate, seria un martirio estar luchando por un hombre – tenia razón con ella.
Buenos días bella – llego dando saltitos Alice y me dio un tremendo abrazo – que bueno que has llegado temprano.
Buenos días para ti también Alice – le respondí a su abrazo asfixiante.
Buenos días Rose – se acercó a ella y le hizo lo mismo que a mi.
Buen día Alice – le dijo Rose cuando ella la soltó.
Chicas tengo que contarles algo que me ha pasado – sus ojitos le brillaban de la emoción – pero primero ¿Cuántas cartas has recibido Rose? – mi rubia amiga parpadeo varias veces.
Alice pero si tu las contaste – de su hombro estaba colgando su mochila y de ella saco unos papeles que me suponía eran sus cartas.
Si, pero me eh olvidado el numero – rodee los ojos ante la situación en la que nos encontrábamos en este preciso momento.
Haber espera – pido Rose y Alice y yo la esperamos impacientes para ver que era lo que nos iba a mostrar y porque Alice había pedido el numero de cartas – son siete – levanto la mirada y nos observo.
¿Alguna de ellas te gusto? – Rosalie hizo una mueca.
Así que digas gustarme, lo que se diga gustarme, pues no unas son muy aventadas y las otras son sin sentido, como si estuvieran escribiendo por escribir – su cara cambio – pero de todas maneras aprecio el gesto que tuvieron al mandarme esas cartas – pero ahora que lo dices, si, hay una que me llamo demasiado la atención, la forma en como se expresa es directa y no se va con rodeos, pero no me llego a ofender lo que decía, no como lo escribieron los demás.
Muéstrala – pidió Alice.
Claro – Rose volvió a meter su mano en su mochila para sacar la carta que había pedido Alice – tomen – nos tendió un pedazo de papel, al desdoblarlo pude notar que las pocas palabras que estaban ahí fueron escritas deprisa, pienso que fue eso porque casi no se le entendía lo que decía ahí, o era tal vez que así fuera la letra del chico misterioso que le mando la carta a Rose y esta decía así:
Rosie, no me tomes por atrevido, he de aprovechar la oportunidad que tu misma me has brindado al poder declararte mi amor eterno, no es broma lo juro, desde que te vi me quede cautivado por esos hermosos ojos que tienes, mas no he tenido la oportunidad de poder decírtelo de frente, porque sé que me huyes, mas no se la razón. He de serte sincero me gustas, pero no te asustes que no pretendo hacer nada mas que hablarte de mi amor por ti.
Agradezco la oportunidad que me has dado y cuando menos te lo esperes sabrás de quien se trata, claro si es que tu quieres saber quien soy, no te quito mas tu tiempo. Espero con ansias mandarte otra carta.
Atte: Ted.
Es una carta directa – dije al terminar de leerla.
Lo se – la vista de Rose se enfoco en el estacionamiento y de ahí vimos que ya varios de los chicos habían llegado y lo primero que hacían era ir corriendo a uno de los contenedores que se encontraban ahí para poder depositar su carta, al lograr su objetivo se iban con una tremenda sonrisa plantada en su rostro.
Que bien, me alegro por ti – la mirada de Alice se poso en mi – ¿Y tu bella? – me pregunto.
¿Yo que? – me hice la que no sabia de que estaba hablando.
¿Cuántas cartas has recibido? – rodo los ojos.
No lo se Alice, no las conté – me miro de forma horrorizada – y no las traje así que no te podre decir cuantas son – me cruce de brazos.
Bien – me imito – de menos ¿Te gusto alguna?
He de admitir que me sorprendió muchísimo que alguien me hubiera mandando una carta pero no se, sinceramente las palabras que han utilizado son muy choteadas, es como si hubieran escuchado una canción cuando la estaban escribiendo – su mirada me aterro.
¿Ósea que fueron hermosas? – sus ojos le brillaron.
No, lo que quiero decir es que son pedazos de canciones, pero como ha dicho Rose me ha gustado ese gesto, que alguien me tome en cuenta para este tipo de cosas – me miraron feo al despreciar las actividades que habían realizado con anterioridad – pero es la única que agradezco ya saben por que – no me iba a arriesgar a decírselos, no cuando ya habían mas personas cerca de nuestro lado.
Ya que tienes mucho interés en nuestras cartas – La voz de Rose tenia una mezcla de diversión y de curiosidad – nos dirás que es lo que tenias que decirnos, porque apuesto a que se trata de una de la cartas que has recibido – hablo antes de que Alice la interrumpiera.
Si – casi chillo – ayer que llegue a mi casa lo primero que hice fue leer todas las cartas que me habían mandado, que por cierto eran igual que las de Rose – el numero de cartas que yo había recibido eran como diez y no era por exagerar fue por eso que me sorprendió muchísimo haber recibido mas que ellas, pero no les quise decir nada para evitarme una platica que sabia que iba a ser incomoda de todas maneras, aunque ellas deberían de saber cuantas había recibido porque fueron ellas las encargadas de entregarlas, pero en fin que bien que se les paso – una de ellas capto mi atención fue muy hermosa, miren – comenzó a buscar en su bolsa para sacar la carta que nos iba a enseñar – tomen léanla – el papel que nos dio ya se veía gastado, como si ella la hubiera leído mas de una vez.
Alice – comencé a hablarle – ¿Cuántas veces has leído esa carta? – su rostro se sonrojo.
Oh por Dios – dijo Rose en un susurro – no me digas Alice – el sonrojo de Alice iba en aumento al ver que nosotras nos estábamos riendo, no era por ella sino porque por primera vez Alice había leído mas de una vez una carta que fue recibida por un admirador.
Ya – estaba avergonzada – ¿van a leer la carta o me la devuelven? – a pesar de que su voz tendría que haber sonado amenazante lo único que ocasiono fue que Rose y yo soltáramos una pequeña carcajada.
Esta bien – dije cuando me termine de reír – la leeré en este momento, era broma Alice, solo que nos tomaste desprevenidas al saber que la habías leído mas de una vez, es todo cariño – toque sus cabellos y su sonrojo ya estaba disminuyendo.
Lo se, yo también me sorprendí al hacerlo – soltó una pequeña sonrisa nerviosa.
Ali, hace tiempo que quería decírtelo pero no tenia el valor para hacerlo, esta es la oportunidad perfecta para que lo sepas, no aguanto mas, esto es un sentimiento que llevo desde hace un tiempo, cada que pasas a mi lado comienzo a hiperventilar.
Tu caminar tan despreocupado es lo que hace que me vuelva loco, si solo me pudiera acercar a ti te darías cuenta de que no te estoy mintiendo, recuerdo exactamente el día que te conocí, sin decirte nada solo con una mirada me di cuenta de que era la chica que siempre he esperad.
Mis palabras cobran sentido cuando te veo, pero solo si tu quisieras te daría mi vida entera, me has dado una razón para poderte decir lo que siento por ti, por medio de una carta pienso que no es lo adecuado pero es romántico, o es algo que trato de hacer.
Fue un gusto señorita el poder decírselo, espero que usted este igual de emocionado que yo cuando reciba la carta, aunque claro por razones diferente.
Con mucho cariño su fiel admirador.
Woo – no me salían las palabras – eso fue… – trataba de encontrar la adecuada para esta situación.
Tan lindo – dijo Rose por mi – tan romántico, sus palabras lograron trastocar hasta el fondo de mi corazón, aunque claro que esta carta no es para mi, me vibro mi corazón al leer cada una de las palabras que vienen plasmadas aquí – Rose estaba muy emocionada y ni que se diga de Alice.
Lo se, solo que no se quien es ese chico misterioso, saben que me gusta Jasper y ahora con mi admirador no se ni que pensar – Alice se veía confundida.
No pasa nada Alice, además quien te asegura que esta carta no es de él – le dije yo, tampoco es que le quisiera dar falsas esperanzas pero todo eso puede pasar.
No lo se, pero por lo mientras como dice la carta estaré emocionada esperando su carta – Alice comenzó a dar saltitos y la tuvimos que detener porque cada que pasaba alguien se nos quedaban viendo raro, no nos importaba eso, sino que era por la hora, ya íbamos tarde para nuestra primera clase.
Vámonos, tenemos clase – dijo Rose y ambas nos dirigimos a nuestras clases, me tocaba química con Rose.
POV Edward.
Vaya hasta que llegas – me reprocho Jasper al momento de bajarme de mi auto.
Sabes que nunca llego temprano como otros – se nos unió Emmett – ¿Y bueno como les fue? – pregunte sin animo.
¿Edward? – Me llamo Jasper – ¿Se puede saber porque ayer cuando salimos de nuestras clases tu ya no estabas en el instituto? – entrecerró los ojos.
Es que se me había olvidado que había quedado con Esme para ayudarle en unas cosas – no le quería decir que me fui temprano para poder leer la dichosa carta que capto mi atención desde el principio.
Claro – no me creyó.
¿Cuántas recibiste Edward? – daba gracias a Dios porque Emmett se le ocurriera preguntarme sobre eso en este momento.
Creo que siete – me encogí de hombros restándole importancia a las cartas que había recibido.
Genial – parecía entusiasmado con mi respuesta.
¿Cuántas has recibido tu Emmett? – quería desviar el tema que concernía a mi.
Siete igual – la sonrisa de su rostro no había desaparecido – he recibido un lindo sobre rojo.
Hay Emmett solo a ti te emociona recibir un sobre de color – Jasper y yo nos empezamos a carcajear.
No lo digo por el color del sobre – Emmett estaba serio – pero olvídenlo, ¿Cuántas cartas has recibido tú Jasper? – le pregunto Emmett regresando su mirada de entusiasmo a los ojos de Jasper.
Creo y si mal no recuerdo que como unas seis – su mirada se enfoco al horizonte, supongo que estaba tratando de recordar cuantas cartas había recibido ayer.
Que genial – Emmett se veía contento con esta actividad.
¿Ya entregaste tu carta galán? – le pregunte, ya que Jasper era el único que había mandado carta ayer, y según las reglas de las chicas tenia que seguir hasta juntar las 14 cartas, eso si era tener imaginación para poder escribir tantas cartas consecutivas, o quizás no fuera imaginación, quizás solo fuera que estuvieran expresando los sentimientos que por mucho tiempo abrían tenido que callar por miedo a que las rechazaran, woo ¿Yo pensé eso?, bueno si que había amanecido con una venita cursi en mi vida, si mal no recuerdo, yo había pensado algo así pero bueno creo que como todos yo, en este día he amanecido con un momento loco, quizás con el paso del día se me llegara a olvidar lo que pensé.
No, todavía no, pero no te preocupes Emmett – él lo volteo a ver raro.
No he dicho nada – yo también me sorprendí por lo que dijo Jasper.
Sé que no has dicho nada – se rio un poco – pero yo también he recibido un sobre de color.
Ah eso – se tranquilizo – ¿También lo has recibido rojo?, tal vez se trate de la misma chica, tal vez piense que si no se le hace conmigo, contigo tal vez – me reí ante la idea loca de Emmett.
No Emmett – Jasper también se estaba riendo – no he recibido un sobre rojo, y tampoco creo que se trate de la misma chica, o eso espero – se rio aun mas.
¿No? – pregunto sorprendido.
No Emmett – volvió a repetir Jasper.
Bueno entonces ¿De que color has recibido tu sobre? – ya éramos muy pocos los que estábamos en el estacionamiento y si no llegábamos rápido quizás el profesor ya no nos dejara entrar.
Verde – se encogió de hombros.
Ha no pues si – dijo Emmett a algo que me había perdido por volver a pensar en la carta que había recibido ayer, esta demás decir que esperaba con ansias a que pasara el receso para que las chicas fueran a entregar las cartas y saber si la chica misteriosa "Marie" me había escrito, claro que tendría que escribirte menso, me recrimine pero la pregunta sería ¿Qué me pondrá esta vez?, las chicas habían dicho que si no mandaban las cartas que tenían que ser se le iba a informar al chico o a la chica quien era el que le estaba mandando las cartas, pero ¿Cómo iban a saber quien era la persona que mandaba las cartas?, si ya se, tenían una bitácora en donde tendrían que poner su sobrenombre y para quien iba dirigida la carta y este papel se arrancaba y se depositaba en una cajita, era como si estuvieran pasando lista, pero ¿Cómo iban a saber el sobrenombre de cada persona?, bueno Alice y Rose era de las chicas populares y quizás con eso ellas pudieran saber quien es cada una de las personas pero en fin, eso es algo que a mi no me concierne.
Vámonos ya a clases, y así sirve que pasas a depositar tu carta – estaba ansioso y sabia porque pero tenia que mantener mi mente ocupada para que no me delatara ante ellos, una carta no era nada ¿verdad?, no pasaba nada con que les dijera pero no era de gran importancia, o eso creo.
Esta bien – comenzamos a caminar los tres rumbo a los salones y encontramos un contenedor para que Jasper depositara su carta, no nos dejo ver cual era el seudónimo que estaba utilizando así que nos tuvimos que voltear para no verlo, ahorita nos tocaba a los tres clase de gimnasia pero por ser el equipo teníamos entrenamiento, y en el estaban incluidos Mike, Tyler y Erick, Ben no estaba porque a él no le gustaba eso.
Que onda chicos – justo cuando Jasper metió el sobre al deposito escuchamos las voces de Mike, Tyler y Erick.
Que onda – respondimos a coro, Jasper un poco mas nervioso pero eso fue algo que ellos no tomaron en cuenta.
Vámonos a clase – nos dijo Tyler y lo seguimos.
Por poco – susurro Jasper.
Ni que lo digas – le dije de vuelta.
Las clases se me pasaron demasiado lentas, creo que cada cinco minutos me giraba para ver el reloj y me decepcionaba al ver que la clase se prolongaba mucho mas, no me gustaba como me estaba comportando, mis cambios tan repentinos me sorprendían, quería decir que era solo por este día pero estaba seguro que no era así, todo por esa carta, algo estaba cambiando, no me gustaba, me asustaba que algo pasara, pero viéndolo por el lado positivo, no conocía esa chica, ok eso es el lado negativo, quería saber de quien se trataba, saber si de verdad se llamaba Marie o solo era un seudónimo mas, saber si ya la conocía y por azares del destino me había olvidado de ella, saber si compartía una clase de menos con ella, aunque claro esta decir que así era, porque me decía cosas que impactaban, aunque también podría ser otras chicas de otros años, en las clases ni siquiera podría saber cuando un profesor llamara a la chica, porque las llaman por los apellidos y ni para saber cuando pase lista, ya que nosotros le teníamos que entregar una papeleta y el firmaría a modo de asistencia, después de eso tendríamos que llevarla firmada con todas las clases que nos correspondían a la secretaria, para que ella en el sistema nos pusiera asistencia. Pero Claro, quizás la secretaria se apiadara de mi y me dijera quien es esa chica llamada Marie, me arrepentí al mismo instante que lo pensé, esa era información confidencial que estaba seguro que no la compartiría conmigo.
Que más da, me enfade conmigo mismo, que mas da saber quien es esa chica misteriosa que escribe son tapujos, que solo esta plasmando lo que ella siente por mi, y de nuevo el lado romántico que desconocía salió a flote. Ya para la hora del almuerzo estaba de un humor de perros, tenia que tranquilizarme no quería que nadie más se diera cuenta sobre ello, ya que ellos no tenían la culpa de mis cambios de humor tan drásticos.
¿Qué tal las clases Edward? – me dijo Jasper al llegar a la mesa que compartíamos los tres y de ves en cuando los siete.
Bien, nada fuera de lo normal – mi voz estaba tranquila, incluso sonaba aburrida, y eso era un buen comienzo.
Chicos – se acercó Emmett a nuestra mesa con su desayuno.
Hola Emm – no tenía ganas de hablas así que no agregue nada más, al parecer ellos tampoco porque nos quedamos en silencio, bueno Jasper porque seguía nervioso, cuanto nos entendíamos los dos en este momento, Emmett estaba en silencio porque estaba tomando su desayuno, algo andaba raro en él pero no sabia que era, quizás ya estaba viendo cosas en donde no las hay.
Bien – se levanto Jasper con un suspiró cansado – es hora de ir a clases, otra vez.
Nos vemos más al rato chicos – me despedí de ellos, me tocaba trigonometría, una materia que a mi parecer era sencilla.
Nos vemos Edward, espero que esta vez si te esperes a que salgamos nosotros – me reprocho Jasper.
Espero – era la primera vez que me reía, claro después de estarle dando tantas vueltas al asunto, llegue a tiempo a la clase, porque el profesor no había llegado aun, pero en su sitio ya se encontraba mi compañera, con cuidado para no distraerla me senté a su lado.
Hola – se acero Mike a saludar a mi compañera.
Hola – le dijo en una voz apenas audible.
¿Qué vas hacer este fin de semana? – la chica se sonrojo, me pareció un gesto adorable.
Saldré con Alice y Rose, cosa de chicas – dijo con una voz dulce y a continuación agredo – y no lo puedo cancelar.
Que lastima – dijo Mike.
Supongo – la chica se encogió de hombros.
Me hubiera gustado poder salir contigo – nunca me había molestado que Mike invitara a una chica a salir, no era de mi incumbencia saber con cuantas se andaba revolcando, pero la chica que tenia a mi lado se veía que era diferente a todas las demás que estaba acostumbrado a llevar, a pesar de que no conocía a esta chica, no quería que ella saliera con él.
Si bueno, ya sabes no planeo cancelar a Alice y Rose – tomo una bocanada de aire – y tampoco creo poder para lo que resta del mes – sonreí ante la negativa que le dio, ¿Por qué sonreí?, no lo se, supongo que fue un gesto involuntario.
Quizás sea para el próximo mes – la chica que estaba a mi lado se sorprendió por lo que dijo, claro que yo también lo hice, no pensé que Mike fuera a decir algo así – ya sabes, nadie se resiste a mi – le giño un ojo y me entraron unas ganas de golpearlo, me tuve que contener a no hacerlo porque el profesor ya había entrado al aula, así que solo me quedo aferrarme a la mesa, apretándola con todas las fuerzas posibles con las que quería hacerlo con Mike, ¿Qué me esta pasando?, yo no soy de los que actúan así, esta claro que la chica que esta a mi lado se sabe defender sola y no creo que Alice y Rose permitan que algo le pase a su amiga, no tengo porque preocuparme yo. Este día estaba de cabeza no me pudo poner así solo porque Mike invite a una chica a salir. ¿Me pasara lo mismo con otra chica?, quiero decir, ¿Me pondré igual si a Mike se le ocurre invitar a Tanya, Jessica, Carmen, o alguna de ellas?, creo que no, pero ¿Entonces porque me estoy poniendo así con una chica que ni siquiera conozco?
Chicos es hora – la voz de Alice hizo que mi corazón comenzara a latir frenéticamente – ahora comenzaremos con los hombres. Los nombres fueron pasando uno a uno, esperando a que fuera mi turno para que pasara yo por las mías, ¿Estará ahí ese sobre azul?, ¿Habrá puesto otro color?, ¿Es blanco como los otros sobres?
Edward Cullen – ¿Era mi imaginación o Alice estaba sonriendo?, quizás ya me estuviera afectando eso de las cartas – toma – me las tendió al momento que me acerque a ella, con precaución y sin que nadie se diera cuenta de mi desesperación estaba pasando las cartas para ver si estaba ahí el sobre azul, vaya sorpresa me lleve al ver que no estaba ¿Qué había pasado?, ¿Se arrepintió de habérmela mandado?, con pesadez me fui a mi lugar para poder enfurruñarme yo solo.
Esta carta no es mía – se quejo un chico de mi clase y no me importo.
¿Qué? – pregunto Alice.
He dicho que esta carta no es mía – no voltee a ver de quien se trataba, suficiente ya tenia yo con no haber recibido mi sobre azul.
Vaya – dijo Alice – ¿Le podrían pasar la carta a su dueño? – pregunto con voz inocente.
Oye – hablo la voz de la chica que tenia a mi lado – creo que esto es tuyo – me gire para ver de que se trataba y al ver en sus manos un sobre azul metálico sonreí como un idiota.
Gracias – pude notar que el sobre estaba temblando en sus manos, pero no le tome importancia, ahora ya podría sentirme mejor, había recibido mi carta, y con mas calma la podría leer en mi casa, esta vez sin ansiedad, o bueno no tanta como ayer, ya que estaba en mis manos me sentía mas seguro. ¿Qué dirá esta vez?,
