POV Edward.

Esas simples palabras me dejaron sorprendido por unos segundos, ¿Marie estaba más cerca de mí?, ¿Cómo es posible que no me diera cuenta?, creo que tendría que estar con los ojos más abiertos ante cualquier avistamiento. Estaba por conocer a Marie, la chica que junto con bella me han robado el sueño, cursi lo sé pero es lo que ha estado pasando últimamente, lo quiera o no.

¿Te pasa algo Edward? – la voz de Jasper me saco de mis pensamientos.

No, nada – guarde todas las cortas en mi libro esperando a que por arte del destino me dieran una señal de quien es Marie.

¿Estás seguro? – Jasper era muy observador y en estos momentos se daba cuenta de que algo me estaba pasando.

No – me resigne tenía que decírselo – necesito que leas esto – le tendí el pequeño papelito que me encontré y él lo tomo sin pensárselo dos veces.

¿De Marie? – me pregunto.

La verdad es que no es de esa chica, pero tiene que ver con ella – solo asintió y comenzó a leer.

¿Qué significa eso? – me regreso la pequeña nota.

Eso mismo quisiera saber, no sé porque me dice eso – la guarde de nuevo.

Así que Marie está más cerca de lo que tú piensas he – puso una de sus manos debajo de su barbilla – esto sí que esta raro ¿Quién de las chicas te entrego las cartas? ¿Y porque tú las recibes antes que nosotros? – se cruzó de brazos.

La verdad es que no sé porque las reciba antes que ustedes – me quede pensando eso, si mal no recuerdo dos veces Alice me las ha entregado antes de que sea la hora – y la que me las entrego fue Alice.

Tal vez si hablas con Alice te diga quien es ella – se encogió de hombros.

Pero sabes que supuestamente es secreto – no le entendía sentido de lo que me estaba diciendo.

Bueno, entonces tienes que esperar a que se termine la actividad y esperar a ver si es que ella se anima a decirte quien es – eso era verdad, no sabía si podría esperar hasta que termine, y si espero que se termine y no me dice nada – ya sabes que ella está empeñada en que no sepas quien es.

Eso es verdad – lo pensé un poco – ¿Crees que las chicas me quieran decir quien es Marie? – le pregunte.

Quizás, no puedes saber si es que no les preguntas antes – en eso tenía toda la razón.

Lo pensare – creo que en el fondo me estaba gustando todo este suspenso.

Si así lo quieres – ambos comenzamos a caminar – ¿No has visto a bella hoy?

La verdad es que no, es algo raro ¿Y tú? – quizás el tuviera un poco más de suerte y sepa algo de ella.

No, tampoco la he visto, ni siquiera había visto a las chicas – Jasper fijo su vista en la dirección contrario.

¿Quién es la que te gusta Jasper? – empezaba a sospechar sobre esa chica misteriosa.

Ya la conoces – solo estaba evitándome.

Si, quizás tengas razón, pero no está demás decirme su nombre – Jasper nuevamente giro su rostro para que no lo pudiera ver.

¿Para qué quieres saberlo? – me pregunto.

Curiosidad – le respondí como si nada.

Entonces espero que goces de eso – me sonrió de manera burlona.

Supongo que Alice podrá ayudarme con eso – de inmediato su rostro se giró para encararme, mostraba sorpresa y también un poco de miedo.

¿No lo dices enserio verdad? – su voz temblaba.

No lo sé, quizás le pueda pedir ayuda para dos cosas, aunque serán para el mismo fin – en menos de minutos estaba seguro que Jasper me diría quien es esa chica que lo trae así.

Te lo diré, ¿pero sabes que clase tenemos ahora? – su pregunta me tomo desprevenido, hacían un repaso mental por los horarios que tenía hoy.

Historia – era la clase que compartíamos con bella, pero se me había olvidado – eso ya lo sabía – trate de que mi voz sonara normal para que no notara que se me había pasado por completo.

Si tu voz no hubiera salido "normal" – hizo comillas en el aire – pensaría que se te había olvidado que la compartíamos con bella – trate de que mi rostro no denotara ninguna emoción, mucho menos la de sorpresa.

Claro que no – lo dije como si nada.

Lástima – eso sí que me sorprendió.

¿Lástima porque? – levante una ceja.

Porque yo me siento con ella y tú no – maldición, eso era verdad pero desde mi lugar la podría observar perfectamente y eso era algo que no tenía por qué saber él.

Supongo – le reste importancia – pero tenemos dos clases más juntos y con ella si me siento a su lado.

Lo más gracioso – ignoro lo que le estaba diciendo – es que antes ni siquiera te acordabas de su nombre y ahora hasta la defiendes – se estaba burlando de mí.

Lo más gracioso es que sé que Alice te gusta – sus ojos se salieron de sus orbitas – y no lo quieres aceptar – se sonrojo un poco.

No es verdad lo que estás diciendo – se negaba a aceptarlo.

¿Por qué no lo aceptas de una vez por todas? – el sonrojo, aunque no era tan evidente como en bella pero por su piel pálida si se podría observar demasiado, se estaba subiendo en tono un poco más.

¿Cómo lo sabes? – se rindió.

Por qué eso es algo demasiado obvio – eso es algo que él, por ser muy observador, ya debería de saber.

Explícate – me ordeno.

Porque cuando te dije que Alice era la que me entregaba las cartas – tu rostro se desencajo un poco – quizás sea porque ella no te las entrega a ti, sino que se las entrega a Emmett – evito mi mirada – y también quizás sea porque cuando me dijiste que le preguntara a ella sobre Marie tus facciones se endurecieron.

Y se supone que el observador era yo – me lo dijo en broma pero eso solo era para desviarme del tema.

Y también porque cuando te dije que le iría a preguntar a Alice quien era la que te gustaba te sonrojaste, como ahora – sus ojos se entrecerraron.

Bueno ya lo sabes – fue lo único que me dijo después de unos segundos.

La pregunta aquí sería – hice lo mismo que él, ignorar lo que me dijo para seguir cuestionándolo – ¿Por qué no querías aceptar que te gusta Alice? – alarmado se giró para ver si alguien más no lo había escuchado.

No lo digas así – juro que pensé que por un momento me iba a tapar la boca para impedirme que siguiera hablando, pero por fortuna no lo hizo, supongo que se vería algo raro si es que Jasper llegara hacer eso y más porque varias chicas se nos quedaron viendo cuando él se giró alarmado.

¿Así como? – lo dije normal, no le veía el problema en hacerlo.

Casi lo gritaste – su rostro giraba una y otra vez para ver si alguien había escuchado algo de lo que estábamos hablando.

No es verdad – me cruce de brazos – él que lo grito fuiste tú – lo señale – y si esas chicas se dieron cuenta fue por la manera en como actuaste.

¿Yo? – me pregunto señalándose así mismo.

Por supuesto que tú, yo no dije nada más lo que ya sabes y fue cuando tú te comportaste como un loco, cosa que fue lo que alarmo a las chicas que estaban pasando por aquí – se relajó un poco.

Ya basta – su rostro regreso a la serenidad de antes – es mejor que nos vayamos a nuestra clase para que el profesor no se enojara de llegar tarde por tú culpa.

¿Por qué me estas echando la culpa a mí de algo que has hecho tú? – me gustaba hacerlo enfadar.

Ya vamos Edward, que tengo que llegar o bella me va a extrañar – era un golpe bajo pero supongo que yo mismo me lo había buscado.

Adelante – sonrió al escuchar mi tono de voz, caminábamos por los pasillos esperando que el profesor aun no llegara, nunca había llegado tarde a su clase pero como dicen siempre hay una primera vez para todo ¿No?, al llegar al salón fue Jasper el que toco la puerta para llamar la atención del profesor.

¿Podemos pasar? – mi vista estaba viajando por todo el salón para poder encontrar a bella, efectivamente, se encontraba en su lugar de siempre pero estaba leyendo, se veía tan concentrada que ni siquiera quería interrumpir su paz.

Adelante – accedió el profesor, Jasper me dio un codazo y lo mire feo.

Vamos, ya nos dejó pasar – sonrió aún más – ¿O todavía no dejas de ver a bella? – maldición ¿Cómo se había dado cuenta?

No sé de qué hablas – lo ignore mientras que el avanzaba para poder entrar.

Sabes muy bien a o que me refiero no tienes por qué negarlo – dijo lo mismo que yo cuando le dije sobre Alice.

Como quieras – le reste importancia.

Ya veremos – alcance a escuchar.

¿Profesor? – la voz de otra persona hablo – le hablan en la dirección – eso era un alivio para mí, así podría despejar un poco mi mente y para cuando el profesor llegara estaría seguro que podría poner atención en lo que sea que nos diga.

En un momento regreso con ustedes chicos – tomo algunas de sus cosas del escritorio y salió de ahí como si nada, dejando que todos los que se encontraban a mi lado comenzaran a platicar con unas voces demasiado altas como para que me dejaran estar un poco tranquilo.

Jasper se acercó a su lugar y vi claramente que comenzaba a entablar la conversación con ella, animadamente estaban y yo deseaba encontrarme con ellos, pero no sabía con qué pretexto acercarme, Jasper de inmediato lo tomaría como si necesitara estar con ella, que eso es algo que por obviedad era verdad pero que no tenía por qué aceptarlo frente a él. No sabía de qué tanto estaban hablando, solo veía que tanto ella como él se estaban riendo. De una manera inesperada ella giro su cuerpo y sin querer ambos entrelazamos nuestras miradas solo que ella la quito rápidamente privándome de esos hermosos pozos color chocolate.

POV Bella.

Había estado evitando a toda costa encontrarme con Edward, solo porque ya no quería seguir metiéndolo en problemas y además porque no sé si es que sigue enojado por el papel que tenía ayer entre mis manos, aun se me viene a la mente todo lo que ha hecho Edward por mí, todas esas veces que me ha defendido de todos los que me molestar, no me gusta ver como se transforma Edward cuando escuchaba un comentario malo para mi persona.

Me tocaba clase con él y Jasper en este momento y eso era algo que yo no podía evitar y menos porque en esa clase iba pesimamente mal, no entendía cómo es que Jasper se le daba bien recordar todas esas fechas y cosas importantes de lo que se supone es la historia, supongo que es como la literatura ya que son fechas pero a cambio de eso me gusta leer y conocer de nuevos libros y en historia lo único que puedo leer es sobre eventos y nada más, en fin, que bueno que había llegado temprano al aula así no tenía que tener esa sensación de ser observada cuando atravesara por esa puerta. Para entretenerme saque uno de los libros que siempre traía en mi mochila para situaciones como esta, "estudio en escarlata" de Sherlok Holmes, era muy bueno ya quisiera yo poder tener esa mentalidad deductiva tan desarrollada como lo tenía ese hombre, era uno de mis personajes ficticios favoritos. Estaba tan entrada leyendo que ni siquiera me di cuenta que el profesor ya había llegado.

¿Podemos pasar? – escuche la voz de Jasper pidiendo permiso.

Adelante – accedió el profesor. Jasper sonrió y comenzó a caminar para poder pasar pero no me había dado cuenta de que detrás de él venía Edward, de inmediato regrese mi vista en el libro que aún mantenía entre mis manos para así poder evitar la tentación de verlo caminar a su lugar.

¿Profesor? – la voz de otra persona hablo – le hablan en la dirección – estaba tratando de concentrarme para no levantar la vista y ver a Edward, leía una y otra vez la misma línea para poder entender de que iba todo eso, pero no podía ni siquiera estaba poniendo atención en las palabras que venían ahí.

En un momento regreso con ustedes chicos – escuche que el profesor decía, y sabía que se había ido porque escuche la puerta del salón cerrarse.

¿Bella? – la voz de Jasper se escuchaba cerca – ¿Bella? – Volvió a hablarme – bella – me tuvo que zarandearme un poco para que le prestara atención.

¿Me hablabas? – él solo sonrió.

Vaya sí que eres despistada – le fruncí el ceño – te he estado hablando pero por estar leyendo eso – señalo mi libro – no me ponías atención.

Lo siento – me sonroje un poco, no era que no le pusiera atención por leer, sino porque era que estaba tratando de evitar observar a Edward.

No te preocupes bella – volvió a sonreír.

¿Qué es lo que pasa entonces? – le pregunte, ya que por algo me había estado hablando.

Nada, solo quería saludarte – paso una de sus manos detrás de su nuca, al igual que lo hacía Edward cuando estaba nervioso, y otra vez ¿Por qué tengo que volver con lo mismo?, ¿Por qué lo tengo que relacionar con él?

¿Estás seguro que es solo eso? – le pregunte cerrando mi libro para poner atención en lo que sea que me tuviera que decir.

Bueno es que quería preguntarte algo – definitivamente lo que me fuera a preguntar era algo serio por las facciones de su rostro.

Adelante – lo alenté.

¿Sabes quién es Marie? – maldición, relájate, él no sabe que ella eres tú, me ordene una vez más, relájate que solo nos delataras si te pones nerviosa.

¿A qué viene eso? – bien, tenemos que salirnos por la tangente.

Es que hay alguien a quien le interesa saberlo y pensé que tú podrías saber quién es esa chica misteriosa – por lo visto él no sospecha nada.

¿Chica misteriosa? – fue el término que utilizo Jasper para dirigirse a mí.

Sí, es por lo de la dichosa actividad – me explico – pero no sé quién sea ella.

¿Y no piensas que quizás sea un sobrenombre? – esperaba a que me creyera si no estaba perdida.

¿Un sobrenombre? – repitió lo que le dije.

Si, ya sabes, se supone que tenían que poner un sobrenombre para enviar las cartas – hable como si yo no lo hubiera participado en esa actividad, al parecer él se dio cuenta de eso porque me miro detenidamente, esperando a que mis facciones me delataran, pero por suerte eso nunca sucedió ya que siguió preguntándome.

¿Qué sobrenombre te pondrías tú? – lo pensé un poco, antes de responderle.

La verdad es que no sé, supongo que utilizaría a algo que se relacionara conmigo – no quería dar detalles ya que podría ponerme exponerme ante él sin siquiera saberlo, o eso es lo que yo creo.

¿Cómo qué? – esta vez sí que no sabía cómo decírselo.

Supongo que sería algo con que me sintiera identificada, algo original quizás – me encogí de hombros.

Creo que ya entendí – me sonrió.

Qué bueno – me sentía aliviada por saber que ya no me iba a seguir preguntando nada más de eso.

Pero, lo que pasa es que no sé cómo encontrar a esa chica – me sentía acorralada.

¿Por qué no esperas a que termine la actividad? – le sugerí.

Porque sé que ella no planea decir quien es – eso era verdad, pero ¿cómo es que Jasper sabía eso? ¿Es que acaso Edward le ha comentado algo?, sin poder evitarlo mi mirada se posó en él, solo para darme cuenta de él ya me estaba observando.

Bueno eso si ya no sé – fije mí vista en otro lugar – pero tienes que tener paciencia, de alguna u otra manera se enteraran.

¿Tienes alguna idea de cómo podre saberlo? – su ceño se frunció.

Bueno – no me podría poner en este aprieto – creo que hay maneras para saberlo, pero ahora mismo no sé cómo decirte para que lo hagas tú – me cruce de brazos.

Creo que tienes razón, creo que te he metido en un aprieto verdad – me sorprendí – quiero decir, que tuviste que pensar como si fueras otra chica.

¿Otra chica? – la pregunta salió sin mi permiso.

Si, ya sabes que tuviste que pensar como si tú fueras Marie – ¿Qué dijo?, él comenzó a reírse de eso mientras que yo me estaba ahogando con mi propia saliva – lo siento – Jasper comenzó a darle golpes en mi espalda para evitar que me siguiera ahogando – supongo que no me acordaba de que a las chicas no les gusta ser comparadas con alguien más.

No es eso – hable con dificultad – yo no soy de esas chicas – si supieras porque fue.

Me consta que eres diferente – me sonrió al ver que ya estaba mejor.

Sé que soy rara – se puso nervioso – pero no tenías por qué recordármelo.

No era lo que quería decir – se excusó, mientras que yo me estaba riendo de su cara, solo por el hecho de que se estaba poniendo rojo.

Vaya, te has puesto rojo – toque su mejilla pero se tensó en su lugar, estaba disfrutando de lo que le estaba pasando a Jasper, en forma de burla buena, ¿Existe esa burla?, creo que no lo sé, pero si así fuera no me burlaría porque me gustara hacerlo, sino que sería porque… qué más da ni yo misma sé que es lo que estaba diciendo, ni porque lo saque a colación.

Sabes que no fue esa mi intensión – supongo que ya había sido suficiente burla por el momento.

Lo sé, solo estaba bromeando – le sonreí para que viera que no le estaba mintiendo.

No sabía que fueras así bella – se relajó un poco.

Yo no sabía que también te sonrojaras – contraataque.

Sí, pero no mucho como tú – vaya, creo que nuestros lazos de amistad iban creciendo un poco más con forme me decía más cosas para burlarse de mí.

Es que eso ya es de familia – mi madre me decía que me parecía a mi abuela, porque nos sonrojábamos con facilidad y además de que éramos muy tímidas, supongo que tenía razón, ya que mi madre es todo lo contrario a mí.

Eso si ya no lo podría decir yo, supongo que tendré que confiar en ti – dramatizo un poco el final.

Supongo que no tienes más remedio – lo dije en el mismo tono que él.

En fin – suspiro – creo que ya no tendremos esta clase – miro la hora en su reloj que estaba en su muñeca – era mi favorita.

¿Ya no lo es? – le pregunte.

Si, lo sigue siendo pero – se puso nervioso.

¿Pero qué? – le pregunte al ver que no continuaba con lo que estaba a punto de decirme.

No es nada – evito el tema.

¿Estas nervioso y dices que no es nada? – me reí un poco.

Leer esos libros te ha dejado algo de él – señalo el libro de Sherlock Holmes – creo que también tendría que leer yo un poco de eso.

Que cosas dices – tomo mi libro entre sus manos y comenzó a hojearlo.

¿Qué?, es la verdad, no pensé que te gustara leer esto – me regreso mi libro.

Bueno, me gusta variar un poco en las lecturas – nuestras miradas se cruzaron, olvidando por completo por unos segundos a Edward.

¿Qué es lo que te gusta leer? – me estaba prestando atención.

De todo un poco, drama, romance, comedia, terror, ficción, y todo lo que llegue a caer en mis manos – se sorprendió un poco.

¿También lees las revistas de chismes? – rodee los ojos.

A veces, solo cuando el titulo atrae mi atención, pero no es siempre – me sonroje un poco, muchas personas me miraban extraño al saber que era lo que tanto leía, pero Jasper no me miraba así, al contrario él me estaba prestando atención, como Edward, involuntariamente suspire y el me miro extraño.

¿Qué pasa? – me pregunto.

Nada, es solo que esta clase ya está por terminar y mañana sabes que hay examen no sé nada – no tenía por qué decirle de mi suspiro, pero a decir verdad lo del examen iba enserio.

Tienes razón – Jasper se quedó callado por unos minutos mientras que yo cerraba mis libros y los guardaba mis cosas.

¿Quieres que te ayude a estudiar? – se ofreció.

¿De verdad? – no podía verme pero sabía que mis ojos estaban brillando debido a la ayuda que él me estaba brindando.

Claro que si – me sonrió – pero no estudiaremos solos – me dijo un poco más serio.

Eso no importa, lo único que me importa es que me ayudaras y así estaré segura que no sacare una mala nota – por impulso lo abrace y lo tome por sorpresa pero poco a poco me fue devolviendo el abrazo, creo que Alice me había pegado sus locas manías tan repentinas de entusiasmo.

Te daré mi dirección para que llegues a mi casa – estaba apuntando en un pedazo de papel – aquí tienes – me lo tendió.

Gracias – lo recibí para saber a dónde tenía que llegar.

¿Te parece bien a las cuatro de la tarde? – me pregunto.

Si, perfecto – tendría que llegar a casa a prepararle la comida a Charlie y dejarle una nota para avisarle en donde me encontraba si es que él llegaba antes que yo.

Entonces nos vemos ahí – me levante de mi lugar para irme a reunir con las chicas en la cafetería.

Nos vemos Jasper – le sonreí antes de atravesar la puerta, tenía el presentimiento de que algo me estaba ocultando Jasper.

POV Alice.

Hoy había terminado de recolectar todas las cartas las únicas que había podido juntar eran las de Edward, Jasper y Emmett y uno que otro de los chicos, las de bella ya ni me preocupaba por juntarlas, ella ya no las quería y creo que entendía perfectamente porque lo había hecho, solo que no sabía porque no lo había reportado con el director, en fin, estaba guardando las cartas cuando de casualidad me encontré con Edward caminando por los pasillos algo distraído.

Edward –lo llame, solo esperaba a que me hubiera escuchado, se giró – que bueno que te encuentro –había tenido que correr para alcanzarlo, un paso de él eran como tres míos– lo siento – lo mire detenidamente – es que venía corriendo, pensé que no te iba a alcanzar – sentía que mis mejillas estaban ardiendo debido a que me estaba sonrojando.

No te preocupes, te espero – se recargo en la pared que teníamos detrás y así me dio tiempo a mí para poder regular mi respiración.

Toma –saque las cartas que le correspondían a él y se las tendí, el me miro raro pero lo deje pasar, solo porque quería ver si es que se atrevía a preguntarme porque lo hago.

¿Por qué me las estas dando? – bueno, al final de cuentas si lo hizo, y creo que en parte me alegro de eso.

Son tuyas – rodee los ojos ante lo evidente que se escuchaba nuestra platica.

Sé que son mías, pero quiero saber porque me las estas dando antes de que se pase la hora del descanso – sonreí un poco al escuchar lo que me estaba diciendo, Edward sí que no dejaba pasar ni una sola cosa, claro que, dejando de lado la existencia de bella y de Marie.

Pensé que las querías tener en tu poder antes de que las entregáramos – me encogí de hombros, mientras que él me seguía observando esperando a que le dijera algo más.

¿Y si me llega a faltar una carta? – rodee los ojos, eso era imposible sabía muy bien cuantas cartas recibía Edward así como también sabía que la carta que más le importaba era la de bella y esa ya la tenía en sus manos, pero eso era algo que simplemente no se lo podría decir así como así. Tendría que pensar que era lo que le diría, no podría exponer a bella y por ende a mí tampoco, tengo que pensar, que le voy a decir, lo sopese por unos segundos más, hasta que llego a mi mente las palabras correctas.

No te preocupes – le di una palmada en su hombro mientras que él me seguía observando raro – la carta que tú quieres – lo señale – está ahí –me fije que efectivamente el sobre azul tan característico sobre esos sobres blancos estaba ahí.

¿Tú sabes algo que yo no? – me sobresalte al escuchar lo que me estaba diciendo, y más al ver que entrecerraba los ojos y no dejaba de mirarme.

Sé muchas cosas que tú no Edward –esperaba que al decir esas palabras no me comprometiera en nada, ni mucho menos a bella, no más de lo que estaba a punto de hacerlo ahora– así como tú sabes cosas que yo desconozco, es normal, a todos les pasa – su rostro se desencajo al escuchar lo que le estaba diciendo.

Si creo que tienes razón – sonreí al ver la cara de confusión que tenía en su rostro.

Nos vemos después Edward – me despedí de él – espero que disfrutes de tus cartas, ya sabes eres el único que tiene el privilegio de leerlas antes que todos los que están aquí en este instituto – le giñe un ojo, mientras que él se quedaba esperando ahí en medio del pasillo, tratando de asimilar lo que le había dicho.

Si, gracias – fue lo único que escuche que me alcanzo a decir, a decir verdad no sabría si de verdad me lo decía o estaba imaginando que me lo estaba diciendo.

Estaba igual de ansiosa que él, quería saber que era lo que mi chico misterioso me había escrito por hoy, cabe decir que todo lo que me escribe me encanta, entiendo demasiado a Edward, ambos y creo que hasta Rosalie estamos en la misma situación, tenemos a alguien que nos gusta/bella, Emmett y Jasper/, pero también tenemos a alguien que nos está empezando a gustar, en nuestro caso serían los chicos que nos escriben en esta actividad pero en Edward sin saberlo sabe que tanto Marie como Bella es la misma, pero lo malo es que no podemos hacer nada, bella está empeñada con no hacérselo saber y bueno supongo que sus razones tendrá para hacer todo eso. En cambio Edward está empeñado en saber quién es ella, lo que se me hace algo raro es que aún no me haya preguntado, claro que no se lo diría pero de menos ya sabe que se encuentra mucho más cerca de ella, de lo que él mismo cree. Pero aunque él me pregunte a mi o a Rosalie no sabríamos que decirle, en el caso de que se tratara de otra chica, por el simple hecho de que no conocemos a todos, ni sabemos que sobrenombres lograron ponerse para poder participar en esto, si así fuera en ese caso tanto Rosalie como yo, ya sabríamos quienes son esos chicos que nos escriben.

Ya termine de recoger todas las cartas de los demás contenedores – en sus manos estaba cargando unas bolsas, claro que las cartas ya estaban en grupos dependiendo de a quien le pertenecieran.

También ya están estas – le mostré las cartas que aun sostenía y las bolsas.

¿Las empezamos a repartir? – Solo asentí – ¿Qué tienes? – me pregunto al ver que no decía nada más.

Nada ¿Por qué? – no sabía porque me lo había preguntado.

Ese nada significa muchas cosas – lo pensé por un momento.

Tal vez tengas razón, pero no me pasa nada, solo estaba pensando – en automático sonrió.

Te dije que te pasaba algo – solo rodee los ojos ante su ocurrencia – bien –hicimos una pausa – dime ¿Qué es lo que estás pensando?

Es sobre la actividad – empezó a dar palmadas.

Sabía que iba a funcionar – ella al igual que yo nos gustaba participar en estas actividades de la escuela y más si era porque nosotras las proponíamos.

Eso lo sé, fue nuestra idea – ambas rompimos en carcajadas – lo que quiero decir – hable cuando me calme – es ¿Qué va a pasar cuando todo esto termine? – era la primera vez que me sentía pegada a algo de verdad, está actividad la iba a extrañar, mucho más que las otras que hemos realizado juntas.

Hacer nuevas actividades – estaba evitando el tema que de verdad nos interesaba a ambas.

Sabes que eso lo vamos a hacer, pero ¿Y los chicos?, no solo hablo por Emmett y Jasper, incluso Edward sino por los que nos mandan nuestras cartas – hice un puchero y ella solo se rio de mis gestos.

Supongo que si ellos se animan a decirnos quienes son – la corte antes de que siguiera hablando.

¿Y qué pasa con Emmett y Jasper? – levanto una ceja.

¿Qué es lo que tienen ellos? – se cruzó de brazos.

¿Les diremos que somos nosotras las que también les escribimos? – le pregunte.

Sabes que lo hicimos para que bella también se animara a hacerlo con Edward – contraataco.

Sí, pero estábamos muy disponibles para hacerlo y aparte aunque fue como un "favor" para bella o un trato – hice comillas en el aire – ambas queríamos también participar en esta actividad, no solo por eso si no también para poder mandarla nosotras mismas.

No entiendo a dónde quieres llegar – se dio por vencida.

Ya te lo dije ¿Les diremos que somos nosotras? – le volví a repetir la pregunta.

No lo sé – hizo una mueca.

Y también están esos chicos misteriosos que nos han estado mandando las cartas – no quería pero me fue imposible.

Existe la posibilidad de que sea una broma – mi rostro mostraba incredulidad.

Ambas sabemos que no es verdad – sonreí de lado al ver las caras que estaba haciendo Rose al ver que ya no encontraba más excusas que decirme.

Bien en ese caso – hizo una pausa – los que nos tendrían que decir quiénes son, serían ellos, porque nosotras ni siquiera lo sabemos.

Y eso que nosotras dijimos que si nos enteraríamos – ella asintió dándome la razón.

Pero sabes que era porque nadie podría mantener un secreto y como lo sospechábamos, unos ya hasta saben quién es su amigo secreto – eso era verdad, sabíamos que existía esa posibilidad y amenazarlos con continuar con dicha actividad era una excelente idea.

Si es verdad – la jale del brazo para que siguiera caminando – pero ven, es hora de irnos para que así podamos seguir repartiendo las cartas y nos dé tiempo para la siguiente clase.

Es verdad vamos – la siguiente clase no la tendríamos y es por eso que estábamos aprovechando este tiempo solo para ir adelantando el trabajo de repartir las dichosas cartas – ¿Ya entregaste las de Edward? – levanto una ceja.

Si, fue al primero que se las entregue – ella solo negó con la cabeza.

¿Por qué? – me pregunto.

Porque fue al primero que me encontré en los pasillos, dejando a un lado lo obvio del asunto – ambas nos reímos un poco mientras que las personas que se encontraban a nuestro alrededor solo se nos quedaban viendo raro, eso ya era normal en nosotras ya ni siquiera les prestábamos atención en las caras que hacían cuando nos veían de esa manera.

Sí que tiene suerte entonces – soltó de repente.

¿Quién? – no la estaba siguiendo.

¿Cómo que quien? – me pregunto – pues Edward, ¿De quién más estábamos hablando?

Sí, es verdad, es que estaba pensando en otras cosas que ya ni me acordaba de que era lo que estábamos hablando – me excuse.

Como tú digas – me siguió la corriente, mientras seguíamos repartiendo las cartas a las personas que nos encontrábamos en los pasillos, unas hasta las leían en ese mismo momento, otras solo las tomaban y se iban e incluso habían otros que hasta les brillaban los ojos con solo ver las cartas, entre ellos estaban Ángela, una chica tímida que compartía clases con bella y conmigo, también estaba Ben, una migo de los chicos, incluso hasta Erick hacia eso, ni siquiera podría concebir la idea pero bueno, cada quien tienen el derecho de hacer lo que mejor le plazca.

Hemos terminado con la primera parte – nos sentamos en una de las bancas del aparcamiento.

¿Cuántas nos faltan? – recostó su cabeza en mi hombro.

Dos bolsas más – las dos suspiramos al unísono.

¿Quieres leer las tuyas? – me pregunto.

¿Las tienes a la mano? – sonreí ante la idea de poder leer antes mis cartas, sin tener que esperar a llegar a casa para hacerlo.

Por supuesto que sí, también tengo las mías – saco de una bolsa dos paquetes, lo que correspondía a mis cartas y las de ella.

Entonces hay que leerlas – tome las que ella me tendió dispuesta a leer las mías.

Querida señorita, este pequeño trozo de papel me es demasiado pequeño para poder expresar lo que siento por usted, disculpe el atrevimiento, pero es necesario que lo sepa, en todas las cartas que le he podido escribir no me canso de repetírselo, y una vez más lo hago para que no se le olvide.

Tome en cuenta que usted es una persona diferente a otras, no, no me malinterprete, lo que yo quiero decir es que en mi vida nunca mis ojos habían visto semejante belleza como la es usted.

Sin más que decirle me retiro, espero que algún día no muy lejano nos podamos sentar a platicar, quiero conocerla un poco más, pero por el momento no quiero ni siquiera asustarla, me tengo que ir.

Con mucho cariño, su fiel admirador.

Me gustaba como escribía, era un chico sumamente encantador, todavía no puedo creer que algún día lo llegara a conocer, ¿Cómo será?, creo que por el momento esa pregunta no me debería de importar mucho, ya que es lo que menos importa cuando le tienes algún tipo de afecto a una persona.

POV Rosalie.

Estaba a punto de leer las cartas, pero en especial la que más me interesaba y es que cada que leía una nueva carta que él me mandaba hacia que una sonrisa boba se extendiera por todo mi rostro, pero es que saben que eso es inevitable.

¡Hola Rosie!

No sabes lo hermosa que te veías hoy, no quiero decir que no lo seas, solo que, bueno ya, creo que me hice bolas con lo que te quería decir. Ya falto poco para que sepas quien soy, ¿Por qué sabes?, yo si planeo decírtelo, no sabes todo el trabajo que me ha costado no poder decírtelo, quiero pero no puedo, ya sabes las reglas que impusieron ustedes.

Supongo que eso hace que estemos más en suspenso, a mí me encanta el suspenso ¿Y a ti?, sé muy pocas cosas de ti, y quisiera saber si me permitirías el honor de poder conocerte mucho más a fondo, quiero llegar a conocer a la verdadera Rosalie que está dentro de ti, no digo que seas falsa, lo que quiero decir es que quiero saber todo lo que te gusta o disgusta, lo que prefieres o lo que aborreces.

En fin, creo que sabes a que punto quiero llegar, me tengo que ir Rosie, aunque no quiero hacerlo, pero como podrás ver me queda muy poco espacio para seguir escribiendo, ni que hablar.

Nos vemos después querida.

"Ted".

Me parecía demasiado tierno la manera en como él solito se ponía nervioso, y eso que no lo podía ver, solo era una carta y aun así se ponía nervioso, ya quería conocerlo, quería saber quién era el que hacía que me pusiera ansiosa cada vez que tenía su carta entre mis manos. Ese chico que sabía que palabras utilizar para que mi corazón se alocara, no, claro que no, no es lo que ustedes piensan, yo no me he enamorado de un chico cuyo rostro desconozco, por supuesto que no, es solo que ese chico me parece interesante y me da curiosidad de saber cómo es que se comportaría al estar frente a frente. Tal vez se sonroje igual que lo hace bella, o quizás no, puede que ese chico sea tan alto como lo es Emmett o de mi estatura como Ben, puede que sea como yo lo imagine, pero no podré saber si eso es verdad, solo hasta que él me diga quién es, vaya que si han podido guardar el secreto de quienes son, pero cuando lo conozca en ese momento sabré que la espera habrá valido la pena, así que no me desesperare.

¿Qué tal tu carta? – la voz de Alice hizo que regresara de donde me había ido.

Bien – le sonreí – ¿Qué tal la tuya? – se sonrojo un poco.

Bastante bien, a decir verdad, todas las cartas que me manda me han gustado – bajo la mirada.

Creo que pienso lo mismo que tú – la manera en como levanto la cabeza y fijo su vista sobre la mía me dio un poco de miedo.

¿Qué te pasa? – frunció el ceño.

¿Te han dicho que eres algo rara? – eso hizo que su ceño se pronunciara más.

Mucho – se cruzó de brazos – incluso me lo ha dicho él – señalo su carta – pero dice que no me lo tome a mal.

Si bueno, ya sabes el queda bien – me empecé a carcajear al ver las caras que hacia – oh vamos, era solo una pequeña broma, no tienes nada de qué preocuparte – coloque con cuidado una de mis manos en su hombro.

¿Qué te pasa hoy? – su pregunta me desconcertó.

Nada – no la entendía – ¿Por qué? – me atreví a preguntarle.

Es que acaso tú – me señalo – ¿Desayunaste payaso o qué? – rodee los ojos ante lo que me había dicho.

Vaya pensamientos que tienes he Alice – le di un pequeño codazo.

Yo digo lo que veo, no creo que no lo hayas hecho sí creo que es la segunda vez que me dices algo así – lo pensó por un momento antes de continuar hablando – o de querer evitar sacar el tema a colación.

Bueno creo que ahora tú amaneciste de malas – era verdad, hoy mi ánimo estaba diferente, incluso me estaba arriesgando a bromear sobre el humor de Alice y eso no es algo bueno.

Creo que sí, no he podido dormir bien – hizo una mueca.

¿Te pasa algo? – por un momento me preocupe por la salud de Alice.

No, es solo que últimamente no he podido dormir bien, hasta he pensado en comprarme pastillas para dormir – vaya que Alice si se la estaba pasando demasiado mal, con eso de que ya ni siquiera podía dormir.

¿Y las compraras? – le pregunte con un poco de temor.

No, como crees – se rio tranquilamente – era solo una alternativa pero por supuesto que no lo voy hacer.

¿Por qué? – no la entendía.

Porque no me quiero adicta a un medicamento, por el solo hecho de que ni siquiera ya puedo dormir – buen punto, en eso ella tenía razón.

Vámonos, creo que es hora del almuerzo y de seguro bella ha de estar por salir de su clase – nos levantamos de la banca para comenzar a buscar a bella por la cafetería.

¿La vez? – me pregunto viendo por el lado al contrario en donde me encontraba observando yo.

No, aun no, creo que todavía no ha llegado – ¿En dónde demonios se había metido bella?

En donde se pudo haber metido – susurraba Alice.

¿Buscan a alguien? – la voz de Bella hizo que me relajara.

Maldición bella – Alice corrió a sus brazos y le dio un fuerte y asfixiante abrazo – ¿En dónde te habías metido? – la reprendió.

Lo siento, es solo que me detuve un poco en el salón – bajo la mirada a sus tenis, como si en ese momento fueran los más importantes en esos momentos.

¿Haciendo qué? – le pregunte esperando a que Alice dejara de fruncir el ceño.

Jasper me va ayudar a estudiar para el examen de historia – suspiro.

¿Para cuándo es eso? – le pregunte.

¿El examen o su ayuda? – me regreso la pregunta.

Las dos Bella – la que hablo fue Alice.

Bueno el examen es mañana y su ayuda por obviedad es hoy en la tarde – respondió a las dos preguntas.

¿Estarás bien? – le pregunto Alice.

Lo estaré, pero no tienes de que preocuparte – Alice parpadeo.

¿Preocuparme porque? – sonreí ante la lógica que sonaba la plática que estaban teniendo.

Eso es obvio Alice – ella me miro a mi – lo dijo porque como te gusta él – no me atrevía a mencionarlo, no porque habían demasiadas personas cerca para saber de quién estábamos hablando – y él le va ayudar a ella, es por eso que te lo estaba diciendo – concluí.

Tonta bella – soltó una musical risa – no me preocupo porque pases tiempo con él, confió en ti, además – hablo antes de que bella pudiera hacerlo – se quién te gusta y tus gustos no son nada comparados a los míos, son polos opuestos ¿Sabes?

Lo sé muy bien, creo que Jasper es lo opuesto a Edward así como Emmett – su nombre me tomo desprevenida – pero en fin, creo que tenemos que ir a sentarnos de una buena vez.

¿Por qué? – Alice volvió a fruncir el ceño.

Porque estamos llamando mucho la atención – se sonrojo.

Que bien – así como ellos, también nosotras éramos polos opuestos, pero eso no quería decir que no las quisiera, al contrario creo que somos el complemento perfecto como amigas, supongo que en el caso de ellos pasara lo mismo – amo ser el centro de atención – agrego Alice.

Pero sabes que a mí no – bella se cruzó de brazos, genial ahora nuevamente iban a comenzar con una de sus tan típicas peleas que siempre tenían cuando Alice decía una cosa y bella la contradecía, y como yo si quería tomar mi desayuno era mejor que interviniera por lo sano.

Bien, bien, bien. Ya basta – me coloque en medio de ellas dos – necesitamos comer y más tu bella – ella volvió a bajar la mirada a sus tenis – y dejen de estar discutiendo, Alice sabes muy bien que a Bella no le gusta ser el centro de atención, así que por favor estando a su lado tenemos que evitarlo – esta demás decir que a mí también como a Alice nos gustar ser el centro de atención, no nos importa si hablan bien o mal de nosotras, lo único que nos importa es que seamos el tema de conversación de todos ellos – y ya vámonos a desayunar.

¿Por qué no le dijiste nada a ella? – me dijo como niña chiquita.

Porque no – había veces que parecía la mamá de ellas.

Eso es injusto y lo sabes ¿Verdad? – quería chantajearme pero no iba a funcionar conmigo.

Lo siento Alice – maldición, quizás no en mí, pero si en el corazón blando de bella.

Sabía que tú si me ibas a entender, no eres mala como ella – no necesitaba girarme para saber que Alice me estaba señalando.

Sabes que eso es chantaje – se lo asegure.

Por supuesto que no, lo que pasa es que bella si tiene buenos sentimientos y ella si me quiere – pero claro, ahora venía el dramatismo.

Quiero desayunar, y ya después hablamos de lo mala que soy ¿quieres? – Ella solo sonreí mientras que bella me veía atemorizada – ¿Por qué pones esa cara? – le pregunte directamente.

Tengo que ir al baño – salió corriendo de la cafetería.

La acompañare, no quiero que le vuelva a pasar otra vez – Alice salió corriendo detrás de ella para ver si todo estaba bien con ella.

No tarden – le grite para asegurarme de que me escuchara, ella solo movió la mano mientras que yo me iba a formar para sacar el desayuno de las tres.

¿Qué milagro que estás sola? – la voz nasal de Laurent llego hasta mis oídos.

Cállate, ¿Quieres?, ¿O es que acaso es mucho pedir a una retrasada como tú? – Me fulmino con la mirada – lo siento – me miro sorprendida – no te quería comparar con un retrasado – sonrió con suficiencia – ellos no tienen la culpa de que los compare contigo.

Eres una estúpida – me escupió las palabras en la cara.

¿A quién llamas estúpida? – La encare – déjame decirte de una buena vez que no te tienes que estar metiendo conmigo, porque si no – me interrumpió.

¿Por qué si no qué? – me reto.

Porque si no te las vas a ver conmigo, y te aseguro que no querrás meterte conmigo y mucho menos con mi puño ¿Verdad? – aún no se me olvidaba que ella fue una de las que se metieron con bella solo para cumplir un capricho de la descerebrada de Tanya.

¿Por qué siempre tienes que ser tan agresiva? – su mirada se posó en mi puño, que seguía en lo alto y cerca, muy cerca de su rostro.

Porque hablar por las buenas contigo no se puede, ¿Alguna vez has pensado en visitar un especialista?

¿Para qué? – me burle ante su incredulidad.

Pues para saber en qué grado de retraso estas, ya sabes – su rostro se distorsiono de la furia, como disfrutaba de verla así, lo bueno es que esto solo apenas es el comienzo – acuérdate muy bien de todo lo que has hecho, porque ten por seguro que te vas a arrepentir.

¿Qué quieres decir con eso? – me detuvo cuando pase a su lado tomándome del brazo.

Suéltame – tire de mi brazo para que lo soltara – no tengo porque responder algo que ni siquiera eres capaz de saberlo tú.

Me aleje de su lado con paso normal disfrutando la cara de sorpresa y terror que tenía, bella por supuesto que no quería hacer nada en contra de ella pero yo sí, no planeaba dejar que alguien le hiciera daño y mucho menos esa niñata que se cree mejor que todos los que estamos aquí, cuando en realidad la gran mayoría de esas personas eran mucho mejor que ella.

¿Esto es para mí? – no me había percatado que Alice ya se encontraba parada frente a mí.

Sí, claro – tomo el sándwich que estaba en la bandeja – ¿Y bella? – no la vi así que le pregunte.

Ahí viene – se sentó a mi lado y efectivamente ahí venia caminando bella un poco más pálida de lo normal.

¿Estás bien? – le pregunte al ver que ya estaba demasiado cerca para que ella me pudiera escuchar.

Sí, es solo que se me revolvió el estómago – se sentó a mi otro lado.

¿No desayunaste? – levanto un poco su rostro y me sonrió, que más que nada salió como una mueca.

Si lo hice – volvió a bajar la mirada.

¿Qué desayunaste? – nuevamente le pregunte.

Cereal, lo de siempre – me respondió en un susurro.

Sabes que tú te tienes que alimentar bien – le arrime la charola para que tomara algo de lo que estaba ahí – anda come – le ordene.

Pero es que no tengo hambre – se quejó.

Pero sabes que tienes que comer algo – la arremede.

Está bien – se comió una ensalada que ni por enterada me acordaba de que la había puesto ahí.

Así me gusta – no me gustaba para nada la manera en que bella se desmayaba, hoy mismo la llevaría al doctor – oye bella – llame su atención.

¿Pasa algo Rose? – me pregunto con un poco de duda en la voz.

Vamos a ir al doctor hoy mismo – su rostro no mostraba ninguna emoción.

No puedo – me dijo de inmediato.

¿Por qué no? – no encontraba que era más importante que su salud.

Porque ya te dije que hoy mismo iré a estudiar con Jasper para el examen de mañana – siguió comiendo – pero si quieres vamos mañana ¿Te pasa algo?

A mí no, pero a ti sí, quiero saber porque razón te desmayaste ese día – su rostro esta vez sí palideció más de lo normal.

Solo fue por la impresión nada más – se excusó.

De todas maneras tenemos que saber si no estás enferma o no – me sorprendía que Alice no interviniera en esta platica, al contrario estaba demasiado callada, y eso no era normal en ella – ¿Tú qué opinas Alice?

Que está bien – me respondió rápidamente.

¿Estas escuchando algo de lo que dije? – Me sorprendió que no me respondiera como siempre lo hacía – ¿En qué piensas Alice? – pero no respondió, su mirada estaba en el otro extremo de la cafetería y seguí su mirada para darme cuenta que estaba observando detenidamente a Jasper, sin querer mi vista paro en la silueta de Emmett.

¿Qué es lo que ven? – escuche la voz de bella, pero no pude ver si ella también estaba viendo en donde lo estábamos haciendo nosotras – no pensé que eso de acosar a alguien con la mirada se diera también en ustedes.

Es lo mismo que haces tú con Edward – Alice regreso en sí.

Quizás, pero no tan obvio como tú – le respondió Bella.

Creo que ya nos tenemos que ir a la siguiente clase – vimos como varios lugares que se encontraban a nuestro lado ya se estaban quedando vacíos.

Tienes razón – Alice y bella se levantaron de su lugar tomando entre sus manos la basura para depositarla en su lugar, mientras que yo llevaba la charola.

Nos vemos después – bella se despidió de nosotras, esta era una de las clases que compartía con Edward y que mejor si se podía sentar a su lado.

Suerte – le deseamos Alice y yo, ella solo nos dedicó una sonrisa radiante antes de perderse por los pasillos a dirigirse a su clase – tan responsable como siempre – me dijo Alice.

Sabes que así es ella – comenzamos a caminar también nosotras para poder llegar a tiempo y repartir las cartas – creo que ya es hora de que comencemos nuevamente ¿No crees? – suspiro de cansancio.

Vamos ya – entramos en el salón de Emmett y como siempre era Alice la que le tenía que entregar sus cartas por mí.

POV Emmett.

Rosalie y Alice habían entrado en mi salón para entregar las cartas, en parte lo prefería para que así le pudieran quitar tiempo a la maestra que ya se la traía de encargo conmigo, no sé porque si yo soy un pan de Dios, uno por uno fueron pasando para recoger sus cartas hasta que me tocaba a mí para hacerlo, pero como siempre era Alice la que me las entregaba no le tomaba importancia porque ya me había acostumbrado a hacerlo. Al regresar a mi lugar me disponía a olvidarme de esas cartas, solo era para aparentar puesto que si las quería leer. No me intereso más y tome la primera carta que tenía a mi alcance solo para leerla, no tenía un orden en específico para hacerlo así que no le tome importancia, solo hasta que llegue al sobre rojo que tanto me volvía loco.

Emm

No me lo vas a creer, pero cada vez que trato de acercarme a ti me frena algo en mi interior, además de que siento que ni siquiera te has dado cuenta de mi existencia, es demasiado raro hacer esto, me gusta mucho el suspenso que es esta actividad pero también me pone ansiosa, hasta hoy no he podido ver la cara que pones al leerlas.

Sinceramente no sé si sea capaz de hacerte saber quién soy, ya sabes a lo que me refiero, pero en fin sabes que todo puede cambiar, me tengo que ir, siento mucho que esta carta no sea como la esperes tú, pero sabes que no nos conocemos lo suficiente, eso sí, te puedo asegurar que no soy una chica de las cuales andan siempre detrás de ti, creo que con eso te daré una pista, no muy eficiente pero quizás si lo sea aunque sea un poco al menos así ya puedes descartar a unas cuantas chicas.

Hasta pronto, nos veremos después por los pasillos, recuerda que si nos hemos visto un par de veces ^^

Halle.

POV Jasper.

Jazzy

Lamento la interrupción, no sé qué es lo que estés haciendo en este momento, pero ten por seguro que no tomara mucho tiempo el que leas lo que tengo para ti, lo que tengo que decirte es algo que con anterioridad ya lo he hecho pero que siento tengo la necesidad de decírtelo.

Creo que es por algo que estoy participando en esta actividad, ¿Sabes que yo si planeo decirte quién soy?, no sé si sea atrevido decírtelo o hacértelo saber pero creo que es conveniente, quizás y hasta podamos ser amigos, en el caso de que no quieras algo más conmigo. Ahora tienes en mí una nueva amiga y no dudes en decirme algo, por supuesto que será cuando nos conozcamos, que te aseguro que no faltara mucho tiempo para que eso suceda.

Hasta luego jazz, suerte con lo de tu examen mañana.

Fairy.

Esta chica si decía las cosas como eran y eso era algo que me gustaba de ella, es impresionante la manera en cómo me lo hace llegar, tengo tantas ganas de conocerla y creo que ya me estoy pareciendo un poco a Edward con lo de su chica misteriosa, a decir verdad él ahorita debería de estar en su clase, a lado de bella, ¿Qué es lo que estará pasando ahí?, ¿Estarán hablando?, no cabe duda de que Edward si estará tratando de hacerle la plática, la cuestión aquí sería si es que bella se la estará siguiendo a él.

Pero pensándolo bien, ya tendrán tiempo suficiente para poder hablar, no sé porque pero presiento que esos dos van a terminar juntos y eso es algo de lo que me alegro ya era hora de que Edward sentara cabeza y que mejor que con una chica como lo es bella, sé que quizás me esté precipitando demasiado a pensar en esas cosas pero algo, que creo que es mi instinto, me dice que no voy a fallar. Edward cambia demasiado cuando esta con ella a su alrededor, menudo problema en el que estamos, no solo por el hecho de Edward cambia sino que en la manera en que bella sea visto envuelta en ellos, no puedo culpar a nadie, incluso Tanya que ha sido la responsable de que los rumores de bella se esparcieran, sus razones tendrán pero tampoco digo que eso este bien, bien dicen que una mujer despechada es algo peor, nunca se sabe que es lo que puede hacer en esos casos. Aunque aquí también intervinieron Jessica y Lauren me sorprende que no lo hayan hecho ya Alice y Rosalie, quizás sea porque ellas no sabrán nada de eso, aunque lo dudo ¿Qué estarán tramando Alice y Rosalie en contra de las otras?, sea lo que sea, ellas siempre me sorprenden por todo lo que han llegado a hacer, es por eso que me sorprende que aún no hayan hecho algo, o tal vez ya lo hicieron pero no me he dado cuenta, total aquí creo que no tengo vela en ese entierro, por más que quisiera no tendría una razón para entrometerme ahí, aunque pensándolo bien Edward tampoco y la ha defendido de todos los que la molestan, incluso lo ha hecho con las chicas y eso que Edward no es de esa clase de chicos, pero supongo que le han dado en su talón de Aquiles, o mejor dicho en su punto débil.

¿En qué tanto piensas? – no me había dado cuenta de que mis pies estaban reaccionando y ya me encontraba fuera de mi auto.

¿Cómo llegaste aquí? – le pregunte.

Las clases ya terminaron y además mi auto está al lado del tuyo ¿Lo recuerdas? – se burló de mí, algo tan normal en él por este día.

¿Ya terminaron? – todavía le pregunte.

Pues sí, sino fuera así ¿Entonces qué haces aquí? – me cuestiono.

Eso ni yo mismo sé – a decir verdad, se me paso de volada la clase, tanto que ni cuenta me di de que la clase ya se había finalizado y seguido con que las clases del día de hoy también.

¿En dónde tienes la cabeza hoy? – lo fulmine con la mirada.

Nos vemos más tarde en mi casa, no llegues tarde – él solo asintió mientras y me subía a mi auto para poder preparar las cosas con las que íbamos a estudiar nosotros tres, lo estaba observando por el espejo retrovisor y me di cuenta que ni siquiera se había movido, aún seguía ahí parado esperando ¿Qué?, no creo que esperara que me fuera.

El trayecto para llegar a mi casa se me hizo algo corto y eso que mi casa estaba un poco retirada del instituto, parece que estar pensando en otras cosas que no sea el camino sirve demasiado para poder despejar la mente y hacer que los "problemas", si es que así se pueden llamar, se olviden aunque sea por un momento del estrés que provoca todo lo que nos rodea.

Ya llegue mamá – salude a mi madre que se encontraba en la cocina.

¿Cómo te fue? – era la plática que hacíamos cuando llegaba del instituto.

Bien gracias, hoy vendrán unos amigos para que estudiemos sobre un examen que habrá mañana – le estaba avisando.

¿A qué hora vendrán? – me pregunto siguiendo con su labor de hacer la comida.

Uno llegara como a las 3:30 y la otra persona llegara como a las 4:00 – solo asintió.

Entonces ve a apurarte a tus cosas – mi madre sabia como era la manera en que trabajaba, así que ya no le sorprendía lo que hacía.

Eso es lo que voy a hacer mamá – le di un beso en la mejilla – nos vemos más al rato.

No te sobrepases – me dijo antes de que terminara de subir las escaleras.

No lo voy are mamá – le dije con voz fuerte desde la segunda planta, dijo algo más pero ya no lo alcance a oír, ahorita lo primordial era hacer las cosas para que antes de que llegaran los chicos ya estuviera todo listo.

¿No vas a comer? – Abrió la puerta de mi cuarto – sabes que tienes que tener energías para que puedas estudiar.

Si, en un momento bajo – ella solo cerró la puerta antes de decirme que no me tardara, fui a lavarme las manos para poder comer y cuando llegue mi madre ya estaba en el comedor esperando por mí.

Provecho – me dijo antes de que me sentara – ¿Y cómo te va con esa chica? – soltó de repente.

¿Cuál chica? – yo seguía prácticamente ignoran el hecho de mi madre supiera algo de mí.

Oh vamos hijo no te hagas el interesante – levante la vista de mi plato para enfocarla en ella.

¿A qué te refieres con eso? – sí que no entendía a donde quería llegar, yo que me acuerde nunca le había dicho que me gustara alguien.

Sabes muy bien lo que te estoy diciendo – ¿Por qué a las mujeres siempre les gusta dejarnos en suspenso? – vamos hijo cuéntale a tu madre lo que pasa con esa chica.

Pero es que no sé de qué chica estés hablando – por más que trataba no recordaba nada que fuera útil de decir.

Tampoco me hables en ese tono, mira que soy tu madre – ¿Ahora que rayos le estaba pasando?

Mamá, si te he hablado normal – no la entendía, enserio que no.

Lo sé hijo – se rio un poco – es solo que me gusta ver tu cara de desconcierto.

¿Entonces esa chica no existe? – ya me sentía un poco aliviado.

Por supuesto que sí existe – juro que casi me ahogo con mi propia saliva.

¿Y se puede saber quién es? – hable cuando ya me sentía un poco mejor para hacerlo.

Hijo, pero ¿Por qué me preguntas eso a mí?, ¿no sé supone que la que la debería de desconocer seria yo? – ¿Qué mosca la pico?

¿De dónde sacas esas cosas madre? – estaba esperando a que de nuevo se riera como lo hizo hace un momento, pero lo único que vi fue que cruzo sus manos y suspiro.

¿Cómo se llama la chica que te gusta? – sentí que mis mejillas ardían.

Mamá – le dije con reproche esperando a que entendiera que no quería hablar de ese tema.

Es normal, solo quiero saber un poco de ella – al parecer no entendía las indirectas que estaban mandando mi cuerpo.

Te diré como se llama ¿De acuerdo? – sus ojos brillaron, mientras que las palmas de sus manos aplaudían con entusiasmo, pero gracias a Dios que ya no le pude decir nada más, porque justo en ese momento escuche que tocaban el timbre de la puerta – yo voy – parecía que tenía un resorte en mi silla, porque salí disparado hacia la puerta – que bueno que llegas – suspire de alivio al verlo.

¿Pasa algo? – lo deje pasar a mi casa.

Mi madre, que quiere saber el nombre de la chica que me gusta – el solo asintió.

Mi madre me hace lo mismo – sonreímos los dos al mismo tiempo.

¿Y se lo has dicho? – me carcomía la duda.

Aun no – por el pasillo nos encontramos a mi madre cruzada de brazos y al ver a nuestro invitado se relajó solo un poco, diciéndome con la mirada que eso no se iba a quedar así, tendría que ver cómo le hacía largas solo para que no me preguntara una vez más – buenas tardes.

Buenas tardes hijo – mi madre lo saludo.

Estaremos en mi habitación – le avise.

De acuerdo – subíamos las escaleras hasta llegar a la puerta de mi cuarto.

Entra – le indique, solo esperaba a que mi madre no se le ocurriera preguntarle a él sobre la chica que me gusta y cuyo nombre yo aún no le he dicho.

POV Bella.

Llegue del instituto casi corriendo para prepararle la comida a Charlie, solo me quedaba una hora pero tenía que salir antes para poder llegar temprano, hice enchiladas verdes, las favoritas de Charlie, eso no me tomo demasiado tiempo así que todavía podía darme un baño, y también acomodar un poco mi habitación. Por suerte el agua estaba caliente así no me podría preocupar de pescar una enfermedad, antes de irme decidí que lo mejor era dejarle una nota a Charlie para que supiera en donde me encontraría, por si él llegara antes que yo, más que nada para que no se preocupara.

Papa, fui con Jasper, un amigo de la escuela a estudiar para un examen de mañana, estaré en su casa descuida, ya te deje preparada la comida. Enchiladas, tus favoritas.

Nos vemos más tarde, te quiero.

B.S.

Listo, ya lo tenía todo, ahora solo tenía que volver a subir a mi habitación por mi mochila, maldición ¿en que estaba pensando cuando me baje sin ella?, estaba segura que no quería saber la respuesta a esa pregunta, pero ni que hacerle, ahora con menos preocupación me dirigía a la casa de Jasper, esperando que por arte de magia no se diera cuenta de mi retraso, conducía por la dirección que él me había dado, quizás y pudiera llegar a la hora citada, solo sería cuestión de que mi auto avanzara un poco más, ya era un modelo viejo pero aun así me sentía a gusto poder manejarlo yo misma, creo que ya teníamos un vínculo muy fuerte, ok en verdad estoy loca, mira que decir eso, quiero decir, no está mal pero… olvídenlo solo hablo por hablar ¿La razón?, estoy nerviosa, ¿Por qué?, eso sí que no lo sé, tal vez se deba a que aún no he podido encontrar la casa, si, quizás sea eso. Al dar con la dirección que me había dado Jasper me sentía más tranquila, pero esa sensación que hacía que mi corazón se acelerara no desaparecía, baje de mi auto con cautela, como si esperaba a que salieran unos perros rabiosos detrás de ella, ¿Qué cosas me estaba imaginando?, sin más rodee los ojos ante mis ocurrencias, toque el timbre solo una vez esperando a que alguien me abriera, no demoraron tanto ya que de inmediato una hermosa mujer estaba parada del otro lado esperando a que dijera algo.

Oh, lo siento – me disculpe – que mal educada soy, buenas tardes – la salude.

Buenas tardes – me sonrió un poco.

Estoy buscando a Jasper – la señora que tenía frente a mi sonrió un poco más.

¿Así que tú eres esa chica? – me señalo, no sabía de qué me estaba hablando.

Umm, supongo que si – junto sus palmas tal y como lo hacía Alice.

No sabía que fueras tan hermosa – su cumplido hizo que mis mejillas se encendieran – oh, lo siento cariño, mi intención no es incomodarte – se hizo a un lado para dejarme pasar – adelante – camine a trompicones hasta la sala de su casa – ahora mismo le digo que ya estás aquí.

Gracias – le dije al ver que estaba subiendo por unas escaleras, la mamá de Jasper sí que era todo lo contrario a lo que es él, estaba esperando a que Jasper bajara, me sentía una intrusa aquí, quería salir corriendo y refugiarme en mi camioneta pero no podía, tenía que estudiar para uno de los exámenes que se me hacían difíciles, ahora que lo recuerdo Jasper me había dicho que estaría otra persona con nosotros ¿Ya habría llegado?, lo más probable es que si, puesto que llegue un poco tarde, ¿Quién será la persona que nos acompañe?

Qué bueno que llegaste – la voz de Jasper hizo que me girara para ver de dónde provenía – vente, vamos – me jalo delicadamente del brazo para guiarme en su casa.

Que la pasen bien – su madre nos dijo, no entendía que era pasársela bien cuando teníamos que estudiar para un examen.

Mamá – Jasper se quejó.

Lo siento – se rio y bajo las escaleras para dirigirse a la cocina, solo ellos sabían porque estaba comportándose así. Al llegar a la puerta que me suponía yo era de su habitación me dejo pasar primero, su cuarto era algo grande y espacioso, tenía unos cuantos libros regados en su cama.

¿A dónde fuiste? – Esa voz hizo que mi corazón comenzara a latir demasiado rápido, haciendo que toda la sangre se acumulara en mis pómulos – ¿Bella? – me hablo, pero no le respondí, estaba segura que si lo hacía no saldría normal.

Oh, olvide decirte Edward que bella iba a estudiar con nosotros – aún no estaba preparada para verlo – bella sabía que estaría alguien más pero no que eras tú – no sé qué paso pero Jasper siguió hablando – y como no me lo pregunto tampoco se lo dije – sentía que todo lo que estaba a mi alrededor me estaba dando vueltas, de pronto mi vista se nublo y así sin más mi cuerpo dejo de obedecerme y caí, perdiendo la conciencia de todo. No sé por cuanto tiempo estuve así solo hasta que escuche que alguien me estaba hablando.

Se supone que ya tenía que despertar – hablaba una voz demasiado atractiva para mí.

Ya lo hará – contesto otra.

¿Segura que estará bien? – no sé a quién se dirigía esta vez.

Claro que sí, ahora me voy para dejarlos tranquilos y que sigan estudiando – escuche como cerraba la puerta detrás de ella. Poco a poco fui abriendo mis ojos solo para encontrarme con una cabellera cobriza y unos ojos verdes demasiado profundos, mirándome con detenimiento.

Sí que me diste un susto – me dijo cuando vio que lo estaba observando.

¿Edward? – ¿Quién más sino él?

¿Dime? – me pregunto.

¿Qué paso? – sabía lo que pasaba pero solo quería escucharlo hablar.

Te desmayaste – su ceño se frunció – una vez más, creo que tienes la mala suerte de hacerlo solo cuando estas cerca de mí – si supieras – ¿Estás bien? – trate de incorporarme de la cama.

Si, gracias – me senté esperando a que el mareo se fuera.

¿Puedes continuar? – hasta ese momento se me había olvidado la presencia de Jasper

Claro – me levante – empecemos por favor – él primero me observo como si estuviera analizándome y después sonrió, como si le hubiera dado gusto lo que encontró.

Empecemos entonces – dijo con entusiasmo, no mucho como el de Alice. Jasper al igual que Edward eran muy pacientes al momento de explicarme con detalle, deje por un momento los nervios que me producía estar a su lado, pero me mantenía al margen, todo sea por pasar ese examen – bella creo que es todo – mi cabeza me estaba doliendo, era demasiada la información que había procesado en tan solo cuatro horas.

Muchas gracias de verdad – evitaba a toda costa mirarlo – ahora me tengo que ir, porque estará por llegar mi papá y no quiero que se preocupe – tome mis cosas que estaban regadas por toda su habitación.

Yo te llevo – la propuesta de Edward hizo que me sonrojara un poco.

Gracias, pero no – no estaba segura si era verdad o solo alucinaciones mías pero juraría que lo vi ponerse triste por unos segundos – es que traigo mi auto – de la nada una sonrisa apareció en su rostro.

Puedo seguirte – esas dos palabras dichas por alguien más me hubiera dado miedo e incluso lo tacharía de acosador, pero viniendo de Edward por supuesto que todo eso lo tiraría a la basura.

Si quieres – le sonreí un poco – muchas gracias Jasper – me despedí de él.

Los acompaño a la puerta – Jasper le dio un codazo en un costado a Edward.

¿Ya te vas linda? – la mamá de Jasper hizo que diera un brinco en mi lugar.

Así es señora, muchas gracias – tome la mano que me estaba ofreciendo.

No sabía que fuera tan hermosa Jasper – de inmediato me sonroje, ¿Así trataría a Alice también?, supongo que si Jasper y Alice llegan a andar, se llevaría muy bien con ella y eso es algo bueno.

Lo es – la respuesta de Jasper me sorprendió – ¿Verdad Edward? – esta situación sí que era demasiado incómoda para mí.

Este yo… - nunca en los años que llevo de conocer a Edward de vista lo había visto en una situación como esta, estaba nervioso y nuevamente las alucinaciones hicieron acto de presencia al pensar que Edward se estaba sonrojando, claro que no era tan evidente como en mí – así es – bajo la mirada ¿Piensa que soy hermosa?, como fiel costumbre, el sonrojo se apodero de mí.

Sí que lo es – afirmo la madre de Jasper, a este grado iba aumentando poco a poco.

Mamá es hora de que dejes en paz a bella, mira como ya está la pobre – Jasper me señalo.

Lo siento querida, dije que no te iba a hacer sentir incomoda y es lo primero que hago – se disculpó.

No se preocupe señora – solo esperaba que no estuviera tan colorada – me tengo que ir, fue un gusto conocerla – acepte de nuevo la mano que me estaba tendiendo.

El gusto es mío – le dio un pequeño apretón – regresa pronto – solo asentí porque no sabía que más decirle.

También me paso a retirar – se despidió Edward – y gracias.

No tienes nada que agradecer, me saludas a tus padres – le despidió ¿Cómo no vi su auto cuando llegue?, salí rápido para verificar que no se encontraba su auto en ningún lado, entonces ¿Cómo me iba a seguir?, no pensara irse conmigo ¿O sí?

Espérame un momento, ahora vuelvo – camino al otro lado de la casa de Jasper y vi que dio vuelta, me quede ahí parada tratando de que mis piernas reaccionaran ¿A dónde había ido?

Fue por su auto – me respondió Jasper a una pregunta no formulada, o quizás no directamente.

Está bien – ya no dije nada más.

Somos vecinos – me siguió hablando.

¿Si son vecinos, porque no llegan juntos en el mismo auto? – de inmediato tape mi boca por la intromisión de mi pregunta.

Descuida – se rio al ver mi actitud – es solo que él se levanta más tarde y es por eso que llega más tarde que yo, mira ahí está – señalo detrás de mí y me gire para ver ante mis ojos el flamante volvo plateado.

Nos vemos mañana – me despedí de nuevo de él – y gracias por todo – le dije antes de subirme a mi auto.

Suerte con el examen mañana – me dijo de vuelta.

Quisiera decirte lo mismo pero sé que tú no la vas a necesitar – solo negó con la cabeza y me subí a mi camioneta, mientras que Edward me estaba esperando en el auto de atrás, me sentía un poco nerviosa parecía que me estaba clavando su mirada, pero sabía que solo eran alucinaciones mías, solo eso, el camino se me hizo mucho más largo ahorita que cuando llegue, puede que se deba a que ahora Edward está detrás, ya no quería pensar en eso pero es que me era imposible, cuando pude divisar la calle que daba para mi casa pude respirar tranquilamente ¿Por qué Edward se había ofrecido a llevarme? No era muy tarde como para que dijera que podría pasarme algo, al diablo todo, me gusta que me acompañe creo que si no hubiera sido por el hecho de que traía mi camioneta si me hubiera podido ir con él, y ahorita tal vez pudiera estar observándolo, aunque quizás no sea así porque estaría más atenta en ver lo que había afuera, por el solo hecho de que no quisiera que me cachara viéndolo de esa manera. Al llegar a mi casa cabe de mi camioneta y sin previo aviso Edward hizo lo mismo y se acercó a mí, cosa que hizo que me pusiera nerviosa.

Espero a que entres a tu casa para así poder irme – solo asentí.

Gracias – me di la vuelta para decírselo.

No tienes nada que agradecer bella – que lindo era – nos vemos mañana en la escuela.

Si, hasta mañana – no me quería meter aun, pero tenía que hacerlo para que Edward pudiera estar en su casa.

Suerte en el examen de mañana – me sonrió.

Lo mismo digo – me giño un ojo, juro que para estos momentos ya había conseguido un record por tantos sonrojos en un solo día ¿Quién lo diría?, Edward Cullen está aquí, afuera de mi casa esperando que entrara para que él se pudiera ir. Entre algo aturdida a la casa viendo que mi padre ya se encontraba en la sala viendo televisión.

Buenas noches papá – lo primero que hice fue saludarlo.

¿Qué tal tu noche bella? – aparto los ojos del televisor para verme directamente.

Bien – fui a la cocina por un vaso de agua.

¿Ya estas lista para el examen de mañana? – me pregunto de nuevo enfocando su mirada en el televisor, que en estos momentos estaban pasando un partido, sinceramente no sabía de qué era puesto que no me gustaba.

Si papá, iré a cenar y después me iré a dormir – le avise y el solo asintió. Al terminar todo lo que estaba haciendo subí a darme un baño para poder relajar mis músculos que estaban bien tensos, todo por dormir bien y estar bien para el día de mañana, salí con mi pijama puesta y me fui directo a dormir, plácidamente, estaba segura que mañana iba a ser un día agotador. A la mañana siguiente que desperté me sentía un poco más tranquila, de hecho ya tenía que irme para poder introducir la carta, tendría que comprar algo de la cafetería hoy para almorzar o sino Rosalie se molestaría otra vez, eso si es que no se llega a enterar de lo que paso ayer, no creo que Edward o Jasper le digan así que yo tampoco se lo diré. Por lo visto salí un poco más temprano de lo acostumbrado, mejor así también le podría dar un repaso de lo que hicimos ayer con Jasper, por suerte ayer saque el sobre que Alice siempre ponía en mi casillero, así que ya venía preparada para esto, no tenía de que preocuparme llegue demasiado temprano así que nadie a estas horas podría verme, me anote y coloque la carta en su lugar, comencé a caminar directo a la cafetería para comprar algo, desayune un jugo de naranja con fruta, algo que le cayó muy bien en mi estómago.

No sabía que venias a desayunar aquí – juro que casi escupo el jugo por el susto – ¿Cómo amaneciste? – se sentó enfrente de mi lado.

Es que salí un poco temprano de mi casa, amanecí bien gracias ¿Y tú? – le pregunte.

También amanecí bien gracias – me dedico una sonrisa radiante que me dejo perpleja – ¿Lista para el examen? – me pregunto al ver que no decía nada más.

Así es – trate de sonreírle.

¿Cómo sigues? – su pregunta me desconcertó.

Bella – la voz de Rosalie seguida de Alice me sorprendió ¿En qué momento habían llegado? – hoy vamos a ir al doctor.

Pero estoy bien – no sabía de donde habían sacado esa historia de que estaba enferma.

Claro que no te desmayaste, eso no es normal – palidecí, si Edward les llegara a decir que también lo hice ayer, no me la acabaría.

De hecho – la voz de Edward hizo que Alice y Rosalie lo vieran por primera vez, y después a mí.

Nos tenemos que ir – me levante esperando a que Edward me imitara – tenemos un examen y no podemos llegar tarde.

Pero todavía es muy temprano – observo Alice.

Es que Edward me va ayudar a repasar – me excuse.

¿Eso es verdad? – maldición, solo esperaba que no dijera nada.

Así es, nos tenemos que ir – me quede con la boca abierta al ver que me estaba ayudando, por así decirlo con las chicas.

Nos vemos después bella – Alice me dio un abrazo – que suertuda – me susurro en el oído.

Ya lo creo – ni yo misma me podía creer lo que estaba pasando ahorita.

Nos vemos – ahora fue el turno de rose de hacer lo mismo.

Hasta al rato – me despedí de ellas, tratando de salir lo más rápido posible de la cafetería, quería correr pero Edward venía detrás de mí – gracias – le dije cuando salimos por fin.

¿Cómo está eso de que te desmayaste? – me sobresalte cuando me lo pregunto.

No es nada, no estoy enferma y si me desmayo es de la impresión – esperaba a que me entendiera.

De todas maneras tienes que ir al doctor – se cruzó de brazos.

No le veo el caso, conozco mi cuerpo y se cuándo algo anda mal en mi – suspire con cansancio.

¿Por mí? – Me tomo desprevenida y para el colmo de las manos – ¿No lo harías por mí?

¿Qué?, pero no tengo nada – estaba tratando de zafarme de su agarre posesivo en mis manos.

Por favor – siguió insistiendo.

Está bien – y es que con esa mirada no me podía resistir – ahora tenemos que irnos – sonrió de lado – a la clase de historia.

Vamos – lo dijo pero en ningún momento soltó mis manos, hasta que carraspeé – oh – se sorprendió – lo siento – paso una de sus manos detrás de su nuca.

No te preocupes – le sonreí y comencé a caminar al salón, el profesor aun no llegaba así que me pase a mi lugar más relajada, Edward hizo lo mismo, yo todavía le estaba dando una repasada en el examen.

Buenos días – después de diez minutos llego el profesor – comenzaremos con el examen, pero primero tengo que decirles algo – todos esperábamos a que nos dijera algo como, que el examen no iba a valer o algo por el estilo, al menos eso era lo que yo esperaba – uno de sus compañeros está exento - creía saber de quien se trataba esa persona – señor Whitlock – Jasper levanto la cabeza – por favor – se levantó y se dirigió e él – usted está exento de mi materia – ni qué dudarlo, Jasper era un aficionado sobre esta materia – hágame el favor de tomar sus cosas y salirse, tiene dos horas libres – Jasper regreso con una sonrisa plasmada en el rostro.

No me dejes – le susurre.

No me necesitas, estudiaste mucho y lo sabes – me dio una pequeña palmadita – sé que vas a salir bien en este examen, suerte – y se fue dejándome ahí con el terror de un examen.

Comencemos el examen entonces – con su sola mención sentía que algo dentro de mí se estaba moviendo, y no era porque Edward me estuviera viendo intensamente, no que va, bueno si solo un poquito, el profesor comenzó a repartir los exámenes para que los pudiéramos responder – empiecen – ordeno.

¿Profesor, podría cambiarme a lado de bella? – levante mi cabeza como resorte para ver qué era lo que decía el profesor, terror era la emoción que más sobresalía de mí.