POV Bella.

¿Bella, Alice, Rose?, no sabía que tuvieran una cita – o no, su tono daba a entender que quería detalles de lo que estaba pasando, pero todo rastro de humor se esfumo al ver a Dimitri – Tú, bastardo ¿Qué es lo que estás haciendo aquí? – por supuesto que sorprendió a todos con la forma en cómo se dirigió a él.

¿Cuándo tiempo sin vernos? – sonrió como si se alegrara de verlo.

No lo suficiente – se cruzó de brazos – créeme.

Jake, querido amigo – se dirigió a él de manera amigable – esa no es la forma de dirigirse a un amigo.

¿Se puede saber qué es lo que estás haciendo aquí? – Edward hizo que me sobresaltara al jalarme, delicadamente, lejos de donde estaba Dimitri, cosa que se lo agradecí con la mirada.

He venido a visitar a mi prima – Tanya sonrió – y por supuesto, aprovechando la ocasión, a ver como estaba Isabella.

Hablando de ella – Jake le corto luego, luego – te quería pedir algo.

No me digas – se hizo el sorprendido.

Es algo que no creo que te parezca mucho por cumplir – el ceño de Jake se frunció – puesto que ya lo hiciste unos años atrás.

¿Así? – Ahora fue el turno de Dimitri de fruncir el ceño – ¿Y qué es exactamente lo que quieres pedirme?

Que te mantengas alejado de ella, como veras ella no está sola – Jake se giró y me dedico una sonrisa juguetona, y estaba segura porque era – además no creo que a su padre le haga muy bien saber qué fue lo que le hiciste ¿O, si? – Edward hizo un poco más posesivo su agarre – en cuanto a ti – se dirigió a Tanya – te pediré lo mismo.

¿Y yo porque he de hacerte caso? – frunció el ceño

Bueno, porque se de una persona que no le agradas en lo más mínimo – sonreí ante la idea de Leah – claro que Rosalie no se queda atrás.

¿Estas amenazando a mi prima? – hablo Dimitri.

No – Jake ni siquiera se inmuto con el tono de su voz – solo estoy haciendo una clara advertencia de lo que podría pasar si tu primita – hizo un énfasis – vuelve a molestar a Bella.

¿Es que acaso ella no se puede defender sola? – Sonrió con ironía Tanya.

Claro que puede – hizo una pausa – solo es para que veas que ella no está sola, como ciertas personas, además estoy seguro que no solo las chicas son las que defienden a Bella – sentí como Edward se removía, pero yo me sentía segura a su lado, como si nada me pudiera pasar estando cerca de él, es como si todo lo que se encontrara a nuestro alrededor desaparecía, jamás me iba a imaginar que algo así pasaría, estando con Edward, tomándome de la cintura, claro, dejando de lado que las circunstancias en las que nos encontrábamos no eran nada favorables, pero de ahí en fuera, todo estaba bien, he vuelto a ver a Jacob y estoy segura que tanto Alice como Rosalie se encuentran igual que yo justo en estos momentos.

Tu y yo tenemos que hablar – esas fueron las palabras que Dimitri me dirigió antes de voltear a ver a Edward – solo esperemos que tu noviecito no se ponga celoso.

No es su novio – grito Tanya, desgraciadamente en eso ella tenía razón.

No me molesta – la voz de Edward hizo que me sobresaltara un poco – siempre y cuando, lo hagas frente a mí.

¿Es que acaso no le tienes confianza? – se burló Dimitri.

Tengo la suficiente confianza en ella, lo que pasa es que tú no eres digno de confiar, solo estoy tratando de que tú no te propases con mi chica – oh vaya, ahora si podía morir tranquila, aunque sabía que solo era una farsa, se escuchaba tan bien como lo decía.

No, tu no – Tanya de nuevo volvió a interrumpir – jamás, tú y ella, no pueden, es imposible – lo que estaba diciendo Tanya no tenía coherencia.

¿Ahora mismo? – ya no solo era Edward el que la ignoraba, sino que también lo estaba haciendo Dimitri.

Si es lo que quieres – sentí como se tensaba Edward a mi lado.

Perfecto – sonrió con ironía – ahora, si no es pedir demasiado ¿Nos podrían dejar a solas? – no se en que momento fue que todos ellos se alejaron de nosotros, e di cuenta de que ya nos habían dejado cuando Edward me jalo más a su lado, poniendo su cuerpo para protegerme a mí, cosa que no solo note yo, sino que también lo noto Dimitri.

Hey tranquilo, no le pienso hacer nada – Edward solo sonrió.

Más vale prevenir – fueron las palabras que dijo.

Espera un momento – fue la primera vez que hable, logrando captar así la atención de ambos – yo no sé qué es lo que quieres hablar conmigo, la última vez que nos vimos creo que fui lo suficientemente clara como para que entendieras que tú y yo no teníamos nada de qué hablar.

Te equivocas mi querida Isabella – ahora más que nunca detestaba mi nombre completo – creo que tienes ciertas dudas de lo que paso esa noche ¿o me equivoco?

Eres un bastardo, ¿Cómo te atreves? – la voz de Edward se escuchaba feroz, en las pocas veces que habíamos cruzado palabras, jamás lo había escuchado así, y eso no era nada bueno.

Tranquilízate – pero al parecer Dimitri no se daba cuenta de lo que estaba pasando – solo quiero aclarar ciertas dudas – alardeo – para empezar déjame decirte que disfrutaste mucho o lo que paso esa noche, y yo jamás te di algo en tu bebida, fuiste tú la que estaba insistiendo en que teníamos que pasar a segunda base.

Eres un idiota – y de la nada Edward le soltó el primer puñetazo directo en su rostro, no sabía qué hacer, me quede en estado de shock, estaba consciente de que tenía que detener todo eso, pero mi cuerpo no respondía, no sabía qué hacer, no podía dejar que Edward se peleara con él, aquí en el instituto, corría el riesgo de que lo expulsaran, estaba en un debate cuando de la nada vi que ahora era Dimitri el que lanzaba un puñetazo directo al estómago de Edward.

Por favor, por favor – no reconocía mi propia voz – detente por favor, déjalo – tanto Dimitri como Edward se detuvieron solo para observarme unos segundos – ya fue suficiente – justo en ese momento apareció Jake, Jasper y Emmett, solo para ayudarme a separarlos.

¿Qué está pasando aquí? – en buena hora se aparecía el director.

Solo estábamos teniendo una pequeña charla – respondió de inmediato Emmett.

¿Es verdad eso? – me estaba mirando fijamente, lamentaba el no poder mentir.

Claro que si – se adelantó Jake.

Si no me equivoco – el director lo observo severamente – usted no es alumno de este plantel.

No, claro que no lo soy, solo pase a dejarle un libro a una amiga de este instituto – ambos se estaban mirando – pero no se preocupe, ya nos íbamos – jalo de la chaqueta a Dimitri.

¿Viene el con usted? – estaba segura que el director detecto que Dimitri no era de este instituto.

No, pero lo conozco y tenemos una plática pendiente, ya sabe viejos amigos – la última palabra lo dijo con sarcasmo.

Cullen, Swan, Whitlock, McCarty – jake y Dimitri estaban lejos de nosotros cuando el director se dirigió específicamente a nuestra persona – los quiero ahora mismo en sus respectivas clases, y al termino de ellas los espero a los cuatro en mi oficina.

Está bien – la voz calmada de Jasper fue la que hablo por nosotros – con su permiso – y así sin más, nos alejamos de su campo de visión.

¿Estás bien? – le pregunte a Edward cuando se acoplo a mi paso.

¿Estás bien tú? – me regreso la pregunta.

Yo pregunte primero – me queje.

Primero las damas – me dedico una sonrisa torcida con un giño de ojo, pero al momento de reírnos los dos, me di cuenta de que si le había dado un buen golpe.

Tienes que ir a la enfermería – no quería que se sintiera mal.

No es nada, es solo un pequeño dolor en las costillas – la sonrisa que puso esta vez, era falsa.

No importa, tienen que revisarte para saber que no te ha pasado nada malo – Emmett y Jasper iban delante de nosotros, así que no me preocupaba por que ellos nos llegaran a escuchar.

Está bien – asintió derrotado – pero con una condición – el destello en sus ojos era un claro aviso de alerta para los míos.

¿Cuál? – trague saliva auditivamente, cosa que el noto y su sonrisa se hizo más ancha.

Que tú vayas conmigo – se encogió de hombros, como si estuviera hablando sobre el clima.

¿Quieres que te acompañe? – pregunte perpleja.

Eso fue lo que yo dije – mire directamente en sus ojos para ver si solo estaba bromeando, pero no encontré nada en ellos que me dijeran lo contrario.

De acuerdo – por dentro estaba saltando de felicidad, iba a estar con Edward unos minutos más y a solas.

Jasper – el susodicho de inmediato se giró para ver qué era lo que quería Edward – podrías avisar al profesor que me ausentare por cuestiones de salud – Jasper solo alternaba su mirada entre Edward y yo.

Seguro – acepto de inmediato.

Solo no hagan cosas sucias ¿De acuerdo? – la carcajada que soltó Emmett logro que por primera vez, después del pequeño incidente, me sonrojara.

Emmett no soy tú – la voz tranquila de Edward hizo que me sonrojara un poco más.

Déjalos Emmett – Jasper estaba igual de tranquilo que Edward, supongo que ellos ya se habían acostumbrado a sus indecentes comentarios y por supuesto, fuera de lugar, aunque, pensándolo bien, creo que lo único que logro fue relajar la tensión en la que nos encontrábamos todos.

Vamos – Edward me tomo de la mano, logrando así que mi corazón se detuviera para después volver a reanudar su marcha pero más fuerte, sentía que se me iba a salir del pecho.

Con cuidado – la voz de Jasper fue lo último que escuche antes de dar vuelta y dirigirnos a la enfermería.

¿Te encuentras bien? – Edward detuvo el paso y me miro directamente a los ojos, haciendo que mi corazón latiera más rápido, sintiendo que mis piernas no soportaban mi propio peso, y por supuesto, no podía faltar el sonrojo que me caracterizaba.

Lo estoy – le asegure – ¿Qué tal tú? – fruncí el ceño al recordar cómo se quejó al momento de reírse.

Estoy bien – me aseguro con su voz, pero su rostro mostraba lo contrario.

No lo creo, tenemos que ir a la enfermería para que te revisen – estaba más preocupada por él, que por llegar a mi clase.

Bella – su voz me detuvo de mis pensamientos – mi padre es Doctor, y sé que es lo que tengo.

¿Qué es lo que tienes? – enarque una ceja.

Un par de costillas mallugadas por el golpe, tampoco es que me las haya roto – sonrió con suficiencia – de todas maneras, confió más en mi padre que en las enfermeras que están aquí – de la nada vi como cerraba los ojos fuertemente, y temí, porque fuera un dolor que estuviera sintiendo en este mismo momento – créeme, yo sé lo que te digo, y no te preocupes porque no me duele.

¿Alguna vez te han dicho que eres un mentiroso? – entrecerré mis ojos, ocasionando así la risa de él.

Un par de veces – fue lo único que me dijo.

Tenemos una plática pendiente – sentí como mi cuerpo se erizaba, y no era porque fuera una sensación agradable, al contrario, lo que menos quería era volver a "escuchar" lo que esa persona tenía que decirme.

¿Qué pasa? – creo que justo en este momento aplicaba la frase, "Al mal paso darle prisa"

Yo, los dejare por un momento – Edward se notaba incomodo, pero no creo que sea más de lo que yo estaba – no me iré muy lejos – advirtió.

Seguro que no – murmuro Jake – ¿Por qué no me lo dijiste? – la seriedad en su rostro me estaba dando miedo.

¿Decirte que? – quizás no fuera exactamente lo que yo pensaba ¿Cierto?

Que estabas saliendo con Cullen – giro los ojos y por un momento suspire aliviada.

Es que no estoy saliendo con él – se cruzó de brazos.

Claramente yo escuche que estaban saliendo – iba a replicar pero no me dio tiempo – y no me mientas Isabella Swan que él mismo lo dijo.

Jake – trate de que se bajara de su nube, mi nube – lo que él dijo no tiene sentido, quiero decir, no estamos saliendo.

¿Y entonces porque ahora esta más apegado a ti que antes? – eso mismo me estaba preguntando yo – porque no me vas a negar que antes ni siquiera te dirigía una mirada.

Si, eso mismo me ha estado rondando en la cabeza hace un par de días – me quede pensando un momento – a menos que, - no, él no puede saber que Marie y yo somos la misma chica, eso es imposible, estoy segura que yo no le he hecho saber eso.

¿A menos que, qué? – Jake interrumpió mis pensamientos.

Alice y Rose hace unos días organizaron una actividad, y bueno, el chiste de esa actividad es que "podemos" escribirle a alguien que nos guste sin que esa persona se entere exactamente quienes somos – Jake enarco una ceja – y como sabrás ellas me convencieron – técnicamente – para que yo también participara en dicha actividad.

¿Me estás diciendo que tú, Isabella Swan, se dejó convencer una vez más por ellas? – no sé si me estaba regañando por acceder o se sorprendía – no lo puedo creer – soltó una carcajada – corrección, creo que era de esperarse, y no, no me sorprende.